Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, y no soy Stephenie Meyer

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, y no soy Stephenie Meyer. De todos modos, no me importaría acabar siendo una escritora famosa como ella...

Summary: Las noches más significativas de Edward en la habitación de Bella, cuidando del sueño de ella.

Mientras dormías

VI. Pecado

Me ardía la garganta a causa de la sed. Mis facciones aún estaban tensas y el resto de mi cuerpo se sentía inquieto. Esas eran las consecuencias de sobrepasar apenas los límites con Bella.

Ah...

Ya sabía yo que aquel momento no se repetiría nunca más. Ya sabía que sentir su cuerpo ardiente y apasionado pegado al mío sería unos de los recuerdos que me más torturarían en mi eterna vida.

Sin embargo, había que debía terminar con aquello. De raíz si era posible.

"Que el cielo me prohíba hacer lo que no quiera."

Oh, Dios, pensé. ¿Qué iba a hacer?¿Que estaba a punto de hacer?

Los recuerdos de la tarde anterior me rodearon, sin escapatoria.

Una gota de sangre y se había precipitado todo. Una gota bastó para que Jasper se lanzara sobre mi Bella. Una gota de su deliciosa sangre bastó para que todos —"Incluido yo", pensé horrorizado— fuéramos asaltados por una sed repentina.

Aquello era lo que más temía. Contra aquello había luchado durante mucho tiempo para acercarme a Bella. El miedo de lastimarla debido a mi naturaleza era, lo que en el fondo, siempre me frenaba a tiempo. Cuando la besaba, más me dolía no poder darle todo lo que ella deseaba en ese beso por miedo a lastimarla que la apremiante sensación de sed que me dominaba al tenerla tan cerca.

Lo que tendría que haber sido una linda tarde se había vuelto una pesadilla. Había esperado por meses el cumpleaños de Bella; a pesar de que ella estaba horrorizada por la fecha y todo el rollo de ser mayor que yo, me hacía ilusión –como al resto de la familia– festejar un verdadero cumpleaños. Con el paso de las décadas, los aniversarios de nacimiento dejaban de tener significado para nosotros. Carlisle, por ejemplo, no recordaba con exactitud ni la fecha de su nacimiento como vampiro. Aunque quizá eso se debiera a que mi padre llevaba siglos de existencia, cuando el resto de nosotros apenas contaba con uno, e incluso menos.

De todas formas, Bella era cabeza dura. Se había cerrado herméticamente a cualquier felicitación por su cumpleaños y se había pasado el día enfurruñada, hablando sólo conmigo y con Alice, evitando a cualquier otra persona.

Y hasta había intentado evitar ir a mi casa –donde Alice había preparado una pomposa fiesta– inventando que tenía que ver "Romeo y Julieta", obra que había visto millones de veces en miles de versiones distintas.

"Romeo y Julieta" era una linda historia, pero una historia al fin. No podía ser real. Romeo era demasiado... tonto, podría ser la palabra. Cometía errores tontos y por ello la historia terminaba como terminaba. Pero, de cualquier manera, le envidiaba la facilidad que había tenido para suicidarse por su amor. Había pensado en hacerlo en una ocasión, cuando James había raptado a Bella.

Ella era mi mundo, mi todo. El alma que me faltaba y que nunca tendría. Si ella desaparecía, si moría, yo no podría seguir viviendo. No, era una estupidez pensar que mi vida podría seguir luego de su desaparición.

Pero suicidarse no era fácil para un vampiro. Seguirla a Bella luego de su muerte significaría morir, pero para alguien como yo, era extremadamente difícil. Y sabía que ninguno de mis hermanos me ayudaría. La única solución que encontraba era molestar a los Vulturis.

La realeza vampírica protegía a la raza. Cuando las actividades de un vampiro –generalmente, un neófito– empezaban a llamar la atención entre los humanos, los Vuturis se encargaban de "silenciar" al vampiro. Quizá, si yo hacía algún disturbio importante, ellos me matarían. Y estaría con Bella por siempre.

Pero, por ahora, era una idea absurda.

Aunque más absurda me parecía la que me rondaba por la cabeza. Sin embargo, era necesario llevarla a cabo.

"Que el cielo me prohíba hacer lo que no quiera."

—¡Dios!—exclamé en un susurro inaudible para un humano. Me llevé las manos a la cabeza, asustado.—¿Por qué me haces esto? Es un castigo, ¿verdad?¿Me castigas por amarla?¿O por existir?

