¡Y aquí venimos con otra entrega! Muchísimas Gracias a tod s los que nos leen y esperamos que os esté gustanto porque a nosotras... Hahahahaha. Odiaréis a John, solo digo eso XD


Capítulo 06

Greg le mantuvo la vista sin bajar del coche pero simplemente acabó yéndose al rato. Si de verdad deseaba tener una relación con él tenía que ser al menos sincero. Sherlock observo como el coche se iba y luego subió a su casa. Fue directamente a la lavadora y metió la ropa sucia dentro, luego se tumbó en su cama.

John había estado mirando por su ventana desde que escuchó el coche parar en el portal. Habían discutido, ni si quiera se habían despedido y habían regresado por la mañana en lugar de por la tarde.

Escuchó a Sherlock entrar y encerrarse en su cuarto. John le dio unos minutos y bajó las escaleras para dar golpes suaves en su puerta.

—¿Sherlock?— preguntó preocupado desde el otro lado.

El detective gruñó a modo de respuesta y se tendió de costado.

—¿Sherlock, estás bien?— abrió la puerta lentamente y le vio tumbado en la cama.

—No. No estoy bien y seguramente sabrás porque —susurro.

—Te dije que él no era bueno para ti— cerró la puerta detrás de él y se sentó en el borde de la cama—. ¿Qué pasó?

—¿Como que no es bueno para mí? —pregunto Sherlock poniéndose bocarriba —. ¿A caso crees lo que me conviene?

—Sí, lo sé. ¿Cómo crees que reaccionarán en el Yard cuando se enteren de esto? Seguro que no has pensado en eso pero le echarán a él y a ti no te dejarán ayudarles nunca más— se giró hacia él.

Sherlock le miro muy serio. No creía que eso pudiera pasar pero, ¿quién era el para ponerse a opinar en cuestiones de relaciones? Jamás había tenido una y no sabía que podría pasar. Sabía que su sexualidad siempre había estado en conflicto con la sociedad desde siempre pero creía que el problema se había arreglado.

—Nos peleamos por el móvil —susurro.

—Así que yo tenía razón. Estabas más pendiente de contestarme que de atenderle a él... — subió las piernas a la cama y gateó hasta quedarse más cerca de él.

—Amenazaste con chivárselo, no quería que... —murmuró Sherlock poniendo las manos sobre su pecho.

—Puedo hacerlo, eso es verdad, pero no lo voy a hacer. Te enfadarías conmigo y nunca me lo perdonarías. Se lo dirás tú. No ahora, claro... Pero un día lo harás— se acercó del todo y le acarició una mano con el dedo.

—No le voy a decir nada porque el tema no seguirá... —dijo Sherlock apartando la mano —. Eres mi amigo no rompas eso.

—Nunca dejaré de ser tu amigo, Sherlock —volvió a coger su mano y la entrelazó con la suya—. ¿No te das cuenta? Tú y Greg, aunque os conozcáis desde hace años, no os conocéis, no tenéis cosas en común. Pero tú y yo sí. Y eso no lo puedes dudar. Deja esta farsa, sé que me prefieres a mí. Puedo convencerte de otras formas...

Sherlock trago saliva con dificultad. No soltó el agarre pero miro a otro sitio.

—Greg me interesa... Me gusta como es, tiene muchas cosas interesantes...

—Pero él no es yo— mantuvo la vista fija en él.

Si hubiese sido por John ya le habría devorado como la otra vez pero necesitaba que no se asustase y que le creyera.

—Es obvio que no es tú —dijo Sherlock mirándole enarcando una ceja.

—¿Estás cansado del viaje? Te dejaré dormir— pero antes de levantarse se inclinó más aún, depositando un tierno beso en la comisura de sus labios, completamente diferente a como lo había hecho otras veces.

—No hagas eso... —murmuro Sherlock con los ojos cerrados.

Apretó ligeramente el agarre de la mano.

—¿Estás seguro que quieres que pare?— preguntó aún cerca de sus labios, sintiendo su aliento contra su boca.

Sherlock se callado. La respuesta correcta hubiera sido "SI" pero se mantuvo callado y solo supo aproximar su rostro al de John.

John le soltó la mano y le cogió por el cuello para acercarle más a él. Su beso cambió de táctica en menos de un segundo.

John solo necesitó una señal suya para volverse loco otra vez. Le besó con la rabia y celos que guardaba por Greg por habérselo llevado dos días de él.

Sherlock apretó los ojos y continúo el beso con la misma ansiedad, pero obviamente por motivos diferentes. Odiaba a John por lo que hacía y se odiaba a si mismo por ser incapaz de detenerlo. El médico acabó tumbándose para estar más cómodo

Enroscó una pierna alrededor de su cintura y se quedó medio encima de él. Sus manos viajaban intranquilas por todo su cuerpo, queriendo dejar su huella encima de la de Greg.

Sherlock suspiró contra sus labios y lo atrajo hacia sí. Elevo las manos y comenzó a acariciarle la espalda. Cuando la llevo hasta el final de la tela, la metió por debajo de la camiseta para acariciar la espalda.

