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Manos al aire

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Capitulo 6: ¿Tomando el control?

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Un par de adolescentes se encontraban paradazos en la salida de la escuela, el sol se estaba colocando para el Crepúsculo y el viento a penas soplaba. La joven de catorce años de edad, cabello rosa y dueña de un par de ojos verdes brillosos, junto con otro chico de cabello rojizo y ojos color agua marina.

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Sakura yo… —Murmuro el chico, con la voz tan caracterizada en él de ser fría y contarte ahora se escuchaba un tono nervioso—; yo quería pedirte si… quieres salir… ¿Conmigo?

Definitivamente, no era bueno para estas cosas.

La pelirosa bajo la mirada avergonzada, con un tinte color carmín en las mejillas. Estaba nerviosa, pero no porque se le declaraban… si no que él se estaba declarando. Gaara. Su amigo con el que compartía cosas y tenia una estrecha relación, no tanto como con la de Sasuke… pero al menos, era algo.

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Gaara… —¿Qué debía decirle? No quería arruinar su amistad. Y el hecho de no sentir lo mismo que él la deprimía un poco, no quería que pasara nada malo entre ellos.

Pero el malinterpreto las cosas, creía que el nerviosismo y la ansiedad que la invadía era porque le correspondía de igual manera. Grave error. Se acerco para poder rozar sus labios, pero antes de que estos se juntes un manotazo lo alejo de ella.

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¿Qué carajo crees que estas haciendo?

Sasuke —Musito la pelirosa, con los nervios a flor de piel. Esto no le podía pasar a ella, no podía permitir que ellos se pelearan.

No interfieras Uchiha —Escupió el pelirrojo, con los puños apretados y el cejo fruncido— No es nada que te incumba.

Me incumbe, porque resulta que tratabas de besar a mi novia —Escupió furioso, parándose enfrente de Sakura para enfrentarse al chico.

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El silencio reino en el lugar.

Sakura estaba temblando, unas increíbles ganas de llorar la estaban invadiendo. Gaara sabia eso, sin embargo se atrevió a tratar de conquistarla… ¿Acaso no consideraba importante su amistad? No. Eso no podía ser. Con algo de duda, la pelirosa se paro a un lado de Sasuke para tomar la palabra y aclarar los puntos.

Escuchen —Murmuro, el rostro de ambos jóvenes se clavo en el de ella—; no quiero que peleen por una estupidez. Los quiero a ambos y no deseo que se peleen, no voy a elegir porque no quiero que nadie sufra. Yo… creo que lo mejor es que… pensemos mejor las cosas y…

¿Estas diciendo que no sabes con quien estar? —Inquirió el pelinegro, ignoro lo fuerte que latía su corazón y el nudo que se formaba en su estomago.

¡No! Claro que no —Dijo rápidamente. ¿Cómo explicarle que siempre lo elegiría a él por sobre todas las cosas? ¿Qué solo no quería lastimar a Gaara?— Yo solo quiero que…

Hmp. Has lo que quieras —Dijo gélidamente.

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Se voleo y comenzó a caminar para dirigirse a su casa. No se permitió pensar en nada que este relacionado con cierta pelirosa. Sakura quedo estática en su lugar, sintiendo como si su corazón se partiera en pedazos… él no se podía ir, no podía dejarla. No. No.

Se giro rápidamente, para ver como el pelinegro se alejaba con las manos echas puños y seguramente los ojos ardiendo de enojo y… dolor. Sus ojos se empañaron y no tardo mucho en sentir como las lágrimas caían por sus mejillas para perderse en su cuello.

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No Sasuke.

Él no podía dejarla.

Era lo único que tenia.

No.

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Sasuke pov—

—Señor Uchiha, su cena estará servida en media hora —Me dijo una joven que mantenía el orden en aquel lujoso hotel.

La observe por unos segundos; ojos color marrones como el chocolate, piel pálida y cremosa, cabello rosa oscuro. A muchos hombres le podría parecer hermosa, sin embargo yo conocía una chica más hermosa que ella. Y que, lamentablemente, estaba lejos de mi alcance.

—Hn. —Dije, mientras seguía mi camino.

Con una tarjeta que tenia, abrí la habitación y me adentre en ella. Era un lugar extenso y lujoso, todo brillando como si cada parte de piso fuera oro puro. Al fondo, alejado de la cama gigante que había en el centro, se encontraba un gran y extenso escritorio. Encima de el, cantidad de papeles que debía revisar.

