Hola estoy aquí con mi nueva historia de VA y espero que les guste. Como dije una vez ya he leído algunos fics que se tratan sobre este tipo en el que los personajes leen los libros y lo comentan, pero todos estaban en ingles y la verdad es que me han gustado mucho así que pensé en hacerlo también.

Aviso:

.: Vampire Academy :. - POV General

.: (nombre) :. - POV Personaje

~ Debo decir que la saga Vampire Academy fue un libro escrito por Richelle Mead


~ Leyendo el Pasado ~

Capítulo 6:

.: Lissa :.

Nuevamente otro día había comenzado y yo estaba terminando unos deberes con el reino cuando Christian entro en la sala con una sonrisa. Deje el papeleo y lo besé en la mejilla para luego tomarlo de la mano. Al salir de allí nos dirigimos directamente a aquella sala en la que habíamos llamado "Sala POV Rose" en honor a los libros que están en su punto de vista, aunque ella no le gusto la broma.

Al entrar allí la primera vista que tuve fue de Dimitri sentado mirando los libros, intrigado. Algo me decía que, aún sin escritura, él sentía que había algo en ellos, algo importante. Rose me sonrió tranquila, estaba sentada frente a él y se sentó a su lado en cuanto me vio. El libro que Dimitri guardo en la caja tenía el extraño titulo de: "Shadow-Kissed". Lo raro en él es que es una referencia al estado de Rose.

Pocos minutos después estábamos todos reunidos y Adrian tomo el libro dispuesto a comenzar a leer. Nos sonrió a todos.

– Capítulo 6 – Sonrió.

Por más que el encuentro de Lissa con Christian me molestase, acabó dándome una idea para el día siguiente.

– ¿A sí? – Christian y yo nos miramos confundidos y ella sonrió tranquila.

"Oye, Kirova –er, Sra. Kirova." Me paré en la puerta de su despacho, no me había molestado en anunciarme. Ella levanto su mirada de algunos documento, claramente irritada al verme.

"¿Sí, Srta. Hathaway?"

"¿Mi arresto domiciliario significa que no puedo ir a la iglesia?"

– ¿Enserio? – La madre de Rose la miro sorprendida – Pensé que tu acuerdo con Dios era creer en él sin ir a la iglesia y además dijiste que no te gustaba

Al parecer si había estado prestando mucha atención y no me sorprendía.

– Sigan escuchando – Dijo Rose

"¿Perdón?"

"Usted me dijo que siempre y cuando no estuviese en clases o practicando, yo debería estar en mi dormitorio. ¿Pero qué pasa con la misa de los domingos? No creo que sea justo que deje ahora mis necesidades… eh, religiosas" O privarme de la oportunidad –no importa que corta sea y aburrida- de estar con Lissa.

– Aw, pensabas en mí – Dije sonriendo conmovida.

– De hecho pensaba en no querer estar encerrada todo el día también – Dijo ella con una mueca. Mi sonrisa cayó – Pero principalmente en ti. ¿Ya te he dicho que se te ve bonito el cabello hoy?

Me toque un mechón y luego mire a Rose.

– Te has salvado –

Ella me sonrió sabiendo que su excusa fue buena.

Ella empujó sus gafas hasta la mitad de la nariz. "No sabía que tuvieses necesidades religiosas"

"Encontré a Jesús cuando estuve fuera"

Rodé los ojos.

– No puede ser que lo estés usando – Dije de mala gana.

"¿Tu madre no es atea?" Preguntó con recelo.

"Y mi padre probablemente es musulmán. Pero yo sigo mi propio camino. Usted no debería alejarme de él"

– ¿Musulmán? – Abe la miro desconcertado.

– Ustedes no entienden que en ese tiempo, ósea el año pasado, yo no sabía ciertas cosas y Kirova no me tenía buena – Dijo Rose tranquila.

Ella hizo un sonido que parecía una especie de risilla. "No, Srta. Hathaway, no debería. Muy bien. Puedes asistir a la misa los domingos"

Sin embargo, la victoria fue efímera, porque cuando fui a la iglesia unos pocos días más tarde, vi que la iglesia era tan aburrida como la recordaba. Al menos, me las arreglé para sentarme junto a Lissa, lo que me hizo sentir como si hubiese conseguido algunos beneficios después de todo. La mayor parte del tiempo me dediqué a observar a la gente. Ir a la iglesia era opcional para los estudiantes, pero con tantas familias de la Europa del Este, varios estudiantes eran cristianos ortodoxos y asistían a la iglesia por sus creencias o por que sus padres les obligaban.

– Y tú porque era tu única escapatoria – Se rió Adrian antes de volver a la lectura.

Christian estaba sentado en el lado opuesto de la sala, pretendiendo ser tan santo como había dicho. Por más que no me gustase, su falsa fe me hizo sonreír.

– ¿Como la tuya? – Pregunto Christian sonriendo. Rose sonrió despreocupada.

Dimitri se sentó al fondo, su rostro oculto por la sombras, y como yo, no comulgó. Por más pensativo que pareciese, me pregunté si tan siquiera había escuchado el sermón. Yo apenas escuchaba algunas partes.

"Seguir el camino de Dios no siempre es fácil" decía el sacerdote. "Incluso el Santo Vladimir, santo patrón de la escuela, pasó por momentos difíciles. Era tan espirituoso que la gente siempre se reunía a su alrededor, simplemente para escucharlo y estar en su presencia. Dicen los textos antiguos, que su espíritu era tan grande que podía curar a los enfermos. Sin embargo, a pesar de esos dones, muchos no lo respetaban. Se burlaban de él, diciendo que estaba desorientado y perturbado.

– Oscuridad y espíritu – Adrian sonrió – El viejo tenía sus dones, aunque nadie sabía de que se trataba

– De ahí proviene su nombre: espíritu – Sonreí.

Lo que era buena manera de decir que Vladimir estaba loco. Todo el mundo sabía eso.

– ¿Por qué siempre lo arruinas con tus feos pensamientos? – Pregunte. Rose abrió la boca – No quiero que me digas que son tus pensamientos y que nadie debía conocerlos, porque dejamos claro hace seis capítulos atrás que no interesaba

Cerró la boca.

