Una Nueva Oportunidad
Capítulo 6: Estando juntos
Sakura estaba preparando su maletín para ir a la oficina cuando sintió unos brazos que la tomaban por la cintura, sabiendo quién era se dio la vuelta para verlo con una sonrisa en los labios.
-No pude evitar escuchar anoche lo que hablabas, demás, con Tomoyo y Meiling –le dijo y Sakura se sonrojó.
-Bueno es que querían saber sobre la boda y se me salieron algunas cosas sin querer.
-Sí escuché eso de cientos de veces y que soy muy seductor… me haces sonar como el lobo feroz y tú la pobre caperucita. –Sakura se sonrojó aún más.
-No es eso… es que pensaban que tu y yo no… ya sabes… y pues les dije que era imposible resistirte.
-Sí creo que ellas pensaban que eres muy tímida.
-Lo sé pero pues les dije la verdad –lo besó suavemente- que contigo soy completamente osada –sonrió.
-Bueno si eras algo tímida las primeras veces –le dijo él- ¿y qué fue lo de mi madre que no entendí bien?
-Bueno, es que como estábamos hablando de Ieran y que yo desconocía el detallito que ella sabía que ya vivíamos juntos y…
-Sakura mi madre y yo tenemos una muy buena relación –la interrumpió- ella supo cuando conocí a una hermosa chica de ojos verdes y quedé flechado, supo cuando salí con esa chica, supo cuando estuve completamente enamorado de ella, cuando le pedí que viviéramos juntos y cuando le pedí matrimonio.
-Bueno es que no sé, ella se oye muy rígida pero es muy amable –le rodeó el cuello- Y cuando dijo eso de "nuestra primera noche juntos" pues creí que no sabía.
-Tus amigas lo dijeron: nuestra primera noche como esposos… ¿Y te gustó?
-¿Eh? –le preguntó ella pero Shaoran ya había comenzado a besar su cuello.
-¿Qué si te gustó nuestra noche de bodas? –repitió él.
-Shaoran… –dijo Sakura emocionada- me encantó –respondió sonriendo- para… no podemos –trató de detenerlo.
-Claro que sí, aún es muy temprano –sonrió sobre los labios de su pareja mientras comenzaba a quitarle la chaqueta a su esposa.
Una persona que veía la escena siguió la trayectoria de la chaqueta, cuando levantó la vista nuevamente vio como Sakura estaba comenzando a desabotonar los pantalones de Shaoran y como él comenzaba a subirla al mesón de la cocina.
Mm, mm, la tercera persona en el lugar se hizo notar antes de que la pareja avanzara más.
Sakura y Shaoran se detuvieron inmediatamente y se pusieron rojos como cerezas apenas vieron de quien se trataba.
-Tres cosas –anunció el invitado- Primero; dejaron la puerta abierta y cualquiera puede entrar y robarlos, segundo; a ese paso van a tener hijos muy rápido… -le encantaba molestar a la pareja, además algo de alegría en la mañana le vendría muy bien- y tercero; ¿en la cocina?, ¿en serio?, ¿es que no la han estrenado ya? –Miró a su primo- ¿sobre el mesón Shaoran?
La pareja se sonrojó aún más.
Meiling había decidido recoger a Sakura para ir al trabajo y de paso contarle que había hablado con Eriol y todo estaba bien con él, pero al entrar a la casa Li presenció una escena entre los recién casados que le demostró que Sakura en realidad no era nada tímida con Shaoran y que como ella había dicho no sabía decirle que no.
-En fin… -les dijo- venía a recoger a Sakura para ir a la inmobiliaria. Shaoran quítatele de encima que no quiero que lleguemos tarde.
La pareja se miró y Shaoran ayudó a Sakura a bajar del mesón cuidadosamente, Sakura se agachó a recoger su chaqueta sin mirar a Meiling luego le dijo.
-Ya venimos, vamos a arreglarnos –ambos se dieron la vuelta y se dirigieron al segundo piso.
-No se demoren, nada de un rapidito o algo así ¡oíste Shaoran! –les dijo mientras subían, sabiendo que se sonrojarían aún más aunque no la estuvieran viendo.
A los cinco minutos bajo Shaoran aún un poco sonrojado pero más molesto que otra cosa.
-Lamento dañar tus planes matutinos primito pero quiero hablar con Sakura.
-Y tuviste que elegir ésta mañana… -ironizó él.
-Bueno es algo importante.
-Como sea –Sakura ya estaba en la cocina tomando su maletín- Nos vemos en la noche Sakura –se acercó y le dio un beso rápido en los labios.
-Adiós Shaoran. Te amo –le dijo y vio como él salía a trabajar. Miro a su amiga.
-A mí no me digas nada, no sabía que los iba a interrumpir en esas.
-Ya no importa.
-Jajaja lo vas a ver esta noche no te preocupes, tranquilízate y concéntrate en mí –le dijo, Sakura no pudo más que reír- no creas que vine a verlos en esas –su amiga volvió a sonrojarse- es que quería contarte que hablé con Eriol.
-¡En serio! Me alegro Mei.
-Sí, bueno vamos y te cuento todo en el camino.
Así lo hicieron mientras conducían Meiling le contó todo a Sakura y ella la reprendió por salir con Ryoga a los pocos días de haber aceptado ser novia de Eriol, además que no era necesario un almuerzo, pudo haber sido una reunión pero Meiling se pasaba de buena gente con su ex.
El celular de Meiling interrumpió la conversación.
-Es Eriol –anunció- hola Eriol ¿cómo estás?
-Hola –contestó- te llamo porque no me has enviado los papeles del estado de construcción de la bodega y los necesito para una junta a las 11.
-Ah claro, los tengo sobre el escritorio de mi oficina así que no te preocupes –le dijo.
-¿Segura?
-Sí, sí segura, no te preocupes en 10 minutos te los envío. Bye.
-¿Qué quería? –preguntó Sakura.
-Los documentos de la construcción pero es que no los encuentro –dijo girando a la derecha y divisando su lugar de trabajo.
-Ah esos los tengo yo –le dijo, buscó en su maletín y sacó una carpeta- mira –se los dio mientras ella parqueaba el auto.
-Ay gracias, la verdad estaba loca buscándolos.
-Bueno los tomé para saber cómo iba todo antes de la boda y los dejé en mi maletín.
-Con razón no los encontraba –dijo bajándose del vehículo.
Entraron a la oficina y saludaron a las personas que trabajaban con ellas, en el corredor cada una se dirigió a su respectiva oficina.
