CAPITULO 6

-Vamonos de aquí

Sirius cogio a Liz de la mano y ambos salieron apurados hacia la salida. Sirius se paro para coger su chaqueta y salieron fuera. En la calle ya no había casi nadie, solo un par de grupos pequeños de unos 3 o 4 chicos borrachos.

-Aquí no creo que tengamos mucha intimidad – dijo Liz mirando a los chicos

-Hay un lugar muy intimo cerca de las rocas – le susurro – Alli no nos vera nadie.

Ambos se sonrieron picaramente y echaron a correr hacia las rocas. Pero no podian dejar de mirarse y tocarse. En un arrebato de pasion, Sirius cogio a Liz por la cintura y la abrazo posesivamente, besandola con avidez. La chica empezo a desabrocharle los botones de la camisa.

-Aquí no, ya queda poco para llegar – murmuro Sirius cogiendole las manos – Nadie tiene mas ganas que yo de arrancarte a tiras la poca ropa que llevas y hacerte mia.

Apurados y desesperados, llegaron a las rocas, donde habia una pequeña cueva un poco aparta de la vista de la gente. Liz examino maravillada la estancia y Sirius la abrazo por detrás, dandole pequeños besos por el cuello, bajando poco a poco por el hombro, apartando a su paso los tirantes del vestido.

-Me encanta tu perfume – susurro Sirius – Es unico, como tu – penso.

Liz se dio la vuelta y le acabo de quitar la camisa, besando el pecho carente de vello, pero con los musculos muy bien marcados. Tenia un cuerpo de infarto, perfecto. No estaba muy musculoso, ni muy delgado, sencillamente, estaba en su punto. Le encantaba las chocolatinas que le formaba el abdomen bien marcado.

-Tengo curiosidad por ver tu ropa interior – rio Sirius con sus manos en el trasero de la chica – Por lo que he visto, sujetador no llevas.

-La curiosidad mato al gato – rio Liz – Tu que piensas que llevo?

-No se, no se. Te imagino con un pequeño tanga negro – rio – Solo eso. Esa ha sido mi fantasia sexual desde que te he conocido.

-Puede que tengas suerte – sonrio provocativamente, apegandose mas a el.

Sirius la abrazo muy muy fuerte, estrechando sus caderas junto a las suyas. Liz se movio para acoplarse, y de pronto, notaron que la ropa empezaba a molestar, los pantalones de Sirius, la falda corta de Liz. El principe poco a poco la recosto en la arena, sin despegarse de ella ni un solo instante, quedando encima de ella, aun con la ropa puesta. No dejaron de besarse, y si seguian besandose asi, moririan asfixiados. Al final, fue Liz la que se separo.

-Sirius, esto… te vibra algo ahí abajo

-Que? – murmuro desconcertado

Ahora que lo pensaba, si que le vibraba algo cerca de la entrepierna. El movil. El dichoso telefono movil estaba sonando. Dandole una mirada de disculpa a Liz, se levanto y saco el telefono del bolsillo del pantalon.

-Diga? Si, soy yo. Que pasa¿¿Cómo? – alzo la voz preocupado – Pero como esta? Ok, ok. Tranquila Nar, voy para alla. Si si, tu tranquila, todo saldra bien.

Cuando colgo, se sento abatido en una roca y se tapo la cara con las manos. Liz lo miro preocupada, y se agacho a su altura.

-Sirius, que pasa?

-Lo siento, tengo que irme – se levanto y cogio la camisa, sacudiendola para quitarle toda la arena.

-Pero que ha pasado? – volvio a preguntar

-Mi padre ha tenido un infarto y esta en el hospital. Me voy a casa.

-Claro, es normal, espero que todo vaya bien – dudo un momento y después se acerco le dio un abrazo

-Es una pena que la noche haya terminado asi, con lo emocionante que se estaba poniendo – sonrio picadamente dandole un beso

-Lo mas importante ahora es la salud de tu padre

-Me temo que esto es una despedida – dijo Sirius poniendose serio – Ahora que empezabamos a llevarnos bien. Sobre todo con en buen rendimiento que me estabas dando.

-Que? – pregunto desconcertada

-Bueno, gracias a ti, digamos que he ganado una considerable suma de dinero – sonrio con superioridad, paseando por la cueva, con las manos en los bolsillos del pantalón.

-De que estas hablando?

