Por necesidad, más que por deseo, Hermione se comió lo que le había preparado la elfa. Cuando Selfy le comunico que su padre había ordenado que le esperara, ella se molestó, pero decidió aceptar la orden. Desesperada por la demora de su padre, Hermione empezó a revisar los libros que había en la estantería. Estaba tan concentrada leyendo el libro que le llamo su atención, que no percibió cuando entro su padre, hasta que le hablo.
-te pareces tanto a tu madre y a mí, aun cuando quieres rechazar nuestro parentesco. –afirmo.
Hermione lo miro con resignación.
– ¿Me hablaras de mi madre? –pregunto.
Voldemort sonrió satisfecho. Sentándose frente a frente, él convoco una pequeña caja y se lo entrego a su hija.
-era de tu madre. Todo lo que contiene es lo que Héléna te guardo. Podrás abrirlo cuando quieras, solo tú puedes abrirlo. Ni siquiera yo puedo abrirlo. –afirmo.
Hermione lo miro con desconfianza.
-¿Por qué no puedes abrirlo?
Voldemort ladeo una fría sonrisa.
-te lo he dicho, tu madre era muy inteligente y astuta. Esa caja esta hechizada para que solo se puede abrir por alguien que tenga la sangre de ella, como tú que eres su hija. –respondió.
Hermione puso su mano sobre el cerrojo, y esta se abrió. Temerosa de ver su contenido, lo cerro de golpe. Voldemort arqueo una ceja.
-no estoy lista para ver. –susurro con palidez.
-es tuyo, hazlo cuando quieras. –comento, Voldemort sin importancia.
Hermione lo miro. Ella necesitaba respuesta, necesitaba que le aclarara todo.
-¿qué quieres saber? –pregunto leyendo los pensamiento de su hija.
-lees mis mente, sabes entonces lo que quiero. –respondió con frialdad.
Voldemort ignoro su tono, sonriendo.
-está bien. –acepto, acomodándose en el sillón. –hace 22 años conocí en mis viajes a tu madre, Héléna Leblanc una bruja francesa, sangre pura. Era una mujer hermosa de cabello castaño-rojizo oscuro y ojos marrones... en ese tiempo consideré tener un heredero, y ella siendo una sangre pura, me propuse a conquistarla… -decía tranquilamente.
Hermione hizo una mueca de asco.
-y lo logré. –dijo con satisfacción. –Lastimosamente sus padres no aceptaron nuestra relación, por lo que tuvimos que regresar a Londres, pero antes me encargue de tus abuelos. –su hija lo miro horrorizada. –cuando nos casamos, tiempo después quedo embarazada. Eso fue fantástico para mis planes, desde años atrás había empezado la guerra en la comunidad y con tu nacimiento, consolidaría todo. Pero lastimosamente, tu madre escucho las atrocidades que ocurría e intento convencerme que dejara todo y que no fuéramos muy lejos.
-pero no la escuchaste y decidiste matarla. –interrumpió, Hermione con ira.
-no fue así. –refuto.
La castaña no se sorprendió que él no rechazara la idea de haber matado a su propia mujer.
-a pesar de haberse dado cuenta que yo no la escucharía, ella se quedó conmigo. Pero cuando se enteró que iba a matar a los Potter por la profecía, ella se enfrentó a mí.
Hermione sintió un nudo en la garganta.
-me trato de asesinar, pero yo fui más rápido y la mate primero. –dijo con frialdad. –pero desconocía en ese momento que ella te había sacado de la casa y te había llevado lejos. Si lo hubiera sabido, no la hubiera matado enseguida hasta saber tu paradero. –afirmo.
Su hija cerró los ojos fuertemente por unos segundos, luchando para que su padre no leyera su mente.
-pero me di cuenta demasiado tarde, cuando regrese de valle Godric. No solo perdí ante Potter, sino que Jean había sido más astuta alejándote de mí, escondiéndote donde sabía que jamás te buscaría. –dijo con molestia.
Hermione soltó una amarga carcajada.
-pues le agradezco a mi madre, que me haya alejado de ti. Y que no permitiera que me convirtiera como tú, aun muerta. –afirmo con frialdad.
Voldemort lo miro con furia.
-Crucio
Hermione se encogió de dolor, gritando.
-recuerda por cada insolencia tuya, te torturare hasta que me tengas respeto. –afirmo.
-jamás te respetare. –murmuro.
-eso lo veremos. –refuto, su padre.
Torturándola un poco más, Voldemort se detuvo al ver a Nagini entrando.
