Aquí esta el capitulo final :DD

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-Lo que me faltaba ahora todos se creen Ceniciento – pensó la joven Fujitaka algo frustrada.

Kikyou iba caminando a su casa algo cansada, su entrenamiento la había dejado agotada. El día se le estaba haciendo muy largo, se había parado temprano para entrenar y ahora se topaba con chicos que decían que ellos eran Ceniciento, en ese momento se topo con Naraku.

-Hola Kikyou –dijo Naraku jalándola hacia un callejón.

-¿Qué quieres Naraku? –pregunto Kikyou cuando este la atrapo entre la pared y su cuerpo.

-Vamos Kikyou sé que me quieres, volvamos –dijo Naraku sin rodeo.

-Naraku ya te dije que no vamos a volver –enfrento Kikyou seria.

-Es por ese chico ¿verdad? –Dijo Naraku molesto- entiende Kikyou tu eres mía.

-Yo no soy un objeto –escupió la joven Fujitaka un poco enojada- ya déjame, me voy a mi casa.

-¡No! –grito Naraku agarrándola más fuerte- ¡eres mía! ¡Por la buenas o por las malas!

Naraku empezó a besar el cuello de Kikyou para luego meter su mano por la corta falda de la pelinegra, toco su piel seductoramente mientras que la joven empezaba a forcejar.

-¡Naraku suéltame! –Grito Kikyou con asco mientras él seguía tocándola- ¡Auxilio!

-Nadie va a oírte Kikyou serás mía –dijo burlonamente Naraku mientras masajeaba uno de los senos de la pelinegra con lujuria.

-¡Suéltame! –volvió a gritar Kikyou con lagrimas en los ojos, le daba asco que la tocara.

-¿No la escuchaste? Ha dicho que la sueltes –dijo InuYasha molesto.

InuYasha caminaba a paso apresurado, Takemaru le había dado órdenes de comprar ciertas cosas para el almuerzo cuando escucho unos gritos muy familiares para él, se acerco a aquel lugar y lo que vio lo hizo enojar. Kikyou estaba gritando mientras que ese tipo la estaba tocando contra su voluntad.

-¡Suéltala! –exigió InuYasha apartando a Kikyou de Naraku.

-¿Inu…InuYasha? –se sorprendió la joven al ver al platinado tomarla entre sus brazos protectoramente.

-Pero miren quien tenemos aquí –dijo Naraku burlonamente- es nada más y nada menos que el camarero- InuYasha lo fulmino con la mirada mientras él seguía burlándose – no deberías estar limpiando los pisos.

-Naraku tal vez yo sea un camarero pero al menos yo si soy un hombre –dijo InuYasha enfadado- ¿Cómo te atreves a caer tan bajo?

-A ti que te importa –escupió Naraku- lárgate de aquí camarero.

-Eso voy hacer, pero primero –dijo InuYasha mientras soltaba a Kikyou momentáneamente y le pegaba un golpe en la cara a Naraku rompiéndole la nariz- eso es para que no la vuelvas a tocar.

InuYasha y Kikyou salieron rápidamente del callejón. En todo el camino la joven Fujitaka no dejaba de temblar, no quería ni pensar que hubiera pasado si InuYasha no hubiera aparecido, caminaron hacia la casa de Kikyou pero antes de llegar el joven Taisho le había comprado un helado con el poco dinero que tenia.

-Toma- dijo InuYasha extendiéndole el helado para luego sentarse a su lado.

-Gra…gracias por salvarme –dijo Kikyou con una sonrisa mientras comía un poco de su helado.

-No…no hay de que –dijo InuYasha un poco nervioso - ¿estás mejor?

-Si –dijo Kikyou mientras recostaba un poco la cabeza en el hombro del chico haciéndolo sonrojar- si no hubieras aparecido, no sé qué hubiera pasado.

-Tranquila –dijo InuYasha abrazándola- no dejare que nada te pase.