Cuando Meiling entró a la suya sintió como alguien la tomaba de la mano y hacía que quedaran frente a frente. Era Eriol con una gran sonrisa en el rostro. La besó como saludo y le dijo:
-Yo no veo ninguna carpeta sobre tu escritorio.
-Oh es que la tenía Sakura –le contó- mira aquí la tengo –se lo paso- a propósito ¿cómo entraste?
-Bueno no hay secretaria y llegas tarde –comenzó a ver la carpeta.
-Ah sí, mi secretaría tiene gripa, no viene desde ayer y me demoré –sonrió- porque estaba visitando a Sakura y ni te imaginas la escenita en que la encontré, fue muy graciosa.
-¿En serio? –Le dijo sorprendido pues conocía a Sakura y sabía que era muy amable, no era capaz de hacer un escándalo o una escenita como lo decía Meiling- que raro no la imagino haciendo alguna clase de escándalo.
-No escándalo, estaba con mi primo muy entretenida.
-Ah bueno no los puedes culpar, están recién casados es la emoción del momento –dijo pasando las hojas del reporte que leía.
-Sí, como cuando tienes un nuevo novio ¿no?
-Sí algo así.
-Que no lo quieres soltar en ningún momento y te parece perfecto y te encanta...
-Aja, aja.
Meiling le quitó la carpeta a Eriol dejándolo desconcertado, le sonrió y pasó los brazos por su cuello.
-Me encantas –le dijo y se acercó a besarlo.
El desconcierto de Eriol duro lo que ella demoró en colocar los brazos alrededor de su cuello. Comenzó a besarla con ganas y emoción. Era extraño él no era de los que quería estar besando a su novia a cada rato, en sus anteriores relaciones tenía un momento para su pareja y uno para trabajar, el problema ahora es que Meiling hacía parte de su trabajo y él era un excelente trabajador; por lo que comenzó a explorar el interior de la boca de Meiling y permitió que ella hiciera lo mismo.
-Espera… espera –le dijo ella. Eriol volvió a tomar control de sí mismo- si Sakura entra y nos encuentra así, me va a molestar todo el día.
-¿Por qué? –le dijo poniendo los brazos alrededor de su cintura y mirándola.
-Pues porque así la encontré esta mañana con Shaoran y me burle de ambos un buen rato.
-Y no quieres que te devuelva el favor –dijo él sonriendo.
-Obvio no, así que mejor te vas ya y nos vemos esta noche ok.
-Ok –dijo él le dio un último beso y salió de la inmobiliaria de su novia.
-*-*-*-*-*
Todo estaba preparado Meiling llegaría en 10 minutos y había decidido preparar una cena romántica para los dos.
Look…listo
Velas…listas
Vino…listo
Música…lista
Comida…en 5 minutos estaría lista.
Solo faltaba que llegara Meiling y todo sería perfecto, quería tener una cita romántica con ella, ya que la primera vez que comieron juntos no fue algo muy romántico porque se la pasaron hablando de los pros y contras de salir juntos, y luego se habían ido a una pastelería a comer postre pero no había sido la cita ideal.
Y él quería tener una cita ideal, bueno muchas, con ella porque quería que de una vez y por todas se olvidara del molesto de su ex-novio y pudieran estar ellos dos tranquilos. Le molestaba eso de su ex-novio, sentía como si tuviera que compartirla, aunque era algo mínimo, y no le gustaba para nada la idea; Meiling Li sería solo suya, porque por mucho que le hubiera huido a la idea sentía que algo muy especial estaba naciendo entre ellos y no quería que ningún ex-novio arruinara eso.
El timbre sonó.
Eriol se acercó a abrir la puerta extrañamente emocionado.
-No es como si no hubiera tenido una cita antes –se dijo a sí mismo para tranquilizarse. Abrió la puerta y vio a Meiling revisando algo de su bolso, luego lo miro y sonrió.
-Hola –dijo acercándose a besarlo rápidamente como saludo.
-Hola –dijo él y dejo que pasara- déjame te ayudo –dijo luego de cerrar la puerta, le ayudo a quitarse su chaqueta y bolso y la puso en el perchero, luego la tomo por el brazo y la beso larga y pausadamente- ahora sí hola Mei –dijo cuando se separaron.
-Ho…hola –contestó Meiling medio alelada- bien tengo que recordar…como saludarte.
-Jajaja bueno si así me gustaría que tú me saludes.
-Bien, ya lo anoté –le dijo señalando su sien.
-Ven preparé la cena –dijo Eriol tomando su mano y dirigiéndola al comedor, le mostró su silla y se dirigió a la cocina a sacar el asado del horno. Sacó el plato y lo llevó a la mesa.
-Se ve delicioso –dijo Meiling fijándose en la comida- ¿en serio lo hiciste tú? –preguntó desconfiada pues él era un hombre ocupado y no tendría el tiempo de preparar todo eso para ella.
-Por supuesto que sí –le contestó con gesto ofendido- decidí salir más temprano para poder preparar todo.
-¿Todo por mí? –preguntó Meiling sobrecogida y agradecida por el detalle.
-Claro –respondió Eriol. Sirvió y comenzaron a comer.
-¿Y revisaste los papeles de la bodega?
-Aja, aunque ya no es una bodega, ya está casi terminada, la constructora que contrataste es muy rápida.
-Sí, hace poco reconstruyeron una casa, por eso sabía que trabajaban bien. No hace mucho los conozco pero como trabajan bien por eso te la recomendé.
-Sí creo que la próxima semana ya podremos comenzar a llevar los aparatos y la gente que se necesita –le contó Eriol- aunque tengo que avisar a personal para que contraten a la gente que necesitamos.
-Así que no pensabas que iba a ser tan eficiente ¿no?
-No tú por supuesto –le dijo- solo la constructora.
-Aja –le dijo ella- es que no esperabas tanto de nosotros por lo que no dimos una muy buena impresión.
-Bueno en eso tienes razón.
-Eriol esto en serio está delicioso –le dijo ella hablando de la comida- ¿has hecho algún curso o algo?
-No, mi madre me enseño a cocinar en Inglaterra cuando era pequeño.
-¡Uy pues necesito que me enseñe a mí, así nunca me cansaré de cocinar! –le dijo ella tomando algo de vino.
-Jajaja creo que a ella le encantaría, siempre está presta si es para cocinar.
-Bien espero que arregles una cita para conocerla.
-Claro. Aunque tendrás que ir a Londres porque a ella no le gusta viajar, le tiene pánico a los aviones.
