CAPÍTULO 6: 5 de junio


Tal como había sospechado, el tiempo pasó demasiado lento mientras calculaba qué hacer y cómo escapar, por lo que terminó resignándose a dormir con Malfoy, no, tacha eso, "no es dormir con Malfoy, es dormir al lado de Malfoy, con una fuerte presencia de almohadas", así se convenció a si misma antes de dormir, por lo que resultó altamente sorprendida cuando se encontró dormida encima de él ¡ ! y como acto reflejo lo empujó, es decir, se impulsó a si misma hacia arriba para alejarse de ese pecho desnudo y firme ¿firme? ¿había sido ella quien pensó eso del pecho de Malfoy?

Su línea de pensamientos/reproches se vio interrumpida cuando él abrió sus ojos grises y los fijó en ella.

-¿Así que no eres de las que amanece de bueno humor? ¡quisiera decir que me sorprende!- exclamó Draco sarcástico y sorprendido, porque lo que había en su espíritu era la más grande sorpresa al sentirse cómodo con ella tan cerca de él, pero claro, eso no lo pudo leer en sus ojos. Hermione decidió intentar salir de esa incómoda situación y aunque quisiera negarlo parecía ella la culpable de todo.

-Muy gracioso Malfoy ¿puedes alejarte de mi?- dijo haciendo un esfuerzo por mantener su peso sobre sus brazos para alejarse de él. Su torno se encontraba a travesado sobre el de Draco y su parte inferior cruzada sobre la cama ¡y las almohadas! que no habían servido de mucho por lo visto.

-¿Yo? Granger, leer tantos libros al fin te afectó la vista, mira quién está encima de quién -refutó él con gracia, en verdad podía percibir el esfuerzo de ella por alejarse de él, pero tampoco era como si quisiera colaborar demasiado para sacarla de esa situación, que vista desde afuera podría parecer divertida.

-Muy gracioso- en un acto reflejo puso los ojos en blanco- sabes bien a lo que me refiero, no tengo una idea clara de cómo terminé aquí así, pero sé que debe ser a causa tuya

-O del alcohol- acotó mordazmente Malfoy.

Por un momento, al ver la cara de satisfacción de Draco ella quiso contarle que inventó lo del alcohol para evitar su presencia y preguntas pero ¿cómo la haría lucir a ella esta mentira? no había necesidad de que él supiera esos detalles de su vida.

-¡Muy gracioso! parece que estás totalmente despierto, por lo que tendrás que ayudarme a salir como prometiste- dijo ella cuando al fin pudo volver a su posición encima de las almohadas, lejos del cuerpo ¿firme? de Malfoy.

-¿Yo te prometí eso Granger?- me parece que tus sueños eran aún más delirantes de lo que parecían. Él notó la forma en que sus labios de fruncieron ante la mención de sus sueños, pero no era algo que tampoco quisiera compartir ella con él.

-Sí, lo prometiste- era mejor evitar el asunto de sus sueños, seguramente Malfoy hablaba sin sentido- No creo que una siesta te haga olvidar tu sagrada palabra ¿ver...

No pudo terminar de articular lo que quería pues unos estruendosos golpes en la puerta hicieron que se callara y por el rostro de Malfoy no podría ser nada positivo.

-¡Carajo! - exclamó antes de prácticamente empujarla de la cama para que se levantara, haciendo él lo mismo.

-Pero... ouch!...¿qué pasa Malfoy?- preguntó contrariada mientras él la empujaba en dirección al cuarto de baño.

-Por tu bien y tu tan bien apreciada integridad moral debes quedarte aquí EN SILENCIO- hizo énfasis a esto último mientras se oían voces al otro aldo de la puerta.

-¡NO me pienso quedar encerrada como tonta aquí sin una buena explicación!- protestó ella, al verse dentro del cuarto de baño con la poca ropa que la cubría desde la última vez que se dio cuenta y con Draco prácticamente desnudo, se sonrojó y extrañó la protección de su sábana.

-Silencio- y sin más salió del cuarto de baño.

Ella intentó abrir la puerta para gritarle algo sobre su forma de comportarse, pero se dio con la sorpresa de que estaba cerrada, empezó a gritar su nombre pero por las voces que venían del otro lado no parecía ser escuchada, era eso o que las personas se habían quedado sordas. En el pico de su frustración se dio cuenta de que ella podía escuchar lo que pasaba del otro ado de la puerta y decidió prestar atención, ya que no parecía tener otra alternativa. Varitas ¿dónde se escondían cuando se las necesitaba?

