Las últimas semanas antes de la ceremonia transcurrieron en una peculiar mezcla de ofuscación y vertiginosa rapidez. Hinata honestamente no sabía quien le había arrebatado sus días postreros de soltería tan abruptamente. Aunque era un estado que no le interesaba muy en particular pero aún así no dejaba de ser algo repentino. Había estado tan ocupada con su ajuar de desposada y sobre todo ello, Naruto le consultaba todo de la decoración del nuevo apartamento. Estaba segura que si le hubiese dicho que quería las paredes pintadas en violeta y negro, él no hubiera dudado en adquirir las pinturas. Si era sincera consigo misma aceptaría que esas semanas fueron irreales. Como algo salido de una novela de fantasia. Y si a eso le añadía lo que le sucedió la noche anterior…
-No, Yui, debemos ceñir esto un poco más…
Hinata sonrió ante el comentario de Hanabi. Su hermana se estaba tomando muy en serio su papel de madrina de bodas. La pelinegra se mantenía inmóvil, brazos extendidos, en espera de que Hanabi y Yui terminaran de atarle su obi en la parte posterior de su blanco kimono.
Sus ojos perlados regresaron a la imagen que reflejaba el espejo. Le parecía estar viendo una extraña; nunca pensó que llegaría a casarse.
-¡Mamá! – irrumpieron con exuberancia en la habitación, -¡Te ves tan linda!
-Gracias, Hikaru.
-¡Wow! – la exclamación fue dicha en voz baja por Neji, quien entró detrás de su sobrino, -Hinata…
Ella no contuvo la risa al ver a su primo haciendo gestos vagos con su mano. Era tan discordante con su personalidad, él que no era tan parco en palabras.
-¡Neji! –fue la furiosa exclamación de Hanabi, -¿De dónde vienen?
Ella les miraba con censura, sus ropas eran las que usualmente utilizaban a la hora de hacer sus ejercicios y daban mucho que desear.
-¿Qué es esto? Ambos van a entregar a Hinata. Vamos, hay que bañarse…
-Hanabi. – gruñó Neji.
-Ningún Hanabi. Vamos hay que prepararse, están tardes.
Hinata movió el rostro de lado a lado con una tenue sonrisa mientras miraba a su hermana sacar a empujones de su habitación a Neji y Hikaru.
-¿Señorita?
Ella miró a Yui quien sostenía el uchikake para colocarlo sobre su kimono. No había terminado de ayudarle subir la pesada y excesivamente adornada capa, que le llamaron con urgencia.
-¡Yui! ¡Necesito que vengas a ayudarme con Hikaru!
-¡No necesito ninguna ayuda!
-¡Oh, sí!
Hinata miró a la doncella, -Por favor, Yui, ve donde Hanabi. Ya estoy completamente vestida.
Amaba a su hijo pero no era ciega. Sabía de antemano que cuando Hikaru así lo deseaba se convertía en este pequeño monstruo, difícil y testarudo. La doncella salió con una suave disculpa en sus labios.
Hinata volvió a mirarse al espejo. ¿Habría sido un sueño lo que le sucedió la noche anterior? Levantó su mano izquierda y conjuró unas palabras en voz baja. Ante sus ojos, en la palma de su izquierda, apareció un reluciente sello, con intrincados símbolos y en el centro de todo ello, el yin en su singular forma sinuosa. Por varios segundos se mantuvo fulgurante hasta que su brillo se fue atenuando hasta desaparecer. A pesar de ver el símbolo, todavía seguía pensando -al tiempo que recordaba lo sucedido- si lo habría soñado todo…
Estaba profundamente dormida cuando abrió sus ojos abruptamente y esperó con esa perturbadora sensación de que le habían llamado.
-Hinata.
Ella se sentó en su futón, llevando su frazada hasta su pecho, -¿Naruto-kun?
Divisó su sombra cerca de ella.
-Me pregunto cuando llegará el día que solo me llames Naruto.
A pesar de la oscuridad pudo visualizar esa sonrisa tan única de su personalidad. No le dio oportunidad a responder a ese comentario pues le extendió una bata, -Tenemos que irnos ahora.
-¿A… ahora? – ella se colocó la bata, turbada.
-Sí. Ven.
-Pero, Naruto… - y dejó escapar un diminuto grito de sorpresa cuando esos brazos le alzaron en vilo.
Salieron por su ventana y con una sigilosa destreza, corrió con ella subiendo por un árbol. La reacción instintiva de Hinata fue sostenerse con fuerza del cuello masculino, temiendo que caerían al suelo. Sus ojos miraban directo al suelo pues la posición perpendicular se lo permitía. Pero, rápidamente, tomó la postura adecuada o al menos, las que todos consideraban que era así, de acuerdo a la gravedad. Comenzó a brincar de árbol en árbol.
-Yo también tengo dos piernas muy aptas para hacer lo mismo que tú. –refunfuñó ella.
-Lo sé.
-Entonces…
-Me gusta tenerte así.
Era cierto. Ella se estaba convirtiendo en su nueva obsesión, soñando con ella a menudo, teniendo la indescriptible urgencia de tocarla, de verla, de saborear esos tentadores labios a cada hora del día –y otras partes de ese delicioso cuerpo que no deseaba entrar en detalles en ese momento sino perdería el poco control que tenía.
-¿A dónde vamos?
Pensó que no le contestaría hasta que él le dijo, -¿Confías en mí?
-Sí.
No dijo nada más y continuaron el viaje en silencio. Acercó su rostro al pecho masculino, sintiendo bajo su mejilla el acompasado ritmo de su corazón. Cerró sus ojos, deleitada. Mañana él sería su esposo. Todo su rostro se ruborizó y lo apretó, si era possible, aún más al pecho. Aspiró ese olor suyo a jabón y sol…
-Llegamos. –murmuró él.
Fue entonces que ella se percató de que se habían detenido. Con algo de renuencia, bajó de los brazos del rubio, sin realizar que a él tampoco le agradó la idea de dejarle ir. Estaban en un claro. Una pequeña fogata encendida les proveía de algo de luz y calor. Cerca había una manta doblada en el suelo.
-Naruto…
Él sonrió, -No he tenido que esperar tanto entonces para escuchar mi nombre, ¿eh?
-¿Qué es todo esto?
-Ya verás…
Ella le vió morderse su pulgar y ladeó su rostro, intrigada. Ese era una de las acciones principales para hacer una convocación…
-Ahora tienes que hacer lo mismo con el tuyo. – le ordenó él suavemente.
Por varios segundos titubeó hasta que recordó sus palabras, "¿Confías en mi?". Ella se mordió su dedo pulgar… y nada. Volvió a intentarlo con más fuerza. Nada de nuevo. Nunca había hecho una convocación.
-Ven. Dejáme hacerlo.
No supo porque, no obstante del dolor, la acción se le antojó sensual cuando le mordió.
Él asió la mano femenina con la suya y la colocó en el suelo, ambas unidas, la sangre de los dos bajando en un hilillo hasta la tierra. Mientras sentía su repiración detrás suyo, muy cerca de su oído, sintió el chakra masculino halar el suyo. Algo asustada –jamás había escuchado ni leído de ese tipo de convocación- permitió que su chakra acepatara el llamado, uniéndose al masculino y en el suelo apareció un símbolo.
Ella comenzó a sentirse algo mareada, como si todo su cuerpo se estuviera suspendiendo en el tiempo y su vista se tornó algo borrosa. Se aferró del brazo de Naruto, realmente aterrorizada.
-Sshh… Todo está bien. Estamos siendo transportado. Es normal cuando se convoca sin contrato. – y con el brazo libre, rodeó la cintura femenina.
La pelinegra simplemente asintió. Para su alivio, todo se estabilizó. Frente suyo vió la fogata y la manta doblada, mas, sin embargo, percibió que no estaban en el mismo lugar.
-¿Quién se atreve a perturbar mi calma?
Ella se apretó contra Naruto. Frente a ambos estaba un enorme ganso que les miraba bastante enojado.
-Yo, Uzumaki, Naruto.
-¡Jum! ¿Y quién eres tú para hacer una convocación prohibida?
-El próximo hokage de Konoha. –respondió él con una sonrisa.
Hinata le miró con sus ojos desorbitados. ¿Estaba él intentando hacerse el listo? Tenía el atrevimiento de hacer una convocación prohibida, arrastrarla en el lío y encima de todo ello, ponerse con bromitas. En esos momentos tenía tantos deseos de estrangularlo. Se llevó una mano a su boca cuando el animal alargó su cuello, acercando su rostro hasta el suyo, esos ojos mirándole detenidamente.
-¿Y tú?
Ella se paralizó.
Naruto fue a responder por ella, -Hyüg…
-Tiene boca, puede responderme por si sola.
Hinata cerró sus ojos, aclaró su garganta y al abrirlos, musitó con toda la valentía de que era capaz, -Hyüga, Hinata.
-¡Jum! – y luego se dirigió a Naruto, -Espero que tengas idea de lo que has convocado.
-Sí. –respondió él sin titubeo alguno.
-¿Cómo conoces de está convocación?
-Soy miembro de los Mienai Segi.
-Los Mienai Segi. – y el ganso irguió su cuello. –Cada vez son más…
-¿Atrevidos? – le dijo Naruto con algo de sorna.
-No. Insolentes.
Se mantuvo callado, mirándoles. Hinata, segura de que moriría, pensó en Hikaru sintiendo la agonía de que no volvería a verle, pero segura de que Neji se haría cargo de él…
-Sabes que para poder llevar a cabo la ceremonia ella tiene que ser ninja.
-Lo es.
-¡Jum! – y luego de una pausa, -Pues bien, empecemos. Quiero volver a la siesta de la que fuí interrumpido.
El rubio guió a la dueña de los ojos perlas hasta la manta. Sabía que estaba en un estado de shoque. Y no la culpaba; solo esperaba que ella entendiera y le disculpara. Tomó la manta y la colocó sobre sus hombros y luego acercó a Hinata, para arroparla a su lado. Asió una mano femenina y luego la otra, entrecruzando ambos brazos.
-Todo estará bien. – le murmuró él.
Pero al ver que asentía con una mirada perdida, reconoció que en realidad no le escuchó. Comenzó a caminar alrededor de la fogata y con voz imponente, el ganso dijo:
-Ninguna iglesia terrenal ha bendecido vuestra unión
Ningún estado les ha concedido el permiso
No hay vínculo familiar entre los dos
Ninguna empresa ha obtenido commisión alguna.
Ninguna deuda ha sido pagada ninguna dote ha sido concedida
Ningún tratado ha sido firmado sobre fronteras o poder terrenal
Que todo aspecto del mundo exterior se mantega alejado
Para no teñir la belleza de esta hora nupcial.
"¿Hora nupcial?" pensó Hinata con un pequeño sobresalto, despertando de su letargo. Ella miró a Naruto, quien a su vez le envió una tierna sonrisa. Esos azules ojos le mantuvieron cautivada y no pudo desviar los suyos. Él continuó guíandole alrededor del fuego, la manta sobre ambos.
- Ahora ustedes no sentirán lluvia
porque cada uno será un refugio para el otro.
Ahora ustedes no sentirán frío
porque cada uno será calor para el otro.
Bajó la mirada, turbada y comenzó a temblar, abrumada por las sensaciones del momento. ¿Por qué estaba haciendo esto con ella? Se tranquilizó un poco cuando una mano apretó la suya, proveyéndole seguridad.
- Ahora ustedes no sentirán soledad
porque cada uno será compañía para el otro.
Ahora ustedes son dos personas
pero ahora solo una vida existirá ante ustedes.
El joven ninja se detuvo en su caminata. Colocó sus manos a cada lado del rostro femenino y le obligó a mirarle.
- Y con este sello quedan sus vidas unidas
Nada ni nadie podrá separarles
Ni tan siquiera la muerte.
Él acercó su rostro al femenino y murmuró sobre sus labios, -Ahora eres mía al igual que soy tuyo, mi dulce Hinata.
Todo pareció encenderse en su interior cuando esa boca se posesionó de la suya y se sintió extasiada, como si hubiese sido transportada a una dimensión mágica donde ni tan siquiera existía el tiempo, solo ellos dos.
-¡Ejem!
-Sí, de acuerdo. Tu siesta… -dijo un Naruto molesto por ser interrumpido.
-Me imagino que sabes como debes terminar la unión.
Él asintió.
De nuevo, Hinata se sintió tambalear. Habían abandonado el lugar y regresado literalmente al mundo real.
-¿Qué se refería él con terminar la unión?
-A esto… -murmuró él tomando la mano de ella en la suya.
Debió haber recelado cuando escuchó ese tono de voz vacilante. Conjuró unas palabras, parecidas a un jutsu, y en cierta manera, tampoco nada parecidas a uno. Era una contradicción pero fue la única manera que pudo explicarse a lo que escuchó.
Todo sucedió con rapidez. Sintió que abandonaba su cuerpo y retroceder en el tiempo, solo que no veía su vida sino la de Naruto. Ante sus atónitos ojos, vio al rubio en el momento de su nacimiento, a un Yondaime hacer el sello en el bebé, pudiendo captar el dolor de esa decisión. Luego, sucesos uno detrás de otro, Naruto en el orfanato, comenzando la academia. El dolor de no saberse aceptado y no entender la razón de ello. Contuvo el deseo de tomar al niño en sus brazos y acunarle.
Continuó a sus experiencias en el Equipo Siete, riéndose ante sus ocurrencias. Se sintió herida al ver como toda la atención era única y exclusiva para Sakura.
La huída de Sasuke.
El desespero de Naruto de hallarle y traerle, tanto para cumplir su promesa como la que le hizo a Sakura.
La lucha entre ambos…
Verle con Sakura…
-No. –murmuró ella. Si estaba viendo todo eso, entonces eso significaba…
-¡No! – exclamó ella con fuerza, ordenando a su ser a romper la conexión. La sacudida fue tan abrupta que perdió el conocimiento.
Cuando recobró la consciencia, todavía aturdida, escuchó a Naruto decir, -Sé que debí pedirte permiso…
Estaba recostada sobre él, la manta abrigándolos a ambos.
-Sí, debiste… -dijo ella en un hilillo de voz. Le sentía distante y temió que él hubiese visto quien era el padre de Hikaru. Esa fue la razón principal para romper el enlace.
-Lo siento…
Ella se giró a mirarle. ¿Había imaginado…?
-No; no lo imaginaste. – dijo él con una pequeña sonrisa.
-Pero, ¿cómo…?
-¿Supiste que iba a disculparme antes de hacerlo? Es parte del sello. –y él suspiró, -Era parte de nuestro entrenamiento formar un tipo de enlace con mis compañeros. Sin embargo, este es una variación del que utilizamos los Mienai Segi. Es como la unión entre un hombre y una mujer, casi una ceremonia nupcial. No sé porque lo memoricé… quizás por si algún día…
Al ver que no continuaba ella concluyó, -Volvías con Sakura.
-Sí. Patético, ¿no?
-No eres ningún patético… ¿por qué decidiste hacerlo conmigo?
De nuevo sintió un peculiar impacto a sus emociones y las reconoció como parte del rubio. Una mezcla de humor, contrarierad hacia si mismo y algo más, que no supo precisar.
-Hay algo que siempre me he preguntado; de donde proviene mi constante deseo de protegerte.
Ella sonrió, -¿Y has podido encontrar la respuesta?
-No. Pero no por ello dejo de sentirlo. Quería formar este enlace entre ambos para así poder determinar cuando necesites de mi, aunque te encuentres lejos.
-¡Oh!
-No era mi intención descubrir quien era el padre de Hikaru.
Todo el cuerpo de la pelinegra se tensó.
-No te preocupes, rompiste el proceso antes de que yo lo descubriera.
¿Era acaso tristeza lo que captó en su voz? ¿Cómo si le hubiese herido con su acción?
-Pero el enlace existe…
-Sí, a pesar de no haber sido completado.
-¿Y podemos, ya sabes, leer nuestras mentes?
Él movió el rostro de lado en un gesto negativo, -Mas bien podemos percibir sensaciones o imágenes del otro. No es algo concreto como tal. Pero según el grado de tu miedo sabré si necesitas de mi ayuda o si es algo que tú sola puedes resolver. – e imprevistamente, él dijo, -Ven, lo mejor es que te lleve de regreso a tu hogar.
-¡Hinata!
Brincó, sobresaltada ante el llamado de Neji quien estaba de pie en medio de su habitación, vestido con su kimono formal.
-Parecía como si estuvieras al otro lado del mundo. ¿Nerviosa?
-¡Oh, no! Solo pensaba…
-Bueno, -entró Hanabi a la habitación, -Hikaru está algo contrariado con el hecho de usar tanta ropa formal pero está más tranquilo. Hay que arreglarte el uchikake, no está bien acomodado.
-Hinata. – le llamó Neji en voz baja pero firme.
-¿Sí?
-Te ves hermosa. Estoy seguro que Naruto no podrá despegar los ojos de tí.
-Gracias, primo.
Inconscientemente pensó en el rubio y sin darse cuenta de ello, rozó su esencia. Él correspondió inmediatamente con una caricia suya, que en un principio le tomó de sorpresa, sin embargo, sonrió. Podía ser posible que él no la amara no obstante, estaba segura de que él joven ninja le había brindado su cariño incondicional y que estaría ahí tanto para ella como para Hikaru.
.
.
N/A: 1. No sé si se dieron cuenta de que este capítulo dice 6.a. El 6.b lo pueden hallar bajo la clasificación de M. Uju. La noche de bodas con algo de detalles, no sé si clasificarlo lemon o smut. Nunca he sabido bien cual es la diferencia.
2. Sobre el "summon". No tienen idea todo lo que discutí la escena con mi marido. Él es bien pro-canon. "No puede haber un summon sin contracto" Y yo le decía "¿y si es prohibido?" "No." "¿y si es uno bien viejo, de miles de año?" Lo pensó antes de decirme que no. Yo, cabezona, seguí con mi insistencia "es un summon que solo se utiliza una vez." Y él me dijo, "Ok. Quizás eso me pueda convencer." Así que espero les haya convencido... .
3. Lo que recita el ganso primero: una canción muy hermosa de Sting "Secret Marriage" y lo segundo es de una novela donde celebran su ceremonia nupcial los nativos americanos Apache. No es tradicional de los apaches, fue una invención del autor pero no por ello deja de ser muy bonita. X)
Y como siempre, tan pronto pueda, contestó todos sus comentarios. ¡GRACIAS! "hugs"