-Veo, bueno en ese caso creo que tendremos que posponer un poco la reunión, tengo algunas ventas importantes, pero tal vez en un mes podríamos ir.
-¿En serio quieres conocer a mi madre? –le preguntó extrañado.
-¿Por qué no? –dijo ella poniendo el tenedor en su boca- así mato dos pájaros de un tiro, conozco a tus padres y mejoro mi manera de cocinar.
-Jaja bueno en eso creo que tienes razón –le contestó él sintiéndose nervioso, pues no era común que presentara a una novia, sus padres sólo habían conocido a una de sus novias, la primera porque era muy joven y pensó que era lo correcto, pero aparte de esa única vez nunca había repetido la experiencia. De sus últimas relaciones sus padres se habían enterado por las fotografías de las páginas sociales o por chismes de revistas. No sabía si era buena idea planear una reunión con su madre y Meiling, creyó que ella bromeaba pero ahora veía que en realidad su novia se veía entusiasmada por la idea.
-¿Entonces lo arreglas todo? –le dijo sacándolo de sus pensamientos.
-Bueno… si en serio la quieres conocer –le dijo no muy convencido.
-¡Por supuesto! ¿Tus padres viven juntos? –preguntó Meiling.
-Sí desde hace 35 años que se casaron.
-¡Ay qué lindo!, un amor para toda la vida.
-Bueno no sé, no los veo como unos enamorados –dijo Eriol pensando en su familia- pero son grandes padres.
-Bueno no es que tengan que parecer quinceañeros todo el tiempo, el amor siempre está cambiando.
-…si supongo que tienes razón –dijo él como para llevarle la corriente.
-Bueno pues eso es lo que pienso –le dijo ella para reforzar su punto.
-Creo que no quiero hablar más de mis padres, se supone que era una velada romántica.
-Y lo es, estoy más que encantada.
-Perfecto –dijo sonriendo- entonces porque no terminamos el vino en la sala.
-Por mí está bien –le respondió, esperó que él se acercara y le prestara su brazo para llevarla al sillón principal de la sala. Eriol dejó a Meiling en el sillón y prendió la chimenea.
-¡Wow tu sí que sabes crear un ambiente! –dijo ella cuando él estuvo a su lado.
-Quería que nuestra cita fuera especial.
-Es la mejor cita que he tenido Eriol, eres el mejor.
-Gracias, sólo quería que la pasaras bien.
-Sí, eres perfecto –dijo Meiling dejando su copa en la mesa de centro y acercándose a besarlo.
Era un beso tierno, como dándole las gracias por comportarse de esa manera con ella, tratarla como hace mucho nadie lo hacía y haciéndola sentir especial. Meiling puso una mano alrededor de su cuello y con los dedos acarició el cabello en su nuca.
Él era muy controlado recordaba que ella le había dicho que no estaba lista así que no quería apresurar nada y parecer un cretino. Aunque parecía que ella había cambiado de parecer porque comenzó a besar su cuello sin dejar de acariciar su cabello.
Ese beso le dio pie para inclinarla un poco sobre el sofá, ella volvió a besar sus labios y el comenzó a acariciar su espalda bajo su blusa. Meiling sintió las manos de Eriol en su espalda subir y bajar de una manera muy estimulante, eso hizo que se dejara caer completamente en el sofá y se llevo a Eriol con ella mientras se acostaba sobre los cojines.
-Eriol, Eriol –comenzó a decir Meiling cuando se dio cuenta de la posición en la que estaban- espera.
-¿Por qué? –le dijo sin parar de besarla.
-Aún no –respondió ella y comenzó a moverse para quitarse de debajo de él. Eriol se levantó y le dijo:
-No entiendo, tu comenzaste –comentó desconcertado.
-Lo sé –le dijo apenada- es que me encantas Eriol –eso hizo sonreír a su novio- y es muy difícil resistirme a besarte, pero siento que no es correcto –cerró los ojos- se que suena tonto pero… entiéndeme –abrió los ojos molesta- ¡yo solo he estado con un chico! Y para estar con él esperé 3 meses.
-Pero antes eran una chiquilla –refutó él.
-Lo sé, sé que ahora soy adulta y no te voy a negar que me muero de ganas de estar contigo es solo que…
-No estás preparada –dijo él resignado.
-Lo siento... cuando las cosas comienzan a subir de nivel como que una alarma se activa en mi mente y soy muy consciente de lo que pasa.
-Pero yo quiero que sepas lo que haces –le dijo sonriendo y tratando de hacerla reír pues no tenían que estar juntos en ese momento.
-Si claro, no digo que sea como estar drogada –parecía estar explicándose y no entendiendo muy bien la intención de Eriol- solo que me gusta… dejarme llevar –confesó sonrojada- y contigo no puedo es como una alarma que no me deja estar… cómoda…
-No te preocupes –respondió tomando su rostro- no preparé la cena para acostarme contigo Meiling.
-Lo sé, es solo que me sentí tan bien y… me deje llevar un poco.
-No hay problema, yo puedo esperar –le dio un tierno beso a su novia- además esta fue solo una cita.
-Gracias –contestó Meiling y volvió a besarlo- mejor me voy –dijo cuando sus manos se estaban acomodando en el cuello de él- no es que me guste incitarte o algo parecido es solo que…
-Soy irresistible –completó él sonriendo- esa idea me gusta.
-Me alegra –dijo sonrojada- bueno creo que es hora de irme.
-Te llevo.
-No te preocupes, traje mi auto, no hay problema –dijo levantándose él la siguió y la acompaño a la puerta- gracias por todo Eriol fue… muy lindo.
-No fue nada –dijo él acercándose a besarla.
-*-*-*-*-*-
Al día siguiente en la oficina de Meiling llegó una invitación a un coctel a una de las mobiliarias asociadas de la empresa de ella. Decidió invitar a Eriol pues le pareció una buena oportunidad para una nueva cita, llamó a su oficina y le informaron que estaba en una inspección de la nueva bodega. En seguida salió de su oficina y se dirigió donde estaban construyendo el nuevo proyecto de la compañía de Eriol.
Llego al lugar y enseguida ubicó a su novio, estaba revisando unos papeles sobre un escritorio en el primer piso de la bodega, tenía un casco de construcción que lo hacía ver algo gracioso pero que no le sentaba nada mal.
Se acercó por atrás lentamente.
-Hola -lo abrazo sobresaltándolo.
-Mei me asustaste –le dijo volteándose a verla, la saludo con un beso- ¿qué haces aquí?
