¡¡Holaaa a TODS!! Bueno primero explicar porque hemos tardado un poco más, sobretodo en contestar a las RR(que llegaron después del día 4) aunque ya lo hemos dicho, es que se nos metió un virus en el ordenador, y no nos dejaba abrir los "spams"(o como se diga) que es esas páginas que se te abren cuando le das, por ejemplo las RR tanto contestarlas como dejarlas(no sabemos si lo explicamos bien…T.T) pero gracias a un amigo que nos lo ha arreglado podemos volver! Asique esperamos haber contestado a todas las RR (si no es así decírnoslo) aun así leerlas las hemos leído en el correo MUCHISMAS GRACIAS ^0^ y qué demonios ¡todas somos princesas Disney! Al príncipe ya le encontraremos n.n
Por lo demás na, deciros que nos encanta hacer este fic, porque aparte de que nos divertimos mucho haciéndolo, lo lee gente que le gustan distintas parejas y eso siempre es interesante *0*
Ya no nos enrollamos más y os dejamos con el capitulo 6:
Capítulo VI: Chocolate
Hikari miraba los dos botes de helado que tenía en las manos, ya había decidido el tamaño, un litro, la crisis era demasiado grande como para plantearse remedios pequeños, pero ¿Qué sabor? ¿Chocolate? Según la revista de Yolei el chocolate hacia que desprendieras endorfinas, que era lo mismo que desprendes cuando tienes un orgasmo… se encogió de hombros, ya que ella no tenia sexo al menos era una opción, además era antidepresivo… y estaba bueno… Claro que el chessecake también estaba bueno y además la mezcla de sabores con galletitas era un punto muy a su favor, pero… miro el helado de chocolate ¿orgásmico? Bueno ella no gritaba mientras comía helado como pasaba en las películas mientras mantenían sexo, tampoco sentía su cuerpo tensarse ni su piel erizarse como en las escenas fuertes de las historias románticas que leía… aunque ¿A quién no le gustaba el chocolate?
Decidido era un día para tomar chocolate, dejo con cuidado el bote del helado despechado y se sonrojo pensando que tal vez si TK tomara con ella chocolate sí que se la erizaría la piel y…
-¡Hikari¡
¿Esa voz? El cuerpo de la castaña salto nerviosa y sorprendida, soltando el helado como si lo que llevara fuera una revista porno en vez de un alimento, este salió disparado hacia adelante con la mala suerte de golpear a una señora que observaba los congelados frente a ella. La señora levanto la mirada con enfado y hikari aun en shock estiro las manos en señal de disculpa. La mujer se dio la vuelta indignada.
Dios, no quería volverse, eso tenía que ser una pesadilla, tal vez su imaginación le gastaba una mala pasada, pero… levanto la vista y la fijo en las neveras frigoríficas frente unos metros más lejos de ella, en ellas el reflejo de la chica y un chico alto y rubio detrás era innegable. Suspiro, no era su día, pero no podía hacer nada para evitarle, tenía que enfrentarlo, era estúpido no hacerlo, se suponía que él solo era su amigo…
Lentamente asumiendo su destino se fue girando hasta quedar parda delante de él, levanto la vista y enfrento esos preciosos ojos azul cielo que la miraban con cierta tristeza.
-Hola.
TK sonrió y miro alrededor.
-¿Has venido hacer la compra?
Hikari se sintió avergonzada, no podía decirle que había venido a comer calorías y buscar una peli donde mataran hombres porque se sentía frustrada por encontrarlo tremendamente irresistible…
-Algo así.
-¿Era eso lo que tenias que hacer?
A la castaña la costo más de dos segundos encontrar el significado a esa frase, pero recordó que esa había sido su "Excusa" para huir de él completamente enfadada horas antes.
-Supongo que sí.
Tampoco le gustaba mentirle, nunca lo había hecho…
-Ya veo…- TK parecía verdaderamente triste- ¿Y has venido con alguien?
