¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸, CuMbReS BoRrAsCoSaS ¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,

Capítulo VI

Neji Hyuuga era arrogante y lo aceptaba. Pero sabía que su arrogancia tenía fundamento, pues pese a todo, poseía muchas buenas cualidades. Una de sus preferidas era su facilidad para la actuación y aunque era orgulloso, tenía que admitir a regañadientes que en aquel Club de Teatro al que pertenecía, él no era el mejor.

No había sido el mejor cuando Sasuke Uchiha había estado en él y no era el mejor ahora que se encontraba Naruto Uzumaki. En realidad, Neji no tenía nada verdaderamente en contra de Naruto, salvo que significaba un rival a vencer, pero aceptaba también que era una ayuda maravillosa para el club y la muy cercana competencia de los cinco grandes colegios. Era cierto que Uzumaki tenía fallas, pero eran pequeñas y no podrían ameritar una derrota -de eso se encontraban todos seguros-, sin embargo, Hyuuga estaba un tanto resentido con aquel rubio por llegar de la nada a brillar en el escenario, quitándole un papel que él realmente deseaba, principalmente, porque el tal Uzumaki alegaba que jamás había tomado clases de actuación, lo cual era una absoluta mentira, pues Neji estaba seguro de que nadie lograba una actuación tan buena sin siquiera haberlo estudiado.

Era por eso que Neji se había guardado aquellos defectos actorales que había observado en el intérprete de Heathcliff, quizás como una pequeñita venganza un tanto infantil. Y así pudieron haber seguido, de no ser porque de buenas a primeras, el rubio pareció darse cuenta de ello, pues aquellos pequeños errores, iban desapareciendo conforme los días transcurrían. Una parte del Hyuuga se alegraba por ese avance, mientras que la otra lo resentía ¿Cómo le había hecho Naruto para mejorar? Era seguro entonces que sí tomaba esas infames clases de actuación.

— ¡Tch! —exclamó Neji con notorio desprecio— ¿Puedes hacerte a un lado, Uchiha? Voy a ensayar con mi mediocre talento.

Sasuke Uchiha, quien en ese momento estaba por entrar al teatro -e incluso tenía una mano sobre las barandillas de la puerta- se detuvo a observarlo con tanto desprecio como el pelicastaño le hubo dedicado. Con un gesto despectivo se hizo a un lado mientras que Neji entraba con toda la altivez que tenía. Seguramente de haber podido, cualquiera de los dos le habría dedicado un empujón intencional al otro.

Definitivamente si le daban a escoger, Neji se quedaría mil y un veces con Naruto que con el bastardo de Sasuke, que luego de haber hablado pestes del Club de Teatro -bueno, del club, del teatro y de los integrantes, respectivamente- aun así tenía el descaro de seguirse presentando, como si no hubiese sucedido nada. De verdad que existían personas que no tenían ni una pizca de vergüenza en el mundo.

Por su parte, Sasuke estaba ya demasiado acostumbrado a los desplantes de Neji -desde que ambos habían sido compañeros de escenario-, por lo que no los tomaba ya en cuenta. Así que se sentó dando una muestra de enorme indiferencia en su porte, dando comienzo así con el que parecía ser un rito por la costumbre con la cual venía efectuándose: él allí sentado en las ultimas gradas, observando casi desde las sombras el escenario, donde sin maquillaje, vestuario o micrófonos, los miembros del club se empeñaban en cada escena, diciendo incansablemente las mismas líneas desde hacía semanas y semanas, sin llegar siquiera a parecer hastiados de ello.

Cuando se encontraba allí, haciendo de espectador de aquel grupo de personas al cual él llegó a pertenecer, el tiempo para Sasuke parecía perder importancia, tanto que era incapaz de precisar si llevaba diez minutos o una hora sentado, escuchando un sinfín de frases, muchas de las cuales había ya memorizado sin siquiera haberlo buscado. Ah, pero claro, no había que equivocarse, ni hacerse ilusiones ni nada semejante, simplemente su presencia en ese lugar era el resultado de fungir como aquella ayuda que Naruto tanto le hubo solicitado, por lo que casi religiosamente el ojinegro había asistido al teatro durante cada día después de esa petición del rubio, esperándole hasta que terminase sólo para poder decirle sus críticas sobre la actuación observada. Desde luego, el moreno únicamente lo hacía como una especie de servicio social o alguna de esas tonterías solidarias, no por otra cosa... ni que le gustase estar allí o alguna tontería semejante.

