Antes que nada, pedir disculpas por no haber actualizado antes. Juro que lo siento.

La verdad es que estos últimos meses han sido muy complicados. He estado haciendo pasantías y es poco el tiempo que me queda para escribir. Sin embargo, como hacerlo es mi pasatiempo favorito he regresado con este nuevo capítulo de En puntillas, que espero que les guste.

El SasuSaku será más que todo vía telefónica.

Me complacería saber que les gustaría que pasara entre esos dos. Así que déjenme sus opiniones; ya que la vena artística ha estado algo achicopalada y como hasta para escribir cualquier tontería necesito inspiración, saber que esperan me ayudaría mucho a seguir con la historia. Prometo atender sus ideas y sugerencias.

Ahora no les quito más su tiempo. Denle una oportunidad a la historia. Deseo de todo corazón que les guste.


En puntillas

Quinto capítulo

Amigos a larga distancia

Al termino de la cuarta semana de su estadía en Japón, Sasuke había vuelto, casi, por completo a sus viejos hábitos, por lo que esa mañana al despertarse, lo hizo en excelente compañía.

Cuando tomó el mando a distancia y medio abrió las persianas de la recamara -lo suficiente como para que entrara un poco de luz- el cantante pudo contemplar, sin dificultad alguna, la silueta de la mujer que yacía adormilada sobre su futón. El escultural cuerpo de Karui, medio arropado por las sabanas blancas y con los rayos del sol dibujando finas líneas brillantes a su alrededor, se asemejaba al de una alucinación divinamente sexi. Ella había asistido a la fiesta que el Uchiha había celebrado la noche anterior en su Penthouse -de más de dos millones de dólares- ubicado en Shibuya, uno de los barrios más prestigiosos y exclusivos de Tokio, y por mera química, habían terminado pasando la noche juntos.

A la "reunión" también concurrieron muchos otros conocidos de Sasuke: celebridades del cine y la televisión, deportistas, diseñadores de moda y colegas del ámbito musical. Fue una noche perfecta para embeberse de las frivolidades de la sociedad nipona, de la cual había permanecido alejado hace algún tiempo.

Esta era la cuarta fiesta que daba en el mes. Para distraerse había celebrado su regreso a Tokio con un festejo semanal -los cuales, por cierto, Kakashi desaprobaba, rotundamente- y esta celebración; cuya idea original consistía en una modesta recepción con los amigos más cercanos se había transformado en un jolgorio de lo más exuberante, que echó por tierra su plan de una reunión bajo perfil. Pero ¿Cuándo Sasuke Uchiha, el cantante, había llevado una vida bajo perfil? Nunca. Exceptuando los seis meses que vivió en Madrid, la vida de Sasuke siempre estuvo marcada por el escándalo.

En un principio, a su agente nada de eso le preocupaba, porque según sus propias palabras "cuando eres famoso no importa si hablan mal o hablan bien de ti, lo importante es que hablen". Esa premisa fue la que hizo que Sasuke se convirtiera en una especie de Androide, -por lo de los nervios de acero- y le importara un soberano cacahuate lo que la gente, en especial la prensa, pensara de él. Kakashi no podía estar más arrepentido.

Sasuke estaba duchándose, cuando la mampara del cuarto de baño se abrió dejando ver a Karui, de pie frente a él, completamente, desnuda.

-Buenos días –lo saludó ella, reduciendo la corta distancia entre ambos y situándose en el plato de la ducha junto a él- No te molesta que te acompañe ¿verdad?

Sasuke negó con la cabeza al tiempo que una sonrisa, mortalmente, chula se apoderaba de su rostro.

-Por mi encantado.

-Iba a esperar a que salieras, pero ya sabes lo amigable que soy con el ambiente, así que mejor ahorramos agua ¿no te parece?

La sonrisa de Sasuke se amplió aún más y usando esa voz suya, tan sexi, le susurró en tono socarrón:

-¿Segura que tu urgencia por bañarte no tiene nada que ver con el hecho de que soy yo quien está en la ducha?

-Nada que ver –negó ella entre ofendida y divertida- tengo entrenamiento en una hora… Y no creas que he olvidado que cuando te metes a bañar, bueno, te tardas una eternidad.

