Disclaimer:

La serie Naruto (tanto manga como anime) son propiedad de Masashi Kishimoto. Las letras y citas incluidas en el texto son propiedad de sus respectivos autores.


Advertencias:

Clasificación M

OoC (Lo de siempre)


Equivocación.

Como una pequeña flor que floreció en un campo desolado

Me siento un poco sola este atardecer

Acogiendo sentimientos que no puedo alcanzar

Aquellos ojos grises | Uña Ramos y Tito Veliz / Kato Tokiko y Hasegawa Kiyoshi

Las manos tocan todo. Cubiertas de piel, son una de nuestras primeras herramientas para descubrir el mundo y las ocupamos para realizar la mayoría de nuestras tareas cotidianas. Aun así, aunque parezca increíble no a cualquiera le damos la mano, lo que significa que no con todos tenemos contacto.

Kakashi se había dado cuenta de ello en uno de los varios viajes que realizaba en el metro. Normalmente el tren en el que subía para llegar a la librería iba vacío, pero de vez en cuando, se encontraba con un montón de gente. Entonces, si de pronto -mientras se sostenía para no caer, por ejemplo- tocaba sin querer a otra persona, cualquiera de los dos pediría disculpas.

Él siempre había sido una persona introvertida a la que el contacto no le gustaba. Su padre era de los pocos que podía tocarlo y eso no era siempre, porque Kakashi tendía a ser grosero con él. Era un niño muy difícil. A la fecha podía serlo algunas veces.

Había una completa diferencia con los animales. Y sus perros eran los seres vivos con los que más contacto tenía. Al menos lo eran después de lo del matrimonio y antes de conocerla.

Antes de llegar a su encuentro, Kakashi estaba sentado en el pequeño patio trasero del departamento de Tenzou cepillándole el pelo a los perros luego de haberlos sacado a pasear. Aquella era una tarea rutinaria para evitarles las garrapatas del parque y una que tomaba mucho tiempo pero que le gustaba hacer.

Mientras le sacaba el pelo al cepillo y el pequeño pug le veía con atención –algo que los perros solían hacer, como si su vida fuera asombrosa-, pensaba en algo que le había dado vueltas en la cabeza los últimos días y que obviamente tenía que ver con la joven.

Últimamente, mientras pensaba a profundidad sobre lo que sentía por ella, pensaba también en sus propias razones para haberla besado en primer lugar. Lo que había hecho estaba mal. Él le había robado un beso sin más contemplaciones, como si fuera algo normal. Cuando lo pensaba a fondo, sabía que había cometido un delito. Y si bien lo había pensado en el momento, no tomó consciencia plena de lo que hacía hasta que en frío se dio a la tarea. Ella había aceptado el beso, pero probablemente no había sido porque lo deseara, tal vez se hubiera sentido obligada. Tal vez había reaccionado así por el miedo y prefirió fingir que se entregaba a él por voluntad propia a pensar que él la había obligado. Probablemente todavía se sentía así.

—Qué suerte tienes por no tener que preocuparte de estas cosas. —Le soltó al perrito mientras le acariciaba la cabeza; él se restregó contra su palma. —Todos ustedes son unos suertudos. —Les explicó a los perros en un tono más alto, por supuesto, ellos no confirmaron su punto de vista.

Bisuke con sus eternos ojos de pereza -Rin había sugerido eran parecidos a los de él-, le miró como si lo entendiera y se acercó a él para dejar caer su cabeza contra la rodilla de Kakashi.

—Eres un buen chico.—Le dijo rascándole la oreja.

—Tú también lo eres. —Respondió otra voz.

Kakashi se enderezó con pereza y echó una mirada por encima de su hombro para notar a Tenzou parado en el marco de la puerta con aire de nula preocupación. Si supiera lo que había estado atormentado su cabeza minutos antes, probablemente no pensaría así de él. Probablemente pensaría que era un cerdo.

—¿Vas a salir? —Preguntó Kakashi con la misma voz plana de siempre.

—Me imagino que tú igual… —Kakashi sólo asintió. —¿Puedo preguntar a dónde?

—Ya lo hiciste. —Respondió apático.

Tenzou controló sus ganas de poner los ojos en blanco y en lugar de eso se acercó a él para sentarse a su lado. Bisuke le empujó con las patas.

—Sabes que no me refiero a eso. —Agregó mientras le acariciaba la barriga al perro, quien en respuesta asomó su lengua por el gusto.