-Bueno quise venir a ver a mi novio –respondió ella.
-Me alegra –tomo su mano- ven –dijo comenzando a caminar con ella, la llevó al segundo piso a una de las oficinas que ya estaban terminadas.
-Creí que dijiste que esto pronto iba a estar terminado, a mí se me hace que le falta mucho… -comentó ella.
-Estas oficinas ya casi están listas, creo que en una semana podremos comenzar a trabajar.
-Pero creí que ibas a esperar a que estuviera terminada toda la obra.
-No, pero para qué perder tiempo.
-Verdad que el tiempo es oro con el señor Hiraguizawa.
-En el mundo amor, en el mundo. –Meiling se sorprendió de que utilizara ese adjetivo con ella y se alegro mucho con ello por lo que comenzó a besarlo tiernamente.
-¿Y eso por qué? –preguntó sorprendido.
-Porque eres divino conmigo.
-Jajaja creo que eres la primera que dice eso de mí.
-Bueno es que a veces pareces muy serio –dijo como pensando.
-Mmm es que no tengo porque estar sonriendo siempre –se defendió él- además solo me gusta sonreír contigo.
-Ves por eso eres divino –lo volvió a besar.
-Espera, espera –le dijo separándola- cualquiera puede entrar.
-Jaja ¿ahora me detienes tú?
-Bueno estamos en una oficina –le dijo él.
-Tienes razón –separándose un poco- te venía a invitar a un coctel que hay el viernes de la RGB Inmobiliaria y pues pensé que podríamos pasar un buen rato.
-Sí, no suena mal –respondió él. El teléfono de ella comenzó a sonar y esperó a que contestara.
-Hola Sakura –saludó.
-No vas a creer quien decidió vender su casa –dijo Sakura al otro lado de la línea muy emocionada.
-Mmm pues –meditó dos segundos- no me digas que…
-Sí te digo que
-¡AHHH! –no pudo evitar gritar de emoción, Eriol la miro extrañado por su reacción- ¡por fin! Ves Sakura; fue bueno seguirle el paso e insistir de vez en cuando ¡VA A VENDER SU CASA!
-¡Lo sé! –Sakura estaba igual de emocionada que Meiling- y dijo que podemos ir a revisarla este fin de semana ¿¡Puedes creerlo?! Pasar el fin de semana allí, porque ya se está mudando.
-¿En serio dijo eso? Seguramente se quiere o tiene que ir pronto, bueno Saku tienes que apartar el fin de semana porque nos vamos, dile a Shaoran –miro a su novio- voy a contarle a Eriol el plan.
-Muy bien, ¡ya mismo lo llamo! Adiós.
-Adiós –y cortó la comunicación.
-¿Qué sucede? –preguntó él pues quería saber por qué tanta emoción.
-Pues que Sakura me acaba de informar que el señor Takanaka quiere vender su casa a las afueras de la ciudad.
-¿Y? –la verdad no le parecía gran cosa.
-¡Pues que es una casa espectacular! –dijo como si fuera obvio- es gigante, tiene muelle y cerca hay un río, está rodeada de flores hermosas y un bosque, por la noche se ve el cielo increíble, tiene 7 cuartos, una piscina, una cocina muy amplia… es perfecta.
-Veo –bien su novia estaba muy emocionada con esa casa- ¿y por qué decidió venderla si es tan perfecta?
-Esa es la cosa, él no quería venderla; era la casa preferida de su esposa, de hecho ella una vez me invitó cuando había una reunión para mostrármela pues quería venderla, pero la señora murió de cáncer y pues ya su esposo no la quiso vender porque le recordaba a su esposa pero yo le comenté que ese era el deseo de su esposa algunas veces y de hecho la gente me ha preguntado por esa propiedad pero nada, hasta que por fin ha decidido venderla, supongo que le se irá con sus hijos o algo así.
-Ah, ahora si entiendo el entusiasmo.
-Y lo mejor es que el señor ya se está mudando y nos dijo que podemos ir el fin de semana allá para revisar la casa y la propiedad completa.
-Bien.
-Sí –pasó sus manos alrededor de su cuello- así que prepara todo porque el fin de semana nos vamos junto con Sakura y Shaoran a pasar dos días allí. –Estaba emocionada y separándose de él siguió- que mal que Tomoyo de nuevo esté viajando, aunque mejor porque si Touya ve a Shaoran con Sakura muy juntos lo mata jajaja.
Eriol estaba serio pensando.
-¿Este fin de semana dices?
-Sí, ¿tienes algo planeado?
-No, bueno creo que no, sí creo que no hay problema y podré ir con ustedes –sonrió.
-¡Perfecto! Bueno entonces creo que voy a llamar al señor Takanaka para cuadrar todo –ladeó la mirada y vio la invitación del coctel- ¿y al fin vamos a ir? –mostrándole el papel.
-Oh si, no tengo problema.
-Bien, entonces me voy, te llamo cuando llegué a la inmobiliaria amor –utilizando el mismo adjetivo que él había usado antes con ella, se acercó y lo besó rápidamente- bye.
-Bye –dijo él feliz.
-*-*-*-*-*-
Estaba frente a la casa de su novia para recogerla e ir a ese coctel, habían quedado de ir a la reunión de una empresa homologa a la de su novia, tenía una maleta en su mano izquierda, pues el plan era que salieran de la reunión y se fueran a casa de Sakura y Shaoran, con eso a la mañana siguiente no abría problemas esperando a alguno. Timbró, sería la primera vez que los vieran como una pareja formalmente… seguramente les tomarían algunas fotos que su madre vería, pues estaba muy pendiente de reuniones sociales tanto de Inglaterra como de Japón, porque él vivía allí. ¿Qué pensaría su madre de Meiling? Ella ya había dicho que quería conocerla. Después de la llamada –que seguramente recibiría de su madre- le comentaría la idea.
-Hola –lo saludó Meiling sacándolo de sus pensamientos. La miro estaba algo azorada y aunque estaba maquillada son estaba vestida para la ocasión pues llevaba unos jeans y una camiseta sencilla roja.
-Hola –le dijo el- ¿por qué no estás lista?
-Pues es que he estado corriendo todo el día –contestó cuando él ya estaba adentro. Comenzó a caminar a la sala- resulta que Shaoran se enfermó y pues Sakura lo está cuidando entonces hoy hice mi trabajo y el de ella y no he tenido tiempo de nada –le dijo yendo a la cocina- ni siquiera he almorzado.
