Hetalia y sus personajes no me pertenecen, hago esto sin fines lucrativos.
Yaoi, Rated M.
-"ABC..."-. Diálogo
-"ABC..."-. Pensamiento
Cómo están? Bien? Eso espero :)
Respondo a reviews:
Yuu: No! No odies el FrUK, es lindo y rosa y bonito... (?). No ya, hablando en serio, por favor no me pidas que se quede con otros, no quiero dejar a personajes sin pareja, Scott y Francis son los más probables, por el Britaincest no deberían preocuparse puede funcionar y todo, jejeje. Y para nada estás diciendo estupideces, me encanta saber las opiniones de los lectores, así voy a saber qué clase de relaciones les gusta (OoC o no), por favor, sigue leyendo y dale una oportunidad a lo que venga.
Kari: Me tenías abandonada :(, nah, no pasa nada, sólo espero que sigas leyéndome y disfrutando este fic. Muchas gracias, creo que yo me he centrado mucho en los personajes (por lo menos en Arthur si) porque quiero que comprendan sus acciones y su forma de actuar, todo tiene una razón de ser. No entiendo muy bien lo que me quieres decir con lo de los guiones y comas, para diferenciar los diálogos del pensamiento uso generalmente cursiva para el pensamiento y normal para el diálogo, a mí no me confunde mucho pero creo que debería ponerlo como aclaración al inicio del capítulo :).
Si, el incest de esos dos, socialmente, sería muy difícil de manejar, más adelante explicaré cómo quedaría una historia con esta pareja (en mi opinión), tal vez podría ser destructiva, eso no lo había pensado así, claro que dependería mucho de lo que suceda entre ellos, en cuanto a la relación entre hermanos, si Arthur le dio la oportunidad de recuperar algo entre ellos, por supuesto que nunca sería lo mismo que si nunca hubieran peleado o algo así. Pero creo firmemente en que todos podemos llegar a perdonar a las personas en algún momento porque maduramos y vemos la vida de otra forma.
La relación entre el fráncés y Artie es distinta, lo que pretendo hacer es desarrollar personajes, y después empezar a solucionar problemas entre ellos, cada problema tuvo su intensidad y algunos son peores que otros, así que tomaría tiempo para que los solucionaran, y como había dicho en algún otro comentario; así se quede con Scott o con Francis, se va a observar algo de FrUK y algo de Britaincest (aunque sea un poco), porque es como un gusto que me quiero dar en este fic y porque quiero que los lectores vean que hay posibilidad con uno o con otro personaje.
Si, el UsUK terminó, no me preocupé mucho por eso, salvo porque es la decepción amorosa de Arthru más reciente y porque era obvio que le dolería aunque fuera sólo un poco. En cuanto a tu aviso, si, sé que hacer que un personaje tenga muchas opciones es casi Mary Sue o algo así, pero aseguro que no es así, si te fijas bien, sólo hay tres intereses, y uno ya acabó, osea que sólo quedan dos. No idealizo al personaje, simplemente lo veo un poco más realista, en el mundo cada persona tiene un aproximado de seis a siete posibles parejas, y estadísticamente en algún punto de tu vida los sopesas y comparas, presentes o no; pero sé que no es así en esta historia, Arthur sólo tiene dos, Scott y Francis. Ahora que si va a usar a Antonio... jejeje, tendrás que verlo poco a poco, muajaja (he de admitir que esa pareja es linda).
Por la broma, eso se explicará después, lo juro :). Y claro que debe haber más FrUK, sólo se paciente. Por la estrategia de Scott, es algo sencillo realmente, porque lo sencillo es casi perfecto (no recuerdo quién dijo eso :S).
Agradezco tu review, es agradable leerte de nuevo, de verdad, espero que el cap te guste.
Rose: Una lectora tímida, jejeje, no hay problema, qué bueno que te hayas animado a comentar ahora. No sé si lo mencioné antes, pero esta historia comenzó como un FrUK, tal vez por eso podría ser que parece ideal, jejej (es una pareja que me encanta!). Si, Francis de verdad quiere a Arthur, eso no es sorpresa, pero ha hecho cosas al inglés que lo han lastimado, así como Arthur a él, su relación está un poco fragmentada, pero ninguno quiere hacerle daño a ninguno (o no intencionalmente). Como ya respondí antes, Alfred (ese niño, jeje) no puede ser pareja de Arthur porque Arthur lo dijo así, le dio una sentencia bastante clara :). Si la relación Scott y Arthur va a ser difícil y lenta, si se da, porque Arthur quiere un hermano y Scott también, eso es importante para ambos... y claro que va a haber sobreprotección, así es como es Scott, jejeje. Me resultó muy útil la opinión, me agrada ver cómo ustedes perciben a los personajes, es lindo y sus críticas y observaciones son muy apreciadas, gracias.
Amelie: Wow! vaya gran comentario (lo amo!). Gracias por tu comentario y tus palabras tan encantadoras, te sube la moral saber que alguien le gusta tanto tu historia, creo que yo también dividiré mi respuesta para tí, jejeje:
-Si, veo ahora que no a muchos les gusta el UsUK, por lo menos no como creía, y no hay mucho problema porque ya acabó, si te soy sincera amo la pareja, pero también veo forzada la relación cuando la condicionan a los cuidados que recibió el menor por parte de Inglaterra (pero hasta yo ocupé ese argumento antes). Y si, yo tampoco veo a USA haciendo cosas que sólo al mayor le gusta (en todo caso sería al revés) simplemente no le va, Arthur ES un romántico (para mí si, sólo que lo oculta muy bien). No, esta vez la pareja jamás habría podido triunfar, porque simplemente los personajes de Francia y Escocia son mucho más pesados que él, esos dos son más... eh... pues profundos, a falta de una mejor palabra.
