En Vanhoover, en un cuarto de hotel están dos ponis:

Son las 6 de la mañana, unas cortinas transparentes iluminan una habitación que poseía una cama matrimonial en el centro, un cuarto pequeño para el baño y una mesa con una lámpara apagada, pequeños rayos de luz anaranjados se situaban en las paredes y gotas de una gran lluvia bajaban lentamente por la ventana.

En la cama se veían dos ponis, echados mirando al lado opuesto de cada uno y con la sabana dispersa dejando a uno sin mucho cobijo.

Uno de ellos era un unicornio, de pelaje color anaranjado claro, su melena y cola de un color naranja oscuro. En su pecho se veía un vendaje y en su casco, específicamente en su hueso Sesamoide también tenía un vendaje, tenía una pequeña barba y una mancha blanca arriba de su hocico.

Al otro lado, tenemos otro unicornio, tenía toda la sabana para él, su pelaje era blanco, su larga melena junto con su cola era de color morado y una pequeña barba descuidada.

Un rayo de luz choca con los ojos de Vincent, sus ojos intentan apretar más, pero la luz lo incomoda y los abre inmediatamente, las pupilas de Vincent se vuelven pequeñas y su casco se levanta para darle de sombra para cuidar sus ojos, un quejido sale de su boca.

Mueve su cabeza para mirar a su alrededor y ve las paredes de un color frio, la puerta de la salida del cuarto y a su lado ve la espalda de su mejor amigo que descansaba sin su sabana, se escuchaba su respiración tranquila y como su pecho subía y bajaba lentamente.

Gira su cabeza hacia la ventana, con sus dos cascos se restriega los ojos para quitarse las basuras del ojo y después levanta sus dos cascos para estirarse, lentamente se levanta de la cama, aparta la sabana con su casco y posiciona sus dos cascos traseros en el suelo, sucesivamente posiciona sus casos delanteros y con un pequeño de desequilibrio intenta caminar hacia la ventana para observar la calle.

Por la ventana se ven pequeños ponis caminando y varios carruajes desplazándose por las calles, levanta la vista para ver algunos rascacielos que bloquean la vista hacia el océano de la luna, el horizonte era un sol que lentamente subía.

—Otro día más… —Dice Vincent para el mismo, observando con una sonrisa hacia la ventana, respira un aire limpio de su cuarto.

Entonces se da la vuelta y otra vez mira la habitación, debajo de él se encuentra su propia sombra extensa, entonces una sensación le obliga automáticamente a estirar sus cascos delanteros y sus traseros inclinarse, para luego posicionarse otra vez, ya estaba listo para caminar, correr o trotar con tranquilidad.

Luego se queda quieto pensando mientras observaba su sombra, sus labios se mueven como si estuviera diciendo algo para el mismo.

Levanta su cabeza y mira hacia la puerta del baño, entonces camina tranquilamente hacia esta. Durante el recorrido tararea una canción.

-Otro día máááás… —Canta con un tono bajo.

Abre el picaporte de la puerta y la cierra lentamente, al cabo de un rato se escucha la llave girar y la ducha saca el agua.

Ahora hablemos del otro poni

[La cámara se acerca hacia el rostro de Sunburst y luego se difumina la imagen a la oscuridad]

—Oye hijo, ¿por qué andas así? ¡No ves que es de mala educación andar sin algo puesto! Ponte algo —Dice de manera autoritaria una figura oscura que contrastaba con un fondo gris.

—Pero no tengo nada que ponerme papá, me hace mucho calor ponerme los abrigos y las chaquetas, necesito algo ligero. —Dice un adolescente Sunburst, esta vez no tenía una barba y su cabello era un poco largo. Usaba otro estilo de lentes blancos, un estilo cuadrado más juvenil, él era el único que estaba a color, a excepción de su padre.

—Bueno entonces, que te parece que te compre… Ehm…—Dice el padre con un tono menos autoritario, ahora más calmado.

—Una capa podría ser, varios la usan en la escuela de magia. —Responde Sunburst completando la frase de su padre.

—Pues sí, una capa podría estar bien. —Entonces de la figura oscura se iluminan su lomo, pero no era su lomo en realidad, resultaba ser una gabardina completa que cubría su lomo y sus flancos.

[Ese pensamiento se difumina y luego los dos ponis aparecen en un fondo azul, esta vez el poni con forma oscura se le aparece un cuerno, y una barba, pese a eso, no podemos saber de su rostro]

—¿Cuál te gusta hijo? —Pregunta el padre, de su rostro sale una sonrisa calmada, se nota porque la sonrisa es de un tono blanco.

—Ehm… me gusta este —Señala una capa verde con rayas —¿Te parece bien?

—Se ve bien. —Responde la figura paterna —Dale, comprémoslo.

El joven Sunburst responde con un "De acuerdo" y los dos ponis se dirigen donde el vendedor —que literalmente era una figura difuminada—

[Hay varias escenas en la que muestran los dos ponis charlando con el vendedor, otro del vendedor viendo la mercancía, y otro de la figura paterna de Sunburst sacando de su gabardina unos bits y listos para entregarlos al vendedor]

—¡Espera! —Dice Sunburst alertando a su padre, sus ojos miran al padre y luego a un lugar de la tienda, su casco apunta hacia uno de los mostradores. —¿Ves ese de ahí papá? Ese de ahí, el azul con estrellas y lunas.

—¿Te gusta ese? Está bien, tráela y devuelve esta. —Le dice a su joven hijo para que luego este galopara a devolver la capa verde y traer la nueva. —¿No le importa si cambia?

—Oh no no, no hay problema, aun no me ha pagado. —Dice el vendedor riendo un poco.

Entonces vuelve el joven Sunburst esta vez con una mayor sonrisa y con la nueva capa.

—¿Por qué te gusta esta? —Le pregunta su padre

—Ehm, me gustan los diseños que tiene, y el color. —Responde con una sonrisa.

—Está bien, espero la cuides bien.

—Sí, la cuidare. —Dice el adolescente Sunburst, muy educado respecto a su edad.

—Bueno, tome señor. —Le entrega los bits. —Nos vemos.

Y los dos ponis salen de la puerta y mientras caminan hacia su casa el joven Sunburst se pone su capa.

—Mhm, vaya, es cómoda y no es muy calurosa. —Dice Sunburst apreciando su nueva capa. —Gracias papá.

—No hay de qué hijo, tu sabes que, como machos, tenemos que lucir bien y tampoco mostrar nuestros flancos, incluso, nuestra Cutiemark es lo más digno que tenemos. ¿No es así Sun?

—Si papá, y tienes razón sobre lucir bien, creo que me veo simpático con esto.

—Aja, incluso con tus cascos blancos y tu color naranja, esa capa te queda bien.

—Si. —Dice Sunburst mientras se apega a su papá mientras caminan.

