TITULO: El Fin Absoluto del Mundo.

AUTORA: clumsykitty.

GENERO: Pos yaoi, que otra.

PAREJAS: Puf, muchas.

SERIE: Yu-Gi-Oh.

DISCLAIMERS: Que cosas no, los personajes de YGO no son míos.

WARNINGS: Que conste, difícil el asunto, si no gusta no lean, pues. Que raro que estén leyendo esto si ya saben que encontrarán por aquí.

SUMMARY: Cuando la esperanza muere al último y el amor se marchita, el fin de todo se avecina. ¿Quién puede detener la catástrofe?

NOTA CLUMSY: Para la pequeña Goth que hace de las suyas también. Para Arashi que me ha dejado conocer una triste historia de amor verdadero.

CANCION: On Ebay, Chumbawamba.

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"No pintamos nada,

no opinamos nada,

todo lo deciden y

sin preguntarnos nada.

Dicen que preparan

Una gran batalla

El Este contra el Oeste

Y nuestra casa destrozada

Mira que son bestias

Que se van a liar a tiros

Y nosotros aquí en medio

Sin comerlo ni beberlo estamos.

Mira que son bordes

Que juegan a ser hombres

Con los tanques

Las batallas

Las conquistas

Y eso de medallas.

Listo, listo

Ya está todo listo para disparar

¿Qué puedes hacer si quieres salir de aquí?

¿Qué puedes hacer para sobrevivir?"

(No pintamos nada, Mecano)

CAPITULO V. ENEMIGOS.

"… la imagen que estamos recibiendo se trata de uno de los más grandes glaciares en la Antártida donde por medio de telescopios espaciales se ha visto como en cuestión de días su tamaño ha aumentado de manera desproporcionada sin un factor que le explique tal fenómeno. Se piensa que este acontecimiento se une a la cadena de eventos que se han reportado en las últimas semanas…"

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-… lo que nos da dos resultados de igual variable con signo diferencial. Siendo el primero positivo y el segundo negativo. Ahora, aplicando la regla…

El maestro continuaba escribiendo en el pizarrón con ágil velocidad mientras sus alumnos trataban de seguirle el paso. Tea tocó el hombro de Tristán para señalarle a Yugi y Joey que lucían como si estuvieran en un funeral.

-¿A éstos que mosca les picó? –cuchicheó el joven.

-No lo sé, desde hace días están así.

-¿Será por lo que nos dijo Atemu?

- No creo, debe ser otra cosa –Tea sacudió su cabeza negando.

Tristán arrancó son sigilo una hoja de su cuaderno para arrojarla a la cabeza de Joey quien la irguió ofendido. Su amigo le hizo señas para preguntarle que le sucedía pero el rubio no hizo nada, enfadando a Tristán que de nuevo arrancó una nueva hoja para arrojarla contra Joey. Esta vez, el rubio la atrapó para devolverla; sin embargo, en un movimiento casi felino, Seto la interceptó en su mano.

-Basta de sus niñerías.

-¿Superior Kaiba? –el profesor se giró al escucharlo, encontrando al castaño con la bola de papel en mano- ¡Kaiba¿Qué clase de conducta es ésta?

Todo el salón enmudeció, mirando al ojiazul que solo se limitó a bajar su mano sin quitarle la vista al profesor. Joey se removió intranquilo al igual que Tristán, intercambiando una mirada al sentirse expuestos. Sorpresivamente, todo lo que hizo Seto fue ponerse de pie con una reverencia.

-Lo siento, sensei.

-Acepto las disculpas pero estarán en detención después de clase –el profesor se volvió a su pizarrón- ¿en que estábamos? Oh, sí…

Los estudiantes volvieron su atención al frente. Tea se encogió de hombros, Tristán parpadeó confundido, Ryou y Yugi se unieron a la clase, y solo Joey se quedó observando a Kaiba que continuó con sus apuntes como si nada hubiera ocurrido.

Llegó la hora del receso y salieron al patio por un poco de aire fresco y a comer su almuerzo. El grupo de Yugi ocupó su lugar habitual en las mesas al lado de los jardines. Joey buscó con la mirada a Seto donde solía estar pero no había señal de él.

-Oigan ustedes, Yugi, Joey –comenzó Tea- aquí hay algo sospechosos entre ustedes. Tristán, Ryou y yo les hemos estados observando durante un tiempo… ¿son novios, verdad?

Los aludidos se ruborizaron con fuerza y más aún al darse cuenta de que estaban sentados juntos en la banca, evidenciando las palabras de Tea que se echó a reír ante la escena.

