11 En el expreso de Hogwarts

Bueno vamos a comer algo – dijo Aidil – ahora que los niños duermen y comeremos más tranquilos os parece

Yo me apunto – dijeron Sirius y Ron a la vez

Yo creo que tienes razón – dijo Molly – hare yo la comida

Yo te puedo ayudar – dijo Aidil

Y yo también – dijo Lilly

Tu puedes quedarte sentada al igual que Dora – dijo Molly- chicos id poniendo la mesa

Después de comer todos se sentaron en sus sitios en ese momento apareció una carta;

Como ya les dijimos hace un rato viene gente y son primero llegara Neville y después sus padres, Harry por favor explícale el por qué de que este con vosotros y después llegaran sus padres tendréis que decirles el porqué su hijo está viviendo con su abuela

Un saludo ministro de magia

En ese momento apareció Neville

Harry, Ron, Hermione y Ginny que hago aquí, quien son todas estas persona –pregunto un curioso Neville

Haber tranquilo una por una, estas aquí al igual que nosotros para cambiar el pasado, dos aquí presentes están mis padres, mi padrino, los Lupin, mi hermana con mi cuñado y mis sobrinos, los Waesley, mi ahijado y el profesor Dumbeldore – dijo Harry

Bueno y se puede saber cómo quieres cambiar el pasado – pregunto Neville

Pues bien con unos libros que hablan sobre mi vida en el colegio hemos empezado con nuestro cuarto año – dijo Harry

Vale – dijo Neville – y que hago yo aquí

Intentar evitar que les pase lo que les paso a tus padres – dijo Ginny

En ese momento aparecieron dos personas de la edad de los del pasado eran Alicie y Frank Longbottom, Alicie al igual que Lily estaba embarazada de 8 meses

Frank que ha pasado – le pregunto Alicie a su marido

No lo sé pero mira están los Potter a lo mejor no lo explican – dijo Frank

Hola que tal estáis – pregunto James – me alegro de veros, mira estáis aquí porque nuestros hijo quieren que cambiemos el pasado para nuestro bien futuro

Como que el pasado y que hijos James – dijo Frank – mi mujer está embarazada y no sé que va ha ser niño o niña

Pues cariño sal de la duda porque vamos a tener un niño, mira al frente de ti – le dijo Alicie

Y Frank miro y se encontró con una persona que se parecía a él y a su mujer exactamente dos años atrás

Tú eres nuestro hijo – pregunto Frank

No hombre es vuestro vecino del quinto – dijeron los gemelos

Si yo soy Neville Franklin Longbottom – dijo Neville

Qué edad tienes hijo – pregunto Alicie

Casi 18 años – contesto este

Eso quiere decir que estas a punto de nacer –dijo Frank

Supongo – contesto Neville

Qué tal si empezamos a leer de nuevo – dijo Harry

Este es tu hijo James – pregunto Frank

Si a que es guapo – dijo Lilly

Mama que tal si empezamos a leer dijo Harry rojo como un tomate – a quien le toca

A mi – dijo Fleur

Cuando Harry despertó a la mañana siguiente, había en el ambiente una definida tristeza de fin de vacaciones. La copiosa lluvia seguía salpicando contra la ventana mientras él se ponía los vaqueros y una sudadera. Se vestirían con las túnicas del colegio cuando estuvieran en el expreso de Hogwarts.

Eso es hijo no puedes ir con las túnicas por el mundo muggle – dijo Lily

Por fin él, Ron, Fred y George bajaron a desayunar. Acababan de llegar al rellano del primer piso, cuando la señora Weasley apareció al pie de la escalera, con expresión preocupada.

— ¡Arthur! —llamó mirando hacia arriba—. ¡Arthur! ¡Mensaje urgente del Ministerio!

Harry se echó contra la pared cuando el señor Weasley pasó metiendo mucho ruido, con la túnica puesta del revés, y desapareció de la vista a toda prisa. Cuando Harry y los demás entraron en la cocina, vieron a la señora Weasley buscando nerviosa por los cajones del aparador («¡Tengo una pluma en algún sitio!», murmuraba) y al señor Weasley inclinado sobre el fuego, hablando con...

Para asegurarse de que los ojos no lo habían engañado, Harry los cerró con fuerza y volvió a abrirlos. Semejante a un enorme huevo con barba, la cabeza de Amos Diggory se encontraba en medio de las llamas. Hablaba muy deprisa, completamente indiferente a las chispas que saltaban en torno a él y a las llamas que le lamían las orejas.

Era la primera vez que lo veías hijo – pregunto James

No James tu hijo vivía con la hermana de tu mujer que la muy bruja se pasaba el día insultando a su vecinos muggles por la chimenea – dijo Fred haciendo reír a carcajadas a todos incluido a James

Muy buena esa – dijo George

Es que era la ocasión perfecta – dijo Fred

—... Los vecinos muggles oyeron explosiones y gritos, y por eso llamaron a esos... ¿cómo los llaman...?, «pocresías». Arthur, tienes que ir para allá...

