¡Hola! ¡Aquí os dejo el sexto capitulo de: "Entre mecánicos y piezas rotas".

Si, lo se, e tardado mucho, pero la inpiracion no venía xD

Se fue de vacaciones con Benidor y no quería volver, eso si, cuando se le acabo la visa de horro, volvió por patas xDDD

Ante todo, agadeceros por los rewiews, muchísimas gracias, y despues, darle una oportunidad a este capitulo, no soy creída xD

No, no lo soy, pero creo que es uno de los mas lindos que e echo de momento, aun que tengo mucho por mejorar y no tengo prisa para hacerlo

Sin mas preámbulos

"Entre la ciudad gris y el mar negro"

La lluvia caía incesante sobre su cuerpo cálido y febril. Con el cuerpo empapado miro la abarrotara ciudad. Trago y cogió aire, mientras su mano sujetaba su costado.

Empezó a andar de entre la gente, casi corriendo, con la gente mirandola con el ceño fruncido o con miradas de desgana y odio. Los ignoro y siguió andando, y, debajo de aquellos arboles con los colores de l otoño tintados en ellos, paro.

Sintió la garganta reseca y aquella extraña sensación en la garganta, cuando quería expresar algo y no tenía fuerzas para hacerlo, aquel cosquilleo en los labios y en las puntas de los dedos.

Decidida, decidió dejar ir aquella sensación de entre sus labios.

Te has marchado ya, no quiero ni saber

Ojalá te vuelva a ver, con ese Blazer que estrenaste ayer

como aun no sé, en dónde es que estarás

Ni siquiera puedo ir, a buscarte de una vez

"Te amo desde el fondo de mi corazón".

Te oí decir, te oí decir

Estaría más tranquila si quizá, eso que oí

Pudiera… Olvidarlo

Le cantó al viento, le canto a la ciudad, le canto a las farolas y alas hojas de otoño, le canto a la lluvia y a sus lagrimas, le canto a sus amigos y a si misma y a la vez a nadie. Canto en susurros, con el nudo de su garganta deshaciendo entre finos hilos de seda y algodón. Levanto de golpe la mirada al cielo, en donde las nubes encapotadas empañaban la vista del cielo azul, con los ojos cansados, y entre la lluvia y las nubes, recordó, y una tenue sonrisa curvo sus labios, cerrando los ojos, se dejo llevar por aquella sensación de antaño, con aquel cosquilleo en el estomago, como mariposas, y el acelerado latido de su corazón, al ritmo de sus palabras. Con los ojos cerrados, se dejo llevar en aquel mundo donde se dirigía al fin del mundo donde el viento bailaba.

Me haces falta amor, ¿volverás o no?

Yo todavía espero tu llamada recibir.

Por miedo a escuchar: "¿quien eres para mí?"

No me atrevo a llamarte sin largarme a llorar.

Aun cantando, con la garganta atrapa en aquel ensueño de aves volando y la adrenalina palpitando en sus venas, saco el móvil, con aquella foto de aquel invierno tan cálido y fugaz, entre risas y aventuras, escondiendo en los arboles de los bosques, y, trato de marcar el número, antes de que aquella fuerza de la voz del Alfa le entumeciera los dedos y los deseos de gritar se hicieron presentes. Cantó, con lagrimas en los ojos y la expresión de desesperación marcada en cada latido de su corazón. Cantó, con los ojos cerrados, la música en la boca y la verdad en los ojos. Y despues, se giro, divisando a alguien en la lejanía, tan lejano, tan inalcanzable, alargó el brazo, queriendo atraparlo entre sus dedos, sin lograr quebrar la distancia que les quedaba, bajo el brazo hasta su cuerpo frío y turbio.

Cuando te encontré, dijiste aquella vez

"Por favor, discúlpame, por tanto tiempo hacerte esperar".

