Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
RECUPERANDO LA VIDA
POV Bella
Capítulo 5: Mareos y retraso.
Miré de nuevo mi habitación por última vez y suspiré. Después de todo era el lugar en donde Edward y yo habíamos sido alguna vez felices. Cerré los ojos.
-¿Te gusta?- Me preguntó al oído mi recién esposo.
Mis ojos aún no podían pestañear al ver la preciosa habitación que estaba frente a mis ojos. No es que no la hubiese visto antes, pero Alice y Edward se habían encargado de mantenerme lo más alejada posible para que no pudiese entrar, así hasta el día de mi boda.
Me encontraba en los brazos de Edward, era nuestra noche de bodas, habíamos decidido salir de viaje al día siguiente para estrenar nuestra ansiada casa. Él me dejó en el suelo de mármol, apreciando la gracia de aquella habitación, y rodeó mi cintura con sus brazos.
Los muebles blancos, resaltaban de la pared marrón chocolate, los visillos eran de color hueso y lisos, mientras que el edredón que vestía nuestra cama de matrimonio era del mismo color con unos cojines marrones haciéndola casi tan irreal como Edward. En el suelo se encontraban esparcidos pétalos rojos, al igual que por la cama y unas velas iluminaban tenuemente nuestro lugar íntimo.
-¿Tengo que entender que no te gusta? - Preguntó ciñéndome más a su cuerpo.
-Es casi tan perfecta como tú.- Dije dándome la vuelta.
-O cómo tú.- Susurró contra mis labios sonriendo, mientras me hacía avanzar hacia la cama y me senté. Edward no paraba de besar, morder y lamer mi cuello haciendo casi imposible que pudiera hablar.
-Tendré que darle las gracias a Alice. - Se irguió aguantando su peso con las manos y frunció el ceño. -¿Qué? - Pregunté con una sonrisa boba, mi cuerpo había reaccionado ante la ausencia de sus caricias.
-Yo monté los muebles… - Dijo haciendo un patético puchero, no pude evitar reír mientras lo abrazaba y lo llevaba conmigo al centro de la cama.
Habíamos pasado tantos momentos juntos en aquella habitación… Lo había amado con tanta intensidad, habíamos desayunado en la cama, habíamos discutido también y después nos habíamos reconciliado, habíamos jugado… Retiré una solitaria lágrima que recorría mi mejilla y desvié la mirada de la cama, ya no quería hacerme más daño, era suficiente. No solo estaba haciéndomelo yo, también se lo hacía a Edward. Cogí mi maleta con una mano y con la otra mi neceser y salí al comedor, donde estaba él.
-Me llevo esto, he dejado muchas de mis cosas… pero poco a poco me las iré llevando. - Edward me miró sin ninguna emoción en su rostro. Se levantó del sofá y se acercó hasta mí.
-Bella… no te vayas… por favor. - Suplicó en un susurro. Puso una de sus manos en mi mejilla.
Sentí su roce en mi piel quemándome entera, no quería que me lo hiciera más difícil, todo esto lo estaba haciendo por él, solo por él. Ladeé mi cabeza cerrando los ojos, sintiendo con más intensidad su toque, después volví a mirar aquellos ojos entristecidos.
-Tengo que hacerlo, esto no es bueno para ti.
-Tampoco para ti.- Suspiré.
-No me lo hagas más difícil… ¿Vas a llevarme a casa de mis padres o tengo que llamar a un taxi?
Sus ojos se llenaron de lágrimas al instante, las cuales estaba reprimiendo que salieran. Solté la maleta y el neceser y después de mirarlo lo estreché entre mis brazos. Yo no había planeado algo así, estaba convencida de que si Carlie siguiera viva seríamos una familia envidiable, pero así no podía y tenía que darle su oportunidad al hombre que más amaba.
No correspondió a mi abrazo de inmediato, pero le bastó unos segundos para que lo respondiera. Me escondí en su pecho intentando no echar por la borda todo lo que había conseguido, intentando no llorar. Sentí su cuerpo por última vez, cálido, fuerte, varonil… para dejarlo libre, para que quizás pudiera encontrar a otra persona con quien sí pudiera ser feliz.
Después de un tiempo indefinido Edward se separó solo un poco acunando mi rostro en sus manos y apoyando suavemente su frente en la mía, haciendo que pudiera sentir su respiración.
-Te quiero.
Y me sentí aun peor… ¿Qué iba a hacer yo ahora sin la razón de mi vida?
Había pasado ya 1 mes y medio desde que dejé mi casa, un mes… aunque a mi me parecía más bien un siglo, un siglo sin que él estuviera a mi lado, sin el roce de su piel acariciando mi mejilla, sin su sencilla presencia haciéndome algo más fácil mi existencia en este mundo sin Carlie.
-Nena, deberías levantarte, llevas tres días completos en la dichosa cama. - Me regañó Renee desde la puerta.
Y sí, había vuelto a mi habitación de cuando era niña, de cuando era adolescente… Aunque me hubiese casado y me hubiese ido a vivir con mi esposo, Renee no había tocado nada, todo seguía igual, todavía permanecían mis fotos con Edward en el corcho.