Tú sí que eres una pocresías pero de la grande – dijo Hermione – se dice policía

Si cuñadita pero si el libro no te oye – le dijo George – recuerda que aunque sean tus amigos para cuando te enfadas con Ronnie no significa que oigan

Y todos los merodeadores más Fred se empezaron a reír

— ¡Aquí está! —dijo sin aliento la señora Weasley, poniendo en las manos de su marido un pedazo de pergamino, un tarro de tinta y una pluma estrujada.

Harry cariño te tienes que fijar en todo – dijo Molly

—... Ha sido una suerte que yo me enterara —continuó la cabeza del señor Diggory—. Tenía que ir temprano a la oficina para enviar un par de lechuzas, y encontré a todos los del Uso Indebido de la Magia que salían pitando. ¡Si Rita Skeeter se entera de esto, Arthur...!

— ¿Qué dice Ojoloco que sucedió? —preguntó el señor Weasley, que abrió el tarro de tinta, mojó la pluma y se dispuso a tomar notas.

Ojoloco Moody es mi jefe – dijo Frank – es el jefe de aurores

La cabeza del señor Diggory puso cara de resignación.

—Dice que oyó a un intruso en el patio de su casa. Dice que se acercaba sigilosamente a la casa, pero que los contenedores de basura lo cogieron por sorpresa.

— ¿Qué hicieron los contenedores de basura? —inquirió el señor Weasley, escribiendo como loco.

—Por lo que sé, hicieron un ruido espantoso y prendieron fuego a la basura por todas partes —explicó el señor Diggory—. Parece ser que uno de los contenedores todavía andaba por allí cuando llegaron los «pocresías».

El señor Weasley emitió un gruñido.

— ¿Y el intruso?

—Ya conoces a Ojoloco, Arthur —dijo la cabeza del señor Diggory, volviendo a poner cara de resignación—. ¿Que alguien se acercó al patio de su casa en medio de la noche? Me parece más probable que fuera un gato asustado que anduviera por allí cubierto de mondas de patata. Pero, si los del Uso Indebido de la Magia le echan las manos encima a Ojoloco, se la ha cargado. Piensa en su expediente. Tenemos que librarlo acusándolo de alguna cosa de poca monta, algo relacionado con tu departamento. ¿Qué tal lo de los contenedores que han explotado?

—Sería una buena precaución —repuso el señor Weasley, con el entrecejo fruncido y sin dejar de escribir a toda velocidad—. ¿Ojoloco no usó la varita? ¿No atacó realmente a nadie?

—Apuesto a que saltó de la cama y comenzó a echar maleficios contra todo lo que tenía a su alcance desde la ventana —contestó el señor Diggory—,pero les costará trabajo demostrarlo, porque no hay heridos.

—Bien, ahora voy —dijo el señor Weasley. Se metió en el bolsillo el pergamino con las notas que había tomado y volvió a salir a toda prisa de la cocina.

Moody no es así como dicen en ese libro – dijo Alicie – es un gran hombre

La cabeza del señor Diggory miró a la señora Weasley.

—Lo siento, Molly —dijo, más calmado—, siento haber tenido que molestaros tan temprano... pero Arthur es el único que puede salvar a Ojoloco, y se supone que es hoy cuando Ojoloco empieza su nuevo trabajo. ¿Por qué tendría que escoger esta noche...?

—No importa, Amos —repuso la señora Weasley—. ¿Estás seguro de que no quieres una tostada o algo antes de irte?

—Eh... bueno —aceptó el señor Diggory.

La señora Weasley cogió una tostada untada con mantequilla de un montón que había en la mesa de la cocina, la puso en las tenacillas de la chimenea y se la acercó al señor Diggory a la boca.

—«Gacias» —masculló éste, y luego, haciendo « ¡plin!», se desvaneció.

Molly cuando terminemos todo esto y si conseguimos que todo cambie me mandaras la comida vía chimenea a mi también – pegunto Sirius

No lo sé – contesto esta

Harry oyó al señor Weasley despidiéndose apresuradamente de Bill, Charlie, Percy y las chicas. A los cinco minutos volvió a entrar en la cocina, con la túnica ya bien puesta y pasándose un peine por el pelo.

Pero si no tienes pelo para que te peines – pregunto James

Porque en el momento es tenia mas pelo – dijo Arthur

—Será mejor que me dé prisa. Que tengáis un buen trimestre, muchachos —les dijo el señor Weasley a Harry, Ron y los gemelos, mientras se echaba una capa sobre los hombros y se disponía a desaparecerse—. Molly, ¿podrás llevar tú a los chicos a la estación de King's Cross?

—Por supuesto que sí —asintió ella—. Tú cuida de Ojoloco, que ya nos arreglaremos.