Kakashi se quedó viendo la forma en que sus mascotas jugaban; estaban llenos de energía y parecía que sólo necesitaban cinco minutos luego de una larga caminata para recuperarse. Sus gruñidos y ladridos haciendo poco para distraerlo de sus pensamientos.

—Estoy viendo a alguien. —Le dijo Kakashi con la misma voz flemática de siempre.

Tenzou se vio sorprendido por un par de segundos, pero luego cambió aquella expresión por una más seria y definitivamente incrédula.

—¿A alguien…?—Inquirió, por su tono era obvio que quería saber más, pero ¿Qué otra cosa podría decirle él? —¿Estás yendo a clases o algo?

—¿Qué te hace pensar eso? —Preguntó a cambio, sonaba divertido. Aunque su antiguo subordinado parecía estar pasando por alto con quién estaba hablando.

—Sales el mismo día a la misma hora… No es de genios, senpai. —Puso una mano en su barbilla, contemplando sus palabras. —¿Es un club de lectura? Porque no te imagino bailando o haciendo manualidades.

Kakashi entrecerró los ojos, era obvio que se estaba burlando de él.

—Estoy tomando clases de baile. —Decidió responder con alegría.

—¿Mambo?

—Salsa horizontal. —Se encogió de hombros.

El castaño le miró poco impresionado.

—Me estás tomando el pelo. —Dijo.

—Tú empezaste. —Agregó Kakashi, rascándole detrás de las orejas a Bisuke. —¿Y tú?

—Voy con Shizune.

—¿A bailar salsa horizontal?

Tenzou se sonrojó con violencia y a agitar las manos con violencia. —¡Senpai- No- Para nada! —Sin querer golpeó la pata de Bisuke y él le miró con cierta molestia. —¡Lo siento, Bisuke! —Tras esto procedió a acariciarle la cabeza, intentando inducirlo de nuevo al sueño. Por su parte, él tenía todavía las orejas rojas y calientes. —¡No se trata de eso!

Kakashi suspiró con pesar. —Es una desgracia. Yo en verdad pienso que hacen una bonita pareja.

—Será mejor que me vaya, Senpai. —Anunció tras ver un imaginario reloj en su muñeca. Kakashi sabía que era una excusa para no tener que responder a sus burlas. —Asegúrate de llevar un paraguas, el pronóstico dice que lloverá en la tarde.

Una vez que se levantó, Kakashi soltó un suspiro que había estado guardando y relajó su postura. Esperó a escuchar la puerta del frente cerrarse y tras algunos minutos para asegurarse que él definitivamente se había ido, se levantó igualmente, sacudiéndose los muslos para sacarse el pelo de los perros.

Se movió con rumbo a la sala y preparándose mentalmente marcó el número telefónico que sabía de memoria. Esperó tres tonos antes de que respondieran del otro lado de la línea.

—Estaba esperando tu llamada. —Escuchó a Rin decir.

—Estaba ocupado. —Le respondió. —Además, tu regresaste a trabajar, ¿Por qué los reclamos?

—Sabes que me preocupas, Kakashi.

Podría ser tan sólo tres años mayor que él pero Rin se comportaba como si fuera su madre. Lo que la mayoría del tiempo era demasiado, no era como si en cuarenta años de existencia aun no supiera como cuidarse él mismo. Pero esos momentos era uno de esos raros en que necesitaba la ayuda que ella pudiera ofrecerle.

—Necesito un consejo, Rin. —Murmuró casi de mala gana. Sin embargo, era obvio que su amiga lo había escuchado.

—Debe ser serio si me estás pidiendo ayuda. —Respondió. Kakashi ya podía imaginársela con una ceja alzada en genuina curiosidad, probablemente estaría viendo a su bebé acunado en sus brazos a falta de tener a Obito frente a ella.

—Lo es. —Decidió decir antes de contarle todo.


Sakura tenía sus enormes ojos puestos en él con incredulidad. Decir que estaba sorprendida no haría justicia. Un sentimiento de excitación recorrió por su espina hasta asentarse en su vientre. Estaba emocionada y una sonrisa se acomodó en sus labios. Ella podía darse cuenta que él la estaba viendo con un rastro de esa nostalgia de antes y sintió que su corazón daba un brinco.

Tras un minuto de haberse quedado congelada, mirándolo como tonta, su cerebro comenzó a trabajar de nuevo.

