Bajó con el oscuro mago al pequeño salón de la parte de abajo de la casa, sabía perfectamente que le iba a curar en silencio, y que simplemente le iba a ordenar volver a aquella húmeda y desagradable habitación durante unas cuantas horas más hasta que le apeteciese volver a discutir o comenzase a sentirse mal y le repitiese si tenía hambre.
No iba a permitir eso, de ninguna de las maneras, ya había pensado en hacerselo antes e iba a comenzar a poner sus planes en práctica, después de todo, ¿qué demonios importaba su honor a esas alturas? si Snape iba a comportarse así con ella le sacaría de sus casillas de la única forma en la que ella sabía que podría.
-sigo pensando que no es necesario que…
-me importa una mierda lo que piense Granger…- eso la calló, y tras ver a Snape sacar la varita y aparecer una pequeña caja con vendas dio por hecho que debería sentarse a su lado en el sofá, algo apartada.
la tensión realmente podía cortarse. Snape abrió la caja y tras abrir y oler varios frascos untó un par de largos y pálidos dedos en uno de los ungüentos.
-aparte la… camisa Granger hasta descubrir el corte.- Hermione se quedó pensativa, primera jugada que podría costarle quedarse con una infección.
-no tuvo ningún problema en dejarme en ridículo antes señor… no entiendo por que no debería apartarla usted mismo.- la mirada de Snape la dejó congelada, parecía entre arrepentido por lo de la toalla e infinitamente cabreado por la valentía de la joven, además, qué demonios estaba intentando?
-le aconsejo que no se sobrepase Granger…
-que va a hacer si no? no me haga creer que me ha salvado para nada Snape.- la volvió a mirar, la mirada de aquellos ojos negros era cada vez más fría.
No le respondió, simplemente utilizó la otra mano libre para arrancar literalmente los tres primeros botones de su propia camisa blanca dejando la fea herida y la parte alta de sus pechos al descubierto, Hermione respiró con fuerza ante el susto, no gritaría, no se asustaría, eso le daría poder a él.
Snape se quedó un segundo mirando lo que acababa de hacer, y en silencio comenzó a untar la herida con los diferentes y espesos líquidos.
-e...eso duele...
-es poción cicatrizante, y aun así no hay nada que vaya a disimular la marca que le va a dejar esto por no abrir esa boca tan grande que tiene antes Granger…
-no pensé que le importase si me dolía o no, la verdad había olvidado que…
-no me importa, en lo más mínimo si le duele o no Granger, ya le he dado mis razones para hacer esto, además en cuanto a lo que ha dicho antes… no la ha salvado nadie, no se si lo escuchó, pero me ha costado cincomil galeones.,,
-entonces está haciendo un ridículo uso de su dinero encerrandome en esa maldita habitación.
Snape sonrió de lado, obviamente esa sonrisa tuvo poco de real, subió la mirada a los ojos de la castaña mientras pasaba los dedos por la herida friccionando un poco más y yendo un poco más hacia donde comenzaba de nuevo la camisa cada vez. Bajó la mirada hasta donde estaba su mano, siguiendo los movimientos de la misma con la mirada.
-vaya… estoy empezando a sospechar que pasar unas semana encerrada en aquellas mazmorras le está afectando al cerebro… Granger- su mano se metió sin previo aviso por la camisa de la joven, subiendo hasta su cuello y agarrándolo con firmeza. La sintió temblar.
-no la tocaría ni por el doble de la cifra que pagué por usted Granger…- la voz le temblaba a pesar de intentar mantenerla firme como hacía siempre, lo susurró con toda la maldad que solo él sabía utilizar en el oído de la joven bruja. Eso le hizo daño, no sabía si a su ego se le había olvidado que todo aquello era solo un intento de romper a Snape o realmente le había dolido. Snape seguía respirando en su oído, aun agarrándola por el cuello apretando un poco más.
Hermione giró la cabeza lentamente intentando no temblar, sintiendo como la cortina de largo cabello negro pasaba por sus mejillas mientras hacía esto. subió la mirada hasta los ojos a escasos centímetros del hechicero, bajó la mirada intentando mirar a esos finos labios sin miedo.
-entonces supongo que solo se comporta así cuando es el Whiskey de fuego el que tiene que hablar por usted eh… Snape.- el mago se quedó completamente callado, epro Hermione podía sentir la tensión que el hombre tenía dentro.
Se levantó sin cubrirse o intentar cerrar la camisa y se dirigió hacia las escaleras tras apartar al hombre como pudo.
-gracias por lo de la herida, señor.
