Capítulo 05.

Revelaciones

El pedido de la pizza XL había sido depositada en la mesa en ese instante. El queso derretido les propiciaba aún más la necesidad de llenar sus estómagos, el olor del jamón y el orégano, con los choricillos era para que a cualquier se le hiciera agua la boca. La señorita que los atendía les habló pero ninguno le contestaba porque uno: Li no dejaba de mirar casi atónito a Sakura ante lo que le había dicho. ¿Acaso estaba de broma? Porque la seriedad ante todo era lo que más le llamó la atención. Pensó que en algún momento se pondría a reír a carcajadas porque seguramente tenía un rostro de "de qué diablos me estás hablando" y segundo: Sakura no dejaba de observarlo para que entendiera que no estaba jugando con aquello.

—Que… disfruten su pizza —dijo algo tartamuda la mesera.

Luego de unos segundos el rugido nuevamente del estómago de Li los hizo reaccionar y decidieron atacar la pizza. El deleite fue instantáneo. Y Hien Li miraba divertido la escena. Comentó que le encantaría estar vivo y poder disfrutar de aquello que comían, a lo que Sakura respondió con la boca llena que no dijera esas cosas porque se sentiría mal. Shaoran se atragantó un poco al ver esa escena, en verdad la chica parecía loca hablando sola —pensó que era distinto a cuando uno hablaba consigo mismo, pero no viene al caso— el asunto quedó plasmado cuando miraba incrédulo y atónito a la vez.

—¿¡Qué?! —reaccionó Sakura.

No dijo nada, sólo siguió comiendo. Y aunque tenía mucha hambre en su mente se estaban formulando varias preguntas. Si era verdad lo que la chica estaba diciendo, quizás podría resolver una que otras dudas con respecto a él y el pasado de su padre.

—¿Por qué viniste a Japón? —preguntó de repente Shaoran.

Sakura no entendía a qué se refería, arqueó una ceja para mirar al chico y éste, con los brazos cruzados sobre la mesa esperaba una respuesta.

—Una persona que trabajaba conmigo es japonés.

Al escuchar esas palabras volteó hacia su derecha para ver a Hien Li, quien era el portador de la respuesta a lo dicho por Shaoran Li. Hien miró con serenidad a Sakura indicándole que podía contarle aquello y lo próximo que diría. Las palabras fluían en la boca de Sakura, tal cual se las decía Hien.

—"Xiao Lang, no quiero que investigues más sobre el pasado, haz tu vida. Regresa a Hong Kong con tu madre y tus hermanas. Allá podrás estar más seguro que acá. Hay espíritus vengativos y eso lo sabes muy bien… No pude vivir contigo, ni verte crecer porque he estado toda mi vida rondando en este lugar. Coincidencia o no que hayas venido me alegra mucho el haberte visto, me hizo sentir orgulloso de ti y de los cuidados que Ieran ha hecho contigo, pero por favor hijo. Regresa a casa… "

El silenció apareció de repente después de aquellas palabras. Sakura, cuando repitió todo lo que el padre de éste le decía, se percató de que Shaoran estaba viendo hacia la nada con su ceño sumamente fruncido.

—Sabes… —comenzó a balbucear— soy un hombre que atrae la mala suerte. En mi trabajo es en lo único que me va bien —relataba sin mirar a la muchacha—, pero no tengo amigos, no tengo amores y vivo completamente solo por lo mismo; para evitar que los demás caigan en desgracias que yo atraigo —rió con pesar— ¿Por qué yo? No tengo ni la más puta idea. Por eso arranqué de China y vine a parar acá, para evitar hacerle pasar malos ratos a mi familia. Tokio era una ciudad insoportable, hasta que llegué acá… y ¿para qué? Para que el fantasma de mi padre diga que me vaya.

