Capitulo 6:
-¡Breda!- le grito al oído al hombre que estaba durmiendo a la entrada de las celdas. El hombre se puso en pie de un salto y agarro el manojo de llaves que llevaba colgando en la cintura.
-Si, señor, esta sana y salva en su celda.
-Entonces, déjame entrar a buscarla, amigo. No podemos dejar a la señora del castillo encerrada toda la semana- le dijo Roy con una sonrisa. En un comienzo no había querido llevarse a Breda al asedio pero el hombre era demasiado testarudo. Al igual que otros, querría salir en busca de aventuras.
Roy solo esperaba que algún dic tuviera la oportunidad de ser un hombre tan fuerte como su hermano.
-¿No podemos?- preguntó Breda, rascándose la barbilla con gesto pensativo-. En ese caso, creo que voy a lamentarlo mucho, por que me temo que no he sido muy atento con la prisionera.
-¿Qué quieres decir?- pregunto Roy con dureza asimilando las palabras del hombre.
-Bueno, no ha comido nada y solo permití que su doncella entrara por unos minutos. No sabia que iba a tener que tratarla con deferencia especial.
Roy se sintió incomodo al pensar en como estaría Elizabeth. Intento recordar la imagen de la señora del castillo en las almenas. Era una joven fuerte y valiente. No podía tener miedo de ser encarcelada.
Pero entonces lo asalto otra imagen: la de Riza desplomándose en el suelo cuando el anuncio que la encerraría en las mazmorras.
-¡Abre la puerta enseguida!
Breda manoseo nerviosamente las llaves, pero finalmente consiguió abrir el oxidado cerrojo.
Roy agarro una antorcha y bajo corriendo las escaleras, maldiciéndose a si mismo por confiar el cuidado de la señora del castillo a un estupido.
Paso la vista por las húmedas paredes de piedra. Había varias celadas, pero no veía movimiento en ninguna de ellas.
Entonces oyó un estornudo que salía de la celda mas lejana.
Corrió hacia ella y abrió la puerta.
Maldición…
Arrebujada bajo una manta deshilachada, la señora del castillo dormía hecha un ovillo sobre el catre. Su aspecto parecía el de una niña pequeña cansada después de haber jugado durante horas.
Roy se arrodillo junto al catre y la tomo en sus brazos. Aun llevaba el vestido verde con el que la vio por ultima ves, aunque su brillante matiz primaveral se había apagado por una capa de mugre. Su cuerpo desprendía un calor febril y temblaba violentamente. Mientras Roy la llevaba hacia las escaleras, batió los parpados y los miro con ojos vidriosos y desenfocaos.
-Están muertos- susurro-. Todos están muertos…
Volvió a cerrar los ojos, y a la luz creciente Roy distinguió ojeras moradas bajo los parpados.
-Busca a Pinako- le grito a Breda cuando salía de las mazmorra.
-Voy en seguida- respondió el hombre. A Roy no le paso desapercibida la expresión de angustia de su rostro.
La culpa lo atormento mientras contemplaba la debilitada figura de Elizabeth y hundía los dedos en sus suaves curvas femeninas. Algo de lo que prefría no ser conciente. A el le habían enseñado a aprecia y respetar a las mujeres, y sabia por propia experiencia lo frágiles que podían ser. La joven esposa de su hermano había muerto al dar a luz el invierno pasado, demasiado delicada para la dura vida que ele había tocado.
No todas las mujeres poseían la capacidad de recuperación de un guerrero y un corazón de piedra… como la mujer con la que una ves había pensado en casarse.
Contemplo el rostro de Elizabeth, sobrecogido por lo joven y frágil que ahora le parecía. Su cuerpo calentaba dulcemente el suyo allí donde la sostenía. ¿Era esa la misma muchacha que el día anterior había comandado un pequeño ejercito y le había clavado una daga la enemigo? No parecía capas de nada de eso.
Y sin embargo había hecho todo eso y mas, y se recodo así mismo, intentando ignorar el roce de su mejilla en su brazo. No podía cometer le estupidez de ser condescendiente con ella solo por que fuera una mujer. Había intentado matarlo dos veces en el mismo día. Y bien sabia Dios que otros hombres no mostraban tal humanidad hacia las mujeres de sus enemigos.
Reprimiendo cualquier compasión que pudiera sentir, deposito su delicada carga en una cama en lo alto de la escalera y salio por al puerta sin mirar atrás. Casi se choco con Pinako en su rápida huida.
- Esta ahí dentro- gruño, dejando que la vieja niñera se ocupara de su señora.
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Riza se despertó al recibir una luz tan brillante que por un momento temió haber muerto y estar en el cielo.
-¿Estas despierta, querida?- le pregunto una vos familiar femenina.
¿Un ángel?
-Se que si lo estas. Abre los ojos, Elizabet Hawkeye, y que acabe todo este sinsentido.
