hola a todos!

para este episodio hace entrada otro participante. Me inspiré en el actor Lee Pace, así que imagínenlo a los veinte años :)

toda la obra del mundo de Harry Potter pertenece a su autora J. K. Rowling.

_ Ruido

A los días fue convocada a la oficina de la directora porque tenía una visita de su hermano mayor. Al entrar saltó a sus brazos alegre y él la recibió con la misma alegría, le comentó que venía a ver al profesor como le había pedido (le sorprendió el entusiasmo de su hermano, considerando que apenas le había escrito sólo unos días atrás) y le trajo algunos encargos que le había enviado su madre: unos libros, algo de ropa y dinero para gastos de fin de semana.

Hay que mencionar que ella casi nunca salía del castillo los fines de semana, generalmente se quedaba por horas debatiendo con Hermione alguna idea interesante sobre alguna temática de derecho de criaturas mágicas o iba con Hagrid y Luna al bosque ya no tan prohibido a buscar especies raras o a hablar con los centauros (estos últimos la acogieron con cariño porque Millarai les hablaba con mucho respeto y admiración) o simplemente practicaba duelo con Theodore o incluso Draco. Las veces que salía del castillo era para ir a Hogsmeade a comprar dulces, libros o simplemente dar vueltas buscando algo interesante , por supuesto ella no tenía permiso por ser menor de edad, pero siempre se las ingeniaba para salir.

Su hermano estaba entusiasmado con la idea de apoyar al profesor de estudios muggles con información desde distintas culturas no mágicas y su producción artística, el hecho que fuera invitado a dar una charla a la próxima clase sobre historia de la música y la influencia de la magia en algunos ritmos antiguos y modernos le alegró bastante. Al salir de la reunión pidieron permiso para que ella le mostrara el castillo y algunas salas comunes. Recorrieron la biblioteca, la zona de Quidditch y otras dependencias ante las miradas ajenas que se preguntaban quién era ese guapo joven que acompañaba a la peliazul a todas partes con tanta cercanía y una gran sonrisa. Entre ellos se encontraba cierto pálido rostro que los estuvo siguiendo y espiando todo el paseo desde una distancia segura, cuando finalmente fueron a la sala común el hermano saludó a los tres amigos sin quitar la sonrisa del rostro, era obvio que todas las serpientes se dieron cuenta que era el hermano mayor de Millarai… ¿todos? No, de hecho uno que andaba escondiéndose no alcanzó a escuchar ni el nombre del muchacho, cuando salió a su encuentro con porte arrogante preguntándole poco amable que quién era y qué hacía allí. La peliazul le iba a responder la verdad enfadada, pero su hermano la detuvo y guiñándole el ojo a su hermana le respondió a Malfoy:

- Veo que al espía que nos vino siguiendo desde la biblioteca y que no tiene las agallas de presentarse, sí tiene cara de preguntar de manera poco educada quién soy… ¿quién te educó niñito, una jauría de licántropos? – todos los demás rieron y agregó – Mi nombre lo dejaré de incógnita para ti, hasta que sepas dirigirte a mí con el correspondiente tono de respeto. Lo que sí permitiré que sepas es que soy el prometido de esta belleza – dijo eso último abrazando a su hermana y ella se puso roja (no le gustaba que se refirieran a ella como belleza, la mataba de vergüenza)

A Draco casi se le escapa el alma del cuerpo ¿Su prometida? ¿Con ese tipo? ¡Pero si era una niña! ¡Y él por lo menos tenía veintitrés! Maldito pervertido.

- Millie, espero que te gusten los libros que te traje ¿Vendrás este fin de semana, cierto? El departamento se siente taaan solitario sin ti… - dijo haciéndole un coqueto puchero.

Entonces Draco se retiró más pálido que de costumbre a su dormitorio, ninguno de sus amigos serpientes lo acompañó, de hecho se quedaron unos segundos para reír sin que Malfoy se diera cuenta de la pequeña broma del hermano de Millarai.

- Milo, eres un babieca, quizás qué perversiones se imaginó el cabeza de ajo ahora… - dijo Millarai entre risas.

- Ay, lo siento hermanita, pero sabes que desde que me escribiste sobre este mocoso que quise molestarlo un rato – se acercó para susurrarle al oído – tómalo como una iniciación a la familia a mi nuevo "cuñis"

- ¡Eso no es cierto! – le dio un puñetazo en el brazo - ¡Eres un entrometido!

- Ya hablaremos nosotros de eso señorita, pero mientras tanto… muchachos, ¿me siguen el juego un poco más? Les prometo una cerveza de mantequilla a fin de mes.