-¡Me debes dinero, Tristán! –exclamó triunfal.

-¿Ustedes apostaron dinero sobre ellos? –preguntó Ryou.

-¿No te habías dado cuenta¡Si eran más que obvios! Esas miraditas, sus trabajos en equipo, sus cuchicheos. Demasiada miel para ser solo amigos –dijo Tristán- Pero yo apostaba a que mi viejo amigo no se le había declarado a Yugi, y perdí. ¡Casanova!

Todos rieron aunque Yugi estaba más que apenado con lo que habían dicho, con una expresión que hablaba por sí misma. Tristán le dio unas palmadas en el hombro a Joey.

-Me da gusto por ustedes, se ven bien juntos. Aunque no me parece que nos lo hayan ocultado. ¿Desde cuando son pareja, eh¿Desde el torneo de Pegasus?

-Tristán…

-No seas tímido, viejo. Total, ya se sabe.

-Y se veía venir –completó Ryou con una sonrisa.

-Vaya… pues… ejem… -Joey tosió para aclararse la garganta- Es que…

-Al grano¿Cómo fue?

-Bueno, verás, Tea, fue algo…

La explicación de Joey murió cuando todos los estudiantes comenzaron a murmurar y otros a vociferar, reuniéndose en el patio con su vista en dirección a la entrada principal. Una chica rubia llegó de manera intempestiva hacia Yugi, presa de la desesperación.

-¡Yugi, ayúdame!

-¡Rebeca! –el joven se levantó al verla.

-¡Ayúdame, por favor¡Yo no fui, Yugi¡Yo no fui¡Diles que me crean!

Rebeca corrió llorosa a los brazos de Yugi en tanto, Tea, Joey, Ryou y Tristán se acercaron para saber que estaba ocurriendo. Los murmullos aumentaron.

-Oye niña –comenzó Tea- ¿Estás bien?

-¡Lo juro que yo no lo hice!

-Rebeca, cálmate.

-¡Yo no robé el libro, Yugi!

La conmoción aumentó con la entrada de un grupo de policías y un par de enfermeros junto con el director de la preparatoria que al ver a la rubia, se encaminaron hacia ella. Los alumnos no cesaban de mirarles con sus comentarios sobre la angustiada Rebeca que se aferró al cuello de Yugi.

// Aibou¿qué sucede?// sonó la voz en la mente del chico.

// Yami, es Rebeca, la policía viene por ella//

-Jovencito –les habló el Director- Por favor, aléjate de esa chica, es peligrosa.

-¡Yugi, ayúdame!

-Escuche, señor –quiso intervenir Tea- Ella es nuestra amiga y…

-¡Yugi!

-Mutou, suéltala ahora –su profesor se unió al grupo.

¿Puedo ayudar?//

// No, Yami, solo empeorarías las cosas. Déjame hacerlo//

-Sensei, ella es inofensiva.

-No lo vuelvo a repetir, jovencito. Esta señorita tiene órdenes de aprehensión y demandas por daño físico. No permitiré que mis alumnos se vean involucrados con alguien con tales antecedentes –el Director se volvió a los enfermeros- Llévensela.

-¡Yugi!

--Oiga, al menos…

-¡Silencio, Gardner!

El grupo se quedó intimidado por el Director y su profesor que se interpusieron entre ellos y Rebeca, la cual fue apresada con una camisa de fuerza por los enfermeros, alejándose con un forcejeo.

-¡YUGI, YO NO LO HICE¡ESTÁN CONSPIRANDO CONTRA NOSOTROS¡MATARÁN A MI ABUELITO!

La rubia siguió peleando por liberarse con malos resultados. Pronto, la policía y los enfermeros desaparecieron. El Director se giró a sus alumnos realmente enfurecido.

-¿Qué tenían en mente? Esa muchachita tiene diagnosticado serios daños mentales, además de ser una ladrona y destructora de un patrimonio de la humanidad. Ya ha agredido a personas decentes. No quiero saber que ustedes tienen algo que ver con ella¿entendido?

-Sí, señor –contestaron los cinco.

-Bien, ahora a sus clases. El receso terminó.

El Director se dio media vuelta, ordenando a sus estudiantes volver a sus aulas. Yugi y Ryou se miraron consternados.

-Sensei¿Qué fue lo que hizo Rebeca? –se atrevió a preguntar Tea.

-Además de destruir el inigualable Libro de los Muertos después de robarlo, violó su restricción de acercarse a los miembros de la Fundación Fénix luego de que se le impusiera una demanda por agresión verbal y daños físicos. Esa niña es un peligro, no quiero ver que se le acerquen.