[Todo se difumina y volvemos al Sunburst del presente, esta vez el abre un poco los ojos lentamente]

Sunburst abre los ojos lentamente y mueve sus cascos blancos por los lados, entonces empieza a estirar sus cascos a los lados en la cama.

—¡Hmm! —Hace un quejido por el estiramiento y luego abre los ojos completamente, levanta la mirada y mira la habitación, puede verla más iluminada por la luz del sol, sus orejas escuchan el ruido de la ducha y su hocico respira un aire limpio y tranquilo. Sus ojos se fijan a su lado de la cama y ve que no hay nadie ahí, relaciona el ruido de la ducha con el espacio vacío y comprende que Vincent se estaba tomando una ducha. Mueve su cuerpo en una posición sentada y pone sus cascos traseros y luego los delanteros para empezar a caminar un poco.

Al igual que Vincent, tiene un poco de desequilibrio e intenta tomar el control, ya un poco más despierta, camina hacia el colgador donde está su capa. Mientras se dirige hacia el colgador con uno de sus cascos se rasca la cabeza y luego restriega sus ojos para quitar las basuras.

Agarra su capa y se la pone en su lomo, una sonrisa se muestra en el rostro de Sunburst y al sentir la cálida y suave textura de su capa, toma un suspiro y sus ojos se bajan un poco, parece que tiene buenos recuerdos en su memoria.

"Oh papá… esta capa siempre la llevare conmigo, por todo el amor que me diste… te extraño" —Piensa Sunburst mientras fija su mirada en el suelo.

Luego de pensar con una sonrisa, fija su mirada hacia la pared y nota que desde siempre había un espejo en la habitación, tal vez no se haya dado cuenta debido a la oscuridad que tenía la habitación cuando entraron en la media noche.

Su cuerpo gira en dirección hacia la ventana y mientras mueve sus cascos se escucha el choque de las monedas que tenía, eran varias las que tenía porque su seguro médico lo dejaba sacar por haber estado en un accidente.

Se sitúa en frente del espejo y gira a un lado, levanta su capa y ve completamente su pecho sin vendaje, la ducha que tomo ayer hizo que se salieran y aparte tenía que limpiar sus heridas con agua.

De los bolsillos de su capa saca una rodaja de vendaje para ponérsela. Con su magia levita la venda y se lo pone alrededor de su pecho.

Luego levanta su casco izquierdo y también ve que le falta vendaje, corta con sus dientes el vendaje y luego se lo pone con su magia hacia su casco, lo rodea por el hueso Sesamoide —O muñeca, en otros términos — y listo. Estéticamente se ve bien el vendado porque los colores naturales de sus cascos son blancos y combinan con el color blanquecino del vendaje.

Gira un poco su casco y nota que lo puede doblar con tranquilidad.

Un suspiro de esperanza sale de su boca.

Con su casco derecho se peina su cabellera hasta quedar en algo aceptable, a Sunburst le gusta andar un poco despeinado, según él, ese es su atractivo. El ultimo toque sería ponerse sus lentes blancos. De la mesa del cuarto, se pone sus lentes y se vuelve a ver al espejo.

Sunburst siente una incomodidad y se fija en el vidrio de su lente y vuelve a recordar el accidente que tuvo. Una raya pequeña se situaba en la esquina de su lente derecho… visible de manera diminuta, pero algo incomoda.

Se deja de escuchar la ducha y el sonido de la ciudad toma su lugar, entonces se escucha el picaporte de la puerta abrirse.

Sale Vincent con una toalla en la cabeza y su cuerpo un poco húmedo… entonces sacude su toalla en su cabeza y la deja tirada en el suelo

—Oh… ¡Buenos días Sunburst!

Sunburst deja de verse en el espejo y voltea a responder a Vincent

—Hola Vincent. ¿Qué tal?

—Todo bien, amigo. —Dice mientras recoge sus lentes de la mesa de noche

—Bueno, tenemos que irnos a Ponyville, ¿verdad? No quiero perder tiempo. —Dice decidido mirando hacia la ventana

—Ah sí, ¿Cuánto tienes de dinero?

Sunburst deja de ver la ventana y fija su mirada hacia su bolsillo y siente algunas monedas con su casco

—Creo que eran como unas cien y más, ¿no?

—Ah pues, con eso nos da para ir. —Responde Vincent tranquilo

—Sí, pero déjame verlo. —Dice mientras saca sus monedas y las tira en la cama. —Cien…. Ciento veinte… Doscientos… y veinte… ¡Vaya! ¡Eso es lo que tenemos! ¡Doscientos veinte! —Dice más alegre mientras vuelve a recoger sus bits.

—Bueno… entonces nos puede darnos para comprar algo más. ¿Qué te parece una bufanda para mí? Sigue nevando allá afuera y necesito algo que me mantenga caliente, tu sabes. —Dice Vincent

—Ehm… —Desvía la mirada —Primero compremos los pasajes a Ponyville, ¿está bien? —Dice Sunburst también pensando en sus lentes, que podría también comprarse unos nuevos con el dinero que sobre.

—Claro claro, está bien.

A cabo de unos minutos vemos como los dos ponis bajan hacia el piso de abajo y llegan hasta donde está la recepcionista.

Vincent —quien tenía la llave— le da unos golpes al mostrador.

—Toc toc, señora… ¡tenemos que irnos! —Dice Vincent con una sonrisa y las llaves en sus cascos.

—¿Cómo? ¿Cómo? ¿ah? —Dice la señora confundida y con la vista algo perdida, sus ojos cansados y su rostro delatan que no tuvo una buena noche.

—Aquí están las llaves, adiós señora. —Dice Vincent dejando las llaves en el mostrador y yéndose sin darle ninguna importancia al estado de la vieja poni.

—Ya ya… ¡Ahm! —Bosteza la poni para luego recoger las llaves y devolverlas al recipiente de llaves.

Vincent se apresura al paso y abre la puerta del hotel.

—Pasa.

Sunburst sale y vuelve a ver la majestuosidad de la ciudad delante de sus ojos, esta vez las calles estaban cubiertas de nieve y varios ponis que transitaban por la calle tenían sus abrigos. Se olía un aire frio y puro. Se escuchaban al fondo ruidos de carruajes andando y galopes.

—Puta que frio. —Dice Vincent al salir de segundo y sentir un escalofrió al tener el aire frio en su pelaje. —Ya vámonos a la estación de trenes….

—¿Tienes alguna idea dónde está? —Pregunta Sunburst mirando hacia los lados en busca de alguna señal hacia la estación.

—No, ni vivo aquí así que tenemos que preguntar. —Dice Vincent con incredulidad mientras mira a los lados en busca de alguien para preguntar.

No hay nadie…

—¡Espera ya vuelvo! —Dice Vincent mientras vuelve a la entrada al hotel.

