Empezó a despertarse lentamente. A duras penas le costó trabajo abrir los ojos, sobre todo cuando vio tanta luz colarse por la ventana.

Detrás de él sentía un peso extra en aquel colchón. Se giró y vio a Dib ahí, durmiendo tan plácidamente. Eso le sacó una sonrisa en automático. No recordaba la última vez que había dormido tan bien como ayer…

O quizá eso era porque…nunca antes en su vida como irken había dormido…

"¿Dormir…?"

Al caer en cuenta de ello se levantó de la cama sin saber exactamente cómo reaccionar ahora.

Por unos instantes sintió ganas de despertar a Dib, pero a final de cuentas no quiso hacerlo; el humano si era el que necesitaba dormir, pero Zim no, y eso era precisamente lo que le preocupaba.

Zim nunca antes había necesitado dormir, y apenas justo ayer en la noche si lo hizo. Bastante raro. Algo malo debía estarle pasando.

No dudó más en vestirse y bajar rápidamente a su laboratorio para hacerse algunas pruebas y ver lo que estaba ocurriendo.


Dib iba despertándose lentamente. Con una de sus manos comenzó a tantear la cama en busca del cuerpo de Zim a su lado, pero no le encontró ahí. Fue entonces que abrió los ojos por completo y se preocupó de encontrarse solo en la habitación.

Cuando bajó a la cocina, se encontró con G.I.R preparando waffles como siempre.- ¡Hola Mary! ¡Te hice waffleeeees!-Dijo con una cantaleta.

-Ah, gracias…-Dib tomó asiento.-"No le vendría mal aprender a hacer otras cosas…"-Pensó.-G.I.R. ¿Has visto a Zim?

-Awww si.-Dijo con tristeza.- El amo se veía muy atareado. Intenté ayudar, pero dijo que no me quería cerca y ahora está allá abajo.-Señaló el retrete que estaba ahí, lo que indicaba que Zim debía estar en el laboratorio.

-Mmm…que extraño ¿Por qué se habrá puesto así?-Dib volvió a levantarse de la silla.-Voy a ir a ver que le sucede.

-¿Pero y tus waffles?

-Oh si…amm…comételos, no tengo tanta hambre.-Se fue directamente a buscar alguna otra entrada en la base para poder acceder al laboratorio.

-¡Yay!-G.I.R. agarró el plato con waffles y se los echó todos a la boca de una sola vez.

Dib utilizó el elevador oculto para dirigirse al laboratorio. Una vez ahí, se encontró con que la puerta de acero que daba acceso completo al interior del mismo, estaba asegurada con un código que no conocía, por lo que se dignó a esperar hasta que Zim saliera, no le quedaba de otra. Intentó escuchar del otro lado, porque parecía que Zim estaba gritándole a alguien, a su computador probablemente, se oía muy furioso y asustado a la vez, pero no lograba comprender sus palabras exactas.


Inmediatamente que Zim estuvo en el laboratorio a primera hora de la mañana, cuestionó a su computador del porque justamente anoche se había quedado dormido ¿Había una razón o situación específica para ello? Y si era, así, exigía saberlo.

-Los irkens son incapaces de dormir, amo.-Le respondió este.-Aunque…existe un caso en el que si pueden llegar a dormir…

-¡¿Cuál es?!

-Sucede cuando un irken está en Kismmet.

-¿Kismeet…?

-Se refiere a cuando a un irken se le está desarrollando un smeet dentro del squeedly spooch, y eso implica descansar bastante, y obviamente la mejor forma de hacerlo es dormir. El estar en Kismeet, en Irk, fue prohibido para todo el imperio una vez que la Más Alta Miyuki asumió dicho cargo. Obviamente en aquellos tiempos, usted aun ni siquiera existía, y por eso desconoce esta información. Además, también se dice que la causa fue porque ella veía repulsivo el apareamiento entre los de su raza, por lo que les impidió aparearse para evitar los Kismeet. De ahí se sacó la idea de que la reproducción en los irkens fuera artificial, por medio smeeteras y a base de un poco del ADN de la misma Miyuki.

Zim se quedó callado y tieso en su lugar.-Eso…pero…yo… ¡Zim no puede estar en Kismeet!-Fue lo único que dijo.

-Oh claro que no.-Extrañamente la voz de su computador sonó sarcástica. ¿Las computadoras podían tener sarcasmo?-Usted nunca podría estar en Kismeet porque nunca se ha apareado; no se puede estar en Kismeet más que por relacionarse con alguien más, pero usted no lo ha hecho, así que eso es imposible.