Hikari estaba a punto de decirle que sí, que había venido con Mimi, pero en ese momento vio tras TK a la castaña tirando de Matt hacia la salida, ¿Dónde demonios iba? ¿Por qué la dejaba sola? ¿Y POR QUE SE IBA CON MATT?
-Pues… había venido con Mimi, pero se acaba de marchar…
Esa se la iba a pagar muy cara…
TK se volvió para seguir la vista de la chica pero Mimi y Matt ya habían desaparecido por la puerta. Asique se volvió a mirarla sonriente.
-Vaya entonces te han dejado sola, seguro que tenía algo importante que hacer…
-Seguro…
-Yo he venido con mi hermano, si quieres puedes venir con nosotros a comprar, luego podemos tomar algo…
Hikari se relajo, bueno al menos no era la única a la que habían abandonado…
-Creo que tu hermano se ha marchado con Mimi.
La cara del rubio mostraba la misma expresión de incredulidad que ella había puesto hacia tan solo unos segundos.
-¿Por qué se iba a ir con Mimi…?- lo dijo más para él que para ser oído, en un débil susurro, luego pestañeo volviendo en sí y la miro divertido- Bueno entonces creo que nos han dejado solos.
Todas las alarmas sonaron en la cabeza de Kari y sus mejillas se tiñeron de rojo, ¿Esa había sido la intención de Mimi? Apretó los puños iba a matarla a golpes con sus pompones…
-Si quieres podemos ir a tomar algo, claro si no tienes nada que hacer…
Hikari decidió en ese momento que era débil cuando miraba a esos preciosos ojos azules, que su corazón era un traidor que ahora volvía a latir desbocado, y que su estomago se encogía como si acabara de decirla algo maravilloso…
-Claro, porque no…
Sora coloco el último gladiolo en el centro de flores que estaba preparando, le gustaban mucho las flores, al menos cuando trabajaba no pensaba, y su trabajo hacia feliz a mucha gente, sobre todo a la gente que lo recibía, una flor siempre alegraba el día… Su ceño se junto, bueno cierto era que también se mandaban a los muertos… pero eso era diferente…
La campanilla de la tienda sonó y por primera vez en la tarde se alegro que la sacaran de aquellos pensamientos que no iban a ningún lado…
-Bienvenido.
Sus ojos castaños se abrieron con sorpresa al ver a Tai avergonzado portando una bolsa de deportes y vestido con el chándal de entrenamiento. ¿No se suponía que ya debería estar en el entrenamiento?
-Hola… yo pasaba por aquí y…
¿Qué pasaba por allí? ¿Dónde iba? El instituto, con las pistas donde entrenaba estaba a unas 12 manzanas en dirección opuesta…
-¿Pasabas por aquí?
Tai pareció contrariado, miro al suelo como si se reprendiera al mismo, y luego volvió a mirarla decidido, aunque seguía rojo como un tomate. ¿Qué le pasaba?
-Bueno no pasaba por aquí, la verdad es que quería venir aquí…
-Ya veo….- sora sonrió dulcemente, parecía que Tai lo estaba pasando bastante mal…
-Quería pedirte perdón por lo de antes, no me dejaste decirte que lo sentía, yo nunca te hubiera dicho… si yo hubiera sabido que…
Sora bajo la mirada apenada, sabía perfectamente a lo que se refería el castaño, la culpa era de ella, por no habérselo contado, pero la verdad es que no había tenido valor para contarlo… al principio porque pensó que él recapacitaría y volvería a su lado, como si nada hubiera pasado, pero después, después solo fue por vergüenza…
-No te preocupes, no es culpa tuya.
Tai la miro ceñudo.
-Sí que lo es, me he comportado como un imbécil, tú eres mi amiga, y lo estabas pasando mal, y yo en vez de ayudar no hacía más que ponértelo difícil.