—Si- si me quedo contigo, —Comenzó. —¿Me dirás lo que quiero saber?

Sabía que no era justo, pero ella quería conocerlo un poquito más. Probablemente no le diría su nombre, pero a estas alturas, cualquier cosa que le dijera le bastaría. Así fuera su color favorito, o su estación o que le contara cosas todavía más irrelevantes…

Kakashi lo pensó por un par de segundos y se dijo que podía hacerlo. Después de todo, ¿No le había aconsejado Rin ser sincero? Él le sonrió entrecerrando los ojos, su mano moviéndose a su cabeza para despeinarla. Ella era tan pequeña que le llegaba al hombro.

—Sólo hay una forma de saberlo. Pero antes, ¿Quieres salir?

Ella parpadeó. —¿Salir a dónde?

—Al parque, ¿Dónde más? —Sakura asintió. Algunos mechones saltaron de su lugar y antes de que su mano llegara a tocarlos, la mano de él lo hizo.

Probablemente Sakura era joven, pero había dedicado poco tiempo a salir y a tener citas. La mayoría de sus relaciones se daban gracias a que sus amigos les presentaban a otros amigos. Así que se dijo que tal vez esa era la razón por la que se sonrojó con tanta violencia cuando sintió sus dedos deslizarse a través de su cabello hasta su cuello.


Mientras caminaban hacia el parque, Sakura estuvo con la atención dividida entre el paseo y él. Nunca pasaba mucho tiempo ahí una vez que terminaban sus asuntos, así que no conocía nada de las calles que rodeaban el viejo edificio. La mayoría estaba compuesta por varias casas probablemente construidas por el mismo tiempo que el piso y algunas pequeñas tiendas familiares. Era una zona bastante tranquila y de hecho le recordaba el área donde había vivido cuando niña.

—¿Por qué dejaste de vivir aquí? —Preguntó Sakura. —Parece un bonito lugar.

Kakashi se detuvo apenas por un segundo para luego volverse para verla. Desde su posición, Sakura no logró ver mucho de su rostro, pero sabía que aquella pregunta le había afectado un poco. Él se encogió ligeramente de hombros antes de seguir caminando.

No habrá respuesta entonces. —Pensó ella con cierta desilusión, pero de alguna forma no estaba sorprendida.

Ella avanzó detrás de él un par de pasos hasta que lo alcanzó. Por un segundo se le ocurrió la idea de tomarle del brazo. Era algo simple pero romántico. Un poco íntimo, pero no tanto como tomarse las manos o entrelazar los dedos. Pero luego sacudió la cabeza y se dijo que era una idea muy tonta, especialmente sin saber las circunstancias por las que él se había ido. Podría tener una historia y algún personaje de esa historia podría vivir cerca.

Esto era como las novelas que ponían en la sala del hospital a veces. Probablemente él no estaba casado, pero Sakura de cierta forma era su amante, escondida y sin existir para alguien más. Era como una versión de cabello rosa de Rapulzel, un secreto bien guardado, ¿O acaso él le habría contado a alguien de ella? ¿Algún amigo al que le tenía confianza o, algún familiar que siempre le hubiera funcionado como cómplice?

—Déjame tomarte del brazo. —Dijo Sakura, su voz viniendo alta y clara pese a su nerviosismo.

Él se giró a verla como si hubiera escuchado mal; ella le miró con seriedad, sus labios fruncidos y sus manos cruzadas. Kakashi alzó los hombros y suspiró con suavidad, aunque era obvio que parecía estarse preparando para explicarle algo.

—¿Cuántos años crees que tengo? —Preguntó él, sus ojos puestos en los de ella.

Sakura rodó los ojos y se dio la vuelta. —No sé y no me importa. —Respondió. Aquella frase marcaba la diferencia de edad entre ambos.

Kakashi siguió caminando rumbo a la entrada del parque a unos cuantos metros lejos de ellos. Sakura sintió todavía más curiosidad por la forma en que estaba siendo tan hermético ahora que estaban fuera. No que en el departamento hablara mucho, pero al menos no era tan cortante con sus respuestas.

Cuando llegaron al interior, él se sentó en una banca que estaba bajo las ramas desnudas de un árbol y cerca de una lámpara que tiraba su luz sobre ellos. A esa hora ya no había casi personas en el parque y las que caminaban por ahí llevaban prisa, queriendo llegar a casa antes de que lloviera o hiciera más frío.