Sasuke y Karui se conocieron hace algún tiempo cuando él cursó un semestre de Administración de Empresas en la Todai. En ese entonces, el chico, aunque hacían dos años que no hablaba con su papá, por consejos de su hermano estaba intentando llevarse bien con él y para complacerlo se había matriculado en la universidad. No obstante, el gesto le duro poco. Ella, por su parte, estudiaba el cuarto año de Derecho y era una excelente tenista. Actualmente, su carrera legal había quedado de lado; ya que se dedicaba al tenis de forma profesional. Karui acaba de cumplir los veintiséis años, pero la edad nunca ha sido un impedimento para Sasuke a la hora de llevarse una mujer a la cama.

-Ahora no me tardaré menos –replicó el cantante, asestándole un beso a la chica. Ella correspondió el gesto con el mismo entusiasmo de Sasuke, que ahora la recorría con las manos, sin embargo, un instante después se separó bruscamente de él:

-Lamento frustrar tus planes, pero no puedo quedarme –el cantante le dedicó una sonrisa incrédula, pero ella no accedió ni un centímetro- ¿Me pasas el champú?

Sasuke le cedió el paso y ella misma tomó el envase, vertió una pequeña cantidad en su mano y luego procedió a frotársela en el cabello. Las gotas de agua resbalaban por la piel morena de la hermosa chica, escurriendo los restos de jabón convertidos en espuma. Cuando estuvo lista, anunció:

-Ya no te molesto más –abrió la mampara de vidrio y después de enrollarse una toalla alrededor del cuerpo, añadió- espero que no tengan que pasar dos años para que esto vuelva a repetirse.

Sasuke quiso reírse, pero no lo hizo. En su lugar, siguió con la mirada el rastro que Karui iba dejando a medida que se alejaba, hasta que la vio desaparecer por la puerta que daba a la recamara.

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Mientras esperaba la llegada de su agente, que hoy regresaba de Kioto, Sasuke se dedicó a la tarea que desde hace un mes se había convertido en su pasatiempo favorito. Comenzó a leer desinteresadamente sus correos electrónicos, deteniéndose solo en aquellos que llamaban su atención, por no decir únicamente en los que le enviaba la bailarina, e ignorando el sinnúmero de mensajes de su hermano Itachi en los que le exigencia su presencia en Kobe.

Desde hace cuatro semanas, Sakura y él habían pasado de ser un par de desconocidos para convertirse en, lo más parecido, a mejores amigos. No es como que el Uchiha estuviese muy conforme con el titulo que había obtenido, pero no se quejaba; ya que prefería eso, al anonimato de su indiferencia.

Pasaban horas hablando –mayormente discutiendo- por teléfono, venciendo el obstáculo de la diferencia horaria, y se escribían a diario. Por esa razón, a Sasuke le extrañó sobremanera cuando esa mañana no encontró en su bandeja de entrada ningún mensaje de la bailarina. De no haber sabido que en esos momentos en Madrid aún no había amanecido, la hubiese llamado sin dudarlo. Sin embargo, no tuvo mucho tiempo para preocuparse por eso; ya que enseguida, el timbre de su apartamento sonó, anunciando el arribo de Kakashi.

-Y volvemos con lo mismo –soltó Kakashi al franquear la puerta con un indiscutible acento de censura- No llevas ni un mes en Tokio y ya estás dando de qué hablar.

-Buenos días para ti también –ironizó el cantante mientras observaba los pasos nerviosos de su agente a lo largo de la estancia- ¡Qué gusto volver a verte!

-No me salgas con sarcasmos ¿vale? Que suficiente tengo con lidiar con la prensa de esta ciudad. La cual, por cierto, es la más mordaz del mundo, como para añadirle a eso tu cinismo.

Sasuke se encogió de hombros.

-¿Y qué fue lo que hice ahora? –Indagó, echándose en el sillón.

-No es lo que hiciste, si no lo que dejaste de hacer.

-Explícate –ordenó el cantante, a quien siempre se le dificultaba entender la jerga enmarañada de su agente.

-Faltaste a la Gala de Beneficencia del Hospital Ortopédico Infantil, a la que me prometiste que irías, y por lo tanto, yo di mi palabra de que ahí estarías… cual sería mi sorpresa cuando está mañana lo primero que veo en los tabloides… -Kakashi sacó su teléfono móvil y comenzó a leer- "El desinterés de Sasuke Uchiha por las Obras de Caridad, solo se ve superado por su disposición de derrochar dinero a manos llenas" ¿Quieres que siga leyendo?

-¡Joder! –Siseó Sasuke en respuesta, llevándose las manos al rostro- No me digas que esa putada era ayer.

