Lummus, Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas ;)
Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, La trama a Colleen Hoover.
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Sábado, 14 de enero del 2012
Amo estar contigo tan mal
Cuando no estamos juntos, te extraño tan mal
Y eso será
Tan
Tan
Bueno.
Bella se molestó cuando se despertó la mañana del sábado y yo ya me había ido. Dice que no fue justo que se durmiera durante toda nuestra primera fiesta de pijamas. De todos modos, la disfruté. La miro dormir por un rato antes de regresar a casa.
No llegamos a ninguna situación más, como a la del viernes por la noche en su habitación. Pienso que ambos estamos sorprendidos por cómo de intensas son las cosas, así que estamos intentando evitar que eso ocurra de nuevo. Hasta este fin de semana, de todas formas. El sábado pasamos la tarde en Joel's con Alice y Jasper. El domingo, Bella y yo hicimos la tarea juntos. Un muy típico fin de semana.
Ahora estoy sentando aquí en Muerte y Muriendo, siendo observando fijamente por la única persona con la que alguna vez he tenido sexo. Es incómodo. La forma en que Tanya está actuando, siento como que realmente me estoy ocultando de Bella. Pero decirle acerca de Tanya ahora sólo podría probar que no estaba siendo completamente honesto la primera semana de escuela. La última cosa que quiero hacer antes de este fin de semana es molestar a Bella, así que decido esperar otra semana antes de tocar el tema.
—Tanya, el profesor está por ahí arriba —digo, señalando el frente de la sala. Ella continúa mirándome.
—Edward, estás siendo un esnob —susurra ella—. No entiendo por qué no quieres hablarme. Si estuvieras realmente por encima de lo que pasó entre nosotros, no te molestaría tanto.
No puedo creer que ella honestamente piense que no estoy por encima de nosotros. Lo he estado desde el día en que puse los ojos en Bella.
—Estoy por sobre nosotros, Tanya. Lo he estado por tres años. Tú lo estás también. Sólo que tú siempre quieres lo que no puedes tener, y eso te está fastidiando. No tiene nada que ver conmigo.
Ella cruza los brazos sobre su pecho y se sienta nuevamente en su silla. — ¿Piensas que te quiero? —Me mira y luego vuelve su atención a la parte delantera de la sala—. ¿Alguien te ha dicho alguna vez que eres un idiota? —susurra.
Río. —Cómo cuestión de hecho, sí. Más de una vez.
Hoy es el primer día de regreso a clases para Seth y Caulder desde su suspensión. Ambos se suben al auto con expresiones derrotadas en sus rostros. Veo los libros asomándose de sus mochilas, y me doy cuenta de que va a ser una noche completa de ponerse al día con las tareas para ellos dos. —Supongo que aprendieron la lección —digo, saliendo del estacionamiento.
Bella está saliendo de mi casa cuando bajamos del auto. No me molesta en lo absoluto que ella este en mi casa cuando yo no estoy, pero estoy un poco curioso sobre qué estaba haciendo mientras estuvo dentro. Ve la confusión en mi cara mientras camina hacia mí. Levanta su mano y me revela una de las estrellas que su madre hizo, descansando en su palma.
—No me juzgues —dice ella. Baja la mirada hacia su palma y gira la estrella alrededor de su mano—. Sólo la extraño hoy.
La expresión en su rostro me hace sentir triste por ella. Le doy un rápido abrazo, luego la miro caminar a través de la calle de regreso al interior de su casa. Necesita un tiempo a solas, así que se lo doy. —Seth, quédate aquí por un rato. Los ayudaré con toda su tarea.
Nos lleva un par de horas finalizar las semanas de trabajos que se le fueron apilando a los chicos mientras estuvieron suspendidos. Jasper y Alice se supone que vienen a cenar esta noche, así que me dirijo a la cocina para empezar. No estamos teniendo hamburguesas esta noche.
Estoy seguro de que nunca haremos hamburguesas otra vez. Me debato si quiero o no cocinar basaña, pero decido en contra. Honestamente, ni siquiera tengo ganas de cocinar. Tomo el teléfono, voy hacia el refrigerador, y saco el menú chino del imán.