Fue uno de los pocos santos Moroi, por eso al sacerdote le gustaba tanto hablar de él. Ya lo había escuchado todo sobre él antes de huir. Genial. Parecía que iba a una multitud de domingos para escuchar su historia una y otra vez.

"… y así fue con Anna la Shadow-Kissed"

Levanté la cabeza. No tenía ni idea de lo que el sacerdote estaba hablando, porque no había estado escuchando por un tiempo. Pero esas palabras se grabaron en mí. Shadow-Kissed. Había pasado mucho tiempo desde que las había escuchado, pero nunca las había olvidado.

– Pues claro que no. Tú eres una – Dijo Adrian.

– Ella no lo sabía – Dije. Parpadeé notando algo – Espera, ¿dijiste que y las habías escuchado antes? ¿Dónde? No creo que haya sido en la iglesia. ¿Por qué no me lo dijiste?

– No estoy segura de porque no te lo dije, pero puedo asegurarte que en este libro (tengo mi corazonada) lo explicara todo – Dijo ella tranquila – Puedo sentirlo

Mire a Sonya que se encogió de hombros.

Esperé, a que continuase, pero él ya había pasado al siguiente parte de la misa. El sermón se había terminado.

La misa terminó y cuando Lissa se giró para salir, giré hacia ella.

"Espérame. Enseguida vuelvo"

Me abrí camino por entre la multitud, yendo hacia delante, donde el sacerdote estaba hablando con unas pocas personas. Esperé con impaciencia, hasta que termino. Natalie estaba allí, preguntando acerca de algún trabajo voluntario que pudiese hacer. Puff.

Cuando terminó, se fue, saludándome mientras pasaba a su lado. El sacerdote levantó sus cejas cuando me vio. "Hola, Rose. Es bueno verte de nuevo."

"Sí… a usted también", le dije. "Le escuché hablar sobre Anna. Acerca de cómo fue 'shadow-kissed'. ¿Qué significa eso?"

– Que revivió gracias al loco – Dijo Adrian interrumpiendo su lectura. Rodé los ojos ya aburrida de que no entendiera que nosotras no sabíamos nada.

Frunció el ceño, de forma pensativa. "No estoy muy seguro. Ella vivió hace mucho tiempo. Era común referirse a las personas por motes que reflejaban sus características personales. Podrían haberle puesto ese nombre para que sonase más feroz."

Mire a Rose con una sonrisa. Dimitri la tenía rodeada de un brazo y se estaban susurrando algo ajenos a la conversación. Mire a Christian que me sonrió malicioso y antes de que yo pudiera decir algo, él lanzó un almohadazo contra Rose.

– Hey – Ella se quejo.

– Están hablando de ti –

– Son mis pensamientos y mi vida. Sé lo que sucedió en ese momento – Dijo ella con un tono tedioso.

– No – Sacudí la cabeza – Me refiero a lo del nombre de Shadow-Kissed

– Sí, sí, para que fuera más feroz – Dijo Rose restando importancia.

– De hecho – Dimitri sonrió – Te quedaría bastante bien si fuese solo por eso

Rodé los ojos al ver a Rose sonreír con una típica "devora hombres" así que le indique a Adrian que siguiera.

Traté de ocultar mi decepción. "Ah. Entonces, ¿quién era?"

Hubo un silencio.

– Al menos pudiste haber hecho que pareciera que habías prestado más atención – Dijo Syndey riendo.

Esta vez, la expresión de su ceño se torno en decepción. "Ya he contado eso varias veces."

"Oh. Debo de haberme perdido esa parte"

Su decepción fue creciendo, y se giró. "Espera un momento."

– Él la contó en ese mismo día – Le dije riendo – Con razón estaba decepcionado

– Bueno, no fui allí para escuchar el sermón. Fui porque quería libertad y estar contigo – Dijo ella tranquila – Eso que sucedió fue un golpe de suerte extra

Desapareció por una puerta cerca del altar, la que Lissa solía usar para ir al ático.

Pensé en huir, pero pensé que Dios se vengaría de mí por eso.

– Rose – Suspire resignada – ¿Por qué?

– Oye, ya lo leíste, tenemos un trato – Dijo Rose sonriendo.

Menos de un minuto después el sacerdote regresó con un libro. Me lo entregó. Santos Moroi.

"Puedes aprender sobre ella aquí. La próxima vez que te vea, me gustaría escuchar lo que has aprendido."

Puse mala cara, mientras me iba. Fantástico. Tareas del sacerdote.

– Como si las clases no hubieran sido ya malas – Masculló ella.

– Tú te lo buscaste – Se encogió de hombros Jill.

En la entrada de la capilla, me encontré a Lissa hablando con Aaron. Ella sonreía mientras hablaba, y los sentimientos que ella emanaba eran de felicidad, aunque ciertamente no de pasión.

Gemí – ¿No te dije que no me gustaba Aarón?

"Estás bromeando", exclamó.

Negó con la cabeza. "No"

Al ver que me acercaba, ella se dirigió a mí. "Rose, no te lo vas a creer. ¿Conoces a Abby Badica? Y a Xander? Su guardián va a renunciar. Y casarse con otra guardiana."

Ahora, ese era un chisme emocionante. Un verdadero escándalo. "¿En serio? ¿Ellos van, como decirlo, huir juntos?"

Asintió. "Se han comprado una casa. Creo que van a buscar empleo entre los humanos.

– ¿Qué hay con eso? ¿Por qué es un chisme? – Pregunto Sydney inocentemente.

– Pues… – Comencé para explicar.

– Está escrito aquí – Me interrumpió Adrian – No le expliques

Asentí.

Miré a Aarón, que de repente se había vuelto tímido conmigo allí. "¿Cómo están llevando eso Abby y Xander?

"Bueno. Están avergonzados. Piensan que es estúpido." Entonces se dio cuenta de con quien estaba hablando. "Oh. No quise decir-"

"No importa" Le di una pequeña sonrisa. "Es estúpido"

– Seguro que ya no piensas lo mismo, eh, Pequeña Dhampir – Sonrió Adrian. Rose le saco la lengua divertida.

