¡Hola! ¡No es un espejismo! ¡He colgado un nuevo capítulo! Espero que la primera parte aclare un poquitín las cosas.
Narra Isabel:
Bueno, me vuelve a tocar a mí, porque parece que mi querida Ino, ha dejado más dudas de las que ha resuelto y mi vena perfeccionista no me deja pasar esos detalles por alto. Primero, quiero dejar claro unas cosas que servirán para que la mente de quién lea esto no se haga un cacao y siga cuerda. Sí, Tenten es mi hermana menor, somos tres. La tercera vive en Estados Unidos, de llama Matsuri y aparenta la edad de Sakura, aunque tiene muchos siglos más. Pensaréis ¿Y Tenten? Bueno, pues Tenten aunque no lo parezca tiene un año más que Saku. Ya tiene los 17 y esta entrenada, aunque con la de veces que hemos hecho los entrenamientos especiales, supongo que ya tendrá más de 19. Aún le queda entrenamiento, pero le he dado una temporada de descanso, más que nada para que fuera a cuidar de Sakura. Chel, Vero y Sai, son hijos de Estela y Al. Estela es la hermana gemela de Minato. Y Chel, es la alma gemela de Alec y llevan juntos desde que nacieron. Mi preciosa hermanita Matsuri, fue a vivir con Estela a Estados Unidos, y no la he visto desde hace algunos siglos. Pero, por lo que me ha contado Estela, vendrá con una grata sorpresa para nosotros y nefasta para Papá. Si tiene esas dos características, seguro que es un chico. Bueno, luego está el tema de la sociedad vampírica. Hay una especie de familia real, que somos nosotros, los de la primera, segunda y tercera generación pura. Sí, he dicho pura. Porque aunque un vampiro se coma a otros, seguirá habiendo nacido de una décima generación o puede que más lejana. Pero si has nacido de uno de segunda eres uno de la tercera, pero tu sangre es pura. No malentendáis, no es que solo nos juntemos los de sangre pura o nos casemos entre nosotros, es simplemente que si desciendes de alguno, tienes derecho a reclamar el puesto de líder del clan. En el caso del clan Mylá nadie ha retado a Lucian. Primero porque lo reconocen como líder indiscutible, y segundo que los únicos que tienen derecho a reclamar son Minato, Estela y Sakura, aunque la última es demasiado joven aún, y a los otros dos les da igual, por eso nadie lo reta. El jefe de mi clan, el clan Tenebris, es mi padre que vive encerrado en su castillo con mi clan. No somos muy sociables. En el caso del clan Nigromante al que pertenece María y la difunta madre de Naruto, Kushina, es un poco más complicado. Los jefes del clan siguen siendo sus padres, pero le han legado temporalmente el cargo a María. Y sí, Kushina es la madre real de Naruto, y la hermana de María. ¿Me dejo algo? ¡Ah, sí! Al llegar a casa éramos 15, Ino dijo 14, por que no contó a Vero, ya que la pequeña iba durmiendo sobre el tigre, y no se sentó en la mesa, por que el tigre por si solo consiguió echarla a la sobra de uno de los arbustos, y la rodeó con su cuerpo.
Al llegar Fantasma, mi lobo, fue junto a Naena, la loba que descansaba a los pies de Luc y le dio un empujoncito con el hocico, a lo que ella contestó lamiéndole la mejilla (lo que se considera esa parte en un lobo). Se echó a su lado, y le apoyó la cabeza al lomo de la hembra. Yo me senté al lado de Luc, dándole un fugaz beso y algo en mi vientre se removió y me dio una punzada. Me puse una mano disimuladamente, para acallarlo e intenté bloquear ese dolor para que no se transmitiera a través del vínculo hacia Luc. De pronto me entró hambre así que cogí uno de los pastelitos al azar y le di un mordisco. Sentí dos presencias que se acercaban y las reconocí inmediatamente, pero no dije nada. Cuando nos hubimos sentado todos, Luc empezó.
—He encontrado lo que buscaba. Y creo que todos los aquí presentes deberíais saberlo. Aunque nos faltan dos invitados que pronto estarán aquí.
Sonreí, él también los había percibido. A lo lejos se hoyó una voz femenina que gritaba.
— ¡Chicos! ¡Hola!
Todos nos giramos, y vimos que se acercaban dos personas. Una chica con el cabello rubio oscuro, recogido en cuatro coletas, los ojos azules oscuros, y avispados. Llevaba un vestido negro, apretado al cuerpo, sin mangas, hasta el muslo y unas sandalias de cuña. Temari. Esta levantaba la mano y nos saludaba. Su compañero, tenía el cabello negro recogido en una coleta alta, con los ojos del mismo color, miraba al mundo cansado y aburrido. Llevaba una camisa gris, con unos tejanos oscuros y unas deportivas. Él era Shikamaru, y andaba con las manos en los bolsillos, mirándonos aburrido. Se fueron acercando, hasta que estuvieron junto a la mesa, y María se levantó contenta y se colgó del cuello de la rubia. Tengo que remarcar que la rubia medía metro setenta-ocho, en cambio María llegaba justita al metro sesenta. Así que os imagináis la escena; una mujer de casi metro sesenta colgada del cuello de una de casi metro ochenta, encima con tacones. Para la sorpresa de todos, María le plantó un beso en los labios a la rubia, y esta se lo correspondió gustosa. La sorpresa fue extrema en los rostros de todos menos en los de Sai, Suigetsu y Tenten, aparte de los vampiros adultos, ya acostumbrados a esa clase de saludo. Cuando se separaron Temari dejó a María en el suelo y miró a Sakura, esta se encogió un poco ante la mirada de la extraña. La rubia fue hacia ella, y la abrazó fuertemente, le dio un largo beso en la frente, mientras Sakura miraba a los presentes sin saber cómo reaccionar. Apartó un poco la cara, y Temari juntó su frente con la de la pelirosa diciendo con un susurro audible para todos.
—Bienvenida de nuevo Ari.
Esta se quedó rígida de golpe y susurró.
— ¿Te-Temari?
La rubia sonrió complacida y con los ojos acuosos le dijo.
—Sí pequeña, soy yo.
Shikamaru apartó a su mujer de Sakura con delicadeza pero firme. La sentó en una silla libre, y él hizo lo mismo a su lado. Todos miraron a Luc en busca de una explicación, este suspiró y empezó.
—Gracias por confundirlos más Temari. —Dijo mi esposo, con un deje de enfado en la voz. Temari le sacó la lengua y Shikamaru suspiró. Yo acaricié la mano de Luc, y este consiguió calmarse para empezar con lo que fuera que iba a decir. —Lo que os conté antes de los clanes era la versión oficial. Os he contado que convirtió a dieciséis vampiros, en realidad fueron dieciocho. En un inició creó solo a dos vampiros. El clan Vetus. El clan más antiguo de todos. Vivieron antes y durante la antigua Grecia y la arcaica Mesopotamia. Utilizo el pasado, ya que fueron exterminados, pero eso viene después. Vivieron en la Atlántida, la civilización conocida como la más avanzada de todas. Y era verdad, dado que su "poder" por llamarlo de alguna manera era la sabiduría. Lo sabían absolutamente todo, su pasado, su presente y futuro. Por supuesto no eran tan clarividentes como los del clan Méllon, del que procede nuestro amigo Shikamaru. —Dijo señalando al moreno que daba sorbitos a tu té. — Pero tenían visiones, y dominaban la ciencia. Los cabezas de su clan, fueron Ari, la Princesa de sangre y Aliah el llamado; Portador de la sangre. Antes que el clan Tenebris del que procede mi mujer y Tenten fuera creado, impartían la justicia en los de nuestra estirpe. Los llamaban así porque ellos dos solos habían terminado con ejércitos enteros. Pero Caín vio que el peso de la justicia y su don era demasiado para sus jóvenes hombros, y creó más clanes para ayudarlos. El primero fue el nuestro, el clan Mylá, que analizaba el delito del vampiro en cuestión y decidía la sentencia con ayuda del clan Vetus y los del Tenebris la ejecutaban. Por eso los Tenebris son todos asesinos experimentados. —Automáticamente todos menos Neji se apartaron un poco de Tenten. Al moreno no parecía incordiarle ese detalle sobre su novia. —Pero entrenar desde pequeños a los vampiros, era demasiado duro y la mayoría se autodestruía porque no lo soportaban. Por eso decretaron que el entrenamiento de los distintos clanes se impartiera a los dieciséis. Con el paso del tiempo se crearon los otros clanes; Méllon, los controladores del tiempo y con el don de la clarividencia, Magister, los que controlan todo a su alrededor, también llamados magos, Nigromante, para los que la muerte solo es un juego, clan del que procede María, Mutato, los inestables que cambian su aspecto y los Elementum, controlan los elementos y están en constante contacto con la naturaleza. Estos fueron los nueve clanes creados. Pero los Vetus no podían estar con los demás vampiros además de los Tenebris y los Mylá, ya que veían todo de la persona que veían o tocaban; sus intenciones, su futuro y su muerte. Así que se aislaron en la Atlántida, cortando la comunicación con el mundo exterior, menos con los otros dos clanes. Con los que establecieron relaciones mentales al ser cercanos. Así se creó una de las habilidades de los vampiros; la telepatía. Pero solo la podemos usar con la gente cercana. Un día, un vampiro llamado Orochimaru, celoso del poder de los Vetus decidió eliminarlos a todos. Fue una masacre, y sin saber cómo eliminó a los dos vampiros más poderosos de todos, aparte de Caín. Y así el clan Vetus fue borrado. Pero antes de morir, Ari y Aliah prometieron volver a encontrarse y juraron que destruirían a Orochimaru. Últimamente la sociedad vampírica está muy intranquila, hay rumores que dicen que Orochimaru está planeando destruir el consejo. Es un órgano que hemos creado los cabezas de los diferentes clanes, donde se deciden cosas, aunque las sentencias siguen siendo impartidas por los dos clanes que lo hacían antiguamente. E aquí la razón de esta explicación. Orochimaru va a volver y necesitamos que alguien le pare los pies. Los cabezas de los clanes podríamos contra su ejército, pero no podríamos matar a Orochimaru completamente, y si hay algo que respetamos profundamente, son las profecías. Y la profecía dicta que cuando la sociedad más lo necesite, dos jóvenes más antiguos que ningún cabeza, se alzarán y liberaran a la estirpe. —Miró a Sakura y Sasuke que lo escuchaban atentos y fascinados. —Y sí, sois vosotros. —Sakura miró a Sasuke sorprendida y él hizo lo mismo con su pareja. Los dos miraron a Luc, señalándose a sí mismos. — ¿No ha quedado suficientemente claro? Sakura, ¿Por qué crees que has reconocido a Temari si nunca la has visto? Porque ella y Shikamaru han viajado al pasado y fueron unos amigos cercanos a Ari y Aliah. Además, ¿por qué crees que tienes a Inner en tu interior? Ella es tu parte fuerte, la que te ayudaba a soportar el peso de las guerras. Y Sasuke, ¿Nunca has sentido que podías correr y reaccionar más rápido de lo normal en un humano? ¿O prever situaciones antes de que ocurran?—El muchacho asintió —Sois las encarnaciones de los dos guerreros más poderosos que nuestra estirpe ha conocido nunca.
