Hoola a Todos!

Seke me he demorado bastante en subir... peroo el colegio... las tareas... no tnerr internet... todo eso... Me ha dejado muy ocupada.

Lamento no haber subido antes...pero la buena noticia! xD

Aqui les dejo la historia de Huilen..y Nahuel....

Agradesco muchoo la comprension y su aceptacion....


HUILEN POV

- Huilen - me llamó mi padre con urgencia - ¡corre a traer a la anciana Mapuche, tu madre ya va a dar a luz!

Con todas mis fuerzas moví mis piernecitas hasta la choza de la anciana Zabail.

- Señora - solicité con débil voz, haciendo que la anciana que tejía se volteara hacia mí.

- Huilen - sonrió - ¿que necesitas pequeña?

- Es que mi madre ya va a tener al bebe que está en su panza - articulé entre jadeos-.

- ¡Ah! - se alarmó - ¡porque no lo habías dicho antes! - y dejando a un lado su oficio se fue a nuestra chocita. Recobré el aliento y la imité.

Desde la salita de nuestra cabaña se oían los gemidos y quejidos de mi madre y los ánimos que le infundía la anciana para que "pujara"; mi padre estaba angustiado e impaciente. Con delicadeza tome su mano entre mis pequeños deditos, el me sonrió. Estuvimos allí por un poco más de tiempo hasta que Zabail nos llamó.

- ¡Es una niña y es hermosa! - vociferaba con júbilo la anciana cuando mi padre y yo entramos al cuarto.

Mi madre estaba tumbada sobre su cama medio inconsciente, y mi padre se precipitó para tomar a la bebe en sus brazos.

- ¡Papi quiero ver a la bebé! - le rogué. Pero el parecía encantado, embelesado observándola.

Finalmente, se agachó para que yo pudiera verla, y al mirarla me sobrecogí por su hermosura

¡Era tan bella!, su cabello era fino y dorado como el oro, sus ojos cerúleos estaban abiertos a pesar de ser una recién nacida, las grandes pestañas contrastaban con el azul de sus ojos, ¡y su piel! ¡Su piel era tan blanca! Tan nívea y tan resplandeciente.

- Es un milagro - canturreaba la vieja - ¡una nueva bendición a los mapuches!

Mi madre que había despertado- tal vez por el lloriqueo del ángel o por los gritos de la anciana- pidió verla y mi padre se la acercó.

- ¡Es preciosa! - susurró al verla - su piel es muy blanca.

Mi padre asintió contento.

- Pire - susurró mi progenitora - se llamará Pire, porque es tan blanca como la nieve de las montañas.


-Pire, hermana ¿a dónde vas tan tarde? -inquirí.

Sonrió - Iré a traer unas frutas del bosque, volveré pronto, no te afanes por mí.

- No señorita,- protesté - si vas iremos las dos.

- Huilen, ¡ya soy grande!, y conozco muy bien el camino, necesitamos esas frutas para mañana.

- Ni tan grande, eres una jovencita apenas, además se acerca la noche, peligros asechan - susurre intentando asustarla.

- No me da miedo - dijo con orgullo en la voz.

Suspire - si no vuelves pronto le diré a mamá.

- De acuerdo - contestó y se marchó dándome la espalda.

Su trenza de oro, se agitaba cuando corría por el sendero, temí por ella.

La esperé hasta media noche y Pire no llegaba, ¿por qué le hice caso y la dejé ir sola? ¿Por qué no la habré seguido?


- Huilen - susurró una voz delicada.

- ¡Pire! - casi grite -¿dónde estabas? Prometiste que no ibas a tardar.

- Lo siento - se disculpó - es que me entretuve con tantas frutas.

- ¿Ah sí?, y ¿dónde están las frutas?

Su semblante se alteró al notar que ya no llevaba ninguna canasta.

- Las he perdido.

- ¡No me mientas! - la reprendí - explícame porque razón estás tan golpeada.

-¿golpeada? - se alarmó.

- ¿Es que no vez lo lastimada que estas, esos cardenales en tu cuerpo?

- No son nada.- contestó y se fue a su aposento dejándome sola.

- Pire, ¿qué sucede? - le pregunté al sorprenderla llegar tarde por la noche.

-¿Qué haces en mi cuarto? - me reclamó.

- Eso no interesa, te estado espiando estas noches y has llegado tarde siempre.

Se quedó callada mirando al piso.

-¿Qué te pasó en el brazo?

- ¿El qué?

- ¿Que te golpeo el cuerpo?

- Nada, Huilen, déjame en paz.

- Explícame ya lo que sucede - la tomé duro por su débil brazo de jovencita.

Guardó silencio

- No me creerías si te lo confieso - al fin dijo.

- ¡Dilo ya!

- No se lo digas a nadie, es que ¡he recibido una bendición, un milagro! - susurró repentinamente animada.