– Que alguien, por el amor de Dios, me explique porque eso está mal – Dijo Sydney irritada.

Wow. Estaba conmocionada. La parte rebelde de mí amaba cualquier historia donde las personas "Luchaban contra el sistema". Sin embargo, en este caso, estaban luchando en contra de mi sistema, aquel en el cual había sido entrenada para creer en toda mi vida.

– Sigo confundida – Dijo Syndey.

– Calma Sage – Dijo Adrian sonriendo.

Dhampirs y Morois tenían un extraño acuerdo. Originalmente los Dhampirs habían nacido de las relaciones entre los Moroi y los humanos. Lamentablemente, los dhampirs no se podían reproducir entre sí –o con seres humanos. Es una de esas cosas extrañas de genética. A las mulas les pasaba igual, según me han contado, a pesar de ser una comparación que no me gustaba mucho oír.

Mire a Rose y a Dimitri. Ellos no podían tener hijos a causa de esa extraña genética que Rose mencionaba, lo que es lamentable porque recuerdo que Dimitri parecía algo feliz de tener una familia algún día. Una que no sea solo por sus padres y sus hermanas. Una en la cual tenga una esposa e hijos.

Dhampirs y Morois puros podían tener hijos, por medio de otra rareza de la genética, los niños eran dhampirs, con la mitad de los genes humanos, la mitad de los genes de los vampiros.

Como los Moroi eran los únicos con los dhampirs que podían reproducir, teníamos que estar unidos y cerca de ellos. Es decir, que se convirtió en importante para nosotros que los Moroi sobreviviesen. Sin ellos, los dhampirs estaríamos acabados. Y la forma en que los Strigoi adoraban destruir a los Moroi, su supervivencia se había convertido en una preocupación legítima para nosotros.

Y por eso se desenvolvió el sistema de los guardianes. Los Dhampirs no podíamos usar magia, pero éramos grandes guerreros. Heredábamos los sentidos y los reflejos aguzados de nuestros genes vampíricos, y una gran fuerza y resistencia de los genes humanos.

Abe sonrió con orgullo al escuchar lo que Rose debía haber heredado de él mientras que su madre se reía suavemente.

Tampoco estábamos limitados por la necesidad de sangre o por los problemas con la luz del sol. Por supuesto, no éramos tan poderosos como los Strigoi, pero entrenábamos duro, y los guardianes hacían un maldito buen trabajo manteniendo a salvo a los Moroi. La mayoría de los dhampir creía que merecía la pena arriesgar la vida para asegurarse de que nuestra especie pudiese continuar reproduciéndose.

– Tú caso es diferente, ¿no? – Pregunto Jill sonriendo. Pude notar que la madre de Rose la miro intrigada y curiosa por la respuesta de Rose.

– Mas o menos – Se encogió de hombro – Yo pienso que vale la pena arriesgarse por alguien que está en peligro. En especial porque el sistema que tenemos es una verdadera basura. Ya que los Moroi no pueden defenderse solos y los dhampirs tienen que hacerlo. En mi caso, la especie si me importa, pero no tanto como mantener a Lissa a salvo o a ti. Importan más las vidas que están en peligro que las que no han nacido

Mire a Rose pensativa. Honestamente yo siempre había estado al tanto de que le molestaba un poco eso, pero a pesar ella no se quejaba tanto, pero nunca entendí la razón por la que ella peleaba. Siempre pensé que era por lo mismos que menciono, su raza, pero no era así. También sabía que el hecho de que los Moroi, nosotros, no peleásemos era algo que le molestaba porque era malgasto de magia, al igual como le molestaba a Christian, pero aún así… a ella no le importaba por el simplemente hecho de que la idea de mí peleando contra un Strigoi la aterrorizaba.

Considerando que normalmente los Moroi querían tener y criar niños Moroi, no se encontraban muchas parejas duraderas entre Moroi-dhampir.

Principalmente, no encontrabas muchas mujeres Moroi vinculándose con chicos dhampir. Pero a una gran cantidad de jóvenes Moroi les gustaba salir con mujeres dhampir, aunque por lo general, eventualmente se casan con mujeres Moroi. Esto dio lugar a una gran cantidad de madres solteras dhampir, pero eran fuertes y podían manejarlo.

Entonces mire a Abe y Janine. Ellos, Moroi y Dhampir, no salían juntos, creo. La madre de Rose no la crió a ella y Abe simplemente desapareció de su vida durante dieciocho años. Para ella estuvo mal, sobre todo porque aquello dejo la semilla del rencor, pero cuando se entero de el porque… bueno, las cosas no mejoraron hasta hace poco más de un año. Estoy segura de que ellos se amaban, seguramente aún lo hacen, pero una separación así, durante tantos años, era algo difícil de arreglar.

Sin embargo, muchas madres dhampir optaron por no ser guardianes para así criar a sus hijos. Estas mujeres, a veces tienen puestos de trabajo "comunes", trabajando con Moroi o humanos; y algunas de ellas vivían juntas en comunidades. Estas comunidades tenían una mala reputación. No sé cuanto de eso es cierto, pero los rumores decían que los hombres Moroi las visitaban a cualquier hora en busca de sexo. Y que algunas mujeres dhampir dejaban que tomasen su sangre, mientras lo hacían. Putas de sangre.

Además, casi todos los guardianes eran hombres, lo que significaba que hay más Morois que guardianes. La mayoría de los chicos dhampir aceptaban que no podían tener hijos. Ellos sabían que era su responsabilidad proteger a los Moroi, mientras que sus hermanas y primas tenían hijos.

– Tres sobrinitos tan lindos – Dijo Rose entre dientes con una sonrisa. Yo la mire confusa, pero al ver el rostro iluminado de Dimitri supe que hablaba de sus hermanas.