Todos se habían quedado boquiabiertos y he de reconocer que incluso yo me había sorprendido ante la revelación. Definitivamente tengo que volver. El silencio reinaba en la mesa, solo se oían los pequeños sorbos que Shikamaru daba a su té.Alguien tiene que aligerar un poco el ambiente. Iba a decir algo pero María fue más rápida.
—Bueno, guerreros o no siguen siendo una mi hija y el chico un humano y necesitan comer, igual que todos. Se está empezando a hacer tarde, ¿y si entramos?
Todo eso lo dijo con tono dulce y una sonrisa, pero de tal manera que todos empezaron a obedecer casi al instante. Sai fue el primero en levantarse y fue hacia Vero que seguía durmiendo y la cogió en brazos, permitiendo que el tigre se pudiera levantar y lo siguiera. Todos nos levantamos, y yo volví a sentir la punzada en mi vientre, esta vez más fuerte que la anterior. Una mueca de dolor pasó por mi rostro, Luc la vio y posó una mano en mi hombro con cara de preocupación. Yo le sonreí indicándole que me encontraba bien e intenté bloquear otra vez el dolor para no transmitírselo a través del vínculo y que no pudiera leer mi mente. Fantasma me lamió la punta de los dedos, y yo le acaricié la cabeza. Estoy bien. Cruzamos en silencio el jardín guiados por María, que charlaba animadamente con Temari sobre algo de ir de vacaciones a Francia en la época de Antonietta. Miré el grupo de los jóvenes, todos caminaban en silencio con la cabeza en las nubes pensando. Solo Sakura la llevaba gacha y miraba el suelo, y se alejaba del grupo e iba hacia el bosque. La seguí. Se hundió en el bosque, anduvo sin un rumbo fijo aparente hasta que llegó en un claro, donde daba el sol del atardecer y se sentó en la hierba. La pobre se echó a llorar, apresuré el paso y la rodee con mis brazos y la senté en mi regazo. Ella apoyó la cabeza en la curva de mi cuello y lloró un buen rato. Dejé que se desahogara mientras le acariciaba la espalda. Fantasma se echó a nuestro lado y se mantuvo quieto, a la espera.
—Cielo, ya basta ¿Por qué lloras?
Ella entre sollozos me consiguió responder.
—Lo que he hecho es imperdonable. —La miré interrogativa y ella me aclaró. —Sasuke, ¿cómo he podido meterlo en esto? Soy una persona horrible, si puedo seguir llamándome a mi misma persona. El pobre es solo un humano, hasta ahora no ha dicho nada, pero creo que le pido demasiado. Una persona normal huiría, soy un monstro. El día que me fui hice bien, nunca debí volver. Si no lo hubiera hecho ahora él y mis amigas tendrían una vida normal.
Dejé que se desahogara para hablar.
—Primero, no te tortures porque no eres un monstro, él te ama, y tu lo amas ¿verdad?— Asintió. —Pues ya está. Y tranquila, puedes seguir llamándote persona, yo lo hago y he cometido más crímenes atroces de los que podría contar. Bueno, también es mi trabajo, y en esa época no estaba tan mal visto matar. Prácticamente te adiestraban para ello. Y aprendías. Anda si no lo hacías si querías vivir. Por eso no te tortures. Para Sasuke no es tan malo, acaba de encontrar una excusa para estar contigo, que el pobre por lo único que se había deprimido era porque creía que no estaba a tu altura al no ser un vampiro, o algo así. Por eso te digo que no te preocupes. — le acaricié el brazo, y sin querer examiné el estado de su cuerpo. Me alarmé. — ¡Por Caín! Sakura, necesitas sangre.
—No la necesito, bebí un poco esta noche.
—Tienes dieciséis años, no tienes entrenamiento, no sabes cómo demonios soportar la sed. Que seas una de tercera no te da tanto poder. Bebe de una vez y no protestes.
Con una uña me hice un corte en la muñeca y se la puse en la boca. Ella bebió, seguí examinando su cuerpo y mi sangre fortalecida la ayudó. Y ella sin querer al beber accedió a una parte de mis recuerdos.
Faixback:
Nos encontrábamos en Inglaterra, Oxford. Una de las universidades más prestigiosas que hay. Habían aceptado a Minato como profesor, y todos decidimos ir a hacerle una visita haciéndonos pasar por alumnos. Éramos; Yo, Luc, María, Kushina, Estela y Al. Al comenzar la clase nos sentamos en las filas centrales atrayendo alguna que otra mirada, sobretodo del lado masculino. A Al nunca le gustó que miraran a la duende así que la cogió posesivamente de la cintura y la sentó a su lado. María ignoró las miradas y junto con su hermana Kushina se sentaron al lado de la pareja, yo en cambio guiñé un ojo a un chico que me miraba más que interesado, y este se tuvo que levantar e irse, supongo que cohibido. ¡Ingleses! ¿Quién los entiende? Primero te miran con intención y a la que les contestas salen corriendo. Luc negó con la cabeza con una sonrisa de lado y también nos sentamos. Vimos que por una puerta entraba Minato, y empezó la clase. Todos lo escuchábamos menos María, que charlaba animadamente con Estela. Su charla molestaba notoriamente a los de nuestro alrededor, ya que nos lanzaban miradas de reproche. Minato, que se estaba esforzando por dar clase aún con esas dos hablando tan descaradamente, al fin les dijo.
—Señorita, esta interrumpiendo mi clase ¿Podría dejar de hablar?
María, sonrió casi imperceptiblemente y dijo.
—Y usted, profesor, está interrumpiendo mi conversación.
Todos los presentes tuvieron que aguantarse la risa, aunque algunos la miraban horrorizados, pero tenían que reconocer que la situación era muy cómica. ¿Desde cuándo en Oxford se le contesta a un profesor tan tranquilamente? Yo me aguantaba la risa por muy poco.
—Entonces Señorita, por favor salga del aula.
Minato al contraataque. Pero María no iba a dejar su prueba tan temprano.
—Tengo el derecho de hablar donde y cuando quiera.
—No en mi clase. Le ruego que deje la estancia.
María sonrió, y muy digna salió del aula no sin antes dedicarle un guiño descarado a Minato, que interiormente la maldecía pero seguramente después también se reiría con nosotros de las ocurrencias de su cuñada.
Fin del Faixback.
Cuando hubo suficiente, le retiré el brazo y se lo acerqué a Fantasma, que con una lamida limpió el corte y lo cicatrizó. Ella me miraba divertida ante el extraño recuerdo, yo la miré también con una sonrisa al recordar esos tiempos. La hice levantarse, y sentí otra punzada en el vientre. Esta vez me encorvé, y ella preocupada, posó una mano en mi vientre para ayudarme a incorporarme y me miró sorprendida.
—Isa, estás…
Narra Luc:
Espero que Saku esté bien, seguro que lo está, Isa ha ido con ella. Aunque he de reconocer que está un poco extraña, últimamente come muchos pasteles y está muy cariñosa. Bueno, si quiere ya me lo contará. Hace años que aprendió a impedir que leyera su mente en contra de su voluntad. Miré a Sasuke de reojo, no me hacía falta leer su pensamiento para saber que el descubrir que estaba atado a Sakura a través de su alma no había hecho más que hacer que la quisiera más todavía. Sakura lo infravalora. El muchacho es muy capaz, tiene una mente sólida y no se acobarda por cualquier cosa. Subimos los escalones de mármol de la entrada principal, y al abrir las puertas, nos encontramos un guepardo. Nos lo quedamos mirando, y él a nosotros. Los segundos pasaron, miré a Naena, la loba estaba de pié a mi lado, y miraba al guepardo con curiosidad pero sin mostrar agresividad alguna, al igual que Ada. De a saber donde, entró un leopardo en la estancia, con su caminar sinuoso, se posó al lado del guepardo y se sentó sobre sus cuatro traseros. De pronto oímos un grito que se iba haciendo más fuerte. Venía de arriba, la escaleras de caracol. Pronto vimos aparecer a una muchacha deslizándose por la barandilla. Bueno, más que una muchacha, eso era un matojo de cabello marrón chocolate. Llegó al final de la escalera, hizo un mortal y terminó con los pies juntos e hizo una reverencia. Iba apenas tapada con cintas de cuero y pieles de animales, llevaba toda la olivácea piel llena de dibujos hechos con barro y pinturas tribales e iba descalza. Con el cabello hasta el inicio de las piernas, alborotado, lleno de abalorios y plumas y el flequillo le tapándole la cara. Se acercó a los felinos y les acarició la cabeza. Entonces, Temari se lanzó a abrazar a esa personita gritando jovial.
— ¡Matsuri! Mi linda criatura.
¡Matsuri! Por eso su alma me sonaba, no la he reconocido, esta muchacha… ¿Hace cuanto que se fue? Siglos. Ella se apartó el cabello de la cara y pudimos ver sus almendrados ojos chocolate, con su eterna sonrisa, que aún no nos ponemos de acuerdo si es juguetona o inocente. Del fondo de la sala, vimos entrar un lince, avanzaba al trote, y detrás dos personas entraron. Una mujer rubia como el sol, de cabello corto, ojos azules como el cielo, que al vernos empezó a correr hacia nosotros. El que la acompañaba era un muchacho alto, y musculado, pelirrojo, de ojos turquesas. Caminaba a paso lento pero constante y seguro. La rubia se lanzó contra mí, y me abrazó el cuello. Estela. La abracé fuerte. Cuanto tiempo sin ver a la duendecilla. Ella se soltó y dejó que la dejara en el suelo. Al tocar los pies enfundados en botas en el suelo se encaró a los jóvenes y les dijo.
—Hola, soy Estela, la hermana pequeña de Lucian y gemela de este idiota incorregiblemente serio. Encantada.
Dijo abrazando a Minato. Vero que se había despertado, saltó de los brazos de Sai y corrió junto a su madre, con Dagon pisándole los talones. Estela la aupó y la abrazó. Le llenó la frente de besos y se giró para mirar a Chel, que se mantenía en silencio siempre al lado de Alec. Miró a su madre y ninguna de las dos dijo nada. No necesitaban palabras. Al cabo de unos segundos, Estela apartó la mirada de la morena, y volvió a sonreír. Aún con Vero en brazos abrazó uno por uno a los jóvenes presentándose a los que no la conocían. Acarició el rostro de Sai y con una maternal sonrisa le dijo.
—Cada día te pareces más a tu padre.
Sai le dedicó una de las pocas miradas cargas de amor que hemos visto viniendo de él y su madre se la devolvió. Cuando hubo terminado empezó a recorrernos a todos con la mirada, buscando a alguien. Y al no encontrarla dijo.