-Hice una apuesta. Aposte a que antes de que terminara el verano, caerias rendida a mis pies, a que no podrias resistirte a mis encantos – sonrio con orgullo, viendo la cara desencajada de la morena – Y asi ha sido, gane, porque esta noche has venido a mi como una corderita, y te hubieras entregado a mi sin pensartelo dos veces.

-Seras… - Liz apreto fuerte los puños, con rabia, ira.

-Has tenido suerte de que me llamaran. Ah! Y no pienses que en algun momento me senti atraido por ti, digamos que te seduje para ganar mi apuesta.

Sirius la miro con detenimiento, con una sonrisa burlona en la cara. Liz lo miraba fijamente, con la cara contenida por la ira. Si las miradas mataran, el principe ya estaria muerto y enterrado a cinco metros bajo tierra. De pronto, suavizo sus facciones y solto una carcajada.

-Me parece que ambos tuvimos la misma idea – sonrio divertida

-De que hablas? – ahora el turno de Sirius de mostrarse desconcertado

-De veras piensas que fui a ti como un corderito como dices? – rio jovialmente – Fuiste tu quien cayo a mis pies, no yo a los tuyos.

-Esto si que es bueno – rio

-Aunque hay una diferencia: tu apostaste dinero, y digamos que yo me lo prometi a mi misma – sonrio seductoramente – La verdad esque no me esperaba que fueras tan… fogoso

-Hay muchas cosas que no conoces de mi, Dickson – escupio con desprecio – Y eso sera algo que nunca sabras. Puedo decirte algo? Esta noche, vestida asi, y comportandote como lo has hecho, has demostrado ser una cualquiera.

-Eres un ser despreciable, Black – siseo furiosa

Sirius la miro burlonamente y sin decir nada mas, se fue. Liz se quedo quieta, con los puños fuertemente apretados, hasta que se le clavaron las uñas y abrio las palmas para ver sus palmas sangrando. Estaba furiosa. ¿Cómo pudia ser tan cabron? El muy cerdo habia apostada a que se la tiraba antes de que terminara el verano, y si no llega a ser por la inesperada llamada, lo hubiera hecho. En ese momento, toda la simpatia y el cariño que le habia cogido a James y Remus, se esfumo. Porque estaba segura de que detrás de todo esto, estaban ellos.

-Me las pagaras Sirius Black, aunque sea lo ultimo que haga

Y con ese juramento, salio de la pequeña cueva. Aun era de noche, pero pronto amaneceria. Paseando por la orilla, y con los finos zapatos en las manos, llego a las rocas donde habia estado con Remus un dia. Se sento alli, con la vista fija en el horizonte, viendo el hermoso amanecer. ¿Cómo se habia podido sentir atraida por el? Era alguien detestable. Tenia que quitarselo de la cabeza cuanto antes.

Liz aparecio a eso de las 9 de la mañana por casa. Emy y Lily estaban sentadas en el sofa, tristes. Cuando estaban un poco depres, se cogian un bote de helado , y sentadas en el sofa, de cara a la tele, se lo comian. A Lily le encantaba el chocolate, a Emy de fresa y a Liz de vainilla.

-He comprado helado – sonrio Liz dandoles un bote a cada una – Estais bien?

-Remus me ha prometido que cuando llegue me llamara – sonrio Emy aceptando encantada el helado – Sirius parecia bastante afectado.

-Aja, James me dijo que se iban con el porque no querian dejarlo solo en estos momentos - dijo Lily y después añadio con voz soñadora – No es adorable?

¡¡Estas colada! – vitoreo Liz – Cielo santo, nunca pense que viviria lo suficiente para ver a Lilianne Evans enamorada.

-Y tu que? – pregunto Emy con curiosidad – Que ha pasado entre tu y Sirius?

-Nada – dijo Liz levantandose del sofa y acercandose por la ventana – No ha pasado nada.

-Pero estabais juntos, no? – dijo Lily acercandose por detrás – Os vimos bailar juntos.

-Lily, solo fue un baile – rio Liz tensa – Cada vez que vamos de fiesta, bailo con muchos chicos, y eso no significa que pase nada entre nosotros.

– Parece que le gustas - sonrio Emy

La morena hizo caso omiso de las palabras y se sento con sus amigas en el sofa, comiendo a grandes cucharadas el sabroso helado.

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Nada mas llegar al hospital, los periodistas se amontonaron a su alrededor, impidiendole el paso. Sus dos guardaespaldas, Crabbe y Goyle, los apartaron y lo guiaron hacia dentro del hospital. Enseguida, lo acompañaron hacia la sala de espera donde estaban sus familiares, pero cuando llego, solo encontro a su cuñado Lucius.