Al desaparecerse el señor Weasley, Bill y Charlie entraron en la cocina.

— ¿Alguien mencionó a Ojoloco? —preguntó Bill—. ¿Qué ha hecho ahora?

—Dice que alguien intentó entrar anoche en su casa —explicó la señora Weasley.

— ¿Ojoloco Moody? —dijo George pensativo, poniéndose mermelada de naranja en la tostada—. ¿No es el chiflado...?

—Tu padre tiene muy alto concepto de él —le recordó severamente la señora Weasley.

—Sí, bueno, papá colecciona enchufes, ¿no? —comentó Fred en voz baja, cuando su madre salió de la cocina—. Dios los cría...

Frederick Fabián Weasley que dijiste de tus padres – le chillo Molly – te quedas sin postre durante tres semanas

—Moody fue un gran mago en su tiempo —afirmó Bill.

—Es un viejo amigo de Dumbledore, ¿verdad? —dijo Charlie.

—Pero Dumbledore tampoco es lo que se entiende por normal, ¿a qué no? —repuso Fred—. Bueno, ya sé que es un genio y todo eso...

Fred ya es otra semana – dijo Molly

Como lo castigas sin comer postre Molly – preguntaron a la vez Lily y Alicie

Pues fácil yo les hago el postre que más le gusta a cada uno y si lo castigo sin postre no se lo hago, el ejemplo de Fred le encanta las natillas de chocolate pues no las hare en un mes y tendrá que comer fruta

Yo me parece que hare lo mismo con mis hijo – dijo Lilly

Y yo con los míos –dijo Alicie

Y nosotros estamos contentos con el arma que le ha proporcionado tu madre a la nuestra – dijeron en un susurro Harry y Neville a Ron

Venga no te preocupes Harry que yo te los hare – le dijo en un susurro Ginny

Que es lo que vas hacerme tú – le dijo un alarmado Harry a su novia

Nada Harry, tirarte de la torre más alta del colegio a ver si sobrevives- dijo Ginny- pues los postres que pensabas que te decía

Pues otro tiempo de postre – dijo Harry y la beso

Vale bien entiendo, pero me tienes que decir estas cosas delante de todos – dijo Ginny

Ginny mi amor te estoy hablando en el oído – dijo este

Bueno par de tortolitos que es lo que cuchicheáis que parece tan interesante – dijo Remus

Nada – mintió Harry – estaba preguntándole a Ginny si Teddy ha comido bien

Y yo le estaba comentando que si – dijo Ginny

Y todo eso en el oído – dijo esta vez Sirius

Pues si porque es una conversación privada – contestaron a la vez y luego se besaron

James tu hijo le está diciendo cosas indecentes a su novia – dijo Sirius

Si como que según que – pregunto extrañado James

Sobre si Teddy ha comido bien – dijo esta vez Remus

Y porque es raro eso – dijo Lily

Pues porque Ginny le ha contestado que ha comido bien y a Teddy le ha dado de comer Dora – dijo esta vez Fred

Así que cantar lo que os estabais diciendo – dijo esta vez George

Vale muy bien le he dicho a tu hermana que del meneo que le voy a dar esta noche mañana no se va a poder levantar, era eso lo que querías escuchar todos – dijo un irritado Harry

Y a ti nosotros no te hemos dicho que no puedes levantarle la falda a nuestra hermanita – dijeron todos los chicos Weasley

Vosotros crees que Harry os hubiera dicho que me ha dicho eso estando vosotros por aquí – pregunto Ginny que empezaba a molestarse

Pues si –dijeron los gemelos a la vez

Pues bien lo que nos estábamos diciendo es que yo le prepararía los postres que ni su madre ni la nuestra le prepararían si lo castigaban eso es todo – dijo Ginny – pero claro todo lo que me diga mi novio tiene que ser algo sumamente sexual, pues siento deciros que Harry no me decía nada de eso, y el próximo que venga con esta canción se la juga y vosotros cuatro tenéis todas las papeletas de momento – señalo a Fred, George, Remus y Sirius.

— ¿Quién es Ojoloco? —preguntó Harry.

—Está retirado, pero antes trabajaba para el Ministerio —explicó Charlie—. Yo lo conocí un día en que papá me llevó con él al trabajo. Era un Auror: uno de los mejores... un cazador de magos tenebrosos —añadió, viendo que Harry seguía sin entender—. La mitad de las celdas de Azkaban las ha llenado él. Pero se creó un montón de enemigos... sobre todo familiares de los que atrapaba... y, según he oído, en su vejez se ha vuelto realmente paranoico. Ya no confía en nadie. Ve magos tenebrosos por todas partes.

A sí que nuestro jefe consigue atrapar más mortífagos de los que ya ha atrapado – dijo Alicie – que bien por su carrera pero que pena el que se le vaya tanto la cabeza

Si es una pena pero que vas a hacerle –dijo Sirius

Bill y Charlie decidieron ir a despedirlos a todos a la estación de King's Cross, pero Percy, disculpándose de forma exagerada, dijo que no podía dejar de ir al trabajo.

