Jajaja se nota que no ando en hiatus (pero recuerda que debe terminar los puños legendarios y KOF memorial :'( )

En serio, ando falta de inspiración en esos y quiero buscarles algo para reescribirlos, de veras que necesito. Pero mientras tanto, continuaré con FF ya en el mundo infernal.

Será breve, porque ya de aquí en adelante comenzarán algunos combates y en agosto se escribiría el torneo!

Si les gusta comenten, si NO les gusta, hágalo igual siempre y cuando sea con respeto para mejorar. Pero sí dejen review para saber que es bueno y que no. La crítica a veces es muy necesaria.

_Los personajes son de Capcom y SNK Corporation respectivamente.

_Los ficticios de SF son de Miki.

_Los ficticios de KOF son mios.


Capítulo IV

Aliados

Círculo Infernal.

Cuatro meses casi precisos es el tiempo que lleva Elliott en el infierno por varias razones: lógicamente los pecados del pasado y la oportunidad perfecta de tener un cara a cara contra su padre.

Si bien es un alma más del mundo de los muertos, su proyección es la de un cuerpo humano más casi intangible.

Pocos cuatro meses que se traducían en castigos eternos, que contaban entre latigazos, posaderas en las lavas ardientes y otros más en distintos círculos que correspondían a cada pecado cometido y separado al azar, claro que no habían marcas o cosas así, pero el dolor ocasionado era tan fuerte que las almas deseaban desaparecer del plano y jamás haber existido. En el caso de Damon fueron sufrimiento a otros, la envidia —hacia Seiko en el pasado—, ambición, obsesión y por supuesto, arrebatar una única vida en el camino.

Arrebatar la vida de una persona que ahora, está haciendo todo lo posible por ayudarlo.

Pero ninguno de aquellos castigos ha podido hacerle mella debido a la nueva determinación que se encontraba en su mente, donde cada guardián se preguntaba cómo demonios soportaba todo aquello e incluso pensaban en dar un dolor mayor al que dictaba el mundo de los muertos en el inframundo. Sin embargo, eso pasaría a llevar las mismas reglas y no querrían para nada entrometerse con las máximas autoridades infernales que además, son los mismos guardianes del plano subterráneo.

No tenía poderes, estaba consciente. El Psycho Power había sido destruido con el mismo Tenchi Ryu Koku Hadoken de Seiko que al mismo tiempo, ocasionó que el cuerpo de Elliott no soportase tal cantidad de poder recibido y terminase en el ambiente infernal. Si bien tiene conocimientos de algunas artes marciales, su anterior "yo" dependía mucho del Psycho Power que ahora es un humano sin más poderes de los que tiene cualquier persona común y corriente. Vaya, todo aquello le hizo recordar la historia en que Iori Yagami había perdido su matagama a manos de Crimson, pero también le hizo ver que buscó otros medios más ortodoxos para seguir combatiendo, a diferencia de Chizuru.

Estaba consciente de lo que había hecho y de las manipulaciones de su padre en sus emociones, sabía que tenía que pagar por ello y en gran parte se ha decidido a realizar una pequeña meditación en los únicos minutos disponibles antes de los llamados castigos eternos. La fuerza de voluntad había mejorado y la concentración también.

Sin embargo, le seguía haciendo intrigas aquel misterioso hombre que le habló a mitad de su recorrido en el infierno, cuestionando quien era y su origen y repentino interés en su persona donde han platicado solo minutos. Aquella interrogante en su cabeza se disipó al ver una sombra casi similar al del sujeto con el que apenas sabe unas pequeñas y vagas historias de él.

—Vaya, vaya… así que tú eres el famoso Elliott Damon —. Comentó aquella voz que cambiaba un poco su tono y volumen a uno levemente más alto.

—Al parecer no es la misma persona que me habló días atrás… ¿quién eres?— interrogó el viejo enemigo de Seiko.

—Digamos que solo vine de paseo para conocerte—. Respondió algo socarrón la sombra, observando el sufrimiento de algunas almas.

—Pues ya dijiste mi nombre y apellido, así que di el tuyo—. Pidió Elliott.