- Lo haría incluso sin la cerveza querido… - dijo coqueta Pansy – ahora cuéntanos más de ti…

Blaise, Theo y Pansy escucharon con atención al muchacho y rieron con sus chistes, Millarai se fue un momento para guardar sus cosas en su habitación y volver, aprovechando esto se acercó a cuchichear con ellos para preguntarles si habían notado algo entre Draco y su hermana en todo este tiempo, ellos le contaron que había mucha química, pero que el par es muy orgulloso para asumir que se gustan. Entre los cuatro acordaron dar el empujoncito que necesitaban para que salieran de esa tensión. Cuando le preguntaron por qué quería hacer esto, él les respondió que hace mucho tiempo que no veía a su hermana tan contenta y quería ver de quién se trataba, de hecho Draco no le cayó mal ya que hacía las mismas estupideces a su edad en su colegio.

- ¿Dónde estudiaste, Milo? – preguntó Theo.

- Estudié con tutores en varias partes y en varios colegios por algunos meses, como mis padres siempre andaban de viaje sólo pude finalizar los estudios en un año entero una vez que se establecieron en Miami. Ahora estudio historia en una universidad muggle.

- ¿Y tus padres no se opusieron? – preguntó Blaise, un poco espantado.

- Para nada, de hecho ellos también estudiaron a los muggles por años, hay culturas donde magos y no magos están integrados dentro de lo cotidiano, nadie se esconde y tienen vidas normales e inclusive felices. No somos puristas de la sangre si es eso lo que te preguntabas Blaise, de hecho mis padres se opusieron al señor oscuro desde su primer auge. Como nadie sabemos lo que es estar en una guerra y no quisieron exponer a Millie a vivir esos horrores. De hecho alguien con sus habilidades no puede estar expuesta tanto tiempo a la oscuridad.

Todos quedaron en silencio un tiempo y miraron con curiosidad cuando Millarai bajó las escaleras desde su habitación acompañada de Lucrecia. La gata saltó desde sus brazos a los de Milo y se quedó ronroneando cómodamente en su hombro. Él le ofreció un dulce para gatos y la dejó en su hombro un rato más.

- No quiero ofenderlos muchachos, pero… su sangre... es... - balbuceó Theo un poco inseguro de lo que iba a preguntar.

- Sí Theo, somos algo así como sangre pura, tal vez lo escucharon de mi hermana, pero sólo somos medio ingleses. Nuestro padre es inglés y nuestra madre es americana, precisamente de ese lugar donde la magia se puede expresar libremente. Millie y yo crecimos conociendo ambos mundos, por eso mis padres se opusieron al señor oscuro y nos escondieron para que no nos obligaran a ser mortífagos, si se fijan bien ambos tenemos un espíritu guardián que nos acompaña y es un hechizo de nuestra madre para nuestra seguridad.

- Pero sólo veo la guardiana de Millarai, ¿cuál es el tuyo? – preguntó Theo nuevamente.

- Esperen – dijo sacando su varita – le puse un hechizo para hacerlo invisible para los demás… ¡luscus meam!

Entonces en el centro de la sala unos destellos envolvieron una figura transparente hasta volverla visible, era un ave pequeña y negra de pecho rojo y unas líneas blancas cerca de los ojos, el ave se acercó y se posó en el otro hombro del muchacho.

- Les presento a Justo quien es mi loica guardián, es un ave originaria del sur del mundo.

El ave hizo una reverencia y se quedó quietecito en el hombro donde estaba. Lucrecia que estaba al otro lado rodó los ojos y se fue con Millarai.

- ¿Cómo lo hicieron? Digo, la gatita de Millarai es muy educada, nos sorprendió desde el primer día con sus reverencias y ahora vemos que Justo es igualmente educado – dijo sorprendida Pansy.

- Es que… bueno, es largo de explicar, pero en términos sencillos ellos no son completamente animales. O sea, físicamente son lo que ven y eso no va a cambiar, pero en su interior reside un alma de un antepasado nuestro, o más bien una parte. Como son medio animal y medio humano es que podemos tratar con ellos tan dignamente.

- A cada uno de nosotros – continuó Millarai- se nos asigna un guardián, más bien, al nacer uno de nuestros antepasados nos escoge como su protegido hasta el último día de nuestras vidas, así como a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos. Si nos casamos también uno de nuestros antepasados elige a nuestros cónyuges, sean magos o muggles. Por eso que para nosotros nuestro origen sanguíneo da lo mismo, a pesar de que somos sangre pura de ambos padres nunca calzamos muy bien con los puristas de aquí.

