Nuevo One shot de una nueva sección que se llamará "Érase una vez un relato". "Relatos del risco". Que bien pueden estar en el género de Hurt/confort, esté será el primero de varios que tengo pensado, por lo que recuerden el risco, donde nuestros protagonista pensarán sobre ciertas cosas y generalmente estarán basadas en la canción: "La vida sigue igual" de Julio Iglesias.

Protagonista: Astrid.

Ambientado en los sucesos que pasaron en el capítulo "Miedo a avanzar".

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Hasta luego.

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Han pasado los años, pero Berk sigue siendo el mismo. Lo único que cambia es uno mismo; hoy es uno de esos días en que me pongo a pensar ¿qué es lo que he hecho con mi vida? Una pregunta interesante que definitivamente me podría poner a hablar por horas si a alguien le interesara escucharme.

No me puedo quejar, he vivido una buena vida y aun me falta mucho por vivir; nunca esperé que fuera así, pero pasó y no me quejo. Y ahora que pienso en eso, me pregunto en que momento inició todo para mí.

Creo que la respuesta sería cuando tenía 6 años.

No recuerdo casi nada de los años anteriores a esa edad, sin embargo, hubo un suceso que me marcó para siempre a la edad de 6 años…

Era una niña escuálida como la mayoría de los niños a esa edad, los únicos que siempre tuvieron un inmenso físico eran Snotlout y Fishlegs; eran tiempos en donde los niños temían a las niñas; y las niñas sólo se interesaban por portar armas y cosas como esas, o al menos yo.

Me críe en una familia estricta y de honorables guerreros, me jactaba de ser una Hofferson pues siempre me enseñaron a llevar nuestro apellido en alto. Sonará tonto, pero en aquellos tiempos era lo más importante en mi vida, hasta que pasó eso…

Era un día de aurora boreal, el día en que aparecería el legendario "pesadilla voladora", sería la primera vez que vería a aquella bestia la cual hasta los más grandes vikingos temían.

¿Qué tenía de especial ese dragón? Tenía mucha curiosidad por verlo, a diferencia de muchos vikingos que huían y preferían esconderse. ¿Por qué todos le temían?, y lo más importante, ¿Por qué no se atrevían a atacarlo?

Recuerdo que salí con mi hacha, el cielo oscuro resplandecía gracias a la aurora boreal y en el exterior todo era caos; los vikingos huían despavoridos tratando de ocultarse cuando yo caminaba de lado contrario a ellos. Divisé a la causa de nuestros problemas a lo lejos, en realidad sólo el resplandor que emitía, era muy luminoso. Mi carácter orgulloso y de guerrera quería salir a flote, era un Hofferson y creo que lo menos que podía hacer por mi pueblo era mantenerlo a salvo, ese sería uno de mis deberes cuando adulta, según mi familia.

—No, Astrid. —Me detuvo mi tío, Finn Fearless Hofferson. —Esta no es tu batalla.

Mi tío, una persona valiente que siempre admiré, que sigo admirando. El más valiente de los vikingos que haya conocido y al que tomaba de ejemplo a seguir, y que a pesar de ser mujer debo decir que yo quería ser como él; sin embargo…

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"Finn Fearless se congeló con el pesadilla monstruosa".

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Él valientemente había ido a pelear contra aquel dragón, este por su técnica especial lo congeló, pero en aquel entonces como vikingos ignorantes que éramos no sabíamos de aquello y mi tío fue tachado como un cobarde al igual que toda mi familia, incluyéndome.

¿Cómo me sentí?

Dentro de mi círculo familiar estábamos apenados. No podía salir sin que los niños me tacharan de cobarde, en especial Snotlout y los gemelos quienes siempre se mofaban y hacían ademanes de quedarse congelados. Yo para ese entonces ya era algo ruda y los golpeaba lo más fuerte que podía, pero eso nos los detenía, era como estar condenada. Los únicos que no me molestaban eran Fishlegs quien era algo miedoso a pesar de su gran físico y Hiccup al que muy apenas el jefe dejaba salir ya que siempre lo tenía al cuidado de Gobber; era el heredero de Berk después de todo.