-Como esta? – pregunto después de darle un abrazo

-Tu hermana y tu madre estan dentro – explico el rubio. – Dicen que esta fuera de peligro.

Lucius Malfoy, era el marido de Narcisa, la hermana mayor de Sirius. Lucius no era de la realeza, pero era de familia importante, y lo que era mas importante, queria a su hermana. Tenia el pelo corto, peinado elegantemente hacia atrás, los ojos azules verdosos, y rasgos aristocraticos. Rasgos que su pequeño hijo Draco, de solo 2 años habia heredado.

-Alteza, me alegra que haya venido tan rapido – el doctor se acerco y le hizo una reverencia – Desea entrar a ver a su padre?

Sirius asintio, y tragando saliva nerviosamente, siguió al doctor hasta la habitación donde estaba su padre. Su madre se acerco rapidamente a abrazarlo, al igual que su hermana. Eran tan distintas, pero a la vez tan identicas en carácter. Su madre era morena como el, con el pelo siempre recogido en un moño. Sirius habia heredado sus ojos, azules. No era una mujer muy alta, pero pese a sus 55 años, se mantenia muy joven.

Su hermana, 4 años mayor, era muy alta, casi como el. Con el pelo largo, rubio rizado, y los ojos grises como su padre. Era en realidad muy hermosa. Y pese haber dado a luz a su hijo Draco, aun mantenia muy buena figura.

Su padre estaba acostado en la cama, pero tenia muy buen aspecto después de haber sufrido un infarto. Era un hombre grande, imponente, rubio con los ojos grises, y del mismo carácter bromista y cabezota que su hijo.

-Como estas, papa? – pregunto Sirius después de darle un abrazo

-Estoy perfectamente, estas mujeres no me dejan tranquilo – protesto – Estoy estupendamente y listo para irme a casa a jugar un buen partido de golf.

-Charles! – alzo la voz su mujer indignada– Has tenido un infarto, no juegues con eso!

-Mujeres! – gruño cruzandose de brazos y arranco en Sirius la primera sonrisa desde que se despidio de Liz

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-El verano no es lo mismo sin los chicos – dijo melancolica Lily

Las tres chicas estaban tumbadas en una hamaca en la playa. Emy escuchaba musica en su pequeño discman, Liz estaba leyendo un libro titulado "El hombre perfecto", una mezcla de romance y suspenso; y Lily hacia crucigramas y sopas de letras.

-Tranquilas, lo superareis – sonrio Liz sin apartar la mirada del libro

-Sabeis una cosa? – pregunto Emy apagando el discman – Creo que Remus es alguien muy especial, no quiero perder el contacto con el.

-Otra que esta colada – murmuro Liz y luego se dirigio a sus amigas – Miras chicas, creo que lo mejor sera que os olvideis de ellos. No volvereis a verlos, viven muy lejos.

¡Vamos Liz! – alzo la voz Lily, indignada – Que tu te lleves mal con Sirius no significa que nosotras tengamos que dejar de ver a los chicos. Yo por mi parte, pienso volver a ver a James. Me gusta, y mucho.

-Y yo a Remus – coindicio Emy – Quiza deberias ser tu la que te olvidaras de Sirius.

-No teneis ni idea – exclamo enfadada, levantandose de la butaca y yendo a nadar.

La semana que les quedaba de vacaciones, paso muy lenta. Pero por fin termino. Las chicas volvieron a sus casas, mas tristes que cuando se fueron hacia un mes. Tras dejar a Emy y Lily en su casa, Liz se dirigio a la suya. Le habia costado una pasta volver a pintar su coche, pero Alan antes de irse le dio dinero.

-Un placer volver a verla, señorita Dickson – le saludo el ama de llaves, Minerva Mcgonagall – Sus padres se alegraran mucho de verla.

-Gracias Minie – sonrio la joven dandole un abrazo – Por cierto, gracias por dejarnos a las chicas y a mi el apartamento. Es muy bonito.

-Gracias – sonrio y le indico a los mozos que subieran el equipaje a la habitación de la señorita Liz, mientras la joven iba a ver a sus padres.

Liz paso primero por su cuarto, se dio un baño y se cambio de ropa. Después se fue a ver a sus padres, quienes estaban en el despacho de su padre. Cuando entro, los pillo en medio de una feliz discusión.

