En el capítulo anterior...

Clara seguía vigilando al chico, todo parecía normal en el parque.

-... ¿Pero qué?- Se dijo ella al ver a un grupo de chicos acercarse a él -Hay no por favor... quienes quieran que sean, no miren a..-

-Miren que tenemos aquí, ¡Carne fresca!- Escuchó esta de la voz de uno de aquel grupo mirando a Alan.

-.. Esto se pondrá feo..-


Capítulo 6: La Cortadora Al Rescate


*P.D.V. 'Manuel'*

Tan inseguro, confundido, olvidado... ¿Así me sentía?, quiero decir, ¿Seré capaz de seguir con esta farsa?.. Y Empezar de nuevo..

Si soy sincero, ya casi no me sentía el mismo de antes, y apenas era mi primer día en la capital. He estado casi todo el día afuera, y se supone que mañana empiezan mis clases como alumno nuevo en la preparatoria, aún no sabía el nombre, pero pasé por ahí momentos atrás. Un lugar grande, campo abierto como para pasear fuera de clases. Supongo que era mi tipo de lugar.

En cuanto a la ciudad, pues era algo nuevo, eso de vivir fuera de la civilización un tiempo si me ha afectado.

En cuanto a si me gusta estar aquí o no, pues la verdad todo ha estado calmado, tal y como me gusta.

-Miren que tenemos aquí, ¡Carne fresca!-

'Hablé muy pronto..' Pensé en ese momento para luego levantarme del banco y caminar tomando mi bicicleta en manos.

-¡Oye tú!- Se escuchó otra voz, esto no terminaría bien, tenía que irme ya pero si corro sería obvio que estaría huyendo. Era un grupo de 3 chicos y una chica, todos se veían mayores que yo, era aún peor. Uno de los chicos se apoyó del árbol frente a mí, tal parecía que trataba de parecer amistosos pero yo sé que su intención era evitar que siguiera mi camino. Di un suspiro al ver que estaba atrapado.

-No te habíamos visto por aquí..- Habló uno de ellos, al igual que su grupo vestían de forma callejera, era algo retro, pero daba la impresión de alguien amenazante, aún no sabía exactamente si lo era.

-¿No vas a responder, niño?- Dijo la chica, la cual se veía más relajada. Creo que era debido a que estaba acompañada, aunque también en estos años las mujeres eran más firmes ya.

-No escuché ninguna pregunta- Fue lo único que se me ocurrió decir, creo que no les gustó mi respuesta pues todos se miraron entre sí. Uno de ellos, el cual parecía de mi edad o quizá un año mayor, se me acercó.

-Tranquilo chico, es solo una broma- Me tomó el hombro agitándolo un poco, no me parecía agresivo pero aún así me mantuve alerta. -Estos chicos aquí intentan asustar a todos los que pasan por aquí siempre, no te asustes-

-Alex, no empieces- Dijo el mas grande al recién denominado Alex.

-Shhh, hermano, trato de relajar las cosas, mejor relájate, ¿Si?- Al parecer él los controlaba, o mas bien se encargaba de que no perdieran el control en otros. Alex volteó a verme mas tranquilo. -Este chico no nos ha perjudicado en nada, en lugar de alejarlo deberíamos darle confianza, siempre y cuando sepa manejar bien sus cartas- Dijo para luego soltarme. -Ahora, ¿Cual es tu nombre?-

-¿Mi nombre?- Sinceramente no me sentía muy seguro para proporcionar datos personales, usualmente necesito mas confianza para dar siquiera mi nombre y estos chicos no me han dado una buena primera impresión.

-Si, por ejemplo, yo soy Alex- Se presentó -El grandote es Henry, que no te asuste- Dijo apuntando al que me había detenido, luego miró a la chica. -Ella es Miriam, es simpática una vez que la conoces- Luego volteó al que me había visto en primer lugar. -Y ese es Dante- Luego volteó a verme. -¿Vas a decirnos entonces?-

-Bueno...- Ya no tenía elección. -Mi nombre es.. Manuel..-

-Manuel ehh? ¿Verdad que no fue difícil?- Dijo dándome una palmada en la espalda. -Y dime Manuel, ¿Tú fumas?-

-Emm... no..- Contesté algo sorprendido, sabía que fumar era malo.

-¿Lo ves?, es solamente un chico bueno- Habló Henry al escucharme, el escucharlo dejaba de sentirme seguro, aunque seguro era una palabra que no podía usar al estar ahí con esos cuatro.

-Tranquilo gigante- Ese sobrenombre tampoco me gustaba, era más alto que yo, de hecho todos lo eran. -Escucha Manuel..- Dijo Alex alejándome de los otros un poco. -Estoy haciendo lo posible para no meterme en problemas, pero te seré sincero, no me estás ayudando- Me susurró un poco mas serio. -Te diré que me agradas, no pareces buscar problemas, pero el problema son ellos. No les gustan los bien portados, los ven como un estorbo.. y por ende no les agradas tú, ni siquiera a Miriam, así que te seré franco. No vuelvas a pasarte por aquí solo, ¿De acuerdo?- No sé por qué comenzaba a sentirme amenazado, el ambiente tranquilo se había ido. -¿Me escuchaste niño?-

-S.. Si..-

-Creo que no me entendiste- Volvió a hablar, esta vez se escuchaba aún más serio. -No pienses si quiera en pasar por aquí, porque si ellos te ven de nuevo, no creo poder controlarlos yo solo, y terminarás peor que hoy..-

-¿Peor?... ¿Qué quiere decir eso?...-

-... Corre...- En ese momento los otros tres tomaron carrera contra mí, Alex me dejó ir soltando mi playera, permitiéndome correr lo mas rápido que pude, sabía que no saldría bien de esta, una parte de mí me lo dijo.

