Capítulo 6

Si para Hermione Granger considerar pasar la "semana sin problemas" era evitar por todos los medios a la menor de los Weasly y también a la serpiente rubia oxigenada, se esforzaría por convertirse en el hombre invisible.

Aunque había jurado que se vengaría del rubio, no tenía idea de cómo hacerlo e ir atacándolo por ahí como si fuera una loca podría traerle problemas. Debía ser sutil, como las serpientes y lo sabía, así era como el muy maldito la había engatusado, ¿no? El problema era que al tratar de desconectarse de sus problemas no ayudaba a planear nada. Hermione no era una chica que se caracterizara por ser vengativa ni nada por el estilo. ¡Por Dios! Si la chica demostraba ser la persona más buena del mundo y solo un gramo de maldad asomaba en su ser cuando estaba realmente cabreada. Exactamente, ese era el problema: que Malfoy había conseguido cabrearla al sobrepasar el límite de todo lo puritano de la joven, aunque había sido todo consentido. Y dar tantas vueltas al asunto le estaba dando un dolor de cabeza… Pero no, ella pensaría hasta dar con una mínima cosa que fastidiara a la serpiente albina, de ello dependía su orgullo y su honor. Además, estaba el asunto de cuidarse las espaldas por haberlo atacado, pero el chico no daba señales de querer represalias Él no la engañaba, ella sabía perfectamente que estaba planeando algo.

Hermione tomó su bolso y corrió a la sala común. Era martes, pero el equipo de gryffindor estaba decidido a practicar hasta que la última gota de sudor cayera para ganarles a los slytherin el sábado, y la muchacha se había comprometido a darles animó en el entrenamiento.

Una vez que dejo su mochila en el dormitorio y se puso ropa cómoda, la joven bajo y se dirigió al gran campo coronado por seis aros, unos más grandes que otros. No le gustaba mucho el quidditch, pero por alguna extraña razón sus amigos la consideraban su amuleto, apartando el hecho de que querían tenerla vigilada.

La castaña se sentó en las bancas y saludo a los muchachos que la observaban desde el campo. Lo peor de todo era que la pelirroja menor estaba entre medio, fulminándola con la mirada. Hermione rogó a todos los antiguos magos, dioses y toda la divinidad que existiera para que Ginny no la interrogara.

De pronto, Ron se alejó del grupo y voló en su escoba, acercándose a ella.

-Hermione, mira- le dijo con bastante entusiasmo.

La chica entrecerró los ojos para averiguar cualquier cosa que quisiera el pelirrojo, pero no encontró nada raro, aparte de que se había acercado antes del entrenamiento que al final.

-¿Mirar qué?

-La escoba- puso los ojos en blanco. Si había algo en lo que su amiga no se fijaría nunca sería en una escoba. Para Hermione no haber aprobado con un "excelente" las clases de vuelo era algo inconcebible. ¡Por fin algo que no se le diera bien!

-¿Qué tiene?

Ron suspiró con frustración.

-Es nueva. Harry me la regalo al comenzar la temporada.

La castaña no pudo evitar fruncir el ceño. ¡Es que todas las escobas eran iguales, por Dios!

-Es muy linda- dijo simplemente.

-Sí, pero eso no es lo más importante- Ron voló en círculos alrededor de ella-. Si no que es LA ESCOBA.

La chica siguió mirándolo.

-¡Por Godric, Hermione! ¿No sabes lo importante qué es tener una buena escoba? Última generación, excelente velocidad, sin desequilibrio alguno… La escoba perfecta.

-¿Y?

-Aaaarrrrgggghhhh Es que no se puede contigo. Con esta escoba yo jugaré mejor de lo que alguna vez me hayas visto y ganaremos.

-¿Y cómo podría influir una simple herramienta a que juegues mejor?

-¡RON!- gritó Harry desde el campo.

