Era el día sábado, la mañana era algo cubierto de nubes, se oían pasos rápidos en la escalera mientras una chica de pelo azabache se removía en la cama, un portazo se escuchó sobresaltando a la chica dormida en consecuencia que se cayera de la cama haciendo un estruendoso ruido que alerto a sus amigos, subiendo las escaleras para ir a su cama, las mejillas de los dos hombres presentes se tiñeron de carmín para luego sentir como fueron empujados por donde llegaron, cayendo a la primera planta del cuarto haciendo otro ruido que alerto a la madre de la chica medio adormilada.

-¡Marinette!- Dijo la muchacha de ojos verdes al ver que la chica aún estaba algo dormida, quien entraba nuevamente entraba al mundo de los sueños gracias a su cobija, nuevamente repitió su nombre más fuerte, sin embargo la chica de ojos azules no se movía, Tikki quien traía el rociador se lo dio a Lila quien oprimió el botón haciendo que las gotas frías cayeran en la cara de la muchacha haciendo que espabilara; luego de un bostezo con la frotada del ojo se despertó dirigió la mirada hacia sus amigas quienes la señalaban de manera algo apenada sin entender desvió la mirada a si misma de repente su cara se volvió completamente roja, su ropa estaba completamente desalineada, las tiras de su camisa estaban caídas con ella la camisa misma dejando al descubierto un pequeño top con un dibujo de un gatico negro con su maullido en una nube, el cual una de sus tiras estaba abajo dejando ver un poco más de piel su pantalón estaba desacomodado dejando ver la prenda interior que combinaba con la superior. Con rapidez se fue a cambiar en el baño pisando en el recorrido a sus amigos.

- He levanten flojos que nos tenemos que ir- Dijo Liliana que a regañadientes se levantaron, ya listos se despidieron de Sabine Cheng y Tom Dupain partiendo a diferentes joyerías para terminar los vestidos de las muchachas sin embargo terminaron comprando más de lo debido, Marinette termino comprando telas, hilos y alfileres, Lila y Liliana terminaron comprando ropa y zapatos de marca mientras los chicos pues… terminaron cargando todo lo de las portadoras de la abeja y el zorro.

- Cuatro helados y una botella de agua por favor- Pidió amablemente la pelirroja. El heladero muy gustosamente dio el pedido, despidiendo cordialmente a las señoritas partieron donde estaban sus amigos. Los muchachos respiraban pesado además de estar cansados a simple vista mientras la franco-china tenía sus auriculares mientras hacía un boceto de un nuevo diseño para una línea de equipo deportivo, se lo mostraba a las chicas las cuales admiraban su trabajo.

-¡Mari dime que cuando tengas uno listo me lo vas a mostrar!- Dijo la pelirroja muy emocionada, la peli azabache asintió emocionando aún más a la chica, detrás de ellas se escuchó un pitido al voltear a ver era el conductor de Liliana la cual la esperaba para llevarla a casa, poco después todos estaban en el vehículo.

-Gracias por llevarnos a nuestras casas Lili- Dijo Lila.

- No hay de que, saben que trato de hacer lo mejor que pueda- Su sonrisa irradiaba luz, una sonrisa sincera. Después de dejar a Marinette en su casa esta se dispuso a arreglarse para la noche estaba invitada de forma civil como habían invitado a Ladybug.

Unas horas después Sabine y Tom estaban en la puerta esperando a su hija.

-Hija, por favor apúrate, ya nos vamos- Grito su madre, unos pasos rápidos se escucharon en las escaleras dejando ver a una muchacha con un vestido tradicional chino con bordados dorados, el cual no tenía mangas sin embargo era largo que le llagaba hasta los tobillos acompañado de unas baletas rojas con decoraciones. Su cabello estaba recogido en una cebolla con una flor roja su cara tenía un ligero maquillaje dejando ver más su belleza natural.

- Hay hijita mía… ¿Esa eres tú?- Dijo el hombre con falsas lágrimas en sus ojos, sabía que su hija era muy bonita pero verla así era ver a una señorita, ya no más esa chiquita la cual cargaba en sus brazos- Que linda te ves.