"…Dib…"-Pensó Zim con melancolía. Instintivamente puso ambas manos sobre su squeedy spooch para ver si sentía algo, aunque claro, aún era muy temprano para detectar cualquier cosa.-Pero…Zim no puede tener un smeet, no sabría cómo hacerme cargo…

-Sera mejor que se vaya haciendo a la idea. De cualquier forma los irkens solo son capaces de engendrar un solo smeet durante toda su vida, y usted tiene un mes terrícola para acostumbrarse antes de que el smeet nazca. Aunque claro, se puede abortar, pero no aun, debe dejar pasar más tiempo para eso.

-¡Solo estamos suponiendo! ¡No hay ningún smeet hasta que se demuestre lo opuesto!

-Hasta que se demuestre lo contrario…-Corrigió la computadora.-Si quiere podemos hacer un análisis de su sangre ahora mismo para comprobarlo.

-¡Bien!-Exclamó Zim.


De tan solo pensar que en esos momentos un smeet se estaba formando dentro de él le llenó de terror y pánico. En verdad él deseaba que eso no estuviera ocurriendo, pero si lo estaba.

Después de haberse sometido a una dolorosa aguja metida en su brazo que le extrajo una exagerada cantidad de su sangre, la computadora hizo el análisis de la misma y determino que en efecto, Zim estaba en Kismeet. Era innegable, y ya nada se podía hacer; tendría un mes para acostumbrarse pero ahora…la idea le era demasiado dura.

Le daba terror el hecho de tener que contarle a Dib lo que estaba sucediendo. ¿Cómo iba a reaccionar?

Al acercarse a la puerta principal del laboratorio, sintió el olor de Dib cerca. Probablemente el humano estaría justo detrás, esperándole.

Con mucho nerviosismo ingresó los dígitos para que la perta se abriera, y cuando lo hizo, no había nadie ahí. Quizá Dib sí estuvo ahí, y después de un tiempo volvió a irse. Bueno, seguramente estaría arriba en la base de todas formas.

Zim apareció en el retrete que estaba en la cocina, y después se dirigió a la sala. Ahí estaba Dib, sentado junto con G.I.R viendo la televisión.

-¡Zim!-El humano se emocionó de verle. Con el control remoto apagó la televisión sin reparar en que G.I.R aun la estaba mirando.

-¡Mono!-Chilló el al ya no ver su programa favorito.

-Zim, te estaba esperando, fui a verte a laboratorio, pero la puerta estaba cerrada, y aparte te tardaste mucho. ¿Paso algo? ¿Estás bien?

-…Dib, hay algo que debo decirte…-El tonó de voz que Zim sonaba algo lúgubre. Dib se asustó por ello, e incluso atrajo la atención del pequeño robot también.

-¿Qué sucede?-Preguntó preocupado.

-Zim…Zim está en Kismeet…-Dib adquirió una mirada confusa en su rostro al no comprender sus palabras, así que Zim procedió a explicarle todo.-Significa que llevo un pequeño irken en mi squeedly spooch…y, es gracias a lo que hicimos anoche…

Las palabras parecían no querer salir de la boca de Dib.- ¿Me…me estás diciendo que…estas…embarazado?-Hasta con trabajos le costó decir esa última palabra. Un macho pudiendo engendrar hijos ¿Cuándo se ha visto algo así?

-Fui a hacerme un análisis al laboratorio. Me preocupé porque anoche me dormí, y se supone que los irkens no hacen eso, pero la computadora confirmó que estaba en Kismeet y era por eso que mi cuerpo buscó el descanso durmiendo, por el bien del smeet y hasta por el mío también.

A Dib le costó seguir escuchando, sentía que se desmayaría en ese momento. Se cubrió la cara.-Zim…no sé qué decirte…-De un sentón volvió a posicionarse en el sofá. Repentinamente su cara se volvió rígida y su mirada dirigida hacia la nada. Con la palma de su mano se sujetaba la frente mientras ese brazo reposaba en la bracera de aquel sillón.

-¡Sí! ¡El amo va a tener un bebé de verdad!-Exclamo G.I.R.