Suspire, arrastrando los pies me acerque y me tire con pesadez encima de la silla. Esto lo odiaba, estar firmando un sin fin de papeles era lo peor que podía pedir. Sin embargo era lo único que Fugaku me podía dar que se realizara fuera del país. Lejos de casa… lejos de Sakura.

Si, yo Sasuke Uchiha había huido de su propia casa para no ver a una simple chica, que hacia de mi vida una locura. Pero yo no diría con exactitud la palabra huir. Si no que, había salido de allí para despejarme y bueno… estar alejado de ella. Y por primera vez no lo hacia solo por mi, si no también por Sakura, ¡Le estaba salvando la vida, maldición! Y no entendía porque esta sensación de traición…

Quizás se debía al hecho de que la había dejado sola, en una casa con un montón de desconocidos —excepto mi padre, pero vamos, él nunca esta en casa—. O porque, desde que la había besado no le había vuelto a dirigir la palabra, encima me voy una semana fuera de casa… si, creo que era eso.

Sacudí mi cabeza, tenia que concentrarme en el trabajo. Esa era la razón por la que me había ido, para dejar de pensar al menos un poco —y sinceramente no ayudo, ahora pienso más en ella que antes—. Mi celular comenzó a sonar, haciéndome volver a la realidad, mire la pantalla… Itachi.

—¿Qué quieres?

—Pero que modales hermanito. —Se burlo, me limite a rodar los ojos— Primero que nada deberías saludar. Pero conociéndote, se que eso es imposible…

—¿Puedes ir al punto? —Le corte gruñendo, y pensar que hace unos segundos antes había estado en tranquilidad. Maldito Itachi y su afán por arruinarme el día.

—De acuerdo, de acuerdo —Repitió lentamente, como si estuviera hablando con un discapacitado mental. Un tic en mi ceja derecha se presento—. Pero escúchame, no se te valla ocurrir salir corriendo a casa o cortarme —Me advirtió.

—¿Qué sucede? —Le urgí.

—Bien. —Suspiro, pareció pensar lo que me iba a decir— Hoy fui a ver a Fugaku a su oficina, para informarle unas tonterías. Me comento a casa iría Sai, para recibir unos papeles y controlar lo que se estaba haciendo. —Cálmate, de dije a mi mismo, no se acercara a Sakura— Pero parece que tiene más prioridad por ir a ver a la nueva inquilina… más que por trabajo.

—¡¿Qué?! —Rugí.

De un momento a otro comencé a ver rojo, con una sola idea en la cabeza: mantener a Sakura lo más alejada posible de ese tipo. No me di cuenta que había alejado el celular de mi oído hasta que escuche llamarme por mi nombre a Itachi.

—Sasuke escúchame —Me decía, pero perdía parte de la conversación a momentos— Ni se te ocurra ir para casa ahora. Fugaku sospecharía que hay algo extraño entre tú y esa chica. Y sabes que eso no es para nada bueno. Tómatelo con calma y no te precipit-…

—¡A la mierda con Fugaku! —Grite, cortando la comunicación.

No tenia tiempo para calmarme, ni estar haciendo reflexiones como Itachi me decía —maldita sea, no hago yoga—. Lo único que necesitaba era llegar lo más rápido posible a casa, seguramente Sai ya estaba llegando… pero al menos trataría de hacer algo. Camine con rapidez hasta la salida, no me importaba dejar las cosas en la habitación, pronto algún empleado vendría por ellas.

¿Mi prioridad? Llegar lo más rápido posible a donde estaba Sakura. Tenia unos cuantos compañeros que me podrían ayudar.

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Sakura pov—

—Sakura, debe bajar a cenar —Me dijo unas de las sirvientas por detrás de la enorme puerta de roble.

Suspire, era verdad. Tenia que bajar a cenar, si no acabaría con anemia y no tendría ninguna posibilidad de huir de esta maldita casa. Porque eso aria, escaparía de aquí —de algún modo— para regresar a salvo a la casa de mis padres, ya que no estaba segura de volver a mí nuevo departamento después de lo que paso. Volvería a ver a Naruto, su hermosa sonrisa brillante y sus enormes ojos azules… dios, como lo necesitaba en estos momentos. No quería parecer indefensa y eso es lo que me estaba pasando aquí.

Desde hace muchos años que no me sentía así, siempre había sido una persona con mentalidad y carácter fuerte. A pesar que pareciera débil —y lamentablemente, una vez lo fui— logre avanzar, tener confianza en mi misma, nunca había dudado ante cualquier reto y lo cumplía a pesar de que me costara un ojo de la cara.

