Hola!
Aquí traigo un cap más para esta historia ^3^
Remedio.
Por su parte, Aki había logrado juntar algunas fuerzas para ponerse de pie y dirigirse al jardín, claro, siempre bajo la vigilancia de algunos de los espeluznantes ayakashi negros que siempre rodeaban al moreno. Estaba solo parado ahí, sintiendo la briza y observando un pajarillo que se había posado en su mano. Eso le estaba haciendo sentir un poco más alegre que permanecer encerrado en aquella vacía jaula, además, estar en contacto con la hierba fresca y la naturaleza le ayudaría más rápido a sanar. Quería conseguir algunas bayas que le ayudaran a curar sus heridas, pero le era imposible, él no podría salir de esa mansión, no si Matoba no se lo permitía.
En breve escuchó unos pasos y el pajarillo se fue volando lejos de él, el sonido de esas pisadas los conocía bien, un sentimiento de tristeza y temor le embargó, pero decidió no voltear, no quería hacerlo. Cuando los pasos se detuvieron justo detrás de él, pudo ver una mano que provenía de la persona que estaba detrás de él, esa mano tenía una flor: una camelia. El youkai tomó aquella flor delicadamente, por un momento no supo si alegrarse, molestarse o entristecerse, pero mientras se debatía en ello pudo sentir un par de brazos que le ceñían desde atrás y lo atraían en un abrazo. Solo se dejó abrazar sin hacer más, recargando su peso en el exorcista, quien traviesamente, metió una mano dentro del sus ropas y palpó los pezones. La criatura dio un leve gemido, más que nada porque las manos del exorcista estaban frías al contacto.
- Tienes una buena voz- le susurró al oído sin perder de vista que aquella criatura no soltaba la flor que acababa de regalarle. En breve, extrajo su mano y pasó a colocar ambas manos sobre los hombros del youkai, para disponerse a guiarlo al interior de la casa- Te has recuperado rápido- afirmó.
- ¿Qué pasa? Habla- le ordenó suavemente.
- No me he recuperado- respondió en tono neutro- pero puede acelerarse el proceso descansando cerca de los arboles.
- Entiendo- dijo pensativo, pero con esa mirada analítica que poseía, como si supiese algo que él youkai no- Te traje algo para que te mejores.
- …- eso solo hizo que le viera nuevamente con desconfianza.
- No me sirves si continuas herido- le susurró contestando a la posible cuestión que rondaría por su cabeza- En ningún sentido- completo, haciéndolo entrar finalmente a la casa.
Tan pronto entraron, el moreno le guió a su habitación. En el centro de ella había una copa con bayas, este detalle sorprendió al youkai, que de inmediato dirigió su vista hacia el moreno, como buscando una explicación.
- Las querías ¿cierto?- le sonrió. Aki solo asintió un poco cohibido.
- ¿Sabes sobre esas bayas?- inquirió preocupado y molesto. ¿Habría algo que ese humano no supiera de él? ¿Aun existía algo que podría llamar "suyo" sin que fuese también de "él"?
- Trato con youkai todo el tiempo, sé sobre algunos remedios que usan para sus heridas - esto solo hizo sudar frío a aquella criatura.
- ¿No dirás nada más?- inquirió curioso.
- ¿Cómo qué podría decir? Pareces saberlo todo sobre mí y otros youkai- dijo con un extraño tono de reclamo y una mirada dura. El moreno le sonrió y acarició su rostro con suavidad, bajando poco a poco sus manos hasta posarlas en el suave y blanco cuello, apresándolo, sin hacerle daño.
- ¿Qué tal un: Gracias?- dijo rosando suavemente sus labios con los de la criatura.
- Gracias- dijo escuetamente. Tenía deseos de destrozarle los oídos con su voz, pero gracias a ese pacto que le había obligado a hacer y las barreras que había por todo el lugar, le era imposible.
El moreno le liberó y se dirigió al centro de la habitación, donde estaban aquellas bayas, tomó asiento en seiza y procedió a tomar un mortero y un pistilo para comenzar a moler algunas de esas bayas de color morado. Aki le observaba hacerlo, retrocediendo algunos pasos hasta que su espalda chocó con una pared, no hacía más que observarle con una evidente reticencia, no se movía ni nada, solo observaba cada movimiento de ese hombre, observaba como machacaba aquellas bayas y por un momento pensó en sí mismo como esas bayas que estaban siendo magulladas.
- Acércate- le ordenó. El youkai sintió un estremecimiento recorrerle el cuerpo y se quedó donde estaba- Acércate- repitió con evidente molestia.
- …- Aki no contestó, solo se acercó a paso lento, pues le era difícil moverse aun, además no es como si realmente tuviese muchas ganas de hacerlo. Apenas llegó hasta donde el moreno, este último le sujetó de la mano y lo jaló hacia sí, parecía que eso ya se estaba volviendo una costumbre. Cayó en los brazos del exorcista removiéndose un poco porque el movimiento brusco le había lastimado y le había inundado una sensación de miedo.
- Quédate quieto- le ordenó ciñendo más su agarre, aunque eso solo ponía aun más nervioso a Aki quien seguía moviéndose- Quieto- susurró en una especie de rugido.
Finalmente se quedó quieto en una especie de llanto silencioso y sin lágrimas, aquellos ojos de cristal podían sentirse otra vez, ya que seguían cubiertos por aquel antifaz. El moreno alzó la parte inferior de las ropas del youkai y se untó en los dedos un poco de aquella jalea y la llevó directamente a la entrada de aquella criatura quien dio un respingo al sentir la intrusión, dio un agudo y leve chillido por el dolor que esto le provocaba, su cuerpo tembló por la sensación, sus manos se ciñeron en la ropa de su agresor y apretó los dedos de sus pies, su respiración se agitó mientras apretaba los dientes, tenía tentación de morderle el hombro con sus colmillos pero sabía que eso solo le traería un castigo que seguramente no podría resistir.
El moreno sacaba constantemente sus dedos y los untaba en más de aquella jalea para volverlos a meter, asegurándose que todas sus heridas internas se impregnaran de aquel ungüento. Poco a poco la respiración y la tensión en el cuerpo del youkai se fueron bajando hasta que terminó quedándose dormido en los brazos del moreno.
Cuando terminó de untar aquella sustancia, Matoba lo recostó con cuidado, como si se tratara realmente de Natsume Takashi, le observó con una mirada extraña, se veía más dulce pero había un brillo cruel que la impregnaba. Se quedó viendo las marcas de sus manos en el cuello de aquella criatura, el pecho que subía y bajaba lentamente y su vista se quedó fija en una de las manos de aquel ser…aun sostenía la flor que le había regalado. Su pupila se dilató, le dio un leve beso en la frente y salió de ahí a atender algunos asuntos, no sin antes dejar a un par de aquellas criaturas negras cuidando a su nueva adquisición.
Continuará...
Gracias por leer, revs?
Respuesta:
Galuha: Gracias a ti por leer y por darte el tiempo de comentar mi historia. Oh! nueva en esta pareja? me alegra entonces que hayas decidido echarle un vistazo, no es muy conocida la pareja pero es muuuy sexy *u* al igual que el ErenxLevi y ErwinxLevi jeje ^^ cuidate!