Pero yo jamás te podré perdonar

Por hacerme ver que fui, la ilusa, entre los dos…

Empezó a correr, cantando, entre la gente y las murallas de los ocasos y las hojas de otoño, con el aire veraniego inundando le las fosas nasales. Chocando, sin mirar atrás, con la voz en los labios y una tenue sonrisa en los labios, tenue y amarga, como el cafe que tomaba su padre todas las mañanas, relamiendo los labios, siguió cantando, entre la lluvia y la gente que no la escuchaba, murmuro entre gritos, susurro entre murmullos y grito en susurros hasta que aquella lacerante voz en su cabeza se disipo por completo, dejando solo un mar de recuerdos, música y palabras entre risas ahogadas y refrescos al atardecer. Cantó, queriendo ser escuchada, cantó hasta que el universo entero la escuchará, cantó hasta que su voz se desdibujó entre las gotas de lluvia.

Hey, me haces falta, amor, ¿volveras o no?

Yo todavía espero…

Tu llamada recibir

Puede que ahora tú…

Me odies quizá

Si es así ¿dime cual fue mi error?

Con el móvil en mano, apenas sosteniendo, goteando gotas de sangre transparente y sabor a salado y metal, cerro los ojos, con la voz apenas saliendo de sus labios y sin saber ni donde estaba, ni que hacia, ni que decía entre murmullos y gotas de lluvia, tratando de darle sentido a sus palabras y a sus palabras toscas y tenues. Y, entre imágenes, vio la promesa que hizo con Rei, la promesa que hicieron que quedó destrozado entre llantos enredados en la cama y gritos ahogados en la almohada, si tal vez todo fue culpa de su cobardía y su impotencia para luchar, si fue su culpa, deseo expiar el error de antaño, que le sabia como un amargo dulce en los labios sabor a limón y fresa. Entre palabras y lacerantes murmullos, el universo entero dejo de girar a su alrededor para escuchar sus gritos disfrazados y sus susurros que sonaban como gritos ahogados.

Si fue quizás ¿Mi empobrecida plática?

¿O tal vez mi hiperactividad?

¿O fue, quizá, mi forma, tan torpe de actuar?

¿O quererte, cada vez…?

¿…Mas…?

Le grito al universo entero, desafió al fin del mundo y amenazo al viento y a la lluvia, con recuerdos descompuestos y palabras albergadas por años, con voces en su cabeza y sonrisas por doquier con sabor agridulce, con el viento bailando y los pajares cantando en la lejanía, con una tenue sonrisa, que pronto se transformo en aquella sonrisa de aquellos años, abierta y feliz, pese a tener el pecado en los labios con aquel sabor a menta y algo mas. Cantó, y por primera vez en mucho tiempo, sonrió de verdad, y su sonrisa le llego a los ojos, al alma y a su cuerpo frío.

¿Mi falta de madurez? ¿o mi bajo peso, tal vez?

¿O fue mi cuerpo de niña?¿O tal vez el color de mi pelo no te gusta?

Ya entiendo, actuó siempre como una tonta

¡Hey! ¡Lo cambiaré!

Entonces

Por favor…

Canto, casi en risas irónicas y sardónicas sarcásticas, con las mejillas enrojecidas y los recuerdos envueltos en sabanas de seda y algodón, con el viento bailando y la lluvia consolandola y borrando la iracunda verdad entre dichos y obstáculos con color a otoño y olor a verano. Con las preguntas atascadas en la garganta, su móvil empezó a sonar, y la despertó de aquel ensueño con sabor a pasado y tardes en su casa. Abrió el móvil, sabiendo quien la llamaba con aquel sonido armonioso y que le cosquilleaba las palmas de las manos, tratando, como fuera, de cogerlo, enfoco su mirada al frente. Y lo vio.

Me haces falta amor, ¿volverás o no?

Yo, todavía espero tu llamada recibir.

Por miedo a escuchar, "¿quien eres para mí?"

No me atrevo a llamarte…

Sin largarme a llorar…

A unos 10 metros lejos de ella, con el móvil en la oreja y con aquella expresión de serenidad que le calaba los ojos. Trago saliva, y abrió los ojos, decidida.

Trato, pese que su brazo apenas y se movía, de coger el móvil, y con una inspiración, quebró aquella barrera impuesta a la fuerza, y, aun mirando, descolgó.