- ¿Eso responde a sus dudas muchachos? – dijo Emile, mientras jugaba con su loica.

- Definitivamente sí. Sinceramente los envidio, mi padre me obligó a ser mortífago porque mi madre correría peligro si no me unía a esos desquiciados – dijo tristemente Theodore.

- Así que viste la guerra desde primera fila – dijo Millarai con los ojos humedecidos por la realidad de sus compañeros, luego poniendo su mano en su hombro le dijo – no estés triste, he conocido brujos que han hecho cosas horribles en sus vidas, pero que al final consiguieron llegar a la luz. Tú eres una buena persona y tu experiencia ayudará a que esa historia no se vuelva a repetir.

Theo sonrió y Emile le palmeó el hombro amistosamente.

- Bueno muchachos, ahora iré con mi hermana a conocer a sus otras amistades… ¿Vienen?

Los muchachos los siguieron tímidamente por los pasillos. Al salir de las mazmorras seguían las miradas coquetas y los suspiros por el muchacho que acompañaba a la peliazul. D espués de todo él era bastante guapo: alto y atlético, de cabello castaño, de ojos verdes intensos enmarcados en pestañas crespas, le adornaba una sonrisa que haría sonreír hasta el mismísimo profesor Snape, sus pómulos se elevaban endulzando ese rostro anguloso y bien afeitado. Todo en él exudaba sensualidad y si sólo con verle alguien todavía era inmune a sus encantos físicos, caería definitivamente rendida al escucharle hablar de variados temas que con voz barítona transportaba la imaginación a diferentes mundos. Al final del día fácilmente le apodaron el príncipe.

Cuando Millarai les presentó a sus amigos de las otras casas, Emile quedó encantado con la brillantez de Hermione, impresionado con el valor de Harry y las habilidades de Ron para jugar Quidditch y ajedrez mágico. Quedaron de jugar un torneo un día de estos. Al conocer a Luna le comentó en secreto que había visto nargles alrededor de Draco y de su hermana, Milo le preguntó si acaso estaba emparentada con N. Scamander y ella respondió que sí. Entonces la llamó clarividente y le hizo una reverencia frente a todos, tal como anteriormente lo había hecho su hermana al conocerla. Luego habló con Ginny sobre Quidditch y lo invitó a él y a su hermana a ver un partido cuando se realice nuevamente el torneo.

Antes de la cena ya había conversado con el profesor y la directora, quienes le tenían una propuesta laboral para cuando terminara su diplomado en historia. Contento se retiró no sin antes despedirse de su hermanita con un tierno abrazo. Pronto tendría noticias suyas.

En el comedor Pansy miró con malicia a Draco se dirigió a Millarai lo suficientemente fuerte como para que éste la escuchara:

- Vaya bombón que tienes por prometido, ¡es divino!

- Así es. Aparte es muy inteligente y educado, mis padres lo adoran.

- ¿Y es verdad que comparten departamento? Uff no me imagino lo que es verle en pijama todos los días… claro, si es que usa…

- Usa pijama sólo en invierno, en verano le gusta usar algo más cómodo… ya sabes… le gusta lucir su físico, vieras tú cómo se lo devoran con la mirada cuando bajamos a la playa en Miami…

Draco se levantó de golpe de la mesa, dejando su cena a medio comer y caminó con paso apurado a su sala. No se dio cuenta de que alguien lo siguió en silencio hasta que llegó a la entrada de la sala común y se sentó frente al fuego con una copa de whisky de fuego en sus manos.

- ¿Y averiguaste mi nombre, soldado?

- No tengo humor para pelear con abuelos, maldito pervertido.

- Ni yo, así que más te vale que ese whisky de fuego sea decente o te encanto aquí mismo. Vamos a hablar.

- ¿Y de qué? ¿De lo buena que es la peli azul en la cama?

- Mira mocoso, si vuelves a hablar de esa manera de mi hermana te mandaré en trozos por correo.

- ¿T... Tu hermana?

- Realmente eres muy corto de entendimiento… ¿acaso no escuchaste que tenemos el mismo apellido?

- No estaba prestando atención…

- Mira, ya que eres tan distraído seguramente no sabrás si mi hermana está enamorada de alguien de acá.

- Que yo sepa le gusta la comadreja W… perdón, Weasley de Gryffindor.

- ¿seguro?

- Mmm no, no sé… ¿Por qué me preguntas cosas como esta?

- Pensé que te gustaba.

Draco quedó en silencio contemplando el fuego y Emile lo dejó solo con sus ideas. Ya volvería cuando la cosa macerara un poco más.

Nos vemos en un próximo episodio. ¡Dejen sus comentarios!