—En estos momentos no puedo tomarme más tiempo libre —declaró—. Realmente el señor Crouch está empezando a confiar en mí.

Percy para acompañar a un hermano lo que haga falta – dijo Sirius

—Sí, ¿y sabes una cosa, Percy? —le dijo George muy serio—. Creo que no tardará en aprenderse tu nombre.

La señora Weasley tuvo que habérselas con el teléfono de la oficina de correos del pueblo para pedir tres taxis muggles ordinarios que los llevaran a Londres.

Es divertido viajar en un taxi de esos – dijo Remus

Mucho – contestaron todos los que habían ido en uno

—Arthur intentó que el Ministerio nos dejara unos coches —le susurró a Harry la señora Weasley en el jardín de delante de la casa, mientras observaban cómo los taxistas cargaban los baúles—. Pero no había ninguno libre... Éstos no parecen estar muy contentos, ¿verdad?

Harry no quiso decirle a la señora Weasley que los taxistas muggles no acostumbraban transportar lechuzas nerviosas, y Pigwidgeon estaba armando un barullo inaguantable. Por otro lado, no se pusieron precisamente más contentos cuando unas cuantas bengalas fabulosas del doctor Filibuster, que prendían con la humedad, se cayeron inesperadamente del baúl de Fred al abrirse de golpe. Crookshanks se asustó con las bengalas, intentó subirse encima de uno de los taxistas, le clavó las uñas en la pierna, y éste se sobresaltó y gritó de dolor.

Ves Harry estas cosas son las que me tienes que decir- dijo Molly

Ya pero en aquel momento me pareció de mala educación decírtelo – dijo Harry

Tu siempre tan bien educado – dijo Ginny y lo beso

El viaje resultó muy incómodo porque iban apretujados en la parte de atrás con los baúles. Crookshanks tardó un rato en recobrarse del susto de las bengalas, y para cuando entraron en Londres, Harry, Ron y Hermione estaban llenos de arañazos. Fue un alivio llegar a King's Cross, aunque la lluvia caía aún con más fuerza y se calaron completamente al cruzar la transitada calle en dirección a la estación, llevando los baúles.

Hermione tienes al gato – dijo Lily

Si en casa de Ron –dijo Hermione

Que hace allí – dijo James

Pues papa mira vivimos todos en casa de Molly y Arthur – dijo Harry – hasta que terminen de construir la de Aidil, pues vuestra querida hija le comento al ministro que mama decía que los 17 años era demasiado pronto para ser mayor de edad y a conseguido que lo suban hasta los 21 años, y que afecte a todo aquel que no haya cumplido los 20, y vuelvo a ser menor

Si pero no le cuentas que podres hacer magia a partir de los 16 fuera del colegio – dijo Aidil

Pues bien por ti hija – dijo Lily

A mí me parece buena idea – dijo James

Y a nosotros – contestaron el resto menos Harry

Harry ya estaba acostumbrado a entrar en el andén nueve y tres cuartos. No había más que caminar recto a través de la barrera, aparentemente sólida, que separaba los andenes nueve y diez. La única dificultad radicaba en hacerlo con disimulo, para no atraer la atención de los muggles. Aquel día lo hicieron por grupos. Harry, Ron y Hermione (los más llamativos, porque llevaban con ellos a Pigwidgeon y a Crookshanks) pasaron primero: caminaron como quien no quiere la cosa hacia la barrera, hablando entre ellos despreocupadamente, y la atravesaron... y, al hacerlo, el andén nueve y tres cuartos se materializó allí mismo.

A que no os cansáis de ir – dijo James

No pero nos casaremos – dijo Ron

Y eso porque – pregunto Alicie

Pues aquí la señora García que lleva un mes de vuelta en el mundo mágico y ha conseguido más que nadie – dijo Ron

Ron explícate por favor –dijo Sirius

Pues que Aidil ha conseguido que nos alarguen los cursos del colegio hasta los veintiuno – dijo Hermione – a mi me parece bien

Si y tengo pensado más adelante cuando este asentada si no cambiamos las cosas – dijo Aidil – abrir una escuela para los niños de familias mágicas y mestizos para que aprendan lo que aprenden los hijos de muggles en la primaria, si a partir de 3 años hasta los 11 que es cuando entras en Hogwarts

Eso está bien porque si la madre trabaja ya tiene donde dejar al niño – dijo Tonks – yo llevare a Teddy a ese colegio tuyo

Vale – le dijo Aidil

Veis vuestra hija quiere escolarizarnos a todos - dijo Ron

Buen está bien si lo miras de esta manera siempre pueden dar alguna clase para que aprendan a controlar los poderes sin necesidad de varita y así cuando se enfadan no explotan cosas –dijo James

El expreso de Hogwarts, una reluciente máquina de vapor de color escarlata, ya estaba allí, y de él salían nubes de vapor que convertían en oscuros fantasmas a los numerosos alumnos de Hogwarts y sus padres, reunidos en el andén. Harry, Ron y Hermione entraron a coger sitio, y no tardaron en colocar su equipaje en un compartimiento de uno de los vagones centrales del tren. Luego bajaron de un salto otra vez al andén para despedirse de la señora Weasley, de Bill y de Charlie.

