Hola, ¿qué tal? Lo sé, me he tardado a horrores, pero la verdad estaba confusa, no sabía de que pareja hacer, además de que quería hacer un lemon, y... ¡lo hice! ¡Mi tercer lemon yaoi, estoy orgullosa de mi misma! XDD Dah! Me esforcé mucho así que espero que os guste como a mí me gustó escribirlo! ^-^ Es mi pareja favorita y puso todo mi esfuerzo y entusiasmo en hacer un lemon que gustara a la gente sobre esta pareja tan linda! los amo! ^/^

Dedicado a: MizuKi-chan-18 y Hime-chan kyu... por qué? Bueno, simple, porque siempre me están apoyando y me pidieron lemon en el fic de "Cambio rotundo" de esta pareja. Así que como no voy a poner en ese fic lemon (o al menos eso planeo) pues escribí en este conjunto de one-shots este de Endo x Kazemaru que tanto amo!

También se lo dedico a la gente que le guste esta pareja y me dejan review constantemente en mis fic, y también a los que les gusta mis fics y no me comentan, a esos también! XDD

Bien, pues... aquí está!

ADVERTENCIA: Lemon yaoi.


Cobardía

(Endo Mamoru x Kazemaru Ichirouta)

Quizás, de lo que más miedo tenía era de esas dos palabras…

—Te amo.

Kazemaru se quedó petrificado en su sitio. Clavó sus ojos en Endo Mamoru, que había pronunciado seriamente esas palabras. El de ojos castaños lo miró fijamente, sin moverse de su sitio.

Puede que siempre estuviera huyendo, intentando esquivarle.

—Te amo, Kazemaru —susurró mientras se acercaba a él.

Incluso ahora pienso… que sigo siendo un cobarde.

—Ah… —fue lo único que pudo pronunciar el peli azul, que aún estaba completamente sorprendido—. Endo… tú…

—¿Acaso hace falta que te lo repita? —preguntó el castaño—. Porque si es así, lo haré… te amo.

Un gran rubor cubrió las mejillas del peli azul y bajó la mirada. Se sentía avergonzado y su corazón empezó a bombear con demasiada rapidez. Pasó saliva y sintió como si fuera a llorar en cualquier momento. ¿Por qué? ¿Por qué se sentía así?

A veces ni yo me entiendo… aunque quizás… es por miedo.

—E-Endo… yo… —sus palabras quedaron atoradas en su garganta al levantar la vista y mirar a su compañero, su seguridad desapareció—. Endo… ¡mira! ¡Unos niños jugando al fútbol! —gritó mientras señalaba en su lado derecho.

—¿Eh? ¿Dónde? —Endo empezó a mirar hacia el lado que había indicado el peli azul, pero no vio a nadie. Cuando volvió la vista hacia delante vio que Kazemaru ya se había ido—. Kazemaru… —susurró bajando la vista y apretando los puños… se sentía frustrado y, además de eso, dolido.

Por su parte, Kazemaru llegó a su casa y se encerró en su cuarto. Se apoyó en la puerta con la respiración agitada por la carrera y las mejillas ruborizadas.

—Endo… me ama —susurró mientras cerraba los ojos—. Tiene que ser una broma, ¿por qué alguien como yo?

No tengo nada de especial…

—Pero… él no es de los que bromean con estas cosas… ¿verdad? —preguntó al aire—. ¿O en verdad se está burlando de mí?

Yo… no sé qué pensar…

Kazemaru dejó caer su cartera en el suelo y se acercó a su cama, dejándose caer sobre ella. Se acomodó en ella y se encogió.

—Me dolería bastante… que estuviera jugando conmigo de esa manera…

—Oe Kazemaru… ¿te has peleado con el capitán? —preguntó Shirou mirándolo con los ojos entrecerrados.

Este se tensó y casi se atraganta con el agua que estaba bebiendo.

—¿Eh? ¿Por qué preguntas eso? —soltó Kazemaru sorprendido. El peli plata se sentó a su lado y dijo:

—Oh no sé, quizás porque cada vez que te llamaba tú huías como un poseso.

Una gota resbaló por la cabeza del peli azul y desvió la mirada avergonzado, se sentía estúpido y un maldito cobarde por no hablar con Endo.

Porque eso es lo que soy.. un maldito cobarde…

—Es cierto, me quedé sorprendido al verte huyendo así —comentó Midorikawa—. ¿Qué te pasó con él?

—¿Fue algo grave? —preguntó Tachimukai.

Kazemaru bajó la mirada, no estaba muy seguro de querer decirles lo que ocurrió. Finalmente suspiró y decidió contarles lo que ocurrió el día anterior.

—¿Me estás diciendo que se te declaró y tú te fuiste sin más? —preguntó Midorikawa sorprendido. Shirou alzó una ceja y soltó:

—¡Pero si estás enamorado de él! ¿Por qué no le dijiste que le correspondías?

Ni yo mismo lo sé…

—Es que… no lo sé —contestó Kazemaru—. Tengo miedo de que solo se esté burlando de mí, a lo mejor se está riendo de mí y yo no quiero… caer en el juego.