-Vamos nena, levántate, ayer no comiste nada.
-No tengo hambre.- Murmuré sin ganas de hablar.
-Bella, ¿te das cuenta de que estás mucho peor? - Seguí mirando al frente, sentada en mi cama, tapada con la colcha.- Aun no entiendo como dejaste que todo esto pasara… ¿Es que no te importa nada? - Miré a mi madre con el ceño fruncido, enfadada.
-Lo he hecho por él.
-¿Y tú, Bella? ¿Dónde quedas? Es más, ya no ves a nadie, hablé con Esme anoche y me dijo…
-No quiero saber nada mamá, déjame, quiero descansar.- Gruñí.
Ella suspiró y se levantó de mi cama saliendo de mi habitación. Era verdad, aún no había vuelto a mi casa a por todo lo que me quedaba allí, mis cosas, aun me daba miedo volver a verle a él y tener la necesidad de arrojarme a sus brazos para llorar, no sabía si estaba preparada para volver a verle, no quería tirar por la borda todo este tiempo, ¿habría salido y conocido a alguna chica? La simple idea me carcomía por dentro.
El fuerte olor a café y tostadas hizo que mi estómago se encogiera de dolor, sentí como mi boca se inundaba de saliva, anunciando algo que odiaba: vomitar. Me levanté tan rápido como pude y esquivé a mi madre para salir rápido al váter.
-Bella, Bella, cariño ¿estás bien? - Preguntó mi madre sujetándome la cabeza, pero no podía contestar, no sabía muy bien que era lo que estaba vomitando, pues no comía nada desde hacía un día entero. Seguí vomitando hasta que sentí como la bilis quemaba mi garganta.
-Ag…
-Toma mi niña.- Dijo acercándome papel. Intenté levantarme pero al instante me tambaleé, perdiendo el equilibrio.
-Vaya.- Dije aguantándome del lavabo. - Se me ha ido la cabeza completamente.
-¿Quieres que vayamos al médico?
-No, no, esto se me pasará.- Dije echándome agua en la cara, me miré al espejo, las ojeras seguían en su lugar, mis ojos se encontraban tan entristecidos como hacía dos meses, nada había cambiado.
-Bella, tienes que comer si no quieres enfermarte.- Dijo mi madre mientras me lavaba los dientes.
-Sí, pero no quiero tostadas, mucho menos café por favor.
-Esta bien, te subiré un zumo de naranja mejor.
Caminé como pude a mi habitación sentándome en la cama, me sentía realmente mareada, me tapé con la sábana y la manta y me puse la mano en la frente. Tenía que empezar a tomarme en serio mi salud, aunque sinceramente no me importaba mucho, pero no por mi, por mis padres… por él, al fin y al cabo era lo que más me importaba.
-Aquí tienes.- Dijo mi madre dándome un zumo de naranja.
-Gracias mamá.
-No te pienses que hoy te escaparás, vas a hacer todas las comidas.
Me tomé el zumo sin muchas ganas… aunque le hice caso a mi madre y los días que seguían intenté mejorar mi dieta, intentando alimentarme mejor, ya que los mareos seguían. Era por la mañana, temprano, me levanté con una gran ansiedad, las ganas de llorar habían vuelto de manera brutal recordando a Carlie… y a él, miré hacía la mesita de noche en busca de mis relajantes pero no quedaba ninguno. Me levanté de la cama aguantándome de la pared hasta que llegué al baño y abrí el mueble donde guardaba mis cosas, lo poco que necesitaba.
Rebusqué las malditas pastillas por todos los estantes con manos temblorosas con las lágrimas inundando mis mejillas, y ahí estaban, en el de más arriba. En seguida saqué una y me la puse debajo de la lengua sentándome rápidamente e intentando tranquilizarme.
-Bella, ¿estas bien?- Me preguntó mi padre con su uniforme ya puesto.
-¿Por qué papá? ¿Por qué me tuvo que pasar?- Mi padre se puso de cuclillas y me acarició la mejilla en un intento de tranquilizarme.
-Vas a asustar a tu madre. Cariño tú no tuviste la culpa de nada… deja de ser infeliz. - Dijo acariciándome el pelo.
Se quedó conmigo hasta que me tranquilicé. Charlie no era de esos padres cariñosos, no demostraba
sus sentimientos, pero en estos momentos se comportaba como uno de mis mayores apoyos.
-Tengo que irme al trabajo, ¿te sientes mejor?
-Sí… gracias papá. - Sentí como mi padre me daba un beso en la coronilla, no era muy típico en él, pero agradecí que lo hiciera, sinceramente lo necesitaba.
Me levanté para cerrar la puerta del mueble, de donde había sacado las pastillas, pero fruncí el ceño ante un pequeño paquete que llamó mi atención. Comencé a hacer memoria… ¿Cuándo tenía que bajarme el periodo? Conté… ahora mismo no es que llevara mucho la cuenta de mi ciclo menstrual, pero juraría que ya había pasado.