-Gracias… ¿Me podrías llevar a casa?-pregunto Kikyou separándose de InuYasha para reincorporarse.

-¡Claro! –exclamo InuYasha reincorporándose también.

Por todo el camino no dijeron nada, Kikyou estaba aun nerviosa por lo que paso e InuYasha estaba nervioso quería confesarle la verdad pero aun no estaba listo y no podía decírselo ahora no en las condiciones que estaba Kikyou. Cuando llegaron a su casa, se despidió de ella para marcharse al restaurant. Kikyou recogió el correo y entro a su casa.

-¡Onee-sama! ¿Por qué tardaste tanto? –pregunto Kaede preocupada cuando la vio llegar.

-Tuve un inconveniente con Naraku –dijo Kikyou entrando a la casa.

-¿Qué te hizo ese desgraciado? –pregunto Kaede más preocupada mientras se sentaban en la sala.

-Intento propasarse conmigo –dijo Kikyou un poco nerviosa- pero luego apareció InuYasha y me salvo, me trajo hasta la casa y me compro un helado.

-¿InuYasha? –pregunto Kaede.

-Sí, es un compañero de clases –dijo Kikyou suspirando- ¿sabes? En el camino pensé que me gustaría que él fuera Ceniciento…el actúo hoy como un verdadero príncipe.

-Ya veo…Onee-sama ¿te refieres a ese chico que es camarero y todos en la escuela se burlan?

-Sí, el mismo y la verdad hermanita InuYasha tiene un corazón de oro –dijo embobada Kikyou- enserio me gustaría que él fuera Ceniciento.

-Hablando de Ceniciento ¿Qué paso con tu búsqueda?

-Nada…aun no sé nada de él y lo peor es que ahora todos se creen Ceniciento.

-Bueno, que esperabas señorita popularidad –se burlo su hermana.

-No es mi culpa –dijo Kikyou empezando a reír mientras revisaba el correo en sus mano- no puede ser…

-¿Qué pasa Onee-sama?

-Llego una carta de la universidad –dijo Kikyou abriendo el sobre.

-¿Enserio? ¿Qué dice?

-¡Me aceptaron! –dijo emocionada pero no tan alto para que Keiko no la escuchara.

-¿Cuándo se lo dirás a mama?

-Aun no lo sé...

-¡Kikyou! –Llamo Keiko a su hija, esta rápidamente guardo la carta entre sus piernas -¿Qué paso?

-Nada mama –dijo Kikyou fríamente.

-Kikyou, se que le has dado vueltas a lo de las olimpiadas –dijo Keiko mientras besaba la frente de su hija.

-Sí, de hecho estaba pensando…-empezó a decir Kikyou pero fue interrumpida.

-No te preocupes mi cielo, es lo mejor –dijo Keiko saliendo de la sala.

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InuYasha por haber acompañado a Kikyou a su casa había llegado tarde al restaurant con las cosas, recibiendo un regaño por su padrastro dejándolo un mes sin dinero y sus hermanastros solo se burlaron de él.

-InuYasha no estés así –dijo Sango viendo a InuYasha limpiar la barra.

-¿Cómo quieres que este Sango? ¡Me quitaron un mes de sueldo! –dijo InuYasha furioso.

-Tranquilo, nosotros te prestaremos dinero –dijo Miroku atendiendo la caja registradora.

-Miroku eso no es necesario –dijo InuYasha avergonzado.

-Pero tu universidad es importante para nosotros mi querido InuYasha –dijo Jakotsu desde la cocina.

-Jakotsu tiene razón, por nosotros no te preocupes –dijo Sango alegremente.

-Gracias chicos –dijo InuYasha con una sonrisa.

En ese momento llego Kikyou algo molesta. Cuando InuYasha la vio se sorprendió y le dijo en susurros a Miroku que estaba aun en la caja registradora que era ella, Miroku la vio de arriba abajo con una mirada picara y luego le susurro que la fuera a atender pero InuYasha se negó pero Sango y Jakotsu también le insistieron, resignado fue a atenderla.