-ha llegado Snape. –anuncio mirando a su amo.
-bien, era hora de que llegara. –dijo, alejándose de su hija.
Hermione se levantó temblorosa por la maldición.
-necesito que me respondas algo… padre. –dijo con frialdad.
Voldemort se giró, estrechando la mirada.
-¿Qué?
-porque ahora puedo entender a tu serpiente. –pregunto desconcertada.
Voldemort sonrió.
-tu madre, ella es la causante. –respondió. Su hija frunció las cejas. –cuando te escondió con los muggles, no solo oculto la marca que te hice, sino que se aseguró de bloquear los dones que heredaste de mí. –afirmo. –ahora recibiré a mi visita, y tú puedes quedarte aquí acompañada de Nagini. Ella te podrá responder cualquiera pregunta mientras no estoy.
Y sin más que decir, Voldemort salió de la habitación. Hermione miro con desconfianza a la serpiente. Decidida a alejarse de la criatura, regreso donde estaba leyendo, adolorida.
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-esta noche le he comunicado a mis seguidores que he recuperado a mi hija. –comento, Voldemort con tranquilidad.
-¿su hija, mi lord? –murmuro, sorprendido.
-así es, Snape. Tengo una hija… y tú la conoces. –respondió con una fría sonrisa.
-¿la conozco? – pregunto, frunciendo las cejas, desconcertado.
-sí, la conoces con el nombre de Hermione Jean Granger.
Severus abrió los ojos sorprendido. Voldemort disfruto de la reacción de su vasallo.
-la señorita Granger. Pero ella es hija de unos sucios muggles.
Voldemort soltó una fría carcajada.
-ella es más que la hija de unos sucios muggles, Severus. Es hija de mi difunta esposa Héléna y mía… -afirmo. –y en realidad ella se llama Hermione Jean Ryddle. –siseo cada palabra.
Severus estaba sorprendido con la nueva información.
-sé que te estarás preguntando ¿qué esposa? –dijo con burla. –pero ahora mismo no tengo ganas de repetir lo que le dije a mis seguidores, después podrás preguntar.
-por supuesto, mi lord. –acepto, Snape sin duda alguna.
Voldemort sonrió satisfecho.
-si te he mandado a llamar es para que me digas todo sobre ella en el colegio.
-por supuesto, mi lord. –aseguro. –la señorita es una bruja muy inteligente y con un talento impresionante para su edad. Ha demostrado una aptitud mágica incomparable a otros estudiantes.
-¿incluso de Potter? -pregunto con curiosidad.
-así es, mi lord. En especial, porque su hija es muy disciplinada y ambiciosa en aprender nuevas cosas del mundo mágico. A diferencia de Potter, a él solo le interesa el Quidditch y es muy vago en sus tareas. –afirmo, Severus.
-muy bien. Me agrada lo que me ha dicho. –dijo, Voldemort con una sonrisa.
Severus lo miro dubitativo. El señor oscuro capto su expresión.
-¿hay algo más que quieres agregar, Severus?
El mago asintió.
-si el señor Potter ha logrado sobrevivir a muchas situaciones difíciles, ha sido por la ayuda de su hija, mi lord. La señorita siempre ha sido su apoyo incondicional.
-está bien, Severus. –acepto con seriedad.
Ha Voldemort no le hizo mucha gracia el último comentario de su vasallo. Pero concentrándose en otro asunto.
-pronto me reuniré con los Malfoy. –comunico.
Snape lo miro impasible.
-me vengare por la torpeza de Lucius. Así que su hijo tendrá que hacer los honores de levantar el apellido del fango. Él tendrá el honor de asesinar al viejo loco de Albus Dumbledore. –dijo con burla.
Si Snape se sorprendió, no lo demostró. Algo que Voldemort valoraba de su seguidor.
-entiendo. –aseguro. -¿Qué quiere que haga? –dijo, solicito.
El señor tenebroso sonrió.
-solo informarme, por ahora.
-así lo hare, mi lord.
Despidiéndose, Voldemort pensó en otro plan, pero para eso quería estar seguro, que contaría con el apoyo de su hija, aun si era a la fuerza.
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Mansión Malfoy
Bellatrix le comunico a Narcisa mientras tomaban su te, sobre la aparición de la hija del señor oscuro con deleite.
-¿De qué hija hablas, Bella? ¿No sabía que nuestro señor tenía una hija? –comento, Narcisa sorprendida.
-mi lord puede hacer lo que él quiera y decirnos lo que es importante en su momento. –respondió con seriedad. –como ahora que nos informó que había perdido a su hija, pero que hace poco había descubierto su paradero y la ha recuperado.