Negó con su cabeza no creyendo lo que estaba diciendo. Miró a Sakura por un momento quien estaba tan asombrada por lo que acaba de escuchar. ¡Estaba hablando de su vida con una completa extraña! Rió nuevamente, pensando en que todo esto era una ironía, una estupidez del porte de un buque ¿De verdad iba a creer en ese susodicho fantasma y en las cosas que le acababan de decir?

La mesera se acercó a pedido de Shaoran para poder llevarse el resto de la pizza a su casa y ésta se lo envolviera en algo. Aprovecho de pedir la cuenta para pagar y retirarse lo más rápido de allí y de la presencia de la chica.

—Li —lo llamó por su apellido—, si no me crees lo que te dije hace un rato, puedo demostrarlo. Yo no tengo ningún interés en tu vida o lo que te haya sucedido, sólo quiero darte el mensaje que él me pidió que te dijera…

—¿Por qué lo haces? —preguntó de mal humor.

—Es… es una larga historia.

Eso sí, estaba curioso por saber de qué se trataba todo esto. Si tenía una buena historia que contar podría jugar a creerle el tema de los fantasmitas.

—El reloj que llevas puesto en tu mano era de tu padre —afirmó Sakura—, al dorso tiene grabado los caracteres del apellido Li en tu idioma natal.

Shaoran se quedó estático ante las palabras de Sakura. Era imposible que ella supiera eso. De hecho era uno de sus objetos más preciados y sólo la familia Li tenía conocimiento de ese detalle en particular. La miró con inquietud y ella lucía firme frente a sus palabras. No tenía idea de qué decir, pero sí de qué hacer, porque entonces tomó el paquete que la mesera le había entregado con la pizza sobrante, se levantó raudo de su silla y salió del local sin explicación alguna. Sakura se quedó atónita ante tal gesto y Hien Li, quien seguía al lado de la chica, le sugirió que lo siguiera. Se levantó entonces dándole las gracias a quien los había atendido hace un momento, desconectó su bicicleta de la seguridad y salió tras el paso del muchacho.

Cuando logró divisarlo gritó su apellido para que este pudiera voltearse, pero el sólo la ignoró, así que Sakura aceleró un poco más el pedaleo hasta por fin alcanzarlo.

—¡Déjame solo quieres! —gritó enfurecido.

Sakura se detuvo. Observó con preocupación cómo éste seguía caminando altaneramente, pero por sobre todo le molestó un poco la actitud que había tomado Li con ella. Aunque comprendía que quizás todo esto era nuevo para él, no quiso hacer nada con mala intención, no pensó en ningún momento que la simple razón de darle a entender algo le causaría ese efecto. Comenzó a buscar el fantasma de Hien Li, pero no estaba por ningún sector alrededor de ella ni de su hijo. La joven quería aclarar el asunto para bien con él, pero intuyó que tal vez sería mejor dejar pasarlo por ahora y en otra ocasión, si es que sucedía, poder volver a hablar con él con más tranquilidad.

—Oye —gritó Sakura a lo lejos pensando que decirle— ¡Gracias por la pizza!

No esperó su respuesta y volvió al mando de su viaje hasta casa. Ya había tardado en llegar a casa.

. . .

Era día sábado, Sakura estaba terminando su turno en el Sweet Amai cuando un chico entró con una gran sonrisa al local. Se trataba de Shouji quien esperaba la salida de la castaña para poder irse juntos. La castaña se sorprendió de verlo en el café puesto que ella tenía pensado llegar a su casa, ducharse, cambiarse de vestimenta y un sinfín de cosas antes de juntarse con él.

—¿No habíamos quedado de vernos a las cuatro? —preguntó saliendo del local siendo observada por sus compañeros.

—Ahm… sí —respondió nervioso—. Lo siento, estoy un poco ansioso.

—Ni siquiera tuve tiempo de cambiarme —dijo algo apenada.

Shouji se rió ante el comentario de Sakura lo que dejó a la chica con dudas ante su gesto. Él le indicó que no era necesario, que se veía bien así y que olía a dulce por estar rodeada de tanto chocolate en el local. Sakura, quien ya estaba demasiado avergonzada por eso, no le quedo de otra más que unirse a la risa del chico. Así que ambos decidieron caminar hacia el centro de Tomoeda, donde irían a comer algo y quizás, tal vez, verían alguna película o lo que se les ocurriera en el camino.

