Nota de los signos:
* *= sonidos de ambiente.
' ' = citando una tercera persona.
[ ] = comunicación a través de aparatos.
Disclaimer: El universo aquí mencionado es propiedad intelectual de sus autores.
/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/
Capítulo 6 De la Victoria y la Derrota II
Templo perdido
―No entren... No deben…
―Demasiado tarde ―Silver centro su energía y jaló uno de los aros metálicos de la puerta.
La puerta tronó y por fin se abrió. La rechinante puerta revelo el interior del templo poco iluminado y un profundo pasadizo. El aire pesado salió del lugar como si alguien lo expulsara. Simplemente se sentía una mala vibra.
―¡No!
Un chillido agudo invadió la cabeza de los chicos haciéndolos caer y retorcerse en el suelo.
―Les dije que no entraran ―la voz sonaba agria―. No quería llegar a esto.
Los chicos continuaban retorciéndose en el suelo, la nariz comenzó a sangrarles al igual que los oídos.
―Es… necesario… encontrar… origen…―Whi-two jadeaba del dolor, al final dio un grito y fue todo lo que se escucho de ella.
―Esto no es bueno…, ―dijo Silver mirando a X― ella… ¡graaah!―agarró su cabeza con fuerza pasando sus dedos por el cabello, casi se le podía ver el cuero cabelludo.
Lo que más detestaba X era tener que hacerse cargo de la situación. Con esfuerzo buscó entre sus ropas aquello que salvaría sus vidas, la pequeña caja fue lanzada al aire produciendo un destello seguido de un par de golpes en el suelo…
Whi-two abrió sus ojos, el sonido había cesado, apoyo sus manos contra el suelo cubierto de arena y se sentó. Respiró aliviada al saber que no fue su fin, unos leves ronquidos a su costado hicieron que sonriera, los otros dos daban señal de vida. Decidió esperar pacientemente a que ellos abrieran lo ojos, lo cual no fue mucho, los jóvenes se empezaron a mover. Silver se incorporó y llevó sus manos a la cabeza. X por su lado se sentó y acercó sus pies contra el pecho apoyando su cabeza en las rodillas.
―Gracias ―dijo Whi-two con una sonrisa tímida. El chico solo la miró y no dijo nada.
La pequeña caja que destelló y salvó sus vidas es el equipo de interferencia para las comunicaciones. Sus seis estacas de metal conducen la electricidad entre ellas creando un domo electrificado que impide el paso o salida de cualquier ruido que no fuera un código binario de la Orden. Sin duda un nuevo uso para el equipo.
―¿Cómo vamos a movernos con libertad? ―la chica miró los tres pasillos en los que finalizaba el pasillo principal.
―Tomen ―X sacó de su mochila unos intercomunicadores de diadema― La jefa me dijo que tomara de todo.
Preparados con el equipo de diadema en la misma frecuencia el grupo decidió apagar el equipo de interferencia y seguir por el camino de en medio. El estrecho y frío pasillo no dejaba ver a los jóvenes más allá de su nariz y fue necesario utilizar los lentes de visión nocturna. Varias veces los jóvenes tuvieron que voltear a ver a sus espaldas pues sentían que alguien los seguía, o quizás simple paranoia.
[―Veo algo al frente]―Silver les hizo algunas señas y los otros dos se pegaron a la pared.
Al final del túnel se veía una figura en la sala contigua, posiblemente el dueño de la voz. X desde atrás movió su mano como si llamara a alguien, la poca arena que había en el interior del templo se arrastró por el suelo como una serpiente y al final creció para convertirse en una cobra lanzándose sobre aquella sombra. Los tres corrieron a la emboscada. La sala destelló y los chicos perdieron la visibilidad, los lentes intensificaron la luz y sentían que les quemaba los ojos, rápido se los quitaron. La presencia de esa persona en la sala era evidente, ciegos aun, atacaron con todas sus fuerzas en un combate cuerpo a cuerpo.
Whi-two levantó lo más alto que pudo su pierna derecha para dejarla caer con todas sus fuerzas. El individuo le bloqueó, después de eso él se agachó y deslizó su pierna contra la pierna de apoyo de ella para poder tirarla. Ella perdió el equilibrio y realizó una voltereta de carro para poder retroceder. Se sentía orgullosa de su flexibilidad pero ese tipo sin duda era hábil.
Silver permanecía paciente hasta que algo envolvió su cuerpo y fue lanzado por los aires. Dio una voltereta en el aire y cayó con gracia, jaló de la cuerda para acercar a su agresor y esta se desvaneció de sus manos. Corrió a su encuentro antes de que se alejara, lanzó un par de puñetazos pero el individuo los esquivaba y bloqueaba con facilidad. Sus ojos ya no ardían por el anterior destello, notó que sus parpados dejaban pasar una tenue luz y los abrió. Quedó paralizado cuando vio contra quién estuvo peleando todo el tiempo, era Whi-two.
Los dos chicos quedaron con sus golpes en el aire. Ella casi le da una patada en la cara y él casi la golpea en el estomago, ambos se relajaron. Voltearon a ver la luz que brillaba en la sala, una antorcha central era la culpable. Parado junto a ella estaba X mirando fijamente la llama. Su rostro seguía inexpresivo como siempre pero su mano se movía impaciente, la arena estaba al pie de la antorcha moviéndose vagamente. Se sentían estúpidos pero ninguno de ellos lo quiso admitir.