Sakura se sentó junto a él, unos centímetros lejos.

—Soy muy viejo para esas cosas. —Dijo de pronto Kakashi, sus manos metidas todavía en su chaqueta y su bufanda más floja de lo que estaba en un principio. —Piensas en cosas como esas porque eres joven y tienes ideas románticas.

—Pues sí. —Sakura respondió refunfuñando. —Pero… —Buscó las palabras para contradecirlo.

—Cuando yo era joven, esas cosas no se hacían en público. —Ella se río por la forma en que él había respondido, de pronto sonaba como su abuelo. —Nadie o casi nadie pensaba que era apropiado tomarse de las manos en público.

—Olvidaba que naciste antes de Showa (*)—Dijo ella con ligereza. —Aunque… hoy en día es normal ver parejas que lo hacen, no sólo de adolescentes, sino de personas mayores que tú.

—Eso es porque son viejos y es lo que les queda. —Respondió. —A cierta edad ya no puedes hacer muchas cosas, entre ellas el sexo.

—¿O sea que eres viejo para hacerlo pero no tan viejo como para hacerlo? —Preguntó confundida, una sonrisa torcida jugando en sus labios.

—Se puede decir, sí. —Confirmó con cierta apatía.

—¡Lo sabía! —Estrelló el puño contra su mano extendida. —En poco tiempo vendrás a verme ayudado con un bastón o una silla de ruedas.

—Silla de ruedas, definitivo. —Asintió como para reafirmar que estaba seguro de ello. —Un amigo usa una y se le ve bastante cómodo.

Ella no supo que responder a eso y tras suspirar, se concentró en ver las sombras proyectadas a sus pies y las luces a lo lejos provenientes de las tiendas a su alrededor. Sakura extendió la mano y la metió en el bolsillo izquierdo del abrigo de Kakashi. Esta vez no opuso resistencia y, de hecho, la apretó de vuelta. Ella sonrió mientras sentía su piel tibia y áspera.

—¿No era tan difícil o sí? —Preguntó con una nota de triunfo.

Él se quedó callado con la vista puesta en el cielo. —Lo es. —Respondió tras varios segundos, sus dedos envolviendo los más cortos de ella. Y no estaba mintiendo. Era extraño sentir el contacto de su suave y cálida piel, y el peso de su mano sobre la suya.

—Pero… —Ella avanzó hacia él con suavidad, como si intentara no asustarlo. —Me has tocado en peores lugares. —Susurró contra su oreja.

—Yo no diría 'peores lugares'.

—Bueno, sabes qué quiero decir. —Recargó la barbilla sobre su hombro, sus ojos atentos a él.

Kakashi no dijo nada -de nuevo-, se limitó a levantar un poco sus hombros para acomodarse la bufanda. Sakura apoyó la cabeza en el mismo hombro y dio un suave suspiro, sus dedos acariciando los nudillos de la mano de él.

Frente a ellos una madre iba caminando con su bebé hacia la salida más cercana y Kakashi la siguió con la mirada, inevitablemente se acordó de Rin. Aunque su hijo acabara de nacer, en un parpadeo estaría en igual situación. Rin y Obito habían hecho las cosas bien, o más bien, habían hecho las cosas que todos esperaban que hicieran. Salieron, se enamoraron, se casaron y ahora tenían un hijo. Envejecerían juntos si las cosas seguían así de bien.

Él, aunque había hecho casi lo mismo, no había tenido iguales resultados. Ahora ni siquiera sabía qué estaba haciendo. ¿Estaba saliendo con ella? Es decir, ¿Estaban teniendo encuentros románticos? ¿Lo que hacían en qué categoría podría entrar?

¿Ella se haría las mismas preguntas?

Kakashi quiso reírse de sí mismo. Tal vez tuviera cuarenta, pero seguía sabiendo del amor y las relaciones tanto como un adolescente que comenzaba a descubrirlas.

En lugar de ello, sólo apretó todavía más su mano, sintiendo a consciencia la tibieza que venía de ella y sonrió con pesadez.

—Me gustan tus manos. —Soltó ella de pronto, interrumpiendo sus pensamientos. Su voz baja e íntima, algo bastante familiar para él. Aunque era evidente que esta vez no tenía intención alguna de excitarlo de ninguna manera, simplemente era para que no la escuchara alguien más. —Son bonitas, incluso aunque tengan callos. —Le dijo y deslizó la mano para acariciarle la palma y tamborilear las puntas de sus dedos sobre cada dureza.