— ¿Y mi flor del desierto?
Sonreí, hacía tiempo que no oía a nadie referirse a mi mujer de ese modo. Que nostálgico.
—Está con Saku. Íbamos a cenar ¿Vienes?
Ella asintió, y en ese momento el chico pelirrojo llegó a su lado. Y Matsuri se abrazó a su cintura.
—Este es Gaara. Mi compañero.
Dijo con dificultad. Hace siglos que no habla francés y el idioma es diferente del que hablábamos antaño. El chico asintió como forma de saludo. Uhhh, esto no le va a gustar a Asad. ¡Qué bien me lo voy a pasar viéndole la cara cuando se entere!
Nos dirigimos al comedor, y la mesa había sido preparada para todos los que éramos. Nos sentamos dejando dos lugares libres, y los animales se echaron cada uno a los pies de su amo. A los pocos minutos, aparecieron Sakura e Isa. Sakura miraba de una forma extraña a su padre, entre piadosa y divertida y se sentó con Sasuke después de darle un largo beso. Isa en cambio no tuvo tiempo de dar más de tres pasos a la estancia cuando una mata de cabello chocolate y una duendecilla rubia de le echaron encima. Al darse cuenta de quienes eran las abrazó fuertemente. Cuando se separaron, Isa miró a Matsuri, le sonrió y le dijo.
—Cielo, pareces un arbusto. —La aludida, sonrió. —No sé cómo has sobrevivido a María. —Y no lo hizo, ya que María se levantó, la cogió con delicadeza pero firme y se la llevó. —Eso me pasa por hablar. Lo siento Matsuri.
Gaara, al ver que se llevaban a Matsuri, hizo amago de intentar seguirla, pero Tenten, lo sujetó por el brazo y le dijo.
—Ella estará bien.
El muchacho se calmó, supongo que por el parecido entre Tenten y Matsuri y se volvió a sentar. Estela se sentó entre Chel y Vero después de lanzarle una mirada a Sai, que charlaba animadamente con Neji y Hinata. Isa se sentó al lado de Sakura y esa le lanzó una mirada de reojo a lo que mi mujer contestó con un guiño y una sonrisa. Mujeres. Puedes vivir durante siglos y seguirás sabiendo sobre ellas lo mismo que el primer día. Esta vez nos trajeron la comida Sophia, Josh, Caroline, Katherine, James y Lydia. Antes de empezar a comer Estela y que los ghouls se fueran dijo.
—Bien, aunque me he presentado antes, me gustaría añadir una cosa. Sé que Luc os ha estado contando la historia de nuestra estirpe. Por lo que si tenéis alguna duda sobre los integrantes de cada clan, los ghouls o los compañeros, por favor preguntad.
Fue Ino que miraba curiosa a los ghouls que acababan de entrar preguntó.
— ¿Quiénes son?
—Ellos son nuestros ghouls particulares. Por ejemplo, Caroline, ven querida. —La muchacha se acercó. Era menuda, de curvas suaves y cabello rubio escalado hasta media espalda. Tenía los ojos turquesas nos miraban analizando y reteniendo toda la información posible. —Ella es mi queridísima ghoul. La cree hace algunos siglos, y ha estado a mi lado desde entonces. La salvé de unos bandidos, la pobre estaba herida y al borde de la muerte. Hemos estado juntas desde entonces.
En su tono se notaba el cariño que le profesaba, a lo que Caroline contestó con una sonrisa y dijo.
—Exageras, sabes que me siempre he estado encantada de estar a tu lado y servirte.
La voz de la ghoul destilaba toda la adoración que sentía por su ama.
—Pero no eres mi sirvienta cielo, yo no te considero como tal. Además, hace ya bastante que recuperaste tu casi libertad. Bueno, y se supone que cada vampiro tendría que tener un ghoul. —Eso último lo dijo dirigiéndose a los jóvenes. —Katherine es la ghoul de Luc, James de Isa, y como sabréis Sophia lo es de María, Josh de Minato y Lydia tiene la sangre de Temari y Shikamaru.
Katherine, era alta y esbelta, con piernas torneadas y la piel ligeramente tostada, su cabello castaño tenía reflejos rojos y hoy lo llevaba recogido en una complicada trenza que le caía por la espalda hasta los lumbares. Sus ojos, eran dorados, con vetas verdes. Llevaba una camisa roja, y unos ajustados vaqueros agujereados con unas botas negras. James, era un hombre alto, fornido, de piel olivácea y cabello ondulado negro azabache recogido en una cola que le llegaba hasta media espalda. Sus ojos eran del color de la plata fundida. Tan solo llevaba una camisa blanca ajustada, en la cual se podía ver su tonificada musculatura. Llevaba también unos vaqueros, aunque anchos y también agujereados y unas deportivas. Sophia se había cambiado su ropa de secretaria por una camisa blanca holgada, con un cinturón de cuero marrón, un collar de cuero y plata y unos pitillos tejanos con unas botas de tacón marrones. Su cabello ahora iba suelto y caía como una cascada carmesí por su espalda. Josh, llevaba una camisa verde oscura con un grupo de rock, unos tejanos oscuros y unas deportivas. Lydia, era uno de los ghouls más especiales que habitaban este mundo, poseía la sangre de dos vampiros de la segunda generación y tenía sus poderes, era como un vampiro, pero no necesitaba beber sangre. Aunque nadie diría lo mortífera que era con su cuerpo pequeñito y fino, era delgada y ligera como una pluma, al andar no parecía que tocase el suelo, su espesa y negra cabellera rizada caía por su espalda igual que una manta, sus ojos siempre dulces eran de color verde oliva, y su piel era blanca como la leche. Además acentuaba su aspecto inofensivo con un vestido violeta hasta las rodillas y unas romanas. Con esas pintas no creo que los tomasen por sirvientes. Por fin empezamos a comer ya que Estela pospuso el tema para dejar comer a los jóvenes, que en tan poco tiempo estaban recibiendo una avalancha de información. La comida era realmente buena. Aunque Isa actuaba extraño. De pronto se levantó corriendo y salió de la sala. Automáticamente salí en pos de ella pues acababa de sentir una punzada a través del vínculo, y al llegar a su lado vi a Katherine y James apartándole el cabello de la cara y acariciándole la espalda mientras ella vomitaba sangre sobre la taza del váter. Alarmado me acerqué, pero la mirada que de dedicó Kath me disuadió de acercarme. Hace tiempo que ella ya no es tan dependiente de mí, cumple con sus obligaciones y muchas veces discutimos, ya que no quiero seguir sus consejos, pero nunca me había dedicado una mirada semejante. Isa terminó de echarlo todo, y ambos la ayudaron a incorporarse y a lavarse. Cuando estuvo bien, me sonrió cansada y me dejaron acercarme. La estreché entre mis brazos, y le susurré.
— ¿Qué te pasa amor mío? Cuéntamelo. No me lo escondas, por favor.
Ella me abrazó el cuello, me sonrió dulcemente y me dijo.
— ¿Qué te parecería un miembro más en esta bizarra familia?
Isabel, mi amor, mi luna, mi sol, mis estrellas, mi vida…No sabes lo contento que estoy. Te amo más que a mi existencia. Tú lo eres todo para mí, me lo das todo y sigues haciéndome regalos maravillosos aunque yo no te doy nada. Sonriendo lo más tiernamente que sé, le contesté.
—Me parece maravilloso.
Ella sonrió y se ruborizó. Kath y James nos dejaron a solas y nos sentamos en el suelo frío del baño, ella en mi regazo y acariciándose el vientre mientras yo le besaba el cabello. Mientras se acariciaba, con voz suave dijo.
— ¿Qué te gustaría? ¿Niña o niño?
Sonreí.
—No importa, lo querré igual. Es nuestro hijo y lo amaré. Pero me gustaría que se pareciera a ti.
Dije recordando que Suigetsu era mi viva imagen. Ella me miró con esos ojos violetas que me acompañan desde hace siglos y aún me quitan la respiración, y sonriendo dijo.
—Yo quiero que se parezca a ti.
Me abrió su mente y yo a ella la mía y no hicieron falta palabras. Eres lo más perfecto que he visto nunca. Yo le sonreí, y la contemplé como lo que es; La mujer más hermosa que he visto nunca y mi única dueña.Te equivocas mi preciosa flor del desierto, hay algo más perfecto que yo. Tu.Ella puso los ojos en blanco y me beso. Se levantó y dijo.
—Tendríamos que volver, seguro que están preocupados.
Supongo que sí. Me ha costado mantener a Estela fuera de mi mente y la de Isa. Esa duendecilla es demasiado impaciente. Me levanté también y observé a mi esposa. Ella se acercó y puse una mano en el vientre, noté que ya empezaba a abultarse, y sentí una punzada. Le miré a los ojos y sonriendo dije.
—Saldrá peleón.
—O peleona.
Nos reímos y contesté.
—Como su madre.
Ella se rió, enredó las manos en mi cabello y me besó, lentamente demostrándome el amor y la devoción que me procesaba. Sí, lo sé, cuando hablo de ella me pongo empalagoso y cursi. Pero es que como más tiempo paso a su lado más la amo. Ella lo es todo para mí. Sin ella hace tiempo que hubiera perdido la razón. Sobre todo cuando murieron mis padres, si ella no hubiera estado a mi lado, no sé como hubiera seguido con vida. Lo que no sé, ahora que lo pienso, es cómo ha conseguido que no vea el alma del bebé. Lo dicho, por más tiempo que pase con ella no me canso, además siempre consigue sorprenderme. Nos separamos, cogimos de las manos y nos encaminamos al comedor. Al entrar, todo el mundo nos miró expectantes. Isa respiró hondo. Yo me tapé los oídos, y transmití el pensamiento de que hicieran lo mismo a todos los hombres que había en la sala. Me miraron interrogantes, y los humanos no acostumbrados a sentir voces en su cabeza se quedaron un poco anonadados pero lo terminaron haciendo. Entonces mi mujer dijo.
—Estoy embarazada.
Histeria femenina en 3…2…1… En efecto, todas gritando. Se levantaron y fueron a abrazarla, incluso Ino y Hinata, que por lo visto se habían cogido cariño con Isa, también lo hicieron. Si es que es inevitable no cogerle cariño, con lo adorable que es, no me extraña. Se abrazaron todas, haciendo piña, con mi mujer en medio, y gritando empezaron a saltar. Yo me aparté por no terminar siendo pisado o embestido y fui con los hombres, que miraban un poco asustados a sus respectivas parejas. Los primeros en darme una palmada en el hombro y felicitarme fueron los ghouls. James y Josh. Miré a una esquina de la sala, y vía a nuestros compañeros, sentados sobre sus cuatro traseros, menos Dagon que tenía a Vero en el lomo y aplaudía contenta, Sai fue hacia ella y la cogió en brazos. Mientras los demás también me felicitaban, Vero extendió los brazos hacia mí pidiendo que la aupara. La cogí en brazos y ella empezó a jugar con un mechón de mi cabello. Fantasma y Naena me lamieron la punta de los dedos y yo les acaricié la cabeza. Sai me felicitó el último y me dijo señalando a las chicas que seguían saltando y gritando.
