DEBE SER INVIERNO
Capitulo 6: Descubriendo
Por: Okashira Janet
-Ya lo he dicho- el cielo apenas empezaba a despuntar y Karin con el rojo cabello algo alborotado y ojos somnolientos ahogó un nuevo bostezo.
-Y yo repito que no es una respuesta valida- Sasuke la observó fijamente, hacía bastante tiempo que Karin no lo trataba de esa manera.
-No es nuestro, lo robamos para salvarnos ¿Entendido?- la chica se ajustó los lentes, atrás de ellos Suigetsu emergió de la tienda que compartían soltando un sonoro bostezo, había sido una hermosa noche, había dormido muy calientito entre dos mujeres, lastima que al levantarse Karin le hubiera pegado una cachetada por su atrevimiento, bueno, ya se sabe, gajes del oficio.
-¿Qué dices zanahoria?- frotándose un ojo avanzó hacía su compañera y luego reparó en el hecho de que el caballo del día anterior seguía ahí, muy acurrucado cerca de las cenizas de la fogata.
-Te lo repito Karin, dime por que lo robaron- los labios de Sasuke se apretaron.
-Ya lo he dicho- la chica puso ambas manos en su cintura –Fue necesario pero por mí dejemos ir al animalejo, es un desgraciado y casi me mato en su lomo-
-Es cierto- el de la Niebla abrió los ojos con sorpresa -¿De donde salió el caballo?-
-Bu-Buenos días- saliendo de la tienda con las mejillas muy sonrojadas Hinata apretó las manos una contra la otra, no esperaba que la pelirroja le estuviera cubriendo las espaldas al decir que habían robado el caballo en conjunto cuando lo cierto es que la idea había sido de ella.
-¡Hola muñeca!- Suigetsu agitó una mano feliz en el aire.
-Hina-tonta- Karin imitó el gesto poniendo una sonrisota en su cara.
-¿Te estas burlando de mí?- el de cabello blanco gruñó observándola de reojo.
-No lo hago- bajando la mano apuntó con un dedo a la de Konoha -¿Verdad Hina-tonta?-
-¿Me va a decir así siempre?- bajando de manera fatalista la cabeza Hinata soltó un suspiro dándole a Sasuke el tiempo necesario para analizarla, su cabello largo y algo enredado en conjunto con las mejillas sonrojadas le daban un aspecto de niña pequeña difícil de conseguir en alguien de su edad y con semejante cuerpo.
-Por supuesto- la pelirroja guiñó un ojo.
-Oye zanahoria eso es muy grosero de tu parte- poniéndose serio Suigetsu se cruzó de brazos.
-Hina-tonta y yo en realidad ya nos llevamos mejor ¿Verdad?- sonriendo esta vez sinceramente la pelirroja giró hacía la otra quien le sonrió dulcemente en respuesta.
-Parece ser que sí Karin-san-
-¿He?- Suigetsu giró a ver a la una y luego a la otra sin entender ¿Tan rápido podían llevarse mejor las mujeres? De verdad que eran un caso extraordinario, Sasuke por su parte enarcó una ceja, definitivamente sus subordinados eran raros y esa chica lo era más, en cuanto al caballo se daba por vencido, si seguía indagando no llegaría a ningún lado.
-Nos vamos- dio la orden mirando al horizonte.
-Juugo-san aún no se levanta- Hinata se asomó a la tienda -¿Lo despierto?-
-¡Por ningún motivo!- tanto Karin como Suigetsu saltaron al mismo tiempo sobre ella tapándole la boca y fue tan impulsivo el impacto que la chica abrió grandes los ojos y aunque lo intento no pudo evitar irse hacía atrás cayendo por la entrada de la tienda y golpeando su cabeza contra el pecho del muchacho de cabello naranja.
-Ups- una mueca nerviosa se dibujo en la cara de Karin, buena la habían hecho, ahora a saber si Juugo no se despertaba destajando al advenedizo que le había caído encima aplastando sus sueños.
-¡Ah, ah, ah!- Hinata se puso roja intentando levantarse, Sasuke se cruzó de brazos y avanzó a largos trancos para contener la furia de Juugo pero lo cierto es que no fue necesario.
-¿Hinata?- el robusto muchacho abrió lentamente los ojos observando a la jovencita sobre él.
-¡L-l-lo siento!-
-No hay problema- con ternura le revolvió el cabello -¿Es hora de irse?-
-Hai- con rapidez se levantó, hizo una rápida reverencia y salió de la tienda sintiendo que las mejillas le ardían.
-¡Woo es la primera vez que no empieza a querer asesinar gente por tener un mal despertar!- sonriendo Suigetsu se pasó las manos tras la nuca pero Hinata pasó completamente de él y juntando sus dedos uno con el otro avanzó nerviosamente hacía un árbol sin darse cuenta de que su provisional líder la observaba de reojo, era raro, sí, muy raro que las reacciones de Juugo estuvieran cambiando estando ella cerca.
…………..
-¿Por donde andamos?- arrastrando los pies Suigetsu avanzaba casi como si estuviera en pleno viacrucis.
-Todo es bosque- Karin gruñó por lo bajo, adelante Sasuke avanzaba como siempre sin hablarle a nadie, Juugo se divertía poniendo su dedo al frente para que los pajaritos bajaran a saludarlo y Hinata miraba a todos lados como si estuviera muy entretenida.
-¿Y ahora tú que traes?- pegándole en el hombro sin dejar de caminar la pelirroja observó de reojo a su compañera.
-Es solo que nunca había visto tanta nieve sobre los árboles- la jovencita sonrió perdida en sus pensamientos –Y recordé una vez hace mucho tiempo cuando Kiba-kun hizo un Gatsuga con tan mala puntería que quedo enclavado en un montículo de nieve-
-¿Quién es Kiba?- la de lentes arqueó una ceja y Suigetsu dejo de arrastrar los pies para ponerse a la altura de las chicas y poder escuchar.
-El es un buen amigo- sonrojándose la chica juntó ambas manos abriendo los dedos.
-¿Es el chico que te gusta?- abriendo grandes los ojos Suigetsu la miró fijamente con sorpresa a lo que la jovencita negó furiosamente moviendo la cabeza de un lado a otro.
-No, el que le gusta es otro- poniendo un dedo coqueto en su mejilla Karin le guiñó un ojo al de la Niebla.
-¿Te gusto yo?- alborozándose el de cabello blanco se señaló a si mismo.
-¡Por supuesto que no!- la pelirroja volvió al ataque –Ella no tiene tan malos gustos-
-¿No soy yo muñeca?- agachándose para estar a su altura el muchacho siguió señalándose a si mismo, Sasuke que hasta esos momentos no los había tomado en cuenta se permitió girar a verlos de reojo.
