Hola! Acá les dejó otro capítulo de Supernatural a la Berry.
Espero que les guste, ahora, nos vamos mas hacia el futuro y sobre todo, no me odien, porque no es el último, simplemente por una razón especial se me ocurrió escribirlo así.
Es probable que en el próximo capítulo se vuelva a los años de secundaria, así que les pregunto, porque en realidad tengo ganas de que alguien conocido por ellas, pase a la otra vida. ¿Quién quiere que sea?. Dejenme sus ideas en las review y ese va a ser quien no esté más.
Además, les cuento, ya hay ideas y bocetos de dos fics más, uno faberry y otro, por supuesto, pezberry. Pero voy despacio, porque no estoy teniendo mucho tiempo.
Espero que les guste este capítulo!
Glee no me pertenece, Supernatural tampoco, los errores si.
Saludos, Lore!
La boda.
"Tendrías que oponerte, sabés que ella sigue amándote. Q"
"¿Te vas a oponer?.M"
"Levantá la maldita mano y grita ¡Yo me opongo!.N"
"Tendrías que hacer algo. Ella no va a ser feliz con él. L"
"No sé porqué te estoy diciendo esto, pero si yo fuera vos en este momento, me levantaría de esa silla y gritaría ¡Me opongo!. M"
"Sabes, ya que viniste, tendrías que hacer algo para detener esta locura."
"Ya que estás así vestida, además de mostrarle lo que se está perdiendo, deberías decirle que esto es una locura y salir corriendo juntas."
La diva suspiró, esos habían sido los mensajes de texto y susurros que había recibido en el trayecto de una hora (cálculo total, más de 100 mensajes) y la gente que estaba sentanda junto a ella la miraban expectantes, bueno, toda la iglesia había dejado de prestar atención a lo que estaba pasando adelante y la miraban, señalando con la mirada hacia el altar y volviendo la mirada a ella.
"¡San! Tengo novedades" dijo una Rachel Berry de 20 años, acercándose a su esposa.
"Yo también." respondió Santana. Amaba a Rachel, con toda su alma, pero hacía un año y medio que estaban en la ruta y aunque volvían de vez en cuando a Lima, Santana quería un poco de estabilidad. Con Rachel. Quería dejar los demonios y vampiros, y licántropos y todo eso de lado.
"¡Oh! Bueno, tu primero." dijo Rachel acomodándose al frente de su esposa. Acababa de recibir una oferta de una sección secreta del FBI que les iba a dar la estabilidad que Santana tanto deseaba y Rachel estaba dispuesta a trabajar para una organización gubernamental si con eso iba a hacer a Santana feliz.
"Me voy."
Rachel volvió a suspirar. Incluso su acompañante, su mejor amigo y su múltiple veces compañero en la caza de seres sobrenaturales a pedido del gobierno, la estaba codeando para que se levantara.
Con un último suspiro, sin saber si era el momento justo o no, Rachel se levantó y gritó:
"Yo me opongo."
"¿Cuáles son sus razones señorita para oponerse a esta unión?"
"Ella las sabe, yo las sé, todos en esta iglesia parecen saberla. Incluso...no importa incluso quien. Pero Santana, me estoy oponiendo a esta boda." dijo Rachel.
Santana, miró a quien alguna vez había sido su esposa. Ella en realidad no había mantenido más contacto con Rachel desde el día que le anunció que se iba, a sus 20 años, en algún pueblo que podía llamarse Desmoines o no. Nunca había olvidado a Rachel y nunca había dejado de amarla, pero era obvio que no podían seguir juntas. Le dijo algo a Carlos (su futuro esposo) y caminó hacia Rachel. Pidió disculpas pero dijo que iba a tener que hablar un segundo con esta persona y la llevó hasta algún lugar bastante apartado.
"¿Qué?" preguntó Rachel.
"Me voy. No aguanto más. Hay días que ni siquiera encontramos un pequeño arroyo para bañarnos."
"Oh. ¿Querés estabilidad?"
"Si."
"Justo tengo una noticia con respecto a eso." dijo Rachel, sabiendo que la noticia iba a hacer que Santana no se vaya.
"No quiero saberla." dijo Santana suspirando y evitando encontrar los ojos de Rachel. Si lo hacía, sabía que no iba a dejarla. "Rachel, me voy. No sé si te sigo amando y verdaderamente no me importa. Todavía tengo tiempo de aplicar para alguna universidad y eso voy a hacer."
"Santana..."
"No, Rach. No podés decir nada esta vez para convencerme." Y Santana comenzó a irse despacio rumbo a la terminal de omnibus del lugar que estaban.
"Te amo, San." Eso fue lo último que la latina escuchó de la boca de Rachel Barbra Berry. Un año después, su divorcio fue legal, ella ni siquiera tuvo algo que hacer con él. Su padre fue el único que se mantuvo en contacto con Rachel, pero nunca intentó que su hija supiera en que andaba la diva.
6 años después de ese día, Santana iba a volver a casarse.
"¿Qué estás haciendo acá?" preguntó Santana observando la vestimenta de la diva. Tenía un vestido negro, no demasiado corto, unos stilettos también negros y parecía que recién se había bañado.
"Me invitaste, Santana." respondió Rachel.
"Si, pero envié tu invitación a tu casa en Lima."
"Ah, la enviaste esperando que no la recibiera." afirmó Rachel. "Lamento haberla recibido, es mejor que me vaya entonces. Buena suerte, San". Dijo dando media vuelta.
"¡No! No te vayas. Por favor, no te vayas. ¿Tenías ganas de oponerte a este matrimonio?¿Podés darme una nueva oportunidad si cancelo la boda en este instante?¿Podés darme algo, lo que sea? No me importa volver a andar por los caminos. No me importa ir y venir de un lado al otro y usar nombres que no son los míos. No me importa no bañarme en días. Sólo me importa estar a tu lado" dijo Santana suplicante. Esta vez, buscaba los ojos de Rachel que negaban a encontrarse.
"Felicitaciones por graduarte en la escuela de abogacía." dijo Rachel ignorando las preguntas. Todavía le dolía la presencia de la latina. Pensó que no le iba a doler, pensó que nunca más ella iba a llegar hasta el fondo de su alma. Pero la distancia proporcionada por 6 años de silencio, demostraron que el amor que Rachel sentía por Santana seguía siendo igual que aquel día en el que ella la dejó.
"No, no ignores las preguntas. Si te opusiste es porque todavía me amas. Sé que yo todavía lo hago. Pero aunque me cueste, puedo volver al camino." dijo Santana acercándose más a la diva, necesitaba sentirla, necestiba sentir el calor que diariamente emitía su cuerpo, necesitaba recordar el olor de Rachel.
"Estaba dispuesta a darte todo. Tenía la posibilidad de darte lo que me estabas pidiendo. Pero no me dejaste hablar. Solo te fuiste." Dijo Rachel.
Santana no respondió, miró a su ex esposa durante unos segundos, concentrada en algún pensamiento y salió del lugar donde estaban hablando para hablar con Carlos, quien le deseó toda la suerte del mundo y esperaba que sea muy feliz (Carlos había sido uno de los que le había susurrado a la diva que se opusiera al casamiento).