-Cuando empecé a leer sobre Hetalia, descarté de inmediato la pareja FrUK, es que no lo sé, se me hacía tan rara. Pero conforme fui leyendo la interacción entre ambos, me di cuenta de que en realidad ambos eran tal para cual, su relación de amor-odio es tan linda que no pude evitarlo, me enamoré de ellos. Si, es mucho más llevadera porque comparten experiencias y edades principalmente, y en este fic pues es obvio que compartieron una amistad, pero también hubo problemas y cosas que los separaron y por eso es que doy la posibilidad de que queden o no juntos. Ambos serían una pareja muy bonita y si, los veo en una escena teniendo una cita, es... no lo sé, cannon tal vez. Y por lo de Francia, él es un amor, un tonto a veces al igual que Arthur, es romántico y más abierto.
-No creo que el incest sea el problema de muchos, lo sé, (qué pareja es esa [ausui]? no la conozco o no la reconozco) es normal que no vean juntos a esos dos porque simplemente hay cosas que no puedes congeniar entre ambos, pero ten en cuenta más las actitudes y no la historia que sabemos de ellos, yo entiendo cuantas cosas han pasado entre esos dos y en mi opinión no creo que sea imposible verlos juntos, pero esa es sólo mi opinión, por eso pido las suyas. Sí, Artie necesita apoyo familiar, pero eso no significa dejar de lado el romanticismo, obviamente la vida no se soluciona así y no lo escribiré aquí de esa forma, pero creo que Arthur ha sabido arreglárselas solo desde pequeño, obviamente ahora las cosas se supone que mejorarán.
No comentaré nada del adelanto, salvo que sé que Arthur quiere (o quería) a Francis, Arthur es muy lindo y no admitiría sus sentimientos súper secretos con nadie más que nosotros :D. Y pues no, los hermanos del inglés no lo molestaban con eso porque no sabían y Scott se moriría del coraje si lo viera (aunque Arthur ya se lo hubiera dicho), después de todo (amor de pareja o no) Scott sigue siendo su hermano y obviamente se preocupa por él y su bienestar.
Me encantó tu comentario, no, no me aburre para nada. Amo ver tantas letras dirigidas a mí y a lo que escribo, muchísimas gracias
Te abrazo de regreso y te mando un beso :), saludos. P.D.: No importan las faltas de ortografía, lo que vale es que te hayas tomado la molestia de escribirme, jejeje.
Bien, después de responder, ahora a leer :D
Vida
Capítulo 6, Amistades
Arthur avanzó todo el patio mirando cualquier cosa menos a las personas con las que se cruzaba, hasta la oficina del presidente escolar; recogió los trabajos que debía entregar en las clases del día y los guardó en la mochila, siempre sintiendo las miradas de todos en su espalda. Pero eso no era lo que le molestaba, lo molesto era que durante todo el camino alguien le había estado siguiendo y por los pasos podría jurar que era Antonio Fernández Carriedo.
El rubio suspiró, no era lo que tenía planeado cuando empezó una conversación civilizada con el ibérico, lo único que quería era tranquilidad y el chico parecía no querer dársela. Caminó sin importarle cojear un poco, se estaba desesperando con rapidez.
Lo ignoró porque no estaba de ánimos, lo ignoró porque no sabía qué decirle para que se alejara sin que pareciera que lo odiaba (porque lo odiaba), lo ignoró porque seguía pensando en todo el asunto de Scott y eso era mucho más importante que los idiotas de sus compañeros. Pero no podía ignorar por mucho tiempo la presencia de alguien que lo seguía, era instinto de sobrevivencia que había adquirido en tiempos pasados.
-"Scott me ha dado la oportunidad de "sacarse una espina" como antes"- recordó su encuentro con Alfred y sonrió un poco –"Quisiera saber qué pensó de Scott y de mí en ese momento… si todavía me cree un debilucho"- extendió su sonrisa un poco más, sabiendo el terror que ambos podían inspirar a alguien de mente tan débil como Jones.
Ojalá nadie escuchara sus pensamientos, podría parecer que discriminaba al americano simplemente por lo que había hecho… y no era así, Jones se había ganado el desprecio que le mostraba, pero sabía que el menor era lo suficientemente tonto o fuerte como para superarlo, por lo menos mucho más fácil de lo que lo hubiera hecho él. Era cierto que detestaba a alguien que jugara de esa manera con los sentimientos, y eso le habían hecho a él, sin embargo, no pretendía hacerle pasar lo que él había vivido.
-"Arturo, ¿por qué tantas sonrisas?"- la voz con acento marcado interrumpió sus pensamientos y por poco rompe su sonrisa, pero la compuso y siguió con la actitud que había tomado el día anterior con el español.
-"Buen día Anthony, ¿deseas algo?"- deliberadamente ignoró la pregunta porque no podía decirle que estaba pensando en torturar psicológicamente al americano que le había hecho llorar y que por eso sonreía así –"Estoy feliz, ¿acaso no puedo?"-.
Antonio no podía creerse eso tan fácilmente, el día anterior había visto la miseria inscrita en su rostro y la dificultad que le había causado dirigirle a él una simple sonrisa, pero… ¿cómo no creerle cuando de verdad parecía feliz?
-"Claro que puedes, pero quiero saber la razón, eso es todo"- se encogió de hombros. Si podía sacar algo de información del tipo que ayer había visto toda la escuela, seguramente todo el mundo estaría agradecido –"¿No será por el tipo que te trajo acá en ese auto? ¿Quién es?"-.
-"No es de tu incumbencia Anthony… podrías usar eso para, no lo sé, mandarme a otra cita para que me dejen ahí o dejar que yo haga tu trabajo como chantaje"- se encogió de hombros de la misma forma que el más alto, que en ese momento estaba algo incómodo –"O no entenderías muy bien lo que pienso… o te asustarías por nimiedades como lo que pensaba"-.