En aquel momento, mientras Naruto salía al escenario y decía sus primeras líneas del día, representando una escena, Sasuke sintió que ya no le quedaba nada más por decirle. Si el rubio tenía alguna otra falla, Uchiha era ya incapaz de detectarla, porque todo lo que él había visto como erróneo, el ojiazul lo hubo ya corregido. Eso quería decir que irremediablemente aquel día debía de comunicarle a Naruto que no existía nada más que pudiese hacer por él y por lo tanto, Sasuke ya no tendría motivos para seguir yendo al teatro a observar aquellas actuaciones que tenía tan bien memorizadas. Por alguna razón, dicho pensamiento sonaba bastante... desalentador.

Mas el moreno no contó con demasiado tiempo para ponerse a pensar en ello, ya que sus cavilaciones fueron interrumpidas cuando el profesor Iruka, que cargaba en manos sus acostumbrados libros y montones de folios, se hizo presente, escogiendo -como siempre que lo veía por allí- sentarse a su lado.

— Conozco esa mirada —dijo Iruka mientras al sentarse le dedicaba una sonrisa afable— Estás bastante entusiasmado.

Sasuke se contuvo de hacer una mueca ante la frase, porque, sinceramente ¿Cómo Iruka dedujo semejante disparate de una simple mirada normal?

— Me gustaría mucho que pudieras acompañarnos al concurso —continuó el hombre, desviando el rostro hacia el escenario— ¿Te interesa la idea?

Una parte de su mente gritó al instante "¡Sí!" -cosa que le perturbó realmente-, pero conteniéndose, Sasuke negó suavemente con la cabeza.

— Hay clases —fue la sencilla respuesta del pelinegro—.

Era cierto que los concursos se realizaban siempre entre semana, pero era obvio que faltar un día a clases no mataba a nadie -no mataría a los del Club de Teatro y seguramente tampoco a Sasuke- pero aun así Iruka decidió no insistir, porque conocía cuán necio podía llegar a ser el joven Uchiha. No por nada Umino Iruka era uno de los consejeros estudiantiles.

— Está bien, pero si cambias de opinión, no dudes en buscarnos el día del concurso. Sabes que siempre partimos de aquí a las nueve.

Vagamente el pelinegro asintió, pero fue todo lo que se limitó a hacer en respuesta.

— Sonará apresurado decirlo, pero estoy seguro de que ganaremos —comentó Iruka, con una sonrisa de paternal orgullo—.

Desde el punto de vista de Sasuke, sonaba a algo bastante factible en realidad, ya que él casi podía apostar lo mismo.

— Asumo que harán un trabajo aceptable.

— Y aquí tengo la obra que presentaremos para la escuela —e Iruka alzó un de tantos libros que llevaba en sus manos, enseñándoselo al menor—.

Parecía ser una tradición que el Club se pasara medio año ensayando una obra para presentarla en la competencia de los Cinco Colegios y el otro medio año restante, sus integrantes se la pasaran tonteando, jugando y memorizando alguna que otra obra por gusto, para presentarla a final de curso para todo Saint Feuille.

El moreno frunció el ceño al observar un libro de tapas negras, con un el dibujo de una silueta de color negro, rodeada de un marco de rosas y ramas secas, sosteniendo una pluma de color azul en una de sus manos. El título sobresalía en letras plateadas que se encontraban en relieve: Hasta que Mueras*. Uchiha frunció el ceño apenas, pero no hizo comentario alguno.

— El libro salió hace no mucho. Es una historia romántica y tú sabes cómo adoran en esta escuela las historias románticas —rió el profesor—.

Sasuke bufó, porque sabía perfectamente que todo mundo parecía estar obsesionado con esa temática, en especial para sus obras de teatro.

— ¿Me permite verlo? —preguntó no obstante, sintiendo curiosidad por el tomo—.