La sala era un cuarto cerrado sin salida, habían topado con pared. Un fuerte temblor se produjo, las paredes empezaron a desmoronarse convirtiéndose en arena. En el centro de la estancia justo debajo de la antorcha se hizo un boquete que engullía todo a su alrededor. El suelo se distorsionó como un cono. Los jóvenes corrieron a resguardarse en el anterior pasillo pero una enorme roca lo impidió. No tenían tiempo que perder, Whi-two deshizo sus lindas coletas, los listones que adornaba su largo cabello se fusionaron y el pedazo de tela se tensó como una barra de hierro que había adquirido la forma de un florete. La chica saltó sobre la roca y balbuceo algunas palabras, la delgada hoja comenzó a ondularse hasta convertirse en agua, pero no pasó nada. La roca se movió, pequeñas rocas salieron de los costados otras más debajo de ella y finalmente una enorme roca apareció encima. El gólem estiró su brazo y agarró el agua sin dificultad.
[―Cómo es posible.]―Whi-two movía desesperadamente el agua, no pudo atraerla y decidió transformarla en listón.
X formo un tornado de arena y lo lanzó con fuerza contra el gólem, las rocas más pequeñas se separaron de la roca principal y flotaron lejos del tornado. El tornado no podía levantar la roca grande y mucho menos hacerle un rasguño, molesto el chico dio un pisotón en la arena creando un embudo debajo de la roca, poco a poco la roca fue hundiéndose en la arena hasta ser enterrada. Las otras rocas dejaron de flotar y debido al impacto la arena salió salpicando toda la estancia. Esa oleada de arena reveló al causante del hoyo central de la sala, una especie de hormiga león estaba formando su nido y al parecer no quería visitas. La hormiga león camino hacia ellos, lo chicos materializaron sus armas y atacaron al mismo tiempo pero sus armas se enterraron en el cuerpo del insecto, la dichosa hormiga estaba hecha de arena. El insecto se desvaneció y se fusionó con la arena.
Que importaba si estaba escondida lo importante era salir de aquel lugar. La entrada del túnel volvió a ser bloqueada, la hormiga apareció cargando en su lomo la enorme roca. Las pequeñas rocas fueron atraídas y el gólem volvió a la vida. Ninguno de sus ataques hacía efecto en eso dos problemas. La hormiga tomó la arena a su alrededor y fue creciendo, sus patas se movían tratando de pisar a los chicos como si ellos fueran los insectos. El gólem rodó colina abajo por el embudo ya en el centro continuó el trabajo de la hormiga atrayendo la arena. Los chicos tenían que esquivar las patas de la hormiga y de paso no quedar enterrados. En un par de segundos el gólem se hundió al igual que la hormiga y cambiaron de lugar. El gólem los perseguía rodando y separando sus extremidades para hacerlos tropezar. Whi-two hacia lo posible golpeando las rocas con su listón, pero los pequeños cortes que le causaban no eran la gran cosa, y debido a la extensa arena esta se incrustaba en las grietas de la roca para reforzarla.
X y Silver estaban en peligro, el gólem los hizo tropezar y la arena del embudo los succionaba solo a ellos, la hormiga león abría muy bien sus fauces lista para comer.
[―¡Chicos! ]
[―No te preocupes por nosotros.] ―dijo Silver.
X manipuló la arena cercana a él creando tres enorme brazos, dos sacaron a los chicos del hoyo y el tercero levantó a la chica antes de que la roca la aplastara. Eso no le gustó a la hormiga pues su comida se estaba escapando. El gólem se desintegró y la arena aumentó. Los tres bazos que levantaron a los chicos ya no obedecían las ordenes de X. Los brazos aumentaron su tamaño y estrujaron con fuerza a los chicos, al final los azotaron contra el suelo. Whi-two comenzaba a perder el conocimiento lo último que vio de los chicos es que no se movían y se dirigían lentamente al fondo del embudo. Una enorme sombra apareció frente a ella, el gólem había regresado y se dejó caer sobre ella hundiéndola en la arena. ¿Qué fue lo que pasó? Ese templo parecía tener voluntad propia. Esos eran los pensamientos de la chica, pero ya no valía la pena gastar los últimos segundos de vida en eso, no, ya no, pues sus pulmones ya no jalaban aire libre de arena…
• ~ •
En un instante el rugido dejó de escucharse, la arena quedó suspendida como una nube y se dejó caer sobre ellos. Gracias a la pronta reacción de X ninguno de ellos sufrió algún daño. Whi-two ayudó con su agua para que todos salieran de la arena y continuaron su camino hacía un Templo perdido…
―No entren... No deben…
Un chillido agudo invadió la cabeza de los chicos haciéndolos caer y retorcerse en el suelo.
―Les dije que no entraran…
Otra vez salvados por X el grupo miró los tres pasillos en los que finalizaba el pasillo central, tras poner los equipos de comunicación en la misma frecuencia tomaron el pasillo de la izquierda. Constantemente voltearon a ver sus espaldas pues sentían que alguien los seguía o quizás imaginaciones suyas. La oscuridad del lugar tampoco ayudaba mucho pues terminaban tropezando constantemente y llegaron a sentir un leve declive, tenían la sensación de ir en bajada y peor aun, el piso comenzó a llenarse de charcas.
[―¿Habremos caído en un pozo?]―dijo la castaña.
[―Shhh… ¿escucharon eso?]―dijo Silver.
*Clack* *clack*
[―¿Qué sonido es?]―dijo X.
Los chicos se miraron, ningún sonido podía traspasar las diademas a no ser que fuera código binario.
[―Solo queda una cosa que hacer.]―respondió Silver.
Whi-two lo detuvo, el chico toco gentilmente su mano y procedió a quitarse la diadema. El estridente chillido había cesado. Silver les avisó a los otros que todo estaba bien y se quitaron las diademas, no había señal de aquel horrendo ruido; todo lo que se escuchaba era el *clack~clack*. Conforme avanzaron su caminar en el túnel el agua de los charcos ya no parecía el problema, pues el túnel empezó a inundarse y el *clack~clack * parecía obvio que era el sonido del agua. El sonido se volvió más fuerte indicando que el agua corría con fuerza. El agua que les llegaba a los tobillos subió a la mitad de la pantorrilla y la corriente fluía siendo atraída a cierto punto.