El grupo se quedó callado, siguiendo en silencio a su profesor que con un gesto mudo les ordenó regresar. Simplemente no podían creer lo que acababan de escuchar aunque la policía y los enfermeros eran muy reales y no producto de su imaginación.

-Sensei¿dónde está Kaiba? –preguntó Joey de improviso, siendo observado de manera extraña por los demás.

-El Superior Kaiba fue a enfermería y se le ha dado un pase de salida debido a su condición –el profesor se volvió de nuevo- Ustedes están haciéndole algo, no lo nieguen, ésta recaída es clara muestra.

-No, sensei, nosotros… -el rubio trató de defenderlos.

-Voy a estar vigilándolos, la influencia de esa niña loca pudo haberles afectado. Ahora, al salón y en silencio.

Yugi y los demás se limitaron a seguir a su profesor hasta el aula, cabizbajos y contrariados. En su camino los demás alumnos murmuraron a su paso, señalándolos a veces o mirándolos entre asustados y ofendidos. El resto de las clases siguió su curso con un pupitre vacío.

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-Pero¿qué fue todo eso?

-No sé, Tristán. Las cosas están poniéndose feas.

-Y que lo digas, Joey. ¿Vieron la cara de Rebeca? Estaba muy lejos de ser una psicótica; es cierto que muchas veces nos sacó de nuestras casillas pero no al grado de ser casi una asesina –dijo Tea, trayendo una charola con jugos para todos.

Estaban en la casa de Yugi, con el Faraón pegado a una lejana pared. Yugi le veía de reojo de cuando en cuando. Ryou tomó uno de los vasos, meditativo.

-Jamás escuché decir que Rebeca y el Doctor Hawkins tuvieran una demanda por agresión y mucho menos que tuviera relación con la Fundación Fénix.

-Para empezar¿qué es la Fundación Fénix? –preguntó Tristán, tomando otro vaso.

-Una asociación civil sin fines de lucro que tiene a los mejores traductores de lenguas muertas -respondió Yugi con un suspiro- Ellos han contribuido a muchos de los descubrimientos del pasado con sus tesis y proyectos de investigación con científicos de todo el mundo. Su sede está en París, desde donde envían sus equipos de trabajo.

-Como el que ahora está en Ciudad Domino –agregó Ryou.

-Sí, pero según mi abuelito, ellos y el Doctor Hawkins han sido rivales desde que el abuelo de Rebeca presentó su teoría del Duelo de las Sombras.

-Pero todos sabemos que tiene razón –espetó Joey a su lado.

-¿Cómo se lo pruebas a ellos? –replicó Ryou- Salvo nuestras aventuras, no hay forma de dar evidencias de ello. Además, el trabajo que ha hecho el equipo aquí, en el Museo, ha avanzado más que todos los investigadores juntos que han analizado estas piedras. Mi padre dice que es gracias a sus traductores, los número uno de la Fundación.

-Suenan muy respetables para ser rivales del Doctor Hawkins e inventarse una agresión por parte de Rebeca –Tea tomó asiento al lado de Ryou.

-Deberíamos preguntarle a Mokuba –sugirió Ryou.

-¿Por qué?

-Bueno, Yugi, porque le busqué para decirle lo que el Faraón nos había contado y casualmente cuando fui a buscar a mi padre al Museo, vi salir a Mokuba con una chica pelirroja. Le pregunté a papá por ella y me dijo que es uno de los prodigios de la Fundación.

-Creí que serían ancianos de lente de botella –bromeó Tristán.

-Los hay –continuó Ryou con una sonrisa- pero ahora, aquí en Ciudad Domino han venido los mayores talentos de esa Fundación Fénix, la chica pelirroja y su hermano mayor. Ambos hijos adoptivos del presidente de la asociación, un tal Arnas Alkrila.

-Que nombrecito –opinó Joey sacando la lengua.

-Según veo tenemos una visita obligada a los Kaiba –sugirió Tea- Una con Mokuba para saber más de la chica y la Fundación y otra por el gruñón de Seto para saber como se encuentra, fue muy raro eso de la enfermería.

-¿Seto enfermó? –Atemu se acercó presuroso, hablando por primera vez desde que llegaron todos- ¿Por qué no lo sentí?

-Hola, Faraón y bienvenido al mundo de los vivos –rió Tristán- Pues si, tu ancestral primo se fue de la escuela a mediodía.

-¿Conocen la causa exacta?