"¿Dónde está el Impala?" preguntó Lucas abrazando a Rachel que todavía esperaba a Santana en el mismo lugar, justo cuando la latina entraba.
"En mi casa. Está muy bien. Gracias."
"Hey Rach. Así no se puede hacer nada. La verdad, tenía ganas de acostarme con alguna de las damas de honor." dijo Puckerman entrando en la habitación y pasando una mano sobre los hombros de la diva.
"¿Puckerman? No sabía nada de tu existencia desde hace 6 años, más o menos" dijo Santana mirando la mano sobre el hombro de Rachel y a la diva, quien mantenía los ojos en el piso.
"Bueno, es que Rachel me dió la oportunidad de mi vida." dijo Puckerman.
"No es momento, Noah." dijo Rachel. Sabía que no era el momento para hablar del pasado.
Cuando Santana la dejó, en ese bar de un pueblo perdido en Ohio, Rachel no sabía que hacer. Tenía esa oferta de trabajo que sólo quería concretarla con su esposa. Pero no iba a poder ser, ¿o sí?
Rachel pasó dos noches seguidas hundida en el alcohol. El whisky por lo menos le calentaba el cuerpo, pero le enfriaba el alma. Cuando su borrachera pasó, decidió que no iba a dejar ir a Santana hasta que escuchara lo que ella iba a decirle.
Durante todo el trayecto hasta Lima, Rachel llamaba al teléfono de la latina, intentó hablar con Lucas y María. Y después, pasó una semana en el porche de la casa de Santana esperando una señal.
"¿Vas a quedarte más tiempo ahí? No te vi comer en una semana, no te vi dormir, solo estás acá vigilando." dijo María saliendo por la puerta principal.
"Quiero hablar con ella. Sé lo que ella quiere y tengo la oportunidad de dárselo." dijo Rachel volviendo a llorar.
"No quiere hablar con vos y aunque ya le hemos dicho que probablemente estés dispuesta a hacer esas cosas por ella, ella dijo que no quiere."
"¿Entonces me tengo que dar por vencida?"
"No. Pero demostrale que si elegís otro camino en tu vida, vas a ser igual de feliz"
"Solo soy feliz con ella a mi lado." dijo Rachel sollozando.
"Pero ella parece que no. No sé. El tiempo lo dirá, ¿no te parece?"
Rachel lloró por unos minutos más y se fue a su casa.
Unas horas después, fue a hablar con Noah, quien aceptó gustoso la oferta de acompañar a la diva. Él nunca había dejado Lima.
Al día siguiente, antes de partir, Rachel pasó una vez más por la casa de los López. Dejando un sobre en manos de María.
Esa fue la última vez que todos supieron de Rachel y Puckerman.
"¿No es momento para qué?" preguntó Santana quien por lo menos sabía que la desaparición de Puckerman tenía que ver con Rachel y los días después de que ellas terminaran su relación.
"¡Rachel! ¿Cómo estás?" dijo María entrando en la habitación. Había enviado a todos los asistentes a la boda a la recepción. No iba a dejar que se gastara toda esa comida. Abrazó a la diva y la mantuvo unos minutos entre sus brazos. "¿Cómo anda Nueva York?" preguntó al terminar.
"Todo muy bien, María. Gracias por preguntar." respondió Rachel, quién seguía sin levantar la vista del suelo.
"¿Nueva York?" preguntó Santana.
"Si, hija. Rachel está viviendo en Nueva York hace 4 años. Desde que salió de la academia." añadió Lucas mirando a la diva.
"¿Academia?¿Cuatro años viviendo en Nueva York?¿Quinn lo sabía?" preguntó Santana.
Rachel volvió a suspirar y le dijo algo a Noah en el oído y salió de la habitación. Dejando a la latina con un montón de preguntas sin respuestas y tratando de resolver las que ella tenía. ¿Por qué se había opuesto a una boda?¿Por qué había pasado tanto tiempo y no había dejado de amar a Santana?¿Por qué todos estaban felices como si hubieran esperado que ella se levantara de ese asiento?¿Por qué ella sabía todo lo de Santana en estos 6 años y Santana no sabía nada de ella?¿Había hecho bien en viajar hasta Columbus para asistir a la boda?
Santana, después de dejar a la diva, lloró hasta que llegó a una gran ciudad en donde tomó un vuelo hacia Columbus, para volver a su pueblo natal. Pasó tres semanas llorando en la cama y el día que su madre le entregó el sobre que Rachel le había dejado, comenzó a gritar. Pero nunca averigüó que había dentro del sobre. Lo rompió en pedazos y después, para más seguridad, lo quemó.
Se fue a la OSU en Ohio, en el semestre próximo, aún extrañando a la diva, pero contenta porque la habían aceptado y podía comenzar a estudiar. Se decidió por abogacía.
Conoció a Carlos dos años después, la noche que había salido de su pequeño departamente porque estaba cansada de leer para quitar de su mente los pensamientos sobre su ahora, ex esposa.
Rachel, se había comunicado con su padre un año antes y le había enviado los papeles del divorcio para que los firme cuando estuviera ella en Lima.
Santana sabía que había una gran posibilidad de que sus padres no aceptaran a su nuevo novio cuando lo llevó a pasar las fiestas, pero se sorprendió. Igualmente, anunció que no conocía a ninguna Rachel Berry cuando ellos quisieron contarle en lo que andaba la diva, por que si, ellos seguían en contacto con ella.
Aunque Carlos la hacía feliz, ella siempre tenía una parte de su alma que vagaba triste por su cuerpo, pero aún así, cuando él le pidió matrimonio ella dijo que sí. Pero aclaró que iban a esperar hasta que ella se recibiera. Solamente un año.
A pesar de no querer hacerlo, envió la invitación a la casa de Rachel en Lima. Sus padres le dijeron que si ella veía que Santana se casaba, quizás de una vez por todas, podían cerrar la historia. Santana no quería admitir que muy en el fondo, esperaba que Rachel apareciera en la boda y se escapara con ella.
"No entiendo nada. Se opone a la boda y ahora se ¿escapa?" dijo Santana mirando a la puerta por donde Rachel había salido.
"No se va a escapar, Satán. Debe haber salido a fumar." dijo Puckerman.
"¿Desde cuando fuma?¿Desde cuándo vive en Nueva York?¿Desde cuando estás con ella?" preguntó Santana comenzando a irritarse.
"¿Puedo ir por partes?" Puckerman todavía le tenía miedo a Santana. Ante el asentimiento de Santana, Puck comenzó a responder.
"Fuma desde casi el día que la dejaste. Un mes más o dos. No sé bien. Es lo único que la calmaba de las ganas de volver volando a Lima a reclamarte como esposa. Vivimos en Nueva York hace 4 años cuando salimos de la academia. Nos enviaron a trabajar ahí y ahí nos quedamos. Y estoy con ella desde que la dejaste, otra vez volvemos al mismo día. Vos eras la persona que ella quería a su lado, pero no le diste la oportunidad de explicar nada, y se conformó con lo segundo mejor que tenía. Y ese soy yo."
"Es la segunda vez que nombran una academia. ¿Qué academia?" preguntó Santana absorviendo todas las palabras de Puckerman.