Narcisa solo asintió, para no molestar a su hermana.
-¿y las has visto?
Bellatrix sonrió ampliamente.
-por supuesto, soy la servidora más leal de mi señor. –dijo orgullosa.
Cissy no le hizo caso.
-y ¿Quién es? ¿La conozco? –pregunto curiosa.
-has escuchado de ella, a diferencia de mi sobrino que si la conoce personalmente. –respondió con una sonrisa. -
Cissy frunció las cejas, desconcertada.
-es Granger, Hermione Granger… o –decía
-la sangre sucia, amiga de Potter. –interrumpió, Cissy impactada por la noticia.
Bellatrix le dirigió una mirada mortal a su pequeña hermana.
-no vuelvas a llamarla así, Narcisa. Ella es la hija de mi señor, por lo tanto tu Lady. –afirmo.
Narcisa arrugo la nariz como si se hubiera comido un limón de repente.
-y en realidad se llama, Hermione Ryddle, es sangre pura como nosotras. –afirmo.
Informándole a su hermana lo que Voldemort le había dicho sobre su hija, Narcisa le pregunto…
-¿Y sabes cómo ella se ha tomado la noticia de que su padre es el señor tenebroso?
Bellatrix frunció las cejas.
-no muy bien. Pero ella debería estar agradecida que sus padre sea mi señor, un poderoso mago, heredero de Salazar Slytherin. Y no la hija de unos asquerosos muggles. –afirmo, la bruja con seriedad.
Narcisa asintió. Ella sabía que era una pérdida de tiempo hacer entender a su hermana, que cualquiera en la posición de la joven Ryddle, no lo tomaría nada bien.
-¿eso eras todo lo que querías decirme, Bella?
Su hermana sonrió ampliamente.
-mi lord ordeno que le consiguieras vestidos para su hija. –respondió.
-¿y ella no tiene?
Bellatrix chasqueo la lengua.
-no la adecuada, Cissy. Solo tiene asquerosas ropas muggles.
-entiendo. Mañana iré temprano a comprarle lo necesario y te avisare para que lo lleves a mi lord. –acepto con resignación.
-fabuloso, Cissy. Debemos agradar a nuestro señor. –afirmo, levantándose. –ahora debo irme y prepararme para mañana.
-¿tienes una nueva misión? –pregunto mientras la acompañaba a la chimenea.
-sí, pero no puedo decirte hasta que finalice. –respondió, despidiéndose.
Narcisa respiro profundamente, por todo lo que le conto su hermana. Decidida a buscar a su hijo y darle las nuevas noticias, subió la escalera. Desde que Draco había llegado de Hogwarts, había estado la mayor parte del tiempo en su habitación. Narcisa estaba preocupada que su hijo estuviera así por su padre que había sido capturado y metido en Azkaban. Tocando la puerta, escucho un "pase". Entrando se encontró a su hijo leyendo un libro en la cama.
-Draco hay algo que debes saber, algo que tu tía se acaba de enterar. –anuncio.
Su hijo se incorporó, mirándola con atención.
-si es algo que la tía no demoro en decirte, es porque es importante. ¿Qué ha ocurrido? –comento con curiosidad.
-tu tía me ha dicho que el señor tenebroso tiene una hija. –afirmo.
Draco lo miro sorprendido.
-¿una hija?
Cissy asintió con preocupación.
-y lo peor es que la conoces.
Su hijo lo miro, desconcertado.
-¿Quién es, madre?
-la amiga de Potter, Granger.
-la sangre sucia. –exclamo su hijo en shock.
Narcisa dio un respingo.
-Draco, de ahora en adelante deberás tener cuidado de cómo te expresa con respecto a ella. –aconsejo.
-entiendo, madre. Solo que me sorprendiste. –se excusó.
Narcisa lo miro con comprensión.
-lo sé, a mí también me sorprendió la noticia. –apoyo.
-bueno, ahora eso explica porque ella es tan talentosa. –comento, Draco pensativo. –y sabes ¿quién es su madre?
-era su madre, ella está muerta. –afirmo. –y si sé, tu tía me dijo que el señor tenebroso les comunico a todos que su esposa era una sangre pura de origen francés. Por lo tanto, la señorita Ryddle es una sangre pura en toda la extensión de la palabra.
Draco se quedó en silencio por un momento.
-está bien, madre. Tendré cuidado cuando este frente a ella y mi lord. –aseguro.
-debes hacerlo, hijo. Lord Voldemort solo necesita una excusa para castigarnos. –comento, Narcisa preocupada.