¡Pum! La puerta se abre fuerte y despierta a la vieja poni

—Ehm… Señora… ¿conoce donde queda la estación de trenes? —Dice Vincent de manera rápida que hasta no dice muy bien su pregunta.

—¡¿Como?! Ehm… —La señora toca con su casco su cabeza para recordar. —Aquí en esta calle hacia la izquierda, caminen tres cuadras y luego giren, ahí estará. —Responde la señora.

—¡Vaya, muchas gracias señora! —Agradece Vincent con una sonrisa

—¡Espero que se hayan divertido ustedes dos juntos! —Dice la señora con una sonrisa inocente.

—¿Qué? ¡No joda señora! —La actitud de Vincent cambia a una enojada y cierra muy fuerte la puerta del hotel.

Ya afuera, un Vincent enojado se acerca a un Sunburst que se encontraba observando los edificios.

—¿Por qué esa cara Vin? —Pregunta Sunburst.

—Nada… solo que no me agrada esa señora… —Responde Vincent cambiando su cara a una más tranquila.

Vincent apunta hacia la izquierda con su casco y dice:

—Aquí tenemos que ir recto por tres cuadras y luego girar a no sé dónde. Dice que desde ahí ya veremos la estación de trenes.

—Está bien, vamos. —Dice Sunburst para luego comenzar la marcha hacia la indicación de la señora.

[La cámara apunta a los dos ponis caminando hacia la dirección señalada y luego la cámara sube hacia el cielo hasta apuntar hacia las nubes grises que desprenden la nieve… la velocidad aumenta y vemos como las nubes viajan hacia una dirección hasta que detenemos la velocidad y la cámara vuelve a bajar hacia nuestros personajes… esta vez ya no aparece la calle, sino la estación de trenes y otra vez volvemos a ver en escena a los dos ponis]

Los dos ponis entran a la estación y ven que hay varias filas para los pasajes, los dos ponis se forman en la fila.

La estación de trenes es así, tiene paredes moradas y pisos lisos blancos, el techo es de vidrio y tiene una punta redonda que en medio cuelga para adentro una gran lámpara colgante de cristal. Tenemos las entradas y al frente la zona de recepciones, por los lados tenemos algunas tiendas como la prensa de aquella ciudad, un café muy pequeño y tiendas de ropa para los turistas.

[La cámara se queda estática en una zona en que veamos a todos los ponis en la fila y la velocidad aumenta hasta quedar con los últimos, Vincent y Sunburst]

—¡Buenos días señor! ¿Que se le ofrece? —Responde un poni mayor (color a elección del lector)

—Buen día, Ehm… mi amigo y yo queremos ir a Ponyville lo más pronto posible. —Responde Sunburst hacia el poni.

—Déjenme ver la lista de asientos del tren… —Dice el poni mayor buscando las listas y hojea varias hojas, una cara pensativa y unos ojos moviéndose de lado en lado denotan intranquilidad en Sunburst. —¿Juntos?

—Si es posible, mejor. —Dice Sunburst un poco preocupado, ya su cabeza le mandaba ideas de que no quedaban pasajes.

—Bueno, hay asientos, pero no juntos para dos. Tenemos dos asientos disponibles para el viaje. Uno es de clase normal y el otro es de primera clase. —Dice el poni mientras se fija el reloj grande que colgaba en la pared. —Parte a las 12 de la tarde, son las 11 así que hay una hora.

—Oh… ¿y cuánto cuestan los pasajes? —Responde Sunburst con temor a que sean caros los asientos.

—Bueno, el preferencial está a 50 bits, el de primera clase está a 100 bits. —Responde el Poni mayor.

Sunburst voltea la mirada hacia Vincent, este estaba mirando el bello edificio maravillado.

—Oye Vincent, solo hay dos asientos, cada uno separado y uno es de primera clase y otro no… Ehm…. ¿no tienes problemas con que te quedes en el de clase normal? —Dice Sunburst con una expresión poco tranquila.

—Bueno, si es lo que queda pues dale, ¿a qué hora salen? —Responde Vincent tranquilo.

—A eso de las 12. —Le responde Sunburst con mayor seguridad.

—¿y no hay otros viajes después?

Sunburst voltea a ver al señor y este le responde rápidamente antes de que Sunburst pudiera preguntarle.

—Lamentablemente no tenemos otros viajes aparte de este. Nos enteramos que la fuerte nevada que hay en el Imperio de Cristal llegara hasta aquí cerca de la tarde y no podemos arriesgar nuestros trenes a que salgan con las futuras condiciones, también nos enteramos de lo sucedido con ese tren que partió desde el Imperio hacia Ponyville… una pena realmente. —Dice el Boletero, que ya estaba escuchando la conversación de los dos amigos antes.

Sunburst sin decir nada vuelve a ver a Vincent:

—Ya lo escuchaste… es el último que saldrá hasta que ya no haya mal clima.

—Entonces dale. —Dice un Vincent desganado.

Sunburst voltea a ver al boletero, asiente con la cabeza y procede a sacar los Bits correspondientes para pagarle, el boletero tacha dos asientos de su lista y pone un pequeño cartel de agotados, varios ponis se dispersan de la fila enojados y Sunburst y Vincent sonríe nerviosamente. El boletero saca dos tickets y se los entrega a los dos ponis y luego le da el cambio a Sunburst.

—Tome, 70 bits de cambio. ¡Que tenga buen viaje! —Dice el boletero y luego se sale de su puesto, sabiendo que ya vendió todos los boletos, su misión ha sido cumplido y se encamina a su descanso del trabajo. Bueno, más o menos, tiene que entregar los papeles al maquinista y luego descansar.

[Entonces la cámara se vuelve negra y luego vuelve a abrir la escena y vemos a los dos ponis amigos enfrente de una tienda]

—Veamos si aquí hay algo que te guste. —Dice Sunburst hacia su amigo Vincent

—¡Vamos! —Dice un animado Vincent galopando a ver la tienda.

—Mira, hay bufandas, chaquetas y gorras…. Aquí unos lentes, gafas de sol y calcetines.

—Pues a mí me gusta… la chaqueta… ya no quiero la bufanda. —Dice Vincent con una sonrisa nerviosa y con los ojos cerrados.

—Veamos si no es caro. —Dice Sunburst mientras toma la notita que tiene la chaqueta y ve que cuesta unos 40 bits…

—Mmm… nada mal, y esta bufanda verde? —Sunburst se fija en la etiqueta y casi se cae al suelo. —¡¿80 bits?! ¿Por qué tan caro? —Se cuestiona Sun

—¡Es por la calidad de la tela de nuestra bufanda, esta importada desde Yakyakistan! —Dice una intrépida poni que es la vendedora

—Mmm… me parece mejor la chaqueta, al final, creo que cubre mejor del frio. —Afirma Sunburst —Deme esta chaqueta gris, por favor.

