Lo típico: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, quien por cierto creo que disfruta de saber que cientos y cientos de chicas (y chicos) en el mundo alucinan con personajes pecadoramente sexies como Jacob o irresistiblemente encantadores como Edward y Carlisle, y yo solo tome algunos de sus personajes para entretenerme un poco.

Capitulo 6: Una nueva aliada.

Amy

La humana seguía tratando de soltarse y preguntándome a gritos por Alice Cullen. La verdad es que no le había creído a Stephan cuando me dijo que esta chiquilla se relacionaba con ellos, pero ahora veía que era cierto y me sorprendía.

-Cállala – dijo Vladimir que caminaba varios metros delante de nosotros.

-Solo adelántate, te aseguro que no se me escapara.

Me miro desconfiado, luego miro a Bella fijamente con la intención de utilizar su poder, pero ella ni siquiera se dio cuenta.

-Gran trabajo – le dije sarcástica.

Se enfureció y se acerco en una fracción de segundo, le tomo la cara y la miro de cerca. Aun nada

-¿Por qué no puedo contralarla? – dijo, más preguntándose a sí mismo.

-Déjame – lo hice a un lado y tome a la chica por los hombros que me miro temerosa. Si es correcto lo que creía esto no le afectaría en nada. Recordé a su padre, a quien ya lo había visto cuando vigile su casa, cuando lo tuve con detalles trate de insertarle en su memoria el recuerdo de que ayer, frente a sus ojos, yo lo había asesinado.

Nada. Bella sin ser vampiro era había desarrollado un poder que la hacía inmune a poderes mentales.

-Si Stephan no sabía esto, va a interesarle mucho – le dije a Vladimir.

-Sí, pero aun puedo dejarla inconsciente, así que no siga gritando.

En el camino nos encontramos con una pareja de nuestro clan; Gerard y Magda, quienes no parecían tan incómodos con el olor de Bella. Les pregunte por Stephan, pero no sabían, al parecer había decidido adelantarse solo.

Debía encontrarlo, no me gustaba quedarme con Bella, más aun cuando ya hace mucho rato Cassie se había alejado de nosotros, lo cual significada que probablemente Alice ya sabía que teníamos a esta chiquilla. Debía encontrarlo, pero a Vladimir no podía confiarle el cuidado de la humana, él estaba lleno de ansias de poder y no tendría ningún problema en enfrentarse a Stephan y sacarlo del liderazgo.

Seguimos el camino hasta que encontré a Shelley, era una vampira de ojos dorados, es más, nunca entendí porque se unió a este clan. Le pedí que tuviera a Bella pero que no siguiera avanzando porque era peligroso. Vladimir no pareció para nada contento, pero no se opuso.

Yo pretendía buscar a Stephan sola, la compañía de Vladimir nunca fue agradable, pero me siguió. Mientras corría pensaba en Stephan, él y yo teníamos una relación, algo complicada por cierto y probablemente esta había sido la única razón por la cual lo había seguido en este casi suicida deseo de poder que él tenía. O quizás el hecho de que fuera suicida me atraía. De humana me gustaba mi vida, pero cuando fui transformada no le vi nada positivo. Tener que dejar todo por lo que había trabajado, mi familia, mis amigos, mi novio Alex (que por cierto se parecía mucho al novio de Cassie, Chris) no me causaba ninguna gracia, menos aun cuando de pronto me hallaba con una eternidad por delante sin ni siquiera una compañía estable.

Llego el momento en que ya no quería seguir, ser vampiro parecía un castigo. A veces volvía a buscar a las personas cercanas a mí en vida, pero jamás pude aparecerme frente a ellos porque no lo soportaba, no quería matarlos así que los veía unos minutos y volvía a alejarme. Con el tiempo ellos comenzaron a resignarse a mi desaparición y rehacer sus vidas sin mí.

Estaba dispuesta a buscar a otro vampiro más fuerte para que acabara conmigo o romper las reglas como mi creador para llamar la atención de los Volturi, lo cual tendría el mismo efecto. Pero entonces apareció Stephan y yo solo lo seguí en todos sus planes, pues estaba sola y desesperada.

Encontré el rastro de Stephan al mismo tiempo en que Vladimir se adelantaba mucho más seguro de donde estaba, así que lo seguí. Pero también había otro olor, uno humano que me parecía demasiado conocido.

Vladimir estaba apoyado en un árbol y me miro cuando aparecí. A un lado estaba Stephan esperándome también.

-Que bien que llegaste – me dijo. No tenía una mirada agradable, incluso sentí que debía obedecer a mi instinto y salvar mi existencia. Pero cuando desvié la atención de Stephan, sentí el débil latido de un corazón humano.

Era Chris, estaba tirado en el suelo, casi muerto. Jamás había sentido tanta preocupación por un humano que no fuera parte de mi familia, un dolor se hizo presente en mi pecho y no pude evitar arrodillarme a su lado con la intención de ayudarlo.

-¿Por qué te preocupa tanto el humano? – me pregunto.

-Porque le dije a la loba que Chris estaba en la casa con los demás.