-No, solo que estuvo en enfermería.

-¿Quién les dijo¿Alguien le acompañó?

-¿Por qué tanta pregunta, Yami? –inquirió Yugi.

Atemu se quedó en silencio un momento, observando a todos.

-Cosas muy extrañas están sucediendo, no solo aquí sino en todo el mundo, y estoy completamente seguro que están relacionadas con el robo del Libro de los Muertos y el caos en el Inframundo.

-Esa si es una teoría demasiado loca, Faraón.

-Como lo que me mencionó Mokuba.

-¿Mokuba? Creo, Atemu que nos debes una muy buena explicación –Tea frunció su ceño.

-Yo ya sabía que Seto no está del todo bien, y una noche Mokuba me habló de una teoría que refiere a una línea de tiempo paralela a la que todos presenciamos cuando viajamos al Egipto Antiguo en pos de recuperar mis memorias y mi nombre.

-¿En español?

-Bueno, Tristán, esa Fundación ostenta unas pruebas bastante convincentes de sus teorías que hacen ver al Doctor Hawkins como un mero aficionado. Hablan de un pasado mío completamente diferente a lo que yo mismo recuerdo. Como si de pronto mi historia y la historia del mundo hubiese cambiado.

-Exactamente¿de qué hablas Faraón? –preguntó Ryou.

-De una probabilidad de que Seth y yo estuviéramos unidos en matrimonio.

Atemu contempló el rostro desencajado de todos, Ryou y Tea se miraron confundidos, Yugi inclinó su cabeza mientras que Tristán resopló anonadado. Joey clavó su mirada clara en la violeta del Faraón que le examinaba de manera extraña.

-Demasiadas noticias para un solo día –dijo al fin y como siempre Tristán.

-Hablaste de un pasado que ha cambiado, Faraón. Pero eso no es posible, solo el futuro puede cambiarse.

-Lo mismo opino Ryou y por ello respaldo su decisión de averiguar más de la Fundación Fénix. Es muy probable que tengan información sobre lo que está pasando, el hecho de que hayan culpado a Rebeca y busquen en mi pasado me ha advertido sobre ellos.

-¿Es decir que son los malos? –habló Joey.

-O víctimas involuntarias de quien o que esté detrás de esta calamidad. Y creo, que es mejor que yo solo me haga cargo de esto. No quiero que corran peligros innecesarios.

-Atemu, esa advertencia viene aventuras peligrosísimas más tarde¿no crees? –le dijo Tea a modo de regaño- ¿Donde está nuestro Faraón?

-Aquí mismo –respondió este con una sonrisa.

-Bueno, está decidido, debemos visitar a los Kaiba y a esa Fundación que ya la veo hasta en la sopa –resumió Tristán friccionando sus manos.

-Y cuanto antes mejor –Yugi se puso de pie.

-Eso mismo pensé –Joey le imitó.

-Miren a la parejita –se burló Tristán, haciendo sonrojar de nuevo a ambos- Con este dúo no hay quien nos venza.

Todos rieron excepto Atemu que desvió su mirada a otro punto en la sala cuando Yugi fue besado por Joey animado por los demás que hicieron una fiesta de ello.

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La limusina llegó a las puertas de la Mansión Kaiba. El chofer bajó para abrirle la puerta a Mokuba que le tendió una mano a una insegura Kaho que cargaba celosamente su laptop.

-¿Estás seguro que es buena idea, Mokuba?

-Vamos, Kaho. Rebeca puede hacerte daño de nuevo, será mejor que trabajes aquí si dices que en la Fundación no hay nadie que te cuide.

-Pues si, pero mi hermano…

-Yo hablaré con él.

-Askdfghj… mira que caballeroso me saliste. Te lo agradezco de todos modos. Rara vez visito a otras personas cuando estudiamos algo, también que soy muy fenómeno para que me invitaran¿verdad? Digo, una niña leyendo copto en lugar de una revista de bobas es una aberración de la naturaleza.

-Kaho…

-Ya sé. Ya sé, me callo.

-Bienvenida a nuestra casa.

Entraron entre risas y bromas para ser recibidos por Johannes que tomó las cosas de Mokuba, no así de Kaho, quien se disculpó.

-No te ofendas, pingüino, pero no dejo que me toquen mis cosas… de ninguna clase.

El pelinegro se sonrojó, tosiendo nervioso en tanto el mayordomo se retiraba. Los jovencitos se encaminaron hacia la sala de descanso. De las puertas contiguas salió Seto, el cual miró extrañado a la visita.