-Lo era –confirmó Kakashi para pesar del cantante- ¡Estoy harto de que destruyas con los pies lo que tanto le ha costado a mis manos! ¡A ver si vamos dejando el instinto kamikaze a un lado, de otro modo, renuncia a tu carrera y yo dejo de perder mi tiempo!

Sasuke escuchó sin chistar la reprimenda de su agente. La verdad es que había olvidado, por completo, que tenía ese compromiso. Y pensar que Sakura había dicho que le parecía un acto bondadoso de su parte el que participara en ese tipo de eventos ¡Por los Budas, que ella no leyera los periódicos de Tokio! O por lo menos no la sección de farándula. ¡A la mierda! De todos modos va a enterarse.

-¿Sabes cuánto me ha costado hacerte de un buen nombre, Sasuke? ¿Cuánto tiempo crees que pasara antes de que la noticia se filtre en las agencias internacionales y tú quedes como un mezquino imbécil que le importa una mierda la salud de los niños inválidos del país?... no sé cómo voy a pugnar con esto, pero por ahora y que te quedé claro: se acabaron las fiestas de órdago y el derroche. Y ahora vete a cambiar que antes de ir a la disquera, tenemos una rueda de prensa que dar. Hay que arreglar, cuanto antes, este desastre.

El cantante obedeció. Pocas veces había visto a su agente tan endiablado y tenía que admitir que no era para menos. ¿Cómo pudo olvidarlo? Bueno, eso ya no era lo más relevante. A parte de desear con todas sus fuerzas que Sakura no se enterara, le interesaba saber cómo planeaba Kakashi sacarlo de ese atolladero.

-Como media ciudad ya sabe que faltaste a la Gala por estar de parranda, dirás que todo se debió a un error de logística ¿Ok? –En ese momento, Kakashi y él estaba entrando al salón de conferencias del Sheraton Grande Tokyo Bay Hotel.

-Está bien –asintió Sasuke al tiempo que arrugaba sus ojos para protegerlos de los flashes de las cámaras de los paparazis que en esos momentos apuntaban a él.

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Eran casi las diez de la noche cuando Sasuke llegó a su departamento.

Después del día que había tenido, estaba realmente exhausto. Por esa razón se quedó dormido apenas puso la cabeza sobre un cojín de su sillón. No tuvo tiempo de hacer la acostumbrada reconversión horaria para ver si podía llamar a Sakura. No tuvo tiempo de cavilar sobre lo mal que le había ido en la fulana conferencia de prensa; ya que nadie se tragó el cuento de que su exabrupto en la Gala Benéfica se debió a una equivocación de la persona que llevaba su agenda. Solo tuvo tiempo para descansar después de pasar más de siete horas ininterrumpidas encerrado en su Estudio, componiendo, grabando, editando, en fin, ultimando, los detalles de su nuevo disco; cuyo tema promocional era una canción inspirada , obviamente, en Sakura, la cual llevaba por título "Dime como". A diferencia de las demás canciones de su nuevo álbum, esta la había escrito apenas hace dos semanas, estando ya en Tokio.

El silbido estridente de su teléfono lo hizo sacudirse en el sillón. Después de que con mucho esfuerzo se arrastrara por el piso, donde había ido a aterrizar su móvil hasta alcanzarlo, Sasuke habló con la voz entrecortada por la somnolencia.

-¿S-sí, bu-bueno? –El cantante carraspeó al tiempo que recostaba la espalda en el sillón, pero sentado en el piso- ¿Quién habla?

-Buenos días dormilón.

-¿Sakura? –Sasuke se pasó los nudillos por los ojos para desperezarse.

-¡Daah! ¿Quién más? Claro que soy yo, señor embarcador –su voz, aunque alegre, hizo que el cantante se encogiera.

"¡Joder!"

-Así que ya te enteraste –suspiró Sasuke, avergonzado.

-Sí, me lo ha contado una amiga que, por cierto, es tu fan.

-Supongo que ya lo sabe medio planeta tierra.

-No lo dudes –bromeó la bailarina, después su tono adoptó una inflexión más seria- A decir verdad, no tenía idea que fueras tan famoso –en su voz había un indiscutible toque de incredulidad.

-Ni yo –rió también Sasuke, aunque su risa era sin duda sardónica.

-¿Y a qué se debió el desplante? Porque no me creo ni papa eso de que fue culpa de la asistente de tu asistente –Sakura se estaba carcajeando. De verdad se lo estaba tomando bien. Mejor de lo que Sasuke se hubiese aventurado a creer.