Pasaron los meses y parecía que la gente había olvidado aquel incidente, pero nunca faltaba uno que otro vikingo que lo recordara cada vez que mi tío salía y trataba de explicar lo que realmente sintió al enfrentarse a ese dragón. Nadie lo escuchó, sólo lo juzgaron. Eso me llenó de coraje, por lo cual me prometí que sería la mejor vikinga de Berk, les demostraría que los Hofferson no éramos unos miedosos y el día que ese dragón volviera a aparecer acabaría con él, aunque fuera lo último que hiciera.

Sólo a una persona le confesé mis metas y ese fue a mi tío Finn.

— ¡Te lo prometo tío!, recuperaré el honor de la familia.

—Yo sé que lo harás, eres una niña muy fuerte.

Puso una mano sobre mi cabeza para acariciar mi cabello, era con el único con el que me permitía verme vulnerable, ¿porque vulnerable?, porque cada vez que lo veía no podía evitar contener las lágrimas, el invierno había caído duro ese año y había pegado fuertemente en mi tío. Se estaba muriendo.

Ese creo que fue el año más desastroso de mi vida, el invierno se fue llevándose a mi tío con él y dándome a cambio más motivación para seguir adelante. Traté de ignorar los comentarios de los demás, la maldición Hofferson se había quedado con mi familia, pero decidí ya no darle importancia; sólo me enfocaría en ser la mejor a costa de quien fuera: de Snotlout, de los gemelos, Fishlegs y del mismísimo hijo del jefe, quienes eran del rango de mi edad y con los que solía tomar ciertas clases de Gobber.

Con el paso de los años sobresalí en ciertas actividades o trataba de mantenerme a raya con los demás, por ejemplo: al menos ganar alguna de las competencias en los eventos de deshielo en donde siempre ganaba el idiota de Snotlout o en los conocimientos donde los mejores eran Fishlegs y Hiccup, aunque estas no importaran mucho en nuestra sociedad. No me importaba que ellos tuvieran sus fortalezas en aquello; en lo que realmente estaba enfocada era en sobresalir en el entrenamiento para matar dragones, el cual podría tomar cuando tuviera 15 años.

Pero mientras tenía que conformarme con estudiar algunas teorías de dragones, aprender a resguardar y ayudar a los demás en situaciones de riesgos, apagar incendios, clases de bravuconería, peleas cuerpo a cuerpo y con armas. Eran clases sin importancia, no veía la hora de crecer rápido para enfrentar dragones y callar a todos aquellos que se habían burlado de mi familia.

¿En qué punto ya no sentí las burlas de los demás?

Creo que debo responder que fue 6 años después de lo de la pesadilla voladora, ¿Por qué? Creo que fue porque crecí; fue sorprendente como de la noche a la mañana los insultos cambiaron a los halagos, pero no por lo que podía hacer sino supuestamente por mi físico. Tenía 12 años y decidí dejar la tontas trencitas a un lado al igual que el casco para acomodar mi cabello como las vikingas adolescentes solían hacerlo, no por vanidad, por comodidad; para sentir que mi apariencia iba con mi carácter, quería verme ruda ante todos los demás y dejé mi flequillo caer rebeldemente en mi cara a pesar de que las vikingas mayores me sermoneaban diciendo que debía tener mi cabello bien recogido.

No les hice caso, pero tampoco obtuve el efecto deseado. Fue frustrante ver como Snotlout al cual se le empezaban a alborotar las hormonas me seguían a donde fuera, ya había olvidado los insultos y ahora pretendía que fuéramos algo, ¡estaba loco!, y así pasó con varios que juraban que era una belleza, no sé de donde sacaban que yo fuera así, si lo que más quería era que me vieran como ellos: vikingos muy rudos y fuertes.