—Nah, hay cosas más importantes aun que esto—. Reía la oscura sombra. Elliott comenzaba a molestarse —.Como por ejemplo: ¿por qué estás acá?

—Es lógico: porque cometí crímenes en el plano terrenal —. Contestó Damon.

—Pues todos cometemos un crimen, sea leve o grande, nadie es un santo al cien por ciento—. Dijo con obviedad el hombre escondido detrás.

Es extraño, pero dos desconocidos ya se le acercaron a platicar y si bien parecía un juego donde Elliott tenía una pulsera para controlar la ira y las dos sombras fuesen los jueces en un concurso de rabias, no se sentía amenazado por ambos y mucho menos venían en son de atacar o de tomarlo como amenaza alguna. Se molestaba, sí, y mucho. Aunque le picaba bastante la curiosidad de saber quiénes eran ellos dos y el por qué el interés de hablarle a él. ¿Acaso serían demonios o pecadores que esperan pacientes el sufrimiento eterno?

Elliott agradecía mentalmente estar cuerdo.

—¿No me dirás quien eres?— Volvió a interrogar Elliott.

—¿Y cómo lo harás si no tienes ningún poder disponible para amenazarme? ¿O acaso peleas como el estilo original Yasakani sin flamas?

¿Estilo Yasakani sin flamas? ¿De quienes habrá escuchado esa vaga historia?

—Espera, ¿cómo conoces el estilo ancestral Yasakani?— preguntó Damon.

—Historias viejas de Japón, ¡pero olvídalo! Así que este es tu nuevo hogar, Elliott—. Señaló la sombra que al parecer inflaba su pecho de orgullo y desinterés por las cosas.

—No tengo otra opción, pues no tengo dinero acá para construir una casa o para dormir con normalidad en una cama—. Aquel comentario hizo reír al sujeto sombrío, pero a Elliott solo le provocó disgusto haber dicho tamaña tontería frente a un desconocido.

De la nada, aparecía Rosalie con su típico informe de situación que solamente ella poseía y que al mismo tiempo, tomaba de la mano a Elliott y lo arrastraba a un lugar donde ella no podía ser vista para nada.

—¡Hey, espera! ¡Al menos deja despedirme de…!— sorpresivamente la sombra había desaparecido. ¿Era una ilusión de Damon?

Pasó lo mismo con el hombre anterior que se desvaneció apenas Elliott volteó a otro lado. Bueno, ahora debía enfocarse en buscar un lugar en el cual podía ocultarse con Rosalie y que le relatara todo lo sucedido cada mes. ¿Cómo? La misma genovesa en su primera aparición le entregó una pequeña rosa violeta de doce pétalos que cambiaba lentamente de color al azul del cabello de Damon, y donde cada pétalo cambiado eran dos horas transcurridas. Una vez que todos sus pétalos cambiaban completamente, regresaba a cambiar al violeta el cual significaba otro transcurso de dos horas cada una y sucesivamente.

Una vez que llegaron a uno de los rincones infernales y usando una de las mariposas azules en su mano, Rosalie invocaba con aquel mismo insecto un pequeño campo imperceptible por los demonios y otros entes no tan poderosos como único recurso de aislamiento con el resto de los seres infernales.

—Lamento arrastrarte de esta forma, pero sabes el riesgo que tengo al hacer esto—. Advirtió la joven de cabello violeta.

—No te preocupes, fue error mío por estar hablando con aquella persona—. Admitió Elliott.

—¿Qué persona? Te vi hablando solo—. Inquirió Rosalie.

Definitivamente estaba alucinando don dos sombras casi parecidas en estatura y voz más adulta.

—Bueno, sería mejor que me cuentes que está pasando allá en la Tierra. Aunque…— Elliott no se había percatado hasta ahora, pero la genovesa aun lo tenía tomado de su mano y a la vez, entrelazada con los dedos suyos —. Primero deberías soltarme…

—¿Eh…? ¡Waaaaaaaaaaaaaaaaaah!— Así a lo inverso del tiempo en que se demoró en ver su mano con la del inglés, Rosalie la quitaba inmediatamente con fuerza y se volteaba para darle la espalda por tamaña incomodidad a Damon.