- Hay papa- Dijo con un sonrojo que la hacía ver más tierna, lo abrazo. De repente un mal presentimiento se hizo presente nuevamente en su pecho.

Al poco tiempo llegaron al museo del Louvre, había muchas personas reconocidas de parís, todos se veían emocionados, una voz chillona que hablo a su espalda arruino su buen humor.

Vaya, así que la panadera vino- Se detuvo en seco, volteando a ver a la peli mona la cual portaba un vestido azul largo el cual mostraba su cuerpo a la perfección dándole el porte de chica ideal pero su carácter no tenía remedio.

-Hola Chloe- Con una sonrisa falsa.

-¿Por qué alguien de tan baja clase esta en esta reunión…?

- ¿Sera porque me lo he merecido con mis buenas notas por la universidad?- Puso la muchacha el dedo índice en su mentón haciendo como si pensara.

- Aunque la mona vista de seda, mona se queda.- Dijo la hija del alcalde con una sonrisa en su rostro en forma de insuficiencia creyendo ya haber ganado, a lo que la muchacha no presto atención.

- Ah Chloe- En eso se giró dándole la espalda, con una sonrisa burlona en su rostro- Puede que mona me quede pero por lo menos no tengo un cuerpo de plástico para que todos me admiren por lo que no soy.-Con esto dejo a la muchacha con las palabras en la boca pasando por toda la gente llego a la cocina donde estaba su tío quien daba los toques finales a su exquisita sopa. Luego de la comida Marinette le dio a saber a sus padres que se ira a casa para ir temprano a la cama por cansancio extremo. Sin embargo Tikki la esperaba para convertirse. Ya en casa escucho una explosión conmocionada se transformó, llegando con suma rapidez al lugar lo encontró intacto, los invitados hablaban entre sí, como si la explosión solamente hubiera sido su imaginación.

-¡Pero si es Ladybug!- Dijo su amiga reportera sin embargo antes de que empezara con el cuestionamiento otro estruendo resonó todas las personas se alteraron, muchos cristales se escucharon rompiéndose a lo que la gente se trató de alejar de otros objetos del mismo material, los candelabros también empezaron a tambalear cayendo las joyas que colgaban de este estrellándose contra el suelo mientras estos se meneaban estos empezaron zafarse de su lugar cayendo cerca de las personas, ella no pudo reaccionar a tiempo sin embargo un escudo grande protegía a diversas personas mientras una sustancia pegajosa estaba encima de la cabeza de otros.

-Chicos- La pirámide de vidrio se tambaleaba, hasta que la misma sustancia pegajosa la rodeo.

-"¡Cuidado!"- volvió a escuchar en su cabeza, sin pensarlo dos veces salió encontrándose con el manto negro de la noche el cual estaba cubierto por una capa de nubes con la luz de las farolas vio una silueta, las nubes se movieron dejando que la luz de la luna dejara ver el cuerpo de la silueta dejando a la vista al gato negro quien estaba apoyado en su bastón su rostro tenía una sonrisa cínica.

-¡My lady! Dijo abriendo sus brazos – ¡Que magnifica noche hace hoy!- El tono sarcástico en su voz puso en alerta a la muchacha- Sabes my lady una hermosa noche como hoy- Con una velocidad increíble se acercó, sin perder tiempo ella se movió a un lado esquivando sus garras- Bugaboo ¿no quiere mostrarle a este gato algo de afecto?- Sus ojos mostraron por segundos un reflejo amarillo que desconcertó a la chica haciendo que este viera la oportunidad de lanzársele encima, lo que eficazmente hizo, enviándole un puñetazo al estómago que le saco todo el aire luego para parar en su rostro otro igual que la hizo caer. Una sonrisa sádica con unos ojos de locura se instalaron en su rostro otro golpe iba a ser enviado sin embargo un escudo lo hizo retroceder.

-¡Ladybug!-Grito la tortuga, el gato poso su mirada en la tortuga.