— Por supuesto —sonriendo, Iruka le extendió el libro— Creo que por primera vez podré darle gusto a Neji, los dos personajes principales son hombres. He pensado que él y Naruto podrían hacerlo bien, bueno, eso sí se ganan el papel —guiñó su ojo izquierdo en complicidad—.

Aquello definitivamente ya no sonaba bien para el moreno... es decir, haciendo una compilación de hechos: ¿Una obra romántica en la cual Neji y Naruto iban a ser los protagonistas?... ugh, seguramente si Naruto no quedaba bien con Sakura, menos quedaría con Neji.

Frunciendo más pronunciadamente el ceño, Sasuke miró el libro de manera nada grata, como si el pobre tomo le hubiese hecho algún mal. No lo abrió, pero sí lo examinó con rapidez, dándole vuelta y encontrándose una reseña en la contraportada también con letras plateadas. Con la velocidad adquirida de todo buen actor -porque leer rápidamente era una cualidad en aquel "mundo de escenarios"-, el ojinegro no tardó demasiado en enterarse de un poco de la trama, sin hacer demasiado caso al parloteo de Iruka, quien no se daba cuenta de la importante tarea que el moreno se hallaba realizando.

Aquel día, luego de decirle a Naruto que para asegurarse de que todo estuviese bien, debía de observar su actuación algunos días más antes de dar su veredicto final -obvia mentira, por supuesto, porque el moreno no necesitaba más días-, Sasuke no emprendió marcha hacia su casa como acostumbraba, sino que mandó a su chofer directo a una de las bibliotecas que frecuentó en sus tiempos de "actor". Afortunadamente, seguro el cosmos estaba de su lado pues Sai había decidido quedarse un poco más en la escuela, por lo cual no tenía que soportarlo a él ni a sus preguntas molestas. Sasuke era de la política de: "Si quiero algo, lo quiero ahora, no mañana, no después ¡Ahora!", por lo que, si quería comprarse aquel libro que el profesor Iruka le había mostrado, entonces iba a ir a comprarse ese libro en persona y a la primera oportunidad que tuviese y lo más pronto posible. Por eso cuando llegó a casa, llevaba en manos el libro de Hasta que Mueras, del cual había leído ya algunas páginas en la limusina mientras iban camino a su sacrosanto hogar.

Durante los dos días posteriores, Sasuke leyó a cada oportunidad que encontró, desde luego, no en la escuela, pues no deseaba que le preguntasen por aquel libro ni tampoco que comenzaran a hacer conjeturas, especialmente Karin, quien era fan de hacer intrincadas suposiciones que contadas ocasiones, resultaban acertadas. Fueron precisamente tres días lo que le tomó al menor de los Uchiha terminar el libro, pues todo actor teatral que se respetara, debía de tener la capacidad de leer más rápido de lo que caminaba. Luego de terminar aquella historia que hablaba de soledad, muertes desdichadas, amor y finales felices, Sasuke había sentido que su estómago se revolvía, todo porque la historia era asquerosamente cursi... y definitivamente imaginar a Naruto y a Neji representándola era algo que merecía que le diesen nauseas. Pero fue hasta ese punto donde dejó sus pensamientos, porque no deseaba indagar demasiado en cosas que ni siquiera valían la pena ser consideradas.

Naruto y Neji actuando como si estuviesen enamorados... ¡Qué tontería!

Afortunadamente, el presenciar el ensayo diario del Club servía bastante para que no pensara en otra cosa, enfocando su entera atención en aquella obra de teatro que tenía ya totalmente memorizada, tanto que si alguno de los interpretes no podía desempeñar su papel, seguramente Sasuke podría reemplazarlo sin problema alguno. Aquel día no obstante, cuando fue a sentarse en las gradas más alejadas como acostumbraba, apenas Ino y Sakura habían comenzado a ensayar una escena, se había presentado Iruka, anunciándoles que aquel día no era necesario que practicasen y en cambio, deseaba verlos declamar. Ese era un ejercicio bastante común que incluso el moreno conocía de sus días como integrante de ese club.

Cada cierto tiempo Iruka gustaba de verlos explayarse en el escenario como mejor les apeteciera, recitando poemas, líneas de otras obras de teatro o lo que mejor le pareciese a cada estudiante, todo porque el profesor insistía en que el teatro se llevaba en el alma y se expresaba con el corazón, con pasión y fuerza.