La señorita sujeta la chaqueta y le quita la etiqueta que tiene y luego extiende su casco para recibir los bits, Sunburst le entrega la cantidad exacta y la poni le entrega la chaqueta. Un "Muchas gracias" por parte de la yegua y varios galopes hacia la caja para guardar el dinero recién recibido.

—Toma hermano, espero que me perdones por mandarte a clase normal con esto. —Ríe un poco y le extiende la chaqueta a Vincent y Vincent la toma con su magia y se la pone.

—¡Gracias Sun! Me siento más calientito ahora. —Responde de manera tierna.

—No hay de que amigo… ahora dígame señorita, ¿cuánto cuestan esos lentes de ahí? —Apunta Sunburst hacia una vitrina con varios lentes iguales a los de Sunburst.

—Esos son de marca fina y cuestan 100 bits. —Responde la vendedora con una sonrisa. —¿Le interesa alguno? ¿Señor? —Se confunde al ver que los dos ponis desaparecieron.

—¡No puedo creerlo! ¡Eso es absurdo! —Dice un enojado Sunburst mientras Vincent ríe a carcajadas con la reacción negativa de su amigo.

—Tranquilo hermano, allá en Ponyville puede que te compres nuevos lentes, aunque también… desde aquí no parece que este muy dañado.

—Sí, solamente es un rasguño en el vidrio. Ya veré si en Ponyville hay.

Entonces nuestros dos amigos, uno encapuchado y otro enchaquetado se dirigen hacia los asientos afuera de la estación para esperar al tren.

Los dos ponis llegan hacia la parada del tren y ven que varios ponis están esperando con sus maletas. Los dos amigos no tienen tanta prisa en llegar primeros a sus asientos cuando el tren llegue así que ellos se sientan en una banca.

Pasada la hora el tren llega y varios ponis se pelan para entrar primero al tren… ya cuando la fila apretada para entrar al tren se acaba, los dos amigos se levantan de la banca para entrar al tren… ya dentro de un vagón, los dos amigos se abrazan y se despiden, cada uno a su vagón y su asiento. Cada uno con sus tickets y cada uno con esperanzas para llegar a Ponyville sanos y salvos.

Sunburst galopa hacia su vagón y ve que su asiento está dentro de uno de esos cuartos especiales, entonces desliza la puerta para entrar y nota que, como la otra vez, hay dos asientos que miran uno al otro y una mesa en medio, una ventana con una pequeña cortina y colgadores para poner las cosas y huecos para poner las maletas.

Sunburst se sienta en uno de los asientos y se recuesta de espalda, su mirada se queda fija en el techo.

Sus pensamientos lo invaden y vuelve a recordar los sucesos del accidente, como sintió que su casco se dislocaba y como lloraba por su amigo.

Sunburst intento olvidar esos malos recuerdos e hizo que su cabeza pensara en lo último que le dijo Vincent en la banca unos minutos antes.

[La imagen se desfigura y volvemos a ver a los dos amigos sentados en las bancas]

—Oye Sun

—Dime

—¿Te acuerdas de mi novia?

—Si. Si me acuerdo, creo que se llamaba Haraka, ¿verdad?

—Aja. —Responde Vincent. —La cebra bonita que conocí.

—Sí, dime, ¿qué fue de ella?

—¿No te acuerdas?

—No… ¿De qué tengo que acordarme? —Pregunta Sunburst confundido

—Estuviste tanto tiempo pensando en Starlight cuando ella no volvió…

—Pues…

—Haraka volvió a su casa, te dije esa vez que hablé de ella que vivía en las praderas cerca de Ponyville.

—¿Así?

—Sí, la estuve extrañando por un mes y le mandaba unas cartas diciendo que algún día la visitaría. Cada semana le mandaba cartas llenas de poesía, que a ella le encanta, y le mandaba mensajes de que la extrañaba mucho.

—Vaya que dulce, yo le mande cartas a Starlight, pero parece que ninguna las recibió o no quiso responder… pero creo que a ella no le llegaron. —Afirma Sunburst un poco nervioso, no puede pensar que ella estaba ignorándolo por alguna razón que no conoce.

—Bueno, ahora que vamos a viajar a Ponyville, la volverás a ver. Ahora. El punto es que cuando lleguemos a Ponyville, vamos a separarnos, ¿está bien?

—¿Visitaras a Haraka?

—Exacto, la buscare y la visitare… es lo que siempre quise hacer desde hace un mes hermano.

—Vaya, que tengas suerte en eso mi amigo… por ahora… solo esperemos a que llegue ese tren y que lleguemos a Ponyville en una sola pieza. —Ríe un poco Sunburst.

—Como tú lo dices, no me puedo imaginar que suceda otra tragedia. ¡Por ahí no la contamos!

—Nah… no creo que vuelva a suceder…

[Entonces la cámara se vuelve a difuminar y volvemos al presente]

Sunburst sigue con la mirada hacia el techo mientras esta recostado hasta que escucha el grito del maquinista diciendo que el tren ya está saliendo, luego a continuación escucha el vapor y siente como el tren empieza a moverse en dirección de los raíles.

¡Chu chu! Hacia el tren y los ojos de Sunburst se cerraban para estar en tranquilidad, esperando dormirse para despertar directo a Ponyville.

[Se escucha el tema La Costura de Dios – Gustavo Cerati]

[Con los ojos de Sunburst cerrados, aparecen imágenes en su cabeza]

Un corazón latiendo.

Un campo de flores moviéndose por el viento.

Ponyville en plena nevada, lleno de ponis caminando y abrigados.

Starlight…corriendo hacia el centro del campo de flores.

Un casco naranja sujetando la de ella.

Un ave volar.

Starlight cerca de él, riendo juntos y con miradas enamoradas.

Ellos dos abrazándose.

Y, para terminar, todo se vuelve blanco… la luz los ilumina, las aves cantan, todo gira en torno a ellos.

La paz…

Pero algo interrumpió su intento de dormir.

[Se corta la música de golpe]

Se escucha la puerta deslizante cerrarse y los ojos de Sunburst se abren rápidamente y fija su mirada al reciente pasajero que entro a su cuarto y se sentó en el otro asiento.

Este poni tenía la mirada triste y su vista estaba fija en la ventana mientras tenía su casco izquierdo en su mentón, sus ojos melancólicos y su cabellera moviendo de un lado a otro. Su pelaje era blanco, tenía una barba de color castaño claro y también tenía un corto cabello castaño. Sus ojos azules y su Cutiemark es un sol con franjas azules.

Sunburst toma asiento y se queda mirando al poni nuevo, algo tiene que parece como si lo hubiera visto antes.

Entonces se fija en el otro casco que no estaba en el mentón del poni, el derecho, estaba entablillado y vendado. Entonces entrecerró sus ojos para fijarse más aun en el poni y vio que tenía un vendaje en su cabeza, pero que era cubierto con el gorro negro que tenía.