-Hola de nuevo Kikyou –dijo algo nervioso- ¿Qué vas a pedir?

-¿Sabes que me molesta? –pregunto Kikyou fríamente.

-¿Qué te tome la orden?

-No, tomar las órdenes de otros –dijo Kikyou suspirando- dame un café por favor.

-Está bien –dijo InuYasha sirviéndole el café algo nervioso

-¿No sientes que si demostraras quien eres la gente no te aceptaría? –pregunto Kikyou cuando InuYasha le dio el café.

-Si, como si ser uno mismo no fuera suficiente, como si llevaras una máscara.

-Si, así mismo me siento.

-Te entiendo perfectamente, créeme yo soy sometido por mi padrastro y hermanastros…yo no soy querido en mi casa y sabes que en el instituto se burlan de mi por ser un camarero.

-Pero, tú eres un chico especial InuYasha tú tienes un gran corazón, la verdad no te avergüences por ser camarero yo pienso que es un trabajo digno.

-Cre...creo que tienes razón –dijo InuYasha un poco sonrojado.

-Sabes tienes un corazón de oro –dijo Kikyou tiernamente para luego tomar de las manos a InuYasha haciéndolo sonrojar aun mas- aun estoy agradecida por lo que hiciste por mí en la mañana.

-No, no hay de que –dijo InuYasha nervioso- no se porque aun sigues con Naraku –mintió, haciéndole creer que él no sabía nada.

-¿Qué? No, no –dijo divertida- yo termine con él hace unos días y quiere que volvamos pero yo no quiero.

-¿Enserio? –Fingió sorprenderse- lo siento pero yo no soy ese tipo de persona que se mete en la vida de los demás.

-Ya veo, eso me agrada –dijo Kikyou sonriendo- pero si termine con el, ahora a quien quiero es a Ceniciento.

-Hablando de Ceniciento, ¿Cómo vas con eso? –pregunto un poco tenso al ser mencionado.

-Mal –dijo Kikyou frustrada pero al ver a InuYasha detalladamente, su cabello plateado y sus ojos ámbar- Oye... ¿Tú eres Ceniciento?

-¡No! –mintió InuYasha rápidamente, no quería decirle porque sabía que ella lo rechazaría.

-Que lastima, me hubiera gustado que fueras tú –dijo Kikyou algo decepcionada, haciendo que InuYasha se sorprendiera.

-Ki…Kikyou escucha yo…-empezó a decir InuYasha, cuando escucho lo que le dijo Kikyou le entro fuerzas para decir la verdad pero fue interrumpido por su padrastro.

-¡InuYasha! Ven aquí –dijo Takemaru al entrar al restaurant de nuevo.

-Un segundo –dijo InuYasha quería confesarse.

-¡No! Te necesito ahora estúpido si no quieres quedarte otro mes sin sueldo –dijo Takemaru marchándose a la cocina.

-InuYasha, no es justo que te traten así una persona como tú no lo merece –dijo Kikyou viendo con mala cara a Takemaru para luego dirigirle la mirada a él – deberías enfrentar a los que te tratan así –luego se paro del asiento y le pago el café- bueno debo irme, fue un placer hablar contigo InuYasha.

El joven Taisho no dijo nada, solo se quedo observando cómo se marchaba con una sonrisa en sus labios. En la noche Takemaru estaba en casa revisando el correo que había llegado en la tarde.

-No me interesa, no me interesa…-decía Takemaru mientras iba pasando las cartas que tenía en sus manos. Hasta que su mirada se poso en un gran sobre blanco. El sobre era de la universidad, al ver esto Takemaru abrió el sobre desesperadamente y lo leyó.

-Aceptado…Esto no puede ser–dijo Takemaru al momento de leer la carta. En ese instante escucho como se abría la puerta e InuYasha entraba a la sala.