Poco después de que yo me convirtiera en reina, pasaron unas cuantas semanas, y se me ocurrió dejarle un descanso a Rose y a Dimitri con la intención de que él fuese a ver a su familia, la cual no tenía ni idea de que era un dhampir nuevamente. Aunque Rose se resistió en un inicio termino aceptando solo porque Dimitri no podía ir solo, tenía algo de miedo por todo lo que hizo y ella fue como apoyo. Me contó que tenía tres sobrinos Paul, de diez años, Zoya de uno (eran hermanos) y un bebé recién nacido, en ese momento. Los dos primeros eran hijos de la hermana mayor de Dimitri y el bebé era hijo de la chica que seguía en la línea, hermana menor de Dimitri por dos años. Ahora no recuerdo mucho los nombres, pero estaba bien. También recuerdo que llego irritada porque su abuela, quien resulta que es una bruja, predijo una boda. Me reí tanto cuando Rose me contó, de forma exagerada y dramática, que la familia de Dimitri estaba haciendo planes para que ella se casara, porque habían asumido que la boda que la anciana vio era de Dimitri y Rose. Honestamente también estaba emocionada, pero Rose asegura que no se iba a casar joven y mucho menos cuando no hay un "2" al inicio de su edad.

Algunas mujeres Dhampir, al igual que mi madre, todavía sentían que era su deber seguir siendo guardianas –incluso si eso significaba no criar a sus propios hijos. Después de que yo naciera, ella me entregó para ser criada por un Moroi. Dhampir y Morois comenzaban a asistir a la escuela desde muy pequeños, y la Academia básicamente ocupo el lugar de mis padres cuando tenía cuatro años.

Como resultado del ejemplo que mi madre me dio y mi vida en la Academia, creía plenamente que el deber de un dhampir era el de proteger a los Moroi. Es parte de nuestro patrimonio, y la única forma de seguir existiendo. Tan simplemente como eso.

– Pero acabas de decir que también lo era porque la vida de quien estaba en peligro era más importante que la de quien no había nacido – Sydney miro a Rose intrigada. Yo también comencé a fruncir el ceño esperando a que aclarara la duda.

– Sí. Digo, ese principio, el patrimonio, es algo que tengo desde pequeña – La madre de Rose sonrió – Pero con tiempo comencé a ver que también no es la gran cosa. Es complicado de explicar. Yo creía en eso, es por eso que protegía a Lissa, pero mientras más amigas nos hacíamos su vida era más importante solo por ser uhm mi familia

– En lo que se refiere a Christian, Adrian o incluso a Jill, es un poco más por el patrimonio, pero eso no quita el hecho de que sean tan importantes como Lissa. Es por eso que si trata de un Moroi más solo tengo la creencia del patrimonio y esas cosas, pero tratándose de alguien cercano… ni en mis sueños sería así. Su vida es más importante que la mía – Dijo tranquila.

– Deberías tener una creencia – Dijo Janine seria, pero con una ligera sonrisa – No está bien repartir ideas

– No lo hago – Dijo Rose – Toda vida es preciada, incluso la que no ha nacido, pero también hay que pensar en quien está en peligro porque importa más que quien no se ha formado. Uhg, ¿lo ves? – Miro a Dimitri – Tienes que dejar de hablarme así

Él rió suavemente y la besó en la mejilla.

– No quiero andar repartiendo lecciones Zen – Suspiro – Como sea. ¿Qué estaba diciendo? Ah sí, y eso

– ¿Así es como terminas tu discurso? – Me reí divertida.

– Sí. Básicamente me importa mucho el patrimonio, es algo que tengo desde pequeña metido en la cabeza, pero la idea de que una vida se pierda es más importante que la que no ha nacido – Dijo Rose – De cierto modo es casi lo mismo

– Solo tu lógica diría eso – Comentó Christian después de tanto tiempo callado. Rose se encogió de hombros.

Después de un poco de especulación sobre los Badicas, Lissa y yo nos despedimos de Aarón. Tan pronto dimos un paso fuera, escuché el ruido de un gracioso movimiento seguido de algo que se deslizaba. Demasiado tarde me di cuenta de lo ocurrido, sólo cuando una gran cantidad de nieve derretida del techo de la capilla cayó encima de nosotras.

Bufé rodando los ojos. Mia si había sido una pesadilla cuando éramos enemigas.

Había nevado la noche anterior, pero como era principios de octubre comenzó a derretirse casi de inmediato. Y como consecuencia, la que nos cayo encima estaba muy derretida y fría.

La mayor parte cayó encima de Lissa, pero aún así solté un gritito cuando el agua helada me cayó encima del pelo y del cuello. Algunos otros, que estaban cerca, también gritaron, al ver la mini avalancha.

– Uh debieron congelarse – Dijo Jill con una mueca.

– Yo lo hice – Dije suspirando.

"¿Estás bien?" Le pregunté. Su chaqueta estaba empapada, y su pelo platinado pegado a los lados de su cara.

"S-sií" dijo entre dientes.

Me quite el abrigo y se lo ofrecí. Era impermeable y había rechazado la mayor parte del agua. "Quítate la chaqueta"

"Pero vas a tener-"

"¡Quítatela!"

– Agresiva – Me burlé y ella me saco la lengua.

Rose siempre me había cuidado como una hermana, para ambas estaba genial porque ninguna de las dos tenía una hermana de sangre. Yo había tenido a Andre, pero no era lo mismo entonces.

Se la quito, y mientras se ponía mi abrigo, finalmente me di cuenta de las risas que siempre siguen una situación como ésta. Evitando las miradas, me concentré, en cambio, mantener asegurada la chaqueta de Lissa mientras ella se cambiaba.

"Me hubiese gustado que no estuvieras llevando un abrigo, Rose" dijo Ralf Sarcozy, un Moroi particularmente corpulento y rechoncho. Lo odiaba. "Esa blusa se vería muy bien mojada"

– Era un verdadero cerdo – Rodé los ojos con su comentario ya demás al recordar todo lo que le hizo a Rose con el tema de la sangre. Rose no dijo nada, pero pude ver el rostro de Dimitri ardiendo en furia y celos. Ella no hacía nada, solo le frotaba el brazo, con su pulgar, que la rodeaba por el hombro cayendo hacia abajo.

– Creo que eso sería un insulto para el animal – Dijo Christian molesto – Un cavernícola estaría bien –

Lo besé en la mejilla y luego mire a Adrian esperando a que continuara. Un último vistazo me hizo ver que Dimitri no era el único enojado, más bien Abe estaba también. Ya lo veía yo sacando su celular y mandando a desaparecer a Ralf misteriosamente.

