Castle regresó a su vivienda bien entrada la madrugada, cuando entró en la casa le sorprendió encontrarse con sus padres aún levantados, se quedó parado en el salón mirando a ambos sin saber qué decir. Era consciente de haber dicho cosas con la única intención de dañarles, sabía que debía disculparse pero no tenía fuerzas, así que simplemente se acercó hasta el sofá dónde ellos le esperaban y se dejó caer rompiendo a llorar.

-Llora, saca fuera todo ese dolor que no te deja respirar – Martha mecía a su hijo intentando darle los ánimos que necesitaba-Libera todo eso que te consume desde aquella mañana- Castle se abrazaba a su madre cada vez más fuerte.

-Lo siento, siento todo lo que dije – Martha le susurraba que no hacía falta que se disculpase, que ella le entendía- Morí con ellas. Tenías razón, sigo allí en píe. Sigo esperando que su coche arranque y no vuele por los aires- Rick se separaba de su madre para poder mirarla a los ojos- Pero nada cambia, ellas siguen estando muertas y no sé cómo continuar con mi vida. Siento que si yo vivo las estoy traicionando.

-Richard – Alexander ponía su mano sobre el hombro de su hijo- Sólo hay una forma de que las traiciones y es haciendo lo que has hecho hasta ahora. La persona en la que te has convertido nada tiene que ver con la persona que mi nuera y mi nieta amaban – Rick miraba a su padre asimilando lo que éste le decía- Ellas querían al Rick cariñoso, gracioso, divertido, al que estaba algo loco. Olvidándote de quien eras es como las traicionas.

-No puedo volver a ser quien fui – decía escondiendo su rostro entre sus manos- No sé cómo hacerlo – admitió finalmente.

-Querido, apóyate en la gente que te quiere-Martha limpiaba las lágrimas del rostro de su hijo- Deja que tus nuevos compañeros sean tus amigos – Sintió como el cuerpo de su hijo se comenzaba a tensar y en ese momento Martha lo entendió- ¡Dios, es eso!-Alexander miró a su esposa sin entender qué pasaba- Richard – alzó la cabeza de su hijo- no está mal que sientas cosas por la detective Beckett, con ello no traicionas a Kyra.

-No puedo – Rick cerró los ojos- Simplemente no puedo. Miré sus ojos y vi amor en ellos, por eso comencé mi alejamiento, no puedo.

-Rick, no tienes que forzar nada, pero tampoco tienes que negarte la posibilidad de intentar ser feliz – Castle miraba a su padre mientras éste le hablaba- Siempre estaremos a tu lado, pero nos gustaría recuperar a nuestro hijo.

El sol había salido hacia ya muchas horas cuando el fiscal se despertó, recordó como su madre había logrado convencerle para que tomase un somnífero, de ahí que a las 11 de la mañana estuviese aún en la cama.

Cuando salió de la ducha y se vistió bajó a la planta inferior encontrándosela desierta, se acercó a la nevera para tomar un zumo y en la puerta había una nota de sus padres, habían salido a unas reuniones de trabajo y no regresarían hasta la cena. Quitó aquella nota de la puerta de la nevera y negó con la cabeza, así eran sus padres, siempre ocupados y aquello no cambiaría nunca.

Tras tomar el zumo salió de la vivienda, tomó un taxi y se dirigió a la 12th, había un interrogatorio que debía realizar y había pedido que el sospechoso no fuese trasladado a dependencias de la fiscalía.

La detective Beckett estaba nerviosa, desde el mismo instante en el que su compañero Ryan le había comunicado que Castle vendría a interrogar al sospechoso a la comisaría ella sentía como su corazón estaba a punto de salirse.

Era consciente de haber empezado a sentir cosas por el fiscal pese a que a su amiga se lo negase, había algo en él que hacía que ella quisiese estar a su lado, sabía que si quería algo con él debería ir con calma porque Castle aún estaba encerrado en sí mismo por la trágica muerte de su familia.

Un olor característico inundó las fosas nasales de la detective, cuando levantó la vista de sus informes se encontró frente a ella al fiscal tendiéndole un café recién hecho.

-Supuse que te apetecería –Kate sonrió haciendo con ello que Rick se tensase por unos instantes.

-¿Es el café de la paz? – Preguntó ella intentando hacer una broma.

-Siento mi comportamiento, me gustaría poder tener una conversación contigo – Le dijo mirándola fijamente a los ojos.

-¿Ahora? – preguntó con cierto nerviosismo.

-No, ¿cenamos hoy?-Kate asintió tras meditarlo un instante- Bien, voy a la sala de interrogatorios y cuando termine si quieres quedamos para esta noche- Ella asintió.

La detective aprovechó ese momento para ir a ver a Lanie, necesitaba hablar con ella urgentemente.

-No tengo nada nuevo – fue el saludo que la forense le hizo a su amiga nada más verla entrar en la sala de la morgue.

-No vengo por el caso – Lanie la miró esperando el resto- Castle está en la comisaría- Lanie sonrió- Quita esa sonrisa, vale lo admito me gusta – La sonrisa de su amiga se hizo aún mayor- Me ha invitado a cenar.

-Espero que hayas dicho que sí – Kate asintió- Bien, espero también que no la cagues- Kate rodó los ojos ante la frase de su amiga.

-Lanie, sólo vamos a hablar. Se ha disculpado por su comportamiento de los últimos días.

-Hablar, bueno algo es algo. Quizás averigües la razón por la que desapareció.

-Ya. Espero que podamos hablar con calma y dejar todo en claro.

-¿Todo? ¿Acaso vas a decirle que sientes algo por él? – Kate miró a su amiga con sorpresa.

-¡No! Creo que no está preparado para una relación.

-¿Quieres una relación con él? – Kate agachó la cabeza.

-Sí Lanie, creo que él podría ser el hombre que he estado esperando. Quiero que salga bien, así que esperaré hasta que él esté preparado.

-Chica, estás totalmente colada por ese fiscal – Kate se mordió el labio y sonrió- Espero que os salga bien y que puedas romper sus murallas.

Cuando Castle terminó el interrogatorio la detective Beckett ya estaba de vuelta en la 12th, quedaron para las ocho de la tarde, el fiscal pasaría a recogerla, se despidieron con una pequeña sonrisa dibujada en sus rostros.

Antes de marcharse Castle regresó hasta la mesa de Kate – Ayúdame- fue lo único que le dijo y Kate tan sólo contestó – Always.