-¿Una bendición? - inquirí con desconfianza.

- ¡Sí!, una bendición del cielo - siguió - un ángel me visita cada noche.

- ¿Un ángel? - titubee con espanto.

- ¡Así mismo Huilen!, un ángel que me ama y duerme conmigo.

- ¡¡Pire!!! - vociferé aterrada - ¡es un demonio!¡Has sido encantada!

- No, es un ángel que me ama. - insistió.

- No, no no Pire, es el Libishomen, el de las leyendas. Aléjalo de ti.

- No puedo, ¡no puedo! - sollozó alarmada.

- ¿Cómo que no puedes?

- No puedo Huilen, lo amo demasiado y él me ama a mí, ¡me lo ha dicho!, - dijo en llanto - nuestro amor crece en mi vientre - sonrió dulcemente - estoy embarazada.

Horrorizada tomé sus débiles brazos y noté su contextura más delgada de lo normal, decaída, enferma.- ¡Estas pérdida! -sollocé.

- No, puedo solucionarlo te lo aseguro - insistió - iré donde mi ángel, el me ayudará, acompáñame.- me rogó.- No le digas a mi padre, si se entera me matará y a mi bebé conmigo, no lo puedo permitir. - lloró. Al menos en eso tenía razón, a mi padre no le importaría destruir su vida, si destruía al monstruo. Con lo supersticioso que suele ser.

- Te acompañare Pire - juré - debemos irnos ya.

Asintió y tomamos nuestras cosas y huimos de la choza.


- Aquí es el lugar - me señaló cuando llegamos a una parte del bosque.

- ¿Y tu ángel? - le pregunté irónicamente.

- No ha llegado - suspiró - aún. Hay que esperar a que se haga de noche, entontes como por milagro aparece.

Me asusté -Pire, temo por tu vida.

- No lo hagas, yo estoy bien.

Esperamos hasta la noche, sin embargo su "ángel" no llegó.

- Debe ser que hoy estaba muy ocupado - lo excusó Pire.

Tampoco vino al siguiente día, ni al siguiente, ni después del siguiente.


- Pire te abandonó, admítelo ya - la hice entrar en razón.

- No es posible - susurraba ella negando frenéticamente su cabeza.

- ¡Por Dios! Mira como estas de acabada, ¡morirás Pire!

- No tengo más fuerzas para cazar - me explicó - me siento muy débil.

- ¡Ese demonio que llevas adentro te está matando!

Ignoró mi comentario - ¿Podrías cazar por mi? - me pidió frotando su vientre. Su barriga había crecido en exceso, como si llevara 6 meses en vez de medio mes de embarazo, y sus extremidades cada vez más débiles, más delgadas. Cada vez más deteriorada.

- Ya vengo, iré a cazar - tomé mi lanza y me dirigí al bosque.

Ella asintió. Después de todo, no comía mas frutas, no le apetecían, las devolvía, el demonio le imposibilitaba comer como antes.

Volví media hora más tarde con un pequeño cabrito, ella reaccionó y presa del hambre comió al animal crudo y se bebió toda su sangre, horrorizada me pregunté en qué clase de criatura se estaba convirtiendo, mi bella hermana.

Así fue de ahora en adelante, siempre comía las presas así, sin asco, como si fuera un depredador.


- Cuando el monstruo nazca lo mataré - le dije.

Esperé que asintiera con solemnidad pero en vez de eso rompió a llorar con todas sus fuerzas, desesperada - ¡¡No!! No lo puedo permitir, mi hijo, mi angelito, no lo puedes matar.

- ¡Por supuesto que sí!, hermana así te salvarás - le insistí.

-¡No!, mi Nahuel, mi Nahuel - sollozaba.

- ¿Tu...Na - huel? - escudriñé.

- Si, así se llamará, Nahuel, tan fuerte como el gran felino de la selva.

En eso también tenía razón, era realmente fuerte la cosa que crecía en su interior, demasiado fuerte para ser exacta. Cuando la golpeaba, hacía un moretón en su blanca piel.

Más tarde, dentro de algunas semanas, tuve que cuidarla al máximo, porque ¡el monstruo le había roto los huesos! Y la hacía estremecer.

Poco se quejaba aunque yo sabía que estaba viviendo un verdadero martirio, me dolía hasta el fondo no poder aliviar su dolor con nada, estábamos solas en la mitad de un bosque y ella con un monstruo dentro que la devoraba.

Mas sin embargo, ella lo amaba, lo adoraba con exagerada devoción.

- Mi bebé - canturreaba - será tan bello, como su padre, como mi ángel.


Me encontraba en el bosque, tratando de dar caza a un borrego cuando escuche un quejido horrible, un grito que helo mi cuerpo - Pire -. Pensé.