-oye maldita tortuga- Cogió su bastón para combatir con la tortuga- ¿Puedes meterte en tus asuntos?- En eso golpeo a la tortuga la cual alcanzo a esquivar para coger su escudo empezando un combate intenso la tortuga se defendía en una oportunidad vio una ruptura lanzando el escudo sin embargo no previno que este le pegaría en el estómago, su fuerza considerablemente había aumentado, mandándolo contra una pared dañándola de paso sin perder tiempo fue a rematarlo sin embargo el Yo-yo de la Catarina se enrollo en su cadera quien lo jalo, fue elevado por los aires cayendo en el tejado del castillo de un movimiento se puso de pie la muchacha no despegaba el ojos del gato.

-Ne, mariquita ¿No te parece hermosa esta luna?- Dijo mientras la luz de la misma lo bañaba, su traje se empezó a decolorar sorprendiendo a todos los presentes


-¡Cuidado!-Nuevamente se escucharon en su cabeza de repente su entorno se volvió negro, unas cadenas empezaron a aparecer por los suelos arrastrándose como serpientes, su cuerpo no respondía no se podía mover, capturando a la chica, forcejeó sin tener éxito.

Los presentes andaban sorprendidos por el gato blanco, mientras ladybug se quedo quieta.

-Oye bichito ¿Qué te pasa?-sus ojos se tornaron amarillos sin embargo ella ni se inmutaba, él chasqueo su lengua fastidiado mientras su bastón volvía a sus manos dividiéndolo ataco a la portadora de la buena suerte el ataque fue repelido por el escudo de la tortuga.

Dos risotadas escucharon sus oídos volteo a ver al frente donde dos nubes oscuras empezaban a formar la silueta de dos mujeres con capas oscuras cada una.

-¿Quiénes son?- pensó la muchacha como si ellas leyeran la mente respondieron.

-Nosotras somos las destino, nosotras decidiremos quien vivirá-en eso del suelo, o lo que se suponía que era, emerge una puerta con marco de plata decoradas con rosas rojas de muchas espinas de esta salía sangre asqueando a la muchacha, esta se expandía casi hasta los pies de ellas sin embargo eso no era lo que la chica veía con asombro sino lo que mostraba aquella puerta las antiguas ladybugs eran asesinadas por los portadores de la mala suerte-o quien morirá-en eso otra puerta apareció al lado contrario de la otra la única diferencia que tenia rosas negras, también salía sangre pero las imágenes cambiaban en esta era la portadora de la catarina la que era asesinada por el gato negro, se escucharon carcajadas en aquel lugar.


- My lady ¿Qué pasa?- Su rostro era sádico haciendo temblar a muchos-¿No te puedes defender sola? ¿Acaso quieres ser asesinada?... Bien-Se lanzó a atacarla la cual lo recibió con un puño en el estómago con la fuerza suficiente para estamparlo en la pared donde anteriormente había estampado a la tortuga nuevamente enredo su yo-yo en la cintura de su atacante haciendo la suficiente fuerza para dejarlo a sus pies, pisándole el torso lo dejo inmóvil.

-oye maldito gato ¿deseas morir primero?-su cabello caía por su cara dándole un aspecto más amenazante, su ojo el cual estaba descubierto expresaba la mirada de un asesino, fría y llena de ganas de sangre.


Las cadenas la atrajeron donde estaba el charco de sangre de las víctimas de las garras del gato, trataba de poner resistencia sin embargo no funcionaba, su mente trabajaba en las palabras de las mujeres para una posible escapatoria pero nada encajaba a parte que su mente se llenaba de las muertes de los antecesores.


Por otro lado en un lugar oscuro se veían dos cuerpos llenos de sangre, acostado en el medio el pelo rubio el cual tenía su mirada apagada la sombra mostraba una sonrisa macabra, pateando al muchacho lo mando lejos de las dos muchachas con gran pesar se levantó dejando ver los diferentes rasponazos hechos por aquel ser.

-¿Ya te divertiste?- le dijo a aquel ser oscuro el cual hizo sonar una carcajada.