Pero acá todo era diferente.

Sasuke era diferente.

Él me hacia dudar, confundirme… lograba dejarme a su merced. Y eso era lo que más temía, por ningún modo quería estar así de limitada. No quería volver a sentirme débil, de volver a caer en mi depresión por querer que todo el mundo me ayude y proteja. Porque, con el tiempo me había dado cuenta… que no soy muy importante para la mayoría de las personas, por lo que tuve que aprender a defenderme sola —admito, fue realmente difícil—, a luchar por lo que quería sin ayuda de nadie. Y a pesar de que dolía, que caía miles de veces, logre independizarme y no depender de nadie… y ahora todo ese esfuerzo se desmoronaba de a poco. Todo por volver a caer en una fantasía inexistente, por creer que todo es color de rosas y que siempre hay final feliz.

Pero, esta nueva Sakura no tropezaría de nuevo.

Era momento de tomar el control.

Ahora volvería a pensar con la mente fría, si era necesario dejar todos mis sentimientos de lado para hacerlo. Pues lo haría, nadie volvería a verme vulnerable. La Sakura sonriente y dependiente de los demás había muerto cuando Sasuke decidió irse de la ciudad, cuando se fue sin siquiera despedirse.

Sonreí con suficiencia, mientras me levantaba de la cama. Limpiando los restos de lágrimas, que jamás volverían a caer por culpa de un desalmado mafioso —Sasuke—. Baje al salón, donde se sentía el riquísimo aroma de cena caliente, aspire profundamente y camine con decisión a la sala.

La larga mesa estaba siendo ocupada por Suigetsu, quien me sonrió amistoso yo le devolví la sonrisa. Juugo que se limito a asentir con la cabeza, Karin que me fulmino con la mirada y en el centro, un total desconocido para mí. De cabello azabache corto, piel nívea demasiado blanca como la de Sasuke, y ese par de ojos oscuros que tenían la mayoría de los Uchiha's. Solo que había algo diferente en él, en sus labios finos y casi pálidos, se marcaba una sonrisa —muy falsa, sinceramente— pero al menos, era un intento de sonrisa. A diferencia de la mayoría de los Uchiha, que solo sonreían de forma arrogante dando en claro que ellos eran los más fuerte y los mejores del mundo. O Itachi que sonreía burlonamente.

El joven pareció notar mi confusión y se levanto para presentarse, pude ver que temería la misma edad de Sasuke.

—Hola señorita, mi nombre es Sai —Se presento cordialmente. Entonces todos los modales que creí haber perdido, regresaron a mí, haciendo una leve reverencia pero todavía con desconfianza, me presente:

—Soy Sakura —Conteste, no daría mi apellido ya que el tampoco lo dio. Me izo ademán a que me sentara a un lado de él; obedecí solo porque tenia demasiado hambre como para desperdiciar la cena.

Una vez que me senté, mire la comida a mí alrededor. Se me hizo agua la boca, todo se veía exquisito y estaba segurísima de que así era, había olvidado lo bien que cocinan para Sasuke. Me reproche mentalmente el hecho de haber permanecido toda la tarde en mi habitación, pero es que cuando me entere que Sasuke no estaría en esta casa en toda una semana. Me enfurecí, pero a la vez me desanime y… me decepcioné.

Es que acaso ¿Qué había hecho algo mal? ¿Será que lo bese de una forma detestable? Porque para mi, fue un beso exquisito y uno de los mejores que recibí. Apreté el tenedor con mi mano, no tenia porque dejarme sola aquí. No tenía porque huir.

—Así que Sakura… —Dijo Sai, sacándome de mis pensamientos. Levante la vista, encontrándome con ojos negros oscuros y sin sentimientos… parecía haber muerte en ellos. Me estremecí— Eres de kanoha ¿Uh?

No conteste, no tenia porque decirle nada. Ni mucho menos darle información, pero por algo preguntaba ¿Cierto? De seguro ya sabia, pero trataba de ver si yo le contestaba. Baje mi vista a la cena nuevamente, me limite a asentir con la cabeza.

—Al parecer anduviste en un mal lugar ¿Verdad? —Comento, lo mire fijamente con el ceño fruncido. ¿Qué se traía entre manos? Me pregunte—. A veces la curiosidad no es muy buena aliada.