-No pareces molesta.

-¿Molesta? ¿Por qué habría yo de estar molesta? No soy tu madre, Sasuke. El que cumplas o no con tus compromisos no es algo que me quite el sueño.

Eso le recordó algo. El Uchiha volvió la cabeza hacia la lumbrera.

-¿Qué hora es? –preguntó él cuando se percató de una luz que se colaban por la cornisa de la ventana.

-Creo que van a ser las nueve –contestó Sakura en un susurro- estaba dándote tiempo para que despertaras, pero por tu voz supongo que seguías dormido.

-Sakura, son como las tres de la mañana en Madrid –comprobó Sasuke en su reloj- ¿Qué haces despierta a esta hora?

-Hum… No podía dormir –reconoció la bailarina- y como supuse que a estas horas ya estarías despierto, decidí llamart...

Sasuke la interrumpió:

-Yo no estoy preocupado por mi sueño. De hecho, creo que hoy es la primera vez, desde que estoy en Tokio, que duermo más de ocho horas.

-Enhorabuena –celebró Sakura con sarcasmo.

-Pero ¿por qué no podías dormir? –preguntó Sasuke ignorando el tono irónico de su amiga.

-Es que mañana son las audiciones de los papeles principales para la nueva gira de la Compañía y normalmente, cuando estoy nerviosa no puedo conciliar el sueño. Además, todos mis amigos en Madrid están dormidos así que solo me quedabas tú.

-Te va a ir bien –aseguró Sasuke- has entrenado bastante.

-¿Cómo lo sabes? –berrinchó la bailarina.

-Porque tú eres Sakura Haruno y no puede ser de otro modo.

-De verás que debes de quererme mucho para estar tan seguro.

"Claro que te quiero" respondió su voz interna.

-¿Sabías que solo cinco bailarinas en todo el mundo han logrado ser principales antes de cumplir los veintiuno? –continuó Sakura.

-Creo que tú serás la sexta. Y no, no lo sabía.

-Y yo creo que le darán el puesto a Natasha Willis –dijo la bailarina con inflexión apesadumbrada.

-Sea quien sea esa Natasha… -Sasuke hizo una pausa, intentando recordar el apellido, pero no pudo- lo que sea, estoy seguro que ni en mil años es mejor bailarina que tú.

La bailarina soltó una risita nerviosa y un instante después ambos se quedaron en silencio.

-¿Sakura? –La llamó Sasuke al cabo de un rato- ¿Sigues ahí?

-Sasuke –Susurró Sakura en respuesta- ¿Por qué no me hablaste ayer?

-No sabía que esperabas mi llamada –respondió el cantante, confundido.

-¿Sabes? Hasta ayer no me había dado cuenta de que me siento al lado del teléfono a esperar a que me llames. Me extraño mucho que no lo hicieras.

Aunque lo hubiese querido evitar a Sasuke se le aceleró el corazón.

-¿Y eso que significa…?

Silencio total.

-¿Sakura? –insistió Sasuke mientras su mente maquinaba un sinnúmero de respuestas alentadoras, en cuyas versiones más atrevidas Sakura le confesaba que se había dado cuenta que lo amaba y quería estar con él. Eso, hasta que la realidad lo golpeó en la cara. Fuerte y duro- las señales de humo no funcionan a esta distancia ¿sabes?

-Creo… -silencio- creo que nos estamos haciendo amigos. Sí, debe ser eso. Tengo el defecto de acostumbrarme muy rápido a las cosas. ¿Qué te puedo decir? soy una chica de hábitos.

Otra vez se restableció el silencio.

"¿Amigos?... Claro, eso es lo que son, Sasuke, amigos"

La bailarina habló primero, porque el Uchiha estaba demasiado concentrado, analizando las palabras que ella acaba de decirle.

-Bueno, ya es muy tarde –dijo Sakura- creo que voy a intentar dormirme.

-Está bien. Mañana te llamó a ver qué tal te fue en la audición. Aunque lo más seguro es que te vaya de maravilla.

-Vale. Estaré esper…-Sakura se calló de repente- hablamos mañana. –colgó.

"Eso fue raro ¿A qué sí?" pensó Sasuke con una sensación que no pudo identificar.

Se levantó del piso para continuar con su rutina de rigor, rogando que las horas pasaran de prisa para poder hablar, otra vez, con Sakura.