-¿Crees que ya me he divertido?- Sus ojos se posaron en las chicas en medio de aquel charco carmesí- ¿Qué tal si las mato de verdad? ¿Cómo reaccionarían que el "Gran Chat Noir" ha matado a su fiel compañera?- Otra carcajada empezaba a retumbar por el lugar, el chico apretó sus manos enterrándose las uñas.

-Adrien-retumbo aquella voz en la mente esa era la voz de Marinette.

-Chat- esta vez fue la de Ladybug, en eso recordó unas palabras de su amiga

-Sabes Chat a veces la vida nos da golpes muy bajos, sin embargo hay que afrontarlos para ver un mañana, lucha así conseguirás algo mejor.

-¿Qué tal si primero la torturo?- Al escuchar esas palabras sus ojos expresaron oído por aquel ser-Oye que piensas…-En eso un rayo de luz rozo por su hombro lo que hizo alertar a la sombra.

-¿Qué tal si lo piensas mejor?-Una sonrisa de burla se posó en su rostro mientras su mirada expresaba odio profundo, en sus manos tenía una espada de esgrima hecha de luz.


-No, no lo matare- Dijo bajando su cabeza la muchacha, las cadenas apretaron mucho más fuerte haciendo que gimiera de dolor la llevaron bruscamente hacia atrás un pequeño destello fue detallado por la muchacha.


Chat estaba a unos pasos de ella con el labio roto y el traje algo magullado por otra parte la portadora de la catarína no estaba en sus mejores condiciones tampoco; el gato ataco nuevamente a lo que ella esquivaba en un movimiento oportuno le hizo zancadilla haciendo caer al de traje negro sin embargo al tratar de rematarlo aprisionándolo el coloco sus pies en el estómago de ella empujándola con bastante fuerza haciendo un flic flac se posiciono otra ve en combate, la tención era presenciada otra vez, esta vez fue la chica quien ataco de primero pegando una patada baja hacia las canillas que fue evadida de un salto luego para coger los hombros de su contrincante para propinarle una llave a lo que fácilmente se libró una serie de golpes se presentó, rápidos y contundentes, un puño le saco nuevamente el aire mandándola a la pared haciendo que su cuerpo se estampara contra la misma. Sin perder tiempo el portador de la mala suerte fue a rematar pero la muchacha sin dificultad lo esquivo desprevenido ella aprovechó para darle una patada en el estómago mandándolo unos metros lejos de ella, con velocidad cogió su arma para enredarla en un tubo de metal, que estaba tirado en el piso por la pelea, atrayéndolo a tiempo para bloquear el ataque del gato blanco.

-Nada mal pequeña catarina, pero…- un movimiento rápido hizo una estocada que ella esquiva de un rápido movimiento hace una media luna pegándole en la nariz perturbándolo, quedando nuevamente en modo de combate la muchacha.


Las cadenas apretaron otro poco maltratando un poco más a la chica, una mueca de dolor se formó en su rostro.

-Bien, ¿Qué destino eliges?-Dijo una de las dos encapuchadas- Cualquiera de los dos morirá.

-¡Marinette! –Escucho la voz de Tikki resonar en su cabeza-¡Marinette! ¡Busca el destello que rompe con la oscuridad! ¡El arma en guerras de los tiempos estará!

-¿Guerra de los tiempos?-Las cadenas empezaron a estrangularla otra vez- Un arma que desde mucho tiempo haya sido utilizada en las guerras- Algo le hizo espabilar- ¡Una espada!- La mujeres se sorprendieron ante las palabras-¡La espada de la luz!- Dijo de repente, un quejido salió de sus labios.

-¿Qué decides pequeña mariquita?- Dijo una con una sonrisa de insuficiencia.

-yo…-


Todos veían impresionados a los héroes en su batalla intensa, los otros héroes quedaron estáticos en el lugar por protección de los ciudadanos como de ellos mismos. Los dos adversarios tenías sus respiraciones agitadas, nuevamente el gato ataco a la catarina quien esquivaba todos sus ataques, golpe con la mano derecha, con la mano izquierda, patada con la derecha, barrido, uppercut, una side kick, ganchos, patada circular, repetidas veces.