-no te preocupes, madre. Hare lo que sea necesario para no caer más bajo de lo que nos ha hecho caer, mi padre. –aseguro, escupiendo la última palabra.
-hijo, tu padre….
-no quiero hablar de él, madre. Por favor, sino tienes nada más que decirme, déjame solo.
Narcisa lo miro con tristeza, pero acepto dejarlo solo. Despidiéndose de su hijo, salió de la habitación. Draco espero unos minutos, asegurándose que su madre no regresara hasta que lanzo el libro a un lado y busco el diario que se encontraba debajo de su almohada. Abriéndolo, busco rápidamente la fecha presente. Respiro profundamente al darse cuenta que por el momento Hermione estaba bien en lo que cabía de la situación. Escondiendo el diario, agarro el libro. Estaba más que decidió a mejorar sus habilidades mágicas, y poder ayudar a Hermione en el momento indicado. Pensando en Hermione, se preguntó cómo se encontraba ella realmente con todo lo que estaba viviendo. Ya que el diario no podía transmitirle todo lo que él de verdad quería saber.
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Al entrar, Voldemort a su estudio, encontró a su hija dormida en el sillón con un libro abierto sobre ella. Mirando a la serpiente que se encontraba enroscada cerca de su hija, siseo…
-¿Qué opinas, Nagini? ¿Estará a la altura de mis planes?
-lo estará. –afirmo.
Complacido por la respuesta, Voldemort agarro el libro que había estado leyendo su hija y sonrió al ver de qué se trataba. "Maldiciones y Hechizo Suramericana"
-estuvo aprendiendo algunas floritura con las manos. –comunico, Nagini.
-ya veo…
Satisfecho de darse cuenta que su hija no ponía en reparo aprender magia oscura, la levito hasta llevarla a su habitación y la acomodo. Voldemort sabía que él no era capaz de amar, pero sabía que Hermione era su sangre y debía legarle algún momento todo lo que conquistaría en el mundo mágico. Y para ello, debía prepararla.
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Al día siguiente, Hermione se despertó en su habitación. Segundo después apareció, Selfy con el desayuno. Respirando resignada por su nueva vida, desayuno y se fue a cambiar. Al salir la elfa le comunico que su padre quería hablar con ella. Sabiendo que no serviría de nada retrasar su encuentro por tercera vez, bajo. Al entrar al estudio, vio a Voldemort y Bellatrix.
-querida, es agradable ver que no fue necesario llamarte por segunda vez. –comento con una sonrisa.
Hermione soltó un resoplido, acercándose. El señor oscuro sonrió.
-con tantos acontecimiento el día de ayer, no te presente a mis más leales servidores. –decía mientras se levantaba. –por lo que te presentare a mi más fiel seguidora, Bellatrix Lestrange. –presento.
Hermione vio que la temible bruja frente a ella, sonrió con tanta alegría mirando a su padre con demasiada admiración para su gusto. La bruja la miro…
-mi lady. –saludo con una pequeña reverencia.
Hermione por educación le respondió el gesto.
-bien, ahora que la conoces apropiadamente, te diré que ella será tu mentora. –anuncio.
Hermione abrió los ojos sorprendida.
-¿Qué?
-Bellatrix te enseñara todo lo que tienes que saber sobre las verdaderas artes oscuras y como defenderte. –afirmo.
-no quiero aprender nada. –aseguro.
Voldemort la miro con frialdad.
-la cuestión, querida. Es que no importa lo que tú quieras o no, sino es lo que quiero yo. ¿Entendiste? –siseo, apuntándola con su varita.
Hermione tembló casi imperceptiblemente ante su padre.
-sí, padre. –acepto.
Voldemort sonrió complacido.
-Bella ya puedes llevártela, la asquerosa elfa te dirá a donde puedes enseñarle a mi hija. –ordeno, volviendo a su asiento.
-vamos, mi lady. Es hora de aprender las grandezas de la magia oscura… y no esas tonterías de la magia blanca. –afirmo, saliendo del estudio.
Hermione asqueada, la siguió. Cuando fueron llevadas a una sala vacía, Bellatrix se giró hacia ella con una retorcida sonrisa de alegría.
-recuerdo que estuviste en batalla del departamento de ministerio y no saliste muy bien, ya que no fuiste lo suficiente agresiva contra Dolohov y te ganó. –comento. –es por ello que aprenderás a usar tus emociones más oscura y volverte la mejor bruja, como lo soy yo. –aseguro. –y es por eso que… ¡Colagusano! –llamo.