La plática entre ellos fluía sin problemas. Sakura reía con las cosas que contaba Shouji sobre sus alumnos y el colegio, mientras que ella le comentaba que cuando era pequeña más de alguna vez casi incendiaba la cocina de su casa. Ya habían comido algo y Shouji amablemente le preguntó si quería algo más. Sakura estaba deseosa de comer un helado así que partieron al lugar más cercano donde se encontraban. A unos cuantos minutos había un centro comercial, no muy grande, pero que poseía algunas tiendas de vestuario, calzados, juguetes y también por supuesto, su clásico patio de comidas. Cuando llegaron a la heladería se sentaron en una mesa para dos y buscaron en la carta algo en particular

—¿Desean la copa para dos? —les ofreció la chica que se acercó a atenderlos—. Posee tres sabores de helado a elección, además de fruta picada con un baño de chocolate y crema.

Shouji miró a Sakura quien asintió con algo de timidez, puesto que ambos comerían de la misma copa. Éste preguntó por los sabores de la castaña a la cual respondió que frutilla y chocolate eran sus favoritos. Él prefirió agregar algo más ácido y optó por naranja, cosa que a Sakura le agradó también. Pensó en la mezcla de esos sabores y le pareció delicioso. Se le estaba haciendo agua la boca.

Y mientras esperaban que la chica llegara con su pedido, el silencio se apoderó de ambos. Y sólo el ruido de exterior, de la gente conversando, la música de algunas tiendas era lo único que se oía entre ellos dos. A Sakura eso le incomodó un poco, el quedarse de repente si decir algo la hacía sentir más nerviosa.

—Sabes Sakura…

Sakura se había dedicado a mirar a la gente a su alrededor, frunció un poco su ceño al pensar en la frase que siempre le habían dicho "las casualidades no existen" porque verlo allí sentado, leyendo un libro, bebiendo café o algo parecido, le parecía hasta casi una ironía. De pronto se percató que él también se le quedó mirando, a ella y a su acompañante. Ni siquiera la saludó o algo —ni que lo estuviera esperando— y volvió su vista a su lectura. Sakura hizo un par de muecas en su rostro para darse cuenta de que Shouji le estaba hablando.

—¡Perdón! es que me distraje…

—Está bien. No te preocupes… —mintió— mira allí viene nuestro helado.

Ambos disfrutaban de su pedido y por suerte a Sakura se le había olvidado aquel detalle de haber visto a Li. Todo era normal, todo iba bien ¿Qué podría salir mal? Claro, el grito de una chica que pedía ayuda, que llamaran rápidamente a una ambulancia. Una muchacha estaba sufriendo, seguramente un ataque al corazón. Toda la gente estaba expectante, algunos subnormales comenzaron a sacar sus cámaras de los celulares para grabar el acontecimiento, mientras que Shouji, el cual estaba pagando la cuenta del helado, decidió llamar a una ambulancia. Sakura entonces se quedó mirando hacia una dirección extraña. Había visto a la misma chica correr de ese lugar, así fue que entendió que aquella persona tirada en el suelo ya estaba muerta.

—¡Vengo en seguida!

No esperó que su acompañante le dijera algo ni menos que la siguiera, así que salió corriendo tras la muchacha. Llegó hasta el sector de los baños públicos, por suerte no había nadie – cosa que le pareció extraño a Sakura – y la chica estaba sentada en cuclillas llorando desconsoladamente.

—¿Por qué? ¿Por qué? —se preguntaba desamparada.