—¿Burlándose de ti? —preguntó Tachimukai sorprendido, después sonrió—. No lo creo Kazemaru-san, Endo-san jamás haría algo así.

Kazemaru lo miró extrañado por un momento, quizás él sabía algo que ignoraba.

—¿Por qué dices eso?

—Vamos Kazemaru, no hace falta ser un genio para ver la cara que ponía Endo cada vez que te alejabas de él —dijo Midorikawa con un tono de voz algo molesto. Shirou miró también al peli azul y susurró:

—Además de que parecía deprimido todo el tiempo que no estabas.

Kazemaru bajó la mirada, no sabía qué hacer, estaba hecho un lío y sus amigos, en vez de ayudarle, le liaban más.

—Por cierto Kazemaru-san, ¿alguien te contó lo que ocurrió cuando te marchaste de la caravana Inazuma? —preguntó Tachimukai. El trío de chicos miraron al más pequeño con sorpresa… ¿a qué venía eso?

—¿Cuándo me marché? ¿Te refieres a cuando estábamos jugando al fútbol contra la Academia Alien? —Tachimukai asintió, Kazemaru se extrañó aún más—. A mí nadie me contó nada, ¿qué ocurrió cuando marché?

Endo y Goenji caminaban hacia la sala de profesores con un gran número de fotocopias que les habían encargado unos cuantos profesores, eran para anunciar a los padres sobre una reunión.

—Me sigo preguntando porque nos mandaron a nosotros por las fotocopias —gruñó el peliblanco mientras que cargaba con ellas. Endo no dijo nada, tan solo iba callado y sin medir la palabra, se podía notar en su mirada un rastro de tristeza—. ¿Aún sigues deprimido?

—Claro, a ti quién se te declaró fue Shirou y, para colmo, te aprovechaste de él —dijo enfurruñado el castaño, la verdad es que se sentía mal al ver como Kazemaru escapaba cada vez que podía de él.

—Es la milésima vez que lo repito… ¡no me aproveché de nadie! —gritó Goenji mientras lo fulminaba con la mirada. Endo le devolvió la mirada y después la volvió hacia el frente… se paró en seco al ver que Kazemaru estaba caminando con Midorikawa.

—Kazemaru… —susurró Endo. El peli azul se paró en seco y miró al castaño con sorpresa.

—Endo…

Mamoru iba a llamarle, pero el peli azul se fue corriendo haciendo una gran demostración de su gran velocidad. Midorikawa y Goenji miraron esa reacción con sorpresa mientras que Endo sentía que un aura depresiva lo rodeaba.

—Pero ¿qué…? ¡Será estúpido! —gruñó Midorikawa corriendo detrás del peli azul—. ¡Espérame emo! ¡Kazemaru!

Quizás ahora me odia… ¡mierda! ¡No debí declararme! —pensó Endo mientras apretaba los dientes con rabia y dolor.

Kazemaru detuvo sus pasos cuando llegó al patio de atrás del instituto. Se apoyó en la pared y bajó la cabeza, estaba decepcionado consigo mismo. Se prometió que cuando viera a Endo hablaría con él seriamente, entonces… ¿por qué huía?

Porque eres un cobarde Kazemaru… eso es lo que eres, ¡un maldito cobarde!

Puso una mano sobre su cara e intentó contener las lágrimas para no llorar. Se sentía como aquel día que abandonó la caravana Inazuma, tan débil, tan vulnerable… de nuevo se sentía así, tan inútil.

"Cuando te fuiste, Endo-san estaba muy deprimido… no hablaba con nadie y no respondía a nada de lo que le decían"

Las palabras de Tachimukai empezaron a resonar en su cabeza. ¿Por qué? ¿De verdad Endo se deprimió tanto cuando él abandonó en aquel entonces?

"Daba igual quién fuera a hablar con él, no estaba la persona que él quería… Endo-san solo te necesitaba a ti, Kazemaru-san"

—¡Kazemaru! —gritó Midorikawa frunciendo el ceño mientras se acercaba a él en cuanto lo vio—. ¿Se puede saber a qué ha venido esa huida? ¡Pensé que ibas a hablar con Endo!

—Yo… ¡soy un maldito cobarde!

Midorikawa suspiró y se acercó aún más él. Puso una mano sobre el hombro del peli azul y susurró:

—Pero no puedes decir ahora que te echas atrás. ¿Acaso quieres que Endo sufra por tus estúpidas huidas? ¡Para él no tienen sentido! —decía Midorikawa intentando que el peli azul entrara en razón—. ¡Si sigues así, llegará a pensar que lo odias!

—No… yo no le odio… claro que no —susurró Kazemaru.

—¡Pues entonces échale valor y dile lo que sientes! ¡Puede que sea fácil decirlo y difícil hacerlo, pero no es imposible! —le reclamó el peli verde—. No ves que está sufriendo… estoy seguro de que tú no quieres eso, baka. ¿No ves que te necesita?

"Endo-san solo te necesitaba a ti, Kazemaru-san"

Midorikawa tiene razón, tengo que… echarle valor.

"Y la razón es muy simple… porque te ama"

Sí… yo también lo amo…

A la salida…

Endo caminaba en dirección a su casa con la cabeza gacha. Iba completamente deprimido y ya no sabía que pensar.