La mirada de Rei se encontró con la suya propia, con aquella fugaz sonrisa en los labios y el brillo de mil lunas en los ojos, hablo, a tan solo 10 metros sobre el cielo.

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Rei bajo del tren, con aquel andar de pesadumbre y se lanzo a la fría y gris ciudad, el humo y el alcohol barato le inundo las fosas nasales, tosió un poco, sin que nadie se diera cuenta, y mientras esquivaba las corazas de aquellas personas grises en aquella ciudad gris con aquel viento gris. Recordó, con los recuerdos marchitados y con el color del hirvieron.

Aquellas tardes verdes y azules, con los olores del verano, el otoño y el hirvieron. Con aquel extraño cosquilleo en la garganta (hacía mucho no lo sentía, menos con esa intensidad), y con la adrenalina subiendo por sus venas e instalando se en su pecho, lo cual fue casi doloroso, dejo que las palabras escaparan de sus labios, escalando hasta el fin del mundo y bailando con el viento.

Hacía algún lugar, de la fría ciudad

Con mí blazer escape,

y aún no he podido regresar.

Como no alcancé, a decir donde fui

Es probable que estes,

llorando, en confusión.

Canto, con aquella extraña embriaguez en el aire, aquel olor a verano mojado y a gente atascada, río entre dientes, mientras las palabras desfilaban desde el fondo de su pecho, el cual, seguía escociendo como antaño. Quiso cantar lo que no podía decir, quiso sentir lo que no decía. Con la mirada al cielo encapotado y gris, de aquella ciudad gris, bajo aquella gente gris, con aquellas voces grises que no significaban nada mas que simples murmullos y maldiciones en aquel mundo gris con sabor a humo.

"Te amo desde el fondo de mi corazón"

Dije esa vez, dije esa vez.

Pero al ver tu rostro y fría actitud

Me entristecí,

pero aún te extraño.

Si, amaba a Less, mas que a nadie, mas que a nada. Cada vez que estaba con ella sentía como sus labios se curvaban en una sonrisa fácil. Estar con Less era como respirar, fácil e involuntario, cuando estaba con ella las cosas eran simples y fáciles, sonrisas por doquier y carcajadas en las bocas.

Si, por que Less era de esos amigos, si, de esos, de los que, después de años, se te escapa una sonrisa al recordar una frase de antaño. Si, de esos amigos que no se olvidan ni se dejan ir. Por que deseaba despertar cada día a su lado, entre sabanas con su olor en ellas, verla sonreír siempre, fundirse en el océano y ala vez en la nada con ella. Despertar y verla esperarlo en el salón, riendo con todos y el olor a quemado en la cocina.

Quiero verte, amor, ¿Acaso tu no?

Yo todavía espero tu llamada recibir.

Por miedo a oír tu voz,

preguntando quien soy.

No me atrevo a llamarte,

sin sentir este pesar.

Miró su móvil, en la incertidumbre, y justo cuando estaba a punto de hacerlo, lo apago, mientras su mano se enredaba en sus cabellos, mientras su voz sonaba en la fría ciudad con aquel cielo gris que lloraba lagrimas sabor metal. Empapado y calado hasta los huesos, y, por que no, hasta el alma en aquel rincón perdido en su pecho. Continuo andando, mientras sus pasos encharcados resonaban y hacían temblar las desgastadas farolas.

He intentando ya, de conversarlo bien

Pero nunca hay perdón,

y nos divide siempre aquel error.

Si enojada estas, y es por mi inmadurez

Espero no olvides que,

reímos, alguna vez…

Sonrío, recordando aquellas tardes infantiles, entre campos de flores, el mar salado y cálido y los bosques de verde inmuto. Escondidos detrás de los arboles, y con las sonrisas asomando en sus labios, aquellos recuerdos grises y sin color, aquellos recuerdos que solían atravesarle las entrañas y el pecho hasta llegar al alma y partirla en pedazos. Cantó, mientras su tiro cardiaco cambiaba, y se aflojaba, tratando de entender, tratando de saber, tratando de sentir y decir.

Con una tenue sonrisa, y los ojos cerrados, con aquellos pasos gráciles y fáciles, anduvo por la ciudad fría.