Media hora después, Alice y Jasper aparecen, seguidos un minuto más tarde por Bella, y luego el repartidor. Puse los contenedores en el centro de la mesa y todos empezamos a llenar nuestros platos.
—Estamos en medio de un juego, ¿podemos comer en mi habitación esta noche? —pregunta Caulder.
—Seguro —digo.
—Pensé que estaban confinados —dice Jasper.
—Lo están —replica Bella.
Jasper toma su rollito primavera y le da un mordisco. —Están jugando videojuegos. ¿A qué están confinados exactamente, entonces?
Bella mira hacia mí por ayuda. No sé qué responder, pero lo intento de todos modos. —Jasper, ¿estás cuestionando nuestras habilidades de crianza? —pregunto.
—Nop —dice Jasper—, en lo absoluto.
Esta noche hay una vibra extraña. Alice está extremadamente tranquila mientras recoge su comida. Jasper y yo intentamos hacer una pequeña charla, pero no dura mucho. Bella parece estar en su propio y pequeño mundo, no prestando mucha atención a lo que está haciendo.
Intento romper la tensión.
—Bien, es hora de jugar apestoso y dulce —digo. Casi, simultáneamente, los tres objetan—. ¿Qué está pasando? —pregunto—. ¿Qué con toda esa depresión esta noche? —Ninguno me responde. Alice y Jasper se miran entre sí. Alice luce como a punto de llorar, así que Jasper la besa en la frente, pero ellos continúan comiendo. Miro hacia Bella y ella sólo baja la mirada a su plato, girando sus fideos—. ¿Qué hay de ti, bebé? ¿Qué está mal? —diga.
—Nada. Realmente, no es nada —dice ella, tratando sin éxito de convencerme de que está bien. Me sonríe, toma nuestros vasos, y va hacia la cocina para rellenarlos.
—Lo siento, Edward —dice Jasper—. Alice y yo no estamos intentando ser groseros. Últimamente tenemos mucho en lo que pensar.
—No hay problema —digo—. ¿No hay nada con lo que pueda ayudar?
Ambos niegan con la cabeza. — ¿Vas a ir al slam la noche del jueves? —pregunta Jasper, cambiando de tema.
No hemos estado en unas cuentas semanas. Desde Navidad, creo.
—No lo sé, supongo que podríamos. —Me giro hacia Bella—. ¿Quieres ir?
Ella se encoge. —Suena divertido. Tendremos que ver si alguien puede cuidar a Seth y Caulder, sin embargo.
Alice limpia los lugares de ella y Jasper mientras éste se pone su chaqueta. —Nos vemos allí, entonces. Gracias por la cena. No vamos a joderla tanto la próxima vez.
—Está bien —digo—. Toda persona tiene derecho a un mal día de vez en cuando.
Después de que se fueron, cierro los contenedores de comida y comienzo a ponerlos en el refrigerador mientras Bella limpia nuestros platos en el lavamanos. Camino hacia ella y la abrazo. — ¿Estás segura de que estás bien? —pregunto.
Se gira y me abraza de regreso, apoyando la cabeza en mi pecho.
—Estoy bien, Edward. Es sólo… —Para de hablar. Levanto su rostro hacia el mío y ella está tratando de contener las lágrimas.
Pongo mi mano en la parte trasera de su cabeza y la empujo hacia mí. — ¿Qué está mal?
Llora en silencio sobre mi camisa. Puedo decir que está intentado detenerse. Deseo que no sea tan dura consigo misma cuando se pone triste.
—Es sólo que hoy —dice ella—, es el aniversario. —Me doy cuenta de que está hablando de su mamá y papá, así que no digo nada. La abrazo con más fuerza y la beso en la frente—. Sé que es una tontería que esté molesta. Pero lo que más me molesta es el hecho de que esto me moleste —dice.
Pongo mis manos en sus mejillas y tiro su mirada hacia la mía. —No es tonto, Bella. No sé por qué te pones tan mal contigo misma cuando estás triste. Está bien llorar algunas veces.