Estoy seguro de que Kazemaru me odia, sino no tiene sentido que se marche así cuando me ve —pensó el castaño mientras daba un suspiro pesado.

—E-Endo… —susurró una voz. Mamoru se paró en seco y miró hacia atrás sorprendido… Kazemaru estaba allí, ruborizado y apenado, llamándolo.

—¿Kazemaru? —preguntó el castaño, rogando interiormente que el peli azul se huyera de él otra vez.

El chico se acercó al portero algo tembloroso, pero tal y como se había prometido… se acabó ser el chico cobarde que huía de los problemas.

—Tenemos que hablar… en mi casa o en la tuya, me gustaría que fuera… en privado —acabó diciendo mientras se sonrojaba y desviaba la mirada con vergüenza.

Endo lo miró sorprendido, pero después y dijo:

—Si quieres ir a mi casa a hablar… hoy no hay nadie.

Kazemaru se sonrojó aún más y se puso más nervioso de lo que ya estaba… ¿acaso Endo estaba insinuando algo?

—Ah… bueno, está bien.

—¿Quieres algo de beber? —ofreció Endo. Kazemaru lo miró y después negó con la cabeza, se acercó al sofá que había en la sala y se sentó en él, esperando que Endo también lo hiciera.

Endo volvió con un vaso de agua y se sentó frente a frente con Kazemaru. Pasaron unos minutos en silencio, ninguno de los dos sabría decir cuántos, pero era un silencio algo incómodo.

—¿Y bien? —preguntó Endo rompiendo el silencio que los envolvía—. ¿De qué querías hablarme?

Kazemaru lo miró y después cogió aire, tenía que ser valiente. Movió las manos con nerviosismo y miró el suelo por un instante, a pesar de que creía que debía ser valiente le daba mucha pena decir todo lo que sentía.

—¿Kazemaru? —preguntó el castaño al ver que el peli azul no decía nada.

Vamos Kazemaru… ¡esto no era lo que tenías planeado!

Volvió a coger aire y dijo:

—Endo yo… lo lamento.

—¿Eh?

—Sé que no debí haber huido de ti de esa manera, no debí hacerlo… me siento mal por eso —acabó diciendo Kazemaru con arrepentimiento. Endo frunció el ceño y gruñó:

—Así que… reconoces que estabas huyendo.

Una gota de nerviosismo bajó por la cabeza del peli azul y susurró:

—Yo… lo siento, soy un baka sin remedio.

—No importa —dijo el castaño mientras daba un suspiro—. El caso es que al menos te has decidido a volver a hablarme… me alegro de que me perdones por declararme así y quieras seguir siendo mi amigo a pesar de… no corresponderme —acabó en un pequeño susurro y arrastrando esas últimas palabras con dolor.

Una opresión apareció en el pecho de Kazemaru y se mordió el labio inferior… Midorikawa tenía razón, lo estaba haciendo sufrir por su estúpida cobardía. Si Mamoru ya estaba mal así, no quería imaginar cómo había estado antes de hablar con él, huyendo e ignorándolo.

—No Endo… no es lo que crees.

Tenía que ser fuerte, tenía que decírselo…

Tengo que decirte cuánto te amo y cuánto te necesito.

—¿Qué quieres decir? —preguntó confuso el capitán. Los ojos rojizos de Kazemaru tuvieron que cerrarse, no soportaba esa mirada, era demasiado intensa en ese momento. El chico suspiró para intentar tranquilizarse y contestó:

—Endo yo… te amo, también te amo.

Vio perfectamente como el castaño se sorprendía ante lo que decía. Se quedó atónito unos segundos y después recobró el sentido.

—¿Kazemaru? Es… ¿es en serio? —preguntó esperanzado, temía que todo fuera un sueño o, peor, una broma pesada del peli azul—. Dime que no estás bromeando.

—No… jamás sería capaz de bromear con algo así.

Cerró sus ojos en un intento de procesar todo lo que estaba pasando. Le había dicho a Endo al final lo que sentía y… ¿nada? ¿Ahora no pasaba nada? Su cabeza bajó con algo de vergüenza, no sabía qué hacer, estaba completamente perdido.

Sintió de repente como una mano de Endo se posaba en su hombro, haciendo que levantara la cabeza para mirarlo a la cara. Rápidamente sintió los labios de Endo sobre los suyos, en un beso cálido y suave, totalmente casto, incluso inocente.

No puedo evitar pensar que… todo da vueltas a mí alrededor, es una sensación extraña y nueva para mí, es la primera vez que me besan. Realmente… me alegro de que fuera Endo el primero.

Cuando ambos se separaron, Kazemaru lo miraba algo ruborizado, mientras que Endo le mostraba una sonrisa tierna y agradable. Sin previo aviso, Endo hizo que Kazemaru se levantara del sofá y lo abrazó.

El peli azul estaba algo perdido, pero no tardó en sonreír y corresponder al abrazo.

—Te amo, Kazemaru.

De lo que más miedo tenía… era de esas dos palabras.

—Yo también… —susurró el chico mientras escondía el rostro en el hombro del castaño.

Ahora me parecen las más maravillosas del mundo… ¿será que estoy dejando mi cobardía de lado de una vez por todas?