"Esa blusa es tan fea que debería ser quemada. ¿Se la compraste a un mendigo?"

Levanté la vista cuando Mia pasaba y entrelazaba su brazo con el de Aarón. Sus rizos rubios perfectamente peinados, llevaba un increíble par de zapatos negros de tacón con aguja que se hubiesen visto mucho mejor en mí.

Nos reímos como ella se sonrojaba entre risas.

Al menos la hacía más alta, tenía que reconocerlo. Aaron había estado a unos pocos pasos de nosotras pero milagrosamente había evitado la nieve derretida. Viendo lo orgullosa que estaba, decidí que no había sido un milagro.

"Me imagino que quieres ofrecerte a quemarla, ¿verdad?" pregunte negándome a dejarle saber cuanto me había molestado su insulto. Sabía perfectamente bien que mi concepto de moda se había atrasado en los últimos dos años. "Oh, espera –el fuego no es tu elemento, ¿no? El tuyo es el agua. ¡Que casualidad que nos haya caído una tromba encima".

Mia puso cara de haber sido insultada, pero el brillo en sus ojos mostraba que estaba disfrutando demasiado para ser simplemente una inocentemente espectadora.

"¿Qué debería significar eso?"

"Nada para mí. Pero la Sra. Kirova probablemente tendrá algo que decir cuando descubra que utilizaste magia contra otro estudiante"

– Oh Rose, ¿realmente la delatarías? – Pregunto Jill sorprendida – Es decir, ella fue mala, pero igual lo es ser soplona e ir con Kirova… es bajo hasta para ti

Rose se encogió de hombros despreocupada.

"Esto no fue un ataque" se burló. "Y no he sido yo. Fue un acto de Dios"

Algunos se rieron, lo suficiente para que Mia se regodease. En mi imaginación le respondí: Esto también, y la tiraría contra la pared de la Iglesia. En la vida real, Lissa me empujó y me dijo "Vámonos".

– Juro que ella lo habría hecho si yo no intervenía – Suspire – Era como un campo de batalla cada vez que ellas dos se encontraba

– Hasta que se pelaron de verdad – Dijo Eddie sonriendo divertido – Oh esa si fue una pelea de chicas y más aún, estilo Rose

– ¿Enserio? – Janine y Abe miraron a Rose sorprendido. Ella incrédula porque (probablemente) Mia es un Moroi y él asombrado con un brillo de emoción de que su hija no dejará que la aplastasen.

– No fue la gran cosa – Dijo Rose despreocupada.

– Le rompiste la nariz – Dijo Christian divertido – Si eso no es la gran cosa, no sé que lo sea

– Ay por Dios – Janine suspiro decepcionada.

Sydney sonrió – Y sin embargo dejaste que te dieran una paliza en el rostro. ¿Recuerdas? Por el asunto Joshua

Rose se tensó y Dimitri se rió.

– Oh no se vale – Dijo Rose con las cejas juntas – Me ataco desprevenida

– Aún así lograste ganar – Dijo Dimitri sonriendo. Rose frunció el ceño.

– Y no gracias a su ayuda – Se cruzó de brazos. Sydney y Dimitri se rieron y él la abrazo por la cintura – Eso fue una injusticia. Al menos me lo hubiera advertido antes de atacarme. No puedo creer que llego y me planto su puño en la cara

– ¿De qué hablas? – La mire confundida, notando claramente, que el puño no era el de su madre.

– Te lo contaré algún día, quizás esté en alguno de los libros – Dijo Rose tranquila.

Nos dirigimos a nuestros dormitorios, dejando atrás las risas y bromas acerca de nuestro estado y de cómo Lissa aún no se había especializado. Por dentro, yo hervía. Comprendí, que tenía que hacer algo con Mia. Además de normal irritación causada por la lengua bífida de Mia, no quería que Lissa tuviese que hacer frente a más estrés del que ya tenía. Nos había ido bien esta primera semana, y quería que siguiésemos así.

"Sabes" Le dije "Cada vez creo más firmemente que robar a Aarón de vuelta es algo bueno. Le enseñarías a esa Muñeca Vaca una lección. Además, creo que sería fácil. Él todavía está loco por ti"

– Sentimiento no correspondido – Dijo Christian a mi oído con una sonrisa divertida. Asentí lentamente y lo besé en los labios.

"No quiero enseñarle una lección a nadie" dijo Lissa. "Y no estoy loca por él"

"Vamos, ella pelea y habla de nosotras a nuestras espaldas. Ayer me acusó de tener pantalones vaqueros del Ejército de la Salvación"

"Tus vaqueros son del Ejército de la Salvación".

Se rieron.

– Hey, ningún derecho – Dijo Rose.

"Bueno, sí," resoplé "pero no tiene derecho a reírse de ellos cuando esta vistiendo cosas de la Target"

"Oye, no hay nada de malo en Target. Me gusta Target"

"A mí también. Pero esa no es la cuestión. Ella pretende hacerlas pasar por ropas de la marca Stella McCartney"

– Está en español y no entiendo nada – Dijo Adrian mirando a Eddie y a Christian – Chicas, nadie las entiende

– Hey – Nos quejamos todas.

– La moda es importante – Dije.

– Si bueno, no entiendo cuando hablan de eso – Dijo Adrian tranquilo.

"¿Y eso es un crimen?"

Fingí una solemne expresión. "Absolutamente. Tienes que vengarte"

"Te lo dije, no me interesa vengarme." Y me miró firmemente. "Y tú tampoco deberías estarlo.

– Yo supuse que ya estabas ideando un plan para vengarte – Dije con una mueca a lo que Rose silbó para desviar la mirada a otro lado.

– Odio lo siguiente que pensare, porque ahora realmente carece de significado – Dijo algo molesta.

Sonreí de la forma más inocente que pude, y cuando cada una siguió su camino, una vez más me sentí aliviada de que no pudiese leer mis pensamientos.

– Ahora podemos – Dijimos todos sonriendo.

– Carece de significado la palabra poder – Suspiro.

"Y entonces, ¿cuándo la gran lucha de mujeres a va pasar?"