"La academia del FBI. Y hasta ahí puedo contarte yo. Todo lo demás, tiene que contártelo ella. No es mi lugar y no me siento contento de haberte dicho estas cosas." dijo saliendo de esa pequeña habitación.
"¿Por qué no te cambias hija y vamos a la recepción? Estoy seguro de que vas a poder hablar con Rachel ahí." dijo Lucas.
Santana asintió y se quitó su vestido de novia, para ponerse unos jeans y una remera. Era lo único que tenía para cambiarse.
"¿Estás bien?" preguntó una voz sentándose al lado de Rachel en las escaleras de la iglesia.
"Hola, Quinn." respondió la diva.
"A veces me encanta la capacidad que tenés para evitar responder las preguntas con un saludo."
"Es un don."
"¿Estás bien?"
"No sé. No sé porque hice que cancelara la boda. No sé porque sigo acá en vez de volver a mi casa. No sé porque espero que alguien me envíe una señal para saber que es lo que tengo que hacer." dijo suspirando profundamente.
"¿Por qué lo hiciste?"
"Desde que llegué a la iglesia, incluido el novio, me estaban pidiendo que me oponga. Lucas, María, incluso vos, me pedían que lo hiciera. Y si Santana no iba a ser feliz con ese casamiento, bueno, iba a oponerme."
"Ahora vas a tener que contarle todo."
"No sé como lo va a tomar."
"Puede ser que lo acepte. Ahora le podés dar lo que no le diste 6 años atrás."
"No se lo dí porque ella no quiso escucharme."
"Eso nunca me lo contaste."
"Prefiero ser siempre la mala en esa historia."
"¿Por qué?"
"No sé. Creo que si me miento a mi misma diciendo que fue mi culpa. Que no hablé lo suficientemente rápido, que no reaccioné lo suficientemente rápido, entonces si, todo fue mi culpa. Pero la verdad es que ella nunca me dio la oportunidad de explicarme. Ese día no dejó que le hablara mientras terminaba nuestra relación. Ese día me habían hecho la oferta en el FBI y había aceptado. Y lo hice no solo por ella, sino porque yo también estaba cansada de estar en el camino."
"¿Intentaste explicárselo?"
"Cuando me fui con Noah le dejé una carta explicándole todo y donde podía encontrarme. Nunca recibí una respuesta y al año me cansé de esperar, Quinn. Y le di lo que quería, le di el divorcio."
"¿Nunca intentó comunicarse contigo?"
"Quinn sos su amiga. ¿Cada vez que hablaste con ella, me nombró?"
"No."
"Bueno, eso te tendría que haber dado una pista. Ella no quería saber nada de mi, y no la culpo."
"Ahora quiere saber de vos." dijo Noah uniéndose a las muchachas. "Me hizo un montón de preguntas recién. Tendrías que darle el tiempo para responderlas."
Rachel solo asintió y se levantó.
"La llevo yo a la recepción, uds. vayan." les dijo a sus amigos volviendo a entrar en la iglesia.
En la pequeña habitación, la latina no estaba a la vista, pero si sus padres.
"Lucas, María, ¿me permiten robarles un rato a su hija?. Creo que tenemos que hablar. Después la llevo al lugar en donde se hace la recepción." dijo Rachel mirando a quienes alguna vez habían sido sus suegros.
Ellos solo asintieron y le dieron un pequeño abrazo, al pasar a su lado.
El primer año en Quantico, para Rachel fue lo peor. Constantemente revisaba su correo electrónico, su teléfono y miraba hacia todos lados esperando ver a la latina. Pero ella nunca aparecía, más allá de sus sueños. Santana no era real.
Por suerte, el entrenamiento la mantenía ocupada y en forma. Demasiado en forma. Noah se había quejado varias veces de que ella ahora era más fuerte que él.
Cuando llegó el día del aniversario de su separación de Santana, Rachel decidió que ya no iba a esperar más. Se estaba interesando en algunas personas y, a veces, estas personas se interesaban en ella. Pero ella no quería engañar a su mujer. Así que en vez de llamar otra vez a la casa de los López para ver como estaban ellos, llamó a sus abogados (que por suerte el Bureau les proveía) e inició los trámites del divorcio. Unos días después, todos los papeles estaban listos y Rachel llamó a los López para avisarles que los iban a recibir. Ellos le suplicaron que esperara un tiempo más, pero la diva solo quería que Santana fuera libre para ser feliz.
El día que Santana regresó a Lima a visitar a sus padres y se enteró de que era lo que había en ese sobre que su padre le estaba entregando, lloró. Se encerró en su cuarto por dos días seguidos, pero sabía que era lo mejor. Cuando firmó los papeles, y levantó el sobre para enviarlos de regreso, descubrió que había algo más dentro del mismo. Segundos después, yacía sobre la mesa el anillo que ella una vez le había puesto en el dedo a Rachel.
"Veo que no te deshiciste de ese collar y ese anillo." dijo Rachel cuando vio salir a Santana del cuarto de baño, con el regalo que le había hecho el día que cumplió los 18 años.
"Veo que no saliste corriendo hacia cualquier lado del país." dijo Santana con un poco de esperanza en la voz. Quería sonreír porque ella la estaba esperando, pero había demasiadas cosas en su cabeza.
"Tengo una vida en Nueva York, así que si hubiera huido a cualquier parte, hubiera sido a ese lugar." Rachel se enderezó y se dirigió a la puerta.
"¿A dónde vas?" preguntó Santana, un poco asustada.
"La pregunta sería a donde vamos. Y la respuesta es, que vamos a buscar un lugar en donde vos y yo hablemos tranquilas. Después, si querés vamos a la recepción. Parece que nadie se puso triste por la cancelación de esta boda."
Santana asintió y guardó rápidamente unas cosas en su bolso, colgó el vestido de novia en una percha y después lo cubrió para salir corriendo detrás de la diva.
Media hora después, estaban en un bar, sentadas como ese día fatídico hace 6 años atrás. Santana, luchaba con las ganas de estirar una de sus manos y tocar a la diva. Rachel, luchaba con las ganas de salir corriendo y olvidar de una vez por todas a Santana, aunque sabía que ésto último era imposible.
Pero el silencio reinaba entre ellas. Hasta que el teléfono de la diva sonó.
"Berry." respondió sin dejar de mirar a Santana. La voz del otro lado solo hablaba lo suficientemente fuerte como para que solo Rachel escuchara y la latina quería saber quien la estaba llamando.
"Samantha, espera que salgo de donde estoy así te escucho mejor. ¿Está todo bien?" dijo Rachel levantándose de la mesa y dicendo un suave lo siento a la latina antes de salir del bar para atender la llamada.
Cuando volvió, Santana estaba completamente desorientada y así se lo hizo saber.
"¿Por qué te opusiste a mi boda, cuando es obvio que estás con alguien más?" le dijo señalando el teléfono.
"Samantha no es mi novia." respondió la diva notando que su café ya estaba en la mesa.
Santana, decidió que por ahora era dejar los celos de lado.
"¿Cómo es que terminaste viviendo en Nueva York, lejos de tu trabajo familiar? Siempre me dijiste que no ibas a dejar nunca de cazar fantasmas. Que nunca te ibas a alejar de esa vida."
