Disclaimer: Los personajes y el mundo de Hora de Aventura son marcas registradas y no son de mi propiedad, todos los derechos pertenecen a Cartoon Network y demás empresas asociadas. Esta historia fue basada en diversos medios de la franquicia y fue elaborada por diversión sin fines de lucro.
El Portal.
Gumbald daba hachazos al suelo, intentaba abrirlo con el bajo-hacha de Marceline, en un intento desesperado por seguir a la criatura que le había robado el alma a su sobrina, pero no podía, no era un pico.
—En vez de leñador debí ser minero —Dijo Gumbald golpeando el suelo con desesperación logrando cuartearlo cada vez más, mientras una chica vampiro sostenía entre sus brazos a una gran líder pálida y sin alma.
—Esto es culpa mía, debí decirle a Bonnie quien era y al Líder nunca debí decirle sobre mi papá. —Decía Marceline llorando, mientras Gumbald seguía golpeando el suelo con el hacha.
—Yo no permitiré que ese monstruo se quede con el alma de mi sobrina, lo encontrare aunque tenga que golpear el suelo con el hacha todo el día —
Marceline al ver y escuchar a Gumbald le dijo
—Así no se llega a la Nocheósfera, es necesario conjurar un portal.
—¡Entonces hay que hacerlo! —exclamo Gumbald desesperado.
—Es inútil, aunque entremos mi papá nunca nos devolvería el alma de Bonnie —Dijo Marceline mirando a la gran líder.
—Entonces se la arrancare de las manos si hace falta —Dijo Gumbald decidido —¡Pero hay que hacer algo! —Exclamó jalando su cabello con desesperación.
Marceline observó la determinación del veterano, y dijo pensativa.
—Tal vez podríamos intentar quitarle el alma de Bonnie, pero será difícil—
—No importa —Respondió Gumbald a la chica vampiro.
Marceline miro a Bonnibel se quitó las lágrimas de los ojos y dijo
—Lo hare por ella y para recordarle a mi papá que no puede tomar lo que quiera solo porque puede. —
—¡Bien dicho Marceline! ¿Qué tenemos que hacer? — pregunto Gumbald.
—Hay que dibujar un circulo con una cara sonriente. —Dijo Marceline.
—A la orden—Dijo el veterano sacando de su cinturón el hacha de una mano, y con el filo de esta empezó a dibujar en el suelo la imagen indicada, pero vieron que se acercaban los oozers, puesto que habían terminado de convertir a todos los Chicos del Baño y ahora iban por ellos.
—¡Oh no! —Dijo Marceline al verlos acercarse.
—¿Qué más hay que hacer? —Volvió a preguntar el veterano sin prestar atención a los oozers.
—Necesitamos leche de insecto ¿Pero de donde la sacaremos? —
Gumbald en ese momento recordó algo
—¡Yo traje leche de insecto! —
—¿De dónde? —Pregunto Marceline desconcertada.
—La tome del refrigerador antes de darme cuenta de que Bonnie había desaparecido y no la devolví a su lugar —Gumbald abrió su mochila y saco el cartón de leche. —¿Ahora qué? —
—Hay que echarle al dibujo —Respondió Marceline.
Gumbald derramó algo de leche sobre la imagen, la cual absorbió el líquido y después miró a la chica vampiro y le preguntó
—Recuerdo que el Líder dijo unas palabras. ¿Sabes cuáles son? —
Marceline cargo a Bonnibel sobre sus hombros, se levantó y dijo con seguridad
—Maloso vobiscum et cum spiritum—
El ambiente volvió a enrojecerse y de nuevo se abrió un portal en el piso.
—Hay que entrar, aunque el portal se cerrará una vez que entremos, y solo hay una salida de la Nocheósfera —Advirtió Marceline a Gumbald.
—Ya encontraremos la forma de salir en una pieza —Dijo Gumbald guardando su hacha de una mano y tomando el bajo de Marceline —Andando. —Concluyo saltando por el portal, mientras que Marceline entro volando con el cuerpo inerte de la gran líder sobre sus hombros.