—¿Por qué tantas preguntas Sai? —Pregunto Suigetsu, en mi defensa. Note claramente como su cejo estaba fruncido y apretaba el tenedor con fuerza, juugo no estaba muy lejos del mismo estado. Solo que el lo ocultaba de mejor manera, Karin observaba todo divertida.

Sai rió falsamente. Su risa era penetrante y terriblemente escalofriante.

—No es nada de tu incumbencia, subordinado —Dijo con una sonrisa asquerosa. El peligris lo fulmino con la mirada y apretó aun más el tenedor, me pregunte cuanto más soportaría la presión de Suigetsu—. En fin, Sakura. Te decía que es malo ser demasiado curiosa, mira en donde terminaste por curiosidad —Comento, con su fría y tenebrosa mirada puesta en mi.

—Pues, el meterse en vidas ajenas tampoco es muy bueno que digamos —Comente con voz tranquila. Aunque mi mente gritaba: Sasuke. Sasuke. Sasuke. Una y otra vez— Se los llama metiches. Y es un gran problema en la sociedad.

La risa de Suigetsu vibro en toda la sala, coreada por una muy discreta de Karin y Juugo. Sai me fulmino con la mirada, me recompuso su gesto de inmediato, tanteando una sonrisa.

—Pero mi problema, no me llevo a vivir en la casa de un desconocido —Escupió, con falsa amabilidad. Recorrió la sala con la mirada, pero al final sus ojos se clavaron en los míos, fruncí el seño automáticamente—. Ni mucho menos me tienen como su nueva adquisición.

—¿Adquisición? —Pregunte confundida.

—Adquisición, juguete, una cualquiera. Todas llevan a lo mismo: —Mascullo, cada palabra salía como si fuera veneno. Pero yo quería seguir escuchando, quería que me abrieran los ojos, sonaba masoquista y de hecho para mi igual lo era, pero…— Al parecer te crees importante por estar aquí. Crees que Sasuke te escogió para traerte aquí por ser más importantes que cualquier otra, lamento decepcionarte, pero no es así. Eres una más entre el montón, otra más en su lista de amantes. ¿Cómo la pasaste compartiendo cama? Debe ser genial, porque para que cada chica que anda con el pierda su orgullo de mujer solo para acostarte una noche. Valla, el tipo debe ser una maquina.

Mi boca estaba desencajada. Lo miraba fijamente sin poder reaccionar, y es que cada palabra me lastimaba en lo más profundo. A pesar de siempre haber ignorado los comentarios malos sobre mi persona, esto era diferente… muy diferente.

—Entonces, ¿Qué se siente? —Continuo, sus palabras quemaban mi pecho. Él lo sabia muy bien, lo usaba en mi contra—. Digo, el hecho de acostarte con Sasuke dejando de lado toda la poca moral que se te pudo inculcar. La verdad es que a mi no me da más que asco, las mujeres como tú, deberían estar bie-…

No tengo idea de cómo lo hice, reaccione cuando escuche el ruido de la bofetada contra su pálida mejilla. Observe como su cara seguía la dirección, sus ojos estaban sorprendidos, abiertos como platos. No pude evitar sonreír como una cínica, pero es que era algo que realmente me descargo.

—¡Quien te crees chiquilla del demonio! ¿No sabes quien soy yo? ¡Deberías tenerme respeto! —Grito, su cara pálida se tornaba bordo por la cólera. Me sentí totalmente satisfecha.

—Me importa una mierda quien seas. Si no me tienes respeto, mucho menos lo tendré yo. —Escupí. Hinchando el pecho de orgullo, me gire sobre mis talones y pude ver la cara sorprendida del Taka—. Termine de cenar, me retiro.

Salí de aquella sala con la cabeza en alto, a pesar de estar recibiendo pinchazos como daga en el corazón por las palabras de Sai. No es que le creyera, pero si no era así… ¿Por qué otra razón Sasuke me tendría cautiva? Encima en su casa, ¿Por qué no me había mandado a matar cuando tuvo la oportunidad? ¿Por qué yo?

Estaba segura de que nuestro pasado no significo nada para él. Los recuerdos, los momentos compartidos, nuestro primer beso… nuestro primer paso hacia una relación más que la amistad, la primera pelea de novios, los celos, las caricias… los 'te amo'. Nada de eso pareció importarle, y después de besarme y desaparecer no hizo más que asegurarme ese hecho. De hacerme entender —por la fuerza— que yo no le interesaba, que entre nosotros había mucho de diferencia.