Los más reservados siempre fueron Fishlegs y Hiccup, a este último desde que su padre lo dejó salir más y empezaba a curiosear y a inventar cosas se ganó el puesto que alguna vez había tenido yo y era el nuevo centro de burlas. Lo sentía por él, pero Berk era un lugar de mata o muere, debía aprender a rascarse sus uñas solo tal como yo lo había hecho, tal vez era cruel pero si quería sobresalir tenía que hacerlo por su cuenta, la ley del más fuerte, según yo.

Que tonta era.

Quién diría que ese escuálido chico le daría un giro a mi vida de 360°…

Había llegado el momento, tenía 15 años y había entrado al entrenamiento para matar dragones, por fin les mostraría el fruto de mi esfuerzo a cada vikingo que había atrevido a burlarse de mí y de mi familia. Había estado entrenando por 9 largos años para ese momento, nada podía salir mal.

Pero una vez más las cosas no habían salido como yo hubiera querido, y la poca popularidad que había conseguido durante el entrenamiento, la cual era en base a mi esfuerzo y no a mi físico se esfumó por completo.

El causante: Hiccup Horrenduos Haddock III

"Él es mejor que Astrid". "Él es mejor que Astrid". "Él es mejor que Astrid". "Él es mejor que Astrid".

Era lo único que podía escuchar de los demás conforme Hiccup me iba superando en el entrenamiento. No entendía por qué. ¿Cómo era que él de la noche a la mañana me había superado? ¡A mí! Que llevaba años de arduo entrenamiento y la cual había estudiado todo lo referente a los dragones. ¡¿Cómo?! Era la pregunta que me acechaba cada vez que iba a dormir después de los entrenamientos.

Y lo que más me molestaba era su poca importancia en el entrenamiento, observaba sus movimientos y siempre parecía ansioso, como si realmente no quisiera estar ahí; eso me ponía más furiosa, si él no deseaba la gloria como yo la quería ¿por qué intervenir? Nunca nos molestamos mutuamente, pero de repente lo sentí también en mi contra. Delirio de persecución como diría ahora.

Entonces fue cuando me dejé de tonterías, debía obtener el triunfo de una manera u otra; la pesadilla voladora estaba a un año de llegar y no podía dejar que Hiccup lo venciera por mí. (Como me imaginé que lo haría). Me propuse a seguirlo y de ser necesario sacarle su secreto.

Claro que su secreto me vino dando una lección al final.

Fue impactante para mí ver que el secreto de Hiccup era un dragón con el cual había formado una amistad, con el que aprendió su verdadera vocación. Una parte de mi sintió desconcierto y el otro traición; los dragones en parte eran las causas de mis desgracias.

Entonces hui, no me quería involucrar; esto era un problema mayor. Pero las cosas de nuevo estaban en mi contra, Hiccup me capturó con el dragón, por un momento pensé que me dejaría caer para que me muriera con el secreto, pero eso no sucedió.

Me rogó por una oportunidad para mostrarme algo. No tenía muchas opciones, era ir con él o caer del árbol. Así que me subí al dragón y debo decir que tuve el más espantoso vuelo jamás.

Toothless me exprimió toda la vulnerabilidad que pudo, mostrándome una Astrid que no veía desde hace mucho: temerosa, débil y humilde. Tenía tanto miedo, que tuve que rogar y disculparme para que dejara en paz.

Me había disculpado, y Toothless había detenido su vuelo feroz más no habíamos bajado. ¿Por qué? Abrí los ojos al sentir más tranquilo el entorno, encontrándome volando sobre las nubes, con un increíble paisaje en la superficie.

¿Acaso era lo que me querían mostrar?

Ver aquel paisaje hizo sentir dentro de mí emociones indescriptibles: armonía, belleza, tranquilidad y paz. Comprendí que había estado muy encerrada en mi burbuja de venganza por muchos años, eso hizo que nunca me permitiera ver más allá de mis ojos, creo que por eso Hiccup era mejor que yo. Él era capaz de ver cosas que una persona normal no podía. Tuve que admitirlo me encantó ese vuelo y lo disfruté mucho, al igual que empecé a ver a los dragones de manera diferente o al menos a Toothless, él era increíble.