Sin tan solo ella sintiera, aunque fuera, una cuarta parte de lo que él sentía por ella. Pero era mejor no hacerse ilusiones por ahora. Estaba lo suficientemente tragado de a bailarina, sin embargo, nunca se había permitido tener ese tipo de esperanzas. Aunque había que admitir que la conversación de hace un momento fue rara. Más que rara, fue confusa.

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-¡Sasuke, tienes una llamada! –Naruto Uzumaki, el nuevo ídolo juvenil de Japón y por ahora la principal competencia de Sasuke estaba en el portal del estudio de grabación con el teléfono en la mano- Es una chica –agregó con una sonrisa zorruna que le pareció de mal gusto al pelinegro. Obviando eso, el cantante corrió de prisa, llevándose algunos instrumentos por delante. Cuando llegó al encuentro con el rubio le arrebató el teléfono. Tenía la garganta seca, pero aún así logró pronunciar:

-¿S-sakura?

-¿Eres tú, Sasuke? –la Voz de Hinata Hyuga estrelló sus esperanzas de que fuera la bailarina. También escuchó que el Uzumaki decía algo antes de irse, pero no entendió con claridad a que se refería.

-¿Hinata? Sí, soy yo ¿Qué se te ofrece?

La respiración de la Hyuga se escuchaba agitada por el teléfono, de hecho, su voz también sonaba extraña, un segundo después la chica contestó:

-No quería molestarte en tu trabajo, discúlpame.

-No te preocupes, Hinata, si puedo ayudarte en algo…

-Me preguntaba si Neji no está contigo o te ha hablado.

-¿Neji? ¿Aquí en Tokio? No para nada ¿Por qué?

Hinata se quedó en silencio.

-¿Hinata? –Insistió Sasuke- ¿Ha pasado algo?

-Karin y Neji se han peleado –le comunicó la chica de forma atropellada- Como tú sabrás la boda es en tres días y bueno… mi primo no aparece desde ayer. Por eso pensé que tal vez…

-No –dijo Sasuke, alarmándose- yo no he hablado con Neji desde el sábado, pero le voy a marcar inmediatamente.

-Trae el teléfono apagado –le hizo saber la Hyuga- Espérame un momento, Sasuke. -El Uchiha aguardó- Deberías decírselo tú… no yo no lo voy a decir eso… porque no –escuchó murmurar a Hinata- ¿Sasuke, sigues ahí?

-Sí –contestó este.

-Karin quiere, que si llegas a ver a Neji, que por favor se lo digas de inmediato. La pobre está bastante preocupada.

-Está bien -prometió el chico- ¿Hablaste con…?

-Ya lo hice –lo interrumpió ella- y él tampoco sabe nada. Su vuelo sale esta noche, espero que Neji ya haya aparecido para cuando Sai esté aquí.

-Vale. Cualquier cosa que averigüe, te llamó.

-Te lo agradecería mucho, Sasuke. Ahora no te quito más tu tiempo –y diciendo esto colgó el teléfono.

El cantante meditó por unos segundos y resolvió llamar a su amigo. Colocó el teléfono de la disquera en una de las mesas del estudio y fue por el suyo.

"El número que usted marcó no puede ser localizado, por favor intente su llamada más tarde" La voz de la operadora le confirmó lo que Hinata ya le había advertido.

"¿Dónde te metiste, Neji?" se preguntó en la privacidad de su subconsciente, algo preocupado. Neji era la persona más responsable que conocía; él jamás hubiese tomado una decisión como la de marcharse tan a la ligera. Algo tuvo que haber pasado y algo muy grueso. No podía tratarse de una simple discusión con Karin. Por supuesto que no.

Sasuke volvió a marcar un número en el juego de teclas de su teléfono móvil.

-¿Diga?

-Sai, soy yo…

-Ya te enteraste –afirmó el artista, interrumpiéndolo.

-¿Has hablado con él? –quiso saber el Uchiha.

-Para nada, trae el teléfono apagado –Sai también sonaba preocupado, inclusive más que la propia Hinata- La última vez que Neji se despareció así…

-Fue cuando murió su papá –completó Sasuke, rascándose la cabeza- si lo sé, esto debe ser más grave de lo que parece.

-Hinata solo me dijo que él y Karin discutieron y que Neji se había ido…

-¿No te dijo porque fue la discusión?

-No. Me parece que ella tampoco lo sabe.

-¡¿Sasuke?! –Kakashi estaba recostado en el quicio de la puerta y lo increpaba con la mirada- Están esperando por ti.