— ¿Alguna idea de cómo las paramos?
Yo le sonreí pícaro. Una de las debilidades que mi mujer tiene cuando está embarazada son los dulces y las hormonas (y como soy el hombre que está atado a su alma igual que ella a la mía, la única pareja masculina que puede concebir soy yo, su debilidad soy yo o mi cuerpo, en sí mismo). Así que miré a James y él asintió cogiendo a Vero en brazos. Me concentré en romper ese muro de contención mental que había creado para contener toda mi hambre sexual hacia mi mujer y en ese momento Isa sintió a través del vínculo un torrente de mi atracción sexual hacia ella. Al destaparlo, ella automáticamente dejó de gritar y me miró hambrienta. Mi preciosa Isabel, siempre te controlas a la perfección, menos cuando estás embarazada y eso lo sé mejor que nadie. Mi mujer es una hormona con patas. Una hormona adorable, eso sí. La miré y le dediqué una sonrisa pícara. Ella se desmaterializó de donde las chicas habían dejado de saltar y ahora se abrazaban en silencio y apareció junto a mí. Enredó las piernas alrededor de mi cintura. Justo antes de que se abriera un agujero negro detrás de mí y caer en él, miré a James y este asintió. Nos perdimos en la negrura y este se cerró.
Aparecimos en nuestro Loft en la ciudad y de un salto subí al piso de arriba. La lancé sobre la cama y ella soltó una risita. Mi pequeña. Cuando estuve encima de ella la empecé a besar con furia. La deseo. Y ella me desea. Podía percibir claramente su excitación y eso hacía que me pusiera muy duro. Rasgué su ceñido top y con los dientes arranqué el sujetador liberando sus firmes pechos. Ella cerró los ojos y jadeó una vez libre esa parte de su cuerpo y también rasgó mi camiseta. Descendí con mis caricias y le besé y mordí los pezones poniéndolos duros. Ella jadeaba. Agarraba mi cabello y tiraba de mí hacia arriba. Volví a besar sus carnosos labios y esta vez enroscó las piernas en mi cintura presionando su ingle contra mi duro miembro. Dios… Con un rápido movimiento me puso debajo de ella y hábil me desabrochó el cinturón y me quitó los pantalones y los bóxers de golpe. Liberándome. Me miraba ávida y deseosa. Y sin darme tiempo a reaccionar cerró su boca alrededor de mí. De golpe. Yo jadeé y la miré con los ojos casi cerrados por el placer. Ella siguió proporcionándome placer hasta que la atraje hacia arriba sin poder aguantar más. La besé con fuerza, sintiendo mi propio sabor en sus labrios. Mmm, embriagador. Ella me miró a los ojos fijamente. La tumbé debajo de mí sin dejar de mirarla a los ojos. Sus pantalones y su ropa interior volaron en un instante. Entreabrí sus piernas y empecé a lamerla. Entera. Rápidamente se empezó a mojar. Más y más mientras gemía ante mi contacto. La quiero ahora. Sin previo aviso y sabiendo que su orgasmo se acercaba la penetré de golpe. Ella tembló y gimió sonoramente. Empecé a moverme sin descanso. Ella se retorcía y gemía. Decía mi nombre. Sin disminuir el ritmo, salí de ella y la giré para volver a penetrarla y seguir embistiendo sin descanso. Sus gemidos y jadeos se mezclaban con los míos. Poco a poco se iba cerrando más y más catapultándome más alto. El momento se acercaba. La volví a girar y esta vez mientras la penetraba la besé. Ella me miró ardiente entre sus pestañas. Lo quiere. Torcí la cabeza y me mordió. Yo gruñí de placer. Mis caderas se aceleraron y supe que le quedaba muy poco. Esperé al momento adecuado y también la mordí. Fuerte. Duro. Ella gimió con mi sangre empapándole los labios y bajando por su garganta. Fue en ese preciso momento, en que estábamos conectados completamente cuando ambos tuvimos un orgasmo demoledor. Tardamos unos segundos en reponernos. Lamió la herida para cerrarla y yo hice lo propio con la suya. Retrayendo los colmillos salí de ella. Mientras nos relajábamos se acurrucó en mi pecho y le besé el cabello.
—Te amo.
Ella emitió un ruidito de placer y se durmió con una sonrisa en los labios.
Narra Sakura:
¡Isa está embarazada! No me lo puedo creer. Nunca he visto a una vampira embarazada, tengo curiosidad. Lástima que ni Matsuri ni Mama estén aquí para felicitarla, pero seguro que ahora vendrán. James nos miró a todos y carraspeó. Dejó a Vero en el suelo y esta fue corriendo junto a Dagon.
—Os pido a todos un favor. ¿Podríais no decir nada sobre Isa o Luc delante de Matsuri? Podréis mencionarlo cuando yo os diga. Por favor.
Dijo. Todos aunque extrañados asentimos. Entraron Matsuri y Mama, la primera buscó alguien por la sala (supongo que a Isa), pero al no encontrarla se sentó junto a Tenten y le puso la cabeza en el regazo. Le habían borrado todo rastro de pintura y barro y la había vestido sencilla con un conjunto de tejano y una camisa de franela. Mi amiga comenzó a acariciarle el cabello que ahora estaba corto y Matsuri cerró los ojos dejándose llevar. Neji, que vio su sitio ocupado, se sentó junto a Gaara en el sofá de al lado. Se dieron la mano y se presentaron. Al ver a esos cuatro, todos hicimos lo mismo, y Tenten preguntó.
—Matsu ¿Dónde has estado este último siglo y medio?
Su hermana abrió los ojos, se incorporó y el leopardo vino a posarse a su lado y Ada se echó en los pies de Tenten. Mientras Matsuri recorría distraídamente las manchas del animal con un dedo, tragó y supongo que sin saber cómo empezar, contestó.
—En la amazonia y la sabana, allí conocí a Gaara, Hibisco y a manchas.
Al oír por último su nombre, el guepardo que estaba echado junto a Gaara levantó la cabeza y miró a Matsuri. Esta le sonrió indicándole que no pasaba nada. Todos nos mostramos interesados es ese tipo de vida nómada y enseguida hubo una lluvia de preguntas al respecto. La primera en preguntar como siempre fue Ino, luego Sasuke y por último Hinata. Matsuri sonrió y empezó a contestar las preguntas. Nos contó que consiguió entrar en una tribu de indígenas y que conocían su condición y la aceptaban pues tenían una relación de simbiosis. En una guerra entre tribus conoció a Gaara y lo convirtió en su ghoul y luego en vampiro pues era su compañero. Dijo mirando a Gaara que tenía un poco de rubor en las mejillas, y ahora miraba para otro lado. Todos nos reímos y en ese momento James tocó el hombro de Tenten y esta asintió, pero antes de que pudiera decir nada Estela, dijo.
— ¿Sabes qué Matsu? Isa está embarazada. —Matsuri dejó de mirar a Gaara y miró a la rubia sorprendida o creyendo haberla entendido bien. —Sí. ¡Luc ha metido gol!
Con el último comentario se ganó una colleja por parte de Caroline y una mala mirada de Papa. Ella le lanzó una mala mirada a Caroline. A lo que la ghoul contestó sacándole la lengua. Entonces, Matsuri se levantó y fue a un lado de la sala, se abrió un agujero negro en la pared y metió la mano dentro. Empezó a tirar de algo, y al principio apareció un pie. Un pie con una bailarina. Luego un par de piernas que se batían para que le soltara el tobillo, enfundadas en mayas violetas. Más arriba vimos una camisa hippie con estampado de flores de colores y unos brazos que abrazaban la cintura de esa mujer. Matsuri dio un tirón más fuerte y terminó de sacar a las dos personas. Isa era agarrada por el tobillo por Matsuri y era sostenida por Lucian que también se había cambiado de ropa y ahora llevaba unos jeans y una camisa ajustada de color gris con cuello de V. Matsuri soltó a su hermana y la miró enfadada. Luc soltó a su mujer para que se pudiera poner de pie, y Matsuri corrió a sus brazos. Isa la abrazó y le acarició la cabeza. Le susurró un "lo siento" y le dio un beso en la coronilla. Ella puso la mano en el vientre de Isa y sorprendida puso la oreja. Miró a Isa ilusionada y esta le acarició la cabeza. Fue hacia mí, se arrodilló delante de mí y me tomo las manos. Yo le apreté las manos y le hice un hueco a mi lado, en su estado no quiero que se siente en el suelo cuando hay un sofá cerca. Me besó las manos y me dijo.
—Sakura cielo, tienes que perdonarme. Perdóname porque ni esta semana que viene ni la otra podré estar a tu lado en para contarte más sobre tu pasado. Luc tampoco estará ya que quiere estar conmigo en todo momento, pero puedo convencerlo de que te visite de vez en cuanto. No me mires así. —Dijo al ver mi cara sorprendida. — ¿Qué no sabes lo que dura un embarazo vampírico? Cuatro semanas. Y voy a acabar la primera, mira como está mi vientre. —Posó una de mis manos en su vientre y vi que había crecido más que hacía un rato. Ella asintió. —Son duros de soportar. Pero alguna ver podréis venir a verme. Aunque os pido que no hagáis ningún comentario sobre mi aspecto por favor. —Dijo riéndose. Se levantó, me dio un beso en la frente y me dijo. —Hasta pronto.
Dio un beso a cada uno despidiéndose y fue junto a Lucian, que la esperaba con Katherine, James, Suigetsu, Karin y los dos lobos. Vero fue corriendo hacia ella, y esta la cogió y la abrazó. La niña había oído que su tía se iba y no quería dejarla ir. Isa le dijo.
—Vero pequeña, te prometo que la próxima vez que nos veamos te presentaré a alguien muy especial. ¿Me ayudarás a cuidarla?
—I.
Dijo la niña secándose una lágrima. Alec se levantó y fue hacia ellos, cogió a Vero en brazos y esta se debatía y extendía sus brazos hacia Isabel. Rachel que no se había despegado de Alec, le tocó la cabeza a Vero que la miró con ojos llorosos. Rachel negó con la cabeza, y Alec la puso en brazos de su hermana para que la consolara después de darle un beso en la frente a la pequeña. Vero apoyó la cabeza en el cuello de su hermana y olfateó para tranquilizarse. Miré al tigre, que no había dejado de mirar a la pequeña atentamente, y ahora levantaba la cabeza hacia ella y lamía la mano que le colgaba en un costado para reconfortarla. Isa se giró hacia Suigetsu, le puso una mano en el rostro y le dijo.
—Tú tampoco puedes venir. No quiero que me veas en ese estado. —Suigetsu hizo amago de contestar pero ella lo cortó. —No. Nada de peros. Te tienes que quedar con Tenten y cuidarla por mí. Enséñale lo que sabes. También échale un ojo a Sakura, que no se meta en líos. Y sobretodo cuida de Karin. Ahora es cuando más te necesita.