-Ni sama¿estás bien? Te veo pálido.

-Sí. ¿Tú eres…?

-Ah, que cosas. Soy Kaho –la pelirroja se adelantó, tomando la mano del ojiazul para estrecharla- La amiga rara y mutante de tu hermanito. Es un placer conocerte, amo y señor de los Dragones Blancos de Ojos Azules. Quien como tú que dominas los Duelos de Monstruos con perfecta maestría y no como yo que no puedo ni barajar mi costal de cartas.

-Monte –le corrigió apabullado Seto.

-Askdfghj… eso. La culpa es de Moki, él me invitó, que conste.

Kaiba miró a su hermano.

-Kaho corría peligro, Ni sama… es que… verás…

-Déjame a mí, Moki. Bueno, Seto¿puedo llamarte Seto? Bien, Seto, resulta que cuando era más chica mi padrino me llevó a conocer la Piedra de Roseta, y pues ahí estaba un ruco con su nieta presentando una teoría loca de monstruos egipcios. La cosa fue que yo abrí el hocico para decir que estaba traduciendo mal una palabra y que por lo tanto sus teorías estaban mal fundadas. El viejo se enfadó conmigo pero fue su nieta quien me insultó llamándome loca e ignorante; bueno, loca quizá pero ignorante nunca y como no me dejé la niñeta me aventó y caí de malas contra un pebetero que tenían como adorno de la ocasión, quemándome mis manitas¿ves? –Kaho levantó una mano vendada- Las traigo cubiertas por eso. Como el pebetero tenía aceite quemó mi piel horriblemente. Mi padrino los demandó doble porque luego se dio cuenta de que ese ruco usaba una pequeña tesis mía como base de su trabajo sin darme crédito. ¿Nombres? Doctor Arthur Hawkins y Rebeca Hawkins. Sí, que feo, que espanto de mundo. En fin. Como la loca esa andaba suelta por aquí, Moki me ofreció refugio¿está bien?

Parpadeando atónito, el castaño se dio tiempo para asimilar la avalancha de palabras de la pelirroja, cruzando una mirada con Mokuba.

-No quiero escándalos –dijo al fin.

-Está bien, Ni sama. ¿Por qué estás en casa¿Sucedió algo?

-No pasa nada, cansancio solamente. Iré a mi recámara. Fue un gusto conocerte, Kaho.

-Askdfghj… el gusto es mío; yo que soñaba con besar los pies de Seto Kaiba y hasta estoy en su casa. Casota.

Seto ya no respondió nada, saliendo de la sala. Kaho se acercó al pelinegro, jaloneando la manga de su chaqueta.

-A tu hermano lo desairaron.

-¿Cómo sabes eso? –preguntó asombrado Mokuba, dándose cuenta después de su error al descubrirse, aunque la chica no hizo caso de su gesto.

-Tiene la misma expresión que mi hermano cuando un tipo lo despreció. ¡A mi hermano! No le conoces pero es un galán… medio idiota de modales, pero carita.

-¿Tu hermano es…?

-¡Sí¿Qué no te había dicho? Askdfghj, que pregunta más imbécil. Si me lo dices es porque no te lo había contado. Sí, mi hermano es gay y de todos modos tiene admiradores; nada más que el menso no se que espera… desde que lo rechazaron anda perdido en esos asuntos… bueno, hasta mi padrino le consiguió una cita hace tiempo y nada. Es un hijo de…

-Esto, Kaho…

-Lo siento, lo siento. ¿Por qué la pregunta¿A poco Seto…?

-Shhh.

-Askdfghj… ¿pues que me viste cara de sección de espectáculos o qué?

-No, Kaho, pero…

-Ay¿qué? Yo anduve de chismosa con algo que NADIE debe saber.

-Bueno, está bien, te contaré. ¿Por qué no vamos a la cocina y tomamos algo de almuerzo?

-Perverso. Vamos.

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-¡Ah! Eso fue. Pero que modales de ese perro.

-Kaho…

-Mira como tiene a tu hermanote, tan bello. En fin, que le aproveche. Oh, mira, ya terminó otro pedazo mi computadora.

Con bocado en mano, los dos se acercaron a la pantalla de la laptop en la mesa para ver los resultados.

-¿Ves? Otro cachito. Es de Seth. Su padre fue el hermano del de Atemu. O sea, que eso los hace primos. Bueno, pudo haber sido peor, se acostumbraba mucho a que fuera entre hermanos. La dinastía era fuerte, Atemu como el Sol y Seth como la Luna, según su astrología… mmm… interesante… Sospecho que uno que otro no debió de agradarle, eran una pareja perfecta como Osiris e Isis, eso significaba largo periodo de reinado su llegaban a tener hijos… no hay más que decir que valga la pena… mmm… nop.