-Ah, se llama Chris. No lo sabía – dijo, tratando de parecer divertido sarcásticamente – ¿Segura que solo se trata de eso?

-¿Qué quieres decirme?

-Que ya sé que estas interesada en el chico.

-no digas tonterías, Stephan. Es solo un humano – dije poniéndome de pie frente a él.

Vladimir, aun apoyado en el árbol emitió una risita y me miro con maldad.

-Solo un humano – repitió Stephan – entonces no te importara si – dijo, en menos de un segundo estuvo al lado de Chris – lo elimino.

Creí que no lo haría, por una milésima de segundo tuve fe en eso. Stephan me miro por última vez y se fue directamente al cuello.

-No – grite y me lance contra Stephan. Pude alejarlo de Chris pero ya era tarde, ya lo había mordido. Lo mire con furia dispuesta a acabar con él, lo cual me sorprendió mucho, después de tantos años volvía a sentir algún sentimiento intenso de proteger a alguien.

-Vamos, inténtalo – dijo Stephan – tú no puedes acabar conmigo.

-Si la mataras, hazlo ahora – hablo Vladimir – no tenemos tiempo para tus juegos.

-Eres un bastardo, estas molesto porque nunca fui como tú.

-Lo eras, nunca te importaron los humanos y no cambiaras ahora solo porque conociste a ese chico, recuerda que la idea de atraer a un hombre lobo de Alaska raptando humanos fue tuya.

-Vámonos – dijo Vladimir.

-Sí – respondió Stephan – se la dejare a los Cullen, a ver como tomaran que raptaras a la humana. De todas formas ya no nos sirve ni ella ni tú.

Ambos sonrieron y se fueron velozmente.

Volví con Chris, tenía tenso cada musculo de su cuerpo y los ojos apretados, se quejaba pero no gritaba solo porque apretaba los dientes. Me senté a su lado, no me quedaba nada más que esperar su transformación. Si pudiera llorar lo estaría haciendo a mares, pues yo por ningún motivo podría haber querido esto para Chris y me sentía aun peor cuando pensaba en el dolor que se sentía ser transformado y yo no podía hacer nada para aliviárselo.

De pronto entre los arboles apareció una figura de un hombre que al verme corrió y llego a mi lado en un segundo. Tenía el pelo cobrizo y ojos dorados.

-¡Tú tenias a Bella! – me gritó.

Yo no alcance a reaccionar cuando él se abalanzo encima de mí y con una mano me levanto del cuello golpeando contra un árbol. Yo no puse resistencia, pero como sabía que él podía leer mi mente, me esforcé en mostrarle que Shelley la tenía y ella no iba a hacerle daño.

-¡Edward! – grito otro hombre que llego hasta nuestro lado y logro que este me soltara. Volví al lado Chris, mientras llegaban los demás Cullen, en total eran siete.

-¿Quién eres? – me pregunto él que nos había separado, era rubio y tenía un aspecto tan pacifico que incluso me despertaba confianza, creo que era Carlisle.

-Amy – respondí.

-¿Dónde esta Bella? – pregunto Edward.

-Yo no tengo nada que ver con su suerte, ahora – le respondí – se la deje encargada a alguien que no la dañara, te lo mostré. Al menos que Stephan quiera hacerle algo antes de irse, lo que es el poco probable porque va a querer desaparecer rápido ahora que ustedes saben de él.

-¿Tú hiciste eso? – me pregunto Carlisle apuntando a Chris.

-No, yo no será capaz de hacerle esto.

-Debemos apurarnos – dijo una pequeña vampira – no debemos dejarla más tiempo sola.

-Deben tener cuidado si se encuentran con Stephan y Vladimir. Ambos son muy poderosos – les dije – me gustaría ayudarlos, pero no puedo dejar a Chris aquí.

-¿De verdad quieres? – pregunto Carlisle.

-Totalmente, no hay nada que me gustaría más que acabar con esos dos o también porque no quiero que dañen a Shelley.

-Nuestra casa está a unos kilómetros, ahí puedes dejar a Chris, estará a salvo.

-Lo hare, gracias – respondí – ustedes avancen y yo, luego, los alcanzo. Solo no lastimen a Shelley, díganle de mí si la encuentran antes.

Confiaba en Carlisle, no sé porque, pero lo hacía.

Deje a Chris en aquella casa, acaricie su cabello y su rostro.

-Volveré, te lo prometo, no te dejare solo – le dije al oído por si podía escucharme. Luego lo bese y fui detrás de los Cullen.

Notas de la autora: hace demasiado que no subía un nuevo capítulo porque no había tenido tiempo (La historia ya está terminada hace mucho, pero en un cuaderno). Espero que ustedes que se dieron el tiempo de leerla les guste. Saludos y dejen sus comentarios.

Connie y Vale: ustedes la leyeron hace harto rato ya, no sé si se acordaran de este cap. porque lo arregle casi todo (ustedes saben cómo soy) y gracias por darme ideas en esas clases de colegio que ahora dejamos atrás.