-Ya llegue, ¿Hay alguna carta para mí? –pregunto InuYasha cuando entro haciendo sorprender a Takemaru el cual rápidamente escondió la carta de la universidad y agarro otro sobre.

-De hecho sí. Aquí dice que ganaste 3.000.000 de dólares –dijo Takemaru con una sonrisa burlona, InuYasha solo rodo los ojos frustrado- espero que no te lo gastes a lo loco.

InuYasha no le hizo caso y se marcho a su habitación. Takemaru suspiro aliviado y se encargo de deshacerse de la carta de aceptación a la universidad.

Al día siguiente en el instituto todo iba normal, Hojo hablando sobre recordarles ahorrar el agua y que pronto seria el campeonato de las gimnastas para que compraran las entradas. Sesshoumaru y Kouga estaban sentados en una mesa junto con Naraku y sus amigos en el patio del instituto.

-Y luego el nos dijo que te quitaría a Kikyou aunque fuera lo último que hiciera en este mundo –dijo Kouga fingiendo indignación.

-Nuestro hermanastro siempre te a tenido envidia –dijo Sesshoumaru fingiendo tristeza.

-Continúen –dijo Naraku mientras escuchaba atentamente.

-Luego invento todo esto de Ceniciento. El averiguo el e-mail de Kikyou y desde ese momento empezó a seducirla para quitártela –dijo Kouga.

-Te lo hubiéramos dicho antes pero amenazo con matarnos, el es peor que un demonio –dijo Sesshoumaru fingiendo miedo, Naraku solo los miraba incrédulo. No estaba seguro si créele a esos dos.

-Mira, si no nos crees lee los e-mails –dijo Kouga dándole una carpeta llena con los e-mails de InuYasha.

-Se hace llamar Prince Tsuki pero su verdadero nombre es InuYasha Taisho –dijo Sesshoumaru con una sonrisa malvada.

-Sí y nosotros somos Kouga y Sesshoumaru… -empezó a decir Kouga pero fue interrumpido por Sesshoumaru que le dio un codazo en un costado.

-Ese estúpido roba novias cree que puede salirse con la suya –dijo molesto Naraku aun recordando el golpe que le había dado el día anterior ahora si podría vengarse- bueno, eso ya lo veremos.

Luego de hablar con Naraku, Kouga fue hacia la cabina de los anuncios escolares donde se encontraba Hojo, golpeo el vidrio para que el castaño lo notara. Hojo abrió el vidrio para mirarlo extrañado. Kouga le mostro el papel que quería que leyera, Hojo tomo el dichoso papel.

-Kikyou ha llegado tarde y me pidió que leyeras esto –dijo Kouga tranquilamente mientras Hojo abría el papel rápidamente para después sonreír y prender el altavoz.

Ceniciento, si estas escuchando esto tu princesa quiere verte después de la reunión estudiantil antes de las olimpiadas así tendrás la oportunidad de animar a tu princesa.

Por los pasillos del instituto InuYasha escuchaba con una sonrisa en los labios para luego dirigirse donde estaba su mejor amiga Kagome que estaba saliendo de clases vestida como una chica hippie.

-¡Kagome! –grito InuYasha corriendo tras de ella para caminar a su lado con una sonrisa- ¡Hable con ella! Y no como Ceniciento, si no como InuYasha y no me odio.

-¿Quieres decir que le dijiste todo? –pregunto Kagome incrédula.

-Bueno, no todo. Lo de que yo soy Ceniciento no –dijo InuYasha sonriendo nerviosamente- pero se lo diré después de la reunión estudiantil, vienes pequeña hippie.

-¿Enserio parezco hippie? –dijo Kagome sonriendo.

-Claro –dijo InuYasha tomando a Kagome del brazo y arrastrándola hacia el patio de la escuela.