Hey, quiero verte, amor, ¿acaso tu no?

Yo todavía espero tu llamada recibir.

Si tienes de mí, una mala impresión.

Al menos dime una sola razón.

Se detuvo, mientras aquella gente gris y sin rostro pasaban por su lado hasta el fondo de aquellas calles grises de esa ciudad gris y fría.

Diviso color al fondo.

Como si sus piernas andarán solas, avanzó en contra sentido, entre la gente gris el único personaje de tonos claros y mirada azul como el cielo y apocado como el mar de Washington. Cerro los ojos, mientras las gotas de lluvia lo empapaban y le calaban, los volvió a abrir, esperando encontrar cualquier indicio que le dijera algo. Cualquier cosa. Negó con la cabeza, tratando de alcanzarle con la voz que no salía de sus labios, solo podía cantar y fundirse con el viento. No escuchaba nada, solo sentía su voz, como un ligero murmullo entre flores de cerezo. Su mano aun sostenía el móvil, sucumbido en cenizas de una vida olvidada. Y, cuando por fin la volvió a ver, justo cuando se alejaba entre trotes, diviso el anillo en su dedo anular.

Si fue, quizás

Que una sonrisa faltó mostrar

Te imploro que, te quedes un poco mas

Junto a mi, mi amor.

Amo que seas infantil

Me gusta todo de ti.

Pues amar, es el querer así tal cual

Por favor, hey, no cambies jamás

Quisiera verte, amor, ¿acaso tu no?

Ese anillo, el anillo de la "amistad" como habían dicho alguna vez, aquel anillo que significaba, para todos ellos, que no importaban las distancias ni el tiempo, que tampoco importaban las lágrimas derramadas ni los sueños rotos, por que, mientras permanecieran juntos, todo seria posible. Que, no importaban las distancias, por que mientras llevaran aquel anillo, estarían juntos, juntos para siempre. Que mientras lo llevaran consigo, quebrarían el espacio todo volvería a ser como antes, que no importaban las sonrisas rotas ni los comentarios mordaces, que el espacio y el tiempo quebrarían, para volverse a encontrar bajo las hojas de los arboles de antaño, cantando y riendo, bailando y bromeando, y que todo volvería a ser lo mismo. Que nada cambiaría. Ni el espacio, ni el tiempo, ni los gritos ahogados, ni las palabras sofocadas ni la lluvia ni el universo les separarían.

Con un seco pensamiento que sonó a "Soy un idiota" y con la mirada puesta en ella. Descolgó el teléfono. Su voz se fundió con la cálida y fresca de Leah, con aquel sabor agridulce y cálido, que le quemaban las mejillas.

Yo todavía espero tu llamada recibir.

Por miedo a oír tu voz,

preguntando quien soy.

No me atrevo a llamarte,

sin sentir este pesar.

Less cogió el teléfono, y en sus ojos opacos, parecieron brillar con aquella intensidad que veía cada noche y mas, sus labios curvados, en impotencia, y cuando volvió a abrir los ojos, en estos anduvo la llama de la decisión. Se giro y lo miro, quedandose impactada, con los ojos abiertos y la boca entrecerrada. Cogió el móvil, y descolgó. Su voz, reseca, le quemo la garganta y su pecho se apreto, con aquella sensación de libertad contenida y adrenalina quemada. Enfoco su mirada en la torturada suya.

"Perdona. Llegue tarde"

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Aquel seco sonido resonó en la fría y gris ciudad, inundado de gente gris y fría, con trajes grises y fríos y los colores desteñidos del verano y el otoño.

Rei se relamió los labios, cortados y resecos, y, cuando Less avanzo un paso, una fuerza anormalmente poderosa le hizo girarse. Su cuerpo temblaban y por sus ojos se escapaban lagrimas contenidas y susurros indescifrables. Rei apartó la mirada, con el móvil aun en contacto y la sombra de una sonrisa destrozada en los labios.

Less sintio la espalda cálida de Rei en la suya propia, aun con el teléfono en linea, Rei hablo, con la voz clara y el sabor a recuerdos olvidados y tardes sentados sin hacer nada.