-¿Cómo? Meiling pero son las 7 pm.
-Lo sé, pero es que en serio no he tenido ni 5 minutos libres ¡menos mal pude hacerlo todo! –dijo saliendo de la cocina con un vaso de jugo y se lo dio a él- dame 15 minutos y estoy lista –él no se había sentado estaba al lado de un mueble con la maleta en la mano- ¡siéntate Eriol! Dame eso –señaló la maleta.
-Ah la traje porque en eso habíamos quedado, no sabía que ya no iríamos.
-¿Ya no iríamos? –preguntó.
-Bueno pues como dices que Shaoran está enfermo.
-Ah sí pero ya no van ellos, porque Sakura lo tiene que cuidar y no creo que el clima le ayude mucho a él, aunque no es que sea muy frio.
-¿Pero y entonces?
-Pues nos vamos los dos, nos íbamos a quedar en casa de Shaoran para no perder tiempo en la mañana y nos íbamos a ir en su camioneta porque éramos cuatro, pero ahora no hay problema en que nos vayamos los dos en tu carro.
-¿Entonces vamos?
-Claro que sí, no voy a dejar de ir a esa casa por Shaoran, además que Sakura se queda con él así que no hay problema, no va a estar solo.
-Entiendo.
-Me voy a arreglar y vuelvo ¿ok? –el asintió- bien –dijo y subió a arreglarse.
30 minutos después se escucharon los tacones de Meiling mientras bajaba por las escaleras, Eriol se levantó para verla y quedó sorprendido. Había quedado hermosa, llevaba un vestido dorado que le llegaba más arriba de las rodillas, el vestido tenía unos detalles de pequeños cuadros estampados y no tenía escote, llevaba unos zapatos negros y un pequeño bolso para acompañar. Su maquillaje era en tonos dorados y cafés y sus labios tenían un tono rojo, el cabello lo tenía recogido en un moño de gran volumen en su nuca.
-¿Y cómo me veo? –dijo dando una vuelta permitiendo que la contemplara mejor.
-Espectacular –respondió aún asombrado por su hermosura.
-Perfecto –sonrió- vamos.
-Claro –respondió por inercia.
Salieron y se dirigieron al lugar del coctel en el auto de Eriol. Al llegar al lugar Meiling comenzó a saludar a algunas personas y presentarles a su novio, comieron algunos aperitivos y bailaron un tanto, hablaron con los invitados y al final se apartaron un poco a uno de los balcones que había.
-¿Estás bien? –preguntó él.
-Sí, sí –bostezo- solo que estoy algo cansada.
-Bueno pues si quieres nos vamos.
-No, no. Aún no –volvió a bostezar.
-Pero estás muy cansada.
-Si… pero es que aún no llega Susuna.
-¿Susuna?
-Sí, una niñita que le encanta a mi hermanito.
-¿Tu hermanito? –se sorprendió pues aparte de Shaoran no sabía nada de la familia de Meiling.
-Sí, una niña que conoció hace poco. Estuvieron en un tipo de campamento, encuentro, concurso o algo entre colegios y se gustaron, pero resultó que aunque mi hermanito es medio playboycito pues se le olvidó pedirle su número, y como el padre de la niña es dueño de una inmobiliaria Yahiko y seguramente está invitado me pidió el favor de conseguirle el teléfono de la niña.
-Ah veo. ¿Así que tu hermano es medio playboycito? –no pudo evitar la risa.
-Bueno sí algo -ella también rió- pero supongo que esta niña en serio le gusta.
-¿Y cuántos años tiene?
-El tiene 17 pero la niña tiene 15.
-Pero a esa edad no creo que puedan llevar una relación a distancia.
-Ah no, por supuesto que no. Pero ella vive en Hong Kong, es sólo que están de vacaciones y aunque quedaron de seguir hablándose pues él no tiene su número. Creo que estuvieron juntos como 2-3 semanas en ese evento entre colegios, pero pues ahora cada uno en su casa por el resto de las vacaciones.
-¿Y crees que su padre te dé el número?
-La verdad lo dudo, los padres siempre son muy protectores, pero no se lo voy a pedir a él sino a ella. A ella por ser hija única la llevan a varios eventos y yo ya la conocía de hace algún tiempo pero nunca imaginé que terminara de novia de mi hermano.
-Jajaja algo así hacían mis padres, les encantaba llevarme a cualquier evento que se les ocurriera y donde pudiera conocer otros niños y gente importante.
-Por ser hijos únicos, de resto te dejan con tus hermanos.
-Supongo –él la abrazó- ¿y cuántos hermanos tienes?
-Dos –contestó recostando su cabeza en el hombro de su novio- mi hermana Mara es 7 años mayor que yo, está casada y vive en España con su esposo que es empresario y tienen dos hijos una niña de 5 y un bebe de 1 año y Yahiko que tiene 17 está terminado el colegio y dice que quiere estudiar antropología.
-¿Así que eres la del medio? –ella asintió- eso te da ventajas.
-¿Qué tipo de ventajas?
-Bueno pues supongo que quien más sufrió y lucho fue tu hermana, tus padres probarían cosas con ella, como a qué hora debe llegar, novios, amigos, fiestas y demás; al ya saber eso contigo era más fácil y para tu hermano debe ser un tanto complicado por ser el más chico de la casa.
-Jajaja si tal vez tuve ventajas –se giró para abrazarlo y vio a Susuna entrar con sus padres- ahí está ella –anunció y se separó de Eriol para saludar a los recién llegados.
-Hola Meiling –dijo la chica apenas la divisó.
-Hola Susuna ¿cómo estás?
-Bien, muy bien –se saludaron y la niña se acerco a decirle algo- conocí…
-Li san –dijo la madre de la niña.
-Wang-san que gusto verla –saludo, Eriol le tocó el brazo el brazo pues ya estaba a su lado- quiero presentarles a Hiraguizawa Eriol; mi novio. Eriol ellas son Wang Megumi y Wang Susuna.
Las dos mujeres lo miraron y se asombraron por su porte y atractivo.
-Mucho gusto conocerlas –saludo Eriol.
-Igualmente –respondieron al unísono.
-¿Y el señor Wang? –preguntó Meiling.
-Se quedó hablando con un hombre sobre negocios –contesto la esposa algo hastiada de esos temas.
-Ah entiendo. –Meiling vio a la niña y por el gesto que tenía y lo que había dicho antes de ser interrumpida por su madre supo que quería decirle algo, pero cómo quitarse a la señora Wang por unos segundos de encima. Miro a todo lado a ver si veía al esposo y miro a la niña a ver si a alguna se le ocurría algo hasta que…
-¿Quisiera bailar conmigo Wang-san? –le preguntó Eriol.