—¿Y vos que ves? —Dice el poni enojado, mirando fijamente a Sunburst, con su mirada temblorosa y un acento extraño.

—¿Q-que te ha pasado? —Pregunta Sunburst un poco asustado.

—Me he lastimado. —El poni miente.

Sunburst sabe que eso no es verdad, algo le dice que ya ha visto a ese poni en algún lugar antes, puede que antes del accidente del tren.

—Ehm… creo que te conozco. —Sunburst empieza

—¿Cómo? Yo no te conozco a ti.

—No es eso… te he visto… ¡te recuerdo en la estación de trenes!

—¿Así? —El poni mira a los lados y ajusta su gorro de su cabeza para tapar sus vendas.

—Si… creo que tú eras el maquinista que convenció a otro para intentar entrar en uno del Imperio de Cristal hacia Ponyville!

—¿Cómo sabes eso?

—Escuche tu conversación con tu mayor y luego le hablaste al maquinista que iba a manejar el tren, ¡tú provocaste el accidente!

—¡Yo no lo cometí!

—¿Así? ¿Entonces quien fue?

—Me noquearon… —El poni mira hacia la ventana evitando la mirada de Sun

—¿Te noquearon? ¡No lo creo!

—Te voy a contar lo que sucedió. —Vuelve a mirar a Sunburst, le da a Sun una mirada fija y su cuerpo se inclina más adelante para que lo escuche.

[La cámara se sitúa en el rostro de aquel poni y se difumina a un color negro, para luego cambiar la imagen a la imaginación de él]

—Era eso de la madrugada, estaba a cargo del tren y de pronto escuché que mi puerta sonaba, me acerca hacia la puerta y de golpe se abrió, pude ver que dos ponis estaban peleando y parecía que uno iba a matar a otro, recuerdo que uno era de color azul y cabellera verde, el otro también era azul solo que más claro y de melena color marrón. El de cabello verde tenía una cerradura muy afilada y el otro poni sangraba. ¡Todo era muy rápido! Intente detenerlos a los dos pero sentí que el de melena marrón me echo sangre, salió desde su cara, me echo en mi pelaje y eso hizo que me apartara, y de pronto, el que quería matarlo al otro, intento darle una patada pero el otro le dio un golpe e hizo que se aturdiera y cayera, mientras tanto no me fijaba en el tren, luego, el asesino ese, intento darle fuertes golpes… intente apartarme pero no lo logre, el casco fuerte del asesino me dio en toda mi cabeza por error y me hizo caer, caí justo en la palanca en el centro de control de velocidad del tren y la acelere por error. Recuerdo que mi cabeza le salía algo de sangre y vi como aquellos dos perdieron el equilibrio por la velocidad… luego… tú ya sabes lo que paso… —Termina aquel poni con la mirada triste.

[Volvemos al tren]

—El accidente…

—Si, ese maldito accidente. ¡Si no fuera por esos dos boludos, hubiera llegado ese tren sin ningún problema!

—Yo no me hubiera dislocado mi casco, ni tuviera heridas…

—Mírame. —Se mueve para mostrarle su pata lastimada. —Tuvieron que entablillarme porque lo tengo totalmente fracturado… C-como el ex maquinista de ese tren tengo que pedirte perdón por lo sucedió. —Apenado mira el suelo.

—Bueno, por lo menos nadie ha fallecido, ¡que yo sepa! Los del hospital me dijeron que todos han estado bien.

—No creas… —Mira la ventana triste.

El poni que miraba por la ventana sentía que no tenía que meter en tema eso, era algo personal de él.

—E-Ehm… dime, ¿para que ibas a Ponyville?

—Oh, vaya, es una historia larga, ¿sabes?

—No me importa, quiero oírla.

—O-ok. Ehm… resulta que yo conocí a una linda yegua hace unos meses, estuvimos unidos todo el tiempo y nos amábamos… si… nos amábamos… ¡y luego! Ella tuvo que irse del imperio de cristal hace 3 meses, me entere por una nota pegada en la puerta que se hospedaba temporalmente. Como dije antes, eso fue hace 3 meses… pues resulta que durante esos 3 meses no supe nada de ella, le escribí cartas y ¡no respondía ninguna! Me preocupé y decidí irme con mi mejor amigo hacia Ponyville a encontrarla, como tú sabes, la nevada que hay ahora hizo que varios viajes en tren disminuyeran, justamente el ultimo era aquel que sucedió todo. Y bueno… paso el accidente y… —Sunburst se pone a dudar si decir que se escaparon por su voluntad o mentir que lo rescataron. —Nos rescataron, nos llevamos a Vanhoover y ya después, hoy, tuvimos la suerte de encontrarnos con un tren de ida a Ponyville… justamente también habían varios agotados… porque aun el clima no mejoro bastante, y bueno, aquí estamos.

—Ehm… —Aquel poni se masajea la barbilla pensando en un detalle que menciono su compañero de viaje. — Mencionaste que tuviste una novia que se hospedaba en una casa temporalmente… Acaso ella… ¿no se llama Starlight?

—¡Si! ¡Es ella! ¿Sabes algo de ella?

—No, no sé nada, lo que sé es que ella se hospedo en la casa de mi… —Se queda callado por un rato… y su expresión se torna triste. — exnovia…

—… ¿Sugar? —Sunburst se queda viendo el repentino cambio de humor que tuvo el poni.

—Si…

Aquel poni ve que Sunburst lo estaba viendo extrañado y continua con la conversación.

—¿T-tú eres Sunburst, ¿verdad?

—¡Si! ¡Ese soy yo!

—En la nota mencionaba que le avisaran a un camarero de un café a ti. Bueno, creo que mi antigua novio lo hizo.

—Sí, pero yo fui más rápido, leí la nota justo en el día en que Starlight se fue.

—vaya, eso debió ser triste.

—Si lo fue, ¡pero lo bueno es que la podre ver de nuevo!

—Vaya suerte que tienes…

Sunburst se queda extrañado a tal negatividad de aquel poni.

—¿Tu cómo te llamas?

—¿Yo? Me llamo Pablo, pero mis amigos me llaman Pablosky… y prefiero que me llames así también.

—Un gusto conocerte Pablosky…

—Igualmente…

—y Dime… ¿Qué fue de Sugar?

—Una triste historia…

—¿Por qué? ¿Qué paso? —Pregunta curioso Sunburst.

Pablosky… le da una mirada a Sunburst, ya con la charla que han tenido, le tiene cierta confianza a él.