-L-l-lo siento Suigetsu-san- completamente roja la chica ocultó la cabeza tras el flequillo.
-¡No me digas!- poniendo cara fatalista Suigetsu se llevo una mano a la frente -¿Eres otra fan de Sasuke?-
-¡No!- tanto Karin como Hinata gritaron al mismo tiempo y le pusieron tal empeño a la negación que Sasuke entrecerró los ojos.
-Que alivio- el de cabello blanco sonrió divertido al notar la apenas perceptible reacción de su líder –No necesitamos otra seguidora ferviente de Sasuke, aunque si no te gusta él ¿Entonces?-
-Le gusta un chico de su villa- haciéndose la interesante Karin puso un dedo junto a su boca.
-¿Un compañero de equipo?- Suigetsu probó suerte.
-N-no- la joven negó lentamente sonrojándose.
-¿Un amigo de la infancia?-
-N-no exactamente…- sus ya de por si rojas mejillas adquirieron mucho más color.
-¿Entonces?- el de la Niebla parpadeó y sin darse cuenta Sasuke también presto oídos a la conversación.
-Se trata del rubio ese que sigue con tanto afán a Sasuke-kun- Karin se miró con aparente interés las uñas.
-¿Naruto?- Sasuke dejo escapar el susurro por lo bajo sorprendiéndose ¿Cómo podía ser que alguna chica guapa pudiera fijarse en Naruto?, es decir, tenía esos extraños bigotes en las mejillas, era impulsivo, tonto y siempre repitiendo "dattebayo" como si en eso se le fuera la vida.
-Se llama Naruto-kun- Hinata que como los demás no había alcanzado a oír el susurro de Sasuke sonrió suavemente al tiempo que sus ojos se iluminaban lentamente.
-Te debe gustar mucho- sonriendo ampliamente Suigetsu la señaló con gracia –Tu rostro parece brillar-
-Ah…- tímidamente la muchacha pasó saliva.
-¿Y que es lo que tiene ese Naruto?- el de la Niebla se paso ambas manos tras la espalda arqueando una ceja -¿Qué tiene para que te guste tanto?-
-El jamás se rinde- levantando la barbilla la jovencita sintió como si sus ojos resplandecieran ante el recuerdo del rubio –Siempre sigue adelante a pesar de las adversidades, es noble y bueno y…-
-Busquen- la voz fuerte de Sasuke interrumpiendo sus palabras provocó que todos dieran un respingo.
-Has interrumpido la mejor parte Sasuke- sonriendo con diversión Suigetsu se cruzó de brazos al lado de su líder al tiempo que las chicas buscaban, ¿Sería que su plan ya estaba comenzando a dar resultado?, bueno, con Sasuke no podía saberse, siempre tenía esa expresión en el rostro.
-No se de que me hablas- sin un movimiento de más el muchacho observó el desempeño de las dos chicas, lo único que sucedía es que no estaban en una misión de chismorreo amoroso, estaban buscando a Itachi.
-Veo una presencia en dirección este- Hinata frunció un poco el ceño –Es fuerte pero no logró saber que tipo de jutsu utiliza-
-Siento una presencia hacía el oeste, parece que usa genjutsu pero no parece tan fuerte como el chakra que usualmente tendría un ex Akatsuki-
-La presencia que veo empieza a moverse- Hinata se concentró más –Sigue en línea recta hacía el este, es fuerte-
-¡El chakra que siento también empieza a moverse!- Karin cerró con mayor fuerza los ojos –En línea recta hacía el oeste-
-Bien- cruzándose de brazos Sasuke se apresuró a tomar una decisión, no podían dejar ir ninguna probabilidad así que dividiría el grupo.
-Karin, tú, Juugo y Suigetsu diríjanse al oeste, en caso de que se trate de Itachi que alguien regrese a este punto a informarlo y los demás vigílenlo, si no es así vuelvan todos-
-Entendido- la jovencita se acomodó los lentes.
-Tú vendrás conmigo- sin girar a verla le habló con fuerza a Hinata, la chica pasó saliva y juntando las manos giró a ver nerviosa a Karin ¿No podían cambiar lugares?
-Guíame- pero parecía que la palabra de Sasuke era ley así que mejor obedecerlo, activando nuevamente el Byakugan la joven se concentró en la presencia que debía buscar.
-Por aquí- salto rápidamente sobre una rama y empezó a saltar de árbol en árbol con Sasuke pisándole los talones, ¡Que tenso que era eso!, solo esperaba no caer de repente por ahí al resbalarse o cometer alguna tontería por el estilo.
-Veo al objetivo entrando en una aldea- habló con la voz más fuerte y profesional que tenía aunque lo cierto es que con el simple hecho de no tartamudear podía decir que había logrado un avance.
-¿Por donde?-
-Llegaremos en quince minutos- sin perder de vista al objetivo la chica siguió saltando de árbol en árbol, por lo general no usaba el Byakugan de esa manera, lo más común hubiera sido que Kiba o Shino usaran sus técnicas para localizar el objetivo y entonces sí ella entraba en el juego descubriendo su nivel de chakra, tipo de jutsus y cosas por el estilo, seguir una presencia en medio de tantas personas era definitivamente muy cansado y requería mucha concentración.
El resto del camino lo hicieron en silencio, solo se podían oír los golpes secos sobre los troncos de los árboles que provocaban sus pies al saltar, el rugido del viento, el caer de los copos de nieve.
-Es por ahí- la chica señaló la aldea y sujetándose un ojo dejo que la técnica se desactivara, usar el Byakugan gastaba mucho chakra.
-No actives tu línea sanguínea a menos que te lo diga- el joven avanzó a grandes trancos adelantándola –Y no intentes escapar en la confusión-
-Por ahora no pienso hacerlo- ella por su parte agachó la cabeza dejando salir un suspiro, no, ahora no era el momento de intentarlo, cumpliría con su parte en ese asunto de los hermanos y luego volvería a Konoha a dar su informe a quien quiera que estuviera en esos momentos de Hokage.
-Sígueme- al darse cuenta de que se quedaba quieta el Uchiha gruñó llamándola.
-¡Hai!- dio un par de trotes para alcanzarlo y luego se situó tras de él a un par de pasos, no tuvieron ningún problema para entrar al lugar que parecía no tener mucha presencia shinobi.
-¿A dónde se fue la ultima vez que lo viste?-
-Él subía unas escaleras, parecía agitado, antes de eso pasaba por un lugar atestado de personas-
-Entiendo- el joven giró rápidamente la vista alrededor, en un pueblo pequeño como ese y tan temprano en la mañana lo más probable es que el lugar se tratara de una escuela o un lugar de trabajo muy lleno como un comedor o algo por el estilo.