Ella sonríe y me besa, luego se separa, todavía tratando de no estar triste. —Me voy a algún sitio con Alice mañana en la noche. El miércoles tengo un grupo de estudio, así que no te veré hasta el jueves. ¿Vas a conseguir una niñera o debería hacerlo yo? —pregunta.
— ¿Realmente crees que ellos necesitan una? Seth tiene nueve ahora, y Caulder tendrá once en dos meses. ¿No piensas que pueden quedarse en casa unas pocas horas, por si mismos?
Asiente. —Supongo. Quizá debería preguntarle a Leah si ella al menos puede hacerles la cena y ver cómo están. Podría darle algo de dinero.
—Me gusta esa idea —digo.
Llama a Seth después de que se pone su chaqueta y zapatos, luego camina de regreso a la cocina y pone sus brazos alrededor de mí. —Noventa y tres horas más —dice plantando un beso en mi cuello—. Te amo.
—Escúchame —digo mientras la miro intensamente en los ojos—. Está bien estar triste, Bella. Deja de intentar tallar tantas calabazas. Y te amo, también. —La beso por última vez y cierro la puerta detrás de ella cuando se va.
Esta noche fue realmente extraña. Todo el ambiente parecía apagado. Decido, desde que vamos a ir al slam, poner mis pensamientos en un papel. Creo que sorprenderé a Bella y haré uno para ella esta semana. Tal vez ayude a hacerla sentir mejor.
Por razones ajenas a mi comprensión, el miércoles Tanya se sienta a mi lado otra vez. Tú pensarías que después de nuestra pequeña pelea el lunes, ella se habría rendido para este momento. Estaba esperando que lo hiciera, de todos modos.
Ella saca su cuaderno de notas y abre su libro de texto donde lo dejamos el lunes. Esta vez no me mira. De hecho, ni siquiera habla durante nuestra clase completa. Estoy feliz de que no hablara conmigo, pero al mismo tiempo me siento un poco culpable por haber sido tan grosero con ella. No lo suficientemente culpable para arrepentirme, sin embargo. Se lo merecía.
Mientras estamos guardando nuestras cosas, aún sin hablar, ella desliza algo para mí a través de la mesa, y luego se va. Me debato en tirar la nota en la basura sin leerla, pero la curiosidad consigue lo mejor de mí.
Espero hasta que estoy sentando en mi siguiente clase para abrirla.
Edward,
Puede que no quieras oír esto, pero necesito decírtelo. Realmente lo siento. Romper contigo fue uno de mis arrepentimientos más grandes en la vida hasta ahora. Especialmente romper contigo cuando lo hice. No fue justo para ti, me doy cuenta ahora, pero era joven y estaba asustada.
No puedes actuar como si lo que paso entre nosotros no fuese nada. Te amaba, y sé que tú me amabas. Al menos me debes la cortesía de hablar conmigo. Sólo quiero la oportunidad de disculparme contigo en persona. Parece que no puedo dejar de lado cómo terminar las cosas entre nosotros. Déjame disculparme.
Tanya.
Doblo la nota y la pongo en mi bolsillo, luego apoyo mi cabeza sobre el escritorio y suspiro. Ella no lo dejará ir. No quiero pensar acerca de ello ahora mismo, así que no lo hago. Me preocuparé por ello más tarde.
La noche siguiente, no pienso en nada más que Bella.
La voy a recoger en una hora, así que hago a toda prisa mi tarea y me dirijo a la ducha. Camino pasando por el dormitorio de Caulder. Él y Seth están jugando videojuegos.
— ¿Por qué no podemos ir contigo? Tú mismo dijiste que no había límite de edad —dice Seth.
Me detengo y camino de nuevo hacia su puerta. — ¿Realmente quieren ir? Se dan cuenta de que es poesía, ¿verdad? —Lucen excitados ante la posibilidad de realmente ir—. Bien, déjenme asegurarme de que está bien con Bella primero.