No era un ángel. Era Pinako.
Riza abrió tímidamente los ojos para ver a su antigua niñera frunciéndole el ceño. La luz del sol se filtraba a través e un pequeño ventanuco por encima de la anciana. Los ruido normales de carros y gritos de granjeos se elevaban desde el patio transportados por la fresca brisa de la mañana, y un fuego ardía alegremente a los pies de la cama.
-Sabia que no te pasaba nada que no pudiera curarse con un poco de sueño- dijo Pinako con una sonrisa, lo que no era habitual en una mujer tan estricta como ella.
Riza se maravillo de cómo aquella expresión de alegría transformaba el arrugado rostro de la anciana.
-Todo el mundo estaba preocupado por ti, pero la vieja Pinako sabia que eres demasiado cabezota para permitir que las mazmorras pudieran contigo.
Las mazmorras… Los recuerdos de la noche fría en interminable la asaltaron de golpe.
-¿Todos estas…? –empezó a preguntar, pero no pudo acabar la pregunta por culpa de las nauseas.
-Creías que los invasores nos matarían a todos, ¿verdad, mi niña?- dijo Pinako apretándole la mano-. Tenia el presentimiento de que era eso lo que mas afectaba a tu salud… El miedo por todos nosotros mas que por ti misma.
-¿Cuánto tiempo ha pasado?
-Tres días. Pasaste uno en el calabozo y dos aquí arriba, convaleciente.
Para Riza, el tiempo había pasado como aún imagen borrosa.
-¿Qué me hicieron?- pregunto. ¿La habrían golpeado? No podía recordar nada.
-No te hicieron nada, querida, pero tampoco te prestaron mucha atención. A ese estupido de Breda le hice saber lo que pensaba de su negligencia, te lo aseguro- los gestos de fastidio enfatizaban la molestia de la anciana-. Tratar a la señora del castillo como cualquier prisionero de guerra… Pero al menos lord Roy se acordó de ir a buscarte.
-¿Lord… Roy?
-No te ofendas, pero el castillo pertenece ahora a el, y los vasallo no sabían de que otro modo llamarlo.
Riza reflexiono sobre aquella información, apaciguada pero en absoluto complacida. No podía pedirle a Pinako que se enfrentara a un guerrero salvaje.
-En cualquier caso, han pasado dos días desde que te subió aquí y me pidió que cuidara de ti.
-¿El mismo hombre que me encerró en mis propias mazmorras?- preguntó horrorizada al imaginarse a si misma en brazos de Roy Mustang.
-Si, pero al menos no hemos perdido a nadie. Todo un milagro, teniendo en cuenta la resistencia que ofrecimos.
El disgusto de Riza se desvaneció. ¿Había oído bien?
- Es cierto- siguió Pinako como si percibiera su incredulidad-. Todos los prisioneros que hicieron fueron puesto en libertad si les juraban fidelidad a los invasores.
-¿Y se la juraron?- pregunto Riza, irguiéndose a medias de la cama. La cabeza le palpitaba por la ira y le brusco movimiento.
-No por la causa enemiga- respondió Pinako dándole una palmadita en el hombro-. Únicamente prometieron no revelarse contra el nuevo señor.
-Es lo mismo- espeto Riza. Aparto las mantas y se levanto de la cama-. ¿Me estas diciendo que todo el castillo le ha jurado lealtad a esos salvajes?- saco un abrigo del armario, arrastrando las prendas por las prisas.
-Sabia que te disgustaría saberlo, pero…
-El disgusto no puede definir ni de lejos como me siento en estos momentos- mascullo Riza, poniéndose el manto sobre los hombros-. ¿Toda mi gente le ha jurado lealtad a los mismo salvajes que hace unos años redujeron a cenizas la mitad del castillo? ¿Los mismos asesinos que masacraron a mi familia?
Los ojos de la anciana se llenaron de lagrimas.
-Marco se negó a jurar lealtad y fue desterrado.
-¿Desterrado?- repitió Riza, deteniéndose un momento en su lucha particular con las enaguas-. ¿Y que va a hacer?
-El resto no tuvimos valor de enfrentarlos. No podía hacer que me echaran del castillo, Riza. Estabas enferma.- arguyó Pinako, secándose los ojos con un jirón de lino de la manga.
A Riza se le suavizó el corazón de inmediato.
-¿Te dijo Marco sobre lo que pensaba hacer o hacia donde se dirigía?
-No lo se, pero me dijo que esperaba poder hablar con lord Archer.
Riza sintió como si el quitaban un enorme peso de los hombros. Frank acudiría. Acudiría aunque solo fuera salvarla. Pero como prometido suyo tenía otros intereses de expulsar a los invasores… El castillo seria suyo una vez que se casaran con el beneplácito del rey.
-Tal vez no todo este perdido- dijo con una sonrisa, apretando los hombros de la anciana-. Si Frank viene, nos librara de esos salvajes.