Sin embargo, no me permití estar mucho tiempo con ese pensamiento. Toothless nos llevó al nido de dragones donde vimos que también vivían bajo la opresión de un enorme dragón. En ese momento supe que los dragones no eran tan diferentes a los vikingos.

Mi vena de guerrera de nuevo salió a flote cuando le sugerí a Hiccup que informáramos a su padre sobre aquel descubrimiento, pero él se negó por motivo de que no quería que dañaran a Toothless.

Estaba desconcertada, teníamos la solución a la guerra y Hiccup no quería dar su brazo a torcer.

Traté de persuadirlo, pero él siguió firme en su decisión, él no estaba de lado de los vikingos ni de los dragones, estaba de lado de Toothless. Por primera vez en mi vida lo vi fuerte, determinado, como un vikingo del cual se podría aprender, un sujeto muy extraño. Lo empecé a ver con respeto.

—Muy bien, ¿Qué hacemos ahora?

—No lo sé. Sólo déjame pensar algo para mañana.

¡Maldito hijo de troll! Sin darse cuenta me había dado unas cuantas lecciones en tan sólo cuestión de horas. Lo vi como una persona muy valiente. Cualquier tontería que se le ocurriera quería verlo, ansiaba verlo.

Luego… un silencio incomodo, ¿cómo deshacerse de él?

Lo golpeé en el brazo. —Eso es por secuestrarme.

Creo que me costaba un poquito expresarme como una chica normal lo haría. Pero yo no era normal, y al diablo la vergüenza necesitaba hacerlo aunque fuera rápido, lo impulsé hacia a mí y lo besé en la mejilla.

—Eso es por todo lo demás.

Debo aclarar lo tonta que me sentí al hacer y decir eso, pero de alguna manera tenía que agradecerle el viaje y más que nada que me abriera los ojos a algo que nunca antes había visto. Sólo esperaba que las cosas salieran bien.

Otra vez mis suposiciones no habían sido acertadas.

Hubo un gran caos cuando se reveló la verdad, sin embargo, Hiccup supo sobresalir y no sólo a mí me motivó, motivó a los demás a hacer locuras y no sólo eso, enfrentó y ganó contra un enorme dragón, pero aun precio caro.

Sentí mucha angustia y temor al ver que no estaba con Toothless cuando el humo se había disipado después de la pelea con la muerte verde. La vida de aquel chico que sobresalió a su estilo no podía haber terminado así, sentí que había perdido a una persona tan valiosa como lo había sido mi tío. Lo bueno es que nada pasó, Toothless lo había salvado, no en una pieza completa hablando sarcásticamente, pero con vida.

Regresamos a Berk. Los dragones liberados nos ayudaron a impulsar los barcos que habían quedado y adoptaron la isla como su nuevo hogar. Sólo faltaba que Hiccup se recuperara. Lo visité a diario durante su convalecencia, Stoick y Toothless lo cuidaban con afán, pronto se recuperaría, de eso estaba segura.

Mientras tanto me arriesgué a experimentar por mi cuenta lo que era convivir con un dragón. Me enamoré, sí, de aquella nadder a la que alguna vez me enfrenté, el trato con ella se dio mágicamente, era como si ambas fuéramos iguales por dentro. Y con su permiso, me convertí en su jinete. Comprendí más la fascinación de Hiccup por estas criaturas, ansiaba que despertara para que viera e impacto que causó en todos nosotros, dándonos una mejor vida, una mejor a la que yo me había propuesto.

Comprendí que la vida podía llegar a ser muy corta y había que vivirla al máximo y no tan amargada como lo había estado haciendo; que había que tomar riesgos fueran cual fuera, por eso lo besé cuando despertó, como dije: no quería arrepentirme de nada, nunca se sabe que era lo que podía pasar, no quería morir y arrepentirme por no haber hecho algo en especial. Sería mi nueva filosofía.

Claro que luego una cosa llevó a otra y… esa otra historia.

Había pasado otro año desde la batalla en el nido de dragones, todo el mundo estaba aprendiendo a vivir con dragones y como diría Hiccup: La vida en Berk era perfecta.