-Por aquí- dio media vuelta entrando por una calle estrecha y salió del otro lado como si encontrar el camino en un lugar donde nunca había estado fuera la mar de fácil, frente a ellos se encontraba una iglesia, una pequeña escuela un poco más atrás y al frente una especie de hostal, si hubiera estado con alguno de sus subordinados los hubiera hecho dividirse para buscar pero a pesar de lo que dijera él no confiaba en nada cuando ella le decía que no iba a escaparse.
-Probemos aquí- señaló el hostal y se arrepintió de haber dejado el caballo en libertad después de que Suigetsu lo hubiera bautizado cariñosamente como "Canelo" y Juugo le hubiera ofrecido volver con los suyos para gran desencanto del de la Niebla.
-Hai- con lentitud Hinata caminó tras de Sasuke hacía el hostal, nada más entrar todo el mundo se giró a verlos y la chica tragó saliva preguntándose si no se habría metido de nuevo a un lugar de mala muerte por no leer los letreros de entrada.
-Veamos…- el Uchiha susurró por lo bajo, no tenía intención alguna de pararse a comer pero si quería averiguar algo debía hacer la pantomima de que era un simple viajero.
-¿Qué te sirvo muchacha?- y antes de que se diera cuenta ya un hombre se había dirigido a Hinata.
-Esto…- al instante las mejillas de la joven se sonrojaron, ¿Acaso era una reacción que tenía con todo el mundo?
-Viene conmigo- jalándola la sujetó de la mano.
-¿Eres su hermano?- el hombre lo observó apreciativamente por un momento.
-Si- por alguna razón le molestó el calificativo pero bueno, eso era mejor a decir que eran recién casados como lo había dicho Suigetsu, a ese paso armaría una familia imaginaria con su equipo.
-Se parecen mucho- el hombre sonrió echando la cabeza hacía atrás pero luego pareció poner más atención en la chica –Que raro color de ojos-
-Lo saco de mi madre- con rapidez el muchacho le echó la capucha sobre la cabeza cubriéndole los ojos –Pero son muy débiles, les hace daño el sol-
-¿Si?, pobre chica-
-Mi hermana y yo estamos buscando un lugar para quedarnos, ¿De casualidad tiene habitaciones?, ¿Quizás arriba…?- dejo las palabras flotando en el aire.
-Si quieres ir a echar un ojo puedes hacerlo- cruzándose de brazos el hombre ladeó la cabeza –Tenemos un buen servicio, tu hermana estará bien-
-Gracias- sin soltar a Hinata avanzó hacía las escaleras y luego le susurró por lo bajo apretando los dientes -¿Eran estas escaleras?-
-Eso creo- con la mano izquierda hizo el intento de levantarse un poco la capucha para poder ver pero él cortó en seco su intento sujetándole también la otra mano.
-No, he cometido un error, tus ojos nos pueden meter en problemas-
-Ah…- bajó la mirada al suelo, ahora lo entendía, los Hyuuga eran muy conocidos en todas las aldeas Ninja, cualquiera mínimamente calificado sabría que era de Konoha.
-Solo sígueme- sin soltarla subió las escaleras de dos en dos y luego verificó con rapidez los pasillos, si Itachi había tomado una habitación ¿Cómo haría para averiguarlo?, ¿Tocar las puertas de una en una a ver quien salía?
-Esto es ridículo- escuchó una voz y se pegó a una de las paredes del pasillo poniendo a Hinata fuera del alcance visual de cualquier curioso.
-¿Qué se supone que estamos haciendo?- una voz femenina habló con fastidio.
-Una misión en conjunto- con frustración Sasuke giró a ver a Hinata que permanecía con la vista baja, acababa de reconocer la voz de la chica que había hablado, si no se equivocaba era la hermana de Gaara de la arena, ¿Qué haría un aliado de Konoha al toparse con el secuestrador de uno de sus shinobis? No, mejor aún, ¿Qué haría al toparse con el criminal rango S que había sido capaz de atacar a todos los Kages en pleno?
-Solo digo que…- la voz masculina volvió a oírse y Hinata dio un respingo abriendo grandes los ojos e intentando salir al pasillo para ver de quien se trataba, por un momento habría podido jurar que había escuchado a Shikamaru.
-Nos vamos- pero la fuerte presión en su mano cortó cualquier intento que pudiera haber pensado –No es Itachi- jalándola con violencia la arrastró hasta la ventana más cercana.
-¿N-no vamos a bajar por las escaleras?- la mirada oscura y profunda de él la sacó rápidamente de cualquier duda, no, no iban a usar las escaleras. Con un enorme salto ambos fueron a dar al suelo para después pasar a retirarse tan sigilosamente como habían llegado.
………………
-Esperemos a que lleguen los demás- Hinata asintió tímidamente ante la orden de su provisional líder, habían regresado al punto de reunión en el bosque, a ser sincera la reacción que había tenido Sasuke en la aldea la había desconcertado ¿Cómo se había dado cuenta de que no se encontraba en ese lugar Itachi Uchiha? En fin, si él lo decía no había otra cosa que hacer mas que creerle, después de todo él era el más interesado en encontrar a su hermano mayor.
Dejando escapar un pequeño suspiro la joven se sentó con delicadeza sobre el pasto que lentamente se llenaba de copos de nieve, en Konoha era muy raro ver nevar, se preguntaba si en esos momentos Kiba y Shino estarían viendo los copos blancos caer lo mismo que ella.
-No…- susurró por lo bajo abrazando las rodillas contra su pecho y hundiendo la barbilla entre estas, claro que sus amigos no podían estar admirando el cielo con la calma con la que lo hacía ella en esos mismos momentos ¿Estaría bien Kiba? Ardía en deseos de decirle que no se preocupara, que ella se encontraba bien, que solo era cuestión de realizar su trabajo y volvería a su lado como antaño, pero eso era imposible, en las circunstancias en las que se encontraba no podía comunicarse con nadie, ojala y Kiba no hiciera nada impulsivo.
-Kiba-kun- dejo escapar el nombre de su amigo sin levantar la cabeza, a veces sentía algo de envidia hacía Kiba, hacía la forma gamberra, despreocupada, feliz y ardiente en que veía la vida, pero eran esas mismas cualidades que lo volvían grande a sus ojos las que ahora la tenían con el alma en vilo ¿Sería Kiba tan alocado de salir a buscarla por su cuenta? Esperaba por todos los medios que ese no fuera el caso, que Kakashi lo amarrara a un poste, que Shino le drenara todo el chakra, que lo encerraran en una celda, pero por favor que no lo dejaran salir a cometer una locura.
-Shino-kun- con una sonrisa melancólica dejo salir el nombre de su otro amigo, lo conocía, por muy preocupado que estuviera su compañero se tomaría las cosas con calma, con frialdad, pensaría y luego actuaría, aunque eso no dejaba de lado que estuviera preocupado.
