—¡Itadakimasu! –diálogo de los personajes
AU: Alternative Universe /Universo Alternativo
Espero que les guste. XD
Nota: La historia se ubica en el siglo XIV y XVI, Edad Media. No todo el contexto histórico de la edad media es tomada, solo en sí la época, por la falta de tecnología y otros datos relevantes para la historia.
Disclaimer: Yugioh! no me pertenece, (sino los hubiera hecho sufrir muaja.. jaja XD) sino que le pertenece a Kazuki Takahashi, yo solo utilizo los personajes para una linda historia.
"Yami: El espíritu del bosque"
Capítulo VI: "Formando parte de la manada"
Yugi reía descontroladamente. Hacía unos días que habían hecho las paces, y Yami (con cierta vergüenza), le había pedido que le enseñara a hablar con las hadas. ¿Con que propósito? Desconocido por el momento. Pero los intentos fallidos por pronunciar "hola" y "adiós" hacía reír al más pequeño, el lobuno gruñía molesto consigo mismo.
-Debes de usar un poco de magia para que el sonido fluya como campana –Yugi hacía la mímica mientras hablaba
-Esto es más difícil de lo que parece –se quejó
-Piensa en el sonido de las campanas, y mezcla esa idea con tu energía y trasládala a tu boca, vibrará un poco al hablar –Yugi se lo volvió a mostrar, de su boca salieron sonidos parecidos a trinos y campanas de cristal, las haditas rieron, respondieron a su llamado.
-Se oye tan sencillo –volvió a quejarse
-Ríndete, no lo lograrás –Joey llegó molestando, a lo cual Yami solo gruñó
-Es difícil acostumbrarse, creo –dijo dubitativo –pero sé que lo lograrás –alzó sus manos en modo victoria, bajándolas ante su gruñido
-Por cierto, tenemos una misión de las sirenas del lago Cazerphert, la reina Elizabeth tiene problemas con los osos del norte
-Vamos, tengo ganas de molerles a golpes –rió Yami con una aura maligna rodeándole, casi macabro, las haditas se escondieron detrás de Yugi
-Yo quiero ir –Yugi se levantó decidido
-Es peligroso, los osos son carnívoros y suelen destrozar a todo el que se les acerque –Yami quería que no fuera, recordaba lo difíciles que era de controlarles
-Tendré cuidado, me subiré a un árbol para no estorbarles –casi era una súplica, a lo que las haditas rieron de su intento
-No lo sé, pequeño –dijo Joey por primera vez serio –podríamos tener problemas, y no lo digo por la emperatriz, sino por Zaphyra
-Nosotras podemos cuidarlo –una de las hadas se envolvió en un brillo blanco, creciendo hasta parecer una niña de seis años, con alas de hielo, su cabello era blanco, y usaba un vestido de pétalos de rosa –deseamos cumplir el capricho de nuestro master –a la alusión, Yugi hizo un lindo puchero, haciendo reír de nuevo a sus haditas y a Joey
-Pero te recuerdo que tu hermano te busca –comenzó Yami –se supone que no quieres que te encuentre ¿o no?
Yugi quedó pensativo, pero luego sonrió. Le puso una mano en su hombro, negando suavemente.