"Y no lo hice." respondió Rachel mirando a su taza de café. No le gustaba recordar el día que la latina la dejó, pero si tenía que explicarse, lo iba a tener que hacer. "El día que me dejaste, yo había recibido una oferta esa misma mañana. Antes de encontrarme con vos en ese café. Después de escucharla, fui corriendo a comentartela. Era nuestra oportunidad de seguir haciendo eso pero con la estabilidad que querías. Pero nunca me diste la oportunidad." dijo Rachel casi en un susurro.
"¿Qué oferta? Me gustaría que me expliques bien, por favor." preguntó Santana, esta vez con el coraje reunido y extendiendo su mano derecha para agarrar la de la diva. Pero ésta se alejó.
"Unos agentes del FBI, verdaderos agentes, se me acercaron y me contaron de un proyecto que la agencia estaba realizando. El proyecto era entrenar personas para ser cazadores de lo sobrenatural pero en una ciudad específica. Su idea era poder tener un censo sobre todos los cazadores y que estos obtengan un territorio para cuidar. Muchos de los cazadores que conocía ya estaban formando parte. Teníamos que presentarnos en el término de dos semanas si queríamos unirnos. Cuando ellos terminaron de hablar conmigo, fui a encontrarte para contarte. Pensé que te ibas a poner contenta, pensé que era lo que querías."
"Eso era lo que quería." dijo Santana. Comenzaba a darse cuenta de que había sido la idiota en ese final. "¿Por qué no intentaste explicármelo en ese momento?"
"No me diste la oportunidad. Largaste todo lo que tenías adentro y te levantaste y te fuiste. Vale decir que me dejaste completamente destrozada. Pero ya no importa."
"¿Cómo que no importa?"
"Ya pasó, Santana. Pasó hace 6 años atrás. No podemos quedarnos en el pasado." dijo Rachel.
"Nunca intentaste decirme eso. Ni después, cuando me seguiste hacia Lima."
"Si lo intenté, te dejé una carta con María. Cuando no supe nada de vos en un año, decidí darte lo que pensé que querías, y era el divorcio."
"¿Una carta?" preguntó Santana frunciendo las cejas mientras intentaba recordar, hasta que la memoria le apareció en el rostro. "Si, pero no la leí. Pensé que me habías escrito lo de siempre: Te amo, es solo un tiempo más, solo tengo que vengar la muerte de tus primos, etc. etc."
"No decía eso, pero bueno. Y esa venganza no significaba nada al lado de tu partida, realmente." dijo Rachel.
"¿Qué mas pasó?" preguntó Santana, quería saber que había sido de la vida de Rachel en estos últimos 6 años.
"Estuvimos entrenando dos años, hasta que nos recibimos de agente y nos ubicaron en Nueva York. Desde entonces, vivimos en la ciudad." dijo Rachel. Pero Santana no perdió detalle del plural.
"¿Estuvimos?" preguntó, otra vez la ola de celos comenzó a recorrerla.
"Si, Noah y yo. A mi me habían hecho la oferta con un compañero, que pensé que ibas a ser vos. Pero cuando no me respondías las llamadas y tu madre me pidió que te diera espacio, me di cuenta que el tiempo de la oferta se estaba terminando. Así que busqué a Noah y le ofrecí tu lugar. Somos compañeros."
"¿Viven juntos?"
"No, no vivimos juntos. Jamás podría vivir con Noah. Somos vecinos en Brooklyn."
"¿Brooklyn?"
"Si, yo tengo una casa ahí y dentro de Nueva York es el mejor lugar para criar un hijo." dijo Rachel tardando en darse cuenta lo que acababa de decir.
"¿Hijo?" preguntó Santana prácticamente gritando.
Rachel suspiró y por milésima vez en el día se preguntó que estaba haciendo en Columbus y porque había asistido a la boda de Santana. Pero, se había prometido que si iba a hablar con la latina iba a ser honesta, y no podía dejar a Elijah fuera de la ecuación.
"Si, tengo un hijo. Tiene 3 años, ¿Querés ver una foto?" preguntó sonriendo. Siempre le hacía bien ver la foto de su hijo.
"¿Cómo...cómo?" preguntó Santana.
"¿Tengo que darte una clase de reproducción humana?"
"No, pero. ¿Cómo no me enteré?"
"Santana, cada vez que alguien me nombró en estos años, vos dejaste bien en claro que no conocías a ninguna Rachel Berry y que no te interesaba saber de mi."
"Tenés razón" dijo la latina sintiéndose mal. No podía culpar a nadie por el hecho de que estaba desinformada sobre la vida de Rachel, solo a sí misma. Además, tampoco podía culpar a Rachel de que hubiera seguido adelante sin ella, cuando ella misma estuvo con el mismo hombre durante 4 años y a punto de casarse. Pero eso quería decir que Rachel estaba en pareja con alguien. "Dijiste que esa Samantha no era tu novia, entonces, es la niñera y vos viniste a mi boda con el padre de tu hijo. O sea, Puckerman." dijo expulsando esa teoría que ni siquiera se le había formado completa en la cabeza.
"¿Noah? Jajajajaja no, Santana. Noah no es el padre de Elijah. Y no estoy con nadie. Estoy soltera, así que tendrías que dejar de preocuparte por eso." dijo Rachel.
"¿Quién es el padre?"
"Se llamaba también Elijah. Quedé embarazada de casualidad, pero íbamos a casarnos. Salvo que él, que era miembro de la policía de Nueva York fue asesinado en un tiroteo. Nunca llegamos a casarnos, y el ni siquiera llegó a conocer a su hijo. Murió antes de la primer ecografía." explicó la diva.
"Lo siento."
"Gracias."
Se quedaron en silencio una eternidad, solo mirándose una a la otra. Hasta que Santana, que necesitaba un poco de claridad volvió a hablar.
"¿Y ahora?"
"¿Y ahora, qué?"
"¿Qué hacemos?"
"¿Nosotras? No sé, Santana."
"¿En realidad no pensabas en interrumpir mi boda para lograr que se cancelara, verdad?"
"Oh, si lo pensé. Es más, me había dicho que al minimo indicio de que no fueras feliz, me iba a levantar y gritar que me oponía."
"¿Viste que no era feliz?"
"Las circunstancias de mi oposición a tu casamiento, no tuvieron nada que ver con verte o no feliz, al final. Pero después, cuando hablamos antes de que la canceles, me di cuenta que no eras realmente feliz con él. Así que no me arrepiento de haber logrado que tu boda se cancele."
"¿Qué cirscunstancias?"
"No creo que eso importe ahora."
"Para vos."
"Exacto."
"¿Tenías ganas de oponerte a este matrimonio?" preguntó Santana esta vez logrando atrapar una de las manos de la diva y con la idea de que ella le respondiera las preguntas que le había hecho antes.
"Si." respondió la diva entrelazando sus dedos con los de la latina.
"¿Podés darme una nueva oportunidad si cancelo la boda en este instante?" Santana se levantó de la silla y camino hacia el costado, esperando que Rachel se levantara.
"Si." dijo la diva antes de por fin, volver a besar los labios de Santana.
Ninguna de las dos, podía creer que habían pasado seis años desde la última vez que se besaron. Sus bocas lograron emitir los mismos sonidos que tiempo atrás, cuando se conocían tan profundamente, cuando las dos eran solo una persona.