Sus besos se hacían cada vez más apasionados y sus ganas de sentirse se hacían más y más fuertes… se necesitaban, no había duda. Endo recostó en su cama a Kazemaru, mientras lo seguía besando, tenerlo entre sus brazos era como un sueño en el que quisiera estar dormido para siempre.

¿Cuándo habían llegado a la habitación del castaño? No lo sabían y, para ser sinceros, poco les importaba, tan solo querían sentirse, amarse… como se necesitaban.

—Kazemaru… —susurró poniendo una mano sobre su mejilla y acariciándola mientras lo miraba fijamente, sin despegar la vista de él. El peli azul cerró los ojos disfrutando de ese contacto, era tan cálido y se sentía muy bien.

El castaño estaba algo embobado mientras miraba a su chico, era realmente lindo y tierno, tanto que le era prácticamente imposible entender como alguien podía poseer tanta belleza.

Todas estas sensaciones me hacen sentir… tan amado, tan querido… Endo me trata como un auténtico tesoro.

Los besos no tardaron en aparecer de nuevo, en cambio, lo que desaparecía eran sus ropas. Cada vez había más ropa en el suelo y menos en sus cuerpos. Kazemaru se detuvo cuando vio que estaba desabrochando la camisa del chico, reaccionó de repente y se sonrojó hasta la raíz del cabello apartando la mirada.

Endo se rió al ver esa reacción y preguntó:

—¿Necesitas ayuda?

Ante eso miró como Endo se deshacía de su propia camisa y la tiraba al piso. El sonrojo de Kazemaru fue a más (si era posible) y desvió la mirada… ¿cómo podía hacer eso Endo con tanta naturalidad? ¿Acaso no estaba nervioso? Y si lo estaba… no se le notaba para nada. El castaño se sacó la banda naranja de su cabeza y la tiró al suelo.

—No me hace falta por ahora… —susurró mientras lo miraba con una sonrisa traviesa. El peli azul se sonrojó al verle sin la cinta naranja, estaba muchísimo mejor sin ella, seguro.

—¿Acaso no… sientes vergüenza? —preguntó Kazemaru algo apenado. Endo le dedicó una sonrisa pícara y contestó en su oído:

—Ichirouta… eres tú quién me hace ser así.

El peli azul se sonrojó e intentó taparse la cara con sus manos… ¿cómo podía hablar con tanta naturalidad y decir esas cosas?

En cierto modo… me parece más cobardía que vergüenza…

—Mamoru… no digas cosas tan vergonzosas, maldita sea —susurró el chico sonrojado a más no poder.

El castaño se puso serio y obligó a Kazemaru que lo mirara a la cara.

—Lo que digo porque es verdad Kazemaru, eres el único… que puede hacerme sentir así.

Su cuerpo temblaba levemente y recibió gustoso el beso que Mamoru le daba. Era una cálida sensación, reconfortante y también muy agradable… a pesar de la vergüenza de la situación, podía decir que incluso ese momento era hasta mágico.

No lo entiendo. ¿En qué momento… me enamoré tanto de él?

Mamoru deslizó sus manos por el pecho desnudo de Ichirouta y las llevó a sus hombros, haciendo que la camisa de Kazemaru resbalara y cayera. Un gran rubor cubrió las mejillas del peli azul, estar sin camisa frente a Endo le hacía sentirse algo avergonzado. Además, no tenía un cuerpo tan bien formado como el de él.

Por su parte, Endo se había quedado embobado mirando a su chico, tenerlo así, entre sus brazos, era como un sueño. Y además de eso, parecía la criatura más hermosa del planeta.

—Eres lo más hermoso de este planeta, Ichirouta —susurró Mamoru en oído mientras daba una pequeña mordida en el lóbulo. Un fuerte suspiro salió de los labios del peli azul mientras cerraba los ojos con fuerza y su rubor aumentaba.

¿Cómo puede hacerme sentir así… con una simple acción como esa?

Kazemaru se quedó recostado en la cama, con Endo arriba de él, besándolo con pasión y ganas. El peli azul le correspondía como podía, la verdad es que todo estaba pasando muy rápido. Ahora mismo, ambos estaban en ropa interior, estaba tan abrumado y concentrado en su chico, que no se dio cuenta de cuando desapareció la ropa.

El peli azul empezó a dar más suspiros cuando sintió los labios de Endo sobre su cuello, dando besos en él, besándolo con ternura.

—Te amo —susurraba el chico de cabello castaño de vez en cuando haciendo que Kazemaru se sintiera más amado y más querido.

Yo… también lo amo.

—Yo… también —susurró Ichirouta con la respiración entrecortada al notar como los besos del otro llegaban a su pecho. Endo sonrió de lado y después atrapó con su boca uno de los pezones del chico, haciendo que diera un respingo y se mordiera el labio inferior para evitar gemir. Notaba como Mamoru lamía y succionaba esa parte tan sensible de su cuerpo, haciendo que se le hiciera más difícil contener los gemidos. Su cuerpo temblaba levemente y se sacudía bajo el chico de cabello castaño, era realmente excitante toda esa situación.