El mago de pelo ralo y descolorido, apareció mirando con terror a la mortífaga.
-sí, señora. –dijo solicito.
-tú me ayudaras a enseñarle a nuestra Lady, el arte oscuro. –informo con una maliciosa sonrisa.
Colagusano tembló. Hermione no le agrado para nada.
-querida, como primera lección aprenderás mi maleficio favorito… la maldición Cruciatus.
La castaña la miro horrorizada. Bellatrix ignoro su reacción.
-para poder realizar esta maldición, tienes que desearlo hasta querer saborear el dolor a quien se lo quieras realizar.
-yo no lo haré. –dijo con obstinación.
Bellatrix sonrió con autosuficiencia.
-si no quieres hacerlo, lo respetare. Pero tendré que informarle a mi señor que tendrá que tomar otras medidas para que cooperes. –dijo con un dulce tono. –mi señor me informo que tus padres adoptivos serian el principio para ayudarte a que entiendas que no tienes opción.
Hermione palideció, abatida.
-¿y bien? ¿Tengo que informarle a mi señor su resistencia de aprender, mi lady? –pregunto con un tono cantarín.
-no, haré lo que quieras. –acepto.
-excelente. –exclamo con júbilo. –bien, Colagusano prepárate. –dijo con burla.
El mago miro tembloroso a la castaña, que lo apuntaba con la varita.
-recuerda deséalo y maldícelo sin dudar. –aconsejo.
Hermione pensó en su padre y en todo lo que deseaba hacerlo, y exclamo por primera vez.
-¡crucio!
Colagusano cayó retorciéndose y gritando tan fuerte que la sala resonó. Bellatrix soltó un grito de placer, y aplaudió. Esto hizo consciente a Hermione de lo que estaba haciendo, por lo que termino el maleficio.
-sí, sí. Así es como se hace. –exclamo la bruja con júbilo. –esto es lo tuyo. Nada parecido con el patético maleficio de Potter. –aseguro con burla. –eres una verdadera Slytherin.
Hermione se sintió enferma por la felicitación.
-continuemos. –ordeno.
Colagusano sollozo.
-cierra la boca, rata. Y prepárate, no hemos terminado. –ordeno, la bruja con frialdad.
Mirando a Hermione con una sádica sonrisa.
-mi Lady, continúe. No le haga caso a los chillidos de Colagusano. –aconsejo.
La castaña solo asintió, asqueada de la situación.
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Dos semanas después, Hermione vestida con una túnica y ropa negra de alta costura se encontraba practicando con los hermanos Carrow bajo la supervisión de Bellatrix. La bruja oscura sonrió satisfecha cuando vio a su pupila, expulsar y aturdir al mago de cara de cerdo, mientras que la bruja fue expulsada y quemada parte de su cuerpo con el hechizo, incendio. Los dos gimieron.
-muy bien, mi lady, ya lo tienes sometido. –felicito. –ahora puedes torturarla un poco y luego controlarla como quieras. –ordeno.
Hermione solo asintió.
-Bella, se supone que esto era una práctica. No… -se quejaba, Alecto.
-¡crucio!
Alecto se retorció en el suelo, gritando tan fuerte que su hermano Amycus se despertó. El mago se levantó con enojo…
-¡Expelliarmus! –exclamo.
Hermione logro anular el hechizo manteniendo su varita y terminando el maleficio.
-crucio. –vocifero, furioso.
Hermione repelió la maldición, respondiendo rápidamente.
-Sectumsempra.
El mago oscuro chillo de dolor mientras caía herido y ensangrentado.
-excelente, mi lady mejor de lo que esperaba. –afirmo, Bellatrix apuntado al mago.
-no. –chillo, la hermana Carrow asustada.
-cálmate, Alecto. Solo lo sanare. –afirmo, diciendo el contra hechizo.
Hermione disfruto por un momento las caras disgustada de los mortífagos cuando salieron.
-no aguantan nada. Esto solo fue un juego. –comento, Bella con una burlona sonrisa.
-para ser aliados de mi padre, tú lo tratas peor que yo lo haría. –comento, la castaña.
Bellatrix se encogió de hombro manteniendo su sonrisa.
-ello solo sirven para encargarse de lo más débiles. Dominan bien las artes oscuros, no lo niego, pero demasiados cobardes para mi gusto. –comento con despreocupación. –ahora continuemos con el ultimo maleficio que debes aprender… el fuego maldito.
Hermione se sorprendió, pero no lo demostró.
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Gracias por sus comentarios
M-G