Al entrar lo que vieron fue un caos, llamas, demonios y bananas. Parecía una cueva esférica roja gigante.
—¿Así que esta es la Nocheósfera? —Preguntó Gumbald.
—Así es —Respondió Marceline.
—Este sitio me da escalofríos —Dijo el veterano mirando a su alrededor.
—Hay que encontrar a mi padre —Dijo Marceline transformándose en murciélago gigante.
Ella empezó a volar con Bonnibel y Gumbald sobre su espalda.
Después de avanzar un rato el veterano le preguntó
—¿A dónde vamos? —
—A la casa de mi padre, el gobernante de la Nocheósfera
—¿Y Sabes en donde está tu papá? ¿Ya has venido antes a este lugar? —
—Si, vine por primera vez después de que fui mordida para arreglar mi bajo, creí que el lo repararía, pero estaba tan ocupado con sus asuntos de la Nocheósfera que decidí regresar y reparalo yo misma, pero mi papá me vio antes de que me pudiera ir, y me ordenó que le dijera de donde saqué las marcas en el cuello, como no le dije terminamos peleando a muerte, aunque no tenía sentido porque somos inmortales. —
—¿Y le ganaste? —Pregunto Gumbald a Marceline, quien no pudo contestar por que fueron derribados por un rayo de energía demoníaca.
—¡¿Pero que fue eso?! —Preguntó la chica vampiro poniéndose de pie y sobando su cabeza.
Otro rayo los atacó, pero lo esquivaron.
—¿Quién se atreve a entrar al territorio del castillo del gobernante de la Nocheósfera sin haber tomado antes un número? —Preguntó un demonio de aspecto rojo y con cuernos.
—Vinimos a recuperar el alma de mi sobrina —Dijo Gumbald plantándose ante el demonio, mientras que este soltó a reírse y dijo
—Nadie se atreve a quitarle un alma a Hunson Abadeer —
La chica vampiro volvió a su forma normal mientras veía con enojo al demonio que seguía riéndose, llegando al punto en el que se transformó en el demoníaco toro musculoso y sujetó al demonio mientras lo oprimía.
—Escúchame bien, continuaré mi camino a la casa de mi papá, tomare de nuevo el alma de mi amiga y tú no me lo impedirás. —Dijo la chica vampiro con enojo.
—De acuerdo —Dijo el pobre demonio que apenas podía respirar, la chica vampiro lo vio y lo arrojó lejos de ella.
El veterano miraba a Marceline, quien aún transformada levantó a Bonnibel del suelo y permitió a Gumbald subir de nuevo a su espalda para volar y continuar su camino.
Después de unos minutos volando a través de colinas con fuego, llegaron a un lugar en el que había una fila de demonios esperando algo. Marceline se dio cuenta de que buscaban entrar a la casa de su padre, la cual tenía forma de montaña con una puerta de tamaño mediano en su base, la cual daba al interior de un salón en donde se alcanzaban a ver más demonios, aunque no sabía por qué estaban allí.
La chica vampiro aterrizó en una colina cerca del lugar y Gumbald bajo mientras ella regresaba a su forma normal.
—¿Me gustaría saber por qué están aquí todos estos demonios? —Preguntó Marceline intrigada, a lo que el veterano respondió.
—Es la Nocheósfera, ¿Por qué no habrían de estarlo? —
—No, me refiero a que ese lugar al que quieren entrar, es la casa de mi papá. —Dijo la chica vampiro.
—¿Y porque no solo vamos a formarnos a la fila y les peguntamos? —Sugirió Gumbald.
—No creo que sea buena idea, un demonio ya nos vio y... —Marceline detuvo su plática, puesto que cuando quiso ver a Gumbald, este ya estaba formado en la fila.
—No se ni para que me esfuerzo —Se dijo a si misma suspirando mientras que flotaba con lentitud hasta llegar al lado de Gumbald, quien al verla le dijo
—Marceline, estos buenos demonios me dijeron que aquí es la fila para ver a Hunson Abadeer y hacerle peticiones —
—Eso significa que mi papá debe estar en su castillo, vamos —Dijo Marceline a Gumbald, ella voló con Bonnibel sobre sus hombros y el veterano la siguió.