—Sugar era mi novia por un año, quería conocer a sus padres, pero ellos vivían en Ponyville y ella en el imperio de Cristal, muy pocas veces podía quedarme en Ponyville y las veces que iba era por trabajo, incluso si podía ir solo a Ponyville a conocerlos… no sería lo mismo si Sugar pudiera acompañarme. Sugar era una de las chicas que trabajan en el servicio de los trenes, yo era el maquinista, así de esa manera nos conocimos los dos… —Pablosky toma una pausa mirando el cielo por la ventana y luego mirar a Sun. —Ese día del accidente… ella estaba en el mismo tren que yo, la razón por la que intente trabajar de maquinista, aunque no sea mi turno era para aprovecha que Sugar viajaba a Ponyville mientras aprovecha de su trabajo, ella iba a visitar a sus padres y yo no quería perdérmelo. Quería ser dulce con Sugar y pretendía sorprenderla diciendo que no podía viajar con ella ni como maquinista… para luego aparecer al final del viaje y dar la grata sorpresa… pero eso no paso.

—El accidente…

—Si… el accidente… aquella Pegaso de pelaje blanco, de melena morada… y ojos radiantes azules… no fue encontrada en los restos del accidente…

—No… —Sunburst no podía creerlo.

—Si… Sugar murió en ese accidente… por mi culpa… —Unas lágrimas lentamente salen de sus ojos… —Me fracture la pata, me lastime la cabeza… y perdí a mi novia… la perdí… —Con su casco se intenta secar las lágrimas.

—Lo siento amigo. —Dice Sunburst apenado.

—Está bien… honestamente, no sé qué voy a hacer ahora, tengo que ir hacia la casa de los padres de Sugar, intentar encontrarlos y avisarles sobre su hija… pero no me atrevo a decirles tal cosa… tal vez me quede en Ponyville a alejarme un poco de las cosas que me rodeaban… tal vez no vuelva por un buen tiempo a el Imperio de Cristal. Quiero alejarme de mi trabajo… no quiero cometer un error… que cueste… vidas.

Sunburst estaba callado, aquella revelación era muy sorprendente y sentía pena por aquel poni… no podría imaginarse la misma situación si fuera Starlight… aquella poni morada que conquisto el corazón de Sunburst… ¿morir? Podría Sunburst volverse loco, ni siquiera un loco… no podría vivir con eso…

—Vaya… espero que hagas lo correcto, ¿está bien Pablosky?

—Está bien…

—¿Sabes cómo me rescataron en el accidente?

—No, ni idea…

—bueno, te voy a contar. —Mira hacia la ventana para intentar recordarse… cierra los ojos y se imagina lo sucedido.

[Las imágenes de sus recuerdos aparecen en escena]

[Se reproduce La costura de Dios V2 – Gustavo Cerati]

—Recuerdo que estaba atascado entre todos los escombros del tren, mi pata derecha estaba atascada por un metal, pensé que iba a perderlo, pero no, escuche las voces de otros ponis mientras buscaban a más supervivientes… grite con todas mis fuerzas, me lograron pillar y me sacaron, ¡nunca estuve más aliviado en mi vida! Me llevaron en un carruaje hacia una ciudad cualquiera, pudo ser Vanhoover, y me pusieron esto…

[La canción se acaba hasta el final]

[Volvemos a la realidad]

Pablosky se quita el gorro negro que tenía y muestra sus vendas.

—El problema era que aquel hospital que me llevaron estaba repleto… me preguntaron si yo era el maquinista y tuve que mentirles que no, no estaba en servicio y solamente era un pasajero. Ahora, ya que el lugar estaba lleno, tuvieron que entablillarme y cubrirme la herida de mi cabeza y darme de alta, fue muy irresponsable de su parte dejarme así nomas… pero quien sabe… podría haber ponis en peores estados al mío…

—Si…

—Y bueno, no sabía nada sobre la ciudad es que estaba y pensaba irme al imperio de Cristal… pero debido al accidente, la ruta se cerró hasta nuevo aviso… así que tuve que irme a Ponyville a... bueno… tomar una decisión.

—Vaya… ¿Sabes quién fue el poni que hizo que nos rescaten?

—¿Te refieres a ese pegaso que supuestamente hizo señales de humo para que vengan a rescatarnos? Pues si… debería contactarme con aquel para darle las gracias…

—Yo igual, nunca sabremos quién es aquel o aquella que nos rescató.

—Pues si…

—Aja…

—Bueno Sunburst… quiero tomar una siesta, el viaje será largo y quiero descansar.

—No hay problema Pablosky, nos vemos luego.

—tan' bien…

Pablo se recuesta en su asiento y cierra los ojos… su posición se ve algo incomoda debido a que tiene que evitar que su pata entablillada este presionada para que no le duela.

Sunburst mira a su alrededor para ver el lugar una vez más y luego se fija en el paisaje en la ventana

[La cámara se sitúa hacia la ventana]

Al cabo de un rato Sunburst empieza a tener sueño.

Sunburst empieza a cerrar los ojos lentamente…

Todo es oscuro… se escuchan los latidos del corazón de Sun.

[Luego los ojos de Sunburst se abren y la cámara sigue situada en la ventana, esta vez con distinta luz y con algo particular en la lejanía]

[Se escucha Seahorse Reunion – Jesse Novak… o también "Bojack Horseman Soundtrack Preview" – Minuto 6:00 a 6:30]

Desde la lejanía se podía ver el gran rascacielos de Canterlot, la gran montaña que tenía detrás y debajo de ella, la gran e icónica Ponyville…

El sol estaba cerca de ocultarse, se podía ver los colores anaranjados chocar por los ojos de Sun.

Una sonrisa sale de la boca de Sun y sus ojos muestran un ánimo encantador.

Sunburst ya había llegado a su destino y estaba encantado de haber llegado.

Luego de un rato, el tren empieza a desacelerar, y luego se detiene completamente justo en frente de la estación de trenes. En la ventana se podía ver como varios ponis se encontraban ansiosos de poder ver a sus seres queridos volver. Todos los ponis se encontraban bien abrigados.

Se escuchan los sonidos de varios ponis trotando en los vagones, voces y maletas chocándose… Sunburst se quedaba esperando hasta que el alboroto de afuera se hubiera calmado… mientras veía como varios ponis abrazaban a los otros que los esperaban… Sunburst se imaginaba que Starlight también estuviera lista de recibirlo al… pero sabía que eso no pasaría… puede que Starlight no sepa de la llegada de él.

Luego de que el alboroto se dejara de escuchar, Sunburst mira a su compañero de viajes dormido y lo sacude un poco para que despierte.

—Listo Pablo, ya llegamos. Fue un gusto hablar contigo, no me olvidare de ti.

—Ahm… igualmente Sunburst. —Dice mientras se quita las lagañas de sus ojos —tú fuiste el primero en escuchar mi historia y te agradezco que lo hagas, yo tampoco me olvidare de ti. Nos vemos.

—Igualmente, adiós amigo. —Le da una sonrisa tranquila y le estrecha el casco.

—Adiós. —Pablosky le estrecha y se despide con una sonrisa.