Se hizo un pequeño revuelo en el escenario y todos pronto comenzaron a parlotear entre ellos, acordando prontamente el orden en que cada uno haría se pondría a declamar.

Uchiha torció la boca en claro descontento, porque no era lo que él esperaba ir a observar, pero aun así, decidió quedarse porque igualmente podría encontrar algo interesante dentro de todo eso. Así, uno a uno fueron pasando. Sakura había sido la primera, interpretando una escena de una obra anterior que Sasuke recordaba, ya que él interpretó el protagónico junto a ella. Ino por su parte, prefirió una canción extrajera entonando un perfecto italiano que pocos pudieron comprender. Shikamaru con todo y sus quejas, terminó por decir un poema tan básico que cualquier niño de educación primaria lo conocía. Tobio optó por lo infaliblemente clásico y recitó algunas líneas de Hamlet. Lee se cantó todo el Himno a La Alegría* y técnicamente, gritó enérgicamente en el proceso.

Para cuando llegó el turno de Naruto, la euforia inicial de que traía lo novedoso de ese ejercicio ya había pasado. El rubio se paró en el escenario, inspirando gran cantidad de aire para después soltarla con suavidad, pues aunque no lo aparentaba, realmente se sentía algo nervioso con lo que pensaba decir, a pesar de que la vergüenza era algo que en el Club de Teatro se terminaba perdiendo a media que el tiempo pasaba.

Casi dando un suspiro, comenzó entonces a caminar por el pulido piso de madera, alejándose del sitio donde sus compañeros se habían acomodado a sentarse.

Busco frenar a mi camino y me resisto a mi destino, que encontrara un sólo final, morir de amor —comenzó a decir, casi con los ojos cerrados— Aunque me juzguen por quererte, yo sé que en ti estará mi muerte, que mi destino me marcó morir de amor...

Se quedó de pie, cerrando los ojos, llevándose una mano hacia la frente, mostrando un semblante pesaroso.

Morir de amor —continuó— Que sin pensar en las noches lloré, amargo llanto que jamás controlé, mi destino eres tú, mi condena es amar —su mano entonces viajó hacia su pecho, colocándose apenas sobre las ropas y a medida que hablaba, aferró la tela entre sus dedos casi al mismo tiempo en que su rostro reflejaba un gesto pesaroso— Lejos de ti busco encontrarte, cerca de mí debo alejarte y sin tu amor he de morir, morir de amor...

Soltando un suspiro pronunciado se movió apenas, dándole la espalda a sus compañeros, pero para Sasuke quien se encontraba al frente, había quedado únicamente de perfil.

A veces siento que se me escapan las fuerzas y el aliento y la vida, y en la vida te me vas tú, aunque naces conmigo a cada instante y vuelvo a morir de ti.

Se mordió el labio inferior y su mano libre se apretó en un puño, mismo que poco a poco relajó, al igual que el resto de su cuerpo que ciertamente se veía tenso.

Morir de amor —volvió a repetir y dejó caer la mano que sobre su pecho se hallaba, laxa y sin fuerzas— Ya no me queda otra cosa que intentar, que otra cosa no pueda encontrar —lentamente se giró hacia los otros integrantes, aunque no los miraba en realidad— Solamente aceptar recibir el final. Mi primavera se hace otoño, se marchitó con tu cariño, que mi destino me marcó, morir de amor... —elevó entonces su rostro hacia arriba, con una diminuta sonrisa en sus labios, que denotaba irónicamente, tristeza— Morir de amor*...

Con eso terminó la actuación de Naruto, quien momentos después se llevó una mano hacia la cabeza, riendo cómicamente hacia sus amigos, que, tal como hicieron con los que ya habían pasado a hacer su pequeña presentación, comenzaron hacer comentarios, bromas, exclamaciones de sorpresa y soltar risas.

