Conjunto de drabbles por la semana de la DigiOTPweek. ¡Festejemos el Mimato!
Premisa: Soulmate AU.
Disclaimer: Digimon no me pertenece.
Summary: Desde mucho antes de nacer, ellos estaban destinados a encontrarse. Como el cielo con la tierra, como las marcas que los vinculaban.
Cantidad de palabras: 400.
Día 6: Cada vida.
El destino siempre fue motivo de discusión para muchos. Algunos decían no creer en su existencia, que todos marcamos nuestro camino a base de decisiones, buenas o malas pero decisiones al fin y al cabo. Otros, en cambio, sostenían que había algo ya establecido, una ruta, una decisión, una consecuencia. Sea cual fuese la respuesta correcta, había algo que sí sabía y era que había alguien, una persona que terminaba siempre encajando con uno.
Alma gemela.
El famoso hilo rojo y la predestinación de una persona para otra. Sea lo que fuese, había algo que no podía negar y era la aparición por medio de sueños de él. Del hombre de rubios cabellos y ojos tan azules como el cielo a mitad de una tormenta. Una marca en su pecho que lo llamaba a ella.
Mimi Tachikawa soñaba con una marca azul brillando en el lado derecho del pecho del hombre rubio, mientras que en ella, en su omóplato izquierdo relucía su marca emanando un tinte verdoso, tan verde como las copas de los árboles a mitad de Abril.
Ella solía verlo de espalda pero sentía que lo reconocía de toda la vida. De todas las vidas. Pero siempre era algo distante. Hasta que él se volteaba y finalmente, sus miradas se encontraban.
Y ellos mismos, cada vida, cada siglo, cada vez.
Ella detuvo sus pasos al instante en el que cruzó frente al chico rubio. Él percibió su mirada y se volteó a mirarla a mitad de la acera. Ninguno dijo nada en un primer momento, sólo se observaron como si fuesen dos extraños que se conocían de toda la vida. Todas las vidas pasadas.
─Mimi Tachikawa ─Dijo ella de prisa, con una de sus sonrisas encantadoras, tendiéndole la mano que él dudó en corresponder pero lo hizo finalmente.
─Yamato Ishida ─Respondió.
Yamato Ishida. Así era su nombre, ella lo recordaba entre sueños.
─¿Nos conocemos? ─Preguntaron al mismo tiempo y una sonrisa tonta se formó en los labios de ambos.
Desde mucho antes de nacer, ellos estaban destinados a encontrarse. Como el cielo con la tierra, como las marcas que los vinculaban. Ellos no lo sabían, pero esa escena la habían vivido ya miles y miles de veces.
Y todas las veces, terminaron encontrando su lugar en otro. Porque uno no podrá saber a ciencia cierta su destino, pero sí sabe a quién pertenece para toda la eternidad.
Notas finales:
No hay mucho que acotar, salvo que las marcas que llevan cada uno son los de sus propios emblemas respectivamente :3
¡Gracias por leer!~