-¿Es en serio? Para un jugador la escoba no es una herramienta sino que una parte de su cuerpo, y no tener la escoba correcta es como estar lesionado- dijo todo lo indignado y apasionado posible.

-¡RON!- gritó más exigente Harry.

Sin nada más que añadir, el pelirrojo se dio la vuelta y volvió al campo sin percatarse del brillo fugaz que paso por los ojos de su mejor amiga.

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Malfoy estaba muy molesto ese día. El sábado había llegado y ya no podía aguantar más con el estrés.

Primero, los rumores sobre que una sangre sucia lo venció se expandieron por todo Hogwarts y no tenía ni la menor idea de cómo sucedió. Quizás, algún idiota justo miraba por una de las altas torres del castillo y no pudo aguantar el cotilleo; por eso tuvo que dejar correr más rumores para no quedar tan mal parado. Segundo, la maldita impura parecía extrañamente feliz y no tenía ni la menor idea del motivo. Cada vez que cruzaban miradas ella le sonreía con suficiencia, tal vez los rumores la animaron; algo poco probable para una persona que no le gusta llamar la atención. Y tercero, no tenía nada más en la cabeza que el partido. Ganarles a los putos gryffindor era más importante que los deberes y cualquier represalia. La impura estaba a salvó por el momento.

Pero no había tomado en cuenta que sus amigos se entrometerían en sus asuntos. Pansy se la tenía jurada a la gryffindor y ha Blaise le gustaban las riñas. A Theo le daba lo mismo, siempre y cuando supiera la razón del porqué lo atacó, algo que el rubio nunca estaría dispuesto a revelar. Por eso, en plena semana de preparación todo el mundo estaba en tensión, y que Pansy se burlara tan abiertamente del aspecto de la castaña no ayudaba mucho a mejorar el ambiente. Él necesitaba estar concentrado, olvidarse de la maldita impura por unos segundos, pero el mundo iba en contra suyo.

Draco paseaba de un lado a otro por toda la sala común con el uniforme del equipo puesto. Las manos se las pasaba por el pelo al tratar de mentalizarse. Tenía que ganar.

Los demás integrantes del equipo se reunieron con él, provocando que su rostro se volviera impenetrable de inmediato.

-Ya saben lo que tenemos que hacer, aplastarlos sin piedad- fue lo único que dijo antes de salir de las mazmorras y escoba en mano.

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Había costado mucho convencerlo, pero por fin la tenía en sus manos. Solo tuvo que decir una pequeña mentira (de las tantas que había dicho) sobre ir a las cocinas de los elfos y ella sabía que su amigo no soportaría la charla tan apasionada de las pobres creaturas.

Lo pensó mucho y sabía de antemano que la acción que estaba a punto de cometer dejaría fuera de juego a su enemigo. Le daría en donde más le duele, su orgullo. La chica no era propensa a hacer trampas de ningún tipo, lo consideraba un acto de cobardía, pero él se lo había buscado ¿no? Y al imaginarse su rostro una y otra vez le daba más razones para seguir. Tenía que pagar.

Ahora Hermione se paseaba cerca de los vestuarios mientras todo Hogwarts se movía a las bancas para encontrar buen sitio. Ella no se preocupaba, sabía a la perfección que Luna le guardaría un lugar con su espectacular gorro de león, además del hecho que la mayoría se apartaría de la ensoñadora rubia. Cuando estuvo lo bastante cerca, sacó la capa del pequeño bolso que andaba trayendo y se la puso con cuidado. Nadie estaba cerca de los vestuarios, pero la precaución nunca falta. Con una sonora inhalación se dispuso a entrar.

Al principio, no percibió nada, pero al adentrarse más escuchó voces. Distinguió la de Harry perfectamente, animando a su equipo, así que se dirigió hacia el otro lado. Pronto escucho más voces, a medida que se acercaba el sonido era más claro, divisando el color de verdes y plateados del equipo slytherin, unos sentados y otros de pie. La chica tragó grueso al ver la masa de hombres y mujeres que integraban el equipo, si la veían terminaría muerta.