-Guarda silencio G.I.R-Pidió Zim.-Dib, sé que te parecerá raro…-Prosiguió.-pero en Irk, es normal que sean los irkens quienes procreen. Somos el género que más abunda allá, aunque las irkens también pueden…-Dib no dijo nada, seguía en la misma posición en la que estaba, como una estatua, así que supuso que era para que siguiera hablando.-La Más Alta Miyuki prohibió los Kismeet, por eso ahora mi raza se reproduce de manera artificial…

-Awww, que bonito.-Dijo G.I.R.

-G.I.R. no, no es bonito.-Interrumpió Zim de nuevo. Dib por su parte no hacia ni un solo movimiento.-…Dib…es…tu smeet también…, tiene genes tuyos…, supongo que sería algo así como un hibrido de irken y humano, ¿No?-Dijo con la voz temblorosa.

Dib lo miró con enojo repentinamente.- ¡Ese no es el punto! ¡¿Pero por qué nunca me dijiste nada de esto?!

Zim se asustó por aquel grito, se puso aún más nervioso, pero tampoco se dejaría intimidar.- ¡P-porque no tenía idea de que el Kismmet existía! ¡Cuando Zim nació ya lo había hecho por medio de la clonación! ¡Date cuenta…! Todos los que nacieron junto conmigo…Tak…Skoodge…hasta los Más Altos de ahora…no tienen idea del Kismeet…-Dib estaba muy estresado. Las uñas de sus manos se clavaban fuertemente sobre el sillón.-…Pero si tú quieres…s-se puede abortar…-Mencionó.

Dib tardó unos segundos para captar eso.-… ¿Qué…?-Buscó os ojos de Zim, pero él estaba mirando hacia el suelo.- Espera… ¿Estarías dispuesto a abortar?

-Zim…piensa que sería lo mejor…un smeet te cambia la vida, y tú pareces no querer que eso pase…-Dib le observaba fijamente desde su lugar, lo cual desesperaba a Zim.- Por favor no mires a Zim así, ya dime algo, solo te la pasas haciendo preguntas…

-¡¿Y que se supone que te diga?!-Se levantó abruptamente.- ¡¿Cómo quieres que reaccione si me estás diciendo todo esto así nada más?!-Sin decir otra cosa, se salió del lugar y dio un fuerte portazo tras de sí.

-…No lo quiere…-Susurró para sí mismo el irken.

-¿Amo…?-G.I.R observó como Zim subía corriendo con desesperación por las escaleras y se encerraba en la habitación.

Se tumbó en la cama. Sentía sus ojos aguársele, aunque nunca antes hubiera llorado, esa era la primera vez que ocurría, y parte de todo, sentía una presión horrible en su pecho que le incomodaba demasiado.-Debí suponer que no lo iba a querer…-Volvió a tocarse el estómago.

A pesar de que apenas unos minutos atrás se enteró de su Kismeet, ya sentía que lo amaba, si, amaba a ese pequeño smeet, porque ese era el trabajo de cualquier niño, hacer que sus padres lo amen desde el primer momento, y esa criatura ya lograba despertar sentimientos paternales en Zim incluso desde antes de su nacimiento. Y es más, hasta la idea de dejarlo nacer y cuidarlo se le hacía apetecible, pero Dib era quien no estaba de acuerdo, y eso era lo que le realmente le dolía.


Dib caminaba sin rumbo fijo por la calle. Meditaba.

¡Por Neptuno, iba a convertirse en padre! ¿Pero cómo? ¿Cómo hacerse cargo de un bebé?

Cuando se fijó de nuevo en su entorno ya estaba cerca de un parque en el que los niños se divertían jugando. Se adentró en él, se sentó en una banca y continuó con el hilo de sus pensamientos mientras detenía su cabeza sobre las palmas de sus manos.

Ni pensar que el trabajo de la señorita Bitters era únicamente una simulación, acababa de salir de eso, pero cuidar de un bebé de verdad era un asunto totalmente diferente. Era cierto lo que Zim decía, te cambia la vida por completo. Tener un bebé implica abandonar todas las metas y sueños que alguna vez tuviste para dedicarte a cuidar de él. Y sin embargo, Dib nunca estuvo preparado para una situación así, nunca se había visto formando una familia, o no al menos hasta que tuviera un trabajo decente primero.

¿Y ahora qué? ¿Le contaría a su padre? Le dieron unas ganas inmensas de ir a su casa y platicarle a su papá todo, pero le daba miedo lo que él opinara. ¿Qué tal si no le brindaba apoyo? De hecho eso era bastante probable, el profesor Membrana nunca aceptaría eso. Y Gaz, ni pensarlo, le daría la golpiza de su vida de tan solo saber qué la va a convertir en tía, en tía de un hibrido, resultado de un irken y un humano juntos.