—Quizá nos veamos antes de lo que piensas —le dijo Charlie a Ginny, sonriendo, al abrazarla.

Como es eso de ser la pequeña de una familia – dijo James

Un fastidio sobre todo si son todo chicos – dijo Ginny- no puedes tener novio sin que quieran romperle la cara y no puedes hablar con ellos de según qué cosas

Bueno eso de que no puedes hablar con nosotros de según qué cosas no es cierto – dijo Fred – por que quien te presto su hombro cuando Harry pasaba de ti

Y quien se quedo sin oreja cuando salió la noticia de Gringotts – dijo George

Pues tu ya no tenias oreja en ese momento – le dijo Ginny

Muy graciosa hermanita – dijo este

— ¿Por qué? —le preguntó Fred muy interesado.

—Ya lo verás —respondió Charlie—. Pero no le digas a Percy que he dicho nada, porque, al fin y al cabo, es «información reservada, hasta que el ministro juzgue conveniente levantar el secreto».

—Sí, ya me gustaría volver a Hogwarts este año —dijo Bill con las manos en los bolsillos, mirando el tren con nostalgia.

Pues cámbiame el sitio – el dijo Ron

No hermanito vas a terminar lo que te queda de escuela –dijo Bill riéndose

— ¿Por qué? —quiso saber George, intrigado.

—Porque vais a tener un curso muy interesante —explicó Bill, parpadeando—. Quizá podría hacer algo de tiempo para ir y echar un vistazo a...

— ¿A qué?

Pero en aquel momento sonó el silbato, y la señora Weasley los empujó hacia las puertas de los vagones.

Mama esa son las formas de tratar a tus hijos – dijo George

No pero así ibais subiendo –dijo Molly

—Gracias por la estancia, señora Weasley —dijo Hermione después de que subieron al tren, cerraron la puerta y se asomaron por la ventanilla para hablar con ella.

—Sí, gracias por todo, señora Weasley —dijo Harry.

Bien Harry eso agradeciendo la estancia allí –dijo Lily

Lily puedes estar segura de que tu hijo solo sabe agradecer – le dijo Ginny y le dio un beso a Harry.

—El placer ha sido mío —respondió ella—. Os invitaría también a pasar la Navidad, pero... bueno, creo que preferiréis quedaros en Hogwarts, porque con una cosa y otra...

— ¡Mamá! —exclamó Ron enfadado—. ¿Qué es lo que sabéis vosotros tres y nosotros no?

—Esta noche os enteraréis, espero —contestó la señora Weasley con una sonrisa—. Va a ser muy emocionante... Desde luego, estoy muy contenta de que hayan cambiado las normas...

Si a mí me pareció estupendo en este momento – comento Fred

— ¿Qué normas? —preguntaron Harry, Ron, Fred y George al mismo tiempo.

—Seguro que el profesor Dumbledore os lo explicará... Ahora, portaos bien, ¿eh? ¿Eh, Fred? ¿Eh, George?

El tren pitó muy fuerte y comenzó a moverse.

— ¡Decidnos lo que va a ocurrir en Hogwarts! —gritó Fred desde la ventanilla cuando ya las figuras de la señora Weasley, de Bill y de Charlie empezaban a alejarse—. ¿Qué normas van a cambiar?

La de poder ir al bosque – dijo Sirius

No esa está muy bien – dijo Harry

Harry porque dices eso – pregunto Lily

Pues mama ya te enteraras – contesto este

Bueno sabes que James coge pluma y pergamino – dijo Lilly – cada vez que yo te diga apuntas

Vale – dijo James – pero para que

Pues para haber cuantas normas se salta y los castigos – dijo Lilly.

Pero la señora Weasley tan sólo sonreía y les decía adiós con la mano. Antes de que el tren hubiera doblado la curva, ella, Bill y Charlie habían desaparecido.

Harry, Ron y Hermione regresaron a su compartimiento. La espesa lluvia salpicaba en las ventanillas con tal fuerza que apenas distinguían nada del exterior. Ron abrió su baúl, sacó la túnica de gala de color rojo oscuro y tapó con ella la jaula de Pigwidgeon para amortiguar sus gorjeos.

—Bagman nos quería contar lo que va a pasar en Hogwarts —dijo malhumorado, sentándose al lado de Harry—. En los Mundiales, ¿recordáis? Pero mi propia madre es incapaz de decir nada. Me pregunto qué...