Sakura quería acercarse a ella. Estaba un poco asustada sí, pero quería ayudarla, puesto que eso es lo que siempre ha hecho desde que tenía uso de razón. Aunque la mayoría de las veces los espíritus aparecían de la nada o de sorpresa, lo cual provocaba ese susto que a Sakura caracterizaba, las últimas instancias habían sido distintas. Habían sido muertes que ella ha estado presenciando. Eso le recordó un poco las palabras que Li le había comentado en su encontrón de la vez pasada. Él atraía la mala suerte.

—¿Será eso? —pensó Sakura—. No lo creo. ¿Cómo? ¿Por qué? Es una coincidencia —afirmó, pero luego negó sus pensamientos—. Esa estúpida frase de que las coincidencias no existen.

El fantasma miró a Sakura y al hombre que estaba detrás de ella. Sakura volteó para ver de quién o de qué se trataba, grande fue su sorpresa cuando vio allí, nuevamente, a Li.

—¿Qué haces? —preguntó Sakura.

—Curiosidad de tu "don".

Sakura no iba a discutir con él, porque primero debía hacer algo por la chica. Escucharla o hablar con ella, algo. Así que a paso lento se acercó y se sentó justo a su lado. Evitó mirar a Li puesto que se avergonzaría más de lo que estaba haciendo. Él estaba pendiente, seguramente, de que nadie entrara al lugar.

—A pesar de todo —sollozaba el fantasma—, creo que fui una chica feliz. Lo único que me parte el corazón… es dejar a mi familia —platicaba con Sakura quien la escuchaba con atención—. Tengo una pequeña hija, sé que él la cuidará —Sakura sintió algo en su corazón—, podrías ver que todo marche bien después de esto, después de que asuman que ya no estaré en vida con ellos… ¿por favor?

Sakura asintió en silencio, le preguntó sobre el lugar en donde vivía y como se llamaba su hija. Trato de recordarlo, pero prefirió tomar nota escribiéndolo en su celular. El fantasma sonrió, pero en su rostro se notaba la pena que llevaba.

De pronto sintió que todo se volvía lento y pesado. Miró a su alrededor y Li estaba totalmente quieto, parecía congelado. Luego observó como la muchacha se levantaba de su lugar para recibir a alguien. Sakura quedó atónita, nunca antes había presenciado algo igual. Un hermoso ser de cabello largo con alas extendía su mano hacia la recién fallecida.

—Has llevado una buena vida, has amado a tu familia y a tus amigos. Mereces ser recompensada. No es necesario que vagues en el mundo de los vivos puesto que tus deseos se harán realidad. Y no necesitas ayuda de ellos para eso —miró a Sakura quien se había levantado también de su lugar mirando todo con atención—. Es primera vez que nos vemos —mencionó él—. Muchos seres han llegado acá gracias a los que nos pueden ver.

—Yo… —dijo con pesadez— yo sólo trato de ayudarles…

—Sabemos tu historia… Ella está orgullosa de ti.

Sakura se quedó sin palabras ante eso. Sintió como su cuerpo comenzaba a pesar más de lo normal y apoyándose en la pared bajó lentamente para poder mantener su cuerpo más estable. De pronto abrió sus ojos y todo era normal. Miró hacia la entrada del baño donde aún seguía Li vigilando que nadie entrara, y luego volvió su mirada hacia donde se suponía estaba el fantasma de la chica, pero ya no había rastro de ella.

—Estás pálida —dijo de pronto Li quien se acercaba a ella.

La castaña intentó levantarse, pero sus piernas flaquearon haciendo que Li la sujetara para que no cayera de sopetón al piso. Un par de lágrimas hicieron acto de presencia en Sakura, que limpió rápidamente. No eran de tristeza, más bien estaba feliz, porque sabía que aquella persona que estaba orgullosa de ella era su madre.

—¡Hey, queremos entrar a los baños!

—¡Está ocupado! —respondió Li, quien se acercó a la puerta para cerrárselas en la cara a las chicas que estaban fuera.

Sakura vio aquel gesto y rodó sus ojos ante el acto del muchacho. Este la había dejado en el lavamanos para que se apoyara y pudiera beber algo de agua, quizás así podría recomponerse.