-Volverás con ellos cuando encontremos a Itachi- la voz fría de Sasuke la obligó a levantar la cabeza sorprendida pero el muchacho en realidad no la veía a ella sino a un punto en la distancia. Estaba por balbucear algo tímidamente pero prefirió volver a poner la barbilla entre sus rodillas y dejar a sus ojos melancólicos vagar por las blancas dunas de nieve que se formaban alrededor, después de todo parecía que Sasuke Uchiha no era tan malo como le había parecido al principio, le seguía temiendo, eso no podía evitarlo pero por lo menos ya no sentía todo su cuerpo temblar estando en su presencia.
Encogiéndose sobre si misma la jovencita cerró los ojos, habían pasado tantas cosas en esos pocos días que ya no estaba muy segura de quien era ella en realidad ni si lo que estaba viviendo era verdad o mentira, lo único que sabía es que quería volver a la aldea, regresar y encontrar la sonrisa deslumbrante de Kiba, los lentes oscuros de Shino, la tranquilidad de su primo y por encima de todo los ojos azules de Naruto.
-Naruto-kun…- se permitió murmurar su ansiado nombre para darse fuerzas a si misma en medio de esa calamidad que estaba pasando, ¿Qué haría Naruto de estar en la presente situación? La pregunta en si misma era risible, después de todo Naruto jamás podría estar en una situación parecida porque en primer lugar Naruto no hubiera permitido que lo apresaran y mucho menos que lo utilizaran para conseguir los objetivos del enemigo.
-Que débil- cerrando los ojos sonrió tristemente –Que débil- y entonces Sasuke que no había dejado de observarla de reojo enarcó una ceja, a decir verdad no desmentía lo que esa chica pensaba de si misma, era débil, era casi insignificante, no tenía la más minima confianza y para ser una Hyuuga dejaba mucho que desear pero sin embargo tenía algo en ella que era imposible no dejar de apreciar, ¿Pero que era?, Sasuke estaba seguro que de haber querido hacerlo no habría podido describirlo con palabras, era simplemente que uno se sentía bien estando a su lado, no había necesidad de palabras de por medio, no había necesidad de gruñidos para que se le bajara de encima como todas sus demás fans, solo el silencio, eso y un pequeño recuerdo melancólico.
-¿Rama principal?- cruzándose de brazos y girando la mirada hacía la lejanía Sasuke volvió a dirigirse a ella sin verla.
-Si- ella a su vez habló sin girar a verlo, sus ojos perdidos en algún punto de la nieve.
-No se ve que estén muy preocupados por ti- enarcó una ceja.
-No deberían estarlo-
-No pareces la clase de chica que sabe cuidarse sola- en su rostro una expresión de velada superioridad.
-Tal vez no me explique correctamente- con la lentitud que le era habitual habló despacio y dulcemente, con un sonido casi musical –No creo que mi perdida sea muy importante-
-¿Y tus amigos?-
-Solo les doy problemas- silencio, por un momento Sasuke giró a verla con algo parecido a la curiosidad pero el sentimiento murió rápidamente borrándose de sus pupilas, ¿Amigos? ¿Por qué habría mencionado algo como eso? A ser sincero Sasuke nunca había comprendido por completo la magnitud de esa palabra, por un tiempo había creído encontrar la respuesta en Naruto, había creído que lo que se albergaba en su pecho por el rubio era lo que los demás llamaban amistad, pero realmente ¿Que era un amigo?
Sasuke nunca se había dado el tiempo necesario para comprender ese concepto, para vivirlo, la relación con Naruto siempre había sido competitiva, era ser el mejor o perder ante el otro y él se esforzaba en ser siempre el mejor, claro que en sus tiempos de gennin las cosas se le fueron saliendo de las manos, al principio todo iba bien, él era fuerte, Naruto solo un gatito asustado y molesto, pero luego las cosas empezaron a cambiar, por más que se esforzaba Sasuke siempre terminaba viéndose velado por el otro, primero contra Orochimaru durante el examen, luego contra Gaara y finalmente la gota que había colmado el vaso había sido en esa lejana misión donde incluso Sakura había tenido que protegerlo y entonces lo sintió, un rencor hacía su amigo que nacía desde el fondo de su pecho.
¿Esa era la verdadera amistad?, ahora que lo pensaba probablemente su idea acerca de eso era un tanto errónea, había escuchado eso de que los amigos se apoyaban en las malas y en las buenas pero lo cierto es que el único que parecía cumplir con esa parte del trato era Naruto porque él por su parte no tenía ni una pizca de interés en el asunto. Y a todo eso ¿Por qué justo en esos momentos se ponía a cavilar en asuntos tan irrelevantes?, ¡Ah cierto!, por la chica frente a él, que por cierto ahora que lo recordaba seguía usando su capa mientras los copos de nieve seguían cayendo sobre su cuerpo sin mayor protección, diablos ¿Dónde estarían los demás?
-¿No puedes ver a Karin?- la pregunta fue hecha en el mismo tono impersonal de siempre, sin mediar palabra Hinata activó su Byakugan y buscó en los alrededores pero no había ni rastro del trío de jóvenes que se habían alejado en la decisión contraria.
-No veo nada Uchiha-san…- la jovencita habló tímida y lentamente.
-Esperemos entonces- nuevamente el joven volvió a cruzarse de brazos y observó a la lejanía pero al cabo de unos minutos se aburrió de tal actividad, lo único que podía ver era nieve sobre nieve y estar quieto nunca había sido una de sus mayores cualidades aunque lo cierto es que mantener una conversación decente fuera de una pelea tampoco era uno de sus fuertes, ¿Qué se suponía que debía hacer en la presente situación?
-U-Uchiha-san…- para su sorpresa Hinata lo llamó débilmente casi como si quisiera que no la escuchara.
-¿Qué?- pero él tenía el oído muy desarrollado como para pasarlo por alto.
-Yo…- juntando ambos dedos índices con fuerza la chica bajó la cabeza –Yo quisiera saber… ¿Por qué nunca ha escuchado los ruegos de Naruto-kun?-
-No es de tu incumbencia- la observó con frialdad y ella se replegó sobre si misma como un caracol, vaya que sabía que ella no pintaba nada en ese asunto pero de cualquier manera había querido intentarlo, así al menos cuando regresara a la aldea podría darle algún informe al respecto al rubio, pero de eso nada, Sasuke Uchiha se veía recio a hablar en ningún sentido, ¿Por qué mujeres tan bellas y sensuales como Sakura, Ino y Karin estarían enamoradas de alguien como él?
-¿Qué eres de Naruto?- y de repente él le soltó la pregunta a quemarropa provocando que sus blancas mejillas se incendiaran.