John colocó una pierna sobre su cadera y otra entre las de Sherlock, rozándose ligeramente con él.

No hubiera pensado que sería tan fácil que cayera entre sus brazos otra vez y no iba a desaprovechar la oportunidad esta vez.

Besó su cuello de nuevo, mordiendo ligeramente y gruñendo cada vez que sus miembros se frotaban sobre la ropa.

Sherlock gimió contra los labios de John. Temblaba ligeramente, nervioso. En ese momento solo podía pensar en John y en como seria aquello. Le quito la camiseta y le fue acariciando el torso.

John se sorprendió de lo activo que estaba siendo Sherlock. Se incorporó quedando sentado sobre él y le acarició los brazos mientras le miraba con lujuria.

— Esta vez no pararé, solo si tú quieres.

Sherlock no hablo, subió las manos desde el ombligo hasta la cicatriz del hombro, haciendo presión sobre la piel que tocaba. Al bajar de nuevo la mano le desabrochó el botón del pantalón. Sus manos temblaron ligeramente.

John cogió sus manos temblorosas y las colocó por encima de la cabeza de Sherlock, inclinándose para besarle otra vez.

El detective se dejó hacer y respondió a los besos. Sentir el sudor escurrírsele por la espalda y un rubor en las mejillas bastante vergonzoso.

— Soy el primero, ¿verdad?— le susurró en el oído mientras metía las manos por debajo de la camiseta, subiendo hasta el pecho donde los brazos no le dejaron continuar.

Sherlock suspiro.

—Si... —murmuro avergonzado

— No te preocupes— volvió a besarle durante unos minutos—. Me halaga que quieras que yo sea el primero— sonrió y acabó sacando la camiseta por sus hombros.

Besó el cuello y dibujó un camino de saliva y marcas rojas hasta su ombligo, parándose en sus pezones rosados, deleitándose con los sonidos que hacía con cada uno de sus toques.

Sherlock temblaba de puro placer. Aquella sensación era muy diferente de las que podía provocarse el mismo y estaba anonadado. Elevó un poco las caderas intentando buscar un poco de roce contra John. Estaba impaciente.

— Alguien tiene un poco de prisa— susurró antes de morder levemente su pezón izquierdo.

Se separó y bajó los pantalones de Sherlock de un tirón. Abrió sus piernas y se colocó entre ellas, besando el interior de sus muslos cerca de las rodillas y dando pequeños mordiscos según se acercaba más hacia dentro.

—No es... —murmuro Sherlock —. Impaciencia... —gimió —. Solo incertidumbre...

John llegó hasta la ingle y lamio desde abajo hasta arriba.

—Sherlock... —dijo y se separó con los negros de lo dilatadas que tenía las pupilas —. Enséñame lo que hiciste el otro día, cuando te dejé a medias. Muéstrame lo que hiciste.

—Yo... —murmuró Sherlock nervioso—. Fuiste un capullo... —murmuro mientras bajaba lentamente la mano por su torso y se comenzaba a acariciar lentamente —. Dios...

—Así, Sherlock...— se apartó de él mientras no le apartaba la vista y se quitó sus propios pantalones y ropa interior.

Su erección brillaba con algunas gotas de líquido pre seminal.

—No pares — le susurró mientras se tumbaba a su lado y comenzaba a acariciar la entrada de Sherlock.

El detective se tensó y paró. Tomo aire y lo expulso con tranquilidad antes de volver a acariciarse. Era incapaz de abrir los ojos por vergüenza pero eso no lo detendría

—Relájate —le besó el hombro —, lo estás haciendo muy bien. Pero tengo que hacerlo para que no te duela —volvió a besarle y empezó a mover el dedo en círculos, abriendo poco a poco su entrada.

—Joder... —murmuro Sherlock molesto —. Eso... Dios... —murmuro presionado el glande para desviar la atención.

—Pasará pronto, confía en mí —le peino los rizos que caían por su frente con la otra mano.

Entonces introdujo un dedo rápidamente sabiendo exactamente a dónde llevarlo para presionar ligeramente la próstata.

Sherlock arqueó la espalda hacia atrás y gimió fuertemente.

—Dios... —murmuró.

Subió las rodillas para estar más cómodo. Aparto la mano de su miembro porque tenía miedo a acabar antes de tiempo.

John sonrió satisfecho y aprovechó para meter otro dedo y dilatar su entrada aún más, esta vez sin llegar hasta el fondo y sin tocarle de nuevo.

Cuando creyó que ya estaba listo llevó la mano a su propio miembro y le dio algunas estocadas para prepararse del todo.

—Sherlock, ¿estás preparado? —volvió a besarle cariñosamente.

Sherlock aspiró y asintió.

—S-Si... —murmuró con algo de temor.

—¿Cómo quieres que lo hagamos? —le acarició el pecho —. ¿Tumbado o sentado sobre mí? Te puedes poner a cuatro patas pero no creo que sea una buena idea.