Me dirijo hacia la puerta del frente y cruzo la calle. Cuando abro la puerta de su casa, ella grita—: ¡Edward! ¡Date la vuelta! —Me giro, pero no antes de verla. Debe haber salido recién de la ducha, porque está parada en la sala completamente desnuda.
—Oh, mi Dios, pensé que había cerrado la puerta. ¿Es que nadie toca?
Me río. —Bienvenida a mi mundo —digo.
—Puedes voltearte ahora —dice ella.
Cuando me giro, está envuelta en una toalla. Camino hacia ella y envuelvo mis brazos alrededor de su cintura, levantándola del suelo y haciéndola girar. —Veinticuatro horas más —digo mientras sus pies tocan el suelo de nuevo—. ¿Todavía estás nerviosa?
—Nop, en lo absoluto. Como dije antes... estoy en buenas manos.
Quiero besarla, pero no lo hago. La toalla es demasiado, así que me alejo y le pregunto lo que le vine a preguntar. —Seth y Caulder quieren saber si está bien que vengan con nosotros esta noche. Son curiosos —digo.
— ¿En serio? Eso es extraño… pero no me importa si a ti no te importa —dice ella.
—Está bien, entonces. Se los diré. —Camino de vuelta hacia la puerta—. Y, ¿Bella? Gracias por darme otro anticipo. Estas van a ser las veinticuatro horas más largas de mi vida.
Se ve un poco avergonzada, así que le guiño el ojo y cierro la puerta del frente detrás de mí.
Tomamos nuestros asientos en la parte de atrás del club con Jasper y Alice. De hecho, es el mismo puesto en el que Bella y yo nos sentamos en nuestra primera cita. Claire quería venir, también, así que nos viene perfecto.
Leah debió confiarnos mucho. Ella hizo un montón de preguntas acerca del slam antes de que dejara venir a Claire, sin embargo. Al final de la sección de pregunta/respuesta, Leah estaba intrigada. Dijo que podría ser bueno para Claire ver un slam. Ésta dijo que hacer uno sería bueno para su portafolio, así que compró una lapicera y un cuaderno para tomar notas.
—Muy bien, ¿quién tiene sed? —Tomo la orden de bebidas y me dirijo al bar antes de que el indicador se ponga en el escenario para dar inicio. Les expliqué las reglas a todos los niños en el camino hasta aquí, así que creo que ellos tienen un muy buen entendimiento de ello. No les he dicho que voy a participar, sin embargo. Quiero que sea una sorpresa.
Bella no lo sabe tampoco, así que antes de llevar las bebidas de regreso a la mesa, voy a pagar mi entrada.
—Esto es tan genial —dice Claire cuando vuelvo al puesto—. Ustedes son los mejores padres.
—No lo son —dice Seth—, no nos dejan maldecir.
Bella los calla cuando el primer artista sube al micrófono. Reconozco al chico; lo he visto actuar mucho aquí. Es realmente bueno. Pongo mi brazo alrededor de Bella y él comienza su poema.
—Mi nombre es Jared, y esta es una pieza que escribí llamada "Escrito pobremente".
Escrito pobremente.
Apestoso
Escrito horroroso
Terriblemente
Espantosamente
No importa
Apaga el editor interno
Déjate escribir
Déjate fluir
Déjate fallar
Haz algo loco
Escribe cincuentamilpalabras en el mes de noviembre.
Yolo hice
Fue divertido, fue una locura, fueron mil sesenta y siete palabras por día.
Fue imposible.
Pero, tienes que apagar tu crítico interno.
Apagar completamente.
Sólo escribe.
Rápidamente.
En ráfagas.
Con alegría
Si no puede escribir, huya por un rato.
Regrese.
Escriba denuevo
La escritura es como cualquier otra cosa.
Tú no serás bueno en eso inmediatamente.
Es un arte que tienes que seguir mejorando.
No consigues ir a Julliard, a menos que practiques.
Si quieres llegar a Carnegie Hall, practica, practica, practica.
… O dales un montón de dinero.
Como cualquier otra cosa, toma diez mil horas conseguir la maestría.
Tal y como Malcolm Gladwell dice.
Así que escribe.