La pelirroja pestañeo ocultando un débil brillo lagrimal que escondían sus ojos, solo le faltaba que Tai la viera llorar, además ella tenía que superar la ruptura, o quizás ya lo había superado, solo que la daba miedo admitirlo, porque eso significaría asumir ciertas cosas como que él no era el amor de su vida, que se había equivocado, que había tirado por la borda tres años de su vida,… que podía volver a sentir, y que desgraciadamente para ella, volvía a sentir por la misma persona que sentía antes de Ryo, y que tal vez, y solo tal vez siempre había seguido sintiendo algo por él en el fondo… Se sonrojo y desvió la mirada de él.
-No es nada Tai, en serio. Ya estoy mejor.
Tai resoplo.
-Bueno en cualquier caso espero que si necesitas algo me lo digas, ya sabes que estoy aquí ¿verdad?
Sora lo miro sorprendida. Sí, claro que sabía que estaba ahí, le era imposible no saberlo… trago saliva y asintió avergonzada.
Tai sonrió y se llevo la mano a la bolsa que colgaba sobre su hombro, abrió la cremallera y extrajo un pequeño paquete rojo.
-Toma.- Sora acepto el pequeño paquete que contenía 8 bombones de chocolate- de camino aquí había una pastelería y mi madre siempre dice que a las mujeres os animan los bombones…
Sora asintió y miro sus ojos color chocolate, su madre tenía razón, por supuesto que los bombones animaban a las mujeres, el problema era que algunos no venían envueltos y en cajas… y era una lástima…
-Gracias.
-¿Vas a parar en algún momento o te has propuesto que caminemos por toda la ciudad de la mano?
Mimi se detuvo de golpe en medio de la calle llena de gente y soltó la fría mano del rubio como si quemara. ¿En que había pensado para sacarlo de allí arrastras? La mente de Mimi corrió buscando la respuesta, y vio a la pequeña Hikari golpeando a una mujer con el helado de chocolate, claro que detrás estaba TK, ellos se veían tan bien juntos…, miro decidida al horizonte, sí, eran la pareja perfecta, solo necesitaban darse cuenta, o más bien TK necesitaba darse cuenta, pero bueno ella había puesto su granito de arena en esa historia, claro que Hikari ahora no lo vería así pero…
-¿Mimi?
Los ojos dorados de la chica se volvieron como si acabara de recordar que el mayor de sus problemas seguía parado detrás de ella con una de sus perfectas cejas levantadas y mirándola como si hubiera perdido la cabeza. Y lo peor de todo es que probablemente la había perdido…
-Yo… lo siento, pero créeme era lo mejor.
Matt ladeo la cabeza y se cruzo de brazos.
-¿Lo mejor para quién?
Mierda, no se lo podía poner fácil por una vez…
-Para tu hermano y Hikari, ellos… tenían que hablar.
Matt se encogió de hombros y rodo los ojos.
-Eso ya lo has dicho…- Mimi notaba como la sangre la corría por las venas, ¿Qué se suponía que debía hacer ahora? Despedirse, le dijo una vocecilla en su interior, eso es Tachikawa, despídete, date la vuelta y vete, seguro que él tiene cosas que hacer con su estúpido i-pod, o con su grupo, o… con alguna otra chica, pensó sorprendentemente triste la castaña.- El caso es que en nuestra huida se te ha pasado un pequeño detalle.
Mimi lo miro interrogante y él se metió las manos en los bolsillos de manera despreocupada mientras hablaba.
-Estaba haciendo la compra, ya sé que te resulta difícil pensar en alguien que no seas tú, bueno o TK y Hikari, pero yo Mimi necesito comer.
Mimi lo miro indignada ¿Cómo que solo pensaba en ella? Vale, a lo mejor no había pensado o no la había importado que hacia Matt en el supermercado, pero era por una buena causa…
-No seas dramático, por si no lo sabes hay más supermercados en Odaiba.
Matt alzo una ceja.