-En un momento estoy con ustedes –se excusó Sasuke, dándole la espalada a su agente para luego dirigirse a su amigo- tenemos que dar con él. Sigue llamándolo hasta que te atienda y lo primero que averigües me lo haces saber ¿vale?

-De acuerdo –convino Sai- avísame tal cosa. Yo salgó a las cuatro de la tarde –Hora de España- pero voy a estar insistiendo hasta que conteste.

-Perfecto –pactó el Uchiha- nos vemos en 20 horas.

Sasuke entró al estudio de grabación donde todo el equipo esperaba por él para ensayar la canción a dúo que Kakashi quería que cantara con Naruto Uzumaki, ese rubio imprudente que a él le caía en la punta del hígado. Todo sea por conservar la fama y el buen nombre. Naruto era nuevo en el mundo del espectáculo y gozaba de una buena reputación, por lo que su agente consideró conveniente que a Sasuke se le asociara con ese tipo de talentos, más después del desprestigio que le había ocasionado faltar a la dichosa gala benéfica.

Cuando terminaron de grabar la canción, después de tres arduas horas de práctica, el sentimiento de antipatía era reciproco. El rubio había vociferado, por lo menos, una docena de veces que él era mejor cantante que el Uchiha y que pronto lo desplazaría en el mercado musical. Lo que terminó de irritar al pelinegro y ocasionó que esas últimas horas fueran una auténtica tortura fue el hecho de que todas las sandeces que salían de la boca del Uzumaki eran respaldadas por un tal Jiraiya, un anciano hippie que hacía las veces de agente y Kakashi no se atrevía a refutarlas.

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El ascensor se detuvo en el vigesimoctavo piso del edificio Starbucks de la calle Center Gai. Al abrirse, Sasuke emergió con el teléfono pegado a la oreja. Le estaba dejando el noveno mensaje de voz a Neji en menos de seis horas:

-¡Joder, Hyuga! Ya estoy bastante preocupado, así que prende esa mierda… cuando lo hagas devuélveme la llamada, no me hagas ir por ti a Kobe…

-N-no va a sher ne-necesario –hipó una voz, que Sasuke reconoció al punto, aun cuando esta estaba semi-afectada por los efectos del alcohol. Desvió la vista a un costado del pasillo y pudo ver un bulto tirado en el piso, al lado de la puerta de su residencia. Una oleada de de tranquilidad lo arropó de pies a cabeza y le devolvió, literalmente, el alma al cuerpo.

-¿Qué carajos haces aquí? –preguntó Sasuke entre contento y contrariado mientras reducía los tres metros que lo separaban de su amigo.

Neji no respondió. Ni siquiera levantó la vista. Estaba hecho un ovillo, enrollado en posición fetal.

-Neji –lo llamó Sasuke -¿qué es lo que ha pasado?

-Q-que ya no me casho –respondió el aludido, secamente, sin sacar la cabeza de las rodillas.

-Estuviste bebiendo –comprobó Sasuke al ver la botella de whisky medio vacía que reposaba a un lado del pelicastaño. Sasuke buscó en sus bolsillos las llaves de su departamento.

Por primera vez Neji alzó la vista.

-Ya no me casho –repitió con voz rasposa y apesadumbrada en el momento que la mano de Sasuke rozaba el picaporte.

-¿Por qué? –preguntó Sasuke mientras lo alzaba y lo recostaba en su hombro para llevarlo adentro de la casa.

-Ya no me casho –siguió diciendo Neji como si esa fuera la única canción de un disco. Sasuke no entendía un carajo. La última vez que había hablado con su amigo (hace dos días) el Hyuga no podía haberse mostrado más contento ¿Qué había cambiado desde entonces? –Ma-maldito, Uchiha –bufó Neji- ¿Por qué me d-dejaste –hipó, batiendo una mano en el aire- comprometer? ¡Sherás idiota!

Sasuke no respondió porque sabía que esas palabras eran producto de la borrachera que se acababa de asestar su amigo, quien ni siquiera podía mantenerse en pie por si solo.

-Vamos, entra –Sasuke lo condujo hasta dejarlo en el sillón, en el que Neji se amodorró una vez que se recostó.

Inmediatamente, el cantante procedió a dejarle un mensaje de voz a Sai que a esas horas ya debía estar en el avión y le envió uno de texto a Hinata, quien lo llamó enseguida para sonsacarle información acerca del estado de su primo. Sasuke trató de tranquilizarla diciéndole que él estaba bien, un poco ebrio, pero bien.

-¿Estás seguro? –Continuó preguntando Hinata.

