Capítulo 6: "Una batalla difícil"
La lluvia caía suavemente sobre todo Japón. El viento soplaba ocasionando que las hojas de los árboles volaran recorriendo un camino invisible. Inuyasha, Sango y Miroku se encontraban dentro de una cabaña, cada uno en sus propios pensamientos. El silencio era total y ni siquiera Kirara se atrevía a pedir alimento. Miroku levantó la vista dirigiéndola hacia Inuyasha.
- Em... Inuyasha ¿te gustaría que vayamos a investigar?... - Inuyasha observó a Miroku sin entender bien lo que decía- me refiero a lo de la sacerdotisa... -
- No importa, no es necesario- Contestó secamente.
- Pues no sé que pienses tú, pero particularmente yo voy a ir a investigar... - Dijo Sango levantándose decidida.
- Yo no puedo dejar sola a mi esposa Inuyasha, entiende que es mi deber como su esposo ir con ella para cuidarla, puedes quedarte aquí si quieres, nosotros partiremos dentro de unos minutos- Anunció saliendo al exterior de la cabaña, a los pocos segundos volvió a entrar rápidamente totalmente empapado- claro, cuando esta lluvia pare- Comentó con una pequeña sonrisa.
Inuyasha se quedó sentado. Pensó por unos minutos en que podía ser una posibilidad de conocer finalmente a esa extraña mujer y quitarse aquel sentimiento tan nuevo que lo invadía últimamente. Se levantó y se acercó a Miroku y Sango que ya tomaban su equipaje para partir. Ambos lo miraron asombrados pero con una sonrisa cómplice.
- ¿Piensas venir?- Preguntó Sango.
- Solo voy a asegurarme que estén bien, solo eso, no es que me interese saber quién es esa sacerdotisa-
- Si, claro, lo que digas Inuyasha- Rió Miroku.
Los tres partieron dejando a Shippo a cuidado de la anciana Kaede. Shippo observó como sus valientes amigos partían en busca de una nueva aventura. Lo mejor era que fueran ellos solos, además estar con la anciana Kaede era como estar con su abuelita, y con ella podía hablar libremente acerca de Kagome, ya que, cuando estaban sus amigos, muy difícilmente podía decir algo acerca de ella.
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Pasaban los días, Miroku, Sango e Inuyasha recorrían aldea por aldea buscando a aquella persona, que siempre desaparecía un día antes de que ellos llegaran. Pareciera como si el destino se hubiera empeñado en no dejarlos verse nunca. Los rumores inciertos los llevaban a lugares a los cuales aquella joven jamás había ido. La tarde caía una vez más sobre sus cabezas y la agotada búsqueda los estaba por cansar.
- No puede ser, cada vez que llegamos a una aldea, nos dicen que esa mujer se fue antés que nosotros llegáramos- Se quejó Sango.
- Es cierto... pero no podemos hacer nada, solo esperar... -
Un movimiento leve de hojas percató la atención de Inuyasha. Este se levantó sobresaltado al igual que Miroku y Sango. Un monstruo se dejó ver entre la maleza de los árboles y plantas que había a su alrededor.
- Pero... no puede ser... - Susurró Inuyasha.
- Esa energía... - Dijo Sango aterrorizada.
- Es idéntica a la de Naraku... - Terminó Miroku.
Aquella larga batalla se prolongó por varias horas. Aquel ser surgido de la nada era muy difícil de vencer. Sus energías eran parecidas a las del terrible Naraku, por lo tanto era casi imposible vencerlo. Los golpes del enemigo eran certeros y precisos, sobre todo hacia Inuyasha, que muy difícilmente podía esquivarlos, sus poderes se estaban debilitando¿por qué justamente ahora le pasaba eso?. Aunque una terrible furia interna se desató cuando la imagen de ese monstruo se disolvió por completo y en su lugar apareció Naraku, la imaginación de Inuyasha lo estaba volviendo loco. Fue entonces cuando recordó que aquel detestable ser le había quitado lo que más quería en su vida, a su dulce Kagome.
A pesar que pudo vencerlo después de algunos minutos, Inuyasha quedó gravemente herido y él mismo sabía que no podría resistir, tal vez, eso era lo mejor, morir así. Inuyasha perdió la conciencia rápidamente y quedó tendido en el medio de la hierba. Sango y Miroku decidieron que lo mejor era ir a buscar a la anciana Kaede, ella era la única que podía curar las heridas de Inuyasha ahora que no estaba Kagome. Ambos se montaron en Kirara y volaron a toda prisa, aunque lo que ninguno recordó es que esa noche, había luna nueva...
Continuará...
N/A: Pobrecito de mi Inuyasha, lo malo es que la aldea quedaba a unos cuantos metros de donde estaban ellos. Bueno, espero que les haya gustado, estoy haciendo mi mayor esfuerzo para terminar el fic, ya ven que no las dejo sin seguir leyendo, cortos pero están, jajaja
Amigas, me voy despidiendo y gracias por los reviews, me animan mucho ;) Gracias a Kagome-Higurashi13 y a Kagome ran ran!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Las quiero y les deseo lo mejor!
Besos!
Kagome-