-Mientras tanto, ¿intentaras al menos no sacar de quicio al nuevo señor? A veces se puede aprender mucho si se tiene el sentido común de seguir al corriente- sugirió Pinako, manoseando distraídamente el borde de la manga mientras se levantaba de la cama-. ¿Quieres que le avise a alguna doncella? Me parece que necesitas ayuda pra vestirte.
Riza se miro el vestido arrugado. El desgarrón en la costura resaltaba en el manto. Su jubón estaba doblado. Una liga se había deslizado patéticamente hacia el suelo.
Consiente de que nunca podría comandar una rebelión si al menos no estaba correctamente vestía, asintió.
Dos horas mas tarde, se alegro de haber escuchado a Pinako, aunque no le hubiesen permitido salir de sus aposentos. Un hombre montaba guardia junto a su puerta. Apenas le hablaba , pero su negativa a dejarla pasar al salón era bien clara.
Era tan prisionera en su propia habitación como lo había sido en el calabozo, pero al menos allí podía disfrutar de las suficiente comodidad para pensar, recuperar la salud y tramar un plan contra su carceleros.
Ahora, sentada en un sillón de tapicería desgastada y con la cena servida en una bandeja ante ella, probó un bocado para recuperar las fuerzas que había perdido por la fiebre, pero apenas saboreo la comida. Por mucho resentimiento que le guardará a Roy Mustang, tenia que reconocer su generosidad al perdonar tantas vidas. No era algo muy frecuente en los conquistadores.
Roy. Solo el nombre bastaba para despertar su ira… y su curiosidad. Aunque lo detestaba por haber invadido su hogar, no podía negar que sus tácticas bélicas la habían sorprendido. ¿Quien era aquel hombre combativo que había perdonado vidas enemigas? ¿Y realmente las había perdonado o solo estaba ganando tiempo para aprovecharse del trabajo de lo habitantes del castillo?
Tomo un sorbo de vino y recordó al extraña sensación que la había invadido cuando vio por primera ves a aquel hombre. Podía aprecia su valor como guerrero aunque lo despreciara como enemigo. En el tiempo que Frank llevaba fuera, Riza había llegado a valorar la fuerza de un hombre a su lado. La vida seria mucho mas fácil si tuviera aun hombre poderoso como pareja. Y el hecho de que apreciara las habilidades guerreras de Roy Mustang solo servia para subraya aun mas cuanto extrañaba a Frank.
Satisfecha de haber descubierto la fuente de su extraña respuesta al indeseado visitante del castillo, devolvió su daga a la vaina cuando sonaron unos golpes en al puerta.
-Entra Pinako. Llegas a tiempo- dijo, apartando la acomida a medio probar.
La puerta se abrió y una ráfaga de aire frió entro en la habitación al tiempo que unos pasos pesados cruzaban el umbral.
-Me temo que no soy Pinako, pequeña, pero espero que mi llegada te resulte igual de satisfactoria.
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Ya chicas, fin del chap y espero les haya gustado, como siempre agradezco a todas las que leen y por supuesto a las que dejan su opinión así que:
Xris: Amiga que envidia, tu nadando y yo aquí enfermita por las lluvias, ha sido un invierno muy duro así que ando bastante resfriada. Como ves las cosa se le complicaron a Roy y a ver como termina su encuentro. Gracias por el apoyo y nos leemos mañana, ciao.
tsuyu: Si, la historio es un poquito mas densa que la anterior pero espero te guste, como ves Riza lo paso muy mal y ahora viene la audiencia ver como le va ahora. Gracias por el apoyo y nos leemos mañana, ciao.
Sangosinha: Creo que en estos chap Roy se ha ganado el odia de varias, peor ya cambiara. Gracias por el apoyo y nos leemos mañana, ciao.
Tenshi of Valhalla: Y Roy se ha portado fatal con Riza pero el arrepentimiento de Roy es algo que viene pronto pero la relación será difícil. Gracias por el apoyo y nos leemos mañana, ciao.
spacekitty04: Si, la verdad es que a veces ocurren algunas cosas inesperadas pero espero te siga gustando. Gracias por el apoyo y nos leemos mañana, ciao.
Rizita-chan: Me legre te siga gustando, ahora se viene la audiencia a ver que ocurre. Gracias por el apoyo y nos leemos mañana, ciao.
Yami-No-Hi-Renkinjutsushi: Me alegra te siga gustando, es verdad que Riza ahora lo esta pasando mal peor ya le vendrá el turno a Roy. Gracias por el apoyo y nos leemos mañana, ciao.
RinKo InuKai: Amiga, como ves la historia va a paso lento y la delación será bastante complicada entre ambos pero mejorara. Te deseo lo mejor en el futuro, sabes que cuentas con mi apoyo, gracias por todo y nos leemos mañana, ciao.