Suigetsu asintió, abrazó a su madre y le dio un beso en la frente. Fue hacia su padre y lo abrazó. Este lo correspondió y le dijo.
—Tranquilo, cuidaré de tu madre. Soy el único que la puede controlar en este estado.
Suigetsu sonrió de lado al igual que su padre, y en ese momento se parecieron como dos gotas de agua. Isabel le dio un beso en la mejilla a Karin y le deseó que se recuperara pronto. Abrió un agujero negro en la pared y se fueron. El agujero se cerró detrás de ellos y la sala se quedó en silencio. Aunque solo fueran tres semanas, la perspectiva de no verlos nos resultaba dolorosa. Normalmente mantenemos el contacto casi cada día. Además, sabiendo que un parto es doloroso y que no hay anestesia para vampiros, no queremos nada más que estar con ella. Pero es comprensible que no quiera que la veamos sufrir porque sabe que eso nos pondría tristes. Entonces, Estela gritó entusiasmada.
— ¡Mirad fuera!
¡Estaba nevando! No me lo puedo creer, si que ha bajado la temperatura. Los siguientes días fueron muy divertidos. Objetivo principal: Crear y fortalecer lazos. No se mencionó nada sobre clanes ni vampiros que asesinan, solo éramos un grupo que se lo quería pasar bien. Aunque todos sabíamos que Suigetsu entrenaba a su tía, Tenten. ¿Qué irónico no? Nunca nadie dijo nada. Simplemente, cada mañana Temari le daba un brebaje que tenía muy buen olor, que la ayudaba con el dolor muscular y de cabeza. Neji iba a cada entrenamiento con Sasuke, pero no dijeron nada sobre el tema, simplemente felicitaban a Tenten porque mejoraba y ellos aunque fueran humanos lo notaban. Un día, haciendo broma dijeron que notaban que Tenten mejoraba porque al invocar algo, el escalofrío que les recorría la espalda era mayor. Todos nos reímos como respuesta y Tenten les pidió perdón, a lo que ellos contestaron que no hacía falta, eran ellos los que miraban porque querían.
Fuimos a esquiar. A los mayores se les daba bien, demasiado. Matsuri era un genio con la tabla de Snow, hacía piruetas, mientras que Gaara se ponía los esquises y si algo no lo frenaba bajaba la pista recto hacia abajo y frenaba en lo plano, o seguía y se comía un turista o un poste. Nos reíamos mucho, luego por la noche junto a la chimenea con un chocolate caliente en la mano, contábamos historias de miedo. Reconozco que las historias de Chel y Alec nos dejaron muy asustados a más de uno, y a la mañana siguiente las ojeras se hicieron presentes. Pero por desgracia, la semana pasó demasiado rápido, así que les pedimos permiso a mis padres y nos quedamos hasta la semana antes de empezar el colegio. Fuimos a ver a Isabel varios días durante la tercera semana. Tengo que reconocer que aunque nadie dijo nada sobre su aspecto como le prometimos, estaba horrible. Su cara y cuerpo estaban demarcados, había perdido todas sus curvas y ahora tenía una enorme barriga que parecía que le chupaba la vida, bajo sus preciosos ojos violetas brillantes había ojeras muy marcadas, de no dormir. Estaba echada en un gran sofá lleno de cojines de diferentes colores, estampados y tamaño. Lucian no estaba mucho mejor que Isa, también estaba demarcado, seguro que no se había alimentado bien. Tenía ojeras y su cabello brillante blanco ya no tenía esos destellos plateados que lo caracterizaban. La visita fue corta porque los queríamos dejar descansar. El último en despedirse fue Suigetsu, que sufría al ver a sus padres así, pero Isa lo intentó alegrar diciéndole.
—La próxima vez que nos veamos tendrás una hermanita. Alegra esa cara.
Todos sonreímos sintiéndonos mejor y volvimos a la casa, al día siguiente volvíamos a la villa, a la vida normal. Todo lo normal que se puede denominar mi vida. Nos despedimos de mi familia, bueno, ahora tendía que decir de la familia, porque Ino, Hinata, Neji, Sasuke y Karin ahora formaban parte de la familia. Tengo que mencionar que Karin volvía a hablar, y había cambiado, mucho. Al llegar a casa, desempacamos e Ino nos informó que se iba a vivir con Sai. Todos lo comprendimos, y dejamos su habitación libre para visitas. Quedamos cada día, para ir al cine, compras, comprar el material escolar… hasta que llegó el 10 de Marzo, el día que empezaba el instituto. Iríamos todos, incluso Suigetsu, ahora empezaba en el mismo curso que nosotros. Seguramente no quería perder de vista a Karin.
Y ahí estábamos, aparcando los cuatro coches. En uniforme. Aunque no soy partidaria de los uniformes, este no me desagradaba. Una camisa blanca, con un chaleco negro con el escudo del colegio bordado en el pecho izquierdo, la corbata era roja con rayas negras, la falda a cuadros roja, unos calcetines ceniza hasta la rodilla y los zapatos negros. Los chicos, con los mismos colores. Éramos un grupo de lo más estrafalario. Suigetsu y Karin cogidos de la mano, y hablando con Sai e Ino que se cogían de la cintura. Hinata y Naruto hablaban entre susurros y se reían. Y Tenten hablaba animadamente con Sasuke mientras cada uno cogía de la mano a sus parejas. La verdad es que atraíamos bastantes miradas. Neji y yo nos miramos y nos encogimos de hombros. Esta familia no cambiará. Entonces vimos que la gente se congregaba mirando algo o alguien. Curiosos nos acercamos y los vimos, nube y mar, zafiro y plata. Alec y Chel. Vestidos con nuestros uniformes estaban sentados en un banco, y al vernos se levantaron. Ino y yo nos abrimos paso entre la multitud, y gritamos lanzándonos a sus brazos.
— ¡Chel!
— ¡Alec!
Chel abrazó a Ino y las dos se miraron y rieron. Alec correspondió a mi abrazo y me sonrió. Yo hice lo mismo, y alargué la mano hacia Sasuke que junto a los demás nos habían seguidos y esperaban su turno de saludarse con la pareja. Miramos el tablón de clases y no me lo podía creer. Todos íbamos a la misma clase. Incluso Alec y Chel. Este va a ser un curso memorable. Entramos a la clase que nos tocaba, Biología. Nos sentamos, y la puerta se abrió dejando paso al profesor. Un hombre alto, de cabello blanco con reflejos plateados y ojos azul cielo. Puso sus cosas encima de su mesa y dijo a la clase.
—Buenos días alumnos. Me llamo Lucian Uzumaki y seré su profesor de Biología.
Narra Ino:
No me lo podía creer. ¿Lucian cómo profesor? ¡Éste va a ser el mejor curso de mi vida! Aun que cuando llegamos la pobre Sakura recibió cada mirada… No me hizo falta saber leer el pensamiento de ninguna, los llevaban escritos en la frente y la mayoría incluían asesinato, tortura, bulling…Creo que se habían vuelto majaras. Aun que Tenten tampoco es que recibiera miradas de halago precisamente. Pero si es que es normal, están saliendo con los pivonazos del internado. Me encantó el que Chel y Alec vinieran a estudiar también junto con Suigetsu y Sai, ya eran como una familia para mí y creo que lo que tengo con Sai no es precisamente pasajero. Siento que es lo que he estado esperando toda mi vida y ahora por fin lo he encontrado. Cuando vi aparecer a Luc por la puerta y se presentó como nuestro profesor casi me muero aguantándome la carcajada que luchaba por salir de mi. ¡Por Caín, qué risa! Dejando aparte que todas la chicas de la clase (menos la familia) Que sí, que sí. He aprendido, tengo que precisar. ¿Queréis dejarme en paz? Id a molestar a otro, yo estoy escribiendo mi parte. Bueno a lo que iba. Se volvieron locas. O sea no es que empezaran a gritar, correr o lanzarse por las ventanas (estábamos en un tercer piso), no pero se removieron inquietas en sus asientos, y por la forma en que Sai sonrió, supe que Luc no pasaba desapercibido en el sector femenino y que la clase se acababa de llenar de hormonas. Qué bien. Solo una chica, se mantuvo impasible y le preguntó al maestro levantando la mano.
— ¿Uzumaki? Naruto también es Uzumaki.
Ella era Evelyn, aunque la llamábamos Ivy. Aquella chica siempre había ido a clase con nosotros (humanos) y que no es que fuésemos amigos, pero nos conocíamos bastante. Era bajita y delgada, con el cabello rizado color caramelo y los ojos grises. Tenía la piel blanca con un lunar encima de la boca. Lucian la miró sonriendo y se tomó su tiempo para rodear el escritorio y situarse en frente, cruzar los brazos y mirar a la clase.
—Es verdad, Naruto también es Uzumaki. Él es mi sobrino y la chica a su lado es Sakura, su hermana. La morena sentada con Neji es Tenten mi nuera. Y la morena sentada al lado del señor Alec Scateni es Rachel Arlati mi otra sobrina. Luego, el muchacho sentado junto con Ino es Sai Arlati, hermano de Rachel y el otro chico a su lado es Suigetsu, mi hijo. Y bueno, con quien están sentados con ellos son sus respectivas parejas. ¿He respondido a su pregunta señorita Black? —Dijo con una sonrisa encantadora en su rostro. Y dijo la frase que terminó con mi autocontrol. —Y este año seré vuestro tutor.
Ya no pude más y di rienda suelta a mis carcajadas. Todos los pares de ojos se posaron en mi, algunos asustados, otros sorprendidos pero solo los vampiros me miraban divertidos. Al ver que mi risa no paraba, y que algunos de los nuestros estaban por seguirme el rollo, Lucian pidió.
—Por favor Hinata cielo, ¿puedes acompañarla al baño a que se moje un poco la cara? —Hinata se levantó de su sitio y me ayudó a salir del aula. —Gracias.
Narra Hinata:
Ino se siguió riendo hasta que llegamos al baño y una vez allí intentó respirar hondo para calmarse. Su respiración aún era agitada y tenía un brazo en el estomago por el esfuerzo de reír tanto. Me miró aún con las lagrimas en los ojos y sonriendo me dijo.
—Me he reído tanto que creo que soy inmortal sin la necesidad de que Sai me transforme.