Fui a mi habitación y abrí el calendario, hacía casi dos meses que había decidido dejar mi casa… ¿Cómo había podido estar tan sometida en mi depresión que ni siquiera me había dado cuenta de esto?
Comencé a respirar agitadamente, una sensación de desesperación comenzó a zarandear mi cuerpo, haciendo que mis manos hormiguearan. Respiré hondo y volví a mirar el calendario sin verlo. ¿Podría ser? ¿Estaría em…barazada?
-¡Mamá! - Grité saliendo de mi habitación con los nervios a flor de piel.
-Bella… ¿Qué pasa? Aún es temprano. - Me senté en su cama. - ¿Estás bien?
-Mámá…
-¿Qué pasa Bella? No me asustes.
-Creo… creo que estoy embarazada.- Solté de repente sin asimilar aún aquella palabra… embarazada.
-¿¡Qué!?- Gritó mi madre con una evidente alegría en su gesto de sorpresa.- Pero ¿cómo…?- Sacudió la cabeza.
Comencé a sentirme mareada de nuevo y me llevé las manos a mi cabeza. Todo parecía afirmarlo… las nauseas, los mareos, mi retraso… Comencé a respirar agitadamente, esto no podía estar pasándome, las lágrimas salieron desparramadas sin previo aviso.
-Pero cariño, ¿por qué lloras? ¡Tendrías que estar dando saltos de alegría!- Dijo mi madre acunando mi rostro , intentando que la mirara a los ojos.
-Mamá… tengo miedo. Yo no tenía planeado esto. Yo…
-Shh, cariño, aun no sabemos si realmente estás embarazada.
-Sí, lo estoy…
-Voy a la farmacia a por una prueba de embarazo, tranquila mi niña, a lo mejor solo es una falsa alarma.
-¿Y si vuelve a pasar?- Musité con horror, recordando la imagen de Carlie en su cunita… muerta. Escuché a mi madre suspirar, me cogió de los hombros.
-No va a pasar… - Y me rodeó con sus brazos en un cálido abrazo.
Renee regresó rápido de la farmacia con la prueba de embarazo. Sin pensármelo entré al cuarto de baño, las instrucciones explicaban que si salía una raya era negativo y si salían dos era positivo. Los pocos minutos que debía esperar casi se me hicieron interminables, por una parte estaba nerviosa por la otra desesperada, ¿Cómo lo iba a hacer si estaba embarazada?
-Tranquila Bella, ya falta poco.- Intentó tranquilizarme mi madre sin apartarse del aparatito.
Sabía que tenía muy pocas probabilidades de que saliera negativo. Al fin y al cabo Edward y yo… él y yo habíamos hecho el amor antes de que decidiera irme, aquella que había llamado la última vez, ¿Por qué demonios tenía que pasarme esto? ¿Qué podía ofrecerle a un bebé con este estado de ánimo? Miré a mi madre una vez más y vi algo que casi me afirmó lo que sospechaba. Sus manos tapaban su boca abierta, tan abierta como sus ojos.
-Nena… positivo.- Murmuró.-¡Bella estás embarazada! - Exclamó feliz viniendo a abrazarme.
Por mi parte yo no podía moverme, me había quedado sin saber que decir, mi mente te quedó en blanco por un momento y solo pude ver una imagen: Carlie. Eso fue suficiente para que las lágrimas volvieran a hacer acto de presencia.
-Bella, cariño, ¿Por qué lloras? ¿Cuándo vas a decírselo a Edward?- Edward, pensé.
No, no, yo no podía traer a este mundo a un bebé en mi estado. Pero no tenía el valor para deshacerme de él, porque yo… yo ya lo quería. Alice, me vino de repente a mi memoria. Necesitaba a mi mejor amiga y la iba a llamar ahora.
Aquí os dejo el capítulo 5 :) Espero que os gustee :) El próximo será más optimistaa. Pista... Alice. Los malditos examenes me traen loca, intentaré actualizar cuando pueda :).
kkikkaCullen sí sé que Bella se pasó dejando a Edward, yo no lo hubiese dejado ni loca jajaja pero al fin y al cabo es Bella no? :)
Jos WeasleyC, miraura y sí todas os lo esperabais Bella esta embarazada, esperemos que esto la entre en razón :P
JaliceJalice, , Vigo, katlin, daniela21, GRACIAS :)
HippieLucy, si se volvió loca de amor, quien ama tantoo desea lo mejor para la otra persona y obviamente Bella sabía que estaba haciendo infeliz a Edward... :) (aunque más infeliz es él sin ella, pero bueno) Como todas sabemos Bella es una terca.
, gracias por entender a Bella, realmente lo pasa mal jaja, y como ves poco a poco todo va a ir mejorando :)
gioviss, jaja siento acerte llorar, pero de ahora en adelante todo mejorara, ¿Ha ido bien tu viaje? Mi problema no esta resuelto y creo que no se resolvera jajaja, pero hay que tomarse la vida con calmaa. GRACIAS (L) :)
supattinsondecullen, jajaja siento tu tristeza al leer la uñtima parte del capitulo anterior, solo espero que este te haya dejado mejor sabor de bocaa!
Un besito a todaas!, me encantais :) (L)