Mason me esperaba fuera de la habitación después de que me hubiese separado de Lissa.

Se veía despreocupado y guapo, apoyado contra la pared con los brazos cruzados mientras me miraba.

"No sé a que te refieres"

– Sí claro – Dije con sarcasmo – Si ya estabas pensando en vengarte

Ella me sonrió inocentemente.

Desplegó sus brazos y camino conmigo al interior del edificio, dejándome su chaqueta porque yo le había dejado a Lissa la mía. "Te vi hablando en el exterior de la capilla. ¿No tienes ningún respeto por la casa de Dios?"

Resoplé. "Tienes casi el mismo respeto que yo tengo, pagano. Si ni tan si quiera vas. Además, como has dicho, estábamos fuera.

"Y no me has respondido a mi pregunta."

Solo le di un una amplia sonrisa y me puse su chaqueta. Nos quedamos en la zona común de los dormitorios, una sala de estar muy bien supervisada y una zona de estudio donde los estudiantes de ambos sexos se podían mezclar, además de los invitados Moroi.

– ¿No tenías arresto domiciliario? – Pregunto Christian confundido.

– Mi héroe – Dijo Rose sonriendo y apuntando al libro.

Siendo domingo, estaba bastante concurrida con las tareas de última hora para las clases del día siguiente. Al notar una pequeña mesa vacía, agarré del brazo a Mason y lo llevé allí.

"¿No deberías ir directamente a tu habitación?"

– Tiene razón – Dijo la madre de Rose con severidad.

Me senté en cuclillas en una silla, mirando alrededor con cautela. "Hay un montón de gente aquí hoy, pasará un tiempo antes de que me noten. Dios, estoy harta de estar encerrada. Y solo pasó una semana."

"También yo lo estoy. Te echamos de menos anoche. Muchos de nosotros estuvimos en la sala de juegos. Eddie estaba en racha"

– Oh si – Dijo el mencionado con orgullo – Por cierto, él fue quien más te extraño

Sonreí divertida y mire a Rose, pero note su mirada en el suelo sin expresión alguna. Al parecer el recuerdo de Mason volvió a rondar en su cabeza.

Suspiré. "No me digas eso. No quiero oír hablar de tu glamurosa vida"

"Muy bien". Apoyó su codo en la mesa y reposó su mentón en la mano. "Así que háblame de Mia. Un día de estos la cogerás y la golpearás, ¿verdad? Creo recordar que lo hiciste por lo menos diez veces, con la gente que te molestaba"

"Soy una nueva, y renovada Rose" le dije intentando mostrarme todo lo seria posible. Que no resultó muy bien. Él sonrió. "Además, si hago eso, romperé mi condicionalidad con Kirova. Tengo que andar por el buen camino."

"En otras palabras, que encontrarás una manera de vengarte de Mia sin meterte en problemas"

Sentí una sonrisa forzando las esquinas de mis labios "¿Sabes lo qué me gusta de ti, Mase? Que piensas exactamente como yo"

– Eso no es bueno – Dijo Adrian burlándose – Solo trae problemas. Ya tenemos a una Rose, no necesitamos dos

– ¡Adrian! – lo regañe así como Christian lo miraba enojado por su comentario.

No era que su comentario era malo o inadecuado, pero pensar en Mason hacía que Rose dejará de ver el mundo se perdiera en la oscuridad. Ya había sucedido ocurrido anteriormente en algunas ocasiones y aunque Rose solo intenta que nadie lo note, yo lo hago porque aún sin el vínculo… sé que le duele.

Mire a Rose preocupada y note que estaba tranquila, con una sonrisa en los labios, pero con un destello melancólico. Dimitri la tenía tomada de la mano con fuerza. Supongo que ella estaba bien por ahora.

"Un concepto aterrador", respondió secamente. "Dime entonces lo que piensas de esto: puede que sepa algo sobre ella, aunque probablemente no debería contártelo…"

Me incline hacia él. "Oh, ahora ya has empezado. Ahora tienes que contármelo"

– Oye, Rose – Sydney interrumpió – Si él es tu mejor amigo, ¿por qué no está aquí?

Me mordí el labio inferior suavemente mientras Rose mira a Sydney inexpresivamente, completamente paralizada. Sydney nos miro a todos y Adrian sacudió la cabeza para que no siguiera preguntando, luego le susurro algo y ella asintió confundida. Me parece que le iba a decir después.

– Bueno… sigue adelante – Dije.

"Sería un erro", me provocó, "¿Cómo sé que no usarás esta información para hacer algo malo?"

Parpadeé varias veces. "¿Puedes resistirte a esta carita?"

– No, obvio que no – Dijo Eddie riendo suavemente mientras Rose lograba esbozar una sonrisa.

Me estudió durante unos minutos. "No. Realmente, no puedo. Bueno, aquí va: Mia no es de la realeza"

Me relaje en la silla de nuevo. "No bromees. Ya lo sabía. Sé quien es de la realeza desde que tenía dos años."

"Sí, pero eso no es todo. Sus padres trabajan para uno de los Lords Drozdovs"

Agité mi mano con impaciencia. Una gran cantidad de Moroi trabajan en el mundo humano, pero la sociedad Moroi también disponía de varias ofertas de trabajo por su propia raza. Alguien necesitaba ocuparlas. "En la limpieza. Son prácticamente siervos. Su padre corta el césped y su madre es una de las criadas.

– Oooh con que así te enteraste – Dije mirando a Rose. Recodaba la pelea que tuvieron por sus familias, yo estaba aturdida porque Rose nunca me contó sobre esa información y mucho menos fue capaz de decirme quien se la entrego.

– Tengo mis contactos – Sonrió despreocupada.

En realidad, yo tenía un gran respeto por todo aquel que tenía un trabajo a jornada completa, independientemente de cual fuera su empleo. Personas en todo el mundo tenían que hacer cosas desagradables para vivir. Pero, como ocurría con la Target, se convertía en una cuestión diferente cuando alguien trataba de hacerse pasar por lo que no es. Y durante la semana que llevaba aquí, había sido testigo de cuanto Mia quería desesperadamente encajar en la élite de la escuela.