-Espada, espada ¿Cuál espada?- Se cuestionaba una y otra vez la portadora de la catarina, miraba hacia todos los lados posibles, miraba repetidas veces a los escenarios de las tragedias, nada.

-¿Te rindes?-Dijo una de las muchachas, bajo la cabeza, no sabía que más hacer, las cadenas empezaron a moverse nuevamente hacia la puerta donde las antiguas portadoras asesinaban a los gatos negros.

-Otra vez la tragedia se dará- en eso recordó algo, una leyenda que le conto su madre cuando era muy pequeña.

-Marinette, hace algún tiempo en un pueblo se dio una leyenda, el mundo siempre ha existido con energías diversas como contrarias en eso las fuerzas luchaban en contra por mantener el control de sus tierras sin embargo el emperador de aquellas fuerzas para mantener el orden hizo dos espadas las del bien y el mal, en una encerró los buenos deseos de las personas muertas en guerra mientras en la otra los malos deseos, la de los malos deseos fue enterrada e lo más profundo de su fortaleza mientras la blanca la utilizaba para purificar a los otros, sin embargo, después de una fuerte guerra las dos espadas fueron extraviadas una se dice que se quedo con los pocos sobrevivientes de ese reino mientras la oscura se la llevo el señor que le hacia daño a todos los demás.

Al recordar aquellas palabras supo que las portadoras de la mariquita eran, probablemente, las portadoras de la espada, lo que quería decir…


-¡Lucky Charm!- Saliendo una espada oxidada, a lo que todos quedaron mudos "¿Algo peor que eso?"

-Bichito ¿Cómo piensas vencerme con eso?-Con sus bastón en mano empezó a atacarla lo cual ella trataba que no le dieran sus golpes inclusive atacaba con lo poco que había visto a Chat pelear con su bastón, luego de un rato ya aburrido el chico invoco su poder espacial.

-¡Cataclismo!- con poder en mano hizo un barrido a la muchacha cayendo de espalda contra el frio techo, suelto un jadeo, sin perder tiempo la atrapo poniendo su cuerpo encima, no tenía ninguna escapatoria- Esto termina aquí pequeña catarina- Su rostro tan sediento de sangre alerto a todo el mundo.


-¡Esta vez nuevamente reinare!- grito la sombra, Adrien ya estaba cansado, sin embargo el odio hacia el ser no desaparecía haciendo que de nuevo se volviera a poner de pie.

- siento decirlo pero no lo permitiré- Dijo el muchacho una sonrisa de insuficiencia se posó en su rostro.

- ¿Que vas a hacer?- La sonrisa del chico se ensancho.


Como ataque final fuertemente golpeo su mano contra lo que sería la chica, ella alcanzo a evadir el ataque pegando contra el techo haciendo que se desmoronara, cayendo los dos en la casa, a pesar del polvo salieron de un brinco el traje de la chica mostraron las garras del gato sin embargo no toco su piel, eso se lo debía agradecer a Tikki, empuñando la espada fue donde el portador de la mala suerte quitándole de un ágil movimiento su bastón quedando desarmado.

-Este es tu fin gatito- Sus ojos fueron nuevamente ocultos por su cabello.


En aquel lugar negro- Yo elijo…- Las cadenas de la muchacha se aflojaron un poco, una sonrisa ladina se posó en su rostro, el lugar se empezó a fragmentar las dos mujeres quedaron perplejas ante el hecho.


El sonido del reloj marcando las 12 se escuchó por todo el lugar, una tela negra desgarrada, el grito de la audiencia sumado con un grito de dolor y una espada atravesando el cuerpo del muchacho fue la imagen de ese momento.

La luna y las estrellas presenciaron ese hermoso como horroroso momento.

Este es el final (Nee) Bueno espero que les haya gustado, cualquier comentario con tomates sera bien recibido.

Gracias por leer.

Att/: Katania