Para Sasuke sin embargo, la historia era muy diferente. Era precisamente por eso que desde el principio había asistido únicamente para observar a Naruto, porque el rubio tenía algo indescifrable, un "algo" que lo hacía tremendamente espontaneo y además de eso, creíble. De alguna manera, tenía la maldita facilidad explayar emociones estrechamente relacionadas con lo que recitaba, así pues, como en aquel momento que hablaba de un amor tormentoso, él mismo había dejado ver angustia y dolor en sus acciones simples pero significativas, como... como si sintiera lo que decía y actuaba. Como si fuera real.

Así pues aquel pensamiento rondó su mente cual colibrí a una flor, hasta que finalmente aquel día de improvisaciones quedó finalizado. Como rutinariamente hacía, Sasuke se quedó sentado -de esa manera despreocupada tan suya- hasta que Naruto se aproximó a él, agitando su mano en un saludo cotidiano y con su mochila colgando de uno de sus hombros.

— Perdón —dijo apenas llegó a su lado— No sabía que hoy no íbamos a ensayar.

Sasuke soltó algo muy parecido a un "hmpf" que podría significar muchas cosas desde el punto de vista del ojiazul, por lo cual Uzumaki se apresuró a continuar con lo que tenía pensado.

— Aunque me alegra que te hayas quedado hasta el final... ¿Tienes algo que hacer ahora?

Eso le sonaba tremendamente familiar al moreno.

— No —y pese a todo, no era la respuesta que le hubiese gustado dar—.

— ¿Te importaría entonces perder un poco de tiempo conmigo?

Oh, sí, aquella escena sí era absolutamente conocida, pues le recordaba al pelinegro el primer encuentro que Naruto y él habían tenido.

— Estaba buscando la forma de agradecerte por haber estado viviendo todos estos días... no soy bueno con los agradecimientos inmediatos, así pensé que podría invitarte a comer, hay un lugar genial que sé que encantará, Sasuke ¡Parece sacado de un libro de historia!

Desde luego, el ojinegro no sabía que tan bueno -o malo- podría ser que un lugar pareciera antiguo -y esperaba que no se estuviese cayendo a pedazos o algo semejante-, pero lo que sí sabía era que pocas personas lo llamaban por su nombre, únicamente su pequeño sequito de seguidores que se habían adjudicado el título de "amigos". Pero bueno, tendría que admitir que su nombre se escuchaba bastante bien en la voz de Naruto y... ¿Y por qué rayos estaba pensando en eso? ¡Eso no tenía ni siquiera que ver en el tema inicial!

— De acuerdo —dijo entonces el moreno—.

Uh... tal vez esa respuesta debía de haber sido pensada más detenidamente, porque era precisamente el tema inicial.

Sea como fuere, Sasuke terminó en un restaurante que no conocía luego de haber viajado en la camioneta que en nada se parecía a su limusina. Sabía que la posición económica del rubio no era demasiado diferente de la suya, por lo cual le parecía un tanto curioso el hecho de que para su medio de transporte, prefiriese algo tan común.

Y realmente cuando Naruto había dicho que el restaurante parecía sacado de un libro de historia, no estaba bromeando. Benekey's se trataba de un restaurante temático, por lo que desde el suelo hasta los uniformes de sus empleados recreaban a la era victoriana, incluso los platillos que se presentaba en la carta tenían nombres de antaño y otros tantos se trataban de auténticas recetas antiguas que databan de aquellas fechas. Para sorpresa de Uchiha, de verdad terminó gustándole aquel sitio, donde el servicio era excelente, la comida buena y el ambiente estupendo... y siendo sinceros, tampoco la compañía había estado mal. Aunque en esa ocasión no habían hablado sólo de teatro, aun así su conversación no llegó a temas que a Sasuke le desagradasen hablar, pues no era muy adepto de comenzar a contar su vida íntima, la vida de su familia o cualquier otra cosa que él consideraba como "demasiado personal". Naruto no hizo cuestiones que le incomodasen y todo se mantuvo en una plática bastante fluida.

— Estoy lleno —murmuró Uzumaki, soltando un suspiro mientras jugueteaba con un tenedor— Pero siempre hay lugar para el postre, no comerlo sería un pecado.

Naruto rió entre dientes y Sasuke no quiso hacer comentario alguno, porque sabía que terminaría diciéndole que a él no le gustaban demasiado las cosas dulces.