La miré sorprendida por su comentario. Nunca había pensado en la transformación, supongo que porque Naruto es como un humano, no siento tanto la diferencia entre él y yo. Aunque tengo que reconocer que últimamente está muy extraño. Como si no fuese él mismo. Y la verdad, es que me asusta la forma tan natural en que nuestro grupo habla de la muerte, la transformación y los siglos. ¡Hablan de los siglos cómo yo de los años! Además de la manera en que todos han cambiado adaptándose a la extraña filosofía de los vampiros. Neji, Sasuke e Ino han cambiado mucho. Ya casi no los reconozco. Entiendo que el pasar tanto tiempo con una persona se te peguen cosas…Pero de ahí a lo que les ha pasado a ellos, hay un buen trecho. Tampoco es que se dediquen a morder como vampiros. Pero no sé, entiendo que Ino siempre ha sido liberal y muy alocada, pero al verla así, que habla de morirse y luego empezar a beber sangre. Me da un poco de miedo. Por no hablar de que Sasuke y Neji están intentando convencer a Suigetsu de que les dé clases de lucha o algo por el estilo. Están cambiando muy deprisa, y siento como si me estuviera quedando atrás. Sé sobre los vampiros lo que nos han contado, y eso es información que cae a cuentagotas. Estoy asustada de hasta pensar en lo que siento, ya que por lo visto, Lucian y demás pueden leer mis pensamientos. Lo de los clanes resulta muy confuso, y sinceramente no lo entiendo. Ino, al ver que no contestaba, me miró curiosa y yo salí de mi ensoñación y le dije.
—Entiendo que esa situación pudiera ser divertida, pero de ahí a reírse tanto…
Ella rió maliciosamente y me contestó.
—No he sido la única que se estaba riendo, Suigetsu y Sai también se reían.
—Pero no tan escandalosamente como tú, loca.
La reprendí. Ella me enseñó la lengua como una niña y se rió, para luego volverse a poner el brazo en el estomago, supongo que por las agujetas de las carcajadas anteriores.
Narra Tenten:
Salieron de clase y oímos como las carcajadas se alejaban por el pasillo. Reconozco que a mí también me entraron ganas de reírme. ¡Menuda situación! Pero sentía curiosidad sobre el por qué teníamos a Luc como profesor y ¡Tutor! , y que además, estuviera percibiendo a Isa en la otra clase. Así que le pregunté.
Tenten: ¿Qué haces aquí Luc?
Lucian: Hinata dijo que faltaban profesores, así que aquí estoy.
Sakura: ¿Profesores? Pero ¿Por qué Isa está al lado?
Así que ella también la había percibido.
Lucian: Ella también quería venir. Hace de profesora de historia. Creo que no hay casi nadie que conozca la historia como ella.
Rachel: ¿Y el bebé?
Lucian: A salvo en Alamut. Con mis suegros e Isa.
Suigetsu: ¿Pero mamá no está al lado?
Isabel: Suigetsu, tu más que nadie sabrás que nosotros nos podemos dividir. Lo siento, no he podido evitar oíros y meterme.
Sai: Chicos, los de la clase os están viendo preocupados, Luc sigue moviéndose, pero vosotros parecéis estatuas.
Y terminamos con la conversación mental. Nos dieron nuestros horarios y hablamos durante lo que quedaba de hora. Al rato entraron Ino y Hinata que inmediatamente se sentaron intentando no llamar mucho la atención, cosa difícil teniendo en cuenta el espectáculo que había ofrecido antes la rubia. Al sonar el timbre, Luc nos hizo salir del aula para llevarnos a la sala de actos. Allí nos hicieron sentar en unas sillas con el asiento recogido que había y miramos todos a un escenario donde se alzaba una tarima con un micro. Cuando la salaestuvo llena, una señora rubia de ojos miel y delantera prominente se situó delante del micro. La verdad es que imponía bastante, y más con ese ponte tan regio, esa mirada severa y el ajustado traje verde botella. Todos los presentes, de otras clases y cursos, callaron casi al instante. Se aclaró la garganta y con una voz clara empezó.
—Buenos días a todos y bienvenidos un curso más. Soy su directora, Tsunade Senju y me dispondré a explicarles el funcionamiento de este internado. Soy consciente de que la mayoría lleva aquí bastantes años y ya lo conocen, entonces hagan como cada año; escuchen, callen y luego podrán irse. Bien, voy a empezar explicándoles el tema con el que siempre tenemos tantos problemas. Las habitaciones. Como llevo repitiendo desde que llegué al puesto de directora, las habitaciones solo serán mixtas en caso de consentimiento paterno de ambos integrantes. Solo en casos especiales se tratará el tema y se decidirá según convenga. Luego, comidas. El desayuno se servirá a las 6:00 y tendréis para comer hasta las 7:30, las clases empiezan a las ocho. La comida se servirá a las 13:00 y se cerrará el comedor a la 14:00. Recuerden que las clases terminan a las cinco y que la cena se servirá de 8:00 a 22:00 para cerrarse hasta la mañana siguiente. Todo alumno que no interne en el comedor en esas franjas horarias, no comerá. Lo siguiente son los descansos, tendrán el primer descanso de 10:45 a 11:15 y lunes, miércoles y viernes terminarán a las 14:55. Eso resulta en un horario con tres horas de clase en la mañana, dos al medio día y en esos días una por la tarde, mientras que martes y jueves tendrán tres por la tarde. Todo lo referente a las habitaciones, háblenlo con Shizune, mi secretaria. — Dijo señalando a una mujer de cabello muy corto negro, de ojos del mismo color y un vestido de corte recto color ceniza que nos dirigió una sápida sonrisa. Entonces la directora prosiguió. —Sé que han venido algunos conduciendo y otros con chófer. Los que tengan coche propio, ya saben que el garaje del centro es el lugar donde se estacionan sus vehículos. Luego. —Dijo mirando una pequeña lista que tenía en las manos. —Las salidas de centro se efectuarán los fines de semana y si se tiene que dejar el centro por cualquier evento o causa tienen que registrarse antes de salir. El centro no se hace responsable de los alumnos fuera del recinto. Y sin más dilación, déjenme presentarles a dos nuevos profesores. Todos sentimos la pérdida de nuestro antiguo profesor de historia, pero démosle una calurosa bienvenida a la profesora Isabel Ama, que a partir de ahora impartirá la asignatura de historia.
Mi hermana es increíble, se ponga lo que se ponga resultará tentadora. Hoy llevaba una falda dos dedos por encima de las rodillas negra, con unas medias ceniza y unos tacones negros de aguja, y en la parte de arriba una blusa blanca y apresando su generosa delantera una americana color burdeos. Se levantó de la silla en la que estaba sentada y subió al estrado con su caminar grácil y una vez allí arriba saludó a los alumnos.
—Buenos días, como ha dicho nuestra querida directora, soy Isabel y seré vuestra profesora de historia, espero que nos llevemos bien.
Todos los presentes aplaudieron, sobre todo el sector masculino del alumnado. Inclinó la cabeza en señal de respeto hacia la directora y en agradecimiento a los aplausos y dio un paso atrás.
—Y os pido por favor que os unáis a mí a darle la bienvenida al nuevo profesor de Biología. El profesor Lucian Uzumaki.
Y Luc se levantó de su sitio y con parsimonia fue hacia el estrado, con su cabello blanco-plateado ondeando detrás de él. Como siempre, llevaba una camisa blanca, pero esta vez con solo un botón desabrochado, un chaleco gris perla abierto y unos pantalones negros con unas bambas. Al llegar al estrado, se plantó delante del micro y con voz sedosa dijo.
—Como bien ha dicho nuestra directora, soy Lucian Uzumaki y seré vuestro profesor de biología, espero que nos llevemos bien. —Y como siempre, todo el sector femenino presente estalló en vítores, aunque la directora parecía impasible a sus encantos así como Evelyn. —Y me gustaría concretar una pequeña cosa. Nos presentaron por separado, pero me gustaría presentaros, más que nada para que no hubiera malentendidos, a mi mujer. Isabel.
Dijo señalando a Isa, que tenía una sonrisa radiante en el rostro. Nunca entenderé a esos dos. Pueden causar estragos allí donde van solo por su singular belleza, y muchas veces juegan con ella atrayendo a los mortales sólo con la mirada. Pero el único motivo por el que lo hacen es para suscitar celos en el otro. Aunque no me extraña que Luc lo haya anunciado ahora, porque los pensamientos de algunos chicos y profesores han activado la parte más protectora de Luc. Isa fue hacia él y le dio un cariñoso y casto beso en los labios intentando calmarlo, ya que ella también había notado sus celos. Tsunade, negaba con la cabeza con una pequeña sonrisa en los labios y tomó la palabra.
—Hechas de una vez las presentaciones solo queda dar por concluida la ceremonia de obertura. Las clases empezarán la semana que viene. Por favor usen esta semana para acomodarse debidamente, y si tienen alguna duda háganmela saber.
Y salimos por clases fuera de la sala. Lo único que se escuchaban eran conversaciones sobre Luc e Isa.
—"….Jo tío, con lo buena que estaba la profe, y está casada…"
—"…no se a ti, pero a mí la tía esa no me gusta nada…."
—"…Es tan guapo…"
Celos, rencor, sorpresa y hormonas. Sobre todo hormonas era el olor predominante en la sala. Nos dirigimos todos hacia los edificios de los dormitorios y una vez allí, Shizune nos buscaba en una lista y nos dio la llave de nuestras habitaciones.
—El profesor Uzumaki ya ha hecho las preparaciones y sus habitaciones ya están asignadas. Los señores Hyuuga, Uchiha, Uzumaki, Arlati en el segundo piso. Las señoritas Uzumaki, Ama, Hyuuga y Yamanaka en el primero.
Nos miramos Sakura y yo y ella le preguntó.
— ¿Y Karin y Suigetsu?
La secretaria miró su lista y pasó unas hojas, pasó el dedo por la lista hasta encontrar los nombres. Entonces contestó.
—Ellos tienen una habitación aparte en el tercer piso. Al igual que la señorita Arlati i el señor Scateni.
Todos miramos a Suigetsu que tenía una sonrisa tan ancha que podría competir con la del gato Cheshire. Sakura, Sasuke, Alec y Suigetsu cogieron la llave que la morena les tendía y nos encaminamos hacia nuestras habitaciones. Bueno, creo que antes de seguir tendría que describir el campus. Al entrar lo primero que se encuentra es un gran camino de piedra que dirige al gran edificio en forma de "C" hecho de ladrillo rojo donde se imparten las clases. Luego se encuentran los varios edificios residenciales también de ladrillo rojo donde se hospedan en unos los profesores y en otros los alumnos. Casi escondidos en los bosques hay lo que son las dependencia del personal; cocineros, mujeres de la limpieza, conserje… Y los garajes, las cuadras…etc. La verdad es que es una buena escuela para vampiros, todo lo que no es edificio es hierva y encima tenemos un bosque. Estoy de acuerdo con Ino, este curso va a ser memorable. Sakura abrió la puerta de lo que sería nuestro dormitorio los próximos meses y la verdad, no me esperaba lo que me iba a encontrar. Al entrar por la puerta encontrabas una gran sala ortogonal con parquet y una gran moqueta de color lima cuadrada sobre la que se situaban dos sofás 3+2, una butaca y un puff. Al haber preparado nuestras habitaciones de antemano, teníamos nuestras maletas en la gran sala frente a los grandes ventanales que daban al balcón. Las puertas a nuestra izquierda y derecha eran dos enormes baños con todo lo necesario; bañera, ducha, inodoro, pica, bidet y estanterías donde poner los artículos de baño. Las cuatro siguientes puertas eran las habitaciones (dos a cada lado). Ino y Sakura empezaron a mirar por toda la estancia, a abrir y cerrar cajones. Al poco tiempo empezaron las discusiones sobre quién tenía la habitación con el ventanal más grande. Hinata y yo nos miramos, suspiramos e intentamos calmar un poco los ánimos. Al final Sakura y yo nos quedamos con las habitaciones más próximas al balcón que tenían más ventanal, ya que tendríamos que salir a menudo a cazar. El único comentario de Ino ante su derrota fue.