-Lo lees como si fuera algo simple Kaho.

-Toda mi vida he hecho esto: egipcio, griego, latín, ruso, nórdico, chino. Me he repasado las grandes civilizaciones. Lo que es no tener vida¿eh?

-¿Y te gusta?

-Seguro, igual que mi hermano.

-Sí, me habías dicho que él también sabe de esto.

-Askdfghj… su especialidad son las interpretaciones artísticas. Solo con ver una pieza se sabe hasta cuantas veces se hizo un pájaro en ella… jeje…luego hasta da miedo. Él ha observado las piezas del Museo y se unió a mí en la teoría de que deliberadamente borraron datos importantes de Atemu y Seth. Las piedras fueron talladas de una forma y las desgastaron a propósitos en un tiempo posterior a su elaboración. El muy anda en eso.

-Wow.

-Exactamente¿puedo tomar otro pedazo de pastel?

-Claro.

-Eres un amor, Moki.

Mokuba sonrió al ver como otra rebanada de pastel desaparecía en la frenética boca de la pelirroja que seguía concentrada en uno de sus libros.

-¿Sabes Kaho? No eres mala como dices. A mi me pareces una chica linda.

Un tímido rubor apareció en el rostro del pelinegro cuando Kaho levantó su rostro asombrado por unos momentos y después sumamente feliz, devorando el último bocado de su rebanada.

-Gafdcias, Mofki, nufda mfe hafdifiaf fidfdo afdfi.

-¿Uh?

La chica terminó aprisa su bocado para hablar más claramente.

-Muchas gracias, Moki. Nunca me habían dicho eso.

-No es nada… eres mi amiga… y me importas…

-Oh, Moki –la pelirroja se quedó muda unos segundos, contemplando al otro con una expresión conmovida que Mokuba nunca le había visto.

Y así de súbito, Kaho se levantó para abrazarle con algo de timidez, ruborizando al pelinegro que apenas le abrazó, temeroso y emocionado.

-¿Por qué eres tan bueno conmigo? –dijo la chica en un débil susurro de voz insegura.

-Porque sí…

Con una risa quieta, la pelirroja recostó su cabeza en el hombro de Mokuba quien sonrió complacido. Kaho irguió su cabeza para dejarle ver unos ojos rosados pero felices.

-Oye, abusando de tu nuevo grado de confianza. ¿Sería posible que viera los dragones de tu hermano? Digo, es una brutalidad haber estado en la Mansión Kaiba y no haberlos visto.

-Seguro, ven sígueme.

Los jovencitos subieron hasta las habitaciones, entrando al estudio de Seto por la puerta del corredor. De puntillas y en silencio se acercaron hasta la vitrina donde ahora reposaban las cartas del mayor de los Kaiba, con los dragones blancos dispuestos en línea frente al monte. Mokuba levantó el vidrio con cuidado para sacarlas y mostrarlas a la pelirroja.

-¡No lo puedo creer¡Estoy viendo los tres Dragones Blancos de Ojos Azules! –gimió apenas conteniéndose, bailoteando de puntillas.

-Puedes tomarlos –susurró el chico- Míralos más de cerca.

Kaho abrió sus ojos como platos antes de colocar sus manos para recibir las tres cartas como si fueran un objeto sagrado. La pelirroja abrió su boca en sorpresa y luego se hincó en la alfombra para colocarlas frente a ellas y reverenciarlas con un atónito Mokuba a su lado. La chica, por último, si inclinó sobre ellas para besar cada una, murmurando al que al pelinegro le sonó como egipcio aunque no pudo asegurarlo. Kaho se puso de pie, devolviendo con la misma devoción las cartas a Mokuba. Una vez que éstas estuvieron en su lugar, los dos bajaron a la cocina. Una vez ahí, la pelirroja se abalanzó sobre Mokuba, llenando de besos su rostro sonrojado.

-¡Gracias¡Gracias¡Gracias¡Gracias¡Gracias¡Gracias! –exclamó una y otra vez con profundo júbilo y una enorme sonrisa- ¡Toda mi vida había soñado con ver alguna vez los tres Dragones Blancos de Ojos Azules y hasta he podido saludarlos¡Gracias¡Gracias!

-No… hay… de… qué… Kaho… -pudo decir apenas el pelinegro, mudo de asombro pero feliz de ver así a su amiga.