-Encantada –respondió la mujer, se notaba que le encantaban los eventos mientras fueran para divertirse y no hacer negocios.
-Bueno nosotros estaremos allí –dijo la niña señalando un lugar fuera de la pista. Se separaron y cuando estuvieron solas dijo emocionada- conocí a tu hermano.
-Lo sé.
-¿En serio? –preguntó ella- ¿Te habló de mí?
-Sí –contesto con una sonrisa para la niña.
-¿Y qué te dijo?
-Bueno pues que tú le gustas.
-¿En serio? –Contestó emocionada- ¡Waaa! –Exclamó casi silenciosamente pues no podía gritar de felicidad aunque quisiera por sus padres- ¡a mí me encanta él! Aunque no pasó nada porque como siempre estaba coqueteando con más niñas…
-¿En serio hizo eso? –la niña asintió- ya me va a oír.
-No, ósea eso fue al principio pero luego ya fue algo más serio. El problema fue que era ya algo tarde y sólo pudimos estar juntos la última semana, porque el evento duró dos semanas
-Y él olvido pedirte tu número.
-Y yo el de él… ya quería verte porque sino venías aquí hoy te iba a enviar un fax a la oficina a riesgo de que mi padre se pudiera enterar.
-Jajaja bueno que bien que no tienes que hacerlo, dame tu número –dijo sacando su celular del bolso.
Intercambiaron números, y Meiling también le dio el de su hermano para que los jóvenes pudieran hablar y todo quedó perfecto pues la canción terminó y Eriol con la señora Wang se acercaron a las dos mujeres.
-Bueno creo que nosotros nos vamos –anunció Meiling.
-¿En serio? –dijo la chiquilla desilusionada, pues en eventos como ese se entretenía hablando con Meiling.
-Sí lo siento pero estoy muy cansada y tengo que levantarme temprano mañana. Adiós –se despidió de las dos- por favor dele mis saludos al señor Wang.
-Así lo haré –contestó la mujer mayor.
-Un gusto conocerlas –dijo Eriol.
-Igualmente –respondieron.
Y luego salieron del lugar y se dirigieron al auto de Eriol.
-No puedo creer que hagas de Celestina.
-Bueno es lo menos que puedo hacer por mi hermanito, ahora está todo interesado en esta niña, creo que ella lo cambió porque él era más desjuiciado y eso me molestaba un poquito.
-Ah si ¿cómo le dijiste?... Playboycito jajaja.
-Bueno es que no es un completo playboy porque es muy pequeño jajaja –le explicó. Cuando estaban saliendo el parqueadero del lugar.
-¿Y qué te dijo la niña?
-Que le había gustado mi hermano, que lo conoció pero que como él no iba en serio pues no paso nada sino hasta el final… -bostezo- cuando él se puso más serio y pues ahora quieren estar juntos… espero… que él ya no se ponga… con jueguitos…
-Sí, la chica se veía muy buena como para que la lastimaran.
-S…
Eriol se volvió a verla y se dio cuenta que se había quedado dormida.
-Pobre –sonrió, ella había tenido que trabajar el doble por la ausencia de Sakura y por no quedar mal con sus clientes, además que tenía que ir a este coctel por el beneficio de su hermano, en vez de quedarse en casa descansando, al menos no era tan tarde eran las 10:30pm; no habían estado tanto tiempo en ese coctel sólo dos horas. Llegó a la puerta de la casa de su novia, estacionó el auto y buscó las llaves en su pequeño bolso. Abrió la puerta y luego regresó al auto para sacar a Meiling, la cargó y entró con ella a la casa, cerró la puerta y subió a su cuarto… que no sabía cuál era… así que abrió la primera puerta; un baño, la segunda; un cuarto pero parecía el de huéspedes, la tercera que estaba en el centro del lugar; la de ella, se notaba por la decoración además que el tocador tenía cosas un poco desordenadas, asumió que porque no tuvo tiempo de acomodarlas luego de que se arregló pues estaba de afán. La colocó en la cama. Le quitó los zapatos y vio como se movía un poco incómoda.
-El vestido –dijo. Se acercó al armario y buscó alguna pijama, en la tercera gaveta del armario las encontró, se decidió por una bata pues sería lo más sencillo de ponerle y no tendría que estarla moviendo, aunque ninguna de sus pijamas era muy larga… se acercó a la cama y movió un poco a Meiling para bajarle la cremallera del vestido que estaba en la espalda y luego retirarlo. Sintió la suave piel de ella, la acostó boca arriba y comenzó a bajarle el traje… su sostén era negro de encajes, acercó su mano a uno de sus pechos pero se detuvo a medio camino- ¿qué estoy haciendo? Está dormida Eriol, a ver tienes que quitarle el vestido y ponerle la pijama y punto. ¡No te pases de listo! –se reprendió a sí mismo.
Así lo hizo, le terminó de bajar el vestido sin contemplarla mucho, aunque le fue imposible no inquietarse un poco ante la belleza de su novia. Luego le quitó las medias de lycra que llevaba y le puso la pijama rápidamente.
-Ser un buen novio es duro –dijo mientras la cubría con la ropa de cama para que no sintiera frío y luego salió de la habitación.
Miro a ambos lados y decidió quedarse en una de esas habitaciones, pues al día siguiente se irían de viaje a la casa que Meiling tendría que vender.
-Pero antes… un baño será lo mejor –dijo cuando sintió que estaba algo emocionado luego de ver a su hermosa novia en ropa interior y haber sido él quien la había desvestido y… -sí, sí es lo mejor –dijo dirigiéndose al primer piso a sacar la pijama que había empacado y luego entrar a bañarse.
-*-*-*-*-*-
Cuando Meiling despertó se sintió descansada, miro a su alrededor y reconoció su habitación y una de sus pijamas puestas. No supo cómo había terminado dormida en su cuarto y vestida con su pijama pero la respuesta era obvia: Eriol, seguramente él la había cargado, cambiado y acostado.
Sonrió. Eriol era tan lindo con ella, cualquiera la hubiera despertado o algo y hasta se hubiera quedado con ella, aunque si fuera él no le hubiera molestado tenerlo a su lado mientras dormía.
Se levantó y salió de su cuarto para buscarlo; estaba en el cuarto al lado del suyo. Se veía tan lindo dormido.