-E-en realidad… Naruto-kun y yo… solo somos compañeros- tragó saliva poniéndose más nerviosa de lo que estaba en un principio.
-Mpfg- el gruñó girando la mirada, no entendía porque había preguntado algo tan estupido y que por encima de todo no tenía nada que ver con él, era en momentos como ese que realmente extrañaba los comentarios tontos de Suigetsu.
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-Aún no regresan- con las manos sobre las rodillas y viendo las llamas de la fogata arder frente a ella Hinata susurró casi para si misma sintiéndose bastante desdichada, había pasado el día más tenso de su vida en compañía de Sasuke Uchiha, las primeras dos horas ella se la había pasado sentada en la nieve mientras él se encontraba de pie con los brazos cruzados, las segundas dos horas ambos habían dado pequeños paseos cortos para desentumir las piernas, el siguiente par de horas habían resultado un calvario por el hecho de que Sasuke se había pegado contra un árbol al tiempo que sus ojos negros parecían arder de desesperación, frustración y quizás unas llamativas flamas de irritación.
Al final y dando por sentado que el trabajo de rastreo había resultado más largo de lo imaginado el Uchiha había declarado de muy mal humor que debían ir preparando el terreno para pasar la noche en el sitio de reunión, claro que en ese "preparando" no se incluía que el joven fuera a llevar a cabo el trabajo manual así que Hinata se vio a si misma preparando la tienda, reuniendo los maderos, encontrando comida y el joven simplemente se había dignado a prender la fogata con uno de sus comunes jutsus de fuego con creciente irritación pintada en su rostro.
Sí, definitivamente había sido un mal día y Hinata hubiera preferido mil veces pasarlo al lado de Karin, Suigetsu o Juugo que en compañía del irritable e irascible líder, ahora echando pequeños palitos a la fogata y sentada sobre una roca la chica había dejado volar nuevamente sus pensamientos como lo había estado haciendo todo el día, en su mente una sola meta, volver a Konoha. ¿Estaría su padre muy enojado con ella? Ya otras veces la habían secuestrado pero nunca por tanto tiempo, incluso casi podía asegurar que las veces anteriores el patriarca no se había dado cuenta de los incidentes, ¿Pero ahora?, aunque quería regresar a su aldea debía admitir que tenía algo de miedo por lo que le esperaba, no era como si el clan Hyuuga se fuera a poner muy contento de verla de vuelta, más bien le echarían en cara su debilidad por no saber defenderse correctamente.
¿Por qué las cosas eran tan complicadas?
-Si para mañana en la mañana no han vuelto iniciaremos su búsqueda- con los brazos cruzados Sasuke habló sin siquiera girar a verla y entonces y como si solo en ese instante se diera cuenta Hinata dio un respingo, le había parecido que era una costumbre suya el estar siempre cruzado de brazos pero entonces se dio cuenta cabal del gesto, Sasuke Uchiha lo hacía porque de esa manera podía entrar un poco en calor, calor que ella le había robado al despojarlo de su capa.
-¡T-tenga Uchiha-san!- sin siquiera pensarlo se puso de pie y quitándose de un solo movimiento la capa se la extendió agachando la cabeza.
-No malinterpretes- viéndola con desinterés no cambió un ápice su rostro –No me servirás de nada si te enfermas-
-Pe-pero Uchiha-san…-
-Estoy bien- la cortó tajantemente, lo ultimo que necesitaba era otra chiquilla molestándolo y por mucho que ella jurara y perjurara que a quien quería era a Naruto la verdad él creía bien poco en la veracidad de sus palabras.
-L-lo lamento…- pegando la capa contra su pecho la joven dejo escapar un suave y triste suspiro, no es que le interesara particularmente lo que pudiera pasarle a Sasuke pero de seguro que Karin y Naruto se molestarían con ella si algo le sucedía al Uchiha y ahora que lo pensaba también Juugo y Suigetsu habían decidido seguir al de cabello negro hacía donde él lo ordenara ¿Por qué había tanta gente siguiendo a una persona como lo era Uchiha Sasuke? Realmente para ella era incomprensible.
Viéndolo tímidamente de reojo Hinata se dijo a si misma que fuera de su belleza exterior encontraba pocos motivos para seguirle con el afán con que lo hacían los demás, recordaba en una ocasión hace ya varios años en la que Shino le había comentado casi como al descuido que seguramente las chicas se sentían atraídas por ese aire de peligro que parecía surgir de él.
-¿Qué pasa?- observándola fijamente Sasuke enarcó una ceja y ella negó rápidamente con las manos enrojeciendo.
-Pe-pensaba algo sin sentido- apretó los labios pasando saliva.
-¿Qué cosa?- el a su vez frunció un poco el ceño, la expresión que la Hyuuga tenía en su rostro hace unos momentos no le había agradado en lo más mínimo.
-¡So-so-solo…!- asustada por tener que inventarse algo empezó a negar frenéticamente pero entonces ambos abrieron con sorpresa los ojos al sentir que algo se acercaba.
-Pero que diablos…- el Uchiha susurró por lo bajo y ladeó ligeramente la cabeza -¿Canelo?- frunció el ceño al pronunciar el tonto nombre que su subordinado le había dado al enorme caballo que llegaba trotando al parecer muy alegre.
-¿Po-por que habrá vuelto?- Hinata se puso rápidamente de pie y entonces y como si la reconociera el caballo trotó suavemente hacía ella y le empujó el pecho con la cabeza como queriendo recibir un poco de cariño.
-Caballos que no saben vivir en libertad- el muchacho dejo escapar fríamente las palabras al tiempo que ella hacía esfuerzos por no caerse ante la algarabía del animal hacía su persona.
-¿Tienes hambre?- sujetándolo suavemente por las orejas Hinata observó atentamente dentro de las dos gotas enormes de agua que parecían sus ojos castaños –Creo que encontré algo que pueda gustarte- dando media vuelta la chica se agachó junto a donde había armado la tienda y volvió a girar nuevamente tendiéndole unas extrañas hierbas verdes que el alazán recibió con grandes brios.
-E-eres lindo- dejando que comiera a gusto la chica pasó sus dedos tras la oreja del animal acariciándolo con cariño, sin venir a cuento Sasuke se dijo a si mismo que en compañía del caballo Hinata parecía dejar atrás sus miedos y renacer en una forma más relajada.
-Ah…- y de repente tal y como había venido el caballo la golpeó suavemente en el pecho como despidiéndose y dando media vuelta volvió a trotar hacía la oscuridad.
-Ese desgraciado nada más vino a comer- ante el comentario frío de Sasuke la chica giró sorprendida hacía él, por alguna razón se había formado la idea en la cabeza de que él no era la clase de persona que pudiera decir alguna cosa por el estilo.