Arthur admiró lo que unos pocos comentarios tontos y mordaces podían hacerle a las personas más simples del mundo, después suspiró, si quería hacer algo en su contra debía extender un poco de su información para generar la confianza.
-"Estoy feliz porque estaba recordando algo y porque quisiera saber algo y no puedo en estos momentos"- le extendió a Antonio unas hojas –"Es la copia del trabajo que entregué ayer por ti, léelo, por tu bien"- sacó el Quijote de su mochila, lo regresaría a la biblioteca ese día dado que tenía un poco de tiempo libre, así que lo dejó ahí encima, si de algo estaba seguro era que los libros contenían algún tipo de veneno o sustancia nociva para los estudiantes y nadie se atrevía a agarrar uno tan grande como ese… y menos en su idioma original.
Antonio notó el volumen y sintió una punzada de culpa –"¿Lo leíste todo?"- Arthur asintió cerrando la mochila que llevaba, no sentir el libro era literalmente un peso menos en sus hombros –"¿En español?"- preguntó dudando verdaderamente de la respuesta.
-"Fue un requisito del trabajo, ¿no? Tu querías este libro y desgraciadamente era el único en tu idioma"- gruñó por lo bajo y Antonio no lo notó.
-"Pero aprender en… tan poco tiempo mi lengua es…"- vio que el rubio extendía una sonrisa, que le hizo sonreír de regreso –"Debería hacerlo más seguido"-.
-"Vaya… creo que no eres tan estúpido como lo pareces"- Arthur se forzó en mantener la sonrisita que había dado –"Obviamente no aprendí español de la noche a la mañana, de hecho no lo puedo hablar sin soltar mi acento terriblemente o simplemente equivocarme"- esquivó a un muchacho que iba directo en la dirección contraria, por poco le daba a la bolsa que tenía la ropa que regresaría ese día –"Pero leer en español es mucho más sencillo"-.
Aunque eso era una mentira, había sido difícil entender y había sido aún peor terminar ese libro maldito; al final había terminado con leerlo junto a un diccionario y una gramática especial, había sido agotador, pero por lo menos ahora ya sabía otro idioma en lo básico.
-"Increíble"- el moreno negó con la cabeza y no salió de su asombro, no sabía qué decir a eso, en vez de seguir con lo mismo, cambió de tema con lo primero que le vino a la mente –"Ya no le hablas a Fran, ¿por qué?"- lo miró extrañado, si obtenía respuesta se la podría dar a su amigo, porque sabía que el francés extrañaba la extraña relación que tenía con el inglés.
Además, la presencia de ese otro tipo pelirrojo justo después de la pequeña broma que le habían jugado a Arthur era más que sospechosa, no entendía qué rol podía estar jugando en la vida del rubio y cómo podría afectar a Francis una vez que descubrieran exactamente cuál era la conexión con el más bajo.
La pregunta lo tomó por sorpresa, no pensó que el tipo ese fuera tan directo, pero de nuevo recordó que las personas simples hacían cosas simples y una de las cosas simples que eran bastante aplaudibles de esas personas eran las conversaciones directas –"… No, ya no le hablo"- aunque eso le parecía una definición bastante burda, no les hablaba a muchas personas –"Y no es algo de lo que quisiera platicar especialmente contigo"-.
-"Pero me hablas a mí, eso es…"- quiso decir que era venganza o algo así.
-"¿Venganza?"- rió un poco a la expresión del español –"No, jamás haría algo así…"- rió un poco más –"Haría cosas mucho peores Anthony"-.
-"Te invito a comer en el almuerzo y me lo explicas"- ofreció sin problemas.
-"¿Y tus amigos Anthony?"- lo miró con condescendencia, a veces era tan sencillo manipular que no necesitaba pensarlo –"Lo siento, no quiero que tengas problemas con ellos o tus conquistas y luego yo sea la causa"- empezó a caminar al salón apresurando el paso –"Sabes que a Francis lo conozco desde hace mucho, ¿cierto?"- el español asintió, no había pensado en obtener una respuesta tan pronto, tal vez Arthur era de esas personas que tomaba confianza muy fácil –"En un principio éramos amigos… o yo pensé que así era"-.
-"Pero…"-.
-"Pero nada"- lo cortó secamente –"Así pasó un tiempo, cuando entré a este instituto y lo vi, me alegré mucho"- dejó que una sonrisa se extendiera en el rostro una vez más, le dolería el rostro en la noche –"Ustedes ya eran amigos en esos momentos y debo admitir que me sentí celoso, eran ustedes dos contra mí y era obvio que los elegiría a ustedes, así que simplemente me alejé, pero las bromas…"- lo miró mal, reprochándole con la mirada lo que no podía extender con palabras como quisiera –"El lunes fue la gota que derramó el vaso; pensé que era de mi confianza, pero me demostró lo contrario al contarle algo a mi "amigo", me equivoqué y pagué el precio de una humillación"- bajó el rostro.
Iban llegando al aula y vieron que no había muchas personas ahí, Arthur dejó la mochila en su sitio habitual y observó que el español, como ayer, había dejado sus cosas en el lugar que normalmente Francis ocupaba.
-"Arthur… lo siento, yo no lo sabía y… pero a mí me perdonaste, ¿por qué no a él?"- casi sintió un golpe en el rostro cuando la mirada del menor lo desafió.
-"A ti tampoco te he perdonado, y no sé si lo haga, no por esta última, sino por los dos años que tuve que callar. No te creas tanto"- arregló un poco su gesto –"Es distinto, a ti no te conozco y tú no me conoces, no sé lo que te impulsó a verme sufrir y no sé si quiero saberlo… pero a Francis, se suponía que él me conocía, que yo lo conocía y ambos compartíamos una amistad algo más longeva que la de ustedes y sin embargo eso no lo detuvo"- apretó los puños –"No puedo perdonar tantas veces a alguien, así que lo mejor que le puedo ofrecer es eso"-.