Sherlock abrió un ojo y le miro.

—Yo quiero estar tumbado... —murmuro notando su sonrojo.

—Como tú prefieras —se colocó entre sus piernas, abriéndolas más de lo normal y se inclinó para besarle antes de empezar.

Acarició la zona de al rededor lentamente antes de coger su miembro con una mano y situarlo en su entrada. Levantó la vista hacia él. Quería ver todas y cada una de sus expresiones al follarle.

Sherlock aferro las sabanas. Nervioso. Tenía los ojos abiertos y miraba directamente a su entrepierna, el sudor broto en su frente y se bajaba por el rostro.

Lentamente se introdujo por completo, sintiendo como su cuerpo se tensaba alrededor de él.

—Joder, Sherlock... —soltó todo el aire cuando llegó al final y volvió a tocar su punto sensible.

El nombrado había cerrado los ojos con fuerza y se había intentado mover para salirse.

—Molesta... —murmuro.

John le agarró de las muñecas y las situó por encima de la cabeza de Sherlock, impidiéndole moverse y haciéndole incluso marcas rojas en la piel blanca. No le respondió, salió casi del todo y volvió a penetrarle, esta vez, con toda la fuerza que pudo, haciendo que ambos disfrutaran de ello.

—Joder —gimió Sherlock a la vez que elevaba las caderas.

Tardo en acostumbrarse pero cuando lo hizo suplico por más. Su entrada estaba completamente dilatada y el movimiento ya no dolía, además John alcanzaba la próstata en cada embestida haciéndole emitir unos gemidos que jamás había producido.

—Más... —pidió —. Más rápido John... —susurro.

—¿A que esto... —dio otra embestida—, no te lo hace Greg?

Su agarre se fue haciéndose cada vez más duro a la vez que aumentaba la velocidad. Sherlock no le pudo responder, apretó su entrada contra el miembro de John y se corrió sin poder aguantar más. Gimió descontrolado pronunciando incoherencias en cada eyaculación.

John se relamió los labios al ver aquello. Sherlock corriéndose debajo de él tan solo con el vaivén de su pene dentro de él. Arqueó la espalda hacia delante haciendo las penetraciones aún más profundas y con un gruñido gutural vino su orgasmo, sintiendo el cuerpo caliente de Sherlock junto a él.

Sherlock aferro sus piernas a la cintura de John al sentirle. Se sentía caliente y jodidamente maravilloso.

—Joder... —murmuro

—Sherlock... —apoyó su frente sudada contra la suya mientras soltaba sus manos y le acariciaba toscamente la cara.

Sherlock le dio un beso en la nariz a John pues no alcanzo a más. Abrió los ojos lentamente. A penas podía ver bien debido a lo dilatadas que tenía las pupilas.

—Eso fue... —murmuró con la voz ronca pues se le había secado la garganta.

—Bueno... aprenderás a hacerlo mejor con la práctica —John se levantó antes de que el alto pudiera responder y se sentó al borde de la cama buscando sus pantalones en el suelo.

Sherlock gruño molesto ante el repentino movimiento.

—Oye... —murmuro —. ¿Podrías quedarte conmigo un rato? —murmuro.

John se puso de pie para abrocharse el pantalón y se giró cuando escuchó su pregunta con una ceja levantada.

—¿Quedarme contigo? ¿Para qué?

Sherlock ladeo la cabeza y le miro.

—Yo... —murmuro sin saber que responderle.

—He quedado ahora. Te veo mañana —se puso la camisa antes de salir por la puerta y cerrarla.

Sherlock observo la puerta unos segundos, confundido. Suspiro. ¿Y cómo sentirse ahora? Su primera vez había sido increíble, había disfrutado como nunca antes había disfrutado de algo en su vida. Fue mejor que la solución de un caso pero a su vez... Había sido con John, cuando estaba saliendo con Greg y para colmo el medico se había ido nada más acabar. Y él siempre pensó que su primera vez seria... Diferente. Mas, ¿romántica?

—Mierda —gimió dolorido.

Se puso en pie y arremetió contra las sabanas de su cama, las quito a tirones y se lo llevo todo al baño. Lo metió en el cesto de la ropa sucia y se metió en la ducha. Acciono el agua y se froto con fuerza. Necesitaba sacarse a John e intentar olvidarse de... Eso. Cuando acabo su ducha, se puso un pantalón de pijama y le puso la sabana de color negra. Se metió bajo la cama y de una tabla suelta del suelo saco una cajita. La puso sobre la mesita de noche y la abrió. Contenía una jeringa y una bolsita con dos gramos de cocaína. Fue hasta la cocina a por agua y regreso al cuarto. Tras preparar la jeringa con agua y la mitad de un gramo de coca la dejo sobre su mano derecha, mirándola.

Suspiro profundamente y la dejo sobre la mesita de noche. Se tumbó en la cama mirando hacia la jeringa. Al rato se acabó durmiendo. El estómago le dolía y tenía un nudo en la garganta, se sentía confundido y mal anímicamente.