Falla.
Consigue volcar tus pensamientos.
Déjate reposar.
Déjate marinar.
Y luego, edita.
Pero no modifiques mientras escribas,
que eso sólo desacelera al cerebro.
Encuentra una práctica diaria,
para mí está blogueando todos los días.
Y es divertido.
Cuanto más escribas, más fácil será. Cuánto más se trata de fluir, menos
de la preocupación. No es para la escuela, no es para un grado, es sólo
para conseguir sacar tus pensamientos.
Tú sabes que quieren salir.
Así que déjalos. Que sea una práctica. Y escribe pobremente, escribe
terriblemente, escribe con abandono y puede llegar a ser
Realmente
Realmente
Bueno.
Cuando la multitud comienza a animar, yo miro a los niños. Todos están mirando fijamente el escenario. — ¡Mierda! —dice Claire—. Eso es asombroso. Fue increíble.
— ¿Por qué recién ahora nos traes, Edward? ¡Esto es tan genial! —dice Caulder.
Estoy sorprendido de que a todos ellos parezca gustarle tanto como lo hacen. Están relativamente tranquilos el resto de la noche mientras miran a los artistas. Claire sigue escribiendo en su cuaderno. No estoy seguro de qué tipo de notas está tomando, pero puedo ver que realmente está en ello. Hago una nota mental para darle algunos de mis viejos poemas después.
—A continuación, Edward Cullen —dice el presentador. Todos en la mesa miran hacia mí, sorprendidos.
— ¿Vas a hacer uno? —dice Bella. Yo sólo le sonrío y asiento mientras me paro y me alejo de la mesa.
Solía ponerme nervioso cuando haría una presentación. Una pequeña parte de mi aún lo hace, pero creo que es más la adrenalina corriendo que otra cosa. La primera vez que vine aquí, fue con mi padre. Él estaba realmente metido en las artes. Música, poesía, pintura, lectura, escritura. Todo eso. Lo vi actuando aquí por primera vez cuando yo tenía quince. He estado enganchado desde entonces. Odio que Caulder nunca llegase a conocer ese lado de él. He mantenido tantos escritos de mi padre como pude encontrar, incluso un par de viejas pinturas. Algún día se lo daré todo a Caulder. Algún día, cuando él sea lo suficientemente mayor para apreciarlo.
Subo el escenario y camino hasta el micrófono, ajustándolo a mi altura. Mi poema no va a tener sentido para nadie que no sea Bella. Éste es sólo para ella.
—Mi pieza se llama "Punto de Retiro" —digo en el micrófono. El foco es brillante, así que no puedo verla desde aquí, pero tengo una idea bastante buena de que está sonriendo. No necesito apresurar las palabras del poema, realizo las cosas con calma para que de este modo ella pueda tomar cada palabra.
Veintidós horas y nuestra guerra comienza.
Nuestra guerra de miembros
Y labios
Y manos…
El momento de retiro
Más ya no es un factor
Cuando ambos lados de la línea
Están dispuestos a entregar.
No puedo decirte cuántas veces me he perdido...
¿O es cuántas veces he ganado?
Este juego que hemos jugado por cincuenta y nueve semanas
Yo diría que la puntación es
cero
a
cero.
Veintidós horas y nuestra guerra comienza
Nuestra guerra de miembros
y labios
y manos…
¿La mejor parte de finalmente
nollamarlo retiro?
Las lloviznas sobre nosotros
Diluviando en nuestros pies.
Mientras las bombas son explotadas y las armas disparan sus balas. Antes
de que los amboscolapsemos en la tierra. Antes de la batalla, antes de la
guerra…
Necesitas saber
Iría a cincuenta y nueve más.
Lo que sea necesario para que pueda ganar.
Me retiraría de todo
Y de todas partes
y sin parar
Otra vez.
Me alejo del micrófono y encuentro las escaleras. Ni siquiera estoy a mitad de camino de la mesa, cuando Bella arroja sus brazos alrededor de mi cuello y me besa. —Gracias —susurra en mi oído.