Antonio iba a agregar algo más, pero fue interrumpido por la voz estruendosa de Gilbert, que por primera vez no le pareció oportuno. Tenía que hablar con Gil y Fran para…
-"Anthony…"- murmuró y esperó a que el aludido volteara –"Por favor, no se lo digas, se burlará y después se lo dirá a Francis y descubriré que jamás fue un amigo, por favor, no se lo digas"- vio al otro asentir con dudas –"Por Dios, esto es tan fácil que casi siento pena por él… casi"-.
-"Tiene razón, Gil se reirá, y definitivamente aún le debo un gran favor a este tipo, que no me ha cobrado… pero a Francis se lo diré, tengo que hacerlo para que solucione todo esto"-.
-"Seguramente el primero en saber todo lo que dije será Françoise"- estaba molesto por eso, porque sabía que a pesar de pedir algo explícitamente, nadie respetaría sus absurdas peticiones.
-"Antonio, ¿qué haces hablando con el niño?"- Gilbert entró como si nada y dejó su mochila al lado de la de Arthur, parecía que venía de buen humor. Antonio por otro lado, tuvo un poco de remordimiento, ahora que sabía un poco del chico, sobre la actitud que tomaban con él. Lo miró de reojo antes de voltear a saludar a su amigo.
-"Pues hablando Gilberto, eso es obvio"- sonrió brillantemente y se dejó abrazar por el albino, era normal todo eso.
Por una extraña razón, volteó a ver al rubio, tenía puesta una chaqueta que era varias tallas más grandes que él y su cabello cubría su rostro, por lo que no podía ver las expresiones del más bajo. Quiso ver alguna reacción a la llegada del albino, pero Arthur no levantó la mirada y fingió que jamás habían hablado.
-"Entonces yo también quiero hacerlo"- dejó el abrazo y se acercó a Arthur.
Para ese momento Arthur estaba completamente seguro de que recibiría algún golpe en su brazo herido, podría pensar que el más idiota del trío era Beilschmidt, pero se fijaba en detalles que los otros dos no y juraría que sabía que su brazo estaba fracturado y su pierna le dolía. Cuando sintió el golpe en el brazo Arthur no se mostró defraudado, levantó la vista al alemán, intentando descifrar el rostro del tipo, le estaba costando mucho trabajo mantenerse de buen humor –"Creo que sabes qué tanto me lastima tu mano, ¿verdad?"-.
-"¿Sí? No sabría decirlo"- sonrió –"Vamos a hablar un poco"-.
Arthur tuvo una idea, se soltó de la mano e intentó que su voz sonara con fluidez –"Tienes la razón Beilschmidt, ayer, en el almuerzo, llegó una persona"- omitió que en realidad habían sido dos, no quería enfrentamientos con el español antes de tiempo y por lo que veía en su rostro podría haber problemas pronto si él no se controlaba –"Roderich… creo que lo conoces, van en el mismo club, ¿o no?"- si Arthur pudiera haber visto el cambio de color en el rostro del albino, habría notado que estaba mucho más pálido que de costumbre, pero en ningún momento se preocupó por ello y en vez de eso se giró en su asiento –"Estábamos hablando curiosamente de una linda noticia que corrió por la escuela, ¿sabes?"- esta vez dirigió la mirada al español también.
-"¿Ah… sí?"- el más alto de los tres se sentó a un lado de Antonio, no quería admitir lo mucho que le preocupaba ese asunto –"Si Rod lo sabe soy hombre muerto… no sabía que ellos dos se llevaban tan bien"-.
-"Sucede que, como es el presidente de su club, lo conozco desde hace dos años, es una buena persona y disfruto tomar el té con él"- dejó de lado su sonrisa –"Al diablo el español, quiero fastidiarlos un poco"- pensó y se tocó el brazo –"Iba con Vargas, el mayor de los nietos del director, estoy seguro de que ambos lo conocen"-.
Se sintió complacido de tener a ambos chicos callados y con total atención en él por una vez –"Son agradables, varias veces Lovino lleva comida casera para compartir"- desvió la mirada –"Sabían de mi… pequeña cita con Jones, ¿puedo preguntarles por qué?"-.
-"Arturo… nosotros… es decir, ya me había disculpado antes"- intentó darle una mirada de reproche, pero no pudo.
-"Sí, lo sé… pero pregunto porque Jones era el único que sabía de eso… o…"- una idea se le vino a la cabeza, últimamente tenía varios de esos momentos –"¿Quién más lo sabe?"- no era necesario ser un adivino como para saber que toda la escuela lo sabía.
-"Relájate Kirkland, no es para tanto, creo que el niño ni siquiera ha hablado de ello y no lo hará, sería malo para su reputación de todas formas, ¿no lo crees?"-.
-"Claro… ¿cómo Alfred Jones, el popular corredor del equipo de futbol americano, podría salir con el ratón de biblioteca Arthur Kirkland?"- sabía que no debería afectarle, pero no podía evitarlo, le dolía que ese niño pensara así de él –"Sé que ya no siento nada, de hecho creo que jamás lo hice y que sólo era simple gusto físico, pero no entiendo por qué duele tanto que piensen así"- apretó las manos en puños, si contaba bien la hora, pronto comenzarían las clases –"Lo sé Gilbert, de hecho fue algo que dijo Roderich cuando hablábamos, sobre… tu presencia en el club y algo que no entendí muy bien"- admitió sin interés.
-"Rod puede decir muchas cosas… estoy seguro de que lo estás inventando"- aunque Arthur no podía ver la seguridad ahí, exageró un poco la actuación que llevaba hasta el momento.
-"Escucha, voy a hablar con él, Eldestein es una persona razonable, pero se veía furioso"- y no mentía, el chico era práctico y si el alemán representaba una amenaza para él, vería la manera de alejarlo –"También se disculparon, ambos, por lo que ustedes dos…"- dejó la frase inconclusa cuando vio que los amigos compartían una mirada de culpa –"Implantar culpa, fácil"-.