Kakashi volteó a verla como si estuviera hablando de algo que no entendiera. Y si era sincero, probablemente era así. Ella también lo veía, una sonrisa felina jugando en sus labios. Él vio los de ella y Sakura siguió ese movimiento, sus propios ojos ahora posados en la parte inferior de su rostro cubierta por la bufanda. Sin pensarlo mucho, ella levantó la mano libre para bajar la prenda, adelantándose, preparada a besarlo.

Normalmente, Kakashi hubiera retrocedido. La idea de compartir un beso en público no era particularmente atrayente. Pero ya que no había más personas frente a ellos, no encontraba manera de negarse. Además, no era como si estuvieran a punto de hacer algo particularmente gráfico.

El beso fue lento, sutil. Le supo dulce y lo sintió suave. Era el tipo de beso que los libros describían como primer beso. El tipo que la mayoría de personas esperaba recibir y recordar por siempre. Su primer beso no había sido así. En realidad ninguno de sus primeros besos había sido así. Impulsivos, demandantes, hambrientos, robados… No que eso los hiciera malos, pero este beso había conseguido opacarlos con su delicadeza.

Sakura se separó de él y se mordió el labio, sus verdes ojos puestos todavía en su boca. Sus dedos apretando los dedos de Kakashi mientras pensaba si lo que sentía en el pecho era encaprichamiento disfrazado de enamoramiento.

—El próximo jueves no podremos vernos. —Le dijo él de pronto.

Igual que ella, tenía la vista puesta en sus labios. Luego, aquellos ojos grises ascendieron a los de ella. Él tenía una sonrisa honesta, probablemente demasiado honesta para su propio bien. Y Sakura sabía gracias a ella que él no parecía tan contento con la idea de no verla. Ella tampoco lo estaba y Kakashi podía saberlo por la forma en que sus verdes orbes se alejaron con rapidez de sus labios, escogiendo posarse ahora en un punto en su hombro o cuello, no podía decidirse.

—¿Es porque no me acosté contigo hoy? —Preguntó. Sus labios apretados y su ceño fruncido, aunque eso hizo bien poco para que él dejara de encontrarla encantadora. Sin embargo, Kakashi notó que la pregunta dejaba ver un poco de la opinión que ella tendría sobre él.

—No, no es por eso. No me enojaría por algo tan superficial. —Le respondió con una suave risita sin humor. —Tengo algo que hacer y es inaplazable. Pero te lo compensaré si así lo deseas. —Le dijo golpeándole la nariz con la punta de su dedo y ella sonrió a medias.

Kakashi suspiró resignado, como si estuviera genuinamente entristecido por la reacción de ella. —Bien, ¿Qué quieres saber?

Sakura le miró incrédula, sorprendida porque hubiera dicho eso y la boca se le hizo un trapo mientras intentaba decir algo. Tenía tantas preguntas que no sabía con cual comenzar. —Uh…

—Si no te das prisa, la oferta caducará. —Dijo él con una nota de diversión, una emoción que alcanzó sus ojos.

—¿Por qué me trajiste aquí? No me estoy quejando, pero siento curiosidad. —Balbuceó con rapidez.

—Pensé que te aburrirías porque siempre nos quedamos en el piso. —Respondió.

Ella parpadeó y luego sonrió entrecerrando los ojos. —No, me gusta estar contigo.

Ella sacó la mano del bolsillo de Kakashi junto con la de él, sin soltarlo, recargó ambas manos sobre su regazo y observó la diferencia entre los dos. Para empezar, él era más pálido que ella y los huesos de sus manos eran más notorios y también estaba el asunto de los callos…

Como la mano de él estaba encima de la suya, Sakura recorrió las falanges con atención, especialmente la de su dedo anular. Él vio con semejante interés sus dedos, especialmente sus uñas manicuradas. Su mano era tan pequeña que cabía en la suya… Y a él le gustaba. Kakashi no estaba asustado de tocarla.

—¿Te acuerdas de lo que me respondiste cuando pregunté por qué habías regresado al departamento? —Kakashi preguntó en voz baja. Por el rabillo del ojo alcanzó a ver que ella asentía. —¿Por qué querías verme?