Mokuba tuvo que esperar un tiempo considerable hasta que la euforia de la chica desapareció antes de volver a hablar.

-Oye, Kaho¿por qué te arrodillaste frente a ellas y todo eso?

-Aaaahh –la pelirroja sonrió de oreja a oreja- Por que de lo que si sé es que dominar a un dragón en un Duelo de Monstruos es muy difícil y tu hermano tiene a los tres grandes y aún más se da el lujo de todavía crear al Máximo Ojiazul. Yo amo esas cartas, es que se me figuran tan vivas y leales a Seto.

-Y que lo digas.

-Por eso es que les adoré así, y les canté un himno sánscrito de buena suerte –explico Kaho- He escuchado que hay un Corazón de las Cartas, y si es así, esos dragones deben respetarse tanto como su precioso amo.

-Pues gracias por hacerlo, Kaho.

-Asdfkjgh… oh, Mokuba, no tienes… -el celular de la chica sonó y ésta corrió a su bolso para tomarlo- Cielos, esta cosa suena casi nada y cuando suena son problemas, déjame ver quien… oh, espera Moki… -la pelirroja se puso el teléfono al oído- … ¿sí?... ¡Oyeme!... o sea, hay algo llamado nota en la recepción¿eh?... pues no… ¡Púdrete!... hay¡hola mundo!... ¿me has dicho idiota?... no, no… o sea, ni me has hecho caso… Mokuba, M-O-K-U-B-A… ¿cómo dónde?... en su mansión, pedazo de imbécil…

El pelinegro reprimió una risa al contemplar tan sutil conversación telefónica. Kaho se paseaba por toda la cocina, moviendo un brazo como si arrojara algo.

-… oye… ¡espérate, espérate, espérate!... calmado… déjame decirle¿okay ? –Kaho se volvió a Mokuba- Es mi hermano, quiere venir por mí, estaba preocupado porque no estaba en la Fundación y la loca esa andaba suelta.

-Oh, claro.

-Gracias, Moki –la chica volvió a su teléfono- Sí, mira, está bien… sí… oye… sí… a ver si sabes… je, je… adiós.

Kaho tomó sus cosas para guardarlas en su morral tejido, Mokuba se le acercó.

-¿Qué no vendrá tu hermano?

-Sí, pero quedamos en que me recogería en la entrada de tu casota. Debo irme, Moki, muchas gracias por el asilo temporal. Sobreviviste. Debo regresar a mi madriguera.

-Pero¿por qué no lo dejas entrar?

-No, Moki, no. Mi hermano es dulce pero imbécil de modales. Te digo, querrás quemarlo vivo si lo conoces.

-Me gustaría tener esa oportunidad¿qué tan malo puede ser?

-MUY malo.

Mientras la chica seguía recogiendo sus papeles y libros, Mokuba insistió en que esperara dentro de la mansión a su hermano sin mucho éxito. Por último, Kaho tomó su laptop para salir de la cocina con el pelinegro tratando de invitar al mencionado hermano. Ambos dejaron su altercado cuando vieron bajar a Seto de las escaleras, más descansado pero pálido aún.

-¿Qué ocurre, Ni sama?

El castaño miró a su alrededor como buscando.

-Es… extraño… tengo algo que hacer aquí… me… llaman…

La pelirroja codeó discretamente al chico.

-¿Es sonámbulo? –preguntó bajito con sorna.

El timbre de la mansión sonó en ese instante. Johannes apareció de la nada para abrir la puerta. Un intempestivo joven entró sin preguntar, llamando a gritos.

-¡Kaho¡Kaho!

-Ah… demonios –gruñó ésta con enfado- ¡Khura, cállate!

Khura corrió hasta su hermana para arrodillarse frente a ella y abrazarle por la cintura con alegría y alivio mientras la chica rodó sus ojos, haciendo una mueca de fastidio.

-¡Estás bien hermanita!

-Descerebrado levántate –Khura lo hizo- Esta es la Mansión Kaiba, tonto. Este galán a mi lado es Mokuba de quien YA te había hablado y el de las escaleras es su hermanote, Seto. Saluda primero, estúpido.

-Mokuba –Khura tomó la mano de éste para estrecharla- Gracias por cuidar a mi hermanita, es muy necia y no se cuida bien –el joven se giró hacia el ojiazul- ¡Buda Reencarnado¡Eres tú!

-¿Ya se conocían? –inquirió Mokuba.

El castaño terminó de bajar las escaleras con la vista fija en Khura quien de inmediato le tomó la mano no para estrecharla sino para besarla por el dorso.