-Por si no lo sabes ese es el más cercano a mi casa.
Mimi se comenzaba a sentir culpable. Oh, maldita conciencia…
-Bueno, está bien, iremos a uno cercano.
Matt la miro completamente sorprendido.
-¿Iremos?
Mimi entrecerró los ojos.
-A menos que quieras cargar tu con todas las bolsas.
Matt rio sacudiendo la cabeza.
-¿Tú vas a cargar bolsas?
Los ojos castaños de la chica relampaguearon, ¡¿Pero quién demonios se pensaba que era?! ¡Encima que estaba tratando de ayudarlo! Se merecía quedarse sin comer, se merecía… dios no sabía exactamente lo que se merecía pero sabía que la encantaría golpearlo…
-Solo te ofrezco mi ayuda, pero si no la quieres no tienes más que decirlo y me marchare, a mí tampoco me hace gracia estar contigo toda la tarde…
-Está bien, supongo que eres una adicta a las compras o algo así… pero te aviso que solo voy a comprar comida.
Mimi se quedo con la boca aun abierta mirándolo, ¿Es que no había oído que no la hacía gracia pasar la tarde con él? Además ella no había hecho nunca la compra… al menos no de comida seria… siempre la había hecho el servicio, o su madre… sería interesante sonrió dándose por vencida, quizás sería una buena oportunidad para conocer mejor a Matt, para hacerse amigos, o al menos descubrir porque al resto de sus amigos les caía bien…
-Muy bien, ¿Qué tal si vamos a los almacenes Ultra? Creo- miro a su alrededor- que están solo unas calles de aquí.
Matt se encogió de hombros.
-Lo que quieras con tal de movernos, la gente empieza a mirarnos raro…
Mimi lo miro pícaramente.
-Creí que no te importaba lo que pensaba la gente.
Matt sonrió a desgana.
Yolei salió de su cuarto aun flotando en una nube, Keito era maravilloso, sí, hacían una buena pareja, por supuesto que aun no habían vuelto, pero era solo cuestión de tiempo, seguro que era como en las novelas, en las que el galán deja a la chica porque no entiende los sentimientos que tiene por ella, son… demasiado fuertes, pero al final acepta que la quiere, después de superar un montón de maldades acaban juntos felices… Oh… un suave susurro salió de su boca, era feliz, Keito la había dicho que quedarían, y la había sonreído, que eso tenía que contar para algo, además en la revista decía, que si tu ex te sonríe, te dice de quedar, etcétera es porque aun te quiere, y lo que es más importante también decían que si un chico te pide tiempo simplemente es porque se siente atrapado, porque se ahoga, pero que no significa que no te quiera, que no quiera estar contigo, aunque…. Bueno ella y Keito no era que tuvieran una relación muy… agobiante, más bien se veían poco, dos días en semana más o menos, y aunque no eran como Sora y Ryo ellos se entendían, con eso valía, además ahora cuando volvieran seguro que afianzaban su relación y todo iba mucho mejor…
-¿Yolei?
Su padre la miro extrañado al verla sonreír como una boba en el pie de la escalera, dios, ¿es que nadie veía lo bonito que era el mundo ahora?
-¿Si papa?
-¿Te pasa algo?
Yolei lo miro embobada.
-Soy feliz.
Su padre la miro ceñudo.
-¿Te drogas?
Yolei se cayó de su nube. Y miro a su padre con los ojos entrecerrados.
-No, ya te lo he dicho, no me drogo.
Su padre la miraba desconfiado.
-¿Estas segura?
-Que sí papa, que no me drogo.
Su padre la miro aun desconfiado pero suspiro y la dio un pequeño papel blanco.
-Necesito que compres esto, tú madre me lo dejo encargado antes de irse, pero se me ha pasado y el partido está a punto de comenzar.
-¿Y por qué tengo que ir yo?
-Porque el partido está a punto de empezar.
-¿Y porque no van mis hermanos?