Se separaron en necesidad de aire y se miraron a los ojos, sabían que si continuaban además, iban a darles un espectáculo a todos los demás presentes en ese bar.
Volvieron a sentarse, pero esta vez, Santana movió la silla para estar al lado de Rachel.
"¿Puedo ver la foto de tu hijo ahora?" preguntó. Rachel sacó su billetera del bolso y le mostró un pequeño hombrecito que era la viva imagen de la diva. Tanto el cabello, como los ojos, le pertenecían a Rachel, pero la nariz no.
"Sacó la nariz del padre y creo que la boca también. Pero incluso la altura, la heredó de mi. Cuando lo ve la gente, no creen que tiene 3 años." dijo Rachel mirando sonriente la foto de su hijo.
Santana volvió a besarla y después pidió la cuenta, para que ambas se dirigieran a la recepción. En el camino, continuaron hablando.
"¿Puedes mudarte a Nueva York?" preguntó Rachel. "A la agencia siempre le hacen falta abogados. Igualmente, estoy segura de que si quieres quedarte en Columbus, vamos a encontrar la forma de que lo hagas. Eso sí, siempre y cuando no quieras mudarte a Nueva York. Pero si quieres mudarte a Nueva York, puedo encontrarte un trabajo y un lugar para vivir. Porque no creo que quieras vivir conmigo inmediatamente." dijo Rachel, haciendo que Santana se riera ante la timidez y la velocidad de las palabras.
"Rach, puedo mudarme a Nueva York. Me recibí pero no iba a ejercer. Carlos quería que me quedara en casa, como es el lugar de toda mujer. Sus palabras, no las mías. Era el único defecto que podía encontrarle. Es un gran machista. Aunque me sorprende que haya tomado tan bien la cancelación de la boda." dijo Santana dándose cuenta de ese último detalle.
"Creo que muchas personas no te veían feliz con él, Santana." dijo Rachel, acariciando con su pulgar el revés de la mano de la latina.
"¿Qué querés decir?"
"No sé." dijo cuando llegaban al hotel en donde se estaba dando ahora una fiesta y no una recepción.
"¿Cuándo tenés que volver a Nueva York?" preguntó Santana mirando a su alrededor, todos estaban hablando, bailando, sonriendo. Incluso Carlos quien estaba hablando con una de sus damas de honor, compañera de la universidad.
"Esta noche."
"¿No podés quedarte a pasar la noche conmigo?" dijo Santana sensualmente rodeando con sus brazos la cintura de la diva.
"Me encantaría pero no. Tengo alguien que me está esperando en casa. Pero, si tu idea es mudarte, ¿Cuándo lo harías?" Rachel preguntó, queriendo cambiar un poco el tema. En los últimos 6 años tuvo intimidad con dos personas, además de Santana, uno había sido Elijah y el otro Noah, en algunas noches de alcohol, pero la latina no tenía porque saberlo. Y además, consideraba que debían volver a conocerse.
"¿No querés pasar la noche conmigo? Aprendí cosas nuevas" dijo mordiendo el lóbulo de la diva.
"Santana, creo que deberíamos volver a conocernos antes de que pase algo entre nosotras." dijo Rachel luchando la tentación de desnudar a Santana y tomarla al frente de todas esas personas.
"¿Te diste cuenta que solo me llamaste Santana en todo el día? No me dijiste San." dijo Santana sacando sus manos de la diva.
"San" dijo Rachel antes de reclamar los labios de la latina en un beso que duró horas para ellas y para todos los presentes, que estaban viendo con extrema atención lo que pasaba entre ellas. La diva acercó su cuerpo a Santana y pasó sus manos detrás del cuello de la latina, acercándola más hacia si misma. Santana, llevó sus manos al trasero de Rachel, y apretaba para que supiera que apreciaba demasiado el volver a tocarlo.
Cuando se separaron, todos aplaudieron y ellas se ocultaron en el cuello de la otra de vergüenza.
Unas cuantas horas después, Santana acompañaba a Rachel en el taxi hacia el aeropuerto. No había podido pasar más allá de la ropa con la diva, pero a ella no le importaba. Ahora podía pasar el resto de su vida piel contra piel.
"¿Cómo querés hacer ahora?" preguntó Rachel después de hacer el check in y sentarse en la sala de espera por la llamada de su avión.
"No sé. Pero lo que si sé, es que quiero mudarme a Nueva York lo más rápido posible." dijo Santana sentándose en las piernas de la diva.
"San, vas a tener que entender que no vivo sola y que Elijah puede escuchar." dijo Rachel abrazando a la latina.
"Rach, ya no me importa. No importa si tenemos que hacer el amor rápidamente a la mañana. No importa si pasamos semanas sin hacerlo. Lo único que mi importa es tenerte a mi lado y a tu hijo. ¿Crees que le voy a caer bien?" preguntó dándose cuenta de que esta vez, para estar con la diva, tenía que agradarle a alguien.
"Si se parece en algo a mi, Eli te va a amar desde el momento en que pongas un pie en mi casa."
"¿En serio?"
"Si." dijo Rachel besando a Santana mientras una voz en el aeropuerto anunciaba que llegaba el momento de partir.
"Te veo en unos días, Rach."
"San." dijo Rachel mientras veía que Santana se alejaba y espero hasta que se diera vuelta antes de continuar. "Te amo, Santana López."
"Te amo, Rachel Berry." respondió Santana sin acercarse. Tenía miedo de dejarla ir, pero sabía que tenía que hacerlo.
Una semana después, Santana cruzaba el umbral de la casa de Rachel en Nueva York.
"Guau, esto es genial, hobbit" dijo mirando a su alrededor. "¿Dónde está Frodo, Bilbo?" preguntó abrazando a la diva.
"Está en la guardería. Después tengo que ir a buscarlo, si querés, podés venir conmigo" Respondió la diva.
"¿Y cuanto tiempo tenemos?" preguntó Santana levantando las cejas.
"No mucho." dijo Rachel soltando a la latina. "Podríamos sacar un par de cajas ahora del camino. Te vas a dar cuenta enseguida que pareciera que estuviera bajo una dieta únicamente de bebidas energizantes, y va a entrar corriendo."
"¿Cuándo voy a volver a poner mis manos en tu piel? Paso mucho tiempo." dijo Santana, no era que estuviera frustrada sexualmente, sino que quería demostrarle a Rachel lo mucho que la había extrañado.
"Tenemos la noche para eso, San. Mi cuarto es a prueba de sonidos. El FBI no confía en el resto del mundo, así que la mayor parte de la casa es a prueba de sonidos. Imaginate si el mundo se entera de que los fantasmas son reales. O los vampiros..."
"Bueno, entendí." dijo Santana. "¿A la tarde que vamos a hacer?"
"Pensé que podría ser un buen momento para que pases con Eli." preguntó la diva acomodando unas cosas. "Yo lamentablemente tengo que volver al trabajo, estamos con un caso complicado. Pero puedo decirle a Samantha que no venga y vos pasás la tarde conociendo a Eli y ganando su confianza. ¿Te parece?"
"Lo que me parece, es que te voy a ver menos que antes, que cuando estábamos en el camino."
"Mañana a la mañana, tienes una entrevista con mi jefe para un trabajo. Es probable que te ubiquen en mi sección." dijo la diva ignorando completamente lo que Santana acababa de decirle.
