Descargo responsabilidad BONES no me pertenece, no me pertenece, no me pertenece.

N/A este capítulo es M así que si eres menor de edad mejor no lo leas, Gracias por sus comentarios y gracias a bebe2580 por sus sugerencias.

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Necesidad

Ella fue una vez más, ni siquiera pretendiendo que esta vez sería la última.

Cuando ella llamó a su puerta, su corazón se volvió loco. Siempre lo hacía, esperando ansiosamente que él apareciera al otro lado de la puerta.

En todos los meses que había estado haciendo esto, él siempre le había abierto la puerta. Pero cada vez ella se preocupaba que no respondiera, que hubiera decidido ponerle fin a esta locura.

O peor aún, que se hubiera ido. Con alguien más y ya no la esperara más.

Pero siempre estaba en casa y esta noche no era diferente. Dio un paso atrás para dejarla pasar, y ella entró sin decir nada.

¿Qué se podía decir? Él siempre sabía el porqué estaba aquí.

Cerró la puerta y se dio la vuelta para estudiarla mientras ella dejaba su bolso sobre la mesa. Ella siempre hacía eso y él siempre la miraba, haciéndola arder con ojos lujuriosos antes de que siquiera se hubiese quitado el vestido.

Brennan tampoco podía dejar de mirarlo. Dependiendo de la noche ella lo encontraba en diferentes etapas de desnudez. Y la forma en que lo sorprendió esta noche siempre era su favorita.

Descalzo y con el torso desnudo, vistiendo solo sus pantalones deportivos gris. Cada uno de sus abdominales individuales perfectamente definidos, absolutamente deseable. Tan hermoso.

Se veía y olía delicioso. Y ahora tenía conocimiento de que él sabía aún mejor. Algunas noches, quería atacarlo tan pronto entraba por la puerta y tenerlo directo en el piso de su sala de estar. Pero nunca lo hacía, porque siempre tenía demasiado miedo. De qué, no lo sabía exactamente. Tal vez la forma en que descaradamente revelaría su debilidad, su desesperación, su necesidad.

Pero eso era tan tonto, porque su cuerpo siempre la traicionaba de todos modos.

Su mirada la quemaba mientras se movía frente a ella y en un movimiento rápido le sacó su vestido nuevo justo sobre sus brazos, dejándola desnuda y expuesta a él.

Sus labios no se movieron, pero sus ojos lo decían todo. Podía esconderse detrás del silencio, pero no podía esconderse de él.

Como siempre, dejó caer el vestido al suelo y envolvió sus brazos alrededor de su cuerpo desnudo. Y como siempre, su cuerpo traidor reacciono instintivamente, mostrándole que ella era débil, que estaba desesperada, que lo necesitaba.

Ella envolvió sus piernas alrededor de él y dejó un recorrido de besos en su pecho esculpido mientras la llevaba a su dormitorio.

Él la coloco encima de su edredón azul oscuro y dio un paso atrás para eliminar los pocos artículos de ropa que llevaba puesta. Su aroma la rodeaba y ella cerró los ojos brevemente mientras inhalaba. Segundos después los abrió de nuevo para encontrarlo al lado de la cama, desnudo e increíblemente excitado.

Pero sus ojos se veían atormentados, y eso le hacía doler el pecho. Quería decir algo, cualquier cosa para borrar esa mirada, pero estaba aterrada.

Porque hablar alteraría su realidad y ella estaba paralizada por el miedo. Porque en esta realidad lo tenía y ella no sabía lo que sucedería una vez que el silencio se rompiera y fueran arrojados a una nueva realidad.

Lo necesitaba tanto y la necesidad era paralizante, haciéndola sentir demasiado miedo de asumir el riesgo. No esta noche.

Dios, solo una noche más.

Sus piernas se separaron en una invitación silenciosa y él se deslizó dentro de su cuerpo. Duro. Él siempre entendió su comunicación silenciosa.

El ajuste era absolutamente perfecto. Cada. Vez.

Él ahogo su gemido con la boca mientras la besaba frenéticamente, los abrazos envueltos alrededor de ella, sosteniéndola con fuerza.

Ella respondió a su desesperación con la suya, respondiendo a cada empuje y marcando su espalda con las uñas.

Ella siempre lo marcaba y no le importaba. Porque a pesar de que en la mañana se habría ido ella quería que él recordara.

Ella necesitaba que recordara.

Era tan bueno para fingir a la luz del día. Para fingir que no sabía lo que le hacía por las noches. Fingiendo que no había besado y tocado cada centímetro de su cuerpo.

Ella no quería que se olvidara. Ella quería que él también necesitara esto.

La hizo suya toda la noche. La combinación de sus gemidos hablaba de las cosas que no se atrevían a decir en voz alta.

Antes del amanecer ella pasó una mano por encima de su cuerpo dormido. Con ganas de tocar. Pero en lugar de eso, ella se deslizo de la cama y se fue. Permanecer, lo mismo que hablar, era una de las cosas que alterarían esta realidad.

Pero ella sabía que no podía dejar que esto continuara por más tiempo. La necesidad de él la estaba desgarrando.

Necesitaba esto, pero ella también lo necesitaba. Todo de él.

No podía mentir más. Ellos tendrían que cambiar de realidad en muy poco tiempo.

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