Una sala era la desembocadura de ese pequeño arroyo y en el centro de la sala un remolino de agua. Succionando con fuerza y llevando el agua a quién sabe a dónde, los jóvenes permanecían alejados del centro y caminaron pegados a la pared puesto que había una puerta en el otro extremo. Aliviados de haber llegado, Silver buscó alguna perilla o botón, sin embargo dicha puerta metálica no tenía nada de eso. Pronto comenzaron a patearla y Silver intentaba manipularla, la puerta se aferró muy bien a su marco, ni un centímetro se movió y mucho menos se aboyó. Ahora sí estaban molestos pues parecía que tenían que regresar a la entrada del templo y tomar otro camino. Se echaron a andar.
Un fuerte estruendo se produjo, el remolino creció y el nivel del agua en la sala aumentó. El sonido de un metal forcejeando para contener algo y no sucumbir en el acto alteró el ritmo cardíaco de los chicos, los ojos fueron invadidos por el terror y la mente se lió.
―Díganme que ese sonido no es… ―la chica no pudo terminar la frase.
La puerta cedió ante la fuerza y el agua contenida invadió la sala, los tres no pudieron mantenerse en pie y resbalaron. Fueron sorprendidos y no tenían el suficiente oxigeno en los pulmones, nadaron con desesperación a la superficie y respiraron aliviados por el momento. El remolino ahora tenía más fuerza y ningún punto de la sala era seguro, con mayor razón tenían que regresar al pasillo anterior para salvar sus vidas. Nadando con todas sus fuerzas se dirigían al pasillo por el que vinieron, no obstante la falta de calentamiento previo les pasó factura, los calambres en las piernas les impedían patalear. La primera víctima fue X, Whi-two nadó hacia él, el peso de tener que patalear por dos agravó el intenso dolor.
El agua estaba llegando a la mitad de la sala y la nueva corriente provenía del anterior pasillo junto con la corriente que salió de la puerta producían un choque en el centro de la sala intensificando el remolino. La salvación llegó cuando vieron que la puerta metálica estaba siendo succionada por el remolino y conforme continuaba su viaje al centro del caos; la fuerza del remolino disminuía y el agua cerca de las paredes se volvió tranquila. Silver acudió a ayudarlos y juntos nadaron hacia una de las paredes. Aferrados a ella notaron que el agua comenzaba a filtrarse. ¿De dónde rayos provenía tanta agua? Cualquiera que fuese la pregunta más tarde tendrían la respuesta, por ahora la concentración se enfocaba en la puerta que sería la salvación. La metálica puerta calmaba poco a poco el remolino y al final tapó el centro.
Sus corazones se aliviaban y la vida continuaba, sin embargo aun quedaba el problema para salir de ahí antes de que el agua se filtrara. En un parpadeo el agua se filtro con gran velocidad a través de las paredes que parecían cascadas. Chorros de agua por todas parte. El agua en la sala tenia oleada, la causante era la puerta metálica. El hoyo que fue obstruido luchó con todas sus fuerza y el agua invirtió su cauce, un géiser había nacido; ahora el agua venia del subsuelo. La puerta salió disparada encabezando la presión, con tremenda fuerza el techo se quebró y por lo visto no paro allí pues la puerta siguió volando rompiendo el suelo de cámaras superiores. Hay que reconocer que las cosas ya no parecían tan sencillas, pero la fuerza de voluntad y el continuar con la misión los impulsaba. Whi-two creó pequeños torbellinos alrededor de las piernas de todos para poder nadar sin dificultad. Lo curioso del asunto es que no pudo darle más fuerza a los torbellinos, algo se lo impedía, de hecho no podía controlar el agua de la sala. X ya no necesitaba la ayuda de los otros pero aun así le costó trabajo nadar, se sentía pesado.
El agua cambio drásticamente su curso, era succionada por el géiser que se comenzaba a quedarse sin fuerzas hasta borbotear en una pequeña fuente. Golpes secos provenientes de las cámaras superiores se escuchaba cada vez más fuertes y al final la puerta cayó. Navegando en las tranquilas aguas la puerta se meció suavemente hasta el centro e increíblemente el géiser volvió a tomar fuerza, pero no obtuvo el mismo resultado. La puerta quedo atacada en el hoyo del techo y el agua no tenía salida. Las cascadas de las paredes llenaban a mayor velocidad la sala. Los torbellinos en los pies de los chicos se desvanecieron. X ya no tenía fuerza para seguir nadando, Whi-two no podía controlar el agua y comenzaba a quedarse sin oxigeno. Silver nadó hacia la superficie tratando de manipular la puerta. La dichosa puerta de metal no sucumbió, todo indicaba que el poder de Silver había sido bloqueado.
X perdió el conocimiento y comenzó a hundirse, Whi-two había desaparecido de su vista. Con la poca conciencia antes de perderla por falta de oxigeno y sentir como el agua invade los pulmones, Silver se devanó los sesos en preguntas ¿De dónde salía tanta agua? Y más aún ¿por qué ésta no obedecía las ordenes de la chica? Pero qué caso tenía ahora, el final se acercaba y era un trágico fin para unos jóvenes, morir en plena misión y ahogados…
• ~ •
―¿Qué hace un templo en medio del desierto? ―dijo Whi-two retrocediendo.
La puerta tronó y por fin se abrió. La rechinante puerta revelo el interior del templo poco iluminado y un profundo pasadizo. El aire pesado salió del lugar como si alguien lo expulsara. Simplemente se sentía una mala vibra.
―¡No!