No se demoró mucho en ubicar al rubio oxigenado que estaba al centro del grupo y, a su lado, estaba la escoba. Mierda. Todos los slytherin tenían sus escobas junto a ellos.

"Piensa, Hermione, piensa".

¿Cómo llevaría a cabo su plan si todos estaban allí presentes? Nadie podía verla, pero eso no significaba que ellos no verían lo que pensaba cometer. Ellos no podían ver o estaba perdida.

De pronto, una ampolleta se encendió en su cerebro. Era un poco arriesgado, sin embargo ella no saldría hasta que el trabajo estuviera hecho. Se alejó un poco del grupo y recordó como Fred y George le jugaron una broma a ella y sus amigos al oscurecer una de las habitaciones de la casa Weasly. La castaña había exigido saber lo que habían hecho y ellos le enseñaron el hechizo.

Apuntando al centro de la habitación, susurró: explot sombreo.

Una bola oscura estalló en el centro de la estancia, invadiéndola de polvo negro por completo. Nada se veía y las toces no se hicieron esperar. Hermione susurró un rápido Lumos y se adentró en la oscura estancia, buscando su objetivo.

Esquivo unos cuantos slytherin al principio, pero luego no pudo evitar chocar con algunos, haciéndolos tropezar y caer como idiotas al suelo. Bendita sea la capa invisible. Pronto divisó una cabeza rubia platino que contrastaba con todo el polvo y se dirigió hasta allí. Malfoy tosía incontrolablemente, una mano tapando su boca y la otra tratando de buscar apoyo, olvidando por completo su escoba. La chica no perdió el tiempo, el polvo solo duraría dos minutos más como máximo. Levantó su varita y la agitó, el chasquido de la madera rompiéndose pasando desapercibido por las toses.

El trabajo sucio estaba hecho y Hermione escapó del cuarto.

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-¡Ya es tiempo!

Escucharon a la señora Hooch llamarlos desde la entrada, pero ninguno paraba de toser. De pronto, la oscuridad desapareció y la luz nuevamente inundo el lugar, llevándose las últimas toses consigo. Todos los slytherin se miraban unos a otros, totalmente confundidos. Pero, como si fuera un imán de la atracción, todas las miradas se dirigieron a los pedazos de madera que estaban en el centro de la habitación.

-¿Qué demonios?- pronunció alguien.

Malfoy también miro el objeto destrozado y abrió los ojos como platos, girando la cabeza en busca de su escoba. ¡NO! No podía ser esa. Pero las señales de reconocimiento nublaban sus ojos, él conocía perfectamente su preciada escoba y la identificaría aunque está se convirtiera en un pájaro.

Pestañeo una, dos, tres veces y la visión no cambiaba. ¿Qué demonios? Se restregó los ojos, sin embargo la imagen no desaparecía.

Su escoba… Su bendita y amada escoba estaba… hecha pedazos.

¡NO! No ahora, en un partido contra los gryffindor, contra Potter. El rubio se llevó las manos al pelo y lo tironeo, su máscara de impasibilidad fuera de su rostro. Observó a su equipo con la clara desesperación grabada en su rostro, su mirada tornándose oscura poco a poco.

-¿Quién lo hizo?- su voz dulce, como una mortal melodía.

Silencio, total y absoluto silencio. Todos los slytherin retrocedieron un paso, el instinto de supervivencia muy arraigado en sus cuerpos. Si tuviera su varita consigo los habría maldecido a todos.

-Hice una pregunta. ¡¿QUIÉN MIERDA LO HIZO?!

-¿De qué hablas?- se aventuró tímidamente una de las goleadoras de su equipo- Todos estábamos aquí cuando… ¿Qué sucedió?- la chica mirando a todos lados totalmente desconcertada.

-¡SLYTHERINS, SI NO QUIEREN SER DESCALIFICADOS SALGAN AHORA!- escucharon nuevamente a la señora Hooch.