-Hum… tal vez se sentía solo- la chica hizo el comentario como al aire apretando sus dedos uno contra el otro y bajando la mirada al suelo pero el joven se dijo que si había alguien en ese lugar que se sintiera solo definitivamente no era el caballo.
-Debemos dormirnos ya- oteando el cielo el joven frunció el ceño –Mañana partiremos temprano en busca de los otros-
-Esto…- por alguna razón que ni ella misma comprendía del todo Hinata no se había preguntado en todo ese tiempo donde iba a dormir ella ¿Se encargaría Sasuke de atarla a un árbol afuera como el primer día?
-Por esta única ocasión compartiremos tienda- con fastidio el joven volvió a dirigirle la palabra pero se sorprendió al notar que la chica palidecía ¿Qué no se suponía que en una situación como la presente sus mejillas debían enrojecer y no volverse blancas como las de un muerto?
-E-esta bien…- terriblemente acongojada la jovencita apretó los dientes e intentó relajarse, ¿Por qué solo se le venía a la mente los comentarios de Suigetsu y Karin acerca de que Sasuke odiaba dormir con compañía y por eso ellos cuatro debían hacerse bolas en una sola tienda?
-Andando- observándola de mala manera sus ojos negros parecieron comenzar a irritarse, a decir verdad a él le desagradaba por entero compartir tienda con alguien pero no era por lo que todos los demás creían, no era simplemente porque era un antisocial que odiaba el roce con otras personas, no, Sasuke Uchiha no compartía tienda con nadie porque por las noches solía tener pesadillas. Era común entonces que despertara sudado, tembloroso y con la respiración agitada por los acontecimientos que se desataban en su mente ¿Cómo podía un líder que se respetara dejar a sus subordinados conocer la parte débil de él?
-Ah…- comprendiendo que de seguir posponiendo el momento solo lo haría enojar más Hinata caminó con rapidez hacía la tienda y se deshizo de su calzado dejándolo junto a la puerta, ya estando dentro y sin saber muy bien que hacer se quito la capa y la colocó a modo de almohada, había un par de mantas así que tomó una de ellas y se cubrió hasta la cabeza cerrando los ojos y haciéndose un ovillo lo más alejado posible de donde seguramente se acostaría el Uchiha, ¿Por qué tenían que pasarle cosas como esa a ella? Y para colmo de males seguramente si Karin se enteraba iban a volver a estar como al principio, toda la buena relación que apenas estaban alcanzado a conseguir se vendría abajo.
-Por dios…- con un susurro cerró los ojos más fuerte sintiendo como su corazón palpitaba con fuerza, apenas y si escucho al Uchiha entrar y remover un par de cosas antes de acostarse él también, seguramente la situación que estaban pasando tampoco le hacía la más minima gracia porque se acostó tan lejos de ella que ni siquiera podía oír claramente su respiración.
-Por dios…- volvió a susurrar y trató de no pensar en nada, simplemente dormir, ojala pudiera lograrlo.
Sasuke por su parte se había encargado de apagar bien la fogata antes de entrar a la tienda, debía admitir que para ser una cena silvestre la cosa no había estado nada mal, seguramente con buenos ingredientes la chica era una gran cocinera, bueno, ya siquiera viendo su escaso desempeño como Ninja.
Entrando a la campiña no había podido evitar arquear una ceja al ver ese bulto pegado casi con terror a la pared más lejana de la tienda, ¿Y se suponía que eso era una chica de dieciséis años? Sasuke había conocido a niñas de doce más arrojadas, definitivamente su rehén era todo un caso, pero bueno, siempre y cuando se mantuviera alejada de él mejor.
Sacándose con cansancio la playera el joven la hizo una cómoda bola para apoyar la cabeza por la noche y tomó la manta que quedaba con la que apenas alcanzó a cubrirse, si de por si ya pasaba un frío atroz en la noche no quería ni pensar de lo que sería de él con una sola manta, pero bueno, solo había que aguantar y ya al día siguiente volvería con su hasta ahora infructuosa búsqueda de su hermano.
¿Y si Karin se había equivocado?, ¿Si no había sido el chakra de Itachi el que había creído percibir?, ¿Si Itachi seguía tan muerto como él había creído que estaba?, no, no quería pensar en esa posibilidad, no descansaría hasta verlo, ya fuera con vida o como el cadáver que había creído dejar en aquella lejana batalla.
Respirando aire con fuerza el joven cerró los ojos dejando sus pensamientos volar, ¿Por cuánto tiempo estuvo despierto rememorando pasados y dulces momentos? Seguramente no podría decirlo con claridad pero había vuelto a su patética realidad cuando los dedos de los pies le calaron tanto por el frío que pensó que se le congelarían en el horror de esa helada noche, ¿Qué hora era?, no había podido dormir nada aún.
Girando la mirada a su izquierda no pudo evitar sorprenderse al notar la imagen que recibían sus pupilas, ¿En que momento de la noche había olvidado que no dormía solo?, la joven de Konoha arrebujada entre su cobija parecía pasarla tan mal como él a causa del frío, sus mejillas completamente rojas y su cabello negro con destellos azules enmarcando su rostro.
Bien, si tenía frío por lo menos ahora ambos estaban a mano, él la había secuestrado y a cambio le había tenido que dar una de sus cobijas en la noche más fría de invierno que habían tenido hasta ese momento.
-Ne…Neji-nisan…- con los labios empezando a ponérsele un tanto morados la jovencita susurró por lo bajo y Sasuke frunció un poco el ceño, era la segunda vez que la oía llamar a ese sujeto ¿Quién era ese tal Neji?, su mente no lograba recordar a nadie de su generación que tuviera aquel nombre.
-Ne-Neji…- empezando a respirar agitadamente la chica negó suavemente con la cabeza.
-No me va a dejar dormir- con un tinte de enfado en su voz el joven la observó quejarse suavemente, ¿Por qué Suigetsu y los demás no habrían hecho ningún comentario al respecto de sus pesadillas?
-Otou-san, lo lamento…- relajando nuevamente su respiración su cuerpo pareció quedar en un estado completamente debilitado y Sasuke que hasta ese momento no le había quitado la mirada de encima se dijo que por fin podría intentar descansar.
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Hinata no supo muy bien que pasaba pero cuando despertó se encontró con la novedad de que Sasuke Uchiha gemía, sí, no estaba soñando, no era su imaginación, Sasuke Uchiha de verdad gemía, lo hacía lenta y dolorosamente como si el alma se le escapara de a pocos de su cuerpo.
-U-Uchiha-san- con algo de miedo lo llamó suavemente consciente de que para él que alguien lo notara en tal estado no debía ser ni remotamente bueno, ¿Qué podía hacer ella en una situación como la presente?