—Dime Ichirouta… ¿cuánto tiempo más vas a aguantar sin gemir? —preguntó el castaño mientras le daba una pequeña mordida en su pezón. El otro se ruborizó aún más y soltó un gemido ahogado por su boca.

—Eres… malvado… —soltó el peli azul con la respiración acelerada mientras cerraba los ojos con más fuerza y apretaba más la mordida en su labio inferior… se negaba a gemir, era demasiado vergonzoso.

Mamoru despegó sus labios de allí y subió hacia su boca, dándole un beso realmente apasionado y ardiente, rozando su lengua con la del otro dentro de sus bocas, acariciándose, sintiéndose…

Es tan cruel… hace que mi cobardía y vergüenza aparezcan sin más…

Cuando les faltó el aire, se miraron por un largo rato, hasta que Endo curvó sus labios en una sonrisa lujuriosa y susurró:

—Por supuesto, y aún puedo serlo más… ¿quieres comprobarlo?

Kazemaru dio un fuerte sobresalto al sentir como Endo colaba su mano por debajo de su ropa interior y tomaba su miembro. Al peli azul no le dio tiempo de tapar su boca y soltó un profundo gemido cuando notó las caricias del castaño sobre esa zona tan sensible.

—¡Realmente… eres… ma-malvado! —soltó el peli azul entre gemidos de placer, mientras el rubor de sus mejillas permanecía ahí, sin desaparecer.

—Gracias —dijo el de ojos castaños con una sonrisa. Kazemaru sintió como una vena palpitaba en su cabeza y gritaba:

—¡N-No era… un cumplido!

Endo se rió un poco al ver el sonrojo que tenía el chico y después le dio un beso en la mejilla.

—Realmente te amo… muchísimo, Kazemaru —susurró mientras aumentaba la presión en el miembro de su chico. Este abrió los ojos con impresión tras sentir eso y apretó los dientes para evitar que saliera algún sonido de su boca.

Me pregunto si es vergüenza o cobardía lo que me hace tan sumiso ante él…

—No… aguanto… ¡Mamoru… pa-para! —gritó el peli azul sonrojado sintiendo cómo iba a correrse si el chico no se detenía. Mamoru tan solo le lamió el cuello, en respuesta, haciendo que el Kazemaru se ruborizara más.

—Adelante… no te contengas.

Esa voz… me desarma por completo, es increíble el efecto que tiene sobre mí.

Kazemaru no pudo reprimirse y, en un gran gemido, acabó en la mano del castaño. Este lo miró por un momento y vio al peli azul con la respiración agitada y con los ojos cerrados, con un brazo sobre su rostro, que estaba completamente ruborizado.

—Kazemaru…

—M-Malvado —susurró mientras lo miraba con el ceño levemente fruncido. El portero solo sonrió y lo abrazó, atrayéndolo a él y sintiendo como sus pechos desnudos chocaban.

Antes de que el peli azul pudiera decir algo, Endo lo besó. El castaño puso una mano sobre su cabeza, para atraerle hacia él y, al mismo tiempo, sacarle la goma con la que se sujetaba el pelo, dejándolo libre y suelto.

Se separaron nada más que el pelo de Kazemaru ya estaba suelto y Endo lo observó, puso una sonrisa al mirarle y solo le dio un beso en la mejilla mientras susurraba:

—Estás mucho mejor así… Ichirouta.

El peli azul dio un respingo cuando sintió que el castaño retiraba su ropa interior, dejándolo totalmente desnudo. Un gran rubor cubrió sus mejillas y rápidamente puso una mano sobre los ojos del castaño.

—¡Ni se te ocurra mirar! —gritó el peli azul completamente avergonzado, no tenía tan buen cuerpo como el castaño, y eso lo hacía sentirse algo inferior. Notó como el otro soltaba un suspiro y susurró:

—Pero Kazemaru, seguro que tienes mejor cuerpo que yo…

—¡Me-Mentira!

Es verdad, no puedo evitar… sentirme inferior a él…

Endo sonrió y quitó suavemente la mano del peli azul de enfrente de sus ojos. Lo miró directamente a esos ojos rojizos bajo la mirada de un avergonzado Kazemaru.

—Entonces… ¿por qué no quedamos iguales? —preguntó el castaño con una sonrisa pícara. El chico lo miró sin entender, pero se quedó sorprendido al ver que Endo también se retiraba su ropa interior, quedando también desnudo ante él—. Dime… ¿así mejor? ¿O aún sientes vergüenza?

—¿Tú no? —soltó el peli azul apenado. Mamoru puso una cara seria muy poco típica en él y se acercó al rostro de Ichirouta hasta quedar sus frentes pegadas, mirándose a los ojos.

—Ichirouta, escucha… puede que no lo parezca, pero estoy tanto o más nervioso que tú. No sé cómo actuar ni qué hacer, tan solo actúo por instinto e intento hacerte sentir lo mejor posible. Te amo y si no quieres seguir, lo entenderé.

Quizás… estaba juzgándolo mal.

El peli azul estiró sus brazos y los enredó en el cuello de Mamoru, atrayéndolo a él para besarlo. El de cabello castaño sonrió ante esa acción y correspondió al beso lo mejor que pudo. Sus cuerpos desnudos chocaban el uno contra el otro, notando el calor y el tacto de la piel del otro.