Estaba totalmente horrorizado por lo que iba a hacer. Desesperado, intentando encontrar otra solución.

Iba a dejarla.

Cerré los ojos, sintiendo como se me partía en mil pedazos mi muerto corazón. Quería llorar, descargar de alguna manera el nudo que me ahogaba por dentro. Aunque ese nudo se parecía más un vació sobrecogedor, que comenzaba a imponerse en mi interior, a desgarrarme y mutilarme.

No podía ser capaz de cometer semejante pecado. Era capaz de matar a un humano, pero no sabía si era capaz de separarme de Bella para siempre.

Pero debía hacerlo, ese era el quid. Si seguía junto a ella, situaciones como la de la tarde se repetirían. Y quizá no acabaran tan bien como esta vez.

Había llegado ese momento que me había parecido tan lejano. Había llegado el momento de separarme de Bella para que pudiera seguir con su vida humana, sin peligrosos seres mitológicos en ella.

Había llegado el momento de que Bella conociera a otro hombre que pudiera darle todo aquello que yo deseaba entregarle. Alguien que pudiera entregarle su cuerpo y su alma.

Sabía que nunca podría entregarle nada de eso. Aunque ese nuevo sentimiento llamado deseo me consumiera por dentro. Aunque me muriese por tocar su cuerpo sin la molestia de la ropa, por besarla con total libertad, por amarla como un hombre a una mujer.

Me puse de pie y me arrodillé junto a la cama de mi Bella. La observé dormir, como en tantas otras noches. Pero esta era la peor: era la última. Sabía que si quería resistir en mi decisión, debía de alejarme de ella de a poco antes de cortar definitivamente con la relación.

"Que el cielo me prohíba hacer lo que no quiera."

Carlisle estaría de acuerdo. Hacía días que hablábamos de comenzar la mudanza pues ya no podíamos permanecer más tiempo en Forks.

Alice, Esme... Ninguna estaría de acuerdo, pero sabía que lo harían por mi y por Bella. Por ella en especial.

En realidad, ningún miembro de mi familia era el problema. El problema era yo. No quería irme. No quería mentirle a mi Bella, decirle que no la quería, que ella no me convenía. Sería muy duro, casi suicida, hacerlo.

Pero era un buen mentiroso. Tenía que serlo.

—Se que no tengo derecho a pedirte nada.—susurré, resignado, alzando mi cabeza al techo.—Se que esto es un castigo y lo acepto. Pero te pido una única cosa: cuídala, por favor.

Agaché la cabeza y la observé, nuevamente. Era hermosa. Era un ángel, mi ángel, uno que no me merecía, que yo no merecía.

Me iría. Bella comenzaría una vida nueva, mientras yo me hundiría en espirales de dolor y miseria.

"Que el cielo me prohíba hacer lo que no quiera."

Ni el cielo, ni Dios ni ninguna fuerza sobrenatural me impedirían amarla. Pero nada me haría ponerla en peligro nuevamente.

Besé su frente con el más leve de los roces justo cuando las primeras luces del alba iluminaban la habitación.

—Perdóname.—susurré contra su frente.—Amor mío, perdóname.

o O 0 O o

Volví!! Ay… este fue el cap que mas tiempo me llevó escribir, y aún asi, no quedé conforme con él. Lo que sucede es que, si se fijan en mi porfile, yo ya tengo un one-shot/song fic de la misma situación. Se llama "Dolorosa decisión". Y estuve pensando en si hacer una nueva versión o dejar esa que ya hice y saltarme esta noche. No quería hacer lo mismo dos veces. Pero decidí hacer otra versión de la misma noche. Personalmente, me gusta más "Dolorosa decisión", pero bueno, esto es lo que me salio. Si quieren la otra versión, ya saben, se pasan por mi profile.

Los quería invitar al blog de mi fan club: http : / grupo sanguineo argentina . blogspot . com

((sin espacios)) Allí encontraran noticas de la peli, fotos, entrevistas, etc.. Y firmen si pasan, porfis!! Asi sabemos que les gusta el blog..

Nada más.. Ah, me olvidaba.. Si a alguien no le llego la contestación a su review, me avisa.. lo que pasa es que no entiendo bien la página todavía y no se si los conteste o no..

Espero reviews!!

Lali Cullen