-"Mira Kirkland, lo lamento de verdad… no creí que llegaría a tanto"- miró algo con qué distraerse, hasta que se percató de la mochila vieja que llevaba el rubio –"¿Te gusta Simple Plan?"-.
Arthur no podía creer su mala suerte –"¿Por qué soy yo quien tiene que lidiar con los niños con déficit de atención y no alguien más?"- sin embargo, le agradó un poco que el albino notara eso, el día anterior nadie había dicho nada de su mochila y el cambio de tema por algo como la música siempre era tranquilizante, pensó con ciertas rencillas que la actitud de Gilbert era algo tierna, similar a la de un niño y se lo hizo saber.
-"Eres un niño… en el cuerpo de un adolescente…"- rió un poco antes de contestar –"Sí, me gusta, y otros grupos también. Espero que no creyeras que soy un renegado social… también tengo vida después de la escuela"- y agregó para él –"Bueno, antes la tenía, pero no es algo que tú tengas que saber"- extendió la sonrisa en su rostro, ya cansado de hacer lo mismo –"No quiero hablar de sus bromas, como le dije a Anthony, eso es agua pasada… además…"- agregó recordando lo que le había pedido Scott –"Estoy de buen humor hoy, no quiero arruinarlo"- se volteó en su asiento justo a tiempo, justo para ver entrar a la mayoría de sus compañeros, que siempre esperaban al final para entrar al salón y ganar un asiento ahí.
-"Nadie me había dicho eso en bastante tiempo… no desde que entré a la pandilla, eso es seguro"- Gilbert decidió que tal vez Arthur Kirkland no era tan mala compañía, tenían algo en común, aunque el inglés no lo supiera, ambos gustaban de la misma música y le agradaba haber tenido una conversación tan extraña para variar –"Aunque todavía me preocupa lo que le dijo Roderich, pero si aboga este enano por mí… le deberé un favor bastante grande"- no quería perder la poca confianza que el austriaco le tenía.
Arthur, ajeno a esos pensamientos, se dedicó a ignorar olímpicamente a todos los que lo miraran, generalmente en esa escuela evitaban voltear a verlo porque no era lo suficientemente interesante, pero ahora que había llegado a la escuela en un auto deportivo, con su hermano como compañía, seguramente los nada superficiales compañeros que tenía estaban curiosos de su vida. Y sabía que especialmente el Bad Touch Trio sin incluir al francés.
Estaba ansioso, las preguntas que le fueran a hacer después no las podría contestar porque Scott se lo había prohibido, y sabía perfectamente que si Scott lo prohibía, se aseguraría de que él lo cumpliera así. Por eso no podía hablar y fingir cualquier cosa, Scott había sido muy vago. Estaba tan distraído en sus pensamientos, que no notó que Francis estaba frente a él y que el profesor jamás había llegado –"¿Por qué no me sorprende?"- se preguntó cuando por fin notó la presencia del otro rubio frente a él, y el hecho de que nadie permanecía en su lugar.
-"Arthur… debemos hablar"- el inglés no quería ir, quería gritarle que lo dejara en paz, pero el día anterior había pedido algo a ese tipo y debía pagarlo de alguna manera, asintió con la cabeza y lo dirigió a la parte más apartada del aula, donde con seguridad los otros dos idiotas los cuidarían para que hablaran.
-"Habla entonces"- le concedió la palabra cuando revisó que nadie estuviera escuchando.
-"¿Cuándo llegó?"- Arthur suspiró fastidiado, ni siquiera tenía ganas de cubrirlo.
-"No es algo que te importe"- respondió con sencillez –"¿Terminaste?"- quería alejarse un poco de Francis, no había notado el poco espacio que le dejaba para moverse y sólo podría zafarse de la conversación si lo empujaba con fuerza.
-"No… ¿Él te hizo esto?"- le tocó la mejilla con mucho cuidado, casi como si fuera cristal –"¿Estás bien?"- Arthur abrió los ojos sorprendido, generalmente Francis no era una persona que se preocupara tanto por él.
-"… Si, él lo hizo"- Arthur tomó aire, las palabras habían salido solas, siempre que se le acercaba el francés le era difícil contener sus palabras –"Pero no veo por qué tengo que rendirte cuentas especialmente a ti"- recuperó su persona y alejó al más alto de su espacio vital –"Gracias por lo que hiciste ayer, pero no significa nada, tú y yo no somos amigos y no pienses en recuperar cualquier tontería conmigo"- se cruzó de brazos, aguantando el dolor del brazo herido.
Francis no tenía el control del mundo, se sentía mal por el rubio frente a él, si, quería reconfortarlo y ser de nuevo alguien de confianza, por supuesto, pero también tenía dos amigos que no habían hecho por él nada más que lo mejor; no podía dejar que el inglés quisiera lastimarlos sólo por su estúpida idea de ojo por ojo, idea que había aprendido de esa estúpida pandilla o grupo o lo que fuera. Se aseguró que los otros dos no escucharan lo que iba a decir a continuación.
-"¿Por qué contra ellos dos?"- murmuró casi suplicando –"Déjalos en paz y me aseguraré de que no se metan contigo de nuevo"- el inglés negó con la cabeza –"¡Sabes que estás actuando como el chiquillo de siempre!… ¡Madura!"-.