—Bueno, creo que tendremos que dale mucha lenteja a Sasuke si sales de caza tan a menudo.
Y habiendo dicho esto, cogió su maleta y se metió en la habitación, dejando a una Sakura muy ruborizada que también agarró su maleta y se encerró en su habitación de un portazo. Antes de que tuviera tiempo de decir nada, alguien llamó a la puerta. Fui a abrir y me sorprendió encontrarme a Karin. Esta me miraba con una expresión neutral en el rostro.
—Sakura está en su cuarto.
Le dije señalando la puerta cerrada. Ella subió las comisuras de los labios formando una extraña sonrisa, entre divertida y educada.
—No es con Saku con quien quiero hablar. ¿Puede Hinata salir un momento?—Miré sorprendida a la pelinegra que se había quedado plantada a mitad de camino entre el sofá y la puerta de su habitación arrastrando la maleta. Me devolvió la mirada de sorpresa y dejó la maleta junto su puerta y se dirigió hacia nosotras. —Gracias.
Me aparté dejando pasar a la morena, y esta se quedó mirando a la pelirroja que con un movimiento de brazo la invitó a ir a su lado. Hinata cerró la puerta detrás de ella y yo me encogí de hombros, agarré mi maleta y me metí en mi cuarto para poner en orden mis cosas.
Narra Hinata:
Dios mío, la última vez que recuerdo estar tan sorprendida fue cuando Tenten y Naruto nos contaron sobre su condición. Y la verdad, creo que me sentí más o menos como ahora. Estaba siguiendo a la mismísima Karin Bennet por los pasadizos del internado y nos dirigíamos a saber dónde. Subimos dos pisos y pasamos unas cuantas puertas hasta que llegó y se paró delante de una, llamó y nos abrió Suigetsu con una sonrisa. Nos dejó pasar y al verme, me miró extrañado. Miró a Karin y esta le respondió la mirada, el muchacho aún con una mano en el pomo e la puerta dijo.
—Voy a pasear. Nos vemos.
Y diciendo eso se fue, dejándome sola con su novia, pese a mi mirada suplicante. Su habitación era casi de las mismas dimensiones que la nuestra, solo que al dormir allí dos personas, tenía un gran ventanal y tres puertas, que supongo que una seria una habitación de matrimonio. Se tentó en el sofá chaise longue y me invitó a sentarme. Cuando me hube sentado, y mis nervios no podrían estar más de punta ella con tranquilidad empezó.
—Últimamente te he notado rara, ¿ocurre algo?— ¿En serio? ¿Karin Bennet me acaba de preguntar qué si me pasa algo? La misma que me ha hecho la vida imposible durante años, la que me pegó aquel puñetazo en la discoteca está sentada a mi lado como si fuésemos amigas de toda la vida. Al ver que yo no contestaba continuó. —Bueno, he pensado que yo podría ser la única con quien podrías hablar sobre lo que te preocupa. Porque si no voy desencaminada tus preocupaciones son sobre Naruto, el vampirismo y etc.… ¿No? Ino, es muy alocada y rápidamente ha aceptado su relación con Sai y eso de que para seguir a su lado tendrá que o convertir-se o ser ghoul, y algo me dice que elegirá lo primero. Y creo que tampoco lo hablarás con Sasuke o Neji, ¿Me equivoco? Además, es obvio que no lo hablarás con ningún vampiro o ghoul, así que soy toda oídos. —Al ver mi cara se apresuró a añadir. —No me malinterpretes, estoy encantada de ayudarte, además, te debo una disculpa por todo lo que te he hecho pasar. Y sobre todo por el puñetazo.
La verdad, tenía más razón que un santo. No veo por qué no puedo decirle nada, ya que ha hecho el esfuerzo de pedir perdón y hacer el primer paso, lo mejor sería que contestase.
—Bueno, me asusta la forma de cómo evolucionan las cosas, siento que me estoy quedando atrás.
Al ver que contestaba, se giró hacia mí dedicándome toda la atención.
— ¿De qué manera? ¿Ya no sabes lo que sientes por Naruto?
— ¡No! Por supuesto que lo amo. No he estado tan segura de algo en mi vida como de lo que amo a Naruto. Pero es como está cambiando todo a mí alrededor y siento que yo no puedo seguir ese ritmo.
Ella me miró mientras hablaba, y al terminar en sus labios se formó una sonrisa de completa comprensión.
—Te entiendo, aunque no lo creas. Pero tienes que entender que Ino está siguiendo su propio camino. Ha encontrado a la persona que tanto tiempo lleva esperando, alguien que la entienda, que la complemente, que lo la juzgue y que satisfazca su libido. Lo de Sasuke es algo más complicado por lo que me ha contado Suigetsu, y Neji, Neji simplemente está bien como está. Quiere aprovechar lo máximo el tiempo que puede pasar con Tenten y luego ya se planteará esa gran pregunta. Y siéndote sincera mi historia es un poco más complicada. Suigetsu me dijo que os contó lo que me pasó. No me importó, en absoluto. A veces pienso en mi madre, pero Sui me ha prometido que cuidará de mi y que encontrará a mi madre. También me ha hecho comprender que en temas de humanos contra vampiros, los humanos no suelen acabar muy bien, y menos en vampiros tan salvajes como los del clan Amía. —Al ver la pregunta en mis ojos aclaró. —Los malos, Orochimaru. Por eso no espero encontrarla viva, pero lo único que quiero es darle un funeral. Al menos eso. No estoy enfadada con Suigetsu por hablarme de estas cosas. Me salvó de un destino peor que la muerte, le debo la vida y le estoy infinitamente agradecida. Ahora que le he encontrado me siento por fin completa. Lo tuyo con Naruto, no sé cómo será, pero él está muy contento estando contigo. Supongo que él con su condición no tiene los sentidos hipersensibilizados de un vampiro y por eso vuestro vínculo no lo sentís tanto, pero créeme cuando te digo que es tan fuerte como el de Luc o Isa. Lo sé por cómo hablan de vosotros los vampiros, temían que él no pudiera encontrar a su alma gemela, y créeme, aparte de que no fuera inmortal y llegar a perderlo lo que más les preocupaba a sus padres era que se pasara la eternidad solo. Por supuesto que le harían compañía, en esta familia cuidamos todos de todos, pero no es lo mismo. Incluso hay vampiros que se han vuelto locos. El compañero o alma gemela te completa, me mantiene cuerdo lo que dura la existencia de un vampiro, y créeme que es larga.
Una solitaria lágrima cayó por mi mejilla. Ni siquiera la noté, sólo me di cuenta de que lloraba cuando los sollozos me asaltaron y los dos riachuelos de lágrimas que me caían por las mejillas mojaron el cuello de la camisa del uniforme. Karin me miró sorprendida, se levantó y fue hacia un mueble bajito de madera oscura y sacó un juego de té, blanco con volutas rojas, hermoso y delicado. De un termo sacó agua caliente y de un bote de hierro con filigranas dos cucharadas de té. Siguió trajinando con cacharros mientras yo lloraba y pensaba en todo lo que me había dicho. Soy una egoísta, como puedo pensar que todo va más rápido que yo. Soy yo que cierro mi mente a nuevas cosas. Todos lo han aceptado por amor, porque aman incondicionalmente. Yo en cambio, solo he pensado en mí, no en todo lo que puede estar pasando Naruto. Todo lo que ha sufrido y el miedo que debe de tener a su futuro. Lo siento. Lo siento tanto Naruto, ¿Podrás perdonarme? Karin se acercó con un té que olía a naranja con un toque de canela. Me ofreció una taza y un pañuelo. Me sequé las lágrimas y di un sorbo al té. Estaba buenísimo. Muy bueno y tranquilizador. Justo lo que necesitaba. Estuvimos bebiendo en silencio, y poco a poco me repuse, solo me quedaba una sola pregunta.
— ¿Cómo sabes tanto sobre vampiros?
Ella me sonrió y me respondió.
—Suigetsu me lo cuenta, sólo si yo lo quiero saber. ¿Naruto no te ha contado nada sobre su estirpe? —Yo negué con la cabeza y ella abrió los ojos sorprendida y extrañada. —Qué raro, supongo es porque él tampoco sabe muy bien lo que pasa, él no es un vampiro, digamos, completo. Le deben de hacer dado la misma información que a ti. Pero si tienes alguna duda, tranquila que puedes contármela y encantada la solucionaré. Y si hace falta traigo a Suigetsu y lo interrogamos.
Me guiñó un ojo pícara y yo sonreí divertida. Puede que me haya estado cerrando demasiado, en realidad son muy buenas personas. Sólo que un poco complicadas y con más años que Matusalén. Y hablando del diablo, llamaron a la puerta, Karin fue a abrir y dejó pasar a Suigetsu que le dio un beso en la mejilla y me miró diciendo.
—Siento interrumpir, pero Papá nos llama a su casa, despacho o lo que sea ese sitio.
Dejamos las tazas encima de la mesa y salimos para encaminamos fuera del edificio. De camino a uno de los grandes edificios donde habitaban los profesores, nos encontramos con los demás, Tenten me miró con una pregunta escrita en los ojos, supongo que estaba preocupada. Yo le sonreí para tranquilizarla y ella me la devolvió. Subimos hasta el piso indicado y llamamos a la puerta. Nos abrió Lucian con una sonrisa. Entramos en la estancia y me sorprendió que fuera tan grande. Nos encontrábamos en una gran sala con parquet y un gran sofá color rojo junto con una gran mesa de centro y tres butacas con un puff. Todo estaba decorado con tonos cálidos, suaves y de diferentes tonalidades de madera clara. Miré alrededor buscando a la hermosa Isabel, pero no la encontré.
— ¿Dónde está Mamá?
Preguntó Suigetsu mirando también alrededor e inspirando levemente. Luc lo miró aún más sonriente y le respondió.
—Ha ido a buscar a tu hermana, está con Matsuri, demás, tus abuelos y su doble. Ahora vendrá, queríamos presentárosla cuanto antes, sentaos.