—¡Hey! ¡No se metan en la fila! —Dijo el ultimo demonio, solo para ser ignorado por el veterano y la chica vampiro.
Lograron colarse al interior del castillo entre los reclamos de los demonios de la fila. En un momento llegaron al salón en el que estaba la criatura, escuchaba las peticiones de los demonios las cuales negaba poniéndoles castigos, a uno lo hizo vomitar bananas, mientras otros demonios veían eso con cierto asco.
—El que sigue —Dijo la criatura con su horrible voz.
Un demonio se disponía a pasar ante la criatura pero al ver esto Gumbald se adelantó y corrió ante el monstruo, dejando atrás a Marceline y Bonnibel e incluso dejando caer el bajo-hacha.
—Oye regresa a tu lugar —Dijo el demonio que seguía.
La criatura observó la situación y miró a al veterano
—¿Quién eres tú? Espera un momento, tú eres el que casi me corta mi tentáculo y no me dejo absorber su alma. ¿Acaso ya vienes a entregármela? —Preguntó la criatura.
—No, quiero que le devuelvas el alma a mi sobrina —
La criatura queda en silencio vio a Gumbald y empezó a reírse
—¿Quién te crees para ordenarme a mí que le devuelva el alma a alguien? —
—Soy su tío abuelo, por favor, te daré mi alma si se la devuelves a ella —Suplicó el veterano a Hunson Abadeer quien parecía qué cambio de actitud.
—¿Entonces estarías dispuesto a sacrificarte por tu sobrina? —Preguntó la criatura.
—Si, ella tiene un reino que dirigir, y yo ya estoy viejo —Respondió Gumbald.
—Valla, en ese caso... me quedare con ambos —Y empezó a absorber el alma del veterano.
—¡No! —Se quejó Gumbald
Al ver la situación, Marceline puso en el suelo con cuidado a Bonnibel, la recargo en una de las paredes y voló hacia su padre.
—¡Papá basta! —Grito la chica vampiro
—¡Marceline! —Dijo la criatura dejando de absorber el alma de Gumbald. El veterano cayó de lado tratando de recuperarse después de que casi le quitaran el alma por segunda vez.
—Quiero que le devuelvas el alma a mi amiga —Dijo Marceline encarando a su padre.
La criatura miro a Marceline, redujo su altura y se transformó hasta tener forma similar a la de un humano, con piel de color azul claro, ojos color amarillo orejas puntiagudas y cabello oscuro, traía el mismo traje de ejecutivo que usa mientras tiene forma monstruosa.
—Hace mucho que no te veía, más de 100 años, ¿Acaso ya no quieres a tu padre? —Dijo el con un tono tranquilo mientras observaba con atención a Marceline —No has cambiado mucho al parecer —
—No vine a que me juzgues ni a verte, ahora devuélvele el alma a Bonnibel—exigió la chica vampiro.
—¿Quién? —Preguntó el padre de Marceline —En realidad no importa porque no pienso devolverle ningún alma a nadie —Dijo Hunson dándole la espalda a su hija y cruzando los brazos.
Mientras que Marceline empezaba a transformarse de nuevo en su forma de toro demoníaco
—Vaya Marcy, no recuerdo que pudieras transformarte —Dijo el gobernante de la Nocheósfera sin siquiera voltear y mirar a la chica vampiro.
—Eso es porque al igual que tu absorbí algunas almas —Respondió Marceline ya transformada.
—La última vez que peleamos me dejé ganar, esta vez no será igual—Dijo Hunson.
—Pues esta vez no hará falta que te dejes vencer —Respondió la chica vampiro.
—De acuerdo, si así lo quieres —El padre de Marceline empezó a aumentar de tamaño y ella comenzó a atacarlo.
Él lanzaba rayos mágicos demoníacos, que Marceline esquivaba.
Gumbald vio la pelea entre padre e hija una vez que se recuperó. Observó con atención las bolsas verdes en el cuello de la criatura, alcanzaba a ver que dentro de estas tenía una especie de bolsas individuales más chicas y se veía algo similar a pequeñas nubes atrapadas que no paraban de moverse.