Los chicos se retorcían en el suelo con la nariz y los oídos sangrando. Sin duda una aguda tortura. Una luz que parecía anunciar el final de sus vidas fue en realidad la luz de su salvación. Ahora tenían que pensar cuidadosamente qué camino tomar, pues el pasaje terminaba en tres posibles opciones. Determinados procedieron a caminar por el pasillo de la derecha. Equipados con sus lentes de visión nocturna y los intercomunicadores de diadema sentían la presencia de alguien más, o quizás el hecho de tener dos sentidos obstruidos les hacía parecer eso. Avanzando con paso lento la ropa parecía pesada, a lo mejor el sudor tenía algo que ver con ello. Chorreaban a caudales. Llegaron a tener el impulso de quitársela pues la temperatura del templo se había elevado a niveles exorbitantes. Pronto ya no tuvieron la necesidad de usar los lentes, al final de túnel divisaron una luz intensa que comenzaba a ser molesta.
La sala sin duda era bastante peculiar; los colores del ocaso al rojo vivo iluminaban el lugar, el suelo terroso elevándose como montañas sobre aquel inmenso pozo de lava indicaba el único camino a tomar. Los gases contenidos en el subsuelo salían en forma de burbujas de fuego y al momento de explotar la lava salía salpicando y quemando todo lo que tocara. Las paredes tampoco ayudaba a esa experiencia singular, varias estatuas que tenían la forma de un ave, escupían fuego cada cierto tiempo por lo que era necesario medir el tiempo y pasar corriendo. Aunque claro quién andaría corriendo por ese lugar, un paso en falso y todo acabo, caer dentro del mar de fuego aseguraba una muerte dolorosa y demasiado traumática. Los vapores en el aire quemaban los pulmones por lo que se vieron obligados a usar mascarillas.
Caminando por aquellas montañas a lo lejos lograron ver una escalera central que llevaba a la sala superior. La escalera a diferencia del templo, lucía bastante deteriorada, a cada paso que daban sentían que se iba a desmoronar bajo sus pies, y no fue mentira; a mitad del camino la escalera empezó a derruirse comenzando desde abajo, el único soporte de la escalera era su base por lo que los jóvenes emprendieron la carrera de su vida. El corazón les latía a mil kilómetros por hora y los mejores momentos de su vida pasaron frente a sus ojos. Las rocas de la escalera caían en la lava haciendo que se alterara creando olas, el mar de fuego subió su nivel como si de una marea alta se tratase. Grandes olas azotaron con fuerza las paredes, las estatuas de ave dejaron de escupir fuego y comenzaron a soplar viento.
[―¿Whi-two puedes crear agua para hacer una costra sobre la lava?]―dijo Silver.
[―No puedo, el ambiente es tan denso que una simple gota se evapora mientras la invoco.]
[―Desde que entramos en este templo nuestros poderes disminuyeron.]―X trataba de frenar el deterioro de la escalera sin éxito.
La escalera aceleró su desplome, los jóvenes se quedaron sin suelo y estaban cayendo al vacío; afortunados fueron gracias a los ganchos retráctil que se incrustaron en la pared de la sala superior. Ya a salvo respiraron profundo y se dejaron caer en el suelo, la temperatura había regresado a la normalidad y sus cuerpos volvían a conservar la humedad. El merecido descaso llegó a su fin y se asomaron por el hoyo del suelo para ver la sala inferior. Todo seguía igual, las grandes olas y el mar de lava ascendía. Los jóvenes buscaron la salida de la sala donde estaban. Los tres pares de ojos examinaron con detenimiento y sus ojos crecieron como platos, las bocas de todos se abrieron de asombro; las pupilas se movían de un lado a otro y los chicos giraron sobre su propio eje mirando las cuatro paredes. Toda la información que aparecía en esas paredes es la misma que conserva la biblioteca de la Orden en un cuarto criogénico donde nadie, absolutamente nadie tiene permitido entrar sin un permiso especial por parte de la Almirante general y solo se le otorga a miembros de alto rango.
[―¡Es un templo histórico, uno de los cinco templos!]―la castaña se llevó las manos a la boca.
[―Ahora todo tiene sentido, este lugar tiene trampas para impedir que se apoderen de su tesoro. ―dijo Silver― debemos de tener cuidado por donde pisamos.]
[―Eso no importa, hay que salir de este lugar.]―X estaba molesto.
[―No nos iremos hasta dar con esa arma.]―concluyó Silver.
Esas palabras sin duda molestaron más a X. Whi-two seguía pasmada, el sentimiento que sentía cuando se dirigían hacia acá estaba volviendo. Pronto ya no tuvieron tiempo para pensar en todo eso pues la lava seguía ascendiendo, el magma contenido en la tierra buscaba una salida y la única forma en que la encontró fue haciendo erupción. Torrentes de lava golpeaban con fuerza el techo de la sala, los jóvenes sintieron como el piso se tambaleaba y comenzó a agrietarse debido a la fuerza. Era necesario abandonar esa sala y todo indicaba que la única salida de ese lugar era ir hacia arriba. A paso veloz se dirigieron a la escalera, el suelo comenzó a quebrarse y los torrentes llegaron al lugar esparciendo la lava. Así fue con todas las cámaras por las que pasaron, subiendo escalera tras escalera y huyendo de la lava, llegaron hasta el último cuarto del templo.
Las paredes vestían de un azulejo blanco que combinaban con el piso de mármol distribuyendo con más facilidad la luz. Justo en el centro de la sala la cúpula de cristal reflejaba la luz solar en forma de aro, los colores del arcoíris vestían desde la cúpula hasta el piso rodeando con gran sutileza un pedestal de plata pura. Una enorme caja de madera de pino perfectamente rodeada con un listón blanco en forma de moño cerraba aquella caja que permanecía sobre el pedestal de plata. Ahí estaba, descansando en la eterna tranquilidad de la última cámara del templo su tesoro más preciado. Sin vacilación Silver se acerco a aquel pedestal, un tirón desde su brazo izquierdo le impidió continuar y volteó a ver, X lo detenía; sus ojos relucían con una mirada fría y ausente de su característica personalidad, esa mirada parecía la de otra persona. Fríamente calculadora y a la vez acusadora, con un brillo característico que se dice: solo los que danzan con la muerte tienen ese resplandor. Whi-two posó su mano en el hombro de X, la chica tenía una mirada dulce, compasiva. X aflojó su agarre y Silver pudo continuar.