Ambos se separaron poco después y Kazemaru susurró:

—Quiero hacerlo pero… no sé qué hacer…

—Ichirouta… ya te dije que yo tampoco sé qué debo hacer, tan solo… déjate llevar.

El peli azul se mordió el labio inferior al notar como Endo bajaba y empezaba a besar su pecho y a lamer cada trozo de piel que encontraba por el camino. Lo que más le sorprendía es que cada vez bajaba más y más, ¿no pretendería hacer lo que estaba pensando?

—Ma-Mamoru… ni se te ocurra —soltó entre gemidos el peli azul. El castaño solo sonrió contra la piel del chico y murmuró:

—Te gustará, ya verás…

—N-No, es… ¡ESPERA! —gritó sorprendido y excitado al notar como Mamoru había metido su miembro en su boca. Unos jadeos escaparon de la boca del peli azul antes de tapársela e intentar evitar que los gemidos salieran al exterior.

Mamoru sonrió ante eso, le gustaría comprobar cuanto tiempo podría contener esos gemidos que luchaban por salir de la garganta de su chico.

Kazemaru tenía la vista nublada por el placer, era demasiado para él, no podía entender cómo podían existir ese tipo de sensaciones tan placenteras y que se sintieran tan bien.

Estas sensaciones…. ¿se sentirán así de bien siempre o es porque lo está haciendo él?

El castaño recorría de arriba abajo su miembro, haciendo que unas pequeñas descargas eléctricas recorrieran la columna vertebral del chico. O era cosa suya, o Mamoru sabía perfectamente cómo tenía que hacerlo para volverlo cada vez más y más loco.

Mamoru dio una pequeña mordida en su miembro, casi insignificante, pero Kazemaru la sintió. En cambio, en vez de sentir dolor, produjo el efecto que el castaño esperaba… placer. Kazemaru soltó un gran gemido de placer al notar eso, haciendo que Endo sonriera interiormente… consiguió lo que quería, escuchar los gemidos de su chico.

Un gran rubor cubría sus mejillas y sus gemidos salían incontroladamente de su boca… Mamoru lo estaba haciendo desfallecer de placer, maldita sea… definitivamente, Endo Mamoru era malvado.

Ichirouta sintió como una descarga eléctrica le recorría de pies a cabeza… no aguantaría mucho más, iba a correrse. Puso una mano sobre los cabellos castaños del chico y susurró:

—Ma-Mamoru no… voy a aguantar mucho más… ¡l-lo digo en serio!

—Pues… no te contengas —le respondió Endo mientras seguía lamiendo su miembro. El peli azul se sonrojó aún más y, cuando menos lo esperó, soltó un gran gemido de placer y se corrió dentro de la boca del portero… quién se lo tragó.

Endo tenía que reconocer que no sabía muy bien, pero aún así no podía desperdiciar la semilla de su chico, no iba a derrochar ni una gota.

Kazemaru estaba jadeando, intentando recuperar el aliento perdido. Fue demasiado para él, esperaba que fuera menos intenso pero… al parecer se equivocó. Vi como Endo le sonreía y dijo:

—Vaya Ichirouta, resististe más de lo que esperaba.

Un sonrojo cubrió las mejillas del peli azul, Endo Mamoru era…

tan malvado. Es realmente malvado, no hay otra palabra más correcta para describirlo.

Endo se inclinó hacia delante y besó los labios de su compañero, transmitiéndole algo de su esencia para que la probara… era amarga y no sabía precisamente bien, aún así no era tan mala.

Cuando ambos se separaron, el castaño miró al defensa por largo tiempo, sin decir nada. El chico permanecía allí tumbado, ante la vista del portero, intentando progresar todo lo que había pasado hasta ahora.

Endo lo había "mimado", a su manera, pero lo había hecho; también le hizo sentir bien, querido, protegido, amado… ¿qué había hecho él por Mamoru?

Yo… también quiero complacerle.

El peli azul se incorporó un poco, haciendo que Mamoru lo mirara interesado. Rápidamente y dando muestra de su velocidad, Kazemaru agarró a Endo e intercambiaron los papeles… ahora el que estaba arriba era el peli azul, mientras que el castaño permanecía abajo… totalmente sorprendido por lo que el otro había hecho.

—¿Ichirouta? —preguntó el castaño sorprendido.

El peli azul suspiró pesadamente mientras el sonrojo de sus mejillas aumentaba… quería complacer a Mamoru el también, quería hacerle sentir bien… quería que esta experiencia fuera la mejor para ellos.

Antes de que Endo pudiera reaccionar, el otro había descendido al pecho del portero para empezar a besarlo y comenzar a bajar, besando y lamiendo todo el torso del chico. Mamoru soltó un jadeo de sorpresa y dijo agitado:

—Ichirouta… no tienes porque… hacer… esto…

El chico de ojos rojizos miró a su compañero y después susurró:

—Yo… quiero complacerte también Mamoru, no lo hago por obligación, lo hago porque quiero… ¿o lo estoy haciendo mal?