—¡Las almas! —Pensó Gumbald —¿Pero cómo sabré cual es la de Bonnibel? —
En ese instante Marceline cayó a su lado volviendo a su forma normal.
—¡Marceline! ¿Estás bien? —Preguntó el veterano ayudándola a ponerse de pie —Escucha, creo que tengo una idea, pero necesito que tu padre se quede quieto, de preferencia en el suelo. ¿Crees poder hacerlo? —Volvió a preguntar Gumbald.
Marceline se transformó y le respondió
—Podría luchar toda la eternidad—
La chica vampiro voló de nuevo hacia su padre y lo sujetó de su enorme cabeza. Gumbald aprovechó y fue a recoger el hacha de Marceline. Los miró pelear y vio el cuello de Hunson
—Tendré que liberar todas las almas —Se dijo a sí mismo.
—¡Marceline! ¡Intenta derribarlo! —Gritó Gumbald.
—¿Qué? —Preguntó Marceline.
—¡Derribalo! —Volvió a gritar el veterano.
—De acuerdo —Y acto seguido Marceline mordió el brazo de su papá, el gritó pero la apartó tirándola al suelo y manteniéndola así con sus tentáculos. La criatura aun gigante regresó a su cabeza normal.
—Nada mal para la reina vampiro —Dijo la criatura.
Marceline también volvió a su forma normal y le preguntó.
—¿Cómo lo supiste? —
—Soy el gobernante de la Nocheósfera, lo sé todo sobre todas los monstruos malvados y sobrenaturales de todas las dimensiones, aun cuando no me quieras decir que las marcas en tu cuello son la mordida del rey vampiro —
Salió humo de las marcas de colmillo que le dejó Marceline a su padre en el brazo izquierdo.
—¿Acaso intentabas transformarme? —Dijo el mirando su brazo.
—¡No! Intento que le devuelvas el alma a Bonnibel—Respondió la chica vampiro.
Hunson suspiró y dijo
—Eso no pasará, esa alma fue un intercambio, yo le di algo al chico de la toalla y el pago el precio, siempre se debe de pagar por tener algo de la Nocheósfera en otra dimensión, si la pierdo, la volveré a tomar. —
Marceline vio a Gumbald esperando el momento oportuno para atacar, y se le ocurrió una idea.
—Si no le devuelves su alma, entonces tendremos que quitártela por las malas —
Marceline se transformó en una masa oscura con tentáculos y jaló las piernas de su padre haciéndolo caer de espalda, este volvió a hacer que su cabeza tuviera la forma horrible y monstruosa y Gumbald salió de su escondite con el hacha de Marceline, corrió para romper las bolsas en su cuello que tenían aprisionadas las almas pero Hunson con uno de sus tentáculos lo levantó del suelo, y con otro le quito el hacha.
—Tienes unos amigos que no saben rendirse —Dijo Hunson.
—Y nunca lo sabré. ¡Veterano Gumbald al ataque! —Gritó sacando el hacha de una mano de su cinturón y arrojándola de tal forma que abrió un agujero en las bolsas, logrando liberar algunas de las almas que se encontraban atrapadas.
—¡No! —Grito Hunson soltando a Gumbald. El cayó sobre el cuello de la criatura, tomo su hacha de una mano y dio más tajos para liberar más almas, hasta que vio que ya no quedaba ninguna.
Marceline volvió a su forma normal tomo su bajo y junto a Gumbald fueron hasta el sitio en el que estaba el cuerpo de Bonnibel, vieron que aún estaba sin alma.
—Pero... ¿Por qué no ha recuperado su alma? —Preguntó Gumbald y justo en ese instante en medio de él y de Marceline paso a toda velocidad algo similar a una pequeña nube que entró al cuerpo de Bonnibel, haciendo que esta reaccionara tomando mucho aire.
—¿Qué pasó? —Preguntó Bonnibel confundida, sin embargo apenas la vieron reaccionar
corrieron a abrazarla ignorando su pregunta.