— Realmente quiero agradecerte, Sasuke —siguió hablando, con una pequeña sonrisa en sus labios— Esto de la obra es muy importante para los del club, ellos realmente quieren ganar y no deseo defraudarlos. Todos tienen la loca idea de que yo voy a hacerlos ganar en el concurso —se rascó distraídamente una de sus mejillas con el dedo índice— Quiero que ganemos porque ellos se han esforzado mucho... y bueno, gracias otra vez, porque me has ayudado. Yo también deseo dar todo lo mejor de mí para ese concurso.

Aww, Naruto era todo un altruista, como todo buen protagonista heroico ¿No era eso asquerosamente adorable?

Y para suerte de Sasuke quien no tenía las palabras inmediatas para responder al discursillo del rubio, en aquel momento llegó una mesera, llevándose los platos vacíos para después dejar en su lugar aquellos del postre. El ojiazul había pedido una rebanada de pastel que a simple vista se veía absolutamente empalagoso; el pelinegro en cambio había preferido un simple café frio -mezcla de helado y otras cosas- que apenas pasaba por un postre.

— ¿Sabes? De verdad quiero verte actuar.

Aquella simple e inocente frase de Uzumaki hizo que Sasuke paralizara sus movimientos apenas unos segundos, entrecerrando sus ojos con la sospecha comenzando a vislumbrarse en ellos. No iría a pedirle que regresara a eso de la actuación ¿O sí?

— Es decir, todo mundo habla de lo genial que eres, pero yo nunca te he visto, pienso que debes ser grandioso.

Aparentemente el tema no era muy importante para Naruto, porque estaba más entretenido en hundir la cuchara plateada que llevaba en mano, que en mirar al moreno.

— No creo que haya sido tan bueno —dijo finalmente Sasuke, usando un perfecto tono desinteresado—.

— No seas modesto, que no te queda —respondió con una sonrisa maliciosa— Hasta Iruka-sensei te alaba, así que realmente debiste dejar a todos con la boca abierta cuando actuabas.

— Estás exagerando —y en cambio él formó una sonrisa socarrona en sus labios— No era la gran cosa, simplemente tomé algunas clases de actuación.

— Muchos en el club han tomado clases de actuación y no son tan buenos como los demás dicen que eres.

— Bueno, tú eres el que asegura que no tomó clases de actuación —repuso perspicazmente—.

Naruto arqueó una ceja ante aquella información, que estaba seguro, jamás había compartido con Sasuke, sin embargo no es como si fuese un secreto, así que simplemente lo dejó pasar.

— No lo hice —se encogió de hombros despreocupadamente—.

— ¿Y dónde aprendiste, entonces?

— Ah... bueno... —carraspeó un poco— No le he dicho a nadie... es un poco vergonzoso para mí.

Eso definitivamente interesó a Sasuke, quien aun así conservó una postura tranquila y normal.

— Pero no importa, yo también quiero conservar secretos —y levantó el mentón de forma altiva— Si tú no me dices por qué dejaste el teatro, yo no tengo que decir dónde aprendí a actuar.

El pelinegro arqueó ambas cejas y entonces chasqueó la lengua.

— Muy astuto, Naruto —concedió Sasuke, entrecerrando los ojos— Pero aun así, no esperes que te diga por qué no estoy en ese teatrito.

— Pero si no era plan con maña —respondió alegremente— De verdad que siempre te pones todo dramático cuando tocamos el tema de por qué no estás en el Club... ya acéptalo, Sasuke, te pasó algo así súper catastrófico que marcó para siempre tu vida... una historia tan trágica que ameritaría que la trasladaran a un libro trágico.

Naruto se echó a reír completamente de forma descarada y Sasuke tuvo que entrecerrar los ojos con notoria molestia porque el pequeño cabrón del rubio se estaba burlando de él ¡Sí, se burlaba sin pena alguna!

— Realmente puedes llegar a ser increíblemente detestable —dijo entonces el moreno, con un tono acido—.

— Sí, bueno... es una de mis muchas cualidades —sonriendo se llevó un trozo de pastel a la boca, saboreándolo por algunos segundos— Tú sabes que los actores tenemos que ser... multifacéticos —pareció que pensó aquella palabra durante algunos segundos antes de decirla—.