"¿Para que necesitan un abogado en la caza de seres sobrenaturales?"
"Eso te lo van a explicar, siempre y cuando entres a trabajar en mi sección. Si no, no."
"¿Volvemos a la época en que no me contabas nada?"
"No, esta vez no sé que puede llegar a pasar. Y tengo un contrato firmado en donde se necesita discreción. Si no te envían a mi sección, no puedo decirte para que se necesita un abogado. Lamentablemente, a vos también te van a hacer firmar eso." dijo Rachel mirando a su alrededor. "Vamos a buscar a Eli y después a almorzar."
"Estas mas seria." afirmó Santana.
"Pasaron muchas cosas."
"¿Cómo qué?" preguntó Santana cuando ya estaban acomodadas en la camioneta.
"Primero, mi mujer me dejó en el medio de la nada. Segundo, unos meses después de lo anterior, mis padres desapareción en alguna parte entre Rusia y China. A pesar de la búsqueda incesante del gobierno de Estados Unidos y del chino, lo único que se encontró de ellos fue el auto en el que viajaban lleno de sangre. Muchísima sangre. No quise saber el resultado del adn. Ya lo sabía. Mis padres están muertos. Tercero, me divoció de la mujer que amo, quién no me habla en el período de un año. Cuarto, conozco por fin a alguien que me hace sentir algo, quedo embarazada y él muere."
"Es mejor que no sigas." dijo Santana. Se acababa de dar cuenta que desde que se vieron en su boda hace una semana atrás y las conversaciones diarias por mensaje de texto y teléfono, nunca le había preguntado por sus padres. Y ahora se sentía peor.
"Escucho a tu cabeza funcionando. No te sientas mal por lo de mis padres. No fue tu culpa."
"Pero estuviste sola en ese momento."
"Lo tuve a Noah."
"No estabas esperando a Puckerman."
"No, siempre te estuve esperando a vos, San."
"Lo siento."
"¿Por qué?"
"Por la muerte de tus padres."
"Gracias. Ya llegamos." anunció mientras estacionaban en una playa de estacionamiento cerca de una gran escuela.
"¿Esta es su guardería?"
"No solo su guardería, va a ser su escuela primaria y secundaria también." dijo Rachel descendiendo del auto.
"¿A dónde vas?" dijo Santana bajando detrás de ella y escuchando el sonido de la alarma activada a la distancia.
"A buscar a mi hijo. No puedo esperarlo en el estacionamiento. Además, quiero que conozcas a su maestra por las dudas que yo algún día no pueda venir a buscarlo."
Elijah era un pequeño hobbit completamente lleno de energía. O por lo menos, vivía en una dieta estricta de bebidas energizantes. Santana no podía creer que haber estado corriendo en el patio trasero de la casa, durante más de dos horas, mientras jugaban fútbol (el fútbol soccer, sería) o saltaban o hacían lo que el niño quería, no se hubiera cansado. Cuando Rachel regresó, tarde, encontró su casa completamente destruida, no literalmente, pero parecía que un tornado hubiera arrasado principalmente con el living, la cocina, y no quería ir a los pisos superiores por las dudas.
"¿Qué rayos pasó en esta casa?" preguntó cuando escuchó risas venir del patio trasero.
"¡Mami!" dijo el pequeño Elijah, corriendo a abrazar a su madre, cubierto en tierra. ¿Tierra?
"Hola, Rach." dijo Santana acercándose despacio detrás de Elijah.
"San, ¿por qué Eli está cubierto de tierra?" dijo mirando a la latina.
"Bueno, veras...es que él quiso...y yo no sabía..."
"Adivino, quiso jugar a que si cavaban lo suficientemente hondo iba a llegar a China, y después del berrinche por tu negación, aceptaste y cuando ibas a comenzar a cavar el se comenzó a revolcar en el pasto y te pidió que también lo hicieras."
"No llegó al berrinche."
"Es bueno que uds. se lleven bien. ¿Vamos a bañarnos, hombrecito?" dijo Rachel dándole un beso a la latina y levantando a su hijo del piso camino al baño. Extrañamente, Elijah se había quedado callado en el momento en que su mamá había llegado, le había torturado los oídos a la latina.
"¿Por qué no te bañás vos también? Después pedimos algo para cenar."
"¿Sabías que Frodo habla más que vos?"
"No voy a responder a eso."
Al día siguiente Santana consiguió trabajo, en el FBI y como la abogada de la sección especial 7, la cual se encargaba de la lucha contra lo sobrenatural.
Santana aprendió que necesitaban abogados para los momentos en que los agentes de esa sección podían llegar a cometer ilegalidades, las cuales eran una cosa concurrente en la oficina. Muchos, los que no trabajaban ahí, decían que la sección 7 era el lugar para cometer cualquier infracción conocida.
La sección 7 estaba compuesta por 4 cazadores, dos abogados y un jefe, que en este caso especial, era uno de los cazadores. Rachel, más precisamente. Se dividían los turnos por semana, aunque generalmente los 4 cazadores trabajaban juntos. A Santana, desde el comienzo no le gustó la otra pareja.
Eran dos hermanas, provenientes de Idaho. No le había interesado demasiado la historia de su vida y se los hizo saber. Se llaman Susan y Moira. Las dos eran rubias y de ojos verdes.
En realidad, no era que no le gustaban las dos hermanas. Era la forma en que Moira, la menor, observaba a Rachel. La miraba con amor y pasión, intentaba hablar con ella constantemente, la seguía a todos lados.
"Me hace acordar a JewFro" dijo Santana entrando en la oficina de la diva un mes después de empezar a trabajar en la sección 7. Rachel era, junto con los dos abogados, la única que tenía una oficina. Los demás tenían unos cúbiculos en el medio de la sala. En realidad, el lugar al que llamaban oficina, era un galpón que parecía abandonado en la zona portuaria.
"¿Quién te hace acordar a Jacob?" preguntó Rachel mirando unos papeles.
"Moira." dijo Santana acariciando una de las piernas de la diva con la suya por debajo del escritorio.
"Nunca lo vi de esa manera."
"¡Ah! Pero sabes de lo que estoy hablando."
"Si, lo sé. Moira tiene una obsesión conmigo."
"¿Por qué no me lo contaste?"
"Nunca salió el tema. Realmente."
"Me gustaría saber si tengo que demostrarle a alguien que estás conmigo."
"No vas a demostrarle nada a nadie. Soporto esas miradas hace más de 4 años y nunca le di una razón para que creyera que siento algo por ella."
"Hablando de Jewfro, ¿qué pasó con él?"
"Creo que se fue a Boca Ratón a acompañar a la abuela. No tengo ni idea."
"¿Qué estás viendo?"
"Leía unas cosas."
"Puckerman, ¿qué hacés parado en la puerta mirando como si hubieras encontrado el tesoro de la corona?" dijo Santana notando que su amigo estaba parado ahí, sin golpear y mirando a Rachel con excitación en los ojos.
"Rach, tendrías que venir a ver esto." dijo haciendo una seña hacia la sala con la cabeza. "Después de que Santana termine su trabajo ahí abajo." añadió señalando la pierna de la latina, la cual todavía no había llegado a su destino deseado.
