Disclaimer: Los personajes corresponden en derecho de propiedad a sus respectivos autores, esta historia es sin fines de lucro. Sólo con el único fin de entretener a un público lector; de una fan para fans.

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Por Ladykya0


Pokeshipping week 2017

Fecha de publicación: Nov 10

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Día 6

El rol de Pikachu en la relación de Ash y Misty

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Estaba segura de que Ash jamás lo había notado. Pero, desde hacía un tiempo ya, venía pensando que Pikachu confabulaba para que ellos dos estuvieran juntos. El roedor eléctrico siempre encontraba el momento correcto o daba el paso que ellos jamás hubiesen dado por sí mismos.

Más de una vez los había comprometido en una situación incómoda, e incluso, a estas alturas, podía decir que el Pokémon era más listo que su entrenador.

Para Misty jamás había sido un secreto que Pikachu le tenía bastante afecto, al menos lo suficiente como para, de ser necesario, negarse a obedecer a Ash, sólo por ella. Muchas veces le pareció que el ratón era más feliz de verla de nuevo, que el mismo Ash, y eso había llegado a molestarla porque al final, todo ese tiempo y a pesar de todo, ella había estado esperando por un Ash que por fin notara sus propios sentimientos. Y al final, lo único que recibía era un pokémon sobre sus brazos, que la miraba, y después de lamer su mejilla le regalaba la mejor sonrisa que tenía.

Siempre creyó que le decía que todo estaría bien.

Y ahora estaba ahí, frente a ella, lanzando pequeños impactruenos sobre el suelo para evitar que se fuera del lugar, mientras negaba y alegaba con desesperación cosas que ella no podía entender. Pero estaba molesta y lo único que quería era alejarse de ahí, de Ash.

Pero para el entrenador, todo había pasado muy rápido.

— ¡Pikapí!

Fue lo último que él había escuchado antes de que todo se ensordeciera, cuando sintió su cuerpo sumergido completamente bajo el agua. Todo era un caos, pero no le importaba porque el objeto más valioso en su vida, había logrado asegurarlo dentro del puño de su mano derecha. Y, aun así, sentía que no podía volver a la superficie.

— ¡Ash!

Esa era la voz de Misty, la que siempre reconocería.

Abrió los ojos, y ante el pequeño ardor debido al agua natural de aquella piscina, sobre la luz parpadeante que lograba filtrarse, vio una silueta saltar, sumergiéndose hasta él. Quiso hablar, pero no pudo más, y mientras volvía a cerrar sus ojos no dejó de ejercer fuerza sobre su puño, pasara lo que pasara no podía perderlo.

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Lo recordaba, porque fue la primera vez que entendió la clase de complicidad que tenía con Pikachu, no sólo en batalla, el roedor se había convertido en un compañero de vida para Ash. Y, ese día, dos años atrás, al bajar del tren magnético en ciudad Carmín, el Pokémon simplemente se había parado frente a él alegando, no entendió qué era lo que su amigo había tratado de decirle, así que terminó recorriendo las calles de una ciudad que estaba a punto de caer en la oscuridad de una noche que se sentía fría, persiguiendo al roedor eléctrico hasta un parque, mientras chocaba con las personas a su paso y, en el último segundo, después de disculparse con un chico por tropezar con él, pudo divisar a una pelirroja chica a punto de llorar.

Lo que vio esa vez, no fueron los ojos rojos de ella, tampoco fue su ceño fruncido cansado de contener las lágrimas que claramente peleaban por salir. No, ese día Ash vio a Pikachu saltar sobre el regazo de la chica, y mientras el ratón lamia su mejilla, se vio a si mismo corriendo hacia Misty para, sin una palabra más, abrazarla con fuerza.

Y no la había soltado desde entonces.

— ¡Ash!

— ¡Pi, pikapi!

Le dolía el pecho. Su respiración era agitada y lo único que podía hacer era toser.

— Pero, ¿qué demonios se supone que estás haciendo? — Escuchó el reproche en la voz de Misty, y lo único que él pudo hacer fue sonreír, al saber que ella había regresado sus pasos por él.

Aún adolorido, con la mejilla ardiéndole debido al golpe que lo llevó a caer en la alberca principal del gimnasio y mientras intentaba ponerse de pie, notó a su Pokémon situarse frente a la chica, una vez más. Ash sostuvo su cabeza con ambas manos, aun confundido, pero al reaccionar completamente, se dio cuenta que algo le hacía falta.

Rápidamente se exaltó, olvidando su aun creciente malestar.

— ¿Dónde? ¡Pikachu!

Lo único que ambos pudieron escuchar, y llamando la atención del entrenador, fueron los constantes chillidos que el ratón emitía a la chica que lo miraba extrañada. Ash levantó la mirada, y lo que pudo observar fue a su mejor amigo depositando sobre las manos pálidas de ella, aquel objeto que había estado protegiendo tan solo minutos atrás.

Ella entonces alzó una mirada interrogante hacia él.

El chico simplemente suspiró.

— Yo no quería que esto pasara así —, dijo con una voz grave, debido al agua que había raspado su garganta al entrar involuntariamente — siento si te hice pasar un mal momento, pero yo…

— Ash…

— Yo no podía dejar que él te lastimase de nuevo. No quería provocar una pelea, pero… sólo pasó —, admitió con vergüenza, como pocas veces en su vida.

Hubo silencio, ninguno de los dos dijo nada más.

— ¿Pi? Pikachu…

Misty sonrió.

El roedor había empujado una vez más aquel objeto que aun reposaba sobre sus manos. Suspirando, la pelirroja acarició al pokémon, para después, con delicadeza, entregarle el anillo a Ash. Él la miró con miedo, pero al ver los ojos celestes de ella se tranquilizó, acomodándose en su lugar, aun sentados uno frente al otro, el hombre tomó la mano izquierda de ella.

— Sé que probablemente no es como querías que pasara, pero yo…

— Sí —, lo interrumpió. — Sí —, repitió en un susurro.

Ash sólo la observó, y con una amplia sonrisa continuó sus palabras mientras deslizaba el circular objeto sobre su dedo anular.

— Yo, quisiera saber si aún tengo oportunidad de que te conviertas en la señora Ketchum —. Intentó bromear.

Ella sólo asintió, para después robarle el poco aliento que Ash había recuperado, en un abrazo que ambos sintieron cálido y reconfortante.

Y lo último que escucharon antes de separarse fue el impactrueno que el roedor lanzó hacía la única persona que aún se encontraba ahí, presenciando la escena, pero quien terminó yéndose al verse amenazado por aquel pokémon eléctrico, que claramente se encontraba molesto y a la defensiva, protegiendo la felicidad de su entrenador que tanto trabajo le había acostado guiar.

Sí, ese era el Pikachu de Ash, su inicial rebelde, que con el tiempo se había convertido en su pokémon más fiel, quien desde el inicio había sabido reconocer el lazo que unía aquellos dos entrenadores tercos.

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¡Hola!

Oigan, se que ya es muy tarde, pero quería traerles el día seis, que por cosas de la vida no había podido subir. El día siete... no les voy a mentir, no lo terminé de escribir x'D pero planeo hacerlo, así que igual en la semana sale. (así como también en la semana responderé rw, de antemano gracias a los que comentaron y a Sire, que le hizo publicidad a mis oneshots en su pagina *emoticon heart*)

Como sea, espero les haya gustado.

Ya saben que cualquier cosa por aquí o en mi pagina de FB, LadyKya0.

Gracias por leer, y a pesar de mis retrasos, espero igual hayan tenido una bonita semana shipper~