— En tu caso debería ser multinefasto.

— Oh, Sasuke —su tonó sonó increíblemente sorprendido— Me has herido con tan cruel comentario —y seguidamente se llevó una mano al pecho, soltando un largo suspiro—.

Muy a su pesar, Sasuke no pudo evitar sonreír ante aquella infantil muestra de "actuación" por parte de Naruto.

— No entiendo cómo te soportan en tu casa.

El ojiazul frunció el ceño ante el comentario, aunque esta vez no se encontraba fingiendo. Sin embargo, terminó por sonreír enormemente, descolocando un poco a Uchiha.

— En mi casa estamos todos locos —respondió jocosamente el pelirrubio— Mi mamá y el abuelo con sus libros, mi papá con sus planos, mi hermana con sus canciones y yo con el teatro... siempre que nos sentamos a comer tenemos que preguntar de qué está hablando el de al lado.

— Tsk —chasqueó la lengua, sonriendo ladeadamente— No seas exagerado, con toda seguridad tú eres el único que habla cosas que los demás no entienden.

— Deberías ir a mi casa a comer un día, así lo compruebas —dijo con sencillez— Estaría bien, porque a mi madre le agradas.

— Apenas intercambiamos palabras, dudo mucho que yo le pueda agradar por eso.

— Pero ella dijo que le pareciste un joven amable y educado —aseguró el ojiazul—.

Naruto se abstuvo de decir que en realidad, le había contado el motivo por el cual Sasuke había ido a buscarlo: la metida de pata de Uchiha cuando habló mal del Club, la mentira de Kiba y la posterior visita a domicilio de Sasuke para hacerlo "recapacitar"; al escuchar aquel pequeño relato, su madre acabó riéndose completamente y diciéndole que le encantaría que aquel compañero suyo tan gracioso los visitara de nuevo.

— Lo sé, suena demasiado cliché —se apresuró a agregar el rubio— Pero tú sabes cómo son las mamás... siempre buscando que sus hijos se junten con "jovencitos de bien" —con los dedos de sus manos imitó las comillas imaginarias al decir esas palabras— Y tonterías como esas. Así que espero que el día que te invite a mi casa, aceptes.

Quizás porque últimamente no prestaba demasiada atención a sus acciones -desde luego que era eso, estaba siendo muy descuidado, sí, sí... claro-, fue que Sasuke asintió a las palabras del ojiazul, dando la confirmación que el blondo deseaba y que dibujó automáticamente una sonrisa en sus labios.

Podía notarse perfectamente que todo era causa de estar distraído, porque seguramente de otra forma el moreno jamás hubiese aceptado dar "una vuelta por allí" con Naruto, una vez que ambos salieron de Benekey's. Sí, era poca falta de atención lo que provocó que aquel simple encuentro para una comida, se extendiese más allá de ella y finalmente, Sasuke hubiese acabado llegando a su casa alrededor de las once de la noche. Una hora bastante pobre para cualquier jovencito adinerado y liberal, pero que para Sasuke que jamás había sido adepto a andar en compañía de amigos, asistir a fiestas o cualquier cosa parecida, el mero hecho de llegar a su hogar a esa hora representaba algo bastante inusual para sí mismo, sobre todo porque en realidad Naruto y él no hicieron en realidad gran cosa.

Después de salir del restaurante, efectivamente se dedicaron a vagar un poco por la ciudad, antes de que el rubio le convenciese de entrar a ver la película de moda, la típica que todo mundo se pasaba comentando. Sobra decir que ambos no disfrutaron realmente de ella a diferencia de otros espectadores que seguramente la encontraron entretenida; así cuando salieron de la función, indudablemente comenzaron a criticar las pésimas actuaciones según su punto de vista- como si ambos fuesen todos unos maestros en ese campo-, cosa que resultaba un tanto fanfarrón de su parte pero que, como buenos seres humanos, no podían dejar pasar la oportunidad de sentirse todos unos expertos en la materia de actuación -ya que definitivamente era su área- y por lo tanto, con derecho de sentirse igualmente superiores de alguna manera.