Sakura volteó a verlo con los ojos bien abiertos y la boca cerrada. Tras un segundo, frunció el ceño y entrecerró los ojos, pensando en la respuesta que iba a darle. No se esperaba la pregunta, pero aunque así hubiera sido, necesitaba de tiempo para poder expresarla.

—¿Sinceramente? —Preguntó a su vez, aunque era más una pregunta para ella misma.

Estaba harta. Quería a alguien para mí. Me sentía sola. No quería que me dijeran que sonriera. Que lo que hacía era aburrido. Que mi vida carecía de emoción. Que esas cosas dejaran de parecérmelo a mí.

—Parecía lo correcto en ese momento. —Sakura dijo en un susurro, insegura de que esa frase englobara todo lo que le había impulsado a buscarlo.

El sexo fue un pretexto. Decir que quería verte era la forma más segura de decirlo. Decir que no sabía por qué era la forma de no aceptarlo.

—Y bueno, todavía quiero verte la siguiente semana. —Agregó con una sonrisa. —Así que parece que sigue siendo lo correcto.

Sakura sabía que si no hablaba con más claridad era probable que él no la entendiera. Pero no quería arriesgarse a salir lastimada exponiendo lo que de verdad sentía. Si los amigos podían lastimar, ¿Qué podía esperar de él que era un desconocido?

—¿Por qué? —Preguntó. Al igual que Sakura, la pregunta no era enteramente para ella. —Lo que yo hice… besarte de la nada, tomarte en un cuarto abandonado…

Kakashi sintió el apretón que vino a su mano en lugar de verlo, y con ello supo que ella estaba sorprendida por aquella no tan novedosa revelación. Probablemente porque hubiera querido escucharlo de otra forma. O porque había querido negarse a verlo.

—Depositaste demasiada confianza en mí.

—Lo sé. —Sakura respondió apretando los labios. —Pero hasta ahora… no creo haber hecho mal.

—Pero yo sí lo hice. —Respondió sin dudas. —¿Qué si hubiera resultado ser otra cosa? —Él quiso reírse de sí mismo porque su pregunta estaba mal y su sermón fuera de lugar.

Ella liberó su mano y Kakashi sintió inmediatamente la pérdida de calor. Rin se lo había advertido y él mismo lo había pensado; ella no iba a tomar bien que le dijera directamente lo que él creía había sido su primer encuentro.

—Lo que yo hice no es muy diferente de una-

—¡¿Y lo que yo pienso de eso?! —Sakura interrumpió. —¿Crees que seguiría contigo si hubiera- si tú-? ¡No puedo creerlo!

Durante unos segundos, lo único audible fue la respiración de ambos, demasiado controlada como para ser normal. Kakashi juró que sintió el intento de ella por levantarse de la banca.

—Si yo no hubiera querido, si tú me hubieras obligado, te juro que te hubiera sacado los ojos como mínimo. —Le miró a los ojos, los orbes verdes siendo serios y fríos. —No hubiera regresado. —Agregó, su voz segura. —Al menos no para acostarme contigo de nuevo.

Kakashi dejó caer la cabeza hacia el frente, atrapándola entre sus manos y suspirando, aunque no sabía si de alivio o si era porque no creyera en lo que ella le decía.

Ella se cruzó de brazos. —No hay manera en que te niegue que eso estuvo… mal. –Escogió 'mal' porque si bien no era la palabra idónea para describir su comportamiento, era la menos dura. Él ya sabía que lo que había hecho no había sido lo correcto. —Y es más que obvio que espero no lo repitas o lo tengas como costumbre. Sólo digo que, yo no sentí la obligación de corresponderte, sentí el deseo de hacerlo.

Sakura lo sintió moverse incómodo junto a ella, y su respiración seguía siendo un tanto anormal. Que la idea lo atormentara, o que al menos supiera, estuviera consciente, de que había elegido una de las peores formas para acercarse a una persona, le hizo sentir una extraña mezcla de sentimientos. Podía tomarlo como que estaba arrepentido. Pero también recordó sus primeros pensamientos acerca de la idea de verlo de nuevo.

—De cualquier forma, te pido perdón. —Comenzó de nuevo, su cara arriba y sus ojos viéndole directamente.

Sakura de alguna forma sabía que estaba siendo sincero, podía verlo, incluso sentirlo. Probablemente en situaciones más normales ella hubiera levantado para envolverlo con sus brazos. Le hubiera intentado tranquilizar. Pero estaba ofendida por lo que él creía. Lo aceptaba, no había sido convencional la forma en que habían iniciado esto, pero al menos había esperado que él asumiera que ella estaba bien con eso. Que había decidido que eso quería.