"Arruiné todo…"

-… ¿Hijo, me dejas sentar?-Esa voz le distrajo. Miró a la persona que había dicho eso y vio que no era más que un simple vagabundo ya entrado en años y con un cuerpo muy esquelético. Su cabeza canosa estaba tapada con una boina roja muy sucia, y vestía un saco color beige y pantalones negros, todo esto en muy mal estado, teniendo agujeros; sin mencionar también en sus zapatos que tenían lodo en las suelas. Dib accedió a moverse un poco para darle espacio al anciano.-Oye…-Dijo este.-Te ves triste ¿Qué te pasa?

-…Perdón señor, pero si estoy triste, a usted no tendría porque impórtale.

-Oh vaya, creo que tienes razón.-Guardó unos segundos de silencio.-Pero por otro lado, si estas triste no deberías guardarte ese sentimiento hijo, deberías sacarlo y contárselo a alguien. Alguien como yo, soy una persona que le gusta escuchar muchas historias que cuentan los demás, y aparte podría darte un buen consejo si así lo quieres.

Dib se lo pensó unos segundos.-Bueno…la verdad es que tampoco tengo a nadie a quien recurrir…, es que, resulta que hoy me enteré que voy a ser padre.

-¡Genial, excelente noticia!

Dib le miró con confusión.- ¿Oh, usted cree?-Preguntó crédulo.

-Pues claro. ¿O acaso pensabas que iba a decir "Oh no, que mal"? Por supuesto que no. El que te digan que vas a tener un bebé nunca será una mala noticia, al contrario, es una bendición, y todo el mundo debe considerarla como tal, aunque muchos no piensen así.

-Mi padre sería uno de los que no piensan así…

-¿Qué?...Bueno, es cierto, te veo algo joven como para que digas que vas a tener un bebé, pero en serio hijo, ¿Qué clase de persona es tu padre si no te apoya con eso? Para eso es la familia ¿Qué no?

-Sí, eso creo…-A pesar de los esfuerzos del anciano por animarle, parecía no lograrlo.

-Vaya…-Suspiró.-Al menos puedes decir que tienes la oportunidad de demostrar que puedes ser mejor padre que él en ese aspecto. ¿No te alegra?

Dib también soltó un suspiro.-…Supongo que un poco…

-Claro, pero eso dependerá de ti. Dime ¿Ya sabes exactamente qué vas a hacer?

Dib no le respondió por estar pensando su respuesta.

-…Solo te diré, apoya a tu hijo en todo, y nunca lo abandones.-Dib volteó a mirarlo.-Ve a todos esos niños que juegan.-El anciano señaló a unos cuantos que jugaban a lanzarse una pelota.-Todos ellos son felices porque tienen a sus padres juntos, padres que los apoyan en todo y les dan amor ¿No te gustaría que tu hijo creciera así de feliz? Sí es así, apóyalo y no lo abandones, ese el acto más grande de cobardía que puedes hacer. Te lo digo porque…tan solo mírame a mí, soy un vagabundo sucio y harapiento que no consiguió ningún futuro ni felicidad en su niñez, porque mi padre fue el cobarde que abandonó a mi madre cuando supo de su embarazo. Ella apenas y podía cuidarme a mí, en su trabajo no le pagaban lo suficiente para mantenernos a ambos, y veme, yo no llegué a nada por no tener a mis padres juntos, principalmente por eso.-Dib se quedó callado, en verdad lo que el anciano le decía tenía mucho sentido, y hasta le daba ánimos para afrontar lo que viniera. Quería decirle algo, darle las gracias tan siquiera, pero de nuevo el otro se le adelanto.-Ah, en fin, ser padre es la responsabilidad más grande y hermosa, asúmela como se debe.-Se levantó de la banca, no sin antes darle unas palmadas en el hombro, y después se alejó lentamente del lugar. Ahora que lo veía, el anciano renqueaba un poco de la pierna izquierda.

Con las palabras del anciano en mente, a Dib se le dibujó una sonrisa en el rostro, y de nueva cuenta emprendió el camino de regreso a la base.

Se fue lo más rápido que pudo. Tenía unas enormes ganas por ver a Zim.

Al llegar, vio a G.I.R. quien seguía viendo la televisión. Él también miró a Dib pero con un semblante triste.-El amo no ha bajado desde que te fuiste Mary.-Apuntó hacia la habitación en la que Zim se había metido.