— ¡Shh! —susurró de pronto Hermione, poniéndose un dedo en los labios y señalando el compartimiento de al lado. Los tres aguzaron el oído y, a través de la puerta entreabierta, oyeron una voz familiar que arrastraba las palabras.

—... Mi padre pensó en enviarme a Durmstrang antes que a Hogwarts. Conoce al director. Bueno, ya sabéis lo que piensa de Dumbledore: a ése le gustan demasiado los sangre sucia... En cambio, en el Instituto Durmstrang no admiten a ese tipo de chusma. Pero a mi madre no le gustaba la idea de que yo fuera al colegio tan lejos. Mi padre dice que en Durmstrang tienen una actitud mucho más sensata que en Hogwarts con respecto a las Artes Oscuras. Los alumnos de Durmstrang las aprenden de verdad: no tienen únicamente esa porquería de defensa contra ellas que tenemos nosotros...

Hermione se levantó, fue de puntillas hasta la puerta del compartimiento y la cerró para no dejar pasar la voz de Malfoy.

Si claro vuestra familia y las artes oscuras – dijo Sirius

—Así que piensa que Durmstrang le hubiera venido mejor, ¿no? —dijo irritada—. Me gustaría que lo hubieran llevado allí. De esa forma no tendríamos que aguantarlo.

Esa es muy buena cuñadita –dijeron los gemelos

— ¿Durmstrang es otra escuela de magia? —preguntó Harry.

No Harry es una pensión – dijo Fred

Si la pensión de los retrasados mentales – dijo George – donde lo único que importa es hacer un rayo perfecto

—Sí —dijo Hermione desdeñosamente—, y tiene una reputación horrible. Según el libro Evaluación de la educación mágica en Europa, da muchísima importancia a las Artes Oscuras.

—Creo que he oído algo sobre ella —comentó Ron pensativamente—. ¿Dónde está? ¿En qué país?

—Bueno, nadie lo sabe —repuso Hermione, levantando las cejas.

—Eh... ¿por qué no? —se extrañó Harry.

Para que tú no fueras – dijo Fred – solo admiten a hurones y simios

—Hay una rivalidad tradicional entre todas las escuelas de magia. A las de Durmstrang y Beauxbatons les gusta ocultar su paradero para que nadie les pueda robar los secretos —explicó Hermione con naturalidad.

Ves Harry tu eres muy feo para ir – dijo George – y les quitarías el secreto de su belleza

— ¡Vamos! ¡No digas tonterías! —exclamó Ron, riéndose—. Durmstrang tiene que tener el mismo tamaño que Hogwarts. ¿Cómo van a esconder un castillo enorme?

— ¡Pero si también Hogwarts está oculto! —dijo Hermione, sorprendida—. Eso lo sabe todo el mundo. Bueno, todo el mundo que ha leído Historia de Hogwarts.

—Sólo tú, entonces —repuso Ron—. A ver, ¿cómo han hecho para esconder un lugar como Hogwarts?

Bueno Ron siento decirte que Remus y Lilly también han leído historia de Hogwarts – dijo James

—Está embrujado —explicó Hermione—. Si un muggle lo mira, lo único que ve son unas ruinas viejas con un letrero en la entrada donde dice: «MUY PELIGROSO. PROHIBIDA LA ENTRADA.»

Si peligrosa la entrada ese año – dijo Fred – niño desquiciado queriendo pegarle a todo el mundo

Quien – pregunto Frank

Harry – contesto George – ese año andaba tirando chapas ha ver a quien le hacia una bonita cicatriz

Eso no es verdad – dijo Harry – solo se la tire a Ron

Pero todos estaban riendo.

—¿Así que Durmstrang también parece unas ruinas para el que no pertenece al colegio?

—Posiblemente —contestó Hermione, encogiéndose de hombros—. O podrían haberle puesto repelentes mágicos de muggles, como al estadio de los Mundiales. Y, para impedir que los magos ajenos lo encuentren, pueden haberlo convertido en inmarcable.

— ¿Cómo?

—Bueno, se puede encantar un edificio para que sea imposible marcarlo en ningún mapa.

—Eh... si tú lo dices... —admitió Harry.

Hermione te han dado la razón como a las locas – dijo Sirius

Bueno Sirius tengo algo que confesarte – dijo George – mi cuñada está un poco loca, le da por besar en pasillos en llama

Oye que el pasillo no estaba en llamas – dijo Hermione – además a ti que más te da cuando me beso yo y donde

—Pero creo que Durmstrang tiene que estar en algún país del norte —dijo Hermione reflexionando—. En algún lugar muy frío, porque llevan capas de piel como parte del uniforme.

— ¡Ah, piensa en las posibilidades que eso tiene! —dijo Ron en tono soñador—. Habría sido tan fácil tirar a Malfoy a un glaciar y que pareciera un accidente... Es una pena que su madre no quisiera que fuera allí.