-Ya no importa, de todas formas me encontrará –parecía tomarlo de la mejor manera –además, quiero disfrutar del tiempo que esté aquí con ustedes, y aprender un poco de todo lo que tiene este mundo
-no me convences, niño –habló mordaz
-Yami, mira tiene ganas de ir, vamos, de todas formas ya tiene escolta y no creo que pase a mayores –Joey le apoyó
-Está bien, pero corre bajo su propia responsabilidad, todo lo que pase tendrás que echarte la culpa y abstenerte de mencionarnos
-Gracias Yami, te lo agradezco –Yugi se inclinó contento
-Muy bien, Rut, Zirt, Miru, Nova y yo iremos de escota con Master, las demás se quedarán a ayudar a la señora Zaphyra en lo que necesite –las haditas mencionadas se posaron en los hombros de Yugi, mientras que las demás se sentaron en la cama de este
-El problema será evitar a Zaphyra, si nos ve saliendo con el pequeño nos traerá problemas –comentó Joey
-Recuerda que acaba de salir al palacio, tonto –comentó Yami mordaz, Joey le ignoró molesto –Vámonos de una vez
Joey volvió a subir a su espalda a Yugi, las haditas se metieron en los bolsillos del chaleco café de Yugi, saliendo con cuidado. Vieron a todos lados y no había nadie, las haditas reían discretamente. Luego comenzaron a correr a toda velocidad hacia el interior del bosque, evitando ramas bajas y raíces superficiales. Yugi reía emocionado, era como hacer una travesura con amigos. Esa palabra le dejó pensativo. ¿Debía considerarlos amigos? O ¿solo se estaba dejando llevar? No lo pensaría por el momento, quería disfrutar lo que estaba viviendo en ese momento. Así que sonrió.
-¿Aun no estamos lo suficientemente lejos? –preguntó Joey
-Iremos hasta las montañas de Ruither y ahí nos detendremos a descansar –comentó Yami de lo más tranquilo
-¡¿Estás loco?! ¡Está muy lejos! –se quejó Joey a todo pulmón
-Si quieres que Zaphyra te mate pues camina –amenazó sin mirarle
Joey avanzó sin rechistar, las haditas reían en el bolsillo del chaleco que llevaba puesto Yugi. Pasaron más de hora y media corriendo como si llevaban al mismísimo diablo atrás, hasta que pararon en una colina que daba la vista hacia un acantilado hacia unas grutas rocosas.
-¡qué horror! –soltó Joey tras aspirar varias bocanadas de aire –te pasas
-Estamos locos, de veras –susurró Yami, no sabía si molestarse consigo mismo o reír –en fin, descansemos un poco y luego ya caminamos todos ¿verdad pequeño?
Yugi alzó la mirada hacia Yami, aún no se acostumbraba que se dirigieran hacía el de esa manera. Asintió rápidamente y Joey lo bajó, comenzando a caminar hacia uno de los árboles, dándose cuenta que estaba descalzo. Yami alzó una ceja casi preguntando con la mirada por sus botas.
-Creo que las he dejado con el apuro –rió nervioso Yugi
-Eso si es el colmo, Yugi –soltó Yami, pero una de las haditas se volvió niña, la hada de cabellos blancos
-calma, eso se puede arreglar –soltó molesta –No hace falta discutir
Yami se cruzó de brazos, interesado. La hadita no dijo nada más, se dirigió hacia su master y tocó sus pies. Al instante, aparecieron unos botines de cuero negro que le ajustaron perfectamente. Eso si descolocó a Joey.
-¡¿Cómo lo hiciste?!
-Simplemente es… algo que puedo hacer –rió la hada -Master ¿le gustan?
-¡Por supuesto! –exclamó Yugi abrazándola –gracias –la soltó, la hadita estaba colorada, sin intención, comenzó a nevar encima de Yami y Joey
-¡Hey! Cuidado con lo que haces –bramó Yami quitándose la nieve de encima
-¡lo siento! –dijo la hadita apenada, quitando la nieve con dos chasquidos
-¿sabes que es un niño verdad? –soltó Yami malicioso
-¿te gustaría portar una nube de nieve toda tu vida? –cuestionó mordaz la hadita, no le había parecido nada gracioso su comentario
Yami la ignoró, Joey reía y el pequeño les miraba con signo de interrogación. Joey se acercó hasta la orilla viendo la profundidad, luego bostezó mientras se estiraba y se sentaba a la par del pequeño.
-Tus hadas si que son especiales –comentó Joey –mira que fabricar zapatos de la nada
-No son de la nada, son casi naturales –comentó el pequeño –Todo objeto creado se debe de obtener de algún material, por más pequeño que sea, mientras te sea útil
-Por ejemplo –habló la hadita –Yo guardo pequeños trozos de cuero para fabricar ropa y accesorios, esa es mi función
-¿todas tienen poderes? –preguntó Yami sentándose cerca de ellos
-Que yo sepa si –dijo dudoso –Pero hay muchas solo con magia, mi madre me dijo que no podía darles a todas un don, sino que ellas mismas debían de obtenerlo con dedicación
-Fuimos pocas que obtuvimos un don preciso, su madre descubrió su travesura –rió la hadita recordando
Las otras hadas salieron del bolsillo y se transformaron en niñas de diez años, siempre con sus características naturales.