"¿Qué es Noah?"
"No puedo decírtelo, Rach. Tenés que verlo."
Rachel se levantó enseguida y Santana la siguió, le llamaba la atención que podía ser tan importante.
En la pantalla, había una imagen congelada de lo que parecía ser la cámara de seguridad. Ante una señal de Puckerman, Moira puso play.
La imagen, era el asalto a una tienda de abarrotes en donde dos hombres habían entrado armados y ante el ruido de la caja registradora se asustaron y comenzaron a disparar. Cuando los delincuentes salieron corriendo del lugar, dejando 4 personas heridas de bala, una quinta hizo su aparición.
La figura se movió entre los cuerpos, asegurándose si estaban vivos o muertos. Hasta que uno de ellos estaba vivo y habló. Después de unos segundos, la figura le daba un beso en la boca al hombre agonizante y se levantó, para mirar a la cámara y guiñar un ojo antes de desaparecer.
"Está acá, en Nueva York" dijo Puckerman mirando a Rachel.
"Debe ser duro haber perdido el manejo del infierno y ser ahora solo un demonio común y corriente." dijo Rachel más para sí misma que para los demás.
"¿Quién es?" preguntó Santana.
"Crowley" respondieron Susan, Moira y Puckerman al mismo tiempo, mientras Rachel volvía a su oficina sin mirar atrás.
Santana la siguió, preguntándose que había pasado. Lo último que sabía de Crowley, había sido hacía como 8 años atrás, antes de que se graduaran de secundaria. Logró entrar en la oficina antes de que Rachel cerrara las puertas y las ventanas.
"¿Qué pasa con Crowley?" preguntó Santana cuando vio que Rachel se había sentado.
"¿Te acuerdas de la muerte de Sam y Dean?" preguntó Rachel mirando de nuevo los papeles en su escritorio.
"Si. Como olvidarme. Nosotras los encontramos. Por la cosa negra esa nos dimos cuenta de que fue el último leviatán que quedaba vivo." dijo Santana acercándose hacia donde Rachel estaba sentada.
"Nunca fue un leviatán." respondió ella, dejando los papeles y llevando sus manos a sus ojos.
"¿Cómo?" preguntó Santana poniendo sus manos en los hombros de Rachel. Por suerte, las persianas de la oficina que daban a la sala estaban cerradas. No les permitían el contacto dentro de las oficinas.
"Después de que vos te fuiste, " Rachel suspiró " mientras estaba en el entrenamiento, conocí gente con más experiencia en este trabajo que yo. Gente que había cazado junto a ellos o los había conocido. Hablando, junto a todos me contaron que era imposible que algún leviatán hubiera quedado vivo, después del ataque que ellos realizaron. No le di un segundo pensamiento a eso, porque en realidad el entrenamiento era cansador, y seguía esperando una palabra de tu parte. Bueno, olvidando todo eso, no fue hasta que salimos de la academia y nos vinimos a Nueva York que volví a pensar en mis primos. Una noche, la noche de un nuevo aniversario de ellos, me desperté sobresaltada por una pesadilla, que realmente no recuerdo. Y ahí estaban, los dos, mirándome dormir, sonrientes. Me contaron donde estaban ahora, como era el cielo, como los ángeles evitaban que ellos se enteraran de ciertas cosas y que ni siquiera en el paraíso se les iban las ganas de seguir cazando demonios. Los vi bien, a los dos. Me contaron también, que habían recibido un permiso especial ese mismo día para poder bajar a la tierra por un par de horas para hablar conmigo. Eran tan reales, San. Incluso me abrazaron y eran sus formas físicas." lloró la diva. "Cuando les pregunté para que necesitaban hablar conmigo, me contaron la verdad. El cielo les había dado la orden de decirme quien los había matado, ya que necesitaban asesinar a Crowley y como Castiel ya no estaba entre ellos, no podían encontrar sus restos para quemarlos. Crowley había perdido el puesto como rey de los infiernos, realmente no sé porque. Los demonios se estaban manteniendo alejados de mi, así que no tenía ninguna pista, más que rastrear los pasos de Castiel, lo cual es casi imposible. Y hace mucho tiempo que no teníamos nada sobre Crowley, realmente se estuvo manteniendo oculto. Logré encontrar a un demonio, quien a cambio de que no lo matara me dijo que me iba a dar una pista sobre los restos de Crowley. Me dijo que en el lugar en donde él volviera a aparecer, es en donde se encuentran sus restos escondidos. Eso fue hace 3 años atrás, poco antes del nacimiento de Eli."
"¿Los restos de Crowley están aquí en Nueva York?" preguntó Santana.
"Supongo que sí. Crowley no aparecía hace más de 5 años. Pensó que al perder su puesto, los demonios no iban a buscar ningún tipo de venganza contra él. Pero se equivocó. Ellos todavía lo buscan para volver a enviarlo a los infiernos."
"Y estamos dispuestos a ayudar a un miembro de la familia Winchester." dijo una mujer que se apareció de pronto en la oficina.
"Ruby." dijo Rachel levantándose. "Te dije que no tendrías que aparecerte nunca en esta oficina."
"¿Por qué?"
"Intenta dar unos pasos." La mujer intentó caminar, pero en el segundo paso volvió a su lugar anterior.
"Estoy dentro de una trampa del diablo. ¿Verdad?" preguntó la morocha mirando a Rachel. En ningún momento había mirado a Santana.
"Si."
"Bueno, no importa. Digo lo que tengo que decir y después me hacés lugar para salir." dijo Ruby.
"¿Quién es esa?" preguntó Santana.
"Ella es Ruby, es un demonio. Era seguidora de Lilith cuando estaban por abrir la caja que contenía a Lucifer. Fue destruida. Estaba enamorada de Sam. Y ahora está del lado que controla el infierno." respondió Rachel.
"Y en contra de Crowley. Soy la capitana del escuadrón designado a encontrar sus restos y destruirlo para siempre." agregó Ruby.
"¿Y a que se debe tu visita?" preguntó Santana.
"¿Se puede hablar al frente de ella?" preguntó Ruby mirando ahora sí a la latina.
"Si." respondió Rachel mientras buscaba algo en uno de sus cajones.
"Cuando Crowley apareció hace unas horas, pusimos a alguien a seguirlo. Tenemos la certeza de saber en donde están sus restos. Obviamente, no podemos entrar sin un humano. Nosotros estamos ahora poseyendo cuerpos de personas que están en coma, por lo tanto nuestra fuerza como humanos es muy débil."
"¿Entonces tendría que ir yo?" preguntó Rachel.
"Si. Igualmente irías con varios de nosotros. Quemamos los restos, Crowley desaparece para siempre y de acá hasta que el infierno esté nuevamente en orden, se mantiene la tregua." dijo Ruby observando que Rachel tenía en sus manos el cuchillo para matar demonios.
"¿Dónde están?" dijo Rachel agachándose y alumbrando con una linterna ultravioleta el piso, hasta encontrar un lugar en donde dos trampas del diablo estuvieran superpuestas para empezar a raspar con el cuchillo y abrirlas.
"En esta dirección" dijo Ruby extendiéndole un pedazo de papel al ver que la diva mantenía su promesa.