-Que sí –Sasuke ya estaba al borde del hastío- mañana cuando se le levante le diré que te llamé…

-Ok. Le voy a avisar a Karin.

-¿Cómo sigue ella? –preguntó Sasuke solo por decir algo.

-Está más tranquila… -le respondió Hinata, desinteresadamente- ¿Sasuke, Neji te dijo por qué se peleó con Karin?

-Creí que si alguien lo sabría, esa serías tú.

-Bueno, ella no ha querido hablar del tema y me preocupa mucho que sea algo tan grave como para que Neji tomara la decisión de irse faltando menos de 72 horas para la boda.

-Cuando lo encontré estaba muy borracho, lo único que me dijo es que ya no se iba a casar.

Hinata ahogó un grito de horror.

-¿Crees… crees que hablaba en serio?

-No lo sé, Hinata –admitió él- Mira ya es muy tarde. Haré que Neji te llame mañana, ¿vale?

-Está bien. Gracias por todo, Sasuke.

-De nada.

Sasuke no había colgado muy bien el teléfono cuando este volvió a sonar. El cantante reconoció el número en el identificador de llamadas y decidió ignorar el llamado. Ya le bastaba haber lidiado con Hinata como para ahora aguantarse a la insufrible de Karin. No sabía que era exactamente lo que había pasado entre su amigo y ella, pero Karin jamás fue de sus favoritas. Si no fuera por el sufrimiento de su amigo y por el bebé que venía en camino, Sasuke se hubiera alegrado por el hecho de que la boda no se llevara a cabo.

Cuando salió de la ducha pudo constatar que tenía seis llamadas perdidas de la novia de su amigo y dos mensajes de voz del mismo remitente.

-Pero que insistente –gruñó Sasuke mientras borraba los mensajes sin siquiera escucharlos. Se acostó en la cama todavía con la toalla amarrada a la cintura y marcó un número. Después del tercer repique Sakura contestó:

-¿Hola?

-¿Qué tal, Sakura? –el cantante se esforzó por sonar despreocupado. Lo menos que quería era que ella advirtiera su ansiedad por hablarle.

-¡Sasuke, que bueno que llamas! Ya me hacía falta escuchar una voz conocida.

-¿Una voz conocida? Creí que conocías a todo el mundo en Madrid.

-Yo creí lo mismo –confesó Sakura en un murmuro- pero estoy en un coctel del Embajador y lo creas o no, los bailarines no tenemos mucho que ver con los políticos.

-Hum, ya –Sasuke se quedó pensando antes de preguntar- ¿Algo en especial que debamos celebrar?

La voz de la bailarina se tornó triste.

-Que va… te dije que le darían el protagónico a Natasha Willis.

-Lo lamento, Sakura –Sasuke era sincero- ellos se lo pierden.

-Bueno, tampoco es como que me haya ido tan mal. Me tocó un buen solo, muy exigente en lo que a la técnica se refiere. Además dentro de seis meses es la nueva gira de la compañía y para entonces te aseguró que nadie me a ganar.

-De eso no me cabe duda –coincidió el cantante, en voz baja.

-¿Te pasa algo? –Quiso Saber Sakura- te escucho raro.

-¿A mí? Nada –negó él. En ese momento la puerta de su recamara tronó como si alguien tratara de derribarla- ¡Joder!

-¿Qué fue eso? –preguntó, alarmada, la bailarina, pero no recibió respuesta.

El cantante se levantó a trompicones de la cama en dirección a la puerta. Antes de abrirla, los sonidos de regurgitación lo alertaron de con que se toparía. Cuando corrió la puerta, se encontró con Neji vomitando en el inodoro del baño del corredor. Tenía el cabello desparramado sobre el rostro y estaba completamente bañado en sudor.

-¡¿Qué rayos pasa ahí?! –Gritó Sakura ya impaciente. El cantante seguía con el auricular en la oreja- ¡¿Sasuke?!

-¿Sakura, te puedo llamar luego? –En eso momento, Sasuke ayudaba al Hyuga a levantarse del piso.

-Me duele la cabeza –se quejó Neji en tono quedo mientras se soltaba del agarre de Sasuke y recostaba la frente en el tabique.

-Sí, pero ¿tú estás bien? -

-Perfectamente –la calmó Sasuke- Es un amigo que está empezando a sentir los efectos de la resaca. Lo voy a ayudar y luego te llamo ¿vale?