Eso pareció hacer reaccionar a todos. El despojo que estaba en el suelo era la escoba de su único y mejor buscador. Estaban perdidos.

-Salgan al campo, ahora- ordeno Malfoy con voz tensa.

-Pero…

-¡AHORA!

Todos arrancaron a la salida del vestuario mientras el rubio pensaba una solución. De seguro era una trampa de los malditos gryffindor, ¿pero cómo? Si ellos nunca se aventuraban a hacer este tipo de cosas. ¿Entonces quién? Maldijo a la persona que se atrevió a cometer tal delito y juro encontrarla para matarla con sus propias manos. No podía no jugar.

Salió del vestuario y se dirigió a la parte trasera de este con una sola idea rondando su cabeza. Una artimaña como esa no lo iba a dejar fuera de juego, claro que no.

Abriendo el horrendo corral, el rubio entró y las escobas que estaban ahí lo dejaron paralizado. La cosa no podía empeorar más, ¿no? Tomó la primera que vio. Maldito colegio, decían que era el mejor y tenía horrendas escobas como estas.

"No te desesperes, no te desesperes. Tú eres mejor que una simple escoba".

Y sin más, corrió al campo.

Todos los slytherin estaban ahí reunidos esperando a su buscador. Nadie sabía que planeaba y cómo demonios iban a ganar. El equipo de gryffindor estaba lo más apartado posible de las serpientes, sintiendo el veneno que estás impregnaban.

-Ya no podemos esperar más- sentenció la señora Hooch-. Lamentablemente, están descali…

-Profesora- interrumpió una fría y calmada voz. La arbitra lo miró-. Ya estoy aquí, tuve un problema con la escoba.

Todo el equipo observó cómo su buscador se reunía con ellos. No podían creer que el príncipe de slytherin haya aparecido con… Una escoba del colegio. Todo Hogwarts sabía que esas escobas estaban completamente viejas y eran extremadamente lentas. Pero el rubio no los iba a dejar salirse con la suya, primero muerto.

Observó como la arbitra se alejaba de ellos hacia el centro del campo, donde se encontraba una caja y aprovecho la oportunidad. Tan digno y orgulloso como siempre, el rubio se enfrentó a su equipo.

-Escuchen. Alguien hizo esto a propósito, pero no nos rendiremos tan fácilmente. Deben pagar por ello- siseó con rabia-. Así que más les vale jugar mejor de lo que han hecho en su puta vida para que yo haga mi trabajo. No me importa si tienen que enviar a alguien a la enfermería por el resto del año- los observó uno por uno, el asentimiento de cabezas no se hizo esperar-. Y bloqueen lo más posible a Potter.

Los dos equipos se reunieron al centro del campo, donde la arbitra estaba lista para abrir la tiritona caja.

-Recuerden chicos, nada de trampas- y abrió la caja.

Todos los jugadores se montaron en sus escobas, elevándose en el aire. Draco observó el campo, las velocidades aumentando. La banca de slytherin alzando sus banderas, gritando a su favor. Ravenclaw y Hufflepuff solo mirando. Y los gryffindor… Los gryffindor gritando eufóricos.

Pero el rubio no buscaba la snitch, algo en su interior lo incitaba a mirar a la banca de los leones, como si sus ojos supieran donde se dirigían y fue entonces cuando la vio. Era la única que no gritaba sino que sonreía con suficiencia, como en toda la maldita semana en que sus ojos la buscaban. Y lo supo.

Sin pensarlo, se acercó a la galería de los leones. La sonrisa de Hermione desapareció. Esto no presagiaba nada bueno.

-Slytherin se abre camino ágilmente a los aros de gryffindor, pero él guardián de los leones logra interceptar el ataque y… ¿Pero qué está haciendo el buscador de slytherin?-vociferó el animador del partido.