Elliott por su parte veía lo repentino del actuar de la chica, además de divisar un pequeño… ¿sonrojo? Quizás de vergüenza y nada más ¿o sí?

—Ehm… no hay tiempo suficiente así que es mejor que me cuentes lo que ha pasado—. Solicitó Elliott algo incómodo por la situación.

—De acuerdo…— Después de respirar y calmarse, Rosalie comenzó a dar el informe mensual de lo sucedido.

Comenzó con cosas normales y la buena y tranquila vida de los chicos allá, pero lamentablemente tuvo que llegar al grano con la noticia del "suicidio" de Isabelle que concluyó en un asesinato por parte de Shadaloo. También le comentó del próximo torneo King of Fighters que muchos ex peleadores y fuertes del mercado económico lo financiarían, así como del nuevo equipo conformado por su ex enemigo de amores, al mejor amigo de él y a la chica por la que peleó con el japonés.

La ira de Elliott era notoria al conocer de la muerte de su segunda madre que lo crió en ausencia de Chrystal Damon, su verdadera madre que falleció de problemas al corazón. Para variar no tenía poderes y lógicamente estaría dispuesto a vender su alma al mismo diablo, si es que lo ve, para vengarse de quien le hizo eso y también, sabía quién era el real culpable.

—Bison… ¡MALDITA SEAS!— Las manos de Elliott se encrespaban de la rabia y además del regreso del dictador birmano. Ahora sí que se había pasado de la raya y le importaría un carajo mandar todo a la borda por Isabelle.

—Calma, Elliott… Recuerda que aun no puedes hacer nada—. Intentó tranquilizarlo Rosalie al tratar de colocar su mano en el hombro, pero el inglés volteó con violencia y casi golpeándola con el movimiento de su brazo hacia atrás.

La joven alcanzó a bloquear sin problemas con su antebrazo. Elliott notó que estuvo cerca de atacarla nuevamente y por impulso, lo cual hizo que bajara su mano y se colocase cabizbajo. Aquel recuerdo de haberla asesinado —aunque fue manipulado— regresaba a su mente y si bien ambos ya están muertos, esos pasajes deambulaban aun como imágenes oníricas en la cabeza de Damon.

—Lo siento… es solo que…— Elliott intentaba hablar y las palabras no salían de su boca. Un nudo en el corazón producto de esos malos recuerdos impedía incluso que modulase letra alguna.

Lo que el inglés no había esperado, era que la genovesa se posara delante suyo y colocara ambas manos en sus hombros en señal de calma y sosiego. Si bien asumió la ayuda de Rosalie a pesar de rehusarse por los mismos motivos, no quería apresurarse respecto a la buena voluntad de ella en la ayuda y guía necesaria para enfrentar a Hannibal que tomaba cierta distancia prudente cada vez que platicaban, pero… ahora ella se comportaba casi como una figura maternal o simplemente volvía a alucinar después del incómodo momento minutos atrás.

—Yo ya lo dije antes: no es tu culpa —. Reafirmó Rosalie mirando a los ojos de Elliott con seriedad —.No elegiste ese destino por tu voluntad, sino que te forzaron a tenerlo, así que no te martirices de algo que no deseabas hacer.

—Sé cómo te sientes y si yo estuviese en tu lugar, reaccionaria de la misma forma y con ganas de matar a Bison. Es por eso que estoy aquí Elliott, para ayudarte a cargar esa roca y… porque debo vencer a ese mismo desgraciado que me hizo la vida imposible en la niñez. No es fácil ser una creación de él y menos saber que fui moldeada para exterminar a Seiko y tomar su poder—. Relató la genovesa una breve reseña de lo que había pasado en su vida —. Es extraño, me crearon para tener el Satsui no Hado de Seiko, al final mamá Rose me liberó mentalmente, terminé enamorándome de él y ayudándolo incluso después de la muerte cuando enfrentó a Pierre y a ti en dos ocasiones. Es por eso que había regresado al mundo mortal un breve tiempo, para hacerlo reaccionar y que despierte el verdadero poder de la luz por sobre el de la oscuridad, y quiero que me creas, Elliott: deseo apoyarte a que realmente despiertes tu verdadero poder con la misma bondad que aun no pierdes… aquí—. Después del discurso, Rosalie usó una de sus manos para ponerla sobre el pecho de Damon, exactamente en donde está su corazón, tomando desprevenido al inglés con la guardia baja tras escuchar aquel relato—. Solo debemos confiar en que ellos lo lograrán y lo vencerán durante el torneo. Cuando lo hagan, nosotros estaremos esperándolo para ponerle fin a sus ambiciones y para vengarnos de lo que NOS hizo.