Entonces Sunburst se voltea en dirección de la puerta y, preparando su capa, abre la puerta del cuarto y sale.

—¡Ahí estas! —Aparece Vincent cerca de Sunburst, con la cabellera distinta y puesta con su nueva chaqueta.

—Hola Vin, ¿Qué te has puesto?

—Mira. —Su melena larga estaba con un moño, teniendo una cola larga. —¿Te gusta?

—Pues me parece bien, supongo que la melena larga a veces te molestaba.

—Aja, y el poni que estaba alado mío me regalo unas ligas. Supongo que estaré así por un buen momento. —Replica Vincent con una sonrisa.

—Pues que bien, se te ve bien. —Halaga Sunburst.

Entonces, detrás de Sunburst sale Pablo y sin decir una palabra camina hacia el pasillo de la salida y sale.

—¿Ese fue tu compañero de viaje? —Pregunta Vincent

—Si.

—Me parece algo familiar. —Dice Vincent entrecerrando sus ojos.

—Puede ser, pero no. Tuve una buena charla con él. —Miente Sunburst, porque prefiere no contar la historia de Pablo a demás personas.

—Bueno, ¿que esperamos? Vamos afuera. —Dice Vincent caminando hacia la salida.

Sunburst toma aire y suspira, ya estaba cerca de su objetivo, había que buscar el castillo de la Princesa Twilight y buscar a Starlight.

—Está bien, vamos.

Los dos amigos salen del tren y ambos notan que ya varios se iban hacia sus casas, el cielo ya estaba oscurecido y el frio era chocante para el pelaje de Sunburst y Vincent.

—Oye Sun, gracias por la chaqueta. No creo que pudiera aguantar este frio.

—No hay de que… ahora caminemos un rato.

Los dos ponis caminan pisando la nieve del suelo, salen de la estación de trenes al exterior y se dirigen a una banca a sentarse.

—Bueno Sun… no sé qué hacer ahora, quiero ir rápidamente hacia donde vive Haraka… pero no sé exactamente donde es, solamente me dijo que vive cerca en las praderas…

—Yo tengo que ir a buscar a Starlight en el Castillo de Twilight, ¿qué tal si nos separamos?

—A mí también me gustaría, pero suena triste…

—No pasa nada, mañana te cuento lo que pase, ¿está bien?

—Ya, yo me iré a preguntar por las casas, de seguro la deben conocer. Y lo bueno es que tampoco es muy tarde, puede que sean cerca de las 7 o algo así. Recién acaba de oscurecer.

—Tienes razón, de seguro no molestare a Twilight si pregunto por Starlight.

—Bueno Sunburst. Aquí nos vemos. —Dice Vincent girando su cuerpo y mirando hacia Sunburst, estrechando su casco para que Sun la tomara.

—Así es… nos vemos luego amigo. —En vez de estrechar su casco con Vincent, Sun lo abraza como buen amigo. —Gracias por acompañarme.

—No hay de que, para eso estoy.

—Gracias.

Los dos se suelta del abrazo.

—Ahora Sun, ¡ve! Te espera Starlight. —Dice Vincent con una sonrisa algo burlona.

—Jejeje, ya voy. ¡Nos vemos! —Sunburst ya empezaba el trote.

—¡Adiós! —Vincent aún se queda en el lugar mientras se despide con su casco.

Sunburst galopa velozmente hacia el castillo, se veía claramente por las luces que tenía por afuera. Sunburst sentía la nieve chocar con su cara, la frialdad en sus cascos y el viento soplando algo fuerte en su cuerpo. Mientras cada vez se acercaba su corazón latía más fuerte y no podía evitar tener una sonrisa, al fin por mucho tiempo podría ver a la poni que tanto quería.

Y luego deja de galopar…

Sunburst estaba en frente de la puerta… tieso como un árbol, observando la textura de la puerta. Miraba a los lados para ver si alguien estaba cerca del lugar, no había nadie.

Trago saliva y pensaba en lo que podría decir.

"¡Starlight! ¡Qué gusto verte! ¿Puedo pasar?"

O mejor como…

"Acabo de ver la poni más bella del mundo, ¿Cómo estas Starlight?"

O algo como…

"Hola… Starlight, cuanto tiempo…"

O mejor sería…

"¡Starlight!" y abrazarla…

Había muchas cosas que pasaban por la cabeza de Sunburst, su corazón latía más fuerte y estaba muy confuso sobre lo que haría en ese momento, estaba nervioso y empezaba a morderse sus labios.

—Wow… esto es difícil. —Pensaba Sunburst mientras miraba sus cascos debajo, veía como su venda estaba algo descubierta, pero no le importaba.

Sunburst suspira una vez más, y dirige su mirada hacia la puerta, ya estaba listo y dentro de el mismo ya estaba listo que decirle a Starlight cuando la vea.

Toc Toc Toc*

La puerta se abre y se escucha el chillido de la puerta grande…

El corazón de Sun explotó.

Sus pupilas se achicaron al ver lo que estaba en frente de él.

Era…

—Starlight…

—¿S-Sunburst?

Los dos se miraron a los ojos… se sentía que los latidos de Starlight aumentaban… un fuerte sonrojo salía de sus mejillas, un silencio dulce tardo como 2 segundos.

Starlight sonrió involuntariamente, Sunburst estaba intentando no caer desmayado, los nervios lo mataban y su sonrisa irradiaba mucha felicidad.

—Starlight… que bueno verte.

—S-Sunburst…yo…y-yo…

Sunburst se inclina y le da un beso en los labios a Starlight.

Starlight queda sorprendida, siente los suaves labios de Sun en los suyos, siente un sabor particular, los ojos de Sun y de Starlight se cierran y los dos disfrutan del beso.

Starlight pone un casco en Sun para apoyarse y seguir, una sonrisa sale de Starlight mientras lo besa y su sonrojo sigue en ella.

Sunburst siente la respiración de Star en su hocico, un aliento cálido transmite cierta energía en Sun, siente una paz, una tranquilidad, una sensación placentera en su cuerpo.

Y el beso finaliza.

Las dos respiraciones agitadas se encuentran con miradas en los ojos, ambos sonríen y rápidamente sus cuerpos chocan en un fuerte abrazo.

—Te extrañe Starlight. Cuanto he deseado verte por tanto tiempo… —Dice Sunburst con una sonrisa y los ojos cerrados mientras la abrazaba.

—Yo igual Sun, siento no haber estado contigo este tiempo, yo también te he extrañado… —Dice con algo de pena, pero con una gran alegría en su interior.

—¿Que ha pasado en estos meses, Starlight? —Dice mientras la abraza.

—Estuve ocupada… no podía salir ni perder tiempo porque Twilight me mando una tarea mientras ella y sus amigas iban de viaje, fueron hacia la lejanía en no sé dónde y Twilight me pidió que cuidara el castillo, y que investigara momentáneamente aquí. Pero me informo después del primer mes que ella iba a tardar unos meses más y que volverá después… —Dice Starlight apenado mientras mueve sus cascos en el pelaje de Sunburst.