—¡Bonnie! qué bueno que estas de regreso —Dijo Marceline con lágrimas en los ojos —¿Estás bien? —
—Tranquilos, me asfixian, y estoy bien, pero díganme ¿Dónde estamos? —
—En la Nocheósfera —Le respondió Gumbald
—No recuerdo bien como llegué, recuerdo una criatura monstruosa pero no logro recordar más —
Marceline miraba al suelo con culpa y le dijo
—Mi padre robo tu alma, y vinimos aquí para recuperarla —
La gran líder no daba crédito a lo que escuchaba
—¿Y viniste hasta aquí solo para salvarme? —Preguntó Bonnibel a Marceline.
—¡Hola! ¡Tío Gumbald presente! yo también vine a salvarte —Dijo el veterano queriendo llamar la atención de su sobrina al sentirse ignorado.
Al ver la reacción de su tío, la gran líder se sonrojo
—¿Vinieron hasta la Nocheósfera para salvarme? —Pregunto a ambos.
—Así es, y ahora hay que salir de aquí antes de que el padre de Marceline vuelva por
Nosotros —Respondió Gumbald.
—Está ocupado persiguiendo a sus almas, tenemos algo de tiempo antes de que decida venir por nosotros —Dijo Marceline, mientras todos veían a Hunson Abadeer en su forma normal mientras corría tras las almas.
—¡Vuelvan aquí pequeñas y pobres almas!
Después de ver eso Bonnibel no pudo evitar preguntar
—Bien, ¿Cómo salimos? —
La chica vampiro se transformó de nuevo en el toro demonio y les dijo a Gumbald y Bonnibel
—Suban, conozco una salida —
Ambos obedecieron y subieron a la espalda de Marceline, volaron hasta una habitación de la casa de su padre, donde había un portal en el suelo.
—Por aquí podremos volver. Entren —Ordenó Marceline.
Gumbald y Bonnibel obedecieron, Marceline se retrasó un poco debido a que se quedó viendo unos instantes las fotos que estaban en el lugar, una era de cuando ella era más niña y conoció su papá, y una foto de cuando estaba recién nacida y su papá la cargaba en sus brazos.
Hecho un último vistazo suspiró y entro por el portal, la esperaban Gumbald y Bonnibel del otro lado. Al salir vio que estaba dentro de una pequeña cabaña, aunque no le tomó mucha importancia, así que se puso frente al portal y con un movimiento de sus manos lo cerró, aunque el suelo de madera quedo dañado con un agujero.
Al verse fuera de peligro, todos se acostaron en el piso de madera de la cabaña.
—Menos mal todo termino —Dijo Gumbald.
—No, aún no se ha terminado, el Líder de los Chicos del Baño se ha vuelto muy poderoso y despiadado, sacrificó a su propia banda para ganar más poder —Dijo la gran líder
—Debo volver a la construcción y preparar a todos para un posible ataque masivo de oozers —
—Pues necesitarás ayuda, como dije antes los oozers solos no son peligrosos pero en grupo son un fastidio, yo puedo ayudarte —Dijo Marceline.
—¿De verdad lo harías? —Pregunto Bonnibel.
—¿Claro, una vez más, para que son las amigas? —
La chica vampiro y la gran líder se miraron al tiempo que Gumbald se ponía de pie.
—En lo que llegan los oozers, iré a la cocina por un vaso de leche de insecto, estoy viejo y necesito nutrientes —Dijo el veterano.
Continuará…
Este es mi episodio favorito, tambien fue con el que más batalle corrigiendo la narrativa pero al final me gusto como quedo, nos vemos el próximo viernes :D.
Reviews:
the killer: Soy Bubbliner, por que la pareja me gusta, sea canon o no. ¡Viva el head canon!
Sakata: Es cierto, hay tanta bicuriosa jajaja.
runcatrun: Gracias por tu apoyo, y confieso qie para estos episodios me base en "May I come in" y "Take her back" en como la princesa salvo a Marceline así que quise hacer un episodio donde Marceline salvara a la princesa :D
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