-Otou-san, Oka-san…- el joven volvió a gemir pero ya no era el mismo lamento cargado de dolor, esta vez era una advertencia furiosa, un llamado de odio.
-Uchiha-san- pasando saliva intentó moverse dándose cuenta con horror que el frío había casi paralizado su cuerpo.
-Itachi…- y entonces Sasuke había pronunciado lentamente el nombre de su hermano para luego relajar su respiración como si finalmente hubiera alcanzado algo de paz, por mucho más tiempo Hinata lo observó atentamente tras la protección de su delgada cobija pero nada más volvió a ocurrir, Uchiha Sasuke dormía serenamente, ni siquiera su respiración se veía afectada, lo mejor sería olvidar ese episodio, olvidarlo y nunca jamás sacarlo a colación con nadie.
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Cuando Sasuke abrió los ojos por la mañana que empezaba a despuntar supo perfectamente bien que su espalda estaba haciendo contacto con la espalda de la chica, podía sentir la calidez de su cuerpo tras él y entonces supo porque Suigetsu era tan aficionado a dormir en medio de mujeres. No, las cosas no habían pasado por equivocación, ambos habían sido conscientes de que sus cuerpos poco a poco se habían ido acercando uno al otro, a pesar del rechazo que él sentía hacía ella y el miedo que ella sentía hacía él habían hecho un mudo convenio por la noche, su relación no había cambiado un ápice por el hecho de que en medio de la oscuridad y el frío la fuerte espalda de él se hubiera pegado contra la grácil espalda de ella, su corazón no había latido ni más fuerte ni más débil por el hecho de sentir sus redondeados glúteos pegarse con los de él, su respiración no se había acelerado por sentir sus torneadas piernas pegarse a las musculosas de él y ni siquiera había sentido escalofríos o algo parecido cuando había llegado a su experimentada nariz el dulce aroma de las violetas, no, nada de eso.
Hinata Hyuuga y Sasuke Uchiha seguían tan lejanos como el primer día, ella seguía siendo el rehén y él quien daba las ordenes, pero… pero no podía negar que había sido un contacto consolador, ¿Hacía cuanto tiempo que no dejaba a nadie acercarse de esa manera a él? De hecho ¿Cuándo lo había permitido?, había cerrado su corazón, su cuerpo y su ser a cualquier intento de acercamiento después de lo sucedido con Itachi, quizás su coraza había podido ser quebrada un poco por Naruto y por Sakura, sí, seguramente ellos habían logrado una fisura en su cansado y golpeado corazón, pero al notar lo que sucedía él se había apresurado a cortar todo lazo que lo uniera con ellos.
¿Por qué entonces confiar ahora? Casi pudo sentir una sonrisa dibujarse en su perfecto rostro al tener semejante pensamiento ¿Confiar? Sasuke Uchiha no confiaba en nadie, lo que había pasado esa noche era pura y simple sobrevivencia, una situación que los beneficiaba a ambos.
Dejando que sus oscuros ojos negros se perdieran en algún punto de la tienda echó su cabeza hacía atrás y pudo sentir que hacía un suave contacto con la cabeza de ella y entonces lo descubrió, ya sabía que era lo que lograba esa chica sin darse cuenta con su equipo, el sentimiento de que cualquier debilidad, cualquier tropiezo, cualquier situación podía estar a salvo con ella, sí, ahora lo entendía, ella no era la clase de persona fuerte que le echara en cara las debilidades a otras personas, ella no era la clase de persona parlanchina y comunicativa que llegaría a Konoha diciendo que había pasado una noche en compañía de Uchiha Sasuke, no ella no era esa clase de persona y seguramente cuando él se levantara y ordenara que era hora de irse ella tampoco haría ninguna clase de comentario acerca de lo que había pasado por la noche.
Ahora empezaba a comprender, empezaba a entender un poco a Hyuuga Hinata, quizás después de todo si tuviera más sangre Hyuuga de lo que parecía a simple vista.
Poniendo una mano sobre el suelo probó de pararse pero por primera vez en mucho tiempo se dijo que se encontraba muy cómodo y calido durmiendo en aquel lugar y decidió quedarse un poco más, solo hasta que los tintes naranjas desaparecieran del cielo y ellos dos pudieran buscar a los demás sin tropezar en la oscuridad, por cierto, esa noche tampoco había tenido que dormir sobre una piedra, era extraño.
-Nos iremos en un momento más- lo dijo con su característica voz fría sabiendo de antemano que ella también se encontraba despierta.
-Entendido- ella a su vez contestó con la voz suave y musical de siempre, sin despegarse un solo centímetro de él y apenas entrecruzando sus dedos al frente como señal de velada timidez, claro que sabía lo que había sucedido, ambos morían de frío, por muy fuerte, valiente y buen guerrero que fuera Sasuke lo cierto era que durante la noche y con el cuerpo en calma nadie podía pelear contra el frío.
Había sido entonces una forma de darse calor corporal ambos, lo que había sucedido por la noche y lo que seguía sucediendo en esos momentos no era ningún intento de acercamiento por parte de ninguno de los dos, lo único que sucedía es que tenían frío, tan simple como eso. Y aunque a partir de ese momento su relación no cambiara en lo más mínimo en ningún sentido por lo menos Hinata había descubierto algo nuevo, Sasuke Uchiha a pesar de su fama de malo, inalcanzable y todo lo demás seguía siendo tan humano como cualquier otra persona en el mundo.
-¿Quién es Neji?-
-Mi primo… ¿Itachi-san es su hermano?-
-Hai- y de nuevo volvió el silencio y entonces ambos lo supieron, cada uno era consciente de la debilidad del otro, pero no habría palabras de más de por medio, él era demasiado seco, ella era demasiado tímida, no habría largas platicas rememorando el pasado o pensando en lo que les depararía el destino, porque ninguno de los dos era así, porque esa no era su esencia.
Por largos minutos permanecieron ambos aún con las espaldas juntas, las cabezas rozándose, el cabello de ella arremolinándose entre el cuello de él, sabedores de que la escena jamás volvería a repetirse y tampoco es que importara mucho.
El sol empezó a despuntar en el horizonte, suave y tontamente, tal y como era el sol durante el invierno, al verlo Sasuke pensó extrañamente en Naruto y la manera tonta en que caían sus rubios cabellos sobre su frente al despertar cuando ambos eran niños, la ultima vez que lo había visto el cabello ya no le lucía igual, ahora que lo pensaba la ultima vez que lo había visto le había dado la impresión de que su antiguo amigo ya era un hombre.