-Pero que te has hecho en el pelo? – exclamo alarmada su madre nada mas la vio entrar, con el pelo del mismo color, si, pero muy muy corto.

-Yo tambien me alegro de verte, mama – sonrio sarcastica cruzandose de brazos

-Lo siento cariño, nosotros tambien nos alegramos mucho de verte

Le dio un abrazo largo y cariñoso a cada uno de ellos, y después se sento junto a ellos, mirando el album de fotos que ambos estaban viendo. En las fotos, aparecian sus padres con ella y su hermano cuando eran pequeños, ella tendria solo 3 años. En otras, salia ella de la mano con un niño unos pocos años mayor que ella. Era moreno, con los ojos claros y cara de travieso.

-Quien es? – pregunto señalandolo

-Es el principe Alex – sonrio Eleanor, su madre – El principe Alexander de Hogwarts.

-Hogwarts? Este verano conocimos a unos chicos que eran de alli – dijo Liz sin darle importancia

-Ah si? Y que tal? – pregunto su madre dandole una mirada complice a su esposo

-Unos capullos – respondio sin mas – Menos mal que no los volvere a ver mas. Y al principe ese, el tal Alex, no me suena conocerlo.

-Oh! Hace mucho que no os veis – sonrio su padre – Pero eso cambiara.

-Ah si, porque?

-Porque vais a casaros – sonrio muy emocionada su madre

Pasaron unos minutos en los que Liz no pudo articular palabra, solo miraba con los ojos desorbitados a su padre y su madre, como si estuviera viendo un partido de tenis, para después soltar un grito de indignación.

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¡¿Casarme! – grito furioso Sirius – Pero que teneis en la cabeza?

-Alex hijo, tu padre esta muy mal de salud, y queremos que tu accedas al trono lo antes posible – dijo su madre calmadamente

-Y para eso me tengo que casar? – pregunto alzando la voz – No pienso casarme, y menos con alguien que no conozco.

-Si que la conoces hijo – dijo su padre – Se llama Marie.

-Seguro que es gorda y fea! – dijo con repugnancia – Y tendra la cara llena de granos…. ¡¡Que asco!

-No seas exagerado! – rio Narcissa

-Mira hijo, no tienes alternativa, te casaras con Marie – sentencio su madre – Dentro de un mes se hara la fiesta de compromiso.

-Mama, no puedes estar hablando enserio – dijo Sirius alterado – Soy demasiado joven e inmaduro para ser rey, eso se le da mejor a Lucius y Narcissa.

-Pero eso es un derecho que te corresponde a ti – dijo su padre alzando la voz – Quieras o no, Alexander Sirius, tu seras mi sucesor en el trono del pais.

Sirius solto un gruñido de indignación y enfado y salio hecho una furia de la sala, dando un portazo.

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-Y bien, como se ha tomado las noticias Marie? – pregunto la reina Halle Black

Estaban todos reunido tomando el te en una de las mansiones que la familia real de Hogwatrts tenia en Inglaterra. Las dos mujeres estaban sentadas en un comodo sofa, mientras que sus maridos estaban sentados en dos sillones. En medio, habia una pequeña mesa de cristal llena de dulces.

-Pues bastante mal – dijo con pesar Eleanor Dickcon – Se ha puesto a gritar como una loca, diciendo que era demasiado joven para casarse y menos aun para ser reina.

Flashback

-Ca… casarme? Pero estais locos? – grito hecha una furia – No pienso casarme.

-Por supuesto que lo haras, cielo – sonrio su madre – Y seras una gran reina.

-Esto es increíble – tartamudeo – No me puedo creer que hace un mes me dijerais que era una inmadura, que no sabia valerme por mi misma, y ahora me decis que me case y sere reina – solto una carcajada –Donde estan mis padres y que habeis hecho con ellos?

-Esto no es cosa de broma, Marie – dijo su padre calmadamente – Entre todas las chicas de la Alta Sociedad y de la Realeza, tu has sido la elegida. Deberias estar orgullosa.

-Orgullosa? Orgullosa de que que, pa? – alzo la voz alterada – Orgullosa de ser la mujer de un principe mimado y caprichoso, a parte de egocentrico, presumido y desagradable?

-No seas tan dura cariño – le recrimino su padre

-Por Dios pa, todos los tios son iguales, se piensan que son el ombligo del mundo, que todo el gira alrededor de ellos, pero claro, si es un principe, como en este caso, sera el doble de caprichoso, egocentrico y desagradable.