Los dos equipos no prestaron atención, sin embargo toda la gente que llenaba las galerías giraron sus cabezas para observar como el buscador de las serpientes se detenía muy cerca delante de cierta gryffindor. Las casas de slytherin y gryffindor viendo impresionados como el rubio se inclinaba en su escoba, ojos grises quedando a la altura de los ojos marrones.

-¿Así que está es tu gran venganza?-escupió con todo el veneno impregnado en su voz. Tenía que ser ella, siempre ella la que arruinaba sus planes-. Te aplaudo, Granger, muy bien pensado.

La mandíbula de la chica se tensó. Malfoy estaba tan cerca que podía sentir su aliento rozándole las mejillas y recordó aquella vez.

-No sé de qué hablas.

-¡MALFOY, VUELVE AL CAMPO!-gritó un hombre del equipo slytherin. El rubio lo ignoró.

-La cara de tonta no te queda, sangre sucia. Pero no creas que voy a perder- sonrió y alargó el brazo hasta sujetar con fuerza la mandíbula de la castaña, acercando sus rostros más de lo posible. Hermione agarró la muñeca del rubio para alejarlo, pero éste tenía más fuerza que ella. Podía ver claramente la tonalidad de los ojos de Malfoy cambiar a medida que estos se oscurecían- Es más, ganaré. Y el triunfo… te lo dedicaré a ti- y sin ninguna palabra más, la soltó con brusquedad y volvió al campo.

Hermione tragó saliva. Malfoy se veía tan seguro… No, era imposible que ganara. Pestañeo varias veces hasta recomponerse y miró a su alrededor. Todo gryffindor la estaba observando.

-Eso ha sido tan… Pasional- comentó Luna con su voz soñadora, mirando el campo. Hermione también desvió la vista y se dedicó a observar el partido, nerviosa.

Los gryffindor llevaban diez puntos más que los slytherin, pero pronto el marcador cambio ante la anotación de un jugador de las serpientes. Harry estaba en lo alto del campo buscando fijamente la snitch, mientras Malfoy pensaba una estrategia que le pudiera servir. No podía ir a la misma velocidad que Potter y eso era un gran problema. Así que tendría que adelantarse a sus movimientos, suponer y pensar.

-Los gryffindor van a al ataque, pero los golpeadores de slytherin no se lo dejan nada fácil al dirigir la bludger hacia ellos- habla el animador-. Pucey consigue la quaffle y esquiva con éxito a los cazadores de gryffindor, pero Ginny Weasly logra arrebatarle la quaffle. Goyle golpea la bludger y está se dirige peligrosamente hacia Ginny Weasly, pero uno de los gemelos Weasly logra interceptar el golpe y grita algo hacia el golpeador Goyle. Estos gemelos son feroces cuando se trata de su hermana. Oh, Ginny Weasly ha logrado acercarse a los aros de slytherin y… ¡ANOTA!

Todo gryffindor explotó en vítores, pero Hermione no podía compartir la emoción. Su vista estaba ensimismada en el rubio que observaba desde lo alto al igual que Harry. Se sentía hipnotizada, temerosa de despegar los ojos de él y que consiga la snitch.

Malfoy maldijo al oír los vítores de los leones. Estaban arriba de ellos nuevamente. Rodeo el campo, pero todavía no conseguí ver ningún destello dorado. Maldita escoba. De repente, vio que Potter se movía velozmente hacia un objeto concreto. No, no permitiría hizo. Observó a Lucian Bole que estaba cerca de Potter y no lo pensó dos veces.

-¡BOLE!-gritó llamando su atención-.¡BLOQUEA A POTTER!

El golpeador no lo pensó dos veces. Voló hasta dar con la bludger y la dirigió hasta el niño que vivió, éste último esquivándola por poco. Harry observó de nuevo al frente y maldijo, la snitch se le había perdido. Draco se dio cuenta de esto y sonrió.

Así transcurrió el juego la siguiente hora. El marcador señalando que a gryffindor con 70 puntos y ha slytherin con 65. El juego estaba reñido.