– ¿Eso por qué? – Pregunto Abe intrigado – Con unas cuantas negociones, realmente no tiene importancia no ser de la realeza

– No todos quieren negocios ilegales, viejo – Dijo Rose – Y quizás sepas el por que, si no aparece te lo diré al final del libro

"Nadie lo sabe", dije pensativa.

– Y la información cayó en las peores manos – Se mortifico Christian riendo suavemente – Ahí es donde comienza la guerra

– Vamos, no fue realmente nada – Dijo Rose despreocupada.

– Le rompiste la nariz – Le recordé – Y te agarraste a pelea

– Ella empezó – Me miro fijamente – Y lo sabes

Me mordí el labio inferior.

"Y ella no quiere que lo sepan. Ya sabes como es la realeza." Hizo una pausa. "Bueno, a excepción de Lissa, por supuesto. Harían que Mia lo pasase mal por eso."

– ¿Por qué siempre soy la excepción? – Pregunte intrigada.

– Eres más inofensiva que todos esos cabeza huecas – Respondió Rose. Christian abrió la boca y ella lo detuvo – No te ofendas, pero tampoco eres inofensivo. De hecho Lissa, ahora que lo pienso, no lo eres tanto… pero… bueno, no eres como los demás que solo les importa el estatus social de la realeza

Torcí los labios pensativa. Quizás sí, tenía razón.

"¿Cómo sabes todo esto?"

– No puedo creer que no me lo haya dicho a mí – Dijo Eddie ofendido – Fui su mejor amigo

– Estaba enamorado de mí, ja, gane – Dijo Rose sonriendo.

"Mi tío es el guardián de los Drozdovs"

"Y has estado guardando ese secreto, ¿no?"

"Hasta que me has corrompido. Entonces, ¿cuál es el camino que vas a elegir: el bueno o el malo?"

"Creo Que voy a darle a ella el honor-"

"Srta. Hathaway, sabes que no deberías estar aquí"

Una de las inspectoras de la residencia se detuvo delante de nosotros, la expresión de su cara era de desaprobación.

– ¿Y qué esperabas? ¿Una sonrisa por desobedecer las reglas? – Pregunto su madre algo seria. Rose sonrió.

– No, pero un poco de ánimos estaría bien, ¿no crees? – Pregunto Rose.

– Bueno, al menos obedeciste y volviste – Dijo su madre un poco más tranquila, una expresión suave que se endureció cuando Rose hizo una mueca contradiciéndola.

Yo no estaba bromeando cuando dije que Mason pensaba como yo. Mentía tan bien como yo. "Tenemos que hacer un trabajo en grupo para la clase de idioma. ¿Cómo lo hacemos si Rose está encerrada?"

– Ay por Dios – Dijo Janine – Espero que no les haya creído

– Bueno… – El tono de Rose fue agudo – Mejor sigue escuchando

La inspectora entrecerró los ojos. "No parece que estén haciendo un trabajo."

Empujé el libro que me había dado el sacerdote y lo abrí aleatoriamente. Lo había colocado en la mesa cuando nos sentamos. "Estamos, um, trabajando en esto."

Todavía parecía sospechar. "Una hora. No te daré más tiempo, y será mejor que realmente os vea trabajar".

"Sí, señora" dijo Mason con un gesto serio. "Absolutamente."

– Hey, camarada, ¿no te dije que mis mentiras eran muy convincentes? – Sonrió Rose – Ahí tienes la prueba

– No es algo para estar orgulloso – Dijo Dimitri – De hecho es todo lo contrario

– Dile como quieras – Se encogió de hombros – Situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas

– ¿Siempre? – Pregunte riendo. Ella me miro fijamente.

– Solo situaciones desesperadas, ¿no me oíste? –

– Rose… –

– Si ya sé que quisiste decir – Bufó.

Me reí suavemente. Normalmente Rose no mentía en situaciones desesperadas, solo cuando parecía convenirle más.

Ella se alejo todavía mirándonos. "Mi héroe" le dije.

Señaló el libro. "¿Qué es eso?"

"Algo que el Padre me dio. Tenía una duda sobre el sermón"

Me miró fijamente, asombrado.

"¡Oh!, deja de mirarme así." Le eché una hojeada al índice. "Estoy tratando de encontrar a una mujer llamada Anna."

Mason arrastró su silla, por lo que acabo sentándose muy cerca de mí. "Muy bien. Vamos a ver"

– Es lindo – Dijo Jill con una sonrisa soñadora y dulce.

Encontré el número de la página que me llevó a la sección de San Vladimir, sin sorpresa alguna. Rápidamente leímos el capítulo buscando el nombre de Ana. Cuando lo encontramos el autor no tenía mucho que decir sobre ella. Había incluido un trozo escrito por otro tipo que aparentemente había vivido en la misma época que San Vladimir:

Y con Vladimir siempre estaba Anna, hija de Fyodor. El amor de ellos era inocente y puro como el de un hermano y hermana, en varias ocasiones lo defendió contra los Strigoi que intentaron matarlo y destruir su santidad. De la misma manera, es ella quien lo consuela cuando el espíritu es difícil de soportar, y las tinieblas de Satanás intentan acabar con él y debilitar su salud y cuerpo.

– Muy similar a lo que sucede con ustedes dos – Dijo Christian sonriendo. Le sonreí también y me besó en la mejilla.

– ¿Cómo que "muy similar"? – Pregunto Rose frunciendo el ceño – Es exactamente igual

– Tú no la consuelas, no tanto, absorbes la oscuridad – Adrian la apunto – Así que es un tanto similar

– Me gusta la parte de un amor inocente como el de un hermano y hermana – Dije sonriendo mirando a Rose que me devolvió la sonrisa.

Contra eso también lo defiende, porque ellos estaban conectados desde que el salvó su vida cuando era niña. Que Dios le hubiese enviado al bendito Vladimir, una guardiana como ella, era una señal del amor de Dios, una guardiana que era una shadow-kissed y que siempre sabía que estaba en su corazón y su mente.

– Era todo tan confuso en ese entonces – Mire la palma de mi mano. Luego mire a Rose que me asintió.