Precisamente del otro lado de la puerta su varita era objeto de atención de Draco, quien había apartado cualquier seña de Hermione, excepto la varita, que seguía sobre la mesa de noche.

-¿Draco? ¿Dracoooo?- oyó que lo regresaban a la realidad, frente a él volvió a descubrir a su madre, Blaise, Theodore y a Pansy.

-¿Te sucede algo cariño?- dijo su madre- creo que realmente lo sorprendimos- afirmó con preocupación en su rostro.

-Yo creo que la edad ha hecho estragos en él- dijo tranquilamente Theo.

Frente a él tenía a un cuadro digno de ser retratado, porque nadie se imaginaría un año atrás a esos cuatro sangre limpias organizando "una sorpresa" al mejor estilo muggle, con torta y todo.

-Querido hijo, creí que era una buena forma de empezar un nuevo año en esta nueva vida, lejos de la guerra y todo lo que ocurrió- Draco adivinó que se refería también a su padre- así que para que no crean que tu madre es incapaz de cocinar un pastel para su único hijo ¡aquí está!

Draco que no podía salir de su sorpresa se alegró de haber aplicado ese hechizo a la puerta del baño, porque en definitiva "esta nueva etapa no incluía una madre y amigos tolerantes a hijos de muggles con facilidad, además ¿cómo justificar la presencia de Granger en SU habitación el día de su cumpleaños? cualquiera pensaría que fue a darle una especie de regalo privado a Draco y si bien fue todo un espectáculo, no fue a propósito.

-¡Es momento de cantar! - y por merlín que Draco podría haber pedido que la tierra lo tragara en el acto, si no fuera porque la reacción de sus amigos y madre fue más rápida.

-¡Vamos Draco! desde pequeño fue tímido con los cantos públicos- explicó su madre mientras Blaise le acercaba la torta con las velitas encendidas, todo un espectáculo y más aún cuando empezaron a cantar.

-... que los cumplas feliz!- terminó un coro bastante afinado, por supuesto, ¿sangre pura y sin saber cantar? ¡jamás!

-¡Pide tu deseo hijo!- exclamó su madre y justo cuando estuvo a punto de escapar vio sus ojos llenos de lágrimas y por un momento tuvo que anteponer la felicidad de ella a través de este tipo de cursilerías que antes le estuvieron negadas, por lo que sin pensarlo demasiado sopló las velas y todos aplaudieron, incluso alguien que no podía ser oída.

Luego de lo que pareció una infinidad de tiempo al fin su mamá comprendió que el mejor regalo en ese momento era un descanso de su presencia y le hizo prometer visitarla el fin de semana para una "pequeña cena" organizada en su honor ¿pequeña? sí claro, como si no la conociera. Al parecer luego de la guerra estos actos quedaban totalmente permitidos para volver a participar de la sociedad mágica. Todos sus amigos se fueron con la excusa de que estaba cansado, el único que pareció querer decirle algo más fue Theo, siempre perspicaz, pero fue como si en el último momento se hubiera arrepentido y se fue con los demás.

En este punto Draco vio el reloj y eran apenas las 10 de la mañana de un domingo que esperaba pasarlo tranquilo y no había dejado de sorprenderse desde la noche anterior, la 10 de la mañana de un día interminable y agotador, 10 de la mañana que no sonaban nada encantadoras ni prometedoras. Simplemente su cumpleaños no era una fecha que disfrutara particularmente. Sumido en estos pensamientos recordó que Hermione seguía en el cuarto de baño, por lo que preparándose para el desastre que se encontraría o los gritos de ella lanzó el contra hechizo y abrió la puerta.

Sin duda, había esperado muchos escenarios, ninguno como el que encontró.

Ella sentada en el borde de la bañera con los espejos detrás de ella y un "¡Feliz cumpleaños!" dibujado en los espejos con esa espuma de afeitar que había olvidado tener, luego de un regalo mal apreciado de la navidad pasada, cuando su madre había empezado con el proyecto "asimilación muggle". Sí, definitivamente no se esperaba encontrar su reflejo en el espejo y ese mensaje, ni a ella ¿sonriéndole? bueno, lo más parecido a ella. No tenía idea de que sería un 5 de junio totalmente diferente.


19 de marzo de 2018.

Sí, más de una año después he vuelto, como siempre he encontrado inspiración en lo menos esperado del mundo. La urgencia por ocuparme de deberes de la vida adulta.

¡Nos leemos pronto! (eso espero)