hetalia no me pertenece


Mathias miraba la casa que se alzaba delante suyo. Verla le provocaba una mezcla de nostalgia y otras emociones que no era capaz de interpretar.

No sabía por qué estaba allí. Sólo intuía que la casa era suya. Reunió el valor necesario y entró.

Al momento le invadió otra oleada de imágenes y recuerdos. Todos ellos tristes. ¿De verdad había sido su vida siempre así? No comprendía como había aguantado sin derrumbarse.

Caminó hacia la cocina y un recuerdo tomó forma. Se vio a sí mismo sentado en la silla mirando la tarta que había en la mesa. Dedujo que era el cumpleaños de alguien, pero algo faltaba en ese recuerdo. Lo supo al momento. Faltaba más gente. Invitados. Se obligó a mirar con atención a su yo de ese recuerdo. Lucía triste, pero a pesar de ello sonreía, pero era una sonrisa falsa, advirtió Mathias.

Pestañeó un par de veces y el recuerdo desapareció. Se dio cuenta que odiaba esa casa, debía estar plagada de tristeza por todas partes. Aún así siguió recorriendo la casa, en busca de respuestas. Encontró un diario en lo que parecía ser su dormitorio y empezó a hojearlo.


Tino se levantó al día siguiente y fue a ver al danés. Su sorpresa fue mayúscula al ver la hanitación vacía. Bajó las escaleras esperando verle en la cocina, mas no fue así, registró las demás habitaciones, aunque fuera obvio que el danés se había ido.

Fue a despertar a los demás. Primero despertó a Suecia.

-RUOTSI, DESPIERTA-gritó nada más entrar.

-¿qu' p's' T'n'?- preguntó aún somnoliento el sueco.

-Es Tanska, se ha ido.

-¿Y?-pregunto el sueco, demostrando que eso le importaba más bien poco.

Finlandia suspiró-¿por qué no dejas ese estúpido orgullo de lado por una vez?

Salió del cuarto sin esperar respuesta. Despertaría a los dos nórdicos restantes y les contaría lo que acababa de pasar.

Primero se encargó de despertar a Noruega.

-Norja-dijo zarandeandole con algo de brusquedad, logrando que el noruego abriera los ojos y le mirase molesto.

-Tanska se ha ido, Norja-le comunicó, esperando recibir más reacción que un simple encogimiento de hombros y su típica actitud inexpresiva.

-Ya volverá ese idiota-zanjó Lukas el tema.

-No lo creo Norja-dio su opinión Finlandia-Iremos a buscarle los tres. Islandia se quedará aquí por sí Mathias regresase.

Lukas no dijo nada, se limitó a levantarse e hizo lo que le había dicho el finlandés. Pocos minutos después, los tres nórdicos abandonaban la casa.


Mathias seguía leyendo aquel diario. Sentía que las lágrimas pugnaban por salir, pero las retenía.A medida que había ido leyendo el diario pequeños retazos de su memoria habíaN ido saliendo a la luz. Ninguno de ellos alegre, todos plagados de gritos y palabras hirientes y lágrimas contenidas. Lo odiaba, no entendía como había aguantado todo ese tiempo sin llorar o mostrar como se sentía en verdad.

Oyó que la puerta de entrada a la casa se abría y se incorporó alerta, escuchó las voces de Tino, Lukas y Berwald. Optó por guardar silencio, tal vez si no respondía, los tres se marcharan, pero no fue así.

Fue Berwald quien le vio primero.

-'st' 'qu'-gritó Suecia, alertando a los otros dos, quienes no tardaron en aparecer ante el danés.

Mathias retrocedió y les miró-¿Todo lo que pone en el diario es verdad?-fue lo único que preguntó.

Tino lo cogió y leyó por encima las primeras páginas. Palideció, dudaba si debía decir la verdad o por el contrario callarse. Optó por asentir y los tres nórdicos vieron algo en la mirada del danés que no supieron interpretar, pero que sólo duró unos segundos antes de desvanecerse.

-¿Por qué?-fue lo único que preguntó Dinamarca.


Ya se que es muy corto, pero mi inspiración no da para más ahora mismo. Como siempre espero reviews por este humilde capítulo. Lo decidí alargar más y quedó así.