Pero no tuvimos esa suerte – dijeron los cinco a la vez

La lluvia se hacía aún más y más intensa conforme el tren avanzaba hacia el norte. El cielo estaba tan oscuro y las ventanillas tan empañadas que hacia el mediodía ya habían encendido las luces. El carrito de la comida llegó traqueteando por el pasillo, y Harry compró un montón de pasteles en forma de caldero para compartirlos con los demás.

Eso es lo que tienes que hacer – dijo james

Si tu padre tenía la manía de invitar a todo el mundo a chucherías – dijo Lily

Pero no te escuche quejarte en séptimo cuando volvíamos de vacaciones – dijo James

Pues es normal –dijo Sirius – si se la dabas a la boca con tu boca

Sirius no le cuentes a nuestros hijos nuestras intimidades – dijo Lilly

Varios de sus amigos pasaron a verlos a lo largo de la tarde, incluidos Seamus Finnigan, Dean Thomas y Neville Longbottom, un muchacho de cara redonda extraordinariamente olvidadizo que había sido criado por su abuela, una bruja de armas tomar. Seamus aún llevaba la escarapela del equipo de Irlanda. Parecía que iba perdiendo su magia poco a poco, y, aunque todavía gritaba «¡Troy!, ¡Mullet!, ¡Moran!», lo hacía de forma muy débil y como fatigada.

Neville porque vives con la madre de tu padre – pregunto Alicie

Pues no sé si puedo contarlo – dijo Neville

Si puedes – dijo Harry – pero si te es incomodo yo se lo cuento

No yo se lo contare gracias Harry – dijo Neville- pues bien papa, mama cuando los padres de Harry murieron voldemort se debilito, bien pues unos cuantos mortifagos lo buscaron por todos lados y Bellatrix Lastrange os torturo hasta la demencia

Bueno estamos vivos pero no somos cocientes de nada – dijo Frank

Bueno ahora si un poco más que hace unos años – dijo Neville – pues por una extraña coincidencia al morir Bellatrix os estáis recuperando poco a poco pero os recuperáis

Eso es fantástico Neville – le dijeron todos los del futuro

Después de una media hora, Hermione, harta de la inacabable charla sobre quidditch, se puso a leer una vez más el Libro reglamentario de hechizos, curso 4º, e intentó aprenderse el encantamiento convocador. Mientras revivían el partido de la Copa, Neville los escuchaba con envidia.

—Mi abuela no quiso ir —dijo con evidente tristeza—. No compró entradas. Supongo que habrá sido impresionante...

Hablare con mi madre de esto – dijo Frank

—Lo fue —asintió Ron—. Mira esto, Neville...

Revolvió un poco en su baúl, que estaba colgado en la rejilla portaequipajes, y sacó la miniatura de Viktor Krum.

— ¡Vaya! —exclamó Neville maravillado, cuando Ron le puso a Krum en su rechoncha mano.

—Lo vimos muy de cerca, además —añadió Ron—, porque estuvimos en la tribuna principal...

—Por primera y última vez en tu vida, Weasley.

Draco Malfoy acababa de aparecer en el vano de la puerta. Detrás de él estaban Crabbe y Goyle, sus enormes y brutos amigotes, que parecían haber crecido durante el verano al menos treinta centímetros cada uno. Evidentemente, habían escuchado la conversación a través de la puerta del compartimiento, que Dean y Seamus habían dejado entreabierta.

—No recuerdo haberte invitado a entrar, Malfoy —dijo Harry fríamente.

Eso hijo que se den cuenta de quién es el jefe – dijo James

— ¿Qué es eso, Weasley? —preguntó Malfoy, señalando la jaula de Pigwidgeon. Una manga de la túnica de gala de Ron colgaba de ella balanceándose con el movimiento del tren, y el puño de puntilla de aspecto enmohecido resaltaba a la vista. Ron intentó ocultar la túnica, pero Malfoy fue más rápido: agarró la manga y tiró de ella.

— ¡Mirad esto! —exclamó Malfoy, encantado, enseñándoles a Crabbe y a Goyle la túnica de Ron—. No pensarás ponerte esto, ¿eh, Weasley? Fueron el último grito hacia mil ochocientos noventa...

Bueno pero por lo menos mis padres me lo compraron con el dinero que gana mi padre y no con la sangre que derrama- dijo Ron

—¡Vete a la mierda, Malfoy! —le dijo Ron, con la cara del mismo color que su túnica cuando la desprendió de las manos de Malfoy.

Me gusta más esa contestación – dijeron los merodeadores y los gemelos

Malfoy se rió de él sonoramente. Crabbe y Goyle se reían también como tontos.

— ¿Así que vas a participar, Weasley? ¿Vas a intentar dar un poco de gloria a tu apellido? También hay dinero, por supuesto. Si ganaras podrías comprarte una túnica decente...