-¡No dejen que escape!- Gritó la voz de Dante, volteé a ver hacia atrás, solo tres de ellos me seguían, el cuarto que parecía ser Alex se había quedado quieto. Lo sabía, no debí confiar en ese chico, él era quien los guiaba, todo fue un juego para darme confianza y luego ir tras de mí.

Mi respiración se agitaba, sin darme cuenta había caído la noche. Todo era mi culpa, debí irme de aquí antes, no sabía lo peligroso que podría ser este sitio en las noches.


El tiempo pasó y yo seguía corriendo, tenía la respiración agitada. No sé cuanto tiempo llevaba corriendo. Tomé en cuenta que el lugar donde vivía seguía lejos, y peor aún era que había dejado atrás la bicicleta que me había obsequiado mi tío Miguel, ese regalo que para mí significaba mucho, pues era mi bienvenida a esta ciudad.

Necesitaba un lugar para esconderme, fue en ese instante cuando noté que me había adentrado en un callejón. Me maldije a mí mismo internamente, estaba atrapado entre estos muros y mis perseguidores. A mi derecha a unos metros pude ver una escalera de servicio. Sin dudar corrí a esta y me subí, los tres me habían visto, yo ya estaba a punto de llegar al tejado. Henry corrió hacia la escalera, yo ya estaba subiéndola para evitar que logren subir, pero para mi desgracia este dio un salto que se podía presumir, con el cual logró tomar la escalera y bajarla junto con mis brazos, del susto la solté y corrí por el tejado.

-¡No conseguirás huir por siempre!- Gritó este, una vez más me sentía atrapado, pues al llegar a la otra orilla del tejado pude ver que el espacio entre el mismo y el otro edificio era muy alto, antes de hacer algo de lo que me hubiera arrepentido se escuchó un grito de dolor en la parte baja, no sé por qué pero comenzaba a sentirme aliviado, pero a la vez estaba aterrado. Me asomé a mirar y pude ver que, para mis sorpresa, henry se encontraba en el suelo. El pobre infeliz dio un mal paso y calló, pero lo que me había llamado la atención es que tanto Dante como Miriam se encontraban en el suelo inconscientes.

Baje por las escaleras con cuidado de no pisar el cuerpo de Henry y despertarlo, lo que haya sucedido me tenía preocupado, mas por ellos que por mí, siendo sincero me preocupaba más por mí, era como si alguien... hubiera...

-¡Ahhh!- Gritó una voz detrás mío, era Dante, el cual tenía un tubo en sus manos con intensiones de golpearme. Fue entonces cuando sucedió algo inesperado, pues una sombra se vio arriba de nosotros, para luego caer encima del chico. Estaba muy oscuro, al menos donde estábamos, y no podía reconocer quien era aquella persona que había caído. Esta sostuvo a Dante de su playera y lo lanzó contra la pared, no andaba con juegos, no parecía hacerlo, pero sea quien sea esa persona, quería salvarme.

No pude ver exactamente lo que había ocurrido, pero luego de unos momentos escuché a alguien correr lejos del lugar. Yo me había escondido fuera de la vista de ambos. No quería ver, a la vez sí. Pero ya no podía. Escuché pasos acercándose, era aquella persona, lo sabía muy bien.

-¿Estás ahí?- Un momento... era una voz femenina... había sido salvado por una chica, no sabía cómo reaccionar. Asomé mi cabeza y lo primero que vi fue algo inusual. Era una chica pelinaranja, de mirada tranquila, la cual estaba fija en mí con sus inusuales ojos naranjas, otra persona hubiera gritado al verlo pero.. no sé, su mirada me tranquilizaba, y más al saber que ella me había salvado. -¿Estás bien?- Me preguntó para luego ofrecerme la mano, la cual yo le dí sin pensarlo.

-Si..- Le respondí yo, ella sonrió.

-Me alegra escucharlo...- Dijo ella, como si estuviera interesada en algo. -Esos chicos.. ¿no te hicieron daño?-

-No... no tuvieron la oportunidad..- Dije para luego voltear a ver a los cuerpos de Miriam y Henry aún inconscientes, menos mal.

-No deberías estar aquí.. no a estas horas.. tienes suerte de que estuviera aquí vigi..-

-¿Qué dijiste?- Pregunté entonces, por un momento pensé que iba decir que..

-De que estuviera por aquí.. eso iba a decir...- Dijo ella para luego voltear a otro lado. -En fin... tengo que irme ya, no preguntes..-

-¡Espera!- Grité yo en ese momento, ella se detuvo al escucharme sin decir nada. -NO te vayas... yo.. dejé algo en el parque.. No quiero ir solo..- Ella volteó a verme, su miraba me daba confianza, si ella se pudiera quedar a mi lado por lo menos mientras recupero mi bicicleta, estaría a salvo.

-... Está bien... iré, pero solo esta vez..- Yo sonreí para luego avanzar a su lado.

-Gracias... me llamo Manuel, pero mis amigos me dicen Many..-

-Un gusto Manuel.. Yo soy Clara...-


Continuará...