-Los reyes Charles y Halle dicen que es muy bien chico, y atractivo – sonrio picadamente Eleanor

-Buen chico y atractivo? – rio Liz – Por el amor de Dios mam, son sus padres, que van a decir? Aunque sea un tio gordo y feísimo, y fuera un delincuente, lo dirian. Estoy segura de que tienen tantas ganas de deshacerse de el y no saben como, pero no pienso ser yo quien le aguante.

-Basta! – alzo la voz Albert – No hay vuelta atrás Marie, dentro de un mes se hara la fiesta de compromiso y a mediados del años que viene sera la boda. Y no quiero oir ninguna palabras mas sobre esto. Ah! Y no intentes averiguar nada sobre el porque no lo lograras. Desde este mismo instante, tienes prohibido comprar cualquier tipo de revista o navegar en Internet.

Fin del Flashback

-Esta situación les ayudara a madurar a ambos – dijo el rey – Alex tampoco se lo ha tomado muy bien.

-En como se les ocurra anular el compromiso – dijo el señor Dickson

-Pues hay que hacer algo para que no ocurra eso – todas las miradas se dirigieron hacia el rey Charles

-Porque me mirais asi? – pregunto desconcertado – Ah no! Conmigo no conteis, de eso nada.

-Vamos cielo, es lo mejor – dijo su esposa y este, al final, acabo aceptando, aunque a regañadientes.

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El tiempo pasaba volando y solo faltaba una semana para la fiesta de compromiso. El principe y Liz estaban de un humor de perros, se alteraban y gritaban con facilidad. Estaban muy susceptibles, y aunque lo negaran y no lo demostraran, estaban nerviosos.

En el palacio, donde se celebraria la fiesta, todos iban de un lado a otro apurados, ultimando cada detalle del importante evento, donde acudirian cientos de personas conocidas. Sirius no pudo aguantar mas y se fue a la casa de campo de su familia. Le ponia enfermo ver a su madre y a su hermana emocionadas con la fiesta.

Aun no sabia quien era su prometida, pero conocio a sus padres. La señora Eleanor era una mujer muy bella, mas o menos de la edad de su madre. Parecia una mujer agradable. Tenia el pelo castaño, largo y recogido en un sencillo moño. Albert, su marido, era muy parecido en carácter a su padre. Bromista como pocos y serio cuando la ocasión lo requeria. Era alto, grande y moreno, con los ojos azules, que en un momento, tuvo la sensación de que estaba mirando a Liz.

Liz. ¿Qué estaria haciendo en ese momento? No tenia ni idea de lo que le costo separarse de ella ese dia en la cueva. Habia estado con muchas chicas, pero nunca se habia sentido tan perdido y vulnerable como lo estuvo con Liz. ¡¡Por Dios! El era un principe, tenia que tener sus emociones bajo control. Pero desde el mismo momento en que la toco, perdio todo el apice de control que pudiera tener sobre sus emociones.

Reconocia que le habia dicho palabras muy feas, pero no eran verdad. No habia ninguna apuesta de por medio, si se hubieran acostado no lo hubiera hecho por una apuesta, sino porque lo deseaba fervosorosamente. Estaba enfadado, pero no con ella, sino con el. Pero es mas facil darle la culpa a los demas. Aunque las palabras de Liz le dolieron. Lo mejor seria quitarsela de la cabeza, y pensar en su matrimonio con Marie.

Si Liz se enteraba de que estaba apunto de casarse con alguien a quien no queria, de seguro estaria burlandose y riendose de el ahsta el final de sus dias. y eso le dolia.

Pero Liz no estaba ni muchos menos burlandose, todo lo contrario, pues ella estaba en la misma situación. Habia llegado a Hogwarts, a palacio, dias después de que el principe Alex se fuera a la casa de campo a disfrutar de unos dias de tranquilidad antes del fatal momento.

FIN DEL CAPITULO! Que les h precido? Pobres Sirius y Liz. mi me est gustndo bstnte como est quedndo, no? En el proximo cpitulo, ocurrir l fiest de compromiso, donde Sirius y Liz sbrn por fin con quien se vn csr. ¿Cul ser su reccion?

Por cierto, muchisims grcis todos por los reviews que me hbeis dejdo!

Y hor lo mismo que pido siempre, reviws!

Besos

Lur Blck

Miembro de l Orden Siriusn

Miembro de l Orden Severusin