– Él la salvo – Dijo Rose – Pero no explica como ni porque. Eso me confundía un poco – Miro a Sonya – No pensé en que Lissa me había salvado hasta que tuve el accidente con el banco

Guarde silencio. Sonreí ligeramente.

"Aquí está" dijo Mason. "Ella era guardiana de él."

"Aquí no dice que significa shadow-kissed"

"Probablemente no significa nada."

– Creía saber todo – Adrian rodó los ojos – Era lo más importante

– Oye ya basta – Dijo Eddie algo molesto – No haces más que criticarlo. Como si tú hubieras sabido entonces que significaba

– Pues… –

– Tú no lo sabías – Dijo Rose mirando a Adrian – ¿Verdad? Me preguntaste que significaba cuando yo te lo dije. Entonces fue por el color negro en mi aura

Adrian desvió la mirada y volvió al libro. Sydney se rió suavemente y lo besó en la mejilla.

Algo en mí no lo creía. Lo leí de nuevo, tratando de interpretar el lenguaje antiguo.

Mason me miraba curiosamente, intentando ayudarme.

"Tal vez estaban enamorados", sugirió.

Yo me reí. "Él era un santo."

"¿Y qué? A los santos, probablemente también les guste el sexo. Ese negocio de 'hermano y hermana' es probablemente fachada." Señaló una de las frases. "¿Ves? Estaban conectados"

Dio un parpadeo. "Es un código"

– Eso se notaba, pero no del modo que él pensaba – Dijo Rose riendo suavemente.

– No, gracias a Dios – Dije suspirando aliviada. Ella me lanzó un almohadón en la cara.

– Idiota – Murmuro.

– Hey – Dije riendo – ¿Así tratas a la chica que salvo tu vida y además que es tu hermana no de sangre?

– Hmm – Pensó sonriendo divertida – Sí

Me reí devolviéndole el almohadón.

Conectados. Es una extraña elección de la palabra, pero no quería necesariamente decir que Anna y Vladimir se desgarrasen las ropas.

"No lo creo. Eran amigos cercanos. Los chicos y las chicas pueden ser solo amigos" le dije enfáticamente, y él me dio una mirada seca.

– Por supuesto que lo hizo – Dijo Eddie – Estabas destrozándole el corazón

– Yo no lo sabía – Dijo Rose acurrucándose con Dimitri. Había estado muy callado durante la lectura, quizás sentía algo de celos también o quizás… solo está preocupado debido a la muerte de Mason y el estado de Rose. Sorprendentemente ella estaba tomando muy bien la lectura sobre su mejor amigo.

"¿Sí? Nosotros somos amigos y no sé lo que hay en tu corazón y tu mente" Puso expresión de falso filosofo. "Por supuesto, algunos sostienen que nunca se sabe lo que está pasando en el corazón de una mujer"

– Tiene razón – Dijeron los chicos. Nosotras los miramos indignadas. Christian se encogió de hombros mientras que Rose sonreía orgullosa de saber que era lo que pasaba en el mío por mis sentimientos.

– Maldita suertuda – Dijo Christian riendo suavemente.

"¡Oh, cállate!", le bufé, empujándolo con el brazo.

"Debido a que son criaturas extrañas y misteriosas" continuó con su voz de profesor "y un hombre debe saber como leer los pensamientos para poder hacerlas felices"

– Afortunadamente no es tan complicado después de un tiempo, aunque sigue pareciendo imposible – Dijo Abe tranquilo.

– A Dimitri le tomo menos tiempo de lo que piensas, viejo – Dijo Rose sonriendo divertida – Ustedes son las tortugas

– Que pueda saber como te sientes en ocasiones no significa que lo sepa siempre – Dijo Dimitri mirando a Rose – Sigue siendo un puzle, sobre todo cuando tu mente es un verdadero laberinto

Ella sonrió levantando la mirada. Dimitri la tenía rodeaba con sus brazos por la cintura.

– Tengo una mente compleja – Dijo Rose sonriendo. Él no dijo nada, le sonrió y la besó. Al cortar el besó Rose dijo algo, pero las palabras no le salieron de la boca, solo salieron sin sonido; sin embargo Dimitri le entendió muy bien porque sonrió aún más.

Empecé a reír sin control y, probablemente, estaría en problemas de nuevo.

"Vale, trata de leer mi mente y deja de ser tan-"

Deje de reír y miró hacia abajo, de regreso al libro.

Conectados y siempre sabe lo que está en su mente.

Finalmente lo comprendí, tenían una conexión. Apostaría todo lo que tenía –lo que no era mucho- en eso.

– Te tardaste en notarlo – Dijo Sonya sonriendo ligeramente.

La revelación fue aterradora. Había un montón de vagas historias y mitos sobre guardianes y Morois "que acostumbraban a tener conexiones". Pero esta era la primera vez que sabía con exactitud de alguien la había tenido.

– ¡Nosotras! – Dije sonriendo de oreja a oreja, pero Rose señalo al libro refiriéndose a Vladimir y Anna. Me crucé de brazos en un puchero – Nosotras también

Ella rió suavemente.

Mason notó mi sorpresa. "¿Estás bien? Pareces medio extraña"

Me encogí de hombros. "Sí. Bien."

– He terminado. ¿Quién sigue? – Pregunto Adrian.

– Yo lo haré. Será emocionante leer lo que piensa Rose – Dijo Christian sonriendo. Adrian le lanzó una mirada maliciosa que Christian le devolvió y luego le entrego el libro.

– ¿Lista Rose, para dejar tus secretos en mis manos? –

– Honestamente me hice a la idea de que mi privacidad era invadida hace dos capítulos atrás – Dijo Rose despreocupada.

Continuara…


Aquí termina el capítulo que todos quería leer hmm... bueno la continuación porque algo me dice que no es el que todos quería, jeje :s como sea, espero que les haya gustado.

~ Comentarios:

- ginnyluna griffindor: Fue divertido, lo de la lógica. Pero cambiando de tema, creo que Daniela no le haría daño a una mosca, pero igual no estuvo bien lo que hizo. De todos modos, seráa...

- Mariale Olivares: Que bueno!

Ahora así es todo, espero sus comentarios y saber que les ha gustado.

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Se despide Lira12 (L)