Su padre la miro exasperado.
-Porque el partido está a punto de empezar Yolei y ellos lo ven conmigo siempre.
Yolei se pudo roja de furia, que manera de joderle el día, con lo feliz que estaba ella haciendo planes de futuro con Keito, casi podía imaginar su boda… y…. otro suspiro salió de su boca y tomo el papel en la mano antes de salir de la casa.
El padre de Yolei observo la escena en silencio antes de sacudir su cabeza, esa niña se drogaba seguro…
-Deberías comer algo más que eso.
Mimi observo los paquetes de cereales que el rubio acababa de echar en el carro, no es que le importara la alimentación de Matt pero eso no podía ser sano…
-Te empieza a parecer a TK
Mimi sonrió.
-Bueno tal vez sea porque tenemos razón…
Los ojos azules de Matt la miraron divertido.
-Muy bien, te escucho. ¿Qué crees que debería añadir?
Mimi frunció el ceño, no sabía muy bien que le gustaba a Yamato pero a ella le gustaba cocinar, aunque no a dejaban hacerlo demasiado a menudo, algo bueno tenía que haber sacado de las horas que pasaba sola con el servicio, tener todos los juguetes que quería estaba bien, pero no tenia con quien jugar, asique normalmente se iba a ver a la cocinera…
-¿Qué sabes cocinar?
Matt se encogió de hombros.
-Nada demasiado difícil, no me gusta cocinar, solo como cuando tengo hambre, y cuando eso pasa esperar mientras cocino es una especie de tortura.
Mimi rio, podía imaginarse perfectamente al rubio mirando el agua con esos ojos perfectamente azules irritado porque no hervía…
-Bueno en ese caso quizás algo de fruta, ensaladas, e incluso un filete, también podemos coger algo que se haga al microondas, aunque según Yolei es una guarreria, creo que es mejor la comida casera deberías plantearte comer como los seres humanos, ya sabes un desayuno, una comida, una cena…
Matt avanzaba con el carro mientras ella a su lado se fijaba en los recipientes sobre los stands, alzando el brazo de vez en cuando para coger alguna cosa de las estanterías.
-Bueno y qué tal se lleva ser una estrella juvenil.
Matt la miro sonriente.
-No soy una estrella juvenil- alzo uno de los sobres que había cogido la castaña y se lo devolvió- No me gusta el puré de verduras.
-¡Pero es muy sano¡- protesto la castaña, cuando vio que Matt seguía adelante dejándola atrás resoplo y dejo el sobre en su sitio antes de correr hasta él.- Muy bien… tu ganas, pero comerás fruta, me da igual como te pongas.
Matt sonrió divertido.
-Claro mamá.
Mimi le saco la lengua y luego continúo su camino observando la comida.
-¿Y si no eres una estrella que eres? TK nos conto que vuestro primer disco fue un éxito en las grandes ciudades, incluso aquí sonaba.
Matt miro al frente y luego la miro.
-Bueno… no me puedo quejar, pero aún queda mucho para ser una estrella juvenil.
Mimi sonrió maliciosa.
-Pero si ya tienes fans Ishida.
-No tantas…
-Pero sí muy entregadas a la causa, estoy segura que Jun cualquier día te arranca el pelo en un momento de euforia.
Matt rio y luego la miro muy serio pero con un brillo muy especial que Mimi no le había visto nunca, era increíble que esos ojos azules pudieran tener tantos matices…
-¿Estas celosa?
Mimi se sonrojo y giro la cabeza para ocultar su estúpido acaloramiento, ella no había estado celosa en su vida, alguna vez había sentido envidia sana por algo, porque era totalmente injusto que Victoria Beckamh estuviera con ese hombre, pero celos… no, nunca, y no iba a empezar a tenerlos por él…
-Para nada, créeme si alguna vez las fans se te tiran en brazos yo misma les daré tu dirección.
