_ Maldita sea… la última vez que me junto con gente que está loca…_ Eran las palabras de Nahuel, un joven castaño y de ojos verdes, de una corta estatura y una voz extra grave.
Nuestro joven compañero, resulta que es el próximo que vivirá su propia historia acá, en Silent Hill.
Nahuel, como ya lo eh dicho, es un joven castaño, de ojos verdes, corta estatura, y una voz extra grave, lo que haría pensar a algunos que es el más grande del grupo, y no diré que no es así. Nahuel es un joven que siempre vio las cosas por el lado fácil, además de enojarse con facilidad, algo que a Alan y a Ivan también les pasa, es uno de los pocos jóvenes de R. Del Tala que llego directamente desde Buenos Aires, no se esperaría que una persona salga de una ciudad tan entretenida como Buenos Aires para vivir en un pueblo tan pobre (Lo que se cree) como R. Del Tala, pero, el lo hizo, junto a su madre, hermano mayor y hermana menor, en este pueblo, no se hizo amistades rápidamente, ah estado dos años sin tener una amistad, eso cambio hasta que conoció a Alan y sus amigos, lo cual, fue hace unas horas. Para reconocer a este joven, tenemos que tener muy en claro una cosa, EL-AMA-EL-FUTBOL algo que comparte junto con Alan, y por esa razón, todos tienen la confianza de que serán grandes amigos. Y lo último, pero no lo menos importante, es un chico en el que no se puede confiar demasiado.
Nuestro joven protagonista se encontraba puteando a sus nuevos amigos y caminando para tratar de encontrar una salida.
_ Joder… esto se hace muy cansador… ¡TODO ES CULPA DE IVAN Y ASHLEY!_ Lo dijo Nahuel enojado con sus amigos.
Aunque Nahuel sea muy deportista, también se cansa muy rápido, y eso le estaba pasando ahora, además tenía dos incógnitas ¿Quedarse a buscar a sus amigos? O ¿Irse? Son las mismas incógnitas de Micaela, pero en este caso, Nahuel quería encontrar a sus amigos y puff, desaparecer, algo casi imposible, el pueblo era grande, la niebla muy espesa y la lluvia muy fuerte.
Nahuel siguió caminando hasta un lugar bastante diferente a los otros lugares, este era más o menos un vecindario humilde, casas pobre, construidas de chapa, la calle no estaba asfaltada, además de ser una calle demasiado angosta. Nahuel simplemente fue y se refugió debajo de una chapa esperando que la lluvia pare, algo que no pasara, primero espero parado, después se quedo sentado, acostado contra una chapa y finalmente dormido. El sueño se le hizo largo a Nahuel, DE MILAGRO logro dormirse, ya que la lluvia era demasiado ruidosa, el suelo era incomodo y además, hacia demasiado frio, pero el cansancio puede con todo, y nada de eso lo despertaba… solo una cosa logro levantarlo… "GUAF" era el ladrido de un cachorro de unos veinte centímetros, marrón, parado en su regazo mirándolo mientras agita la cola y saca la lengua, Nahuel se levanto y lo miro fijamente.
_ ¡AH!_ Se asusta Nahuel y se para de golpe dejando caer al cachorro en el suelo, pero este se para rápidamente y lo vuelve a mirar_ ¡Aléjate de mi!_ Le advierte Nahuel al cachorro, pero este no le entendía y se dirigió a morder el cordón de su zapatilla, en puro acto de terror y pánico, Nahuel le pego una patada, haciendo que el perro suelte un agudo llanto.
_ ¡Te lo advertí!_ Nahuel estaba aterrado, nadie esperaba que le tema a los perros.
Al escuchar los llantos de ese pobre animal, de las sombras se asomó otro can mas, uno más grande, negro, de grandes ojos verdes "GUAF" era un ladrido mucho más grave y amenazador. Nahuel estaba caminando lentamente de espaldas, preparándose para correr lo más lejos posible de ese gran animal, apenas el perro movió una pata, Nahuel se dio media vuelta para irse, pero ahí estaban, otros dos perros iguales al anterior mirándolo fijamente. Nahuel estaba con el corazón en la mano, lo único que se le ocurrió era avanzar entre las casas a su derecha para salir corriendo por los patios, pero no, había dos perros todavía idénticos al anterior también ahí, ahora sí, estaba acorralado, tenía un perro detrás de él, unos cuantos más detrás y dos a su derecha, no tenia opción… seria capturado… Pero él no se iría sin oponer resistencia, rápidamente trato de trepar al techo de la casa que estaba a su izquierda, con éxito.