Los slytherin volvieron a anotar, pasando a la delantera cuando Harry vio algo brillante al otro extremo del campo. Malfoy también lo vio y abrió los ojos porque Potter estaba extremadamente cerca. Harry se abalanzó sobre la snitch.

Hermione observó cómo Malfoy gritaba algo hacia los golpeadores y luego los cazadores también se estaban moviendo en contra de Harry. Los slytherin estaban encerrando a Harry, pero sin llegar a tocarlo para que se llamara juego sucio. De pronto, Harry desapareció bajo las gradas y Malfoy en vez de ir tras el niño que vivió fue al lado contrario. El rubio volvió a gritar cuando Harry aparecía nuevamente a la vista, aun persiguiendo la snitch. Y como si fuera en cámara lenta, una bludger paso rozando la parte trasera de la escoba de Harry, desequilibrándolo y cayendo al suelo. Eso fue todo lo que bastó. Malfoy se dispuso a perseguir la snitch, mientras Harry volvía a levantarse agradeciendo el haber estado tan cerca del juego, pero ya era tarde. El rubio al ir al lado contrario se encontraba peligrosamente cerca de la snitch, pero su escoba no le facilitaba la persecución y, como si fuera a cámara lenta, todos observaron cómo Malfoy le gritaba algo por última vez al cazador que estaba a su lado e intercambiaron escobas. Todos los slytherin al ser ricos, nunca en la vida habían tenido la necesidad de ocupar las escobas del colegio, pero ante la situación extrema que estaban viviendo tuvieron que reaccionar. El jugador de slytherin cayó al suelo al no poder aferrarse bien a la otra escoba, pero Malfoy con suerte pudo montar la de su compañero y salir disparado hacia delante, levantando la mano y rozando la snitch. La persiguió por unos eternos segundos, el viento haciendo volar su pelo. Hasta que, al precipitarse al suelo saltó y rodo por el suave pasto hasta detenerse. Todo el mundo quedando en automático silencio.

Hermione se llevó ambas manos a la boca y supo lo que venía. Gimió con horror al observar como el slytherin levantaba la mano con una gran sonrisa en los labios y recordó las palabras de su amigo pelirrojo: no tener la escoba correcta es como estar lesionado. ¿Entonces por qué Malfoy no estaba malditamente lesionado y en vez de eso tenía la snitch en su mano?


HOLA GENTE! AQUÍ ESTOY! Disculpen la tardanza, pero no andaba con ánimos de escribir y bueno, me distraje con un súper dramione que se cruzó en mi camino y reavivó mis ánimos: El Brazalete (suspiros). Bueno, como siempre espero que les guste la nueva locura que subí y les siga agradando XD.

SALESIA: querida, tus review son tan analíticos, me fascinan. Haces que piense mejor las cosas antes de subirlas y también me demuestra que la lees con buen ojo y eso me emociona. Gracias. Bueno, ojos ahí por todos lados jejejejeje y nuestros queridos slytherin son unas buenas serpientes. Y claro que nuestros slytherin no dirían nada sobre el ataque, pero ya ves, chismosos no faltan en el castillo. Y sobre de bañar a Draquito en lejía... me gusto esa idea jejejejejeje MUCHAS GRACIAS CARIÑO, espero que este capí te guste porque escribí como loca y llena de emoción.

También agradezco a los nuevos favoritos, alertas y todas las volas jajajajajajaja De verdad, sin ustedes está historia no continuaría.

Ahora me despido, besos a todos y espero que no se me haya pasado ningún error porque en verdad el capí lo estoy subiendo a la rápida y tardarme más noooooo. Adiós queridas y queridos, cuídense y recuerden: ABUSEN DE DRACO MENTALMENTE, pero no tanto porque soy celosa y las maldiciones imperdonables vuelan. BESOSSSSSSSSS.

PD: ya quisiera cualquiera que nuestro Draquito nos dedicará su triunfo :')