O eso creí.

"Cuando el pesadilla voladora aparece los Hofferson se congelan".

Recién salía de mi casa para encontrarme con los chicos en la academia y escuchar decir aquello de la boca de Snotlout removió viejos resentimientos.

La tribu se estaba preparando para la aurora boreal que traería consigo a ese dragón, en cuanto se dio la noticia fue como si todos hubieran desenterrado el recuerdo de mi tío, sólo para atormentarme.

Escuché de nuevo las burlas que pensé que habían dejado atrás. Convivíamos con dragones, peleábamos junto con ellos contra los enemigos, y aun así se encargaron de recordarme que los Hofferson eran unos cobardes, sólo por un incidente de 10 años atrás. Enfurecí.

Recuerdo que destrocé todo lo de la academia, casi cortaba la cabeza de Snotlout por atreverse a burlarse de mí y de mi familia; no estaba dispuesta a vivir de nuevo eso sólo por un estúpido dragón. Quería a los dragones de Berk, pero odiaba a ese dragón y nadie me detendría de matarlo, ni siquiera Hiccup con sus buenas intenciones.

Él fue el único que trató de calmarme, pero estaba demasiado cegada por la venganza que hasta me atreví a mentirle, claro que él se dio cuenta, pero me acompañó en todo momento. Llegando a salvarme cuando me enfrenté imprudentemente al pesadilla voladora.

Y una vez más, Hiccup con su habilidad e inteligencia descubrió muchas cosas de ese dragón: el ataque que te paralizaba, que sólo atacaba por temor a que robaran su comida, la cual obtenía un efecto especial debido a la aurora, lo que lo hacía ser una criatura resplandeciente; entre otras cosas.

Fue en ese momento que me di cuenta que sólo era un animal salvaje que peleaba como yo para sobrevivir. Al final de todo, lo dejamos ir o más bien se fue siguiendo la nueva corriente de agua. Evitamos que atacara a Berk y Hiccup proclamó la verdad; mi tío nunca había sido un cobarde. Gracias a él, se limpió el honor de mi familia y pude perdonar al pesadilla voladora.

Se había acabado. De cierta forma había hecho las paces con ese dragón. Ya podía vivir en paz.

La vida puede dar muchas vueltas, yo de ser una amargada y vengativa niña, cambié para ser a una persona más pacífica que podría decirse que se detiene un poco antes de actuar, no digo que siempre, pero es más frecuente que antes. Que aprendió la importancia de no juzgar a los demás y respetar a todos, incluso a Snotlout; aprendí que podía ser una persona ruda pero a la vez amable, al menos con los que me importan.

Han pasado otros 10 años después de la última vez que vimos a ese pesadilla voladora. Pasaron muchas cosas en todos aquellos años: La muerte del jefe 6 años atrás, Hiccup como el nuevo jefe. Casi dos años desde que me casé con él,… un año desde que tuvimos que despedirnos de nuestros amigos dragones. Un hecho que destrozó a todo a Berk y sobre todo a Hiccup.

Por eso estoy en este risco, donde puedo apreciar perfectamente el rio que desemboca al mar, el que hicimos tiempo atrás para desviar al pesadilla voladora de Berk. Han pasado meses desde que los dragones desaparecieron, y quiero pensar que al menos ese sigue rondando por ahí y que vendrá a proteger su comida como siempre. Verlo me daría esperanza al saber que nuestros dragones también siguen por ahí.

—Localizarte no fue tan difícil.

La voz de Hiccup me espanta. Creo que como yo tiene curiosidad por saber si ese dragón aparecerá.

—Lo siento. Quería tomar mi tiempo antes de que anocheciera.

—Sí, lo sé. —Se sienta a mi lado. —De haber sabido que ibas a venir, te hubiera pedido que me esperaras.

—Pero ya estás aquí. —Le doy un golpecito en el brazo. — ¿Crees… que aparezca?

Veo en su expresión que no quiere emocionarse ni hacer conjeturas precipitadas.

