Candy se puso de todos colores por lo que le dijo la niña a Albert, la señora Elroy se puso a llorar.
-Tía ¿Por qué lloras?-preguntó Albert
-Extrañan a Anthony piensan que eres su papá.
-Estoy cansado, no tengo ganas de escuchar dramas, me iré a descansar
-Primero tienes que ayudar a Candy para dormir a las nenas.
Albert clavó sus ojos en Candy y ella agachó la cabeza.
-Entonces me llevaré a una de las chiquitas esas-Lo dijo en forma despectiva— cuando se quede dormida te la llevaré a la habitación Candy.
-Como usted diga tío William
Al escuchar que le dijo nuevamente tío arqueó la ceja e hizo una mueca.
Dorothy le dio el biberón preparado y él se subió a la habitación para dárselo a la niña, mientras le daba la mamila sintió ternura al ver que se dormía poco a poco.
-Esta mi tía juega sucio, sabe que no puedo resistirme a los niños, tengo vídeos de todos mis sobrinitos y estas niñas de Anthony son unas ternuritas-pensó Albert.
Llegó el Sábado, Albert cambió sus cosas a la residencia de la señora Elroy.
-Es hora que hablemos William, quiero que te cases con Candy.
-¡De ninguna manera! No lo hice antes mucho menos ahora, ¡Candy tendrá a su tercer hijo! Y ese matrimonio iría directo al fracaso porque aparte de que yo no la amo, ella siempre me va a estar comparando con Anthony.
-William eres un ególatra, tengo las acciones que nos dejó tu abuelo a tu padre y a mí, antes que falleciera tu papá me endosó su parte porque yo me encargaría de todos ustedes, es por eso que los pude mantener tantos años.
-Eso lo sé tía.
-Todos pudieron estudiar su carrera, cada uno de ustedes han logrado construir sus residencias por si mismos, aunque a veces han necesitado un pequeño impulso, ahí hemos estado tú y yo para apoyarlos sacarlos de apuros. Aprendieron a ganarse todo con su esfuerzo, quizás si les hubiese dado todo fácil no fueran los hombres de bien que son ahora.
-¿A qué viene todo este discurso tía?
-A que quiero dejar todo en orden, Anthony fue el más chico de ustedes.
-Sí, también el más consentido. Él fue el único que no pudo adquirir bienes por sí mismo y al que lo…
-Tú sabes que él era muy enfermizo, Candy lo cuidó cuando se enfermó en Nueva York, mientras que nosotros ignorábamos por lo que estaba pasando.
-Sí, ahí se enamoraron y nos dieron la sorpresa de que se habían casado y que ya Candy estaba embarazada. A ella la despidieron de su trabajo lo mismo que a él por su enfermedad, no les convenía a sus jefes tenerlo como empleado, no sé porque no los demandó, Anthony era muy blandito.
-Efectivamente, ahora quiero hacer mi testamento, está Residencia vale mucho, quiero dejártela pero necesito que sientes cabeza con Candy.
-Yo tengo mi propio dinero tía, no me puedes obligar a contraer matrimonio por tu herencia, déjale ese dinero a las hijas de Anthony.
-¡Que no entiendes que no me puedo arriesgar a que Candy les ponga un padrastro a sus niñas! En las historias de la Biblia cuando moría uno, el hermano se casaba con la esposa del difunto para…
-¡Eso fue en la antigüedad tía! ahorita estamos en otra época, además eso era si no había dejado descendencia en este caso Anthony ha dejado a tres ¡A TRES!
-¡Estoy segura que Anthony te pidió en una o más ocasiones que si algo le pasaba que cuidaras de su familia! ¿Es así o me equivoco?
-Pero en lo moral tía, no casándome con su viuda, imagínate lo que dirá la gente…
Candy contemplaba a sus niñas en ese momento recordó cuando se casó con Anthony, había sido en las oficinas del registro civil de Nueva York, Jimmy era uno de los testigos con una de sus compañeras del hospital, en la noche de bodas, Jimmy se fue a la casa de uno de sus amigos para que ellos pudieran estar solos en el departamento.
Retrospección
Llegaron al departamento después de festejar en un restaurante de comida china, había sido todo muy sencillo.
Cuando por fin estuvieron solos, Candy se sentía nerviosa.
-Fue un día lleno de sorpresas, me voy a duchar-dijo Candy,
-Te acompaño- dijo Anthony sonriente.
Candy se sonrojó y contestó: Preferiría hacerlo sola, es que…
-Entiendo, era broma.
-Puedes usar la habitación de Jimmy para ducharte-Le ofreció Candy.
-Gracias la usaré.
Ambos se metieron a la ducha, Anthony salió antes y fue a la sala, encendió la televisión y se puso a ver un partido de futbol americano.
Candy pensó: ¿Qué me pongo? Una pijama o lencería, es mi esposo y es mi noche de bodas—Candy respiró profundo y se puso un baby doll y una panty de encaje en color rosa, así salió de la habitación, Anthony la miró y se quedó boquiabierto, se puso de pie rápidamente y fue hacia ella.
-Si no te sientes segura de esto podemos dejarlo para otro día-Quiso ser amable Anthony para que no se sintiera presionada.
Candy le preguntó: ¿Tú que deseas?
-Yo deseo hacerte mía, no puedo mentirte—Él ya había reaccionado al ver su cuerpo semi desnudo
-Tómame sí gustas, soy tu esposa
Anthony no esperó que se lo dijera dos veces y la besó en el cuello, luego bajó a sus hombros, era tan delicado con ella, Candy no quiso hacer comparaciones entre él y Albert, sólo se dejó llevar, parecía como si la acariciara con los pétalos de una flor era tan placentero, se acostaron en ese sofá , mientras la amaba con movimientos lentos y profundos la miraba con amor, Candy cerró sus ojos.
-No los cierres, quiero ver las esmeraldas de tus hermosos ojos mientras te hago el amor-le dijo Anthony.
¡Te amo Candy! ¡Te amooo!
Tiempo Actual
-Candy te estoy hablando ¿No me escuchas?-le dijo Albert
-Perdona, yo estaba…
-Baja, todos han venido a visitarte.
Albert agarró a una de las pequeñas, Candy llevó a la otra.
Cuando estaban a mitad de las escaleras escucharon que Eliza le decía a la señora Elroy.
-No puedes dejarle nada a Candy, ella se enamorará de un lagartón y este se quedará con todo lo que nos pertenece a los Andrew.
-La señora Elroy dijo: William se casará con Candy dentro de cinco meses.
Candy se detuvo y lo miró.