Cuando me deslizo en la cabina, Caulder rueda sus ojos. —Podrías habernos avisado, Edward. Nos hubiéramos escondido en el baño.
—Pienso que fue hermoso —dice Claire.
Son más de las nueve cuando la ronda dos se pone en marcha. —Vamos niños, ustedes tienen escuela mañana. Tenemos que irnos —digo.
Todos ellos gimotean mientras se deslizan fuera de la mesa uno por uno.
Una vez que llegamos a casa, los niños se dirigen a sus habitaciones y Bella y yo nos detenemos en el camino de entrada, abrazándonos. Se está haciendo cada vez más difícil estar alejado de ella en las noches, sabiendo que está solo a unos metros de distancia. Se ha convertido en una lucha de cada noche no enviarle mensajes y no rogarle que venga a la cama conmigo. Ahora que nuestra promesa a Renne se ha cumplido, tengo un sentimiento de que nada nos detendrá mañana por la noche.
Bueno, aparte del hecho de que estamos intentando ser un buen ejemplo para Seth y Caulder. Pero hay maneras de escurrirse alrededor de eso.
Deslizo mis manos por debajo de su camisa para calentarlas. Están congeladas. Aparentemente, ella también lo cree y comienza a retorcerse, tratando de alejarse de mi alcance.
— ¡Tus manos están congeladas! —Ríe, todavía intentando alejarse de mí.
Yo sólo la presiono más cerca. —Lo sé. Eso es el por qué necesitas quedarte quieta, así puedo calentarlas. —Las froto contra su piel, tratando de mantener la imagen mental para mañana en la noche, adelantando los pensamientos del momento. Es tan distractor. Quito mis manos de debajo de su camisa y envuelvo mis brazos alrededor de ella.
—Así que, ¿quieres primero las noticias buenas o las noticias malas? —pregunto.
Me lanza una mirada sucia. — ¿Quieres que te golpee en la cara o en los huevos?
Río, pero me preparo para defenderme, por si acaso. —Mis abuelos están preocupados de que los chicos se aburran en su casa, así que quieren mantenerlos en mi casa en su lugar. La buena noticia es que no podemos quedarnos en tu casa ahora, así que nos reserve dos noches en un hotel de Detroit.
—Esas no son malas noticias. No me asustes así —dice.
—Sólo pensé que sería un poco aprensivo ver a mi abuela. Sé cómo te sientes respecto a ella.
Ella me mira y frunce el ceño. —No, Edward. Sabes muy bien que no es acerca de cómo me siento respecto a ella. ¡Me odia!
—No te odia —digo—. Sólo es protectora conmigo. —Rodeo mis brazos a su alrededor y aprieto, intentando alejar los pensamientos de su mente besándola en la oreja.
—Bueno, es tu culpa si me odia, de todas formas.
La alejo y la miro. — ¿Mi culpa? ¿Cómo es mi culpa?
Rueda sus ojos. — ¿Tu graduación? ¿No recuerdas qué fue lo que dijiste la primera noche en que la conocí?
No lo recuerdo. No sé de qué está hablando. Intento recordar, pero nada viene a mi mente.
—Edward, estábamos uno encima del otro. Después de tu graduación, cuando todos nos fuimos a comer, apenas hablabas por estar besándome tanto. Eso hizo sentir realmente incómoda a tu abuela. Cuando ella te preguntó desde hace cuánto tiempo hemos estado saliendo, ¡le dijiste dieciocho horas! ¿Cómo crees que eso me hace lucir?
Lo recuerdo ahora. Esa cena fue realmente divertida. Se sentía bien no ser éticamente obligado a poner mis manos encima de ella, así que eso es lo que hice toda la noche.
—Pero es una especie de verdad —digo—. Estuvimos sólo oficialmente saliendo por dieciocho horas.
Bella me golpea en el brazo. — ¡Ella piensa que soy una puta, Edward! ¡Es embarazoso!
Toco mis labios contra los de ella otra vez. —Todavía no, no lo eres — bromee.
Ella me empuja y se señala así misma. —No vas a conseguir más de esto por veinticuatro horas. —Se ríe y comienza a caminar hacia atrás, hacia su entrada.