—¿Por qué me seguiste? —Li le respondió tercamente lo mismo que la primera vez, curiosidad por su "don"—. ¿Me crees ahora cuando te digo que de verdad veo fantasmas?

Él no le respondió, sólo le abrió la puerta para que ella saliera de los baños —que eran para mujeres— y observó feo a las chicas que se estaban quejando fuera de que era un prepotente y mal educado. Los insultos le dieron igual así que no se preocupó en lo absoluto de esas tipas.

—Cuando era pequeña, o sea cuando tenía tres meses de vida, mi madre murió en un accidente —contaba Sakura mientras se sentaba para poder recomponerse—. La verdad es que ella no murió, fui yo, pero ella dio su vida a cambio de la mía. Supongo que debido a eso es que puedo ver espíritus y cosas raras. Seguramente alcance a estar en ese sitio donde los muertos llegan… —Sakura miraba hacia la nada mientras seguía narrando—. Pero hoy vi algo que jamás había presenciado. Era un ángel. Absolutamente vestido de blanco o plateado, no lo sé —luego con orgullo observó a Shaoran quien la miraba con atención también—. Él me dijo que mi madre estaba orgullosa de mí.

Una nueva lágrima rodó por su rostro, que removió con su mano rápidamente. Sollozó un poco más hasta que sintió su celular vibrar. Era una llamada de Shouji. Ella le contestó y le pidió disculpas por haber salido corriendo así de pronto. El chico le preguntaba dónde estaba y si es que se sentía bien, cosa que ella afirmó, pero que de todos modos prefería ir a casa, ésta le pidió si podía acompañarla. El chico asintió feliz y cortó la llamada para ir hacia donde se encontraba Sakura. Li escuchó la conversación y comenzó a caminar.

—Oye. Gracias por ayudarme.

El asintió en silencio y se alejó del lugar. Ella lo veía en como se iba alejando y de paso en como un chico de ojos azules se acercaba a ella. Sakura le sonrió y le pidió disculpas nuevamente, excusándose que se sentía algo indispuesta. Cuando comenzaron a caminar para retirarse del lugar, Sakura observó una vez más hacia la dirección en que el chino se había ido.

. . .

—Lamento haber arruinado la tarde, pero de verdad la pasé muy bien Shouji.

Ambos estaban fuera de la casa de la castaña. Y se disponían a despedirse, pero Shouji tomó una de las manos de Sakura y la miró fijamente a los ojos.

—Necesito decirte algo sumamente importante Sakura —ella estaba comenzando a ponerse nerviosa, sabía lo que quería oír, pero no ahora, no en este momento. No estaba preparada para la ocasión—. Yo… —respiró—. Estoy enamorado de ti.

Sakura se quedó pasmada ante la declaración tan repentina del chico. No atinaba a hacer nada, sólo lo veía a sus ojos y como los de él se cerraban lentamente. Se estaba acercando a su rostro, con un claro amago de querer besarla. Por suerte —o milagro momentáneo— su hermano había salido de la casa para recibir a su hermana y cuando vio aquella escena armó tremendo escándalo.

—¡¿Qué crees que estás haciendo pendejo?! ¡Aléjate de mi hermana!

—¡Touya! —Sakura se puso entremedio de ambos hombres.

—Yo… ehm… lo, lo siento —Shouji tartamudeaba.

Odiaba que hiciera eso cada vez que algún chico se le acercaba a ella, pero esta vez, sólo esta vez, sintió que se lo agradecía enormemente. No estaba preparada para aquella revelación, no después de haber vivido una situación extraordinaria con un ser angelical. Sus pensamientos no estaban enfocados, hoy, en el amor.


Hola a todos. Por fin he podido actualizar este fic :)

Como siempre agradecer sus reviews, sus palabras y sus emociones me motivan a seguir avanzando en esto.

Eso, no sé qué más decirle, espero sus opiniones con respecto a este episodio, qué tan loco descabellado les pareció.

Saludos y sean felices (?)