Arthur sonrió amargamente –"Así que ellos merecen tu protección… ¿no?"- el francés quiso agregar algo –"Está bien… esto me demuestra de nuevo a quién le debes lealtad, pero no dejaré de hablarles…"- conectó la mirada con el otro rubio –"Y tampoco cambiaré de idea"- se acercó a su asiento y agarró la bolsa con las cosas que le habían comprado –"Y tampoco cambiaré de idea, puedes llamarme como gustes"- le extendió la bolsa –"¿Sabes?"- dijo más fuerte, lo suficiente para que los otros dos escucharan sus palabras y se giraran discretamente a verlos –"Me duele que puedas defenderlos a ellos… y a mí no"- cuando Antonio y Gilbert se giraron seguramente culpables por sus palabras, extendió una sonrisa igual de amarga como la anterior y bajó de nuevo su voz –"Eres un maldito hipócrita… deja que los matones se defiendan solos… y no te metas, sabes lo que te puede pasar si lo haces"- vio que el francés no agarraba la bolsa –"¿Por qué no la tomas?"-.
-"Porque eran un regalo para ti"- el gesto se endureció –"¿Qué piensas hacerles?"-.
-"Ojo por ojo… sé que lo detestas, pero… no me importa más"- frunció el ceño y golpeó el pecho del mayor con la bolsa y su mano –"Son tus cosas para una broma pesada, más el dinero que gastaste por ellas, gracias a Scott puedo pagarlo ahora… no pretendo quedarme con esto"- se movió hacia su asiento –"Escucha Francis"- le puso una mano en el hombro con seriedad.
-"¿Sí?"- tenía la mente revuelta, se sentía culpable de tantas cosas que no sabía siquiera cómo había logrado articular palabra frente al rubio, se sentía culpable con sus amigos porque entendía que callaría de nuevo lo que sea que Arthur planeara hacerles –"Soy de lo peor…"-.
-"Cuando puedas ver lo que hiciste y entiendas lo que yo hago, entonces podemos hablar, ¿sí? No quiero tener problemas este año"- se encogió de hombros –"Igual hablaremos cuando puedas conectar más de treinta palabras, no antes… y deja en paz a Scott"- lo miró como amenazándolo.
Se sentó en su lugar, más cansado que antes –"No debería sentirme mal, él es el que debería sentirse mal por lo que me ha hecho desde siempre. Yo soy la víctima aquí, no ellos"- miró de reojo a los otros dos que intentaban sacarle información a su amigo –"Ellos me hicieron la vida un infierno silencioso, ellos… ellos deberían sentirse así de mal, ¿por qué me importaría lo que piense Francis de mí? Yo soy maduro, lo puedo ser si quiero. ¿Por qué no simplemente se disculpan como se debe? Es lo único que pido… ¿por qué no pueden hacer lo que hizo Scott?"- se llevó las manos a la cabeza sin pensarlo, el dolor comenzaba a avanzar, normalmente podía controlarse a tal punto que jamás un dolor de cabeza por estrés aparecería, pero ahora no –"Los odio, y esos tres van a pagar por ello, no tengo por qué sentirme culpable…"-.
Las clases comenzaron poco después, una media hora después, con las disculpas del profesor de la materia y con un lindo examen que había sido pospuesto. Arthur sentía el dolor de cabeza aumentar, sabía que necesitaba comer algo para dimitir el dolor, y no mejoró cuando escuchó la campana que anunciaba el descanso tan anhelado.
Se levantó del lugar, ignorando las intensas miradas que aún recibía por parte de muchos, tomó su mochila como un gesto de desconfianza y salió a la primera oportunidad que tuvo, debía regresar el libro, tenía que revisar tres clubes con inconsistencias en sus administraciones y solucionarlo antes de salir de la escuela, quería evitar toparse con alguien indeseado y definitivamente deseaba alejarse de todo para poder comer cualquier cosa que le pidiera a los chicos que trabajaban con él.
Cuando llegó al aula de la presidencia escolar no habían pasado más de cinco minutos y suspiró, dejó su mochila, tomó el libro que debía entregar y lo llevó directamente a la biblioteca, que estaba más cerca de ahí que de su propio salón; la chica que estaba ahí siempre era amable con él y le tenía consideración cuando se la pasaba leyendo todo el día argumentando estar trabajando en presupuestos y esas tonterías que tenía que hacer.
-"Buen día"- saludó cuando la vio recibiendo los libros, era bibliotecaria escolar por su corta edad, ella era, si no se equivocaba, estudiante recién titulada que recibiría otro trabajo por esas fechas, la extrañaría por su amabilidad y su respeto, era inteligente y podía mantener una conversación aceptable con ella.
-"Buen día Arthur"- le saludó, era bellísima, lo aceptaba, y tenía una actitud que cualquier tipo desearía, pero para él la chica carecía del carácter que le había visto a muchas otras que seguían siendo amables y bellas.
-"Regresé el libro un poco antes, Jeanne"- su nombre le supo amargo, era tan buena chica, que por más que quisiera odiarla no podría, de hecho era de sus pocos amigos ahí –"Qué pena que fuera la novia de Francis el año pasado"-.
-"¡Qué bien!"- le sonrió sin problemas, Jeanne había mantenido la actitud cortés y amable con él, a pesar de saber de su antigua amistad con el francés, Arthur no sabía si ella entendía lo que significaba hablarle a él y no a Francis, pero entendía perfectamente la actitud de la chica –"Déjalo aquí, lo acomodaré en un rato… ¿cómo está él?"- preguntó con la misma voz.
Arthur suspiró –"Y es por eso que no es de mi total agrado; ella, como todas las personas, buscan un beneficio por hablarle a otros"- dejó el libro encima de la mesa donde ella estaba recibiendo todos –"Supongo que bien… al final tenías razón Jeanne…"- se inclinó a modo de despedida, pero antes de irse ella le tomó el brazo herido.
-"Es tú amigo, no tienes que dejar de hablar con él sólo por…"- el chico la cortó con una mirada, con eso podría entender que no estaba aún de humor para hablar del tipo.
-"… No te confundas… él ha juntado puntos conmigo para que yo piense como pienso de él, no tiene nada que ver con su relación"- la miró con rencor muy bien disimulado –"No volvamos a tocar el tema, ¿te parece?"-.