[―Solo espero que seas consciente de lo que haces.] ―Silver volteó a verla y ella le daba la espalda.
Después del infierno que pasaron llegaron a su objetivo. Silver desató el moño de la caja, la cúpula central se quebró en miles de pedazos con los últimos rayos de luz el piso brillo, algunos caracteres aparecieron. El pedestal de plata se había cuarteado, los bloque comenzaron a moverse como una especie de cubo de rubik, al final el pedestal se abrió por la mitad y la caja cayó al vacío. Silver estaba atónito le costaba trabajo comprender cómo rayos paso eso. Whi-two y X corrieron al lado de él mirando el gran pozo que se trago la caja. La caja se había perdido, completamente perdida en el pozo.
[―Tiene que ser una broma, ¿verdad?] ―la chica miraba el profundo pozo con sus grandes ojos marrones, imposible ver el final.
Ya no quedó tiempo para lamentaciones, el casi olvidado mar de lava seguía ascendiendo y no le importaba invadir aquel lugar sagrado. El piso de mármol sucumbió ante aquel inmenso calor, los azulejos caían de las paredes debido a los vapores que buscaban una salida. Sin más los jóvenes recuperaron la compostura y procedieron a lanzar sus ganchos donde antes estaba la cúpula de cristal. Los ganchos se incrustaron firmemente en el techo exterior del templo. Los tres la libraron por poco, pero tal parece que la lava no se iba a detener solo ahí, también quería ver como era el exterior. A paso veloz la lava les pisaba los talones, solo quedaba un camino, saltar hacia el mar de arena. X agarró de los dos y saltaron, estaba completamente confiado en crear un gigante de arena para agarrarlos, lástima que las cosas no salen como uno las planea, la arena se negó a seguir sus órdenes. Sin duda, esa sería una caída realmente dolorosa…
• ~ •
El torrente de arena quedó suspendido sobre ellos como una nube y se desplomó tratando de sepultarlos. X reaccionó levantando una mano, creó una coraza de arena que fue reforzada con el agua de Whi-two y el acero de Silver. Los tres crearon una fortaleza. Trabajando en equipo los chicos salieron del cráter para encontrarse con un Templo. La enorme puerta resguardada por estatuas de criaturas antiguas estaba a unos cuantos pasos…
Silver quedó con la mano estirada tratando de jalar el aro metálico de la puerta:
―No… ¿debemos…? ―tocó su cabeza, le dolía de los mil demonios.
Whi-two cayó sentada a unos cuantos pasos detrás de él:
―No hay que entrar… ―estaba temblando.
Por alguna razón esas palabras rondaban por sus cabezas y tenían la sensación de saber lo que venía después…
X frunció el ceño y sacó de su mochila los intercomunicadores:
―No estamos solos ―miró el cielo― Salimos esta mañana del pueblo y ya es de noche.
Los otros dos lo miraron escépticos, en ningún momento notaron que la noche había caído, ¿Cuándo fue que perdieron la noción del tiempo? Era claro que desde el pueblo hasta el punto marcado no les tomaría más de cuatro horas contando con la tormenta de arena. Pero el cielo nocturno decía todo lo contrario.
[―Voy a entrar]―X termino de poner su equipo en orden y se encaminó hacia la puerta.
[―Iré contigo.]―la chica agarro su brazo.
[―No, ustedes quédense aquí, necesito comprobar algo].
X jaló el aro de metal y la enorme puerta rechinó, el frío y oscuro templo desveló un pasadizo profundo. Prendió sus lentes de visión nocturna y caminó pegado a la pared, un vago recuerdo le decía que dicho túnel termina en tres pasillos, no fue así, el túnel termino en una amplia sala adornada por murales. Trató con todas sus fuerzas para recordar pero todo era difuso, su cerebro se negaba a revivir ese hecho traumático. Con un dolor insoportable de cabeza el chico dio unos cuantos pasos y se desplomó…
La suave caricia que pasaba de su frente a su cabello era como el de una madre tratando de consolar a su hijo. X podía sentir la calidez debajo de su cabeza, de uno a uno abrió sus ojos; una sombra difusa se inclinaba sobre él, la sombra adquirió forma y era Whi-two la que lo acariciaba, su cabeza estaba sobre su regazo.
[―Parece que estas bien. ¿Recuerdas lo que pasó?]
[―Bueno, salimos del pueblo y el torrente de arena se convirtió en una nube… ¿Por qué tienes puesto el equipo de comunicación?]
[―Así que no recuerda nada. ―Silver que permanecía al lado de ellos, se acercó y miró sus pupilas― No parece que sea daño permanente pero para estar seguros sugiero que descansemos.]
[―Estoy bien. ―Se levantó y frotó su cabeza― ¿Por qué estamos usando esto?]
[―Tengo una teoría: ―dijo Silver― Cuando nos acercamos al templo una extraña voz nos advierte de no entrar, después de eso la puerta se abre y un estridente chillido invade nuestras cabezas; casualmente el equipo de comunicación lo bloquea…]
[―Ahora que lo mencionas ―interrumpió X― recuerdo algo. Antes el templo mostraba tres caminos pero cuando entre solo, el templo terminaba en una enorme sala.]