Neji caminaba tambaleante mientras se agarraba de las paredes; ya que el mundo entero se le venía encima. Tenía la camisa y los zapatos sucios de vomito. Era la viva imagen de un vagabundo.

-Está bien –aceptó ella- Se te da perfecto eso de lidiar con borrachos. Todavía recuerdo que la primera vez que hablamos, yo estaba algo ebria.

Sasuke se sonrió. Era difícil para él asimilar que durante seis meses vivió en el mismo edificio que Sakura sin atreverse a hablarle y ahora hasta tuvieran anécdotas de cómo se conocieron y las circunstancias que rodearon el inicio de su "relación". Lo más insólito aún, es que esa amistad se haya forjado precisamente estando ambos en continentes distintos.

"Somos amigos a larga distancia", le había dicho Sakura una vez. Y al igual que entonces, todavía odiaba el rotulo de su relación.

Y bien, lo más triste de todo es que él estaba empezando a creer que solo podían ser eso: amigos. La bailarina estaba demasiado concentrada en el ballet e innumerables veces había dejado claro que no necesitaba una relación más allá de su estudio de baile. Aunado a eso, estaba el asunto "in-mencionable" del ex novio que la había dejado y del que ella seguía absurdamente enamorada. Aunque se empeñara en negarlo.

-Te llamo luego –le prometió antes de colgar.

Las vidas de Sasuke y Sakura siguieron su curso en el mismo modus operandi.

El cantante no pudo seguir eludiendo sus responsabilidades familiares y antes de finalizar esa semana se fue a Kobe a hablar con su padre. Las cosas no se arreglaron, del todo, porque Sasuke volvió a rechazar el puesto de Vicepresidente Comercial en la Uchiha Telephonic Corparation, lo que despertó, otra vez, la furia del viejo Uchiha. Pese a eso, las cosas ya no eran tan tensas como antes. Si bien su padre aún no creía que con la música se fuera a ganar la vida (Obviamente desconocía que Sasuke había recaudado 9.7 millones de dólares sólo en las ventas de su primer álbum y obtenido tres discos de platinos en distintos países), por ahora, habían pactado un cese al fuego: su padre no volvería a insistir con la idea de reclutarlo en el negocio familiar y él se comprometía a llamarlo semanalmente y visitarlo, por lo menos dos veces al año. Cabe acotar, que estás reglas fueron violentadas, por ambos, en más de una ocasión.

Durante los últimos seis meses, la amistad de Sasuke y Sakura se fue fortaleciendo, al grado de parecer inquebrantable. Aunque muchas veces se peleaban y se lanzaban el teléfono, prometiendo que jamás volverían a hablarse, al cabo de unos días se reconciliaban –cual enamorados- y su relación volvía a ser la misma, pero más fuerte. Cada uno en sus asuntos, al otro lado del mundo, le hacía saber al otro lo que sea que aconteciera en sus rutinas, por muy insignificante que pareciera.

Sakura se fue de gira con la compañía por Europa y cada tanto le enviaba postales electrónicas a Sasuke, él hizo lo propio cuando tuvo que recorrer cada rincón del país nipón.

La sociedad japonesa pronto se acostumbró a la estadía del cantante allí. Las fiestas disminuyeron, pero no desaparecieron. Sin embargo, después de un tiempo las parrandas de Sasuke Uchiha dejaron de ser noticia.

A finales de noviembre, salió al mercado la primera versión del nuevo álbum de Sasuke titulado "Exilio".

El salón de Eventos del Sheraton Grande Tokyo Bay Hotel, fue el lugar donde se celebró el lanzamiento de su más reciente disco, en un concierto privado, en el que asistieron alrededor de 300 personas, entre invitados y miembros de la prensa. Esa noche el Uchiha cantó a dúo con Naruto Uzumaki, esperaba él que por última vez. Al día siguiente, empezaba la Gira Jr. para promocionar su nuevo trabajo discográfico, en el interior de Japón, que tenía una duración estimada de dos meses.

Desde la noche en que Sasuke encontró a Neji borracho en el pasillo de su edifico vivieron juntos hasta dos meses después que los primos Hyuga abordaron un avión con destino final a Madrid. La boda nunca se llevó a cabo.


Hasta aquí este capi –que me costó un mundo sacarlo-. Prometo publicar el próximo pronto. Les adelanto que el capitulo seis se llamará El rencuentro y ya está en proceso. Ahí se aclararan las razones por las que Neji no se casó con Karin. Espero que les haya gustado y por favor, denme su opinión.