— ¿De qué hablas? —preguntó Ron bruscamente.

— ¿Vas a participar? —repitió Malfoy—. Supongo que tú sí, Potter. Nunca dejas pasar una oportunidad de exhibirte, ¿a qué no?

—Malfoy, una de dos: explica de qué estás hablando o vete —dijo Hermione con irritación, por encima de su Libro reglamentario de hechizos, curso 4º.

Eso si nos cuentas las cosas las cuentas bien o no las cuetes – dijo Fred

Una alegre sonrisa se dibujó en el pálido rostro de Malfoy.

— ¡No me digas que no lo sabéis! —dijo muy contento—. ¿Tú tienes en el Ministerio a un padre y un hermano, y no lo sabes? Dios mío, mi padre me lo dijo hace un siglo... Cornelius Fudge se lo explicó. Pero, claro, mi padre siempre se ha relacionado con la gente más importante del Ministerio... Quizá el rango de tu padre es demasiado bajo para enterarse, Weasley. Sí... seguramente no tratan de cosas importantes con tu padre delante.

Si lo sabía lo que pasa es que no se podía decir –dijo Arthur

Volviendo a reírse, Malfoy hizo una seña a Crabbe y Goyle, y los tres se fueron.

Ron se puso en pie y cerró la puerta corredera del compartimiento dando un portazo tan fuerte que el cristal se hizo añicos.

— ¡Ron! —le reprochó Hermione. Luego sacó la varita y susurró—: ¡Reparo! —Los trozos se recompusieron en una plancha de cristal y regresaron a la puerta.

—Bueno... ha hecho como que lo sabe todo y nosotros no —dijo Ron con un gruñido—. «Mi padre siempre se ha relacionado con la gente más importante del Ministerio...» Mi padre podría haber ascendido cuando hubiera querido... pero prefiere quedarse donde está...

Gracias Ron – dijo su padre

Nada total era la verdad – dijo Ron

—Por supuesto que sí —asintió Hermione en voz baja—. No dejes que te moleste Malfoy, Ron.

— ¿Él? ¿Molestarme a mí? ¡Como si pudiera! —replicó Ron cogiendo uno de los pasteles en forma de caldero que quedaban y aplastándolo.

Hombre un par de puñetazos si le irían bien – dijo Sirius

A Ron no se le pasó el malhumor durante el resto del viaje. No habló gran cosa mientras se cambiaban para ponerse la túnica del colegio, y seguía sonrojado cuando por fin el expreso de Hogwarts aminoró la marcha hasta detenerse en la estación de Hogsmeade, que estaba completamente oscura.

Cuando se abrieron las puertas del tren, se oyó el retumbar de un trueno. Hermione envolvió a Crookshanks con su capa, y Ron dejó la túnica de gala cubriendo la jaula de Pigwidgeon antes de salir del tren bajo el aguacero con la cabeza inclinada y los ojos casi cerrados. La lluvia caía entonces tan rápida y abundantemente que era como si les estuvieran vaciando sobre la cabeza un cubo tras otro de agua helada.

— ¡Eh, Hagrid! —gritó Harry, viendo una enorme silueta al final del andén.

— ¿Todo bien, Harry? —le gritó Hagrid, saludándolo con la mano—. ¡Nos veremos en el banquete si no nos ahogamos antes!

Era tradición que los de primero llegaran al castillo de Hogwarts atravesando el lago con Hagrid.

—¡Ah, no me haría gracia pasar el lago con este tiempo! —aseguró Hermione enfáticamente, tiritando mientras avanzaban muy despacio por el oscuro andén con el resto del alumnado. Cien carruajes sin caballo los esperaban a la salida de la estación. Harry, Ron, Hermione y Neville subieron agradecidos a uno de ellos, la puerta se cerró con un golpe seco y un momento después, con una fuerte sacudida, la larga procesión de carruajes traqueteaba por el camino que llevaba al castillo de Hogwarts.

Van realmente solos – dijo en ese momento Aidil

Pues no son tirados por thetrals – dijo Harry – pero no los podrás ver si no has visto a nadie morir

Nada pues a ya los veré – dijo ella

Si supongo que sí – le contesto Harry distraído – Ginny no está Teddy muy tranquilo

Harry solo ha pasado dos horas desde que Tonks le dio el biberón hasta dentro de una hora no despertara – le contesto Ginny

Y Lidia no está durmiendo mucho Aidil –dijo Harry

No normalmente hace una siesta de dos horas y media – dijo Aidil – porque lo dices Harry

Nada por nada – contesto este

Bueno el capitulo a terminado quien lee ahora – dijo Fleur

Pues que tal que lea Neville – dijo Aidil

Pues vale – contesto este

Quiero saber si os parece bien que empiece con los siguientes libros cuando termine este en caso de que os parezca bien seguiré hasta el 7º y luego aria los 3 primeros.