En el patio de la escuela se llevaba a cabo aquella reunión cuando InuYasha y Kagome llegaron. Sobre el escenario en el patio se encontraban las animadoras junto con las gimnastas haciendo su típica rutina y los costados se encontraban la banda estudiantil tocando la marcha del instituto. Todos los estudiantes gritaban y aplaudían entusiasmados, al terminar con aquel espectáculo subió al escenario la entrenadora de las gimnastas y comenzó con un pequeño discurso.

-¡Este año vamos a vencer! ¡Y nuestro instituto quedara en número uno! –dijo la entrenadora.

-¡Sí! –contestaron todo, casi todos.

Mientras seguían con el discurso la madre de Kikyou se acerco a su hija que estaba sentada con los demás miembros del equipo de gimnasta.

-Te tengo una buena noticia, hable con una amiga mía encargada de las olimpiadas internacionales –dijo su mama mientras le tomaba del hombro- si haces que el instituto gane tendrás tu puesto asegurado como gimnasta internacional.

-Genial mama- dijo Kikyou sin mucho ánimo.

-¿Quién nos llevara a la victoria? – dijo la entrenadora terminando.

-¡Kikyou! –gritaron todos los estudiantes.

-Bien, ahora entre los equipos de futball prepararon una pequeña obra para levantarnos el ánimo –dijo la entrenadora. Cuando bajo del escenario Naraku ocupo su lugar en el micrófono.

-Había una vez una hermosa princesa, era amada por todos la que la conocían – empezó a decir Naraku por el micrófono mientras detrás del telón aparecía Kouga con un vestido blanco y una corona en su cabello. Luego se paro en medio del escenario.

Ella tenía un hermoso novio

Todos los presentes en las gradas excepto Kikyou se reían por las actuaciones de los chicos.

-¿Que estas planeando Naraku?- pensó Kikyou con una mirada fría.

Aunque todo el mundo la amara ella no era feliz

Kouga hizo como si estuviera llorando y dos chicos del equipo de futball aparecieron con carteles que decían: awww

Ella soñaba con poder encontrar a su príncipe para poder sentirse amada por alguien real y huir con el

Detrás del telón aparecieron dos chicos cargando a Sesshoumaru que estaba vestido con un traje parecido al que uso InuYasha en el baile.

Un día, después de que la princesa dejara a su novio, el chico más popular conoció a su príncipe

En el escenario Kouga y Sesshoumaru estaban parados uno frente al otro. Kouga hizo una reverencia.

-Su alteza –dijo imitando una voz de mujer. Sesshoumaru hizo una reverencia algo tonta como besándole los pies.

-Lo siento mi princesa pero tengo que irme a limpiar los pisos –dijo Sesshoumaru con una voz inocente para luego irse.

Los presentes reían a carcajadas. Mientras que InuYasha y Kagome no podían creer lo que veían, Kikyou solo se sentía un poco incomoda.

Nuestra hermosa princesa no solo tenía una identidad secreta, sino también una relación secreta por e-mail con un tal Prince Tsuki

Sesshoumaru y Kouga se dirigieron a lados opuestos del escenario siendo separados por dos chicos que actuaban como paredes. Kouga fingía estar mandando un mensaje de texto.

-Esto no me gusta –susurro Kagome

-Querido Prince Tsuki, no puedo esperar el día en que nos conozcamos. Tu eres el único que me entiende –decía Kouga mientras actuaba- el único que entiende que no quiero ir a las olimpiadas internacionales y que quiero ir a la universidad contigo.

Al escuchar esto la madre de Kikyou se sorprendió y se acerco a ella.

-¿De qué están hablando? –pregunto su mama al oído.

-No lo sé mama –dijo Kikyou sin saber qué hacer.

Luego Sesshoumaru comenzó a hablar.

-Querida Princess Swan, quiero que sepas quien soy, pero me da miedo –mientras hablaba InuYasha no podía aguantarlo más, sentía unas enormes ganas de Salir corriendo de allí- me da miedo que me rechaces, además yo nunca he besado a nadie.