Las cejas del rubio se alzaron débilmente.
-Ah… asique sabes donde vivo…
Mimi se puso tan colorada que estaba seguro que hasta sus manos habían adquirido ese matiz rojizo, por eso cuando oyó el comentario de la mujer que estaba a dos metros de ellos agradeció profundamente su interrupción.
-Vaya ¿recién casados?
Mimi y Matt se volvieron a la señora con delantal que portaba una bandeja, ¿Recién casados? Menos mal que ya no podía sonrojarse más, sino estaba segura de que lo habría hecho, miro por el rabillo del ojo a Matt que miraba a la mujer enfadado pero con un leve color rosa en sus mejillas, ¿Eso era lo que parecían?
-Creo que se equivoca.
La voz de Matt volvió a sonar tan seca como de costumbre, pero la mujer lejos de disculparse avanzo hacia ellos con una sonrisa.
-Bueno quizás aun no se casan, los jóvenes de ahora no tienen tanta prisa como antes.
-Señora no…
-Pero hacéis una pareja tan mona…- La mujer interrumpió a Matt que bajo los hombros vencido, era obvio que la mujer había tomado su decisión y que no pensaba cambiarla…- Bueno, bueno tomar probar la tarta de chocolate, la estamos regalando hoy a nuestros clientes…
Mimi y Matt se miraron pod una fracción de segundo, hasta que ella aparto la mirada nerviosa y tomo el pequeño pedazo de chocolate entre sus labios, el sabor dulce corrió por sus venas, deshaciéndose en su lengua y llegando a cada una de sus terminaciones nerviosas, levanto la mirada y sonrió amablemente a la mujer.
-Muchas gracias.
La mujer la miro satisfecha.
-De nada guapa, deberías hacerle tartas de chocolate a tu novio haber si se le endulza el carácter.
Mimi intento no reírse, pero le resulto imposible al ver la cara de malestar del rubio.
-Oh, lo intentare aunque creo que es un caso perdido, ni el chocolate podría endulzarle.
La mujer la sonrió cómplice y se dio media vuelta en busca de otra persona a quien seguir ofreciéndole el postre, Mimi la siguió con la mirada sonriente.
-¿Así que soy un caso perdido?
Mimi se sorprendió al oír la voz del rubio que estaba apoyado en el mango del carrito con la mirada fija en ella. Mierda ya volvía ese inquietante rubor a su cara, era una tontería, Matt solo la estaba siguiendo la broma, pero había algo en su voz, en su mirada, que… la ponía nerviosa.
Tomo aire antes de hablar.
-Bueno, no pareces de los que les gusta el dulce…
Mimi callo sintiéndose aun más acalorada mientras que el rubio se reclinaba sobre ella con una enigmática sonrisa en los labios. Oh, dios mío, estaba demasiado cerca, demasiado… su mente dejo de funcionar cuando él se quedo a escasos centímetros de ella, de su boca.
-Eso depende del dulce…
Y dicho lo cual poso sus labios sobre los de ella, Mimi noto los finos labios del chico contra los suyos ejerciendo una suave presión, su corazón comenzó a latir desbocado mientras sus ojos se cerraban poco a poco respondiendo al beso impetuoso del chico.
Noto débilmente las manos de Matt, una se poso sobre su cuello, con el pulgar hacia círculos en su garganta, sobre su acelerado pulso, mientras que los otros dedos la pegaban más a su boca, se rindió, abrió los labios y dejo entrar a la lengua intrusa. La otra mano rodeaba su cadera pegándola, si es que eso era posible, más a su delgado cuerpo.