—No lo sé.

Pone un brazo encima de mis hombros y yo rodeó con el mío su cintura, me apoyó en su hombro y él en mi cabeza, y esperamos pacientemente la llegada de la noche con la aurora boreal.

El fenómeno en el cielo hace su aparición como un gran espectáculo del que apenas nos permitimos admirar, vemos como el río empieza a tomar aquella coloración resplandeciente gracias a las algas marinas. Todo fluye con tranquilidad.

Las horas pasan lentamente y no hay señal de aquel dragón. Nos negamos a creer que ese dragón se hubiera ido al igual que los demás, nos esperanzamos a que aparecería en cualquier momento con toda su luminosidad, sin embargo; la esperanza se esfuma con los primero rayos del sol al alba.

No había llegado. Ese dragón también se había ido para siempre.

Me entristecí al igual que Hiccup y nos aferramos más el uno al otro para buscar un silencioso consuelo. El no ver a ese dragón llegar me hizo sentir que había perdido algo que era parte de mí, pero supongo que nada es para siempre y debemos vivir con lo que tenemos.

Sólo espero que ese dragón, al igual que nuestros amigos, se encuentre en un lugar mejor y quiero creer que algún día nos volveremos a encontrar, por eso…

"Hasta entonces pesadilla voladora".

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Espero que les haya gustado, en referente a esta sección de relatos del risco, tengo otras pensadas al menos con 4 personajes más. Pero después las publicaré.

Quisiera actualizar las de terror, pero no sé cuál hacer primero.

Las opciones son con Hiccup de protagonista (aunque será una rara) parodia de terror.

Y la otra con Astrid, Heather y Camicazi de protagonistas.

Sección de comentarios y dudas:

Alexa: Lo sé, ahora el mal pensado fue Estoico, pero lo bueno es que no se resolvió y al menos aprendieron algo. Saludos.

ORQUIDEA671: qué bueno que te haya gustado, más las partes de Brutacio XD, ese es el mejor para hacer reír. Saludos.

Aileen: muchas gracias, ese Estoico se pasó, pero aprendieron algo tanto los chicos como él. Saludos.

Jessy Brown: que bueno que te haya hecho reir, pobre Snotlout pero le gusta el amor apache y Fishlegs y Astrid pues aprendieron más, al igual que Brutacio. Saludos.

Steffani: Jajaja no, era el típico spoiler para que mal pensaran, pero en sí fueron sólo suposiciones de Estoico. Saludos.

Mad fine: Jajaja pues de hecho la idea fue en que en las escuelas te ponen hacer estos ejercicios, a mi me tocó en la preparatoria, debíamos cuidar un huevo, pero al final se canceló y no lo hicimos. Pero otros tienen que cuidar de esos bebés robots XD. Saludos.

Flopi216: Jajaja ya sé, imagínate que no lo hubieran descubierto seguirían sufriendo con el bebé llorón. Saludos.

Maylu liya: Jajaja que bueno que te haya gustado, a todos les fascinó la familia de Brutacio y sí, ese Hiccup es un amor XD. Saludos.

The ridel sel: Jajaja que bueno que te hayan gustado todos los capítulos anteriores además de este con todos sus detalles, próximamente espero tener los otros de terror. Saludos.

Ana Gami: Jajaja pobre Estoico, sí le hacía falta la pobre de Valka XD. Saludos.

Navid: pues esto lo hacen en las preparatorias y en las universidades, te ponen a cuidar huevos o bebés de esos robots, así que atenta (o) quien sabe si te llegue a tocar. Saludos.

Laroja09: Ese Brutacio es inteligente aunque parezca todo lo contrario, como cuando diagnosticaron a Fishlegs tuve la cara de What durante un buen rato. Lo de Fishlegs con la oveja, pues he notado que son medias indiferentes de repente, planeo otra cosas con ese animal XD. Saludos.

Dragon Viking: Que bueno que te haya gustado, espero que este también. Saludos.

Seguidores, favoritos y lectores anónimos hasta la próxima. Saludos.

26 oct. 15