-Hablaré con él…-Subió lentamente las escaleras hasta ingresar a la habitación. Mientras lo hacía se dio cuenta de que G.I.R. también aprovecho la ocasión de subir junto con él, porque en verdad se preocupaba mucho por su amo.

Ahí estaba Zim, acurrucándose a sí mismo en la cama. Desde la distancia en que Dib estaba, pudo notar aquellos ojos rubíes más brillantes de lo habitual. Tenía la corazonada de que el irken había estado llorando.-Zim…ya vine.-Hablo en voz queda. Aunque Zim se dio cuenta de ello, no dijo nada. Lo estaba ignorando.-Oye, ya pensé mejor las cosas…-Se acercó hasta la cama y se puso a un lado de Zim.-Escúchame, lamentó como me porte en la mañana, debí haber sido más comprensivo, pero no fue así, quiero disculparme.

Zim al fin volteó a verlo, y se irguió en su lugar.- ¿En dónde estuviste?-Se talló los ojos para quitarse cualquier rastro que hubieran dejado sus lágrimas.

-Eso no importa.-Lo abrazo fuertemente contra su cuerpo, y sintió después de unos segundos como Zim correspondía.-Zim, debemos afrontar esto, no podemos quedarnos sin hacer nada. Hay que hacerse cargo de ese smeet…-Zim se separó de él y lo vio con sorpresa.

-¿T-tú quieres que el smeet nazca? ¿Eso es lo que quieres?

-No soy un cobarde que buscaría una salida tan fácil como lo es abortar, eso es horrible, además, estoy en contra de eso. Tenemos que hacer lo que la Señorita Bitters decía, hacernos cargo, asumir esta responsabilidad.

-Dib…-Zim se llenó de emoción y volvió a abrazarlo.-Esperaba que me lo dijeras…Zim también quiere tenerlo…

-¡Yay! ¡Mi amo va a tener un bebé!-G.I.R. de nuevo se precipito y saltaba emocionado sobre el colchón con mucha alegría.- ¡Y esta vez será uno de verdad!

Irken y humano se pusieron felices de ver tan emocionado al robot, les contagiaba esa energía positiva. A ellos también les daba emoción que un pequeño Tye fuera a llegar pronto, y esa vez seria real, carne y hueso y no un simple saco de harina.

Más tarde ese mismo día, el humano quiso volver a aquel parque donde conoció al anciano. Por la emoción que sintió apenas de que éste volvió a irse, ya no pudo darle las gracias, y quería hacerlo, quería decirle que gracias a él tomó la decisión correcta, y que cuidaría de su futuro hijo como el anciano le aconsejó. Cuando estuvo de regreso en el parque, éste ya estaba cerrado. Claro, ya era de ncoche, y ninguna persona podría estar ahí a esas horas.

Dib intentaba observar entre la cerca que rodeaba todo el parque para ver si encontraba al vago.

En lugar de eso, vio a un vigilante que se paseaba por ahí.- ¡Oiga!-Le llamó.

El vigilante se acercó.- ¿Qué se te ofrece muchacho?

-¿Sabe si por aquí hay un vago? Bueno… verá, me topé con el apenas esta tarde, y vine de nuevo porque quiero decirle algo.

-¿Y no podrías volver mañana?...Oh, espera ¿Me podrías describir a ese hombre?

-Era un hombre anciano muy delgado. Boina roja, vestía un saco color beige y pantalones negros.

-Oh si, ese hombre me caía bien. Era un buen sujeto.

-¿Cómo que "era"?

-Te diré la verdad chico, ese vago que me mencionas, lo vi varias veces por aquí, le gustaba sentarse en esa banca que esta por allá, pero después, mi otro compañero y yo nos enteramos que falleció por hipotermia hace como dos meses…

Después de escuchar eso, Dib ya no supo que decir. Solo le dio las gracias al vigilante, y regresó a la base.

Pero mientras lo hacía, el camino se le hizo tan sombrío, a pesar de que en las calles aun había personas que transitaban por ahí. Simplemente no podía creerlo, en verdad, y esta vez no fue una locura o alucinación, había hablado con ese vago.

El humano sentía una presencia muy cercana, pero invisible, que le acompañaba.

Cualquier otro se hubiera asustado pensando que sería un fantasma, pero a Dib no. No le incomodaba, era una compañía agradable, y encima de todo, Dib adoraba a los fantasmas, y más cuando estos te escuchaban y te daban buenos consejos.