—De acuerdo. —Soltó ella. —Acepto tus disculpas. Sólo no creas que no estaba consciente mientras lo hice.— Ella le miró con cierta suavidad. —Era la primera vez que me besaba con un desconocido, y la primera que me acostaba con uno –ya que estamos-, pero no hubiera continuado si no me hubiera sentido a gusto.

Por falta de una mejor cosa que hacer, Sakura suspiró. El tono de la charla le había quitado incluso las ganas de tomarle la mano, qué decir de besarlo. Con la vista al frente comenzó a sentir que ahora había cierta distancia entre ellos. No era cómodo, no se sentía bien.

—Vayamos de regreso; tengo frío. —Le dijo sin verlo.

Él asintió, y nuevamente hicieron su camino en silencio.


Cuando entraron al edificio, la luz del lobby estaba apagada, y sólo una luz entre las escaleras y el elevador les alumbraba el camino. Eso era resultado de que Shizune no estuviera ahí.

El paseo en el elevador fue igual de callado, y Kakashi sintió que era de esperarse. Así serían los últimos momentos que pasaría con ella, fríos, distantes, decepcionantes. No se sorprendió cuando ella pasó de largo hacia la mesa para tomar su bolso. La vio entrar al baño y escuchó cuando pasó el pestillo para encerrarse ahí.

Iba a encender la tetera y preparar algo de café instantáneo para aliviarle el frío, pero luego desistió de la idea. Era una excusa para que ella se quedara más tiempo, y Kakashi ya no pensaba que ella lo quisiera. Dijera lo que dijera.

Tras escuchar la descarga de agua, se preparó mentalmente para la despedida y repasó las frases que habitualmente se decían en las rupturas. Fue armando el argumento que vendría a continuación. Se fue preguntando qué tipo de gestos tendría que hacer, ¿Era válido abrazarla? ¿Un toque en el hombro, se darían las manos, o ella alzaría su bien manicurado dedo medio?

Escuchó sus pasos, pero ella no se dirigió hacia la cocina.

Curioso, Kakashi caminó hacia la habitación y la encontró acomodando algunas cosas en su bolso, sentada encima del colchón. Dejó fuera lo que parecía ser un sobre de color rosa, como uno en los que se entrega el dinero. Probablemente era el dinero de lo que había gastado la última vez…

—No es necesario. —Kakashi le dijo tras aclararse la garganta. —Yo no te pedí que me pagaras. Escribí la nota en el ticket porque no tenía-

—No es dinero. —Ella le respondió. —Es algo… Ábrelo. —Le dijo sin atreverse a verlo a los ojos. Tendiéndole el sobre, esperando a que él lo tomara.

Kakashi tomó el sobre, sus dedos rozando los de ella en el proceso.

—Gracias.

Se sentó junto a ella. Pero esta vez no quiso besarla. Probablemente por el ambiente que se había creado. Tal vez así debió ser su primer encuentro, se le ocurrió pensar. No la hubiera besado, pero tampoco hubieran estado en esta situación.

Con calma, Kakashi abrió el sobre y lo agitó sobre su palma para sacar el contenido. En su larga mano cayó una polaroid vuelta del lado oscuro y él la giró, para quedarse viendo la imagen por un rato sin decir nada. Realmente no sabía qué pensar del detalle. Recordaba aquellas imágenes que rondaban en los ochentas, esas donde las ídolos vestían trajes de baño de dos piezas pero aún conservaban ese aire de inocencia que los fans masculinos deseaban.

Del otro lado, su amante vestida –mejor dicho, apenas vestida- en un conjunto de lencería color cereza. Ni siquiera se veía su cara completa, pero obviamente era ella. Podía reconocerla por el acomodo de sus manos y la timidez de su pose. Sentada, sus piernas juntas y echadas a un lado, su cadera escondida por el ángulo. Sus pechos adornados por el gran lazo entre ellos y su cabello. Una de sus manos cubría la parte inferior de su cara aunque todavía era evidente que ella se estaba riendo. Sus ojos ocultos tras la cortina de pestañas negras, coloreadas por el maquillaje. Quien fuera quien hubiera tomado la fotografía, había capturado un lado de ella que todavía no conocía él, pero que le atraía.