—Veintiuno —corrijo.
Llega a la puerta del frente y se gira para ir dentro sin siquiera un beso de buenas noches. ¡Qué bromista! Ella no está tomando la delantera esta noche. Corro hacia el camino de entrada, abro su puerta frontal, y tiro de ella hacia afuera. La empujo contra la pared de ladrillos y la miro a los ojos mientras presiono mi cuerpo contra el suyo. Intenta verse enojada, pero puedo ver la esquina de su boca quebrarse en una sonrisa. Nuestras manos se entrelazan, las levanto por sobre su cabeza, y las presiono contra el muro.
—Escúchame con mucho cuidado —susurro. Continúo mirándola a los ojos. Ella me escucha. Le gusta cuando trato de intimidarla—. No quiero que empaques ninguna maldita cosa. Quiero que uses exactamente lo mismo que usaste el último viernes en la noche. ¿Todavía tienes esa camisa fea? —Ella sonríe y asiente. No creo que pueda hablar ahora mismo si así lo quisiera—. Bien. Lo que uses cuando nos vallamos mañana en la noche será la única cosa que tienes permitido llevar. No pijamas… ni ropa extra. Nada. Quiero que te reúnas conmigo en mi casa a las siete en punto, mañana por la noche. ¿Entiendes?
Asiente de nuevo. Su pulso se acelera contra mi pecho y puedo decir por la mirada en sus ojos, que necesita que la bese. Mis manos siguen unidas con las de ella contra el muro mientras muevo mi boca más cerca de sus labios. Dudo en el último minuto y decido no besarla. Poco a poco dejo caer sus manos y me alejo de ella, haciendo mi camino hacia casa.
Cuando alcanzo la puerta del frente, me giro y ella sigue apoyada contra los ladrillos en la misma posición. Bien. Conseguí la delantera esta vez.
HOLAAAAAAAAAAA! Juro que no se olvidó, es sólo que tuve un dia muy ocupado...pero bueno ya saben "más vale tarde que nunca" este definitivamente es mi dicho jajaja.
¿A que no adivinan? MAÑANA ESTA BELLA PERSONITA CUMPLE NO UNO NI DOS NI TRES NI CUATRO NI CINCO...NI DIEZ, NI ONCE...(me cansé *suspiro*) NI DIECISIETE...¡DIECIOCHO AÑOS! jajajajajajaj okey ignoren estos dos párrafos, es que me emociona *-*
¿Bueno que tal el capítulo? no sé ustedes pero yo extrañaba el Slam, es parte de la historia y de verdad lo extrañaba...pero no todo es bueno y como soy buena con ustedes les haré una advertencia...¿han escuchado el dicho "La calma antes de la tormenta"? ¿Si? bueno vallan comprando un paraguas...lo vamos a necesitar :/...Bueno pero no se asusten mucho, mejor siguiente tema: Edward es un verdadero idiota, o al menos eso creo yo, aunque lo arregló un poco con el Slam, pero sigue siendo idiota.
Reviews.
Brittget Malfoy: Lo sé, estos dos le gana por mucho a Jace y a Clary Jajajajajajaja y yo creo que hasta a Izzy y Simon.
Leah De Call: Hola chica, un poco perdida si estabas poero bueno lo importante es que ya estas de nuevo con nosotras ;)
iwanaha: Lo sé, yo tambien quiero los libros por la poesía, he leído algunos de los poemas por pdf en inglés y son divinos, la traduccion es bastante fiel ¡Exacto! eso fue exacto lo que pensé y por lo que decidí hacer la adaptacion.
Caty Bells: Gracias :D
Esta semana han llegado muchas nuevas/viejas lectoras y eso me pone muy feliz :D gracias por todos los Favoritos las alertas y los Reviews.
Bueno no es más...ah no sí, una cosita :D pasen por mi blog, pliiiiiiiiiiis *Pucherito* se los pido es muy interensante pooooorfa, el link está en mi perfil :D
Travesura Realizada, Nox
Paula!