Endo miraba sorprendido al peli azul, no se esperaba que dijera eso ni por asomo. Finalmente sonrió y besó los labios del otro mientras contestaba:

—¿Mal? Nada de lo que haces puede estar mal… Ichirouta.

Endo llevó su izquierda a la cara del Kazemaru y le acarició la mejilla mientras se acercaba para besarlo.

Puede que lo que más me gusta de Mamoru es… que me demuestra siempre cuanto me quiere…

El chico puso sus manos en el pecho de Mamoru cuando el beso terminó y lo tumbó de nuevo en la cama. Se puso otra vez a besar su pecho, bajando inmediatamente por su torso.

El de ojos castaños dio un sobresalto cuando notó la mano de Kazemaru sobre su miembro mientras se lo llevaba a la boca… bien, eso no se lo esperaba ni en broma. El chico intentó contener esos gemidos que salían de su boca, el peli azul lo estaba haciendo demasiado bien. Varios jadeos salían de lo más fondo de su garganta, con varios suspiros y gemidos que trataba que no fueran bastante altos.

Kazemaru tenía que reconocer que en cierto modo, eso le daba mucho vergüenza, pero volvía a repetirlo… quería complacer a su novio, sí o sí. Lamió con más intensidad el miembro de su compañero y miró hacia arriba… por solo lo que vio parecía que merecía la pena lo que hacía.

Endo estaba allí tumbado, intentando retener los gemidos que salían de su boca. Su rostro estaba ruborizado y su respiración totalmente agitada. ¿Acaso ese chico podía verse más sexy? Porque parecía imposible. El castaño llevó una mano hacia la cabeza del chico e intentó sacarlo.

—Ichirouta —soltó en un ronco gemido—, aparta, venga. ¡Sal!

El peli azul se separó de golpe y miró a Endo algo asustado, ¿acaso había hecho algo mal? Quizás no le había gustado del todo. Bajó la cabeza con algo de pena y miró hacia otro lado, no quería imaginar las críticas de su novio o algo por el estilo.

De repente, notó que los fuertes brazos del portero le rodeaban la cintura y lo atraía a él, al mismo tiempo que lo movía para que quedara debajo de nuevo: Endo sobre Kazemaru.

El castaño lo miró a la cara y susurró:

—No lo hiciste nada mal Kazemaru, de hecho, si lo hubieras hecho mejor… no habría sobrevivido.

Lo último lo dijo con un tono divertido, pero para el peli azul ese tono lo volvía loco. Desvió la mirada hacia otro lado y dijo:

—Pero… pensé que lo hacía mal, como me apartaste y…

—¿Eso? —soltó Mamoru con una sonrisa mientras juntaba de nuevo sus frentes—. Fue porque no quería correrme aún, no todavía…

Endo lo abrazó de nuevo y Kazemaru correspondió rápidamente al abrazo, queriendo sentirle más. Cerró sus ojos y tan solo disfrutó del contacto de la piel de su chico, tan caliente y tan suave.

Sin decir nada, el castaño lo besó en los labios, en un beso desesperado… lo necesitaba, más bien, ambos se necesitaban, sentirse más de lo que se sentían antes. Endo coló su lengua en la cavidad bucal del chico y jugueteó con la suya por un largo rato. Kazemaru empezó a soltar jadeos al notar que Endo rozaba constantemente sus cuerpos y cómo lo recorría con sus manos.

Se separaron con la respiración agitada y Endo volvió a acercarse, pero esta vez le dio un beso en la frente. El peli azul cerró los ojos mientras lo abrazaba un poco más.

A pesar de todo, me hace sentir… tan querido. Lo amo tanto.

—Te amo —susurró Kazemaru mientras abría los ojos y lo miraba directamente. Mamoru sonrió y contestó:

—Yo también te amo, Ichirouta… ¿estás preparado? ¿O no quieres continuar?

El defensa miró por largo tiempo a su novio, después sonrió y asintió. Lo quería, quería sentirle y que le hiciera suyo.

—Te necesito —murmuró en su oído. Ante esa acción, el castaño no pudo sentirse aún más excitado, además de que sentía el aliento del peli azul sobre su oído… parecía que incluso lo provocaba.

Kazemaru dio un respingo al notar como Endo empezaba a entrar en él, haciendo que apretara los dientes y clavara sus uñas en los hombros del portero, que soltó un ronco jadeo por el dolor.

A medida que Mamoru entraba más, Ichirouta sintió un gran y punzante dolor. Tenía que admitirlo, el miembro de su novio era grande y ahora mismo le estaba haciendo daño al entrar en él tan despacio.

—Ma-Mamoru —dijo como pudo el peli azul. Este lo miró con la respiración agitada para ver que tenía que decir—. Entra ya, me… dolerá menos si lo haces de una vez.

Endo lo miró con los ojos entrecerrados, para después cerrarlos y entrar de una sola estocada dentro del cuerpo del defensa. Este abrió los ojos al máximo al sentir ese repentino dolor, cayeron unas lágrimas de sus ojos rojizos mientras soltaba un profundo grito de dolor.

—Ichirouta, tranquilo… ya verás cómo pasa —susurraba el castaño mientras besaba sus labios y sus mejillas, tratando de tranquilizarlo y que no le doliera demasiado. Kazemaru permanecía temblando ligeramente con los ojos cerrados, cada vez sentía como el dolor desaparecía y le daba paso a una nueva sensación de la que quería sentir más.