Ella había sido engañada por el francés mujeriego, pero a Arthur le constaba cuánto se querían ambos, aun cuando habían terminado en tan malos términos Francis le deseaba lo mejor y ella a él; como único conocido en común de ambos, el inglés había tomado el lugar de mensajero de buenas intenciones, vigilando al que creía su amigo para la bibliotecaria y dando cuenta de lo bien que ella manejaba su vida después del rompimiento.
Le frustraba tener que hacerlo, no era su obligación y de todas formas lo hacía, Francis por mucho más tiempo del que quería contar había sido algo más que un amigo para él, incluso en esos momentos le molestaba no poder pensar en el francés sin dolor, pero eso no significaba nada para ningunos de los dos exnovios; por un lado Jeanne D'Arc era por mucho ingenua y, por qué no decirlo, algo egoísta porque solamente preguntaba por aquello o aquellos que le interesaban (dicho sea Françoise Bonnefoy) y Francis… era similar, ninguno de ellos había tomado en cuenta que él, Arthur Kirkland, tal vez se sentiría incómodo intercambiando noticias para esos dos.
Pero ahora nada de eso era muy importante –"Lo siento Arthur… a veces no me fijo, sólo hablo de él y de mí, no pienso en tus problemas"- no era muy importante porque después de un comentario como el que le había soltado a Jeanne, ella entendía qué era lo que hacía mal y lo corregía como podía –"Dejemos el tema por un tiempo entonces"-, en ese momento Arthur sonreiría y se iría del lugar, sin embargo en esos momentos no estaba de humor, asintió con el rostro sereno y salió del lugar con cuidado.
Llegó de nuevo al aula y se sentó para revisar los papeles que tenía enfrente, no habían pasado más de quince minutos de eso estaba seguro y ya estaban dos chicos de cursos mixtos que esperaban a ser recibidos por él para alguna tontería, revisó su agenda y supo que esas visitas no eran esperadas, suspiró y subió la cabeza.
-"¿Qué se les ofrece?"- no los reconocía, pero estaba seguro que uno de ellos era de primer grado y el otro era de segundo.
-"Somos del equipo de futbol soccer"- dijo el mayor de ellos, pero esa información ya la sabía, no era tan importante y por lo tanto el rubio sólo asintió –"Queremos hablar sobre los entrenamientos de Antonio Carriedo"-.
-"¿Si? ¿Qué desean?"- aburrido, era lo único que había escuchado.
El menor se armó de valor y dijo en voz temblorosa, como si le temiera al rubio –"Antonio debe ir a practicar el viernes, es para el partido del sábado en la tarde, sino va podríamos perder"- Arthur suprimió una sonrisa.
-"Bien, que lo haga, esos son asuntos de cada club donde yo no puedo hacer gran cosa… pero…"- los dos chicos se tensaron –"Carriedo tiene asesorías conmigo el viernes y no deseo que llegue tarde, tengo entendido que su entrenamiento es muy largo…"-.
-"¡Pero él necesita practicar con el resto del equipo!"- Arthur se fastidió.
-"Que ordene sus prioridades, entonces; o que venga él a hablar conmigo y no mande a nadie más, ¿queda claro? ¿Queda claro Anthony?"- el aludido entró con una sonrisa poco avergonzada y con sus otros dos amigos detrás de él, eso se estaba volviendo irritante y el dolor de cabeza no disminuía.
-"Arturo… entiéndeme, no puedo el viernes, es imposible… pero hoy si puedo y mañana también"- el ibérico tomó confianza y le tomó por el cuello con soltura, un gesto que a Francis le molestó y a Arthur le incomodó demasiado como para decir algo, el único que alguna vez había hecho eso como gesto de camaradería había sido Patrick.
-"Lo siento, pero yo no puedo, tengo compromisos que atender"- vio que los otros chicos y Antonio estaban haciendo gestos de dolor y tristeza, el rubio presidente suspiró –"El viernes, sin excusa"-.
-"El jueves a la hora que quieras"- dijo el moreno con rapidez –"No pienso dejar que él haga lo que quiera"-.
-"No sabes con quién intentas tratar Antoine"- a pesar de todo Francis sabía sonreír en esos momentos, nadie le ganaba a Arthur en una negociación, excepto tal vez, Scott Kirkland. No quiso encontrarse con la mirada del menor por cualquier cosa, la discusión que habían tenido aún estaba latente.
Frunció el ceño, sin notar las miradas que todos ahí le dirigían –"El viernes"- Arthur parecía inflexible –"A la tercera oferta debo aceptar, tengo que dejarlo decidir"- sonrió copiando el gesto que el español le daba.
-"Va a caer, estoy seguro"- pensó –"Hoy en cualquier momento"- ofreció una sonrisa aún más radiante.
-"El viernes… antes de tu entrenamiento"- añadió despacio, como cuando se le acaba de ocurrir algo.
-"… De acuerdo… el viernes, antes del entrenamiento"- Arthur iba a agregar algo, pero el otro se le adelantó –"Pero debes ir al partido a vernos jugar"- los otros chicos que pertenecían al club de futbol se emocionaron sin disimulo –"Es el sábado… a medio día"- le extendió la mano.
-"Lo va a aceptar, es lo mejor que puede lograr"- pensó el albino del trío de amigos, que no había hablado porque todavía estaba pensando en descifrar a esa persona que estaba ahí, sentada teniendo una negociación muy rara con su amigo –"No es lo que parece, algo no encaja en él"-.
-"Lo va a aceptar, no creo que quiera hacer esto más grande"- se dijo Francis, por un lado emocionado, porque nunca había visto a Arthur fuera del ambiente escolar en mucho tiempo y eso sería entretenido de ver.