-En serio que sí es irresistible - sonrió ante el pensamiento, se le acercó- Eriol –comenzó a decir- amor, levántate que tenemos que irnos –nada- Eriol –continuó- vamos no seas perezoso.
-Mmm –comenzó a reaccionar.
-Amor levántate que nos tenemos que ir –le dijo. Él abrió los ojos.
-Hola –la saludo.
-¿Cómo dormiste? –le preguntó.
-Muy bien, esta cama es muy cómoda.
-Me alegro –dijo acercándose a besarlo. Lentamente, pero él recordó la noche anterior y se tensó- ¿qué pasa?
-Nada, sólo que recordé algo que no quiero recordar.
-¿Qué?
-Nada, olvídalo.
-¿Es malo? –preguntó extrañada.
-No, no, supongo que sólo humano…
-¿Dije algo ayer dormida? –ay genial ahora quien sabe qué dije y de pronto piensa algo malo…
-No, no, no hiciste nada, no fuiste tú fui yo –le confesó, aunque había sido una mala idea pues ella querría saber qué hizo él- es que anoche decidí tomar un baño y me resbalé, es todo.
-¿En serio? –él asintió- ¿Y te pegaste? –dijo abrazándolo.
-Bueno me lastimé aquí –señalo su boca, ella se acercó y lo besó- y aquí –mostrando su quijada –la cual ella también beso –y sentí algo aquí –dijo hablando de su cuello y ella decidió darle un suave beso también.
-Bueno amor mejor nos preparamos para irnos.
-Bien.
Se levantaron y se dirigieron al primer piso donde prepararon un par de tostadas y jugo de naranja como desayuno, luego se cambiaron y salieron a tomar carretera hacía la casa donde pasarían ese fin de semana.
Llegaron sin ningún contratiempo, fue un viaje de dos horas muy tranquilo. Bajaron las maletas y entraron a la casa del señor Takanaka.
-Lo primero que tenemos que hacer es ir por el río, me voy a cambiar –dijo Meiling y enseguida entró a un baño y se cambió su jean y saco por un vestido morado claro de tirantes, corto, con unos detalles en encaje al final del vestido y debajo del busto.
Eriol hizo algo parecido aunque solo se cambió su camisa por una camiseta azul claro y se dejó sus jeans negros.
-¿Vamos? –preguntó él luego de admirarla.
-Vamos –contestó Meiling sonriendo. Fueron al muelle y se montaron sobre la pequeña canoa. Eriol tomó los remos y comenzaron a navegar. Se fueron por el caudal del río –que estaba un poco fuerte- y vieron los árboles , los peces y apreciaron la tranquilidad del lugar, decidieron caminar un poco por entre los árboles, así que se acercaron a la orilla y sacaron la canoa para que no se la llevara la corriente.
Meiling comenzó a caminar entre los árboles y Eriol iba detrás a paso más lento.
-Vamos Eriol –le dijo ella tomando su mano y haciendo que él fuera a su ritmo. Se adentraron por el bosque.
-Nos vamos a perder –dijo él al presentir que estaban lejos de la orilla.
-No, mira –señaló a un lado donde se podía ver la casa donde se iban a hospedar aunque se veía muy pequeña, seguramente estaban muy lejos.
Siguieron caminado, corriendo, jugando a atraparse mutuamente, Meiling estaba confiada porque se podía ver la casa así que no había ningún problema. Decidieron regresar cuando el clima no los ayudó y comenzó a llover.
-¿Por dónde llegamos? –preguntó ella.
-Por… -Eriol miro a su alrededor- ay no, no nos fijamos en dónde dejamos la balsa sólo nos preocupamos por ver la casa. –la lluvia comenzó a caer cada vez más fuerte.
-¿Entonces qué hacemos?
-Correr –respondió él tomando la mano de su novia y dirigiéndose a la casa.
No importó que tan rápido corrieran al llegar a la casa estaban completamente empapados. Entraron rápidamente a la sala y al verse mutuamente se pusieron a reír.
-Que no nos íbamos a perder jajaja –dijo él.
-Bueno yo recordé donde estaba la casa, era tu trabajo recordar donde estaba la balsa –respondió ella.
-Sí claro, mi culpa jajaja –respondió él viendo a su novia empapada, con el vestido ceñido al cuerpo enmarcando sus curvas perfectas.
-Vamos a la chimenea para que nos de calor –dijo ella caminando hacía la sala y encendiendo la chimenea, al darse vuelta vio a Eriol caminando hacía ella, con sus abdominales enmarcados por la camiseta que ahora estaba pegada a su pecho, se veía demasiado… atractivo. Bajó su mirada para que él no notara que lo estaba analizando.
Eriol se acercó a ella, no podía dejar de admirarla y siguiendo un impulso la beso. No era un beso tranquilo era apasionado, sensual. Bajo sus labios por el cuello de ella y escuchó las palabras que no quería escuchar...
-Eriol… Eriol –sólo que ahora no estaban en tono serio, eran…eran gemidos. Meiling subió sus manos y le quitó los lentes luego las pasó alrededor de su cuello y se acercó más a él dejándole espacio para que la besara mejor. Eriol lo hizo, la beso con más deseo y pasión, Meiling comenzó a acariciar su cabello. Él subió una mano al hombro de ella y deslizó el tirante del vestido, con sus labios acarició esa parte del cuerpo de Meiling sintiendo la suavidad de su piel mientras con la mano que quitó el tirante acariciaba el brazo de ella.
Él quería sentirla, saber que era solo suya, estaba impaciente; las imágenes de la noche anterior de ella en ropa interior no le ayudaban a calmarse pero… la quería tener para él.
Quitó el segundo tirante del vestido y este cayó al suelo, dejándola en ropa interior y zapatos. Eriol la admiró, sus curvas, su piel, era una diosa; llevaba un sostén strapless y una braga roja, en encaje ambas, él iba a acariciarla pero ella se acercó a él sin dejarle tiempo o espacio para hacerlo. Meiling bajó sus brazos al final de la camiseta de Eriol y comenzó a subirla dejando ver los abdominales y el pecho perfecto de él.
Al quitarle la camiseta pasó sus mano por el pecho, él se estremeció, Meiling se acercó al pecho y comenzó a besarlo, a probarlo.
-Mei…ah –no pudo decir más cuando sintió como la lengua de su novia trazaba un camino por su pecho, haciendo que sintiera como si una corriente eléctrica lo estaba recorriendo. Ella volvió a subir a su boca a besarlo.