Y ahora que lo analizaba con mayor detenimiento lo cierto es que la chica que se encontraba a sus espaldas había dicho el día anterior que estaba enamorada de ese mismo chico rubio, ¿Se habría enamorado de él al verlo guapo y fuerte? Sí, seguramente, lo más probable es que esa tal Hinata se hubiera fijado en él cuando lo había visto valiente y gallardo, ninguna chica que se respetara a si misma se hubiera fijado en el Naruto de doce años que no sabía hacer otra cosa más que molestar y tenía el cerebro del tamaño de un chicharo, aunque ahora que lo pensaba no estaba cien por ciento seguro de que esa cuestión hubiera cambiado.
-Uchiha-san- escuchó la voz suave a sus espaldas y su rostro no cambió ni un poco al contestarle.
-¿Qué?-
-Naruto-kun… él-él siempre estará con usted- de nuevo hubo otro largo momento, no entendía porque ella había dicho eso, quizás porque al estar enamorada del rubio quería ayudarlo.
-Me pregunto si ese idiota algún día cambiara un poco-
-Espero que no…- jugueteando suavemente con sus dedos la chica sintió como sus mejillas se sonrojaban, porque otra cosa que había descubierto esa extraña noche era que a pesar de no gustar mucho de hablar en realidad al Uchiha no le desagradaba del todo que las demás personas le hablaran a él siempre y cuando fuera algo que estuviera medianamente entre sus gustos.
-Marchémonos- levantándose con lentitud Sasuke notó que se volvía pesado levantarse de un lugar calido en el que había pasado una buena noche, esa clase de sentimientos no le asaltaban desde el lejano tiempo de la academia cuando era un niño sin mayores complicaciones.
-Hai- ella a su vez se levantó tras él, el largo cabello resbaló del cuello de Sasuke para balancearse en el aire y entonces nuevamente Sasuke tuvo un pensamiento un tanto extraño para la situación, se preguntó si alguna vez volvería a renacer su clan y en caso de que así fuera se preguntó si encontraría a la mujer capaz de llenar los requisitos que él necesitara para ocupar tal puesto, ¿Enamorarse? Eso no iba con él, solo quería que el nombre Uchiha volviera a sonar fuerte en cada aldea Ninja, no los Uchiha del pasado, no esos obsesionados con el Sharingan que eran capaces de sacarle los ojos a sus hermanos, no, no esos, unos nuevos Uchiha, unos que serían capaz de dar la vida por los suyos, como Itachi la había dado por él.
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-Ya los veo- Hinata señaló al frente y Sasuke enarcó una ceja, ambos siguieron caminando a paso lento y no pasaron más que unos diez minutos antes de que Karin, Suigetsu y Juugo estuvieran frente a ellos, los primeros dos gritándose fuertemente entre sí.
-¡Te dije que no pelearas idiota!-
-¡Y yo te digo que él me provocó primero!-
-¡Lo único que dijo fue que tú sonrisa era rara!, ¡Y es rara!-
-¡No fue por eso!- el de la Niebla agitó una mano en el aire -¡él dijo que no debía ponerle los cuernos a mi esposa!-
-Hinata en realidad no es tu esposa- la de cabello rojo gruñó por lo bajo.
-¡No fue eso!- el muchacho sacudió la cabeza -¡Ese idiota insinuó que yo me podía relacionar contigo!-
-¡¿Qué has dicho?!- completamente rabiosa la chica se le fue encima a su compañero repartiendo patadas, golpes y bofetadas que volvían su rostro una plasta de agua salpicante, a su izquierda Juugo pasó de prestarles atención y dando un par de pasos se colocó frente a Hinata y le revolvió suavemente el cabello como si esa fuera su forma de preguntarle si se encontraba bien, ella sonrió en respuesta y Sasuke se cruzó de brazos, por lo poco que había alcanzado a oír ya entendía el retardo de sus subordinados y no, no habían encontrado a Itachi. Girando a ver el cielo se preguntó si algún día llegaría a algún lado con todo eso.
-¡Retira lo que has dicho!-
-¡En tus sueños zanahoria!- y entonces pudo escuchar la suave y tenue risa de la chica de Konoha y se sorprendió descubriendo que era incluso más dulce que ella y sin venir a cuento sonrió el también con una extraña sonrisa torcida, ese era su equipo, el que él había elegido y juntos encontrarían a Itachi Uchiha.
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Notas de Okashira Janet: Haciendo un pequeño paréntesis entre mis clases les traigo esta entrega oyendo la música de Nobodyknows mientras escribo, de verdad un excelente grupo, acabo de descubrirlos esta tarde en la infoteca mientras hacía un trabajo de embriologia, son los que cantan "Hero´s Comeback" el primer opening de Naruto Shippuden (el mejor) últimamente mi vida me sonríe, soy feliz.
En fin, este capitulo resultó ser más difícil de lo que hubiera imaginado en un principio porque como lo explique antes hacer que surja una charla entre estos dos esta en chino a no ser que un sentimiento externo haga mella en ellos y como no estaba Suigetsu para hacer a alguien enojar… pero en fin, la relación avanza. De verdad agradezco a:
Mazzi-chan
Selyna Kou
Lilamedusa
Mafheer
Naomi chan uchiha
Dark Amy chan
Secretpoisson
Ridesh
Mel17
Ayu-chaan
Pau chii
Bella Uchija
FannyLu
Daphne-gabycoco
CrisHope
Haruhi Suou
Tikal-Neo
Naxiitah-chan
Pepepecaschu
Kierinahana
aAnNaz
Death and Deegrees
Yukinori-23
Hamc100
ETOLPLOW-KUN
Anika-san
Eiko298
Anita
ShadeLovegood
Vampirville
Tanuki-sempai
Camila
Chiiiachan
Carrieclamp
Marii-Uchiha
Hukisssita
Aoilove
Gaby L (No es que iba a vestir a Cris-kun o a Juan-sensei de Pikachu jaja)
Layill
Meli janei
Uchiha Luh
Angela_hinata
Sairiko
Dark Princess Malfoy Uchiha
Sayuri Koitsumi
Sofitcard
Sweet hitomi
Osanai ko kuram
Y ¿Qué creen? El capitulo pasado ha sido el que ha tenido el mayor auge hasta ahora, jajaja, si bien sabía yo que la amistad femenina siempre era divertida de plasmar ( a mi en particular me fascina esa forma odio-amor que tenemos las mujeres para vivir nuestra amistad). En otras cuestiones la verdad la parte de Hiashi me ha salido sola de los dedos y de verdad que incluso yo me he sorprendido del resultado, pensé mucho rato en borrar esa parte pero como jamás había hecho algo parecido antes me dije que estaría bien explorar un poco esa posibilidad, después de todo esta comprobado psicológicamente que entre más distante sea la relación entre un padre y su hija este corre más riesgo de verla como una pequeña mujer en lugar de cómo parte de su propia sangre.
¿Qué más? Pues nada, muchas gracias por su apoyo, son las y los mejores, besos Ciao
27 de Enero del 2010 Miercoles