Todos obedecimos, pero Suigetsu se puso blanco como el papel y fue hacia uno de los muebles de madera clara y cogió una botella de cristal con hermosos motivos tallados que contenía un líquido ambarino y se sirvió un generoso trago en un vaso. Se miró el vaso y se sentó en el sofá entre Karin y Sakura, que cada una le acarició un hombro, y Sasuke le dio una palmada en la espalda para reconfortarlo. Él los miró agradecido y dejó el vaso en la mesa. Todos estábamos en silencio, no se oían nada más que respiraciones cuando un agujero negro se abrió en la pared, y de allí salieron Isabel con una bola de mantas en brazos y los dos lobos. Todos nos levantamos al verla. Estaba mucho mejor que en su embarazo, eso seguro. Había recuperado su belleza y ahora sonreía radiante. Suigetsu fue el primero en acercarse a ella después que su padre fuera a recibirla, todos nos miramos para que nadie interrumpiera el momento.
Narra Suigetsu:
Mamá abrió las mantas revelando lo que parecía un ángel. Tenía la carita de querubín, era una niña mofletuda, de mejillas rosadas y una nariz respingona. Una espesa mata de rizos negros como el ébano le cubría su cabecita. Entonces abrió los ojos y me miró. Sus ojos eran de un color verde pino intenso como un bosque, ese color sólo lo he visto en una persona, abuela. La madre de Luc, una bellísima persona a la que le tocó un trágico final. Sólo la he ido a ver un par de veces, y siempre nos pareció una lástima que ninguno de la familia hubiera heredado sus ojos, sólo Papá había heredado sus rasgos, pero no sus ojos, por eso compartía el sentimiento de papá, yo también echaba de menos ver ese color. Al verla sonreírme todas mis preocupaciones y nerviosismos se fueron. Miré a Mamá que me sonreía maternal y me la puso en los brazos. La sostuve con delicadeza, le sonreí. Y ella rió. Su risa era melódica, como un repiqueteo de campanitas. Miré a mis padres abrazados y les pregunté.
— ¿Cómo se llama?
—Esperábamos que tú nos lo dijeras.
Los miré sorprendidos y ellos me sonrieron. Miré a la pequeña en mis brazos que reía mientras agarraba unos de mis mechones de cabello. Un angelito.
—Angelique.
—Me gusta, es hermoso.
Dijo Mamá, y nos abrazó. Papá vino e hizo lo mismo, Sakura y Tenten se aceraron cuando nos separamos y ambas con sonrisas en los labios acariciaron la cabeza de la pequeña y dijeron.
—Hola Angelique. Bienvenida.
Un joven desgarbado y con los tejanos medio rotos corría por un largo y oscuro pasadizo iluminado sólo por antorchas que le daban un aspecto cavernoso al lugar. El chico corría con todas sus energías, pues si tardaba más de lo debido lo matarían. Lenta y dolorosamente. Aceleró más el ritmo y la adrenalina empezó a recorrer rápidamente su cuerpo. Sus colmillos salieron de las fundas y sus ojos brillaron con destellos rojizos. Más rápido, más rápido, pensaba el muchacho, que no sabía que corría hacia lo que sería su último aliento. Encontró una doble puerta de madera y entró precipitadamente en la estancia, frenando en seco para no clavarse la lanza que apuntaba directamente hacia su corazón que palpitaba acelerado por la carrera. Asustado miró la lanza y posó la mirada en el hombre que la sostenía. Un hombre pálido a la luz de las antorchas, de ojos verdes con pupilas viperinas y largo cabello negro suelto sobre los hombros. Era un hombre flaco, pero que inspiraba temor y respeto con sólo una mirada. Ese hombre destilaba violencia, horror y muerte por todos sus poros. La maldad personificada en un flaco pero rápido cuerpo.
— ¿Qué quieres?
Dijo arrastrando las palabras como una serpiente. El muchacho asustado dijo.
—Los hemos encontrado.
Los viperinos ojos del hombre centellaron peligrosos y preguntó.
— ¿Dónde? ¿A los tres? ¿Ha despertado?
El muchacho nervioso respondió.
—En Inglaterra. A los tres señor, no lo sabemos señor, pero nuestras fuentes afirman que no, señor.
El hombre dejó de sonreír y su mirada se volvió mortífera, la sangre del chico se heló en las venas, pero respiró tranquilo al ver que el hombre bajaba la lanza. No tuvo tiempo a inspirar, que la lanza le partió en dos. El hombre hizo un ruido con la boca molesto.
—Incompetentes. No puedes enviar a un niño a hacer el trabajo de un hombre.
En la sala se oyó una risita y el pelinegro se giró bruscamente. De las sombras apareció un hombre con el cabello desordenado blanco, unas lentes que reflejaban las danzantes llamas que gobernaban en la estancia. Sonreía divertido y dijo.
—Mi señor Orochimaru, ¿nunca ha oído eso de que no se tiene que matar al mensajero?
—Son unas simples ratas de cloaca, no sirven ni para decir la hora. —Dijo molesto el hombre, arrastrando las palabras y siseando como una serpiente. —Supongo que tú tienes más información Kabuto.
—Así es mi señor. El niño todavía sigue sellado a causa de su madre y la pareja aún no ha despertado. La princesa de sangre y el Portador de sangre siguen dormidos. Aunque la llave ha empezado a descontrolarse y el sello se está rompiendo. Están distraídos por el nacimiento de una niña entre la "Dama roja" y el "Rey de las sombras". Ahora están en la fortaleza de la "Torre blanca", además, la llave está custodiada por "Dedalera" su guardiana desde su nacimiento.
Orochimaru sonrió malévolo.
—Los recuerdo, esos dos se interpusieron en mi camino para proteger a la madre del niño llave. Kushina, ¿no? Una mujer desesperada que en su último aliento protegió a su hijo con todo lo que tenía. —Una sonora y siniestra carcajada brotó de su pecho. —Así que mi Ari y el bastardo de Aliah aún no han despertado, bueno, pues tendremos que ayudarlos. ¿Al menos la tenemos a ella no?
—Sí, señor
—Tráela. —En la pared se abrió una puerta, por dónde entraron dos hombres enmascarados sosteniendo a una mujer pelirroja bastante magullada. —Oriana. ¿Cómo estás? Ha pasado tiempo desde que conseguiste escapar… ¿Dónde está a niña? ¿Dónde está mi hija?
La mujer lo miró con unos ojos rojos brillantes furiosos prometiendo el infierno para ese hombre y deseando que su hija estuviera en buenas manos y a salvo.
Narra Sakura:
Uno por uno fueron saludando a Angelique que miraba al mundo sonriente y curiosa. Hicimos sentar a Isabel en un sofá y Luc se quedó de pié detrás suyo. Estuvimos charlando de cómo había ido el parto y esas cosas cuando llamaron a la puerta. Lucian sonrió y abrió a una seria Directora y a una sonriente Evelyn. Todos abrieron los ojos sorprendidos al ver cómo Isa se levantaba y sosteniendo a la niña con un brazo, abrazó a las dos personas que acababan de ingresar en la sala.
—Bienvenidos.
Dijo Lucian a las dos mujeres a lo que la adulta respondió con una pequeña sonrisa y la menor con una sonrisa irónica. Evelyn se sentó al lado de Suigetsu, no sin antes, para la sorpresa de todos, revolverle el cabello, a lo que él contestó con una sonrisa. La directora en cabio, se mantuvo de pié.
—Luc, ¿Se lo has contado ya?
Dijo la imponente mujer con dureza, a lo que Lucian le dirigió una negación.
—No. Chicos, creo que ya las conocéis. Son Evelyn Black y Tsunade Senju. Y como algunos habréis deducido no son humanas. Os presento a la "Torre blanca" y a "Dedalera", dos preciadas amigas de la familia que ayudaron a proteger a Naruto. —El aludido las miró sorprendido a lo que Luc añadió. — La escuela de Tsunade es una tapadera para una de las mayores fortalezas de nuestra estirpe. En estos terrenos se encuentran muchos vampiros bajo su protección, aunque siguen normas muy estrictas y nunca se mezclan con los alumnos. Y ella es Ivy, la protectora de Naruto desde que nació. La contratamos para que te protegiera al venir a una escuela fuera de nuestro lado, aunque nunca has estado solo o desprotegido.
Evelyn le sonrió a Naruto, a lo que este se la devolvió poco convencido.
—Es un alivio poder por fin dejar de fingir. No sabes las ganas que tenia de decirte lo que te voy a decir. —Inspiró con fuerza y empezó. — ¿¡Cómo se te ocurre hacer todas esas gamberradas!? ¿¡En serio!? ¡Colgarse del techo, hacer el gilipollas por la montaña con un todoterreno, meterte en peleas! ¡Y todo eso para qué! ¡Si peleas de pena! ¿¡Sabes por todo lo que he pasado estos 17 años intentado protegerte!? Y puede que ya lo sepas, pero eres un idiota rematadamente cabezota que me ha dado muchos dolores de cabeza en estos años. Y cuando todo parece calmarse, aparece tu hermana, bueno a ella no la culpo, por lo menos sus padres avisaron, y encima va y resulta que el sello se debilita y casi nos montas un pollo en la discoteca esa…Chico, sólo puedo decirte una cosa. Menudo infierno he pasado. He jurado protegerte con mi vida, si no fuera por eso, hace años que habría dejado de sacarte las castañas del fuego y te habría retorcido ese pescuezo tuyo que tanto se me antoja estrangular.
Durante todo el discurso, Naruto abría más y más los ojos y con cada frase se asustaba mucho más. La chica no se había reprimido un cabello, menudo carácter. No me extraña que su nombre en clave sea el de una flor venenosa, joder, que genio.
—Bueno, una vez hechas las presentaciones, tenemos cosas importantes de que hablar. —Dijo la directora intentado disimuladamente calmar a Evelyn, cuyos ojos habían empezado a brillar como el filo de un cuchillo. A lo que Evelyn respiró hondo y se sentó en una silla que había en el despacho y se sentó al lado al lado de Tenten que estaba en el puf. —Orochimaru ha estado reclutando. Varios humanos y vampiros han desparecido. Incluso una de nuestras más preciadas aliadas. Oriana.
— ¿Qué sabes sobre mi madre?
Tania56: Sip! Las parejas son estas dos. Soy muy fan de Sasuke x Sakura y Neji x Tenten, así que no pienso separarlos jejeje
Guest: Intento colgar capítulos largos y que los lectores los disfruten tanto como yo al escribirlo.
Lalatosa: ¿Lo siento? Jajaja Como siempre, si hay alguna duda se puede preguntar! Pero me alegro de que te parezca interesante jajaja
Kahedii-chan: Pues aquí tienes otro capítulo cielo! Intento que a través de los adultos, que saben más cómo va la cosa, se pueda entender mejor las sensaciones de nuestros protagonistas. El tema del vínculo y demás es tan metafísico que hasta a mi me cuesta explicar. Jejeje
AomeAzakura: Nos proponemos complacer. Y sobretodo colgar lo más a menudo posible un nuevo capítulo que os guste! A partir de aquí se empiezan a complicar las cosas!
Como siempre, cualquier duda o opinión es siempre bienvenida en un review! Nos vemos en los reviews!