La lengua del rubio recorría con urgencia su boca, rodeando su propia lengua, acariciando las húmedas paredes de su boca, Mimi no podía respirar, no podía pensar, solo intentaba devolver esas caricias con la mayor urgencia posible, anhelando algo más que ni siquiera ella podía comprender, que no sabía expresar con palabras, un calor, una urgencia, un deseo, que nunca había sentido, se ahogaba entre sus besos. Una pequeña parte de ella sabía que eso estaba mal, que era una locura, pero todo su cuerpo se tensaba, toda su piel se erizaba, notaba el sabor a chocolate en la boca mezclado con el sabor de sus besos, nada tenía importancia, nada era más urgente que eso, solo sabía que le daba miedo pensar que no quería abrir los ojos por miedo a que aquello acabara…
Yolei miraba los estantes con aquella antiestética bolsa azul oscuro entre sus manos, ¿es que era obligatorio que en los supermercados los carritos y las bolsas fueran feos? Suspiro, no debía enfadarse, la bolsa no tenía la culpa, camino unos pasos más y se detuvo frente las cientos de marcas distintas del mismo producto que su madre había escrito en la lista… ¿Cuál sería? Miro los precios naranjas que se fijaban bajo estos, el más barato no porque ese era malo, el segundo más barato, esa era la política de su padre… miro los números y al final convencida cogió uno, lo metió en la cesta y se dispuso a seguir su camino cuando una mujer regordeta con un delantal y una bandeja la detuvo.
-¿Quieres tarta de chocolate? Se la estamos regalando hoy a todos nuestros clientes.
La pelimorada se encogió de hombros, el chocolate era un aliado peligroso, engordaba mucho y hacia que la piel estuviera más grasa… estaba a punto de rechazarlo cuando recordó que en su nueva y feliz vida junto a Keito no la importaba unas calorías más, ya las quemaría con su amor, y un grano tampoco era el fin del mundo, a menos que te saliera en la punta de la nariz claro…
-Claro.
Estiro la mano para alcanzar el trozo y sonrió a la mujer antes de seguir su camino, la verdad era que valía la pena engordar unas pocas calorías por sentir el suave sabor del chocolate en su boca. Giro el pasillo para llegar al central, desvió la mirada de los productos en oferta que había en ambos lados y levanto la vista al frente.
El mundo se detuvo, el corazón se paro, la boca se le abrió, sus ojos casi se salen de sus orbitas.
MIMI
MATT
MIMI Y MATT
¡¡Se estaban besando!! ¡¡Se estaban besando mucho¡¡
Oh, dios mío, oh, dios mío, ¿Qué se suponía que tenía que hacer ahora?
CORRER
La palabra sonó en su celebro un segundo después de que sus pies comenzarán a correr por inercia desandando sus pasos, la confusión era tan grande que ni siquiera veía lo que había frente a ella, lo cual fue el ocasionante de que chocara contra la mujer que portaba la bandeja con la tarta de chocolate, ambas cayeron al suelo, mientras la bandeja con los muchos pedazos de tarta volaban por el aire. Yolei abrió los ojos al tiempo que la tarta caía sobre sus cabezas, y sobre alguien más que estaba parado frente a ellas.
Con las manos protegiéndose en vano la cabeza de chocolate entreabrió los ojos con miedo para ver a un sorprendido y cubierto de chocolate Mr. Perfecto…
Pues venga hasta aquí. ^0^
En un principio pensábamos poner algo más… fuertecillo, pero estaban en un supermercado… además ya hemos decidido donde queremos el próximo lemmon jeje, y como la perversión no tiene límites queremos un sitio donde no lo hayamos hecho nunca(el lemmon XD) ya tenemos una cama, un banco de un parque, un sofá, una encimera, casi contra una pared… jeje asique hay que descubrir nuevos horizontes n.- y si lo pensáis no es tan difícil :P
Bueno por lo demás agradecerle un capitulo tan dulce a SAN EDWARD CULLEN que ya vimos la película y nos enamoramos un poquito más… *¬* AH Y ES NUESTRO!!! Jajajajajajaj XD
MUCHOS BESITOS Y MUCHAS GRACIAS
Y YA SABEIS CUALQUIER COSA RR (que siempre las tenemos en cuenta)