Guiándose por el instinto, Elliott correspondió el gesto de buena manera y añadiendo una leve sonrisa casi tímida, timidez que tenía el Elliott Damon real y no el que fue ambicioso. Cada vez más la real personalidad del inglés de cabello azul tomaba fuerza y al parecer Rosalie comenzaba a ser la responsable de renacer aquel sentimiento de confianza.

—Bueno, debo irme antes que nos descubran. Nos vemos pronto, Elliott—. Se despedía la joven con cerrar sus ojos y una sonrisa.

—Nos vemos… ¡Rosalie, espera!— antes de marcharse, Elliott la detenía. Ella volteó y notó que ahora Damon estaba casi nervioso. Fue buena idea darle un motivo de fe para prepararse—. Gracias.

Ella solo asintió y tanto aquella mariposa azul como la genovesa desaparecían del plano infernal, dejándolo solo con la misma flor y del cual la mitad de un pétalo había cambiado de color. Pasó una hora de conversación y a pesar de la mala noticia recibida respecto Isabelle, ahora tenía un poco más ánimo e inusual en su persona.

Ahora que tenía algunos minutos de soledad, comenzó a tener un proceso de retroalimentación cerebral al recordar lo que pasó en breve durante su plática con Rosalie. Todo lo que recordaba de personalidad lo hacía antes de su delirio mental cuando "mató" a Hannibal intentando abusar de Isabelle. Esto pasaba por la mente de Elliott:

Timidez… recuerda que la última vez que fue tímido era con Saki Nozomi cuando se conocieron de niños y posteriormente en los inicios de la adolescencia.

Confianza… Elliott sólo confiaba en su madre, Isabelle y la misma nipona-inglesa.

Sonrisa… su madre cuando le cantaba arrullos para dormir, Isabelle cuando lo acompañaba en sus clases de violín y piano y Saki cuando le puso una bandita en su cara cuando ciertos niños lo golpearon por no entregarles dinero.

Damon mismo se había abierto a la persona que él mató hace tres años atrás, lo que encontró sumamente raro. Ahora otra persona estaba comenzando a entrar en ese círculo de confianza femenina suya, pues Seiko es tema aparte cuando se encontraron en el plano astral y pudieron comprenderse mutuamente y por ser la única persona masculina que Damon confía actualmente. Sonrió y se marchó nuevamente a meditar, alentado de una u otra forma por las mismas palabras de Rosalie.


"Ya hablé con él y se encuentra más animado"—. Comentó Rosalie tras volver a otro plano más y terminar de hablar con Elliott.

"Lo hiciste bien, jovencita. Él debe estar preparado para comenzar pronto su entrenamiento y con los datos que te enregamos"—. Señaló un misterioso sujeto de cabello castaño oscuro y barba con un atuendo chino de color azul.

"Y no solo eso, es momento de que separe en su mente y corazón los deseos de la bondad y la destrucción para iniciar su verdadero camino"—. Apoyó otro hombre de cabello rojizo y un traje casi gris.

"Así como las rivalidades que deberá apartar para llegar a su camino. Lo hiciste bien, Rosalie. Sigue guiándolo por ese camino antes de comenzar con el verdadero desafío"—. Agregó otra persona de cabello castaño más parejo y un atuendo verde.

"Muchas gracias […]-sama, […]-san y […]-sensei."— agradeció la joven de cabello violeta.