[―Justo lo que pensé. En el momento en que cruzaste la puerta, al paso de unos minutos apareciste inconsciente detrás de nosotros. Supongo que el templo tiene una barrera de perdición y de transportación. Dependiendo del número de personas que entren muestra los posibles caminos… Creo que ya sé cómo podemos entrar.]
Los dos siguieron las instrucciones de Silver mientras explicaba el plan. La noche avanzaba y por lo visto en un par de horas iba a amanecer.
[―Estamos listos cuando quieras.]―dijo la castaña.
[―Ya termine con las mejoras. ―Silver les dio los lentes de visión nocturna― Con esto será fácil ver a través de la niebla.]
Los jóvenes vestían unas capas térmicas, lentes, auriculares y mascarillas por si acaso. Todas las medidas necesaria según sus recuerdos. Todos reunidos en un círculo de tierra X comenzó a manipularla, la arena se alzaba y seguía creciendo como una montaña, el gigante de tierra se elevó por encima del templo y como lo había dicho antes Silver debería de estar una cúpula de cristal. De la montaña de tierra una extremidad salió de un costado y arremetió contra la cúpula; el resto de la arena siguió el mismo camino y entraron al templo. Piso tras piso fue quebrando la arena que parecía no tener fin, por varios minutos estuvieron así, incluso llegaron a pensar que pronto estarían en el centro de la mismísima tierra, pero no fue así. Por fin la arena chocó contra un piso que no pudo quebrar y se dispersó. Los jóvenes encendieron sus lentes y antes de que la arena donde ellos estaban tocara el piso Whi-two arrancó la gema de su colgante y la molió. Del polvo cristalizado nacieron copos de nieve que se elevaron al techo de la sala, Whi-two levantó sus brazos y los dejó caer rápido, los copos de nieve dejaron caer una nevada en toda la sala. El reflejo que producía la nieve era tan intenso, por fortuna no dañaba los ojos de los chicos. Esperando a que se disipara el polvo de nieve, no notaron nada en particular.
[―Por lo visto no hay lava y menos agua congelada.] ―dijo Silver después de que la niebla se disipó.
El cuarto tenia la arena y nieve de los chicos, más no había señal alguna de los anteriores escenarios que recordaban. Voltearon a ver el techo para calcular que tan abajo estaban. Un poco más y sufren un infarto, la aceleración de sus corazones los dejó respirando acaloradamente y con la boca abierta. Nada, no habían atravesado absolutamente nada. Encima de ellos estaba la rota cúpula de cristal donde se apreciaba el cielo nocturno.
[―Eso no puede ser, si atravesamos varias salas.]―dijo la chica.
[―De seguro fueron las barreras.]―dijo X.
Los tres rápido dirigieron la mirada hacia el pedestal de plata, este relucía esplendorosamente mostrando con orgullo la caja que descansaba sobre él. La caja de madera perfectamente sellada por un lazo blanco que la envolvía, y no era un moño como en sus recuerdos. Todo parecía normal, con cautela, procedieron a acercarse a la caja por si volvía a pasar lo de antes. El pedestal se cuarteó y se volvió a mover como un cubo de rubik, pararon su caminar pues otra vez la caja se les escapaba de las manos. El pedestal dejó de moverse y las losetas de mármol marcaron su contorno con un juego de luces. Las losetas de estaban debajo de ellos desaparecieron y los chicos cayeron a la sala inferior. Quedaron suspendidos antes de tocar el suelo, los ganchos salvaron sus vidas.
[―Juro que voy a morir de un infarto si las cosas continúan así.] ―dijo la castaña.
[―No serás la única.] ―continuó Silver.
La sala inferior parecía normal pero los chicos seguían asombrándose cada vez que el templo les mostraba su otro aspecto. No cabía duda, la sala en la que cayeron era la sala principal y ahí estaba la enorme puerta del templo.
[―Se ve más majestuoso desde afuera.] ―dijo X.
La puerta del templo se abrió de golpe, una tormenta de arena estaba invadiendo el recinto. Los granos de arena invadieron el lugar enterrando la sala, la arena tenia medio metro de altura.
[―Hay que cerrar la puerta] ―dijo Silver.
[―Estoy en ello.] ―respondió X.
El chico de tierra surfeaba en la arena con gran facilidad, la arena se desplazó en las paredes y X remontaba la ola. Ya estaba cerca de la puerta y movió la arena haciéndola retroceder, la arena se elevó un poco con forma esférica y extremidades, finalmente tomó la forma de un pulpo. El pulpo con sus enormes tentáculos embistió contra la puerta y luchó con el viento para cerrarla. La tormenta de arena que entró al recinto comenzaba a amainar hasta no ser más que un simple silbido que se filtraba por las ranuras de la puerta. Con un problema menos Whi-two y Silver batallaron para salir, Whi-two sentía cosquillas y un poco de comezón en las piernas, tal vez era el nerviosismo pero de todas formas se apresuro a salir. El pulpo estaba desmoronándose y algunas partes tenían huecos, puntos negros salieron del pulpo y se movían rápidamente, algunos volvían a enterrarse. Cuando Whi-two y Silver salieron de la arena no querían ver sus piernas puesto que ya imaginaban que eran esos puntos negros de antes. Un ejército de escorpiones con el aguijón bien parado avanzaba moviendo sus pinzas listos para atacar. En las piernas de los chicos había un grupo de escorpiones bebé que no amenazaban pero un simple movimiento y estos podrían atacar y el veneno sería fatal.
[―Usa el gancho] ―le dijo Silver señando con la mirada al grupo que se acercaba.
La chica lanzó el gancho al techo de la estancia y los bebes escorpiones salieron volando. Los tres chicos estaban suspendidos entre el techo y la arena, sin embargo eso no parecía detener a los escorpiones que caminaban por las paredes y el techo. Era una historia de nunca acabar.