Eriol comenzó a subir las manos por la espalda de ella, estaba buscando el broche del sostén pero… no lo encontró, se movió por la prenda alrededor de la espalda pero no encontró el brochecito.
-Jaja está adelante –le dijo Meiling separándose un poco y subiendo sus manos a la altura de su pecho, tomo el broche del sostén, lo abrió y se quitó la prenda lentamente dejando a Eriol atontado, algo que le causo mucha gracia.
-Eres… preciosa –anunció el acercándose de nuevo a Meiling para besarla lentamente, probándola, catándola… lentamente subió una de sus manos a uno de los senos de ella y lo comenzó a acariciar.
-Ah… mmm… -gimió ella mientras subía sus manos a la nuca de él para acariciar su cabello, lentamente bajo sus labios a su cuello para besarlo.
Eriol bajo sus manos al trasero de ella y la acercó más dejando que sintiera lo excitado que estaba.
-Ves lo que me haces… –dijo él buscando sus labios.
-Ah Eriol –contestó ella colgándose de su cuello y abrazándolo por el cuello con sus brazos y por la cintura con sus piernas. Eriol comenzó a caminar hacia atrás al principio para buscar equilibrio y luego por la emoción, sintió que algo interrumpía su camino y al darse cuenta qué era comenzó a poner a Meiling sobre la superficie suave de uno de los muebles.
Se separó y comenzó a quitarle los zapatos, besando sus piernas y acariciando sus pies, su boca iba subiendo por las piernas de ella lenta y tortuosamente.
-Ah… Eriol… -el cosquilleo que sentía y el deseo que comenzó a sentir entre sus piernas era demasiado.
Él paró justo en sus bragas y comenzó a bajarlas con los dientes.
-Eriol… Eriol… -la agitación de las palabras de Meiling lo llenaban de emoción, se sentía plácido haciéndola sentir bien, bajó completamente la prenda y luego volvió a subir por las piernas de ella. Meiling se sentía emocionada, él la estaba complaciendo y ella no sabía qué hacer, estaba agitada pero no se movía, estaba disfrutando, acarició los cabellos de él y comenzó a hacer que él estuviera a su altura para poder besarlo como quería. Se estaban besando apasionadamente y el bajó sus labios al cuello de ella, Meiling bajó sus manos y las dirigió al pantalón de él, soltó el botón y comenzó a bajar la cremallera y luego el pesado jean mojado que él llevaba.
-Eriol te vas a enfermar sino te quitas eso –bromeó ella.
-Si –respondió el con una sonrisa en los labios- mejor sigo tu ejemplo –termino diciendo, mientras se quitaba los pantalones.
-Y eso –agregó ella cuando vio que él solo se quitaba el pantalón- cualquier cosa te puede hacer mal.
-Me encanta la idea –respondió él mientras la besaba y se bajaba también los bóxers que tenía puestos.
-Ah… -gimió Meiling cuando lo sintió sobre sí, sin nada en el camino, lo abrazó fuertemente mientras lo sentía entrar en ella- Eri…ah…
Eriol se sentía en el cielo, al estar besando a esa hermosa mujer y aún más al sentirse dentro de ella.
-Mei… te a… -ella lo cayó con un beso.
Él bajo su rostro al pecho de ella y saboreó sus senos, eso estremeció a Meiling haciendo que se arqueara y permitiéndole mayor acceso a él.
-Más… más –pidió ella
El comenzó a embestirla cada vez más fuerte y rápidamente.
-Ah… Eriol… Erio… -sintió como estallaba algo dentro de ella. Él siguió moviéndose buscando su alivio.
-Meiling… ah… ah –sintió como se liberaba dentro de ella.
Ambos estaban exhaustos, sudando y recuperando el aliento.
-Eso fue… -dijo él.
-Lo sé –respondió ella acariciando su rostro y besándolo- lo sé.
-Me encantas Mei, me fascinas.
-Y tú a mí Eriol –dijo dándole un tierno beso en los labios.
-¿Entonces la alarma estaba apagada? –bromeó él.
-No, creo que más bien descubriste la clave –respondió sonriendo- nunca había sentido eso –dijo como para ella.
-Entonces debemos probarlo otra vez –dijo él comenzando a llenar su cuello de besos.
-Me encanta como piensas –respondió ella dejándose llevar de nuevo por el deseo que sentía por él.
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N/A: Hola bueno ya después como de un mes traigo este nuevo capi, lamento la tardanza pero es que en la U he estado muy ocupada y prácticamente no tengo tiempo de nada, además que estoy en varios grupos de trabajo entonces siempre es como –reunámonos a hacer eso- y pues toca para hacer X trabajo… Pero bueno ya por fin el aquí el capi 6.
¿Qué tal el inicio con la escena de los Li? Jajaja la verdad quise ponerlos un poco más osaditos porque ellos dos siendo ambos tan lindos, enamorados y recién casados; pues creo que ahí hay un deseo permanente y que no se cohíben estando solitos jeje. En este fic pongo a Ieran como una buena madre y suegra porque pues ella también merece su oportunidad y de todo lo que he leído la ponen como la mala, así que aquí es diferente.
Y ya por fin nuestra parejita principal ¿Cómo les pareció todo? Creo que el pobre de Eriol pensaba que tendría que aguantar mucho tiempo sin ese tipo de cariño, y eso de que él es irresistible TOCABA ADMITIRLO jajajaja, pero bueno no por eso se deja vencer ella ¡no! Y por qué tal vez tan rápido (ya que con su novio anterior demoro meses) pues porque 1-ya es adulta, 2-no es su primera vez (que creo afecta un poco la toma de la decisión) y 3- es humana y pues también por costumbre e instinto necesitaban estar juntos (uy sonó raro pero creo que me entienden jajaja)
Bueno ahí quedó pendiente la reunión con la mamá de Eriol, y ¿qué tal Meiling de Celestina? Esa parte me gustó; velando por el bienestar de su hermanito. ¿Y qué le iba a decir Eriol a Meiling cuando ella lo cayó con un beso? Creo que las cosas van avanzando entre estos dos…
Espero comentarios sobre el capi y el lemon (que es el primero que escribo) que espero haya quedado bien y les haya gustado.
Quiero agradecer a Kissa Ragod, America (espero tus comentarios extendidos jajaja) y Aymi por sus reviews. Espero les guste el capi.
Para las personas que también leen Halo les cuento que estoy escribiendo de a pocos cuando puedo porque la verdad no tengo tanto tiempo como quisiera pero ahí voy jajaja.