-Rut, no deberías de ser tan amistosa –habló la hadita de cabello rojizo
-Therzy vamos, mira que nuestro master está a gusto –habló la hadita de cabello blanco
-No me parece tan malo –habló Nova, una hadita de cabellos verdes con hojas en su cabello
-ni a mí, ya déjate de jaleos Therzy –regañó Zirt, una hadita de cabello azul con un adorno de gotita en la cabeza
-apoyo la noción –bromeó Miru, una hadita de cabellos violeta con flores púrpuras de diadema
-¡Therzy! –exclamaron las haditas junto con el master, la aludida suspiró asintiendo a su petición, quienes corearon victoriosos
-Si ya dejaron de jugar –habló Yami serio, pero si se entretenía con cada cosa que pasaba –debemos de continuar, el camino es largo y no traemos provisiones
-De eso no hay que preocuparse, en el camino podemos detectar frutos o agua –comentó Zirt, mientras caminaba al lado de su master
-Todo arreglado –rió Joey –ustedes son geniales –las haditas rieron discretamente
Caminaron a través de la orilla del acantilado, llegando a una pradera. Por ser primavera, todo el lugar rebosaba de flores y arbustos verdes. Las haditas corrieron alegres con su master, atravesando las flores en un jugueteo de atraparse mutuamente. Yami suspiró algo fastidiado.
-Y te sigues comportando como cretino –soltó Joey riendo al ver como jaloneaban al pequeño en sus juegos, las haditas disfrutaban siendo del tamaño de su master –Creo que lo que te molesta es que sea un niño
-¿un niño? Debería de comportarse como adolescente o… -Yami se acercó a ellos intrigado -¿Cuántos años tienes realmente?
-¡Diez años! –corearon las haditas riendo por su travesura, Yugi enrojeció viéndoles de reojo
-Por Dios, eres un niño en realidad –Joey llegó con él, con ganas de golpear a Yami, parecía como si fuera a cometer una imprudencia -¿Por qué nos mentiste sobre tu edad?
-supongo que me acostumbre a mentir sobre mi edad –dijo avergonzado
-¡eres un niño! ¡Genial! –soltó Joey sorprendido, Yami simplemente se pegó en la frente con la palma de su mano, su amigo realmente era idiota en ocasiones
-Sé que no estuvo bien, pero fue para protegerme –aclaró Yugi, Yami levantó su mano para que callase
-Lo entiendo, no me lo expliques, simplemente preguntaba –le sonrió para tranquilizarlo
Las haditas se le quedaron viendo, caminaron hacia él y luego le empujaron al suelo, lo tomaron desprevenido. Rieron ante su travesura y corrieron detrás de su master al escuchar su rugido.
-Solo jugaban, perdónalas ¿sí? –apeló por sus amigas, Yami suspiró fastidiado asintiendo
Joey intentaba no reírse, pero era inevitable. Yami indicó que debían avanzar, no quería que la noche les atrapara en un lugar peligroso o demasiado despejado como para estar expuestos a cualquier amenaza. Tuvieron que caminar al ritmo del pequeño y de las hadas quienes no querían cambiar a su forma original, sino de niñas de diez años, para acompañarles en el camino. Las haditas comenzaron con preguntas hacia el lobuno Joey, quien les respondía con tonterías, haciéndoles reír. Yugi se acercó a Yami, mirando de reojo a sus pequeñas amigas.
-¿En dónde se encuentra el lago? –preguntó Yugi curioso
-A dos días de aquí –comentó Yami calculando mentalmente –Si vamos a paso de humanos, aclaro –bromeó, Yugi exclamó su nombre reprochándole divertido –Era broma, llegaremos en la mañana, ya que dormiremos en mi cabaña
-¿Tienes una cabaña tan lejos?