Sunburst se separa del abrazo y la ve a los ojos a Starlight acompañado de una sonrisa cálida.

—¿Y por qué no me has mandado ninguna carta? ¿Recibiste las mías?

—No, hubo un problema con el servicio de correo de Ponyville y varias de las cartas nunca llegaban a sus destinatarios… incluso los míos que te mande. Quería informarte desde el primer mes que paso lo que sucedió, pero recién me dijeron que nunca habían llegado, pensé que… al saber que no respondía las tuyas y que a ti no llegaban las mías… te olvidarías de mí. —Dice con la mirada hacia abajo.

Sunburst se acomoda los lentes y con su casco levanta la cabeza de Starlight para que lo vea a los ojos.

—Starlight… yo nunca me olvidaría de ti, hice este viaje para buscarte, yo igual pensaba lo mismo que tu pero no me rendí, lo hice porque… te amo. —y finaliza dándole un pequeño beso en los labios.

Starlight sonríe a tal comentario y por el beso.

—Que dulce eres Sun, gracias Sunburst. —Vuelve a abrazarlo.

—Todo por ti Starlight, ¿lo recuerdas?

—Si, si me acuerdo…

Y luego dejan de abrazarse.

—E-Ehm… ¿quieres salir a pasear? —Dice con una voz más tranquila y segura.

—¡Claro! Espérame buscare la llave y cerrare la puerta.

Entonces Starlight sale disparada y vuelve velozmente con una llave levitando y luego cierra la puerta.

—Vamos…

—¿Conoces un lugar donde… sirven comida?

—Hay una cafetería cerca de donde era la casa de Twilight.

—¿El árbol ese?

—Así es… sirven cafés y bocadillos.

—Exactamente como nos volvimos a ver, vamos.

Y los dos ponis van juntos apegados, galopando con total tranquilidad y disfrutando del momento… a veces se echaban unas miradas y sonreían. El paseo era calmo y para Starlight, el frio que había afuera no le importaba, su fuente de calor estaba alado de ella y era Sun.

Su paseo duro como 5 minutos, el pueblo no era tan grande como eran el Imperio, el cambio de Ciudad a Pueblo Sunburst lo noto.

Luego los dos ponis llegan y Sunburst abre la puerta primero para dejar pasar a Starlight.

Sunburst observa la cafetería y puede ver que tiene cierta estética acogedora, las paredes eran color beige, el techo era de madera y el suelo también, las mesas eran comunes con manteles y las sillas eran grandes y acogedoras. Había un mesón donde se pagaba las cuentas y al fondo se veía la cocina detrás de una puerta.

El detalle era que esa cafetería no tenía fotografías de lugar, no había nada que hacía que el lugar se sintiera con historia, ni un cuadro para la decoración, incluso se sentía como una cafetería rápida, pero con techo.

Sunburst y Starlight se acercan a una mesa y se sientan los dos juntos.

—Ahm… Starlight, te cuento que también me acompaño Vincent en el viaje.

—¿Así? ¿Y dónde está?

—Se fue a buscar a una amiga cebra.

—¿Zecora?

—No, una tal Haraka.

—Mmm, no la conozco, pero puede que viva por allá en las praderas de aquí. Allí viven otros ponis que no conozco y también puede que esté una cebra.

—Entonces puede que lo encuentre.

Entonces Starlight se fija en algo raro, mira el casco de Sunburst

—¡Que te ha pasado! —Starlight toma rápidamente el casco de Sun y lo pone en la mesa. Con una mirada fija se pone a ver el daño del casco.

—E-E-Eh, resulta que paso un accidente en el tren.

—¿¡Enserio!?

—Si Star… nadie salió lastimado, pero tuvimos que retrasarnos un día.

—Oh Sunburst… no puede ser que te haya pasado esto… parece que te dislocaste el casco.

—Si… eso paso. Fue Vincent quien me lo movió para que estuviera bien y en el hospital me lo vendaron.

—Vaya… ¿algo más tienes? —Dice Starlight preocupada mientras miraba en el cuerpo de Sunburst buscando algo más-

—Tengo una herida en el pecho. —Muestra su herida deslizando su capa.

—Sun…

—Si, si, lo sé. Es terrible pero no es muy grave. Ya va a curarse con el tiempo… aunque no me lo han examinado con profundidad porque en el Hospital tenían poco tiempo y solamente me lo vendaron. Nada más le dieron una ojeada.

—Vaya… pero… —Se inclina hacia la oreja de Sunburst y con un sonrojo pequeño le dice —Si quieres yo podría examinártelo…

Sunburst se sonrojo tal cual tomate y ríe nervioso.

—Uh… E-eh parece una idea interesante… no se… jejeje —Nervioso el pobre.

Starlight echa una tierna risita tapándose su casco y le da un guiño.

Y luego de reír los dos se miran a los ojos como enamorados…

—Ehm, jóvenes… ¿Qué desean servirse? —Dice el camarero del café con un tono serio y una cara aburrida.

—Ehm… ¿que deseas Star?

—Lo que sea… —Dice con una sonrisa mirando a Sun

—Entonces… dame unos lindos biscochos y donas.

—Está bien señor, ya le traemos a su mesa.

Y el camarero ya empezaba a largarse.

—¡Espera! —Grita Sunburst levantando su casco para llamar la atención del camarero.

—Dígame señor. —Dice el señor algo irritado.

—Ehm… ¡para tomar quiero… Café caliente para dos!

—Está bien señor, ya vuelvo.

Y el camarero se va.

—Y bueno… Starlight… espero que te gusten los biscochos…

—No hay problema, pero honestamente yo quiero comer unas donas.

—No pasa nada, lo pago.

—Oh, muchas gracias.

—Todo por ti.

Y vuelve a sonreír.

Al cabo de un rato… el señor vuelve con sus pedidos.

—Bueno Starlight… al ataque…

—Así es. —Dice Starlight viendo los bocadillos y el café caliente.

—Buen provecho, Starlight. —Sonríe Sunburst.

—Buen provecho también, Sunburst. —Igualmente sonríe Starlight.

Y los dos ponis, juntos y tranquilos, disfrutan de sus bocadillos y sus cafés.

[La cámara se aleja y sale de la ventana, hasta llegar a cierta altura y se puede distinguir el bello paisaje de Ponyville en la noche… llena de nieve y las luces y la luna llena brillando]

[Se escucha Llegaste - Gustavo Cerati]

Fin.


Bueno amigos, eso fue todo. En el futuro escribiré historias de algunos personajes que se mencionan, espero que les haya gustado mi historia. Agradezco de todo corazón su paciencia.

¡Nos vemos pronto!