[―¡Whi-two!] ―Silver no lo podía creer, la chica había saltado.
Whi-two no respondía solo permanecía ahí parada, los escorpiones que caminaban por el techo y la pared se soltaron y caminaron hacia ella amenazando con sus aguijones. La chica dio un profundo respiro y formo dos burbujas de agua que se alargaban hasta convertirse en látigos de agua. El grupo de escorpiones se abalanzó sobre ella, con los látigos fue golpeando algunos y otros los atrapaba hasta ahogarlos, las pequeñas gotas que salían de la fricción al mover los látigos se convertían en agujas que atacaban a los escorpiones. Todo iba bien hasta que los insectos trabajaron en equipo enfilándose uno sobre otro hasta formar un escorpión grande. El inmenso insecto dio un salto para caer sobre ella, la chica dio una voltereta de carro hacia atrás y los látigos fueron hacia sus pies para impedir que el animal la golpeara. El insecto se desmoronó dejando caer una lluvia de escorpiones que terminaron pegándose a la chica, una cortina de arena rodeó a la joven y los insectos salieron volando, X había hecho su movimiento. Los escorpiones volvieron a fusionarse formando una enorme cobra de dos cabezas con cola de aguijón y en lugar de lengua tenían pinzas para atrapar a su presa y utilizar sus colmillos.
Silver permanecía colgado al techo viendo cada uno de los movimiento de esos dos. La sincronía de ambos era realmente escalofriante pues parecían el espejo del otro. Cuando él levantaba su pierna derecha ella levantaba la izquierda y cada uno pateaba la respectiva cabeza que los amenazaba. Los giros en el aire, la forma de esquivar, e incluso la confianza en que el agua o la tierra del otro acudiera a su ayuda se sincronizaban perfectamente y ninguno de ellos se interponía en el combate del otro. Silver no sabía mucho de ellos, solo lo poco que se comentaba. Casi la mayoría de los miembros de la Orden están vinculados por sangre, pero esos dos eran especiales; niños huérfanos de guerra que fueron acogidos por la Orden, nada extraño pues la división juvenil tiene muchos huérfanos. Sin embargo esos dos pasaron a ser automáticamente miembros de alto rango en el momento en que se unieron a la Orden, y jamás acudieron a un entrenamiento de combate. Tampoco tenían comunicación con los demás miembros, en especial X. Pero de lo que más se comentaba por los pasillos era de su origen; hace once años fueron encontrados por el hijo de la Almirante General que regresaba de una misión, según el informe de aquel hombre: una aldea cercana fue atacada, probablemente por bandidos, y no se encontró ningún sobreviviente más que esos dos. Sí, esos dos eran especiales, de la noche a la mañana sus vidas cambiaron drásticamente pues hace once años dejaron de tener padres, amigos y un hogar, pero a las 24 horas de haberlo perdido todo, lo volvían a tener de una forma distinta. Ese hombre que los salvó se convirtió en su padre adoptivo y la Almirante era su abuela que sin duda amaba mucho a sus nietos aunque no fueran sangre de su sangre. Y los más asombroso eran sus técnicas de combate, nadie les enseño a pelear, eran niños prodigio y tenían confianza uno sobre el otro como una especie de conexión, eso ayudaba a que cumplieran con sus misiones a la perfección.
Los chicos habían dejado de pelear a pesar de tener ventaja sobre los insectos. La estancia estaba más oscura que antes y un poco humedad. Las gotas cayeron al rostro de Silver y resbalaron por toda su cara, estaba lloviendo dentro de la sala. El chico saltó para reunirse con los otros dos ya que todo indicaba que Whi-two había invocado la lluvia.
[―Paramnesia.] ―susurro Whi-two. X sonrió al escuchar la palabra.
Silver se detuvo a uno cuantos pasos detrás de ellos, no tenía idea de lo que significaba esa palabra. La lluvia cada vez era más fuerte convirtiéndose en aguacero. Silver prácticamente estaba empapado hasta los huesos.
[―Whi-two detén la lluvia o nos vamos a electrocutar.] ―dijo Silver tiritando.
[―No fui yo quien la invoco. ―su tono de voz denotaba alegría― Sera mejor quitarnos los aparatos.]
[―Eso puede ser muy peligroso.] ―las palabras de Silver quedaron entre el intercomunicador, el viento y la sala. X y Whi-two ya se habían quitado la diadema.
Los dos no parecían caer en el suelo y retorcerse como él recordaba. Se quitó la diadema dubitativamente esperando escuchar un estridente chillido, cerró sus ojos con fuerza pero no había señal de ningún sonido más que el de la lluvia. Abrió los ojos y vio a la chica bailar bajo la lluvia y disfrutando de las gotas. Por primera vez vio alegre a X, el chico parecía disfrutar como el agua se mezclaba con la arena para hacer fango. Los insectos con los que antes peleaban estaban tan calmados que no se movían ni un centímetro.
―Silver quédate donde estas y no vengas pase lo que pase o será un ciclo sin fin. ―la chica le dedico una enorme sonrisa. X inclino su cabeza en señal de acuerdo.
―¿Qué?
Los insectos reanudaron su caminar, esta vez pasaron de los chicos y se dirigieron hacia Silver. Volvieron a unirse para formar un gran escorpión. Silver seguía pensativo ante la advertencia de ella, ¿ciclo sin fin? Una tenaza que casi lo atrapa lo regreso a la realidad, el chico esquivó las pinzas del animal y lo rodeó. Vio de reojo como X y Whi-two estaban siendo tragados por el fango, sin embargo eso dos no parecían luchar para salir. Rápido corrió a su ayuda ignoro por completo la advertencia de la chica pues la vida de sus compañeros estaba en peligro. El insecto se interpuso en su camino, lo agarró de una pierna y lo levantó. Silver estaba harto de ese templo, todo este tiempo se contuvo por miedo a dañar una estructura antigua pero ya después tendría tiempo de disculparse con la jefa. Chocó sus palmas y el sonido viajó por todo el lugar haciéndolo vibrar, un segundo aplauso y la puerta de recinto salió volando.