-Al fin se tu nombre, bonito, Seto Kaiba.

Kaho y Mokuba se miraron extrañados cuando el ojiazul sonrió apenas ante el caballeroso y un tanto exagerado gesto de Khura. El chico se talló sus ojos al contemplar que su hermano mayor no se soltó de la mano del otro que vestía un estilizado atuendo hindú de color negro, sino que lucía bastante cómodo con tal cosa.

-Mokuba, Seto; este confianzudo y grosero muchacho es mi hermano Khura… ¡Oye tú, ya suéltalo¿Le viste cara de agarradera a Seto o que?

- No, está bien –dijo el ojiazul, volviendo su mirada a la púrpura de Khura, el cual le obsequió una sonrisa de complacencia.

-¿No es un regalo de Buda volvernos a encontrar? Y esta vez en una ocasión mucho más favorable, con nuestros hermanos como amigos.

Seto asintió sin dejar de ver a Khura. Kaho arqueó una ceja.

-¿Y a estos que mosca les picó?

-Mi hermano nunca se había comportado así con nadie –confesó Mokuba.

-Ni el mío es tan educado y bien hablado.

-¿Por qué no se quedan a cenar? –invitó el castaño, aún hipnotizado en Khura- Después de todo, ya todos somos amigos.

Con el rostro desencajado, Mokuba siguió a su Ni sama y al hermano de Kaho al comedor, observando incrédulo el repentino cambio en Kaiba que no se soltó ni un instante de Khura. Los cuatro se sentaron a la larga mesa, esperando a la cena en una plática superficial. Comieron entre risas de Kaho y Khura, éste último siempre atento a cualquier solicitud de Seto. Al terminar, Khura invitó al ojiazul a un baile improvisado, cantando una canción a capela.

-"Mr Kokoschka, it just happened again
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They struck the museum like a hurricane
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Haul them on a coach the next day and it's gone
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From Babylon baby back to Babylon
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The stuff you find along the way
And the stuff you leave behind
And it all ends up as stuff that you can buy…

On eBay
From Babylon back to Babylon
On eBay
From Babylon back to Babylon

And all Baghdad there dusting off the antiques
Sad So Sad
It the 14th Guernica we've had this week
Sad So Sad
I got $25 for a Persian Vase
Sad So Sad
Hold the critique I think I'm going large
Sad So Sad

That stuff inside your houses
And that stuff behind your eyes
Well it all ends up as stuff that you can buy…

On eBay
From Babylon back to Babylon
On eBay
From Babylon back to Babylon

Their building a tower out of wrappers and cans
Sad So Sad
Now were speaking a language that we all understand
Sad So Sad
T-T-T-Tongue tied and starry eyed
Sad So Sad
It's the ancient history of old school ties
Sad So Sad

Well theres stuff dressed up as truth
And theres stuff dressed up as lies
And it all ends up as stuff that you can buy

On eBay
From Babylon back to Babylon
On eBay
From Babylon back to Babylon"

-Es aquí donde ya entramos en problemas –murmuró Kaho con pena.

-No, Kaho –Mokuba sonrió al ver la alegría en su hermano- No sé que habrá hecho tu hermano con el mío pero lo agradezco. Le ha hecho sonreír como nunca.

-Mi hermano es un idiota, Moki.

-Pero mira, jamás había visto tan contento a Ni sama.

Los dos adolescentes se quedaron en sus sillas, mirando a la pareja de hermanos mayores reír y bailar al compás de una canción que Khura entonaba con una voz que por momentos a Mokuba el sonido mágico de una flauta de encantador de serpientes. El rubor apareció en el rostro del ojiazul, que no parecía cansarse de estar cerca del otro, como si su presencia le renovara las fuerzas.

-Bueno –Kaho suspiró- Sólo un dragón puede entender a otro.

-¿Eh? –Mokuba se volvió hacia ella, quien le guiñó un ojo antes de volver su vista al frente.

Animados por Khura, los adolescentes se les unieron y los cuatro siguieron con su baile bizarro hasta que Kaho dio por terminada la velada, llevándose casi a rastras a su hermano.

-¿Seto, puedo volverte a ver? –gimió teatral el joven al subir al taxi.

-¡Khura¡Ten decencia!

Los hermanos Kaiba despedían con un adiós de la mano a los singulares traductores y también hermanos en tanto escaleras arriba los tres dragones volvían a resplandecer con debilidad y después su luz se apagaba como el brillo agonizante de una vela que se acaba.

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Continuará…