No dudo que él en este momento se este revolcando con una cualquiera, pasando un buen rato. Y yo aquí, tirada en el sofá de la sala. Lo más probable es que estuviera con una chica hermosa, perfecta, tanto como él —pero siendo realistas, no había nadie más perfecto que él—. Sasuke nunca era débil, siempre se mantuvo fuerte, con seguridad logro todo lo que se propuso en su camino. Él no podía caer tan bajo al enamorarse de una estupida imaginaria como yo, porque para él todo eso del amor hacia a la gente débil y, auque siempre le dije lo contrario ¿Mírenme ahora? ¿Dónde estaba el amor? En el extranjero, pasando la noche con alguna de las mujeres que tiene.

Me lleve una mano a la cara, me sorprendí al sentir la humedad en mi rostro. Me maldije mentalmente el haber jurado algo que no tarde más de quince minutos en romper, llorando por alguien que no se lo merecía. Yo no era débil, para nada. Pero era Sasuke, él me descolocaba de esta manera.

Él me hacia débil.

Este maldito sentimiento que afloraba cada vez que lo veía o escuchaba su nombre, esa sensación de tener el estomago lleno de mariposas, de sentir la cara arder y el corazón latir desbocado. Ese maldito sentimiento de estar enamorada. Una risa amarga escapo de mis labios, debía de verme tan patética.

¿Qué me diría Naruto si me viera así? —Sakura, no te sientas mal por sentir eso… es normal. Pero ese teme del que tu tanto hablas, debe tener algo bueno para que lo ames de esa manera, dattebayo. Eso me había bicho una vez que le conté de Sasuke, no había podido aguantar mi postura y me eche a llorar en su pecho.

'Debe tener algo bueno'

Había dicho Naruto. Debo estar loca por enamorarme de alguien que parece un monstruo, pero recordando cuando éramos niños… o que me complaciera en todo lo que hacia. Quizás si era esa la persona de la cual estaba enamorada. La cual en este momento se había extinguido o estaba muy bien escondida. Seguramente, eso era lo bueno que tenia… los recuerdos que llevábamos. Que llegaban a mi mente cada vez con más frecuencia, y estaba segura de que el motivo era porque estaba demasiado cerca de él para mi propio corazón.

Tenia que irme de aquí.

—Sakura.

Salte del sillón de un tirón, limpiándome los restos de lágrimas en mis mejillas. Enfoque mis ojos verdes en los negros de él, escudriñándolo con la mirada. No pareció sorprendido por mi actitud, más bien parecía complacido. Fruncí el seño y me pare derecha, si algo salía mal podía pegarle con el florero en la cabeza.

—Creo que hemos empezado mal nuestra relación —Dijo con voz tenebrosa, por alguna razón este hombre no me daba buenas vibras. De hecho, parecía la misma muerte mirándome—. Se que no te caigo bien, así como a mi tampoco me cae bien Sasuke. Por lo que he venido a hacerte una propuesta.

Alce una ceja y lo mire desconcertada.

—Una… ¿Propuesta?

—Exacto. Yo hago algo que se que quieres —Comento con una sonrisa forzada, caminando hacia mi. Me aleje por arte de reflejo, prefería mantenerlo lo más alejado posible—. A cambio, tú desapareces de aquí.

—¿Y que seria?

—Te ayudare a escapar —Mis ojos se abrieron sorprendidos, mientras una luz de esperanza aparecía. Pero se fue tan pronto como llego, Sai se veía mucho peor que estar al lado de Sasuke.

Guarde silencio. Eso era lo que yo tanto estaba esperando, ¿Por qué lo pensaba tanto, entonces? ¿Por qué no me alejaba de Sasuke? Él era el problema en mi vida, todo el dolor lo infundía Sasuke. ¿Podría ser capas de escapar de èl? ¿De dejarlo enterrado nuevamente en mi mente?

—¿Aceptas? —Me urgió Sai.

¿Dios, qué hago?

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Continuara

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¡Ay, dios! Disculpen la demora por favor!! Se que en este momento querrán acogotarme por subir tan tarde el capiii, pero juro que no pude hacerlo antes! :(

También decepcione a mucha gente, estoy segura… agradezco de todo corazón su apoyo y tratare de subir los capis lo más rápido que pueda. Solo ténganme paciencia, si?

Er… creo que es todo… MUCHAS GRACIAS POR SUS REVIEWS Y EN VERDAD LO SIENTO!!

Me dejarían su opinión?