Rachel, agarró el papel después de hacer una pequeña abertura entre las líneas dibujadas con pintura ultravioleta y dio rápidamente unos pasos hacia atrás.
"Nos vemos ahí esta noche, a las 11." dijo Ruby antes de desaparecer.
Santana, reluctantemente, se quedó en la casa esa noche. Rachel fue sola al lugar que Ruby le había dado y una cuadra antes se encontró con 5 demonios más la mujer que se le había aparecido esa tarde.
Entraron después a un galpón abandonado y uno de ellos le señaló a Rachel una caja. Empezó a abrirla y de pronto aparecieron otros 5 demonios y Crowley. Los demonios empezaron a pelear entre ellos y volutas de humo negro le indicaban a la diva que poco a poco, se estaba quedando sin aliados. Así que decidió tirar el acelerante que tenía en su bolso sobre la caja a medio abrir y tratar de hacer funcionar el encendedor que alguna vez había pertenecido a Dean. Ahora solo quedaban Crowley y Ruby, que peleaban mano a mano. Pero Ruby, no era tan poderosa en ese cuerpo prestado y quedó inconsciente en el piso.
Crowley se acercó a Rachel y comenzó a pegarle, mientras ella intentaba defenderse con una sola mano y pensaba en su hijo y en Santana quienes la estaban esperando. Pensaba en el Impala y en Sam y Dean, que habían muerto siendo traicionados por el demonio que ahora la estaba golpeando. Antes de perder el conocimiento, ella vio una figura detrás de Crowley, quien ahora le estaba pateando el estómago y una vez más, intentó hacer funcionar el encendedor. Cuando vio que lo había logrado, lo tiró en dirección a la caja y se desmayó.
No pudo ver a Crowley consumirse en el fuego, ni lo escuchó gritar de dolor. No recordaba nada después de los golpes, y despertó al ser ubicada en el asiento del Impala. Su Impala. Cuando abrió los ojos, pudo ver que Ruby era quien la había llevado hasta donde ella había dejado el auto estacionado. Después, puso en sus manos un pequeño objeto y se quedó observando a la diva hasta que estuvo segura de que había recuperado la conciencia.
"Lo lograste pequeña Winchester." dijo Ruby sonriente.
"No sé si eso es bueno o malo." Respondió intentando moverse. Le dolía todo el cuerpo.
"Es bueno." añadió Ruby mirando hacia la calle, dándole tiempo a la diva de ver que era el objeto que ella le había dejado en la mano.
"Lo salvaste." dijo Rachel al notar que era el encendedor de Dean.
"Aunque él no me caía muy bien, sé que vos lo querías. En algún tiempo pasado, yo también fui un ser humano y tuve sentimientos." dijo el demonio.
"Gracias." dijo Rachel levantando la mirada y viendo a la lejanía que el galpón se estaba incendiando completamente.
"Si te toca ir al infierno, nos veremos ahí. Sino, envíale mis saludos a tus primos." dijo Ruby poniéndose de pie.
"¿Qué va a pasar ahora?" preguntó Rachel intentando enderezarse
"Ahora, van a pasar siglos antes de que el infierno pueda estar listo para volver a la tierra. Crowley nos dejó completamente desorganizados. No vamos a defender a los demonios que estén vagando por la tierra, simplemente porque hay cosas más importantes. Y ahora, vete Berry. Están por venir los bomberos y la policía." Y con eso, Ruby desapareció entre la noche, cerrando la puerta del auto.
Santana esperaba con la puerta abierta, sentada en los escalones al lado de Puckerman, quien tenía a Elijah en sus brazos. No había noticias de Rachel ni del Impala. Solo se sabía, que en la zona industrial de la ciudad, un incendio había comenzado y se estaba extendiendo. Y esa era la zona en donde Rachel iba a estar.
De pronto, las luces de la calle se comenzaron a hacer más brillantes, y dos figuras se aparecieron en la entrada de autos de la casa. Santana, reconoció las espaldas de Sam y Dean Winchester, quienes miraban hacia adelante. Una canción comenzó a sonar un poco a lo lejos, y cuando las letras se comenzaron a escuchar, Santana se sorprendió al escuchar a Elijah cantar la canción, junton con Puckerman.
"Carry On My Wayward Son,
There´ll be peace when you´re where done..."
Las manifestaciones de Sam y Dean también cantaban la canción y comenzaron a hacerse un costado cuando vieron venir el Impala a toda velocidad.
"Eso es estilo" dijo la voz de Dean abriendo la puerta del conductor del Impala.
"Vos lo hiciste, ¿te acordás?. Ese día en el cementerio, cuando Lucifer estaba en mi cuerpo y Gabriel en el de nuestro hermano. Llegaste a interrumpir una épica batalla con esa canción." agregó Sam, acercándose a su hermano.
Santana reaccionó en el momento en que vio el cuerpo de la diva deslizarse hacia el piso, sin salir del auto. Pero Dean la agarró antes de que tocara el suelo y la cargó hasta su novia que se había acercado hasta el Impala.
"Crowley la lastimó mucho." dijo Dean mientras le daba un beso en la frente a Rachel, quien abrió los ojos.
"Gracias diva." dijo Dean mirándola a los ojos.
"Gracias Rach." dijo Sam dándole también un beso en la frente.
Y así, como habían aparecido los hermanos Winchester se desvanecieron en el aire.
"Esta vez no puedo gritar que me opongo." dijo Rachel a un Noah Puckerman que estaba encerrado en un smoking.
"Y nadie lo va a hacer." respondió su amigo mientras guiaba a la novia hacia el altar, en donde Santana la estaba esperando con una sonrisa de oreja a oreja.
"Por lo menos, vas a poder llevarte a la cama a alguna de las damas de honor." dijo Rachel sonriendo a los invitados.
"Tengo la sensación de que eso va a ser imposible. Además, Santana puso a Moira como una de tus damas de honor. Así esta en primera fila para ver como Rachel me pertenece, me dijo."
"Tiene esa manía todavía. Moira esta feliz con esa chica con la que está saliendo."
"Mami. ¿Por qué no te callas?" dijo Elijah desde su lugar guiando a su madre, con los anillos en un pequeño almohadón.
"¿Te diste cuenta que esa chica es escalofriantemente parecida a vos?" dijo Puck mientras le daba un beso y entregaba a la novia a la otra novia.
"Te odio, Noah."
Después de decir "acepto" las novias, de nuevo esposas, desaparecieron en algún lugar del salón, para volver cuando la fiesta estaba casi terminando.
Lucas, jugaba con Elijah hasta que un juego de llaves le llamó su atención.
"Necesito que me hagas un favor, Lucas." dijo Rachel agarrando la mano de su hijo "Necesito que cuides del Impala un tiempo." Y sin escuchar una respuesta, Lucas agarró las llaves del auto, abrazó a su ex – nuera, de nuevo nuera y buscó a su mujer. Le dijo a Santana pasando rápidamente a su lado, que era mejor que salieran pronto hacia Lima antes de que empiece el tráfico fuerte en la autopista.
Santana se quedó quieta en su lugar, mirando a su esposa e hijo, porque al casarse de nuevo, adoptaba legalmente como hijo a Elijah y después gritó: "¡Pero si tenés reservas en avión para mañana a la mañana!"