El peli azul hizo un pequeño movimiento y consiguió que sintiera una descarga eléctrica recorriendo su cuerpo aún más fuerte que anteriormente… eso le había dado bastante placer. Soltó un gemido en cuanto lo notó y oyó como un pequeño y ronco jadeo escapó de los labios del castaño.

Estoy seguro de que… estas sensaciones solo las puedo sentir con él.

¿Dónde había quedado ese dolor que parecía que lo desgarraba? Endo tenía razón, iba a pasar, de hecho no lo notaba en lo más mínimo. Se inclinó un poco hacia delante y le dio un beso en los labios a Mamoru, que al parecer entendió que quería que se moviese.

El castaño se inclinó hacia delante en cuanto acabó el beso y el peli azul se tumbó en la cama del chico. Rápidamente, el portero dio un embestida, haciendo que un gemido de placer escapara de ambos, era demasiado excitante, una sensación única y que solo sentían con la persona que amaban.

Las embestidas eran cada vez más profundas, pero no aumentaban de velocidad. Eran algo lentas, no mucho, pero eran tan precisas que ambos se volvían cada vez más locos al sentir ese placer.

Ichirouta sintió que iba a desfallecer por esas embestidas, Endo había aumentado la velocidad y la fuerza de repente y, para ser sinceros, no se lo esperaba. Además, el portero empezó a besarle el cuello y empezó a bajar de nuevo, deteniéndose en su pecho y empezando a juguetear con sus pezones, de nuevo.

El defensa trató de reprimir algunos gemidos, pero era casi imposible contenerlos. Las embestidas eran muy profundas y sentía como el chico lo penetraba como fuerza, pero con cuidado de no hacerle daño. Después de jugar un rato con sus pezones, el portero volvió a subir, deteniéndose en sus labios para volver a besarlos.

El peli azul se abrazó a su novio para corresponder al beso. Ambos tenían una fina capa de sudor cubriendo sus cuerpos y el placer cada vez les nublaba más los sentidos. Cuando se separaron, ambos respiraban más agitadamente y sus gemidos salían al exterior.

Endo cerró los ojos mientras seguía embistiendo el cuerpo del chico que más amaba en ese mundo. Apretó los dientes al notar la cálida estrechez de su entrada… estaba estrecho, demasiado, y eso parecía hacerlo aún más placentero.

Inconscientemente, Ichirouta enrolló sus piernas en las caderas de su novio para notar más esas embestidas mientras los gemidos salían incontroladamente de su boca. El castaño abrió los ojos al notar eso y sonrió levemente.

De repente, un grito de placer escapó de los labios del defensa al notar una embestida en un punto que lo volvía loco. El portero lo notó, porque amplió su sonrisa y empezó a embestir concentrándose en ese punto.

—¡Ma-Mamoru! ¡No…! ¡Ahí no! —gritaba el chico mientras intentaba avisar de que no le diera en ese punto en concreto que le hacía rozar el mismísimo cielo. Endo tan solo besó su cuello y después dijo en su oído entre gemidos:

—¿Por qué? Si sabes… que te gusta… Ichirouta…

Una corriente eléctrica recorrió la espina dorsal del peli azul y sintió que se vendría en cualquier momento. Se mordió el labio inferior e intentó no gemir ni un poco pero… era imposible, era demasiado placer. Endo lo notó, notó que su chico iba a venirse en cualquier instante y él también, no aguantaría mucho más.

Un gutural grito de placer escapó de los labios de Kazemaru al sentir que su orgasmo había llegado y se vino en el vientre de ambos. Con un par de embestidas más, Endo se corrió en el interior de su chico.

Ambos permanecían quietos, intentando recuperar su respiración. A Mamoru le fallaban las fuerzas, por lo que optó salir de su chico y tumbarse a su lado antes de aplastarlo.

Kazemaru notó que Endo le abrazaba mientras los tapaba a ambos con una manta y sonrió. Se acurrucó en el pecho de su chico y cerró los ojos al sentir un repentino cansancio invadirle el cuerpo entero.

—Te amo, Ichirouta —dijo el castaño mientras acariciaba sus cabellos azules. La sonrisa de Kazemaru se amplió y susurró:

—Yo… también te amo, Mamoru.

Puede que… mi cobardía se esté alejando cada vez más rápido, ¿no?

FIN


Bueno y... cómo estuvo? Intenté hacer un lemon romántico aunque creo que no lo conseguí, o si? o.o No sé! XDD A ver, lo hice basándome en un one-shot de Endo x Kaze que se llamaba "Me gustas" o algo así! XD Espero que os haya gustado, me he esforzado!

Ahora que lo pienso, superó al lemon de Goenji x Fubuki del shot 3 (en lo largo que es me refiero) XDD.

De que pareja queréis que haga para la próxima? Tengo pensado o un Genda x Sakuma o un Handa x Max (sí, para mí Handa siempre será seme! XDD). Tenéis otra pareja en mente? Si es así decidlo eh? XDD

Bueno, sayo y cuidaos mucho.

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