-No, no puedo creer que robaran mis e-mails–decía InuYasha mientras volteaba a ver a Kagome.

-InuYasha vámonos –dijo Kagome preocupada por su amigo. Pero Naraku volvió a hablar.

Pero nuestro príncipe también tenía un secreto. No era de la realeza, sino un tonto que le gustaban los cuentos de hadas, un fracasado, un sirviente.

Sesshoumaru apareció patinando en el escenario con una camisa rosada con unicornios y arcoíris usando también un delantal, dos chicos del equipo de futball estaban frente a él con una bandeja con un pastel de crema, Sesshoumaru hizo como si se hubiera resbalado y callo de cara en la bandeja llenándosela de crema. Todos comenzaron a reír frenéticamente. La mayoría de los alumnos se pararon de las gradas y comenzaron a aplaudir incluida Ayame.

-¿Sabias de esto Kikyou? –pregunto Keiko de nuevo pero Kikyou no dijo nada.

Naraku sonreía malévolamente mientras InuYasha no aguantaba las ganas de salir de allí. Naraku volvió a retomar la palabra.

-Y se preguntaran quien es el impostor –dijo Naraku con una sonrisa de triunfo- recibamos con un gran aplauso al supuesto príncipe, el camarero InuYasha Taisho.

Kikyou abrió los ojos como platos, no se lo podía creer. Ella le había preguntado y el se lo había negado, Kagura solo vio con pena al joven

Todos los presentes se sorprendieron y voltearon a ver a InuYasha sorprendidos pero a la vez con burlas. Luego comenzaron a señalarle y gritarle.

¡Camarero! ¡Camarero!

Kikyou se voltio para mirarlo, InuYasha le devolvió la mirada lleno de angustia y dolor por lo que había pasado. Pero ella no dijo nada y se volteo nuevamente, esto lo hirió mas ya que esa reacción lo tomo como un rechazo, también sintió enojo porque ella dejo que los humillaran y no dijera nada.

-Vámonos –dijo Kagome tomándolo del brazo y sacándolo de allí. Kikyou se volteo un poco solo para ver como se marchaba mientras los demás seguían gritándole y riéndose.

InuYasha llego a su casa, se despidió de Kagome diciéndole que estaría bien. Subió rápidamente a su habitación y se sentó en el suelo recostado de la puerta en forma fetal, no dejaba de llorar y pegarle al piso repetidas veces. Desde que se murió su madre todo le salía mal, se paro del lugar para recostarse en su cama, a los pocos segundos alguien toco la puerta.

-¡InuYasha! –se escucho la voz de Takemaru.

-¡Quiero estar solo! –grito InuYasha aun con lagrimas.

-Pero InuYasha, te llego una carta de la universidad –dijo entrando a la habitación con un pequeño plato de galletas. InuYasha se levanto y tomo la carta que Takemaru tenia en sus manos, la abrió y leyó su contenido.

Señor InuYasha Taisho:

Lamentamos informarle que su solicitud para la universidad fue rechazada.

-¿Qué dice? –pregunto Takemaru con fingido interés.

-No logre entrar, yo pensé que si lograría entrar –dijo InuYasha mucho más frustrado.

-¡Oh! Lo siento mucho, y eso que estudiantes mucho –dijo Takemaru con falsedad- pero no todo están malo InuYasha podrás trabajar en el restaurant por el resto de tu vida.

Takemaru salió de la habitación dejándole el plato con galletas e InuYasha mas frustrado y enojado volvió a tumbarse en la cama. Rato después saco debajo de su cama una vieja caja llena de cosas que le recordaban a su madre. En la caja había un guante de baseball, una fotografía de él y su madre y el libro de cuentos que su madre siempre le leía pero en ese momento el ya no cría en cuentos de hadas, tomo el libro y lo arrojo en una de las esquinas de su habitación donde callo abierto en el suelo.

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El final lo dividiré en 2 capitulos ;3; porque me salió super largo y no me quedo mas remedio