Cap. 6~ Noche de lujuria

La noche contemplaba la escena de 2 jóvenes en una azotea. El rubio besaba los labios del pelirrojo y a su vez trata de desatar la máscara para ver su verdadera identidad, el pelirrojo le sigue la corriente pero al percatarse de sus intenciones lo aleja rápidamente de un empujón avisándole que tenía que parar.

— ¡Deidara, detente!— lo aleja de el zafándose del beso

— ¿Qué ocurre? Pensé que deseabas esto desde el principio.

—No, no puedo, no por ahora. —se tapa la cara con la mano al saber que estaba un poco ruborizado. — Tenemos que irnos, ya es tarde.

— ¡No, hasta que me digas quien eres y que quieres de mi!

—Lo siento… no hay tiempo, tenemos que irnos.

El enmascarado de cabellos carmesí avanza hasta llegar a Deidara y en eso toma su mano jalándolo para avisar que ya era hora de irse de ahí.

— ¡No! ¿Qué ocurre? ¿Por qué no me quieres decir? ¿Qué acaso no eres lo suficientemente valiente como para no decirme, Sasori?— El rubio hizo énfasis en la última palabra ocasionando que el pelirrojo abriera los ojos sorprendido.

—No sé de qué me hablas…

— ¡Si, claro! Entonces ¿Quién fue el que…?— Deidara no pudo terminar la frase ya que había recibido un golpe de su captor que lo había noqueado y causado que perdiera la conciencia.

—Lo siento…

El chico cae en sus brazos dándole la oportunidad al enmascarado irse de ese lugar.

Caminando por las azoteas en medio de la oscuridad paran en una casa que estaba cercas de ahí, al pareces era el lugar donde vivía el enmascarado. La habitación a donde fueron a parar estaba oscura pero de podía percibir algunos instrumentos en el lugar tales como algunas piezas de madera y alguno que otro muñeco.

La habitación era amplia y dentro había una reconfortante cama donde ahí fue a dejar el cuerpo de su inconsciente amado, a lado había una silla de madera donde se sentó a esperar hasta que despertara pero el sueño le gano así que durmió un poco.

Pasaron alrededor de 45 minutos aproximadamente y en eso el pelirrojo despertó pero de percato de que todavía seguía dormido, de pronto un repentino dolor de cabeza le ocurrió, levantándose del asiento y tocándose la frente comenzó a pronunciar unos pequeños quejidos.

— ¡Argg!, no de nuevo…

Los ojos del pelirrojo cambiaron de marrón a carmesí, en eso su mirada se concentra en el cuerpo tendido del rubio remarcando así una sonrisa pervertida en su cara.

Se acerca lentamente a la cama y en eso sube quedando arriba del rubio, se acerca a sus labios lentamente y los junta con los suyos.

—Compartamos estos momentos juntos.

Desabrocha lentamente los botones de su camisa dejando el pecho totalmente descubierto.

—Ah… ¿Qué sucede? — El rubio despierta después de sentir la excitante sensación que se estaba produciendo, abre los ojos lentamente y al notar lo que pasaba se sorprendió de la escena que estaba observando.

El enmascarado se encargaba de besar el pecho de Deidara ocasionando que el rubio se llenara de placer, el pelirrojo se percata que ha despertado de su sueño…

—Veo que ya despertaste… terminaremos lo que dejamos pendiente la otra noche, primor.

—Ese rostro, ¡mierda!... ya no parece el mismo. —el rubio pensaba para sí mismo y algo ruborizado en el rostro quiso alejarse de ahí levantándose y tratando de empujar a su captor.

— ¡Ah no, tú te quedaras aquí!… se un buen chico y déjate llevar.

El enmascarado de ojos carmesí se acerca al rostro del rubio rozando sus propios labios con las mejillas de el acercándose lentamente a la oreja y lamiéndola.

Deidara de sobre salta un poco y el pelirrojo al percatarse de eso sujeta bien los brazos del rubio con sus propias manos y continúa con lo suyo.

—Tranquilízate no dolerá.

—No… por favor…— Deidara le suplicaba

—Qué raro, ahora esta más pasivo… pensé que querías saber de mí y destruirme.

En eso el enmascarado posiciona sus hipnotizantes ojos color carmesí dejando al rubio mareado después de eso se posiciona en su cuello y lo besa lentamente produciendo algunos gemidos por parte de Deidara.

— ¿Has notado que eres muy delicado? …me agradas.

Después de eso el pelirrojo se despoja de su capa y su camisa dejando su pecho totalmente descubierto.

Deidara estaba inmóvil por los efectos de la hipnosis que el llamado marionetista había puesto sobre él.

Tratando de liberarse de tan vil hechizo solo provoco mas la emoción de su captor desatándole el pantalón lentamente dejándolo desnudo.

—Creo que viene una de mis partes favoritas. —Le dijo con voz de lujuria causando que el rubio se estremeciera juntando un poco las piernas.

El pelirrojo puso su mano en la entrepierna del chico de ojos azules frotándolo un poco para luego tocar su miembro y masturbarlo un poco.

Deidara cerro lo ojos tratando de calmarse pero le fue imposible ya que empezó a gemir lentamente.

—No… Detente.

—Esa cara me parece muy excitante, pero no dejare que te corras tan fácilmente. —Le decía esas palabras mientras ponía su cara maliciosa y pervertida.

En eso el pelirrojo enmascarado baja de la cama para desabrocharse su pantalón y quitárselo completamente, el rubio lo ve y comienza a temblar, cierra los ojos mientras el pelirrojo sube de nuevo a su cama.

—Bien, espero este preparado.

—No…

Se posiciona entre las piernas del rubio, introduce su miembro en la entrada virgen de su amado lentamente para no provocar dolor.

—Ahh… sácalo, por favor… —Deidara suplicaba, su espalda se encorvaba por el dolor que sentía.

Comenzaba a envestirlo lentamente tratando que se acostumbrara.

—Aférrate a mí. —El enmascarado le ordeno y en un abrir y cerrar de ojos el rubio se había parado y abrazaba a su acosador.

—Buen chico…

—Ahh… ahh… no, bastardo… —El rubio derramaba algunas lagrimas mientras gemía, cerró los ojos lentamente para así tranquilizarse.

El pelirrojo lo seguía envistiendo hasta llegar al clímax de toda la acción, los dos cayeron en la cama abrazados fuertemente mientras se corrían, se miraron mutuamente para así darse un beso en los labios.

El rubio lentamente desato la máscara de su captor para poder ver su verdadera identidad…

A la mañana siguiente cuando los pequeños rayos de sol se pasaban por la ventana se podía divisar a dos jóvenes tendidos en una cama abrazados tapados con una sábana blanca.

De pronto uno de ellos, el pelirrojo, abre los ojos, ya en color marrón, se percata que no está solo a su lado se encuentra un chico que cabellos dorados recostándose en su pecho.

El pelirrojo se levanta y recuesta a si amado a lado suyo, después se sonroja al ver sus dos cuerpos desnudos en un mismo lugar, en eso toca su rostro y de inmediato se sorprende ya que no traía la máscara puesta, sus ojos se concentran en el rubio diciendo…

— ¡La máscara!

Continuara~