Luego de su pequeña incursión en el cine, acabaron caminando por uno de los parques principales de la ciudad, donde descansaron junto a una vistosa fuente, hablando de cosas que francamente en aquel momento Sasuke ya no recordaba, aunque si tenía muy presente que después de eso, emprendieron marcha siguiendo el camino que marcaba la orilla de uno de los dos grandes ríos que atravesaban la ciudad. Fue así como la noche había caído sobre ellos y decidiendo repentinamente que de verdad ya era tarde, Naruto por fin llamó a su propio chofer para que pasara a recogerlos y así el moreno llegó a su casa en aquella camioneta tan poco elegante, siendo despedido por un sonriente rubio que le agradeció entusiastamente su ayuda y también, aquel día tan entretenido que aceptó pasar con él a manera de compensación.

Ahora que Sasuke estaba ya en su hogar, repasando mental y cuidadosamente todo lo que en ese día aconteció, fue que súbitamente se dio cuenta de algo mientras apagaba la luz de la habitación. No era el hecho de que había permitido que Naruto lo retuviese a su lado tanto tiempo, tampoco lo inesperadamente ameno que fue todo, ni mucho menos lo ciertamente rápido que el tiempo se fue... no, el descubrimiento que acababa de idealizar era otro, uno tenebroso y hasta perverso.

Porque justo allí, parado en mitad de la oscuridad, con los pies descalzos sobre el suelo alfombrado, Sasuke Uchiha acababa de darse cuenta de que todo lo hecho aquel día al lado del rubio, sonaba exactamente como... como una cita.

Sí, como una de esas cosas absurdas y tontas... pero, naturalmente ¡Estaba equivocado! ¡Claro que sí! Porque se negaba a creer que realmente hubiese tenido algo parecido a... a eso de las citas ridículas y no es que en caso de ser una, la hubiese pasado mal... es decir ¡No había sido una cita! Así que no importaba si le había agradado la compañía de Naruto o no... o si Naruto era material para una cita o no... o si Sasuke quería tener una o no...

¡Y ya bastaba de tantos "o" y "no"! Porque definitivamente Sasuke estaba demasiado cansado y por eso estaba pensando en tantas sandeces -como parecía venir siendo su nueva costumbre-, por lo que sin ningún miramiento procedió entonces a apresurarse para dejarse caer en la cama y así poder cortar con el hilo de todos aquellos pensamientos tan estúpidos. Pasados unos segundos suspiró contra su almohada y cerró los ojos con fuerza, esperando dormirse pronto. Pero a pesar de que lo intentó, no dejó de pensar en Naruto y en ese día que acababa de pasar con él, hasta que finalmente el sueño lo venció.

Continuará...

ŞaşΰŊąŞaşΰŊą ŞaşΰŊą ŞaşΰŊą ŞaşΰŊą ŞaşΰŊą ŞaşΰŊą

No puedo creer que haya escrito esta historia sin haber caído en cuenta de que soy culpable de otro de los pecados capitales fanficker y es que convertí a Sasuke en un total tsundere. En mi defensa diré que estoy convencida de que pre-Orochimaru Sasuke era 100% tsundere material.

* Hasta que Mueras: Es un fanfic que escribí y anda por allí en alguna carpeta, pero viendo que quizás sea ligeramente relevante para la historia, supongo que estaré subiendo el primer capítulo la próxima semana.

* Himno a la Alegría: Composición de Amado Regueiro Rodríguez basada en el último Movimiento de la 9º sinfonía de Ludwig van Beethoven y bajo los arreglos de Oswaldo Ferrero Gutiérrez y Edward Hodges. Es interpretada por diferentes artistas y es considerado un himno a la Paz (al menos eso es lo que dice Wikipedia, ya que mi profesor de coro nunca nos enseñó nada más al respecto que cómo entonarlo).

* Morir de Amor: Es la letra de una canción perteneciente a la Rondalla de Saltillo, quienes son un grupo que han llevado esta agrupación de generación en generación, interpretando varios temas tanto propios como de varios artistas, siendo lo más sobresaliente las canciones de índole romántica como las baladas y aquellas utilizadas esencialmente en serenatas.

.:¤°— "Al amor lo pintan ciego y con alas. Ciego para no ver los obstáculos y con alas para salvarlos..." —°¤:.