-Fue la casa de mis padres, ellos siempre les agradó vivir ahí ya que está en la frontera de las dos naciones
-¿No eres del reino de Sophy?
-Mi madre perteneció al reino de la emperatriz y mi padre al reino de Reinter, ellos se conocieron durante la guerra de los clanes, y ayudaron a lograr la paz
-Impresionante, sería fantástico escuchar la historia de sus labios –comentó entusiasmado
-Mis padres murieron hace años, así que no es posible –vio hacia el frente, sin mirarle
-Lo siento, no quise entristecerte –se disculpó apenado, no había sido su intención traer recuerdos dolorosos
-No te preocupes –le sonrió –Por ahora nos preocuparemos por llegar antes del anochecer a la cabaña, ¿te gustaría un paseo?
Yugi inclinó su cabeza hacia un lado, no había comprendido su intención. Le pidió que le dijera a las hadas que volvieran a su tamaño miniatura y que las llevara en su bolsillo. Cuando lo hizo, Joey se estiró mientras adivinaba que era lo que quería hacer su compañero. Yami se agachó y le pidió que se montara en su espalda. Yugi nervioso, accedió y se subió.
-Si que eres ligero, con razón Joey no se queja –comentó molestando al aludido
-¿Haremos una competencia? –preguntó Joey ya listo
Yami asintió. Ambos se colocaron a la misma distancia y salieron corriendo hacia el interior del espeso bosque que daba con el final de la pradera. Yugi bajó la cabeza para que el aire no le golpeara. Al apenas haber comenzado, comenzaron a saltar entre los árboles, siempre intentando rebasar al otro.
-Ya llegamos, pequeño –comentó Yami
Del susto no se había percatado del tiempo en que recorrieron para llegar. Vio que el sol se estaba ocultando, así que se bajó de la espalda de este. Las haditas salieron para volver al tamaño de niñas de diez años, estirándose graciosamente. Vieron la cabaña. Era alta y ancha, con una pequeña escalera ya que estaba elevada con piedras. A un lado, había leña ya cortada y ordenada. Las ventanas eran medianas. Poseía una chimenea. Todos entraron, Yami sacó unas lámparas de aceite y las encendió con piedras (1). Colocó una en la mesa, otra en una repisa cerca de ellos y luego encendió el fuego de la chimenea. El lugar era acogedor. Había un mesa con cuatro sillas, encima una canasta con bayas y frutos. A un extremo, estaba la cocina. Al fondo, estaban dos cuartos. Cerca de la chimenea había una amplia alfombra algo gastada, donde se sentaron las haditas mientras reían. Los tres se sentaron en la mesa, Yugi seguía viendo la cabaña.
-¿Qué tal? –preguntó Yami
-fantástica, es muy acogedora, aún tiene brillo –dijo Yugi más para él mismo que para los demás
-¿Brillo? –preguntó Joey
-ah… yo… este pues es cuando hay cariño entre familias, el hogar tiene cierta magia, como una capa protectora de cariño, yo le llamo brillo –dijo apenado
-Bueno, ya es hora de dormir pequeño –Joey solo vio como Yami condujo a Yugi y a las haditas a una de las habitaciones, le dio sus sábanas, este solo se le quedó viendo, preocupado.
-Debes de descansar, mañana platicaremos ¿de acuerdo?
-Yami, yo… perdona si te recordé lo de tu familia –este se mostraba apenado, la mayoría de las veces se dejaba impresionar por lo que podía ver y percibir
Yami sonrió de lado para acariciarle la cabeza con cariño –No te preocupes, además pasó hace mucho tiempo, asi que solo me trae buenos recuerdos
Le dio las buenas noches, saliendo de la habitación. Las haditas rodearon a su master, en espera de sus instrucciones. Este sonrió tranquilo, dispuso las sábanas y luego sus haditas volvieron a su tamaño, acurrucándose a un lado de su master. Ellas comenzaron a susurrar en su idioma.