-"Podría seguir con esto… pero tengo que aceptar, tengo que dejar algo a cambio"- Arthur asintió como pensándolo aún, tomó la mano que le extendía con la mano sana –"De acuerdo, el viernes antes de tu entrenamiento… eso significa que será terminando las clases hasta las cinco de la tarde"- extendió su sonrisa al ver que el español borraba la suya –"¿Creías que aceptaría ir a verte jugar sólo porque si? Anthony, qué poco me conoces"-.
-"¿Por qué no puedes hoy o mañana?"- Arthur no era tonto, la pregunta era para sacar algo de información frente a sus amigos.
-"Tengo cosas que hacer"- respondió simplemente –"Tus asesorías serán, lunes y viernes, después de clases hasta las cinco de la tarde"- lo miró serio, era el único tiempo que su hermano le daría porque eran los días en que era casi obligación ir a la empresa y revisar cómo iban las cosas marchando sin él, de todas formas se lo diría para no estar discutiendo como siempre.
-"Pero…"- sintió que esta vez no podría hacer un acuerdo entre ambos –"Está bien… a cambio debes ir a todos los partidos de este año"- rió al ver la expresión del inglés, sorpresa.
-"¿Por qué tendría que cumplir eso?"- cruzó los brazos –"Eres tú el que debe pasar literatura"-.
-"Porque tú quieres estar exento de los exámenes… y porque somos amigos ahora"- terminó.
Francis pensó que no aceptaría, eso era demasiado, incluso para alguien tan paciente como su amigo, pero se sorprendió cuando Arthur Kirkland, el presidente escolar ocupadísimo sonreía y destensaba su cuerpo –"Tal vez debería impedir esto"-.
El albino sólo miraba curioso toda la escena, lo que creía que eran los celos de Francis y la extraña obsesión que el español había tomado con ese chico inglés, y el rubio de ojos verdes que había cambiado su actitud muy fácilmente –"Esto es interesante, debería investigar todo esto con más cuidado"- había algo extraño en todo eso y eso extraño era precisamente Arthur Kirkland, algo no cuadraba con su personalidad.
-"Ya veremos Anthony"- cuando habló se llevó una mano a la cabeza en un gesto inconsciente, los despidió con una mano y esperó a que los cinco que habían molestado se fueran por fin, luego sintió una mano posarse en su hombro y se sobresaltó.
Nadie lo tocaba, por lo menos no era normal a menos que él no pusiera atención a su alrededor, cuando levantó la cabeza vio que por fin era un respiro de toda esa casa de locos –"Kirkland… hice lo que me pediste"- dijo un chico rubio, mirándolo con pena oculta entre sus facciones rudas y severas.
-"Muchas gracias Beilschmidt, tu hermano y sus amigos a veces pueden quitar mucho el tiempo"- le dio una sonrisa fingida.
-"Noto que estás un poco feliz por todo… ¿o no?"- a veces el chico podía ser tierno, Arthur lo veía con cierta amabilidad.
Era de primer año y estaba en dos clubes a la vez, era una buena ayuda ahí junto a él y también pertenecía al club de americano, era extraño ver que no se parecía en nada a su hermano mayor. Ludwig Beilschmidt era un alemán, al igual que su hermano, la diferencia era la responsabilidad que tenía con sus deberes y su estricto sentido de seguir reglas por más insignificantes que fueran, a veces eso a Arthur le parecía una exageración, pero le ayudaba a salir de emergencias, como en esos momentos.
Era muy alto para su edad –Arthur no quería pensar mucho en estaturas– y siempre tenía el gesto tenso, no tenía habilidades sociales y tenía una lealtad como la de un perro. Era tierno verlo, porque para Arthur era como ver a un gran oso de peluche, muy pocas veces mostraba preocupación.
-"Estoy de buen humor Ludwig"- le sonrió –"¿Cómo estás tú?"- vio que un pequeño sonrojo aparecía en el rostro del menor. Generalmente él no preguntaba a nadie esas cosas, pero el niño era tan reservado que pocas veces decía algo más allá de lo necesario, era bueno ver que tenía emociones.
-"Estoy… bien, tengo un amigo en mi grupo"- Arthur alzó una ceja.
-"Un amigo… eso es"- sonrió amablemente –"Eso es muy bueno, los amigos de verdad tardan en llegar… espero que sea un buen amigo para ti"- se levantó y le posó una mano en un brazo.
-"Se llama… Feliciano Vargas"- añadió un poco menos nervioso.
-"¡Oh! ¿En serio? Conozco a su hermano… son muy diferentes"- tal como tú y tu hermano, quiso agregar –"Espero que se lleven bien"- revisó el reloj que tenían colgado, ya no tendría tiempo para comer algo antes de volver a clases, suspiró, ya comería con Scott en casa o algo así.
Estuvo unos cinco minutos escuchando las pocas palabras que el alemán soltaba sobre su amigo, cosas que gracias a Lovino Vargas ya sabía, y después se despidió para ir de nuevo a las clases que faltaban.
-"Hoy ha sido un día especialmente ocupado, nunca había hablado tanto en tan poco tiempo… me duele la cabeza"-.
¿Qué les pareció? Sólo aviso, de verdad todo tiene una intención, y no, Artie no quiere estar con Ludwig y nunca lo querrá, y la relación entre Carriedo y Kirkland es la primera en desarrollarse porque Antonio es mucho más fácil de tratar que Gilbert, créanme.
Adelanto:
-"Buenas tardes, soy Antonio y seré su mesero por hoy… veo que ya han ordenado sus platillos, ¿les puedo ofrecer…? ¡¿Arturo?!"- el moreno lo señaló con el dedo y se quedó ahí, para que el más bajo lo mirara con una expresión indescifrable, ni siquiera Scott podría haber entendido completamente su expresión.
-"… Odio al destino y el destino me odia, algún día… algún día lo torturaré lenta y dolorosamente"- se llevó la mano a la cara, cubriéndose los ojos –"¿Por qué? ¿Tendré un letrero en la frente que diga: fastídienme, es gratis?"-.
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