—¿Es demasiado? —Se le ocurrió decir a ella. Y Kakashi volteó a verla.

—No, no es eso. Me gusta. —Resolvió decir, su mano ya ascendiendo para rascarse con vergüenza la nuca. —Sólo es que no lo esperaba y porque es la primera vez que recibo algo como esto.

—¿Estás más acostumbrado al sexting? —Preguntó ella. Él ni siquiera sabía qué demonios era eso. Preguntar sólo hubiera remarcado la diferencia de edad entre ambos.

—No… Lo que quiero decir es que… es un regalo peculiar, especialmente viniendo de una mujer.

Ella parpadeó sorprendida, pero Kakashi notó la sonrisa que dio un segundo después. —¿Crees que sea más común que un hombre dé algo así? —Preguntó divertida.

—Tú dime. —Respondió apático. Ella sonrió, lo que parecía confirmar que sí, que habría recibido algo similar en algún momento. —¿Y me la puedo llevar? —Preguntó con una leve sonrisa divertida y ella se la devolvió con más soltura, sus ojos verdes chispeando.

—Si quieres. Aunque no creo que te la hayas ganado, después de todo, no me contaste tanto de ti como yo hubiera querido.

Kakashi alzó los hombros mientras suspiraba; luego miró su regazo por un segundo antes de alzar la vista hacia un punto de la pared color crema. Quién lo hubiera dicho. Siempre que pensaba en decir algo serio veía exactamente la misma zona, sólo que la mujer a su lado ya no era la misma.

—Todavía hay tiempo, si es que tú así lo quieres.

Ella inhaló profundamente antes de dejarse caer sobre su espalda en el colchón. —Tal vez si quiero. —Respondió.

Él se acercó a ella, bajándose la bufanda en el proceso. Ella le sonrió una vez más antes de besarlo con timidez, como si estuviera insegura de que fuera la acción correcta.

Pero lo era. Al menos para Kakashi.


Notas:

(*) Era Showa, periodo de la historia japonesa que va desde el 25 de diciembre de 1926 al 7 de enero de 1989, recibe su nombre por el emperador Hirohito.

Ay, perdón, ya sé que tengo mucho tiempo de retraso pero... entre otras cosas, un comentario que recibí -y que fue muy acertado- me impidió escribir como quería este capítulo. Me tengo que disculpar por dos cosas, primeramente, porque no recuerdo quién lo hizo (Y me siento mal porque ya revisé mi carpeta de inbox y no encuentro el mentado mensaje) y segundo, porque me hizo una observación importante.

Bueno, el mensaje decía más o menos que él/ella tenía mi fic como el del 'Kakashi-violador' en su mente; cuando lo leí, me quedé impactada, sinceramente, porque había intentado que mi historia no se leyera así. De hecho, quería que no se entendiera así. Y finalmente, me pasé algo obvio por el arco del triunfo: El consentimiento. Si bien hablamos de una historia en la que dos desconocidos mantienen encuentros sexuales, probablemente el primero no se entiende como algo que los dos quisieran. Más bien lo retraté -aunque no fuera mi intención, repito- como si hubiera sido decisión de Kakashi (uy, el puto Ooc) y ya. Lo que por supuesto, es incorrecto.

Yo quería una historia en la que los dos fueran conscientes de lo que habían hecho y que aceptaran las consecuencias de eso. Es decir, Sakura tomando la decisión de tener relaciones con él porque era algo que ella quería (y lo mismo con Kakashi) y de pronto, cuando me llegó eso, supe que no lo había hecho bien.

Así que pido enormes disculpas si alguien más se sintió ofendido por mi historia.

En verdad no supe cómo podía escribir este capítulo sin que se sintiera que no me importaba lo que me habían comentado, porque, por supuesto, tengo en cuenta lo que me escriben; ni tampoco que se sintiera como que no es un tema que me importe. Porque créanme, entiendo a la perfección lo que implica el consentimiento y los daños que una violación o sexo no consentido representan.

Respecto a la continuación, planeo hacerla y terminarla, sin embargo, si alguien decide que ya no puede seguir leyéndola por lo expresado arriba, son libres de hacerlo y agradezco el tiempo que hayan dedicado a leerla.

Como siempre, son bienvenidos sus mensajes y repito que me disculpo por la situación.

Les mando un abrazo y prometo poner más atención en lo que escribo.