-Tienen razón –les contestó al escucharles detenidamente –El es bueno, aún siendo muy serio –rió junto con ellas
Afuera, Yami se había sentado frente a la chimenea, Joey le imitó. Los dos permanecieron en silencio, por un rato. Joey no era de los que se quedaran callados, y más con lo que le parecía un cambio muy notorio a su amigo gruñón.
-Si que te has detenido a ti mismo –comentó mientras jugaba con su cola
-¿De qué hablas? –inquirió Yami
-Ya no hostigas al pequeño –detuvo su jugarreta –y aún no te atreves a contarle sobre tu pasado
-¿Por qué tendría que saberlo?
-Porque los dos comparten mucho dolor, además que se lo debes por haber entrado a su mente sin permiso
Yami gruñó cabizbajo. Era cierto, pero no era un motivo para contarle su vida.
-No le daría más preocupaciones, recuerda que es un niño
-Que considerado –se burló
-Primero me criticabas por instigarlo, luego que si me porto bien me regañas ¡¿Quién te entiende?! –alzó la voz molesto
-Si que te alteras con facilidad –siguió Joey con lo mismo –A lo que voy es que… Me alegra que todo este mejor entre ustedes
Yami le vio como si tuviera dos cabezas en lugar de una. Le pegó por detrás de la cabeza, su amigo era un idiota, y lo seguiría siendo por el resto de la vida. No lo estaba haciendo solo por llevarse bien, habían cosas de por medio, pero no se las diría fácilmente.
-Lo que quisiera es que confiara mas en nosotros –susurró suspirando
-Dale tiempo, tiene que entender que puede confiar en un gruñón y amargado viejo que vive en un lobuno de… -no terminó la oración ya que el aludido le soltó otro golpe que lo dejó viendo estrellitas. Joey reaccionó y comenzó una lucha de puños y patadas, al final terminaron rindiéndose.
-idiota –soltó Yami con un par de raspones en la cara
-el que lo dice lo es –rió Joey
Una de las haditas había escuchado toda la conversación. Rut sonrió para sí misma, iba a colaborar en ello, ya que quería una verdadera familia para su master, porque al final sentía que se había vuelto uno más dentro de la manada.
MUajajajajaja
Un cap muy tierno ¿no lo creen? Este capítulo iba a ser mas largo, pero cuando lo vi junto con el título, pues perdía cierto brillo. Asi que lo partí y etc. Me limitaré a decir que…Yami ya se está portando como debe, y las cosas con el pequeño Yugi han mejorado. ¿Se sorprendieron con su verdadera edad? Nah creo que si se lo esperaban… o no? :D ahora… que pasará cuando lleguen al lago? Les daré una pista: Osos
Era broma, ya había dicho sobre los osos, pero tómenla en cuenta. La pista es… ¿Qué le hará Zaphyra a Joey y a Yami? Ejeje propuestas, espero propuestas :D. Muchas gracias por sus reviews a: (gracias por tus palabras :D espero que te guste el capítulo), DarkYami Motou (pues yami es un desgraciado ajajajaja pero es bueno, y gracias por el puntaje ejeje) Alexia Astyan (Yugi sufrido? Sip, un poco. Ejeje eso si me hizo gracia, muchas gracias por tu comentario) 3liiza luniita (jejejeje tan linda! Gracias por tus animos, espero que te guste este capítulo) hikary-neko (no tepreocupes por no haberme escrito antes, lo bueno es que sigues la historia y me alegra que te este gustando, espero que te encante este capítulo :D) kirino03 (que sigas enchanchada a esta historia, gracias por leerla) bianchixgokudera25 (wow! Un review por cap! Creo que si te impresioné ejeje, muchas gracias, espero que este capítulo te guste ejeje :D, nos seguimos hablando por face).
Siempre mis disculpas por los atrasos, pero intentaré escribir mas seguido. Espero que les guste este capítulo, y que esperen el siguiente, que se viene con mas sorpresas. Asi que, suerte en todo y que la vida les sonría.