Como un rayo me dirigí lo más rápido que pude dejando al borrego medio muerto y ahí la encontré.

Retorciéndose en la hierba, llena de sangre y gritando de dolor, ¡que visión más horrible!, mi hermana logro reconocerme y me habló.

- ¡¡Huilen! Oh! Huilen, me muero, ¡me muero!

- Shh calma, ya verás que te vas a salvar.

- No Huilen, ¡no aguanto más, me estoy muriendo!

Le di a beber un brebaje pero no funciono, por su boca salían borbotones de sangre y su vientre se rasgó.

- ¡¡Ah!!! - soltó otro grito terrorífico.

- ¡Pire!

- Hermana, cuídalo, ¡cuídalo por mí!.- dijo y otro chasquido, sus huesos.

- No, no Pire. No puedo hacerlo.

-¡Huilen! Te ruego, hazte cargo de Nahuel, ¡es mi hijo!

- Esta bien - le dije tratando de que creyera en mí, pero ella notó que le mentía.

- Hablo enserio, prométemelo, ¡júramelo!.

Suspire y accedí - te lo juro.

El bebé seguía rasgándola, rompiéndola.

Era en vano todo lo que hacía, mi hermana moría, ¡Pire!

- ¡Cuídalo, cuídalo! - seguía rogando.

- Si, si - le susurraba yo.

Un último quejido bramo de su boca, y la sangre ahogó su llanto, Pire expiró su último aliento y murió.

- ¡¡Pire!! - alcé mi cabeza hacia el cielo y grite de dolor.

Con consternación me acerqué hasta su vientre, para recoger al niño.

Me sorprendió que fuera tan grande, tan desarrollado para ser un recién nacido. ¡Era tan hermoso!, incluso más que su madre.

Acerqué mis brazos tratando de alzarlo, pero el niño abrió su boca y me mostró sus dientes, me asusté muchísimo, retrocedí pero él me mordió una pierna.

-Me ha mordido- articulé - el monstruo me mordió.

Estaba frita, me alejé lo más que pude de él, pero fue en vano, su mordida me ardía me dolía demasiado.

Dando tumbos, esperé morir en la selva, pero el dolor - la quemazón- aumentó, era muy caliente.

Un ardor recorría mi cuerpo, me tumbé en el piso, retorciéndome, asemejándome a Pire, tal vez ella también sintió lo mismo.

Sentía mi pulso ardiente, el calor luchaba contra mi respiración, grité, lloré, chillé por horas y horas, y el dolor no se iba.

¡Crecía Más!, ya no podía sentir mi cuerpo, estaba todo oscuro, ¡tan rojo!

Era peor de lo que sentí alguna vez.

Después recorrió todo mi cuerpo, y se elevó más, creí que iba a morir, pero me sentía más viva. La tortura seguía, sentía pasar las horas, pasaban días, para mí eran como milenios.

De pronto, empecé a sentirme más consciente de lo que pasaba a mi alrededor, me sentía más fuerte, ¡mucho mas fuerte!, comencé a recuperar el control de mi cuerpo, el dolor no bajaba, no descendía, pero podía sentir, podía oír el ruido del bosque, el sonido de los pajaritos sacudiendo sus alas, los lengüetazos que daba algún animal bebiendo, y por sobre todo un corazón latiente cerca a mí.

Horas más tarde, el dolor no cambio. ¿Es que nunca iba a terminar?

Casi podía soportarlo pero me ardía aun más la garganta, ¡como dolía!, la sentía seca, sedienta y ..¡Oh oh!.

El fuego en mi corazón se hizo más fuerte, era como si hubiera un combate entre el fuego y mi pobre corazón.

Sentí como todo el ardor se iba de mi cuerpo y se centraba en mi corazón.

Descansé por un lado, porque mis manos y mis piernas se veían libres, pero dolía mi pecho, oía mis pulsos mucho mas acelerados… más y más.

Otro quejido salió de mi boca.

El fuego se concentraba en mi órgano y mi corazón iba perdiendo… De pronto mi pulso se fue debilitando, más débil, y el fuego creció.

Mi corazón se trabó y no latió una vez más.

Debí morir, pero me sentía más viva que nunca y ¡oh sorpresa! Ya no sentía dolor, recobré el control de todo mi cuerpo. ¿Qué me había sucedido?

Otro pulso, otra respiración cerca a mí, ¡la había olvidado por completo!

Interesada abrí los ojos y me levanté de un salto, miré a todos lados y me encontré con el niño, ¡con Nahuel!

Durmiendo junto a mí.


Con todo corazón agradezco que la hayan leido!

esperoo les haya gustado... ahora

que historia quisieran leer proximamente.... La de Sam o..... ¿lguna otra?

espero ansiosamente sus reviewss y sugenrencias xd

BYE... Cuidense.

Att:

Mariia Culen Swansea