_ ¡Puta! ¡Menos mal que aquí no me alcanzan!_ Dice Nahuel parado en el techo de una casa con los perros ladrando enfurecidos debajo de él. Nahuel se sentía victorioso, y se quedo viendo a los perros enfurecidos un momento, hasta que se cansó y se dio vuelta para irse, pero, detrás de él tenía a otros dos perros más.
_ ¡¿Cómo llegaron acá?!_ Pregunta estúpida de Nahuel, al saber que los perros no podían entender, asique pego un salto y se fue dando saltos a las casas que estaban a su izquierda, sabiendo que había perros en el techo siguiéndolo y una linda cantidad debajo de él, ¿Prácticamente atrapado? Posiblemente.
La mala suerte de Nahuel no podía aumentar, se le acabaron los techos para saltar, así que pego un salto a la calle, el impacto de la caída fue demasiado fuerte, quedo rengueando de una pierna y por lo tanto su velocidad bajó considerablemente, claramente, corriendo contra los perros en ese estado no lo favorecía, así que comenzó a dejar caer unos cuantos botes de basura para tratar que los perros disminuyeran su velocidad, algo que no paso, mediante hábiles saltos, los perros lograron dejar detrás a esos botes de basura. Nahuel estaba agotado, así que, se decidió por detenerse, entre medio de dos calles con los perros acercándose caminando lentamente, claramente, Nahuel tenía la oportunidad de huir por una de las dos calles, pero, no podía correr más, algo que llamo la atención de Nahuel, fue que el cachorro que había pateado estaba enfrente de todos los perros, algo raro, ya que los perros a la hora de correr iban a una gran velocidad, y ese perrito no podría igualar esa velocidad con sus patas chiquititas, pero eso no le preocupaba a Nahuel, le preocupaban los perros que estaban cuidándolo. Los perros se detuvieron a cinco metros de la posición de Nahuel mirándolo fija y amenazadoramente, el que se acerco primero a Nahuel, fue el cachorro que había pateado previamente, se acercó a él y comenzó a ruñirle y ladrar agudamente, algo que no movió un pelo de Nahuel que lo miraba indiferentemente mientras este cachorro lo "Amenazaba" mediante ladridos y gruñidos y previamente mordiéndole el pantalón de Jean sin hacerle nada a Nahuel el cual lo seguía mirando indiferentemente.
_ Si… no importa, este es mi final…_ Le dice Nahuel al perrito que lo ignoraba y seguía_ Después de todo… no tuve que comportarme así contigo… Creo que tengo que cambiar algunas cosas de mí…_ Dice Nahuel mientras el perro levantaba la cabeza para verlo, sacaba la lengua y movía la cola nuevamente.
_ ¿Podrías decirle que acaben conmigo rápidamente? No soportaría el dolor…_ Dice Nahuel, pero este cachorro seguía mirándolo de la misma forma_ ¿Qué? ¿Qué necesitas?_ Pregunta Nahuel
El perro lo seguía mirando y soltó un "Guaf".
_ ¿Si?_ Nahuel notó que los perros mas grandes se acercaron un poco mas_ Bueno… no importa, este es el fin…_
El perro volvió a soltar un "Guaf" y le rodeaba la pierna izquierda, Nahuel se río al ver eso y lo cargo enfrente de él.
_ Lo siento…_ Le dice Nahuel al perro mientras lo acariciaba cargándolo con el brazo, y al ver que los otros perros se prepararon para ir hacia Nahuel, este dejo al perrito en el piso_ Llego la hora…_ Agrega y se queda esperando a los perros, estos rápidamente se fueron corriendo hacia Nahuel, empujándolo y dejándolo tirado en el suelo con uno enfrente de él, pero no le hicieron nada, ya que el pequeño cachorro se subió en el pecho de Nahuel y le lamio la cara, algo que a Nahuel le dio asco, pero se preocupaba mas por los otros perros, los cuales… se fueron… Nahuel sorprendido vio para todos lados acostado en el piso, y al ver al cachorro se dio cuenta de que este tampoco estaba… algo había pasado, algo le salvo la vida… y ese algo… fue el cachorro, Nahuel había entendido todo, esos animales no querían venganza, ellos querían… que Nahuel se disculpara… Sin nada que esperar… Nahuel se fue del lugar, con una cosa en la cabeza: Volver a ver a ese cachorro.