"Hey, quiero verte, amor, ¿acaso tu no?"

Su cabeza estaba gacha, mientras la suya, miraba el cielo encapotado, mientras las última gotas de lluvia borraban el pecado y la culpa. Sonrío, mientras Rei levantaba la cabeza al cielo, y ella miraba el suelo gris y duro. Trago saliva, y acerco el auricular a su oreja, mientras cerraba los ojos y las palabras se perdían entre su boca y su estomago, donde nacían algo mas que el cielo gris donde se encontraban.

Hablo, con la voz clara pero reseca, tal vez algo quebrada.

"Me haces falta, amor, ¿volverás o no?"

Mientras los primeros rayos del sol veraniego se hacían paso entre las nubes, y las hojas danzaban bajo sus pies, con las manos entrelazadas espalda contra espalda, ambos sonrieron.

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Jake se quedo quieto, apenas respiraba y su sangre hervía bajo la piel y el músculo. Trago con dificultad y la lluvia borro sus lagrimas y el viento se llevo aquella sensación en su estomago que semejaba a ira contenida y celos agridulces.

Trato de calmar los temblores de su cuerpo, mientras gemía agarrandose el pecho, mascullo cansado, viendo la escena, viendo la sonrisa de Leah a pesar de la noche y la sequedad de las farolas. Apretó los puños y contó hasta diez, como se perdió cuando contó cuatro volvió a empezar, con los ojos cerrados y aquella niebla nublando le el juicio, la razón y algo mas.

Pero… Si Leah sonreía, el estaba feliz, si Leah reía, el lo haría, si Leah era feliz así, el lo entendería, lo entendería y se iría de su vida tal y como había llegado.

La miro durante unos instantes, grabando se a fuego a Leah Clearwater hasta el alma y mas a dentro.

Leah se giro, opaca pero a la vez brillante, y clavo los ojos en los suyos, el tiempo paro y el sonrió, en forma de despedida, y a Leah se le curvaron un poco los labios, en el amago de sonrisa. El se giro y siguió las calles grises con la gente gris en aquel mundo gris. Paró en seco, y, viendo una hoja tirada en el suelo, saco el bolígrafo que guardaba en el bolsillo, escribió, y, despues de convertirlo en un avión de papel, lo lanzo hacia las corrientes de aire, y voló, alto, muy alto, y se fundió con el mundo.

Mientras se giraba hacia el mundo gris, se despidió con la mano.

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Leah se despidió de Rei, con un simple "Adiós" y un último apretón de la mano, lo vio irse en aquel mundo ya no tan gris y suspiro, mientras sonreía eufórica por primera vez en mucho, mucho tiempo.

Se encamino por las calles, sintiendo la presión en su pecho y a penas notando la.

Entonces, un avión de papel aterrizo a sus pies, mirando a ambos lados, confundida, se agacho a cogerlo, y, al ver algo escrito, lo desdoblo con cuidado.

Era la inconfundible caligrafia de Jacob Black.

"Bye, Bye"

Miro el papel, sorprendida, y miro a los lados, tratando de encontrarle, al no hacerlo, enfoco su vista en el papel.

Mientras lo guardaba en su bolsillo, se encamino hacia el puerto desierto, cuando hubo llegado, se arrodillo ante el mar, sacando el papel de su bolsillo, y, despues de tratar lo mejor que pudo de alisarlo, empezó a hundirlo en el mar, soltó la hoja y esta empezó a sucumbir al mar. Vio, como lentamente, la hoja descendía hasta el fondo, y como la tinta se corría dejando un mar negro. Se levanto y se fue.

Dejo que el mar borrara el significado de sus palabras.

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¡Hola holita de nuevo!xDD

Si estas leyendo esto, o es que te aburres mucho, o has llegado hasta el final xDDD

Espero que todo el mundo que lo haya leido (dejen rewiews o no) les haya gustado.

Bueno, eso es todo, hasta el proximo capitulo, dejad rewiews xD

Adios

"El valor te dará alas para luchar"

Atte: Alexis Clover.