―¿Acaso no escuchaste lo que te sugirieron ellos?
―¿Ya te dignaste en hablar? Eso está mejor. Te sugiero que nos dejes tranquilos o no me hago responsable de lo que venga.
―¿Amenazándome?
―Velo como gustes, yo prefiero llamarle seguro de vida.
―…
―Y bien ¿Cuál es tu respuesta? Te diré algo importante: El sonido se intensifica conforme aplauda, si doy otro aplauso el techo será desintegrado, y con el cuarto el templo ya no existirá.
―Francamente un poder aterrador.
―Yo nunca lo pedí, desde que nací puedo controlar toda la materia.
―Lo sé, por eso lo bloqueé.
―¿Qué?
―Dime ¿has aprendido algo de todos los eventos que experimentaste?
―¿No es una forma retorcida para aprender algo?
―No desde mi punto de vista.
―No iremos a ningún lado con esta conversación. ―Silver estaba a punto de aplaudir pero el insecto lo arrojó contra el fango.
―¿Y qué me dices de ese sueño?
―¿Sueño? No sé de qué hablas. ―Se incorporó y le dio una palmada al insecto, el animal bloqueó el ataque con su pinza pero de nada le sirvió, la pinza fue desintegrada.
―Me rindo, tendré que hacerlo de la manera brusca.
―¡Nos hiciste vivir experiencias mortales y todavía dices que usaras un método más agresivo!
―Nada de eso sucedió, desde el momento en que cruzaron la puerta del templo manipule sus mentes. Fue entonces cuando ustedes escucharon el canto de la muerte.
―Paramnesia…fue lo que Whi-two dijo; un ciclo sin fin.
El suelo del templo tembló, la nube desapareció y la arena retrocedió. A lo lejos Whi-two y X permanecían inconscientes. Silver dio un paso y un enorme pilar de metal se interpuso.
―Ellos están bien.
Otro pilar de metal apareció detrás. El enorme insecto empezó a retorcerse y a convulsionar, parecía sufrir y se hizo bolita, una bolita metálica. El metal adquirió forma líquida y se dispersó por el suelo. Igual que en la sala anterior destellos de luz marcaban el contorno de las piedras del piso y se movieron una sobre otra, del hueco en el piso apareció el pedestal de plata pura con la enorme caja de madera.
―Ese método es de reserva, aunque si lo uso él también despertara pero dadas las circunstancias he decidido arriesgarme.
El metal líquido se transformó en cadena y amarró a Silver de las piernas y los brazos, el chico fue colgado entre los dos pilares. Al fondo una mancha negra se acercaba, los escorpiones volvían y no parecían muy alegres, sus ojos eran de un rojo vivo y chocaban sus pinzas gustosos de querer agarrar a su presa. Los insectos subieron por los pilares y al fin los escorpiones encajaron sus aguijones en la piel. Mil aguijones atravesaron la piel del chico, ese grupo de escorpiones moría y uno nuevo lo volvían a picar. La tortura duro casi media hora entre gritos de dolor. Silver estaba al punto del desmayo, ya no quedaban más escorpiones que lo pudieran picar. Las cadenas aflojaron su agarre y bajaron al chico con gentileza. Silver se desplomó en el suelo, la tortura de recibir piquetes y cortes lo tenían temblando, y sin embargo, nada de eso había pasado puesto que su ropa y cuerpo estaban intactos. Todo fue un daño psicológico.
―No tenias que haber sido tan brusca. ―se puso en cuclillas a punto de vomitar.
―… ¿Me recuerdas?
―Claro que sí, la Paramnesiaes tu especialidad.
―Y que más sabes.
―Solo existe una persona en el mundo capaz de controlar varias mentes al mismo tiempo; la Sacerdotisa del Metal, Thais. ―respondió sarcásticamente.
―*Risa* Es bueno tenerte de vuelta.
―¿También estas controlando la mente de ellos?
―Bueno, los que han despertado solo recuerdan partes, para el resto he bloqueado todo rastro de su vida pasada.
Un silencio quedo en la sala.
―He cumplido todo este tiempo con mi penitencia.
―Sabes que no fue tu culpa.
―Lo fue. Estábamos en la Era del Metal…
―¡Thais, basta! Ellos no te culpan y bien lo sabes.
Otro silencio
―¿Aún recuerdas lo que dijo Arceus? ʹ…No es culpa de ninguno de ustedes y mucho menos de él, así que no le guarden rencor.ʹ
El techo de la sala se derrumbó y los rayos solares se filtraron por el esqueleto de la cúpula. El templo dejó de tener dos pisos, sin duda la jefa se enojaría pero no tanto pues el sol alumbraba la caja de madera que contenía una de las cinco armas legendarias. Whi-two y X estaban recuperando el conocimiento así que no hubo ni una sola baja.
―Cuídala por favor, aún no quiero que Khaled despierte.
―¿Quiénes faltan?
―Todos los sacerdotes ya despertaron y seis guardianes.
―Eso es… ―Silver estaba conmocionado.
―Sí, la guerra resurgirá y nada ha cambiado.
―¿Qué quieres decir con eso?
―La historia está destinada a repetirse.―su voz sonaba arrepentida.
―¡Espera, Thais!
―Hice todo lo que estaba a mi alcance pero es inevitable. Por eso te desperté, necesito tu ayuda como antes. Aquel que fue y no lo es…, el último elegido por las deidades…, el que acabo con la guerra…, el decimotercero Guardián